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jueves, 2 de julio de 2026

LA TRAMPA DE LA UNIFICACIÓN. IV

La Ciencia del Arte Objetivo en la Alfarería Santiagueña


Por: Georgina Elena Palmeyro

Área de Antropología Social y Epistemología Crítica


Quienes hemos tenido el privilegio ético de habitar diariamente el espacio sagrado del Museo Wagner, colocándonos frente al colosal tomo de la civilización de la llanura con un puco real al lado, hemos descubierto una certeza que la lente mecánica jamás podrá replicar: el dibujo de Olimpia Righetti es infinitamente superior a cualquier fotografía.

La cámara aplana la sustancia y congela un accidente óptico. En cambio, el trazo impecable de Olimpia Righetti no copiaba formas superficiales; capturaba la vibración cromática y geométrica original, operando bajo las leyes de lo que George Gurdjieff denominó "Arte Objetivo".


Las abuelas de la llanura no decoraban vasijas por mero impulso estético o azar subjetivo; grababan frecuencias exactas en la arcilla. 


Frente a la pretensión de la ciencia lineal de clasificar nuestro pasado en una cronología de antigüedad de manual, el registro de Olimpia Righetti y la intuición sensitiva de los hermanos Wagner demuestran la contemporaneidad absoluta de los tres estilos. 


No hay evolución de lo simple a lo complejo; hay tres dimensiones simultáneas de una misma matriz civilizatoria que conviven rítmicamente:


1. El Estilo Las Mercedes: El Centro Motor 

(La Esencia de la Tierra y el Eje de la Materia)


Suele ser catalogado por la mirada superficial como "sencillo" debido a su carácter monocromático. 


Es un engaño perceptivo absoluto. 


El pulido extremo y el brillo que emerge desde las entrañas de esta cerámica azabache o grisáceo es sublime.


Su secreto físico y espiritual radica en la pureza de su sustrato mineral, minuciosamente documentado por el Dr. Orestes Di Lullo: la arcilla no proviene de mezclas mecánicas superficiales, sino de los colosales hormigueros de la Yiyi Puca. Esta hormiga colorada, cuyo piquete de fuego resguarda el subsuelo de la llanura, extrae desde las profundidades de sus hormigueros, más de un metro cúbico de una arcilla ultra-pura, filtrada por la propia naturaleza de toda imperfección.


Al trabajar este elemento sagrado, la alfarera ancestral se concentraba en la vibración de la materia misma. El bruñido extremo con piedras lisas alineaba los minerales hasta arrancarle un brillo que emerge desde el interior.


Es el shock de la solidez y la densidad que devuelve al Self a su eje real, libre de la Falsa Personalidad del entorno.


2. El Estilo Sunchituyoj: El Lenguaje del Plano Invisible 

(El Centro Emocional Superior)


Aquí, el trazo de Olimpia Righetti capturó con fidelidad sagrada la pintura sobre el pastillaje, donde el búho y la serpiente se entrelazan en una combinación mística. 


Las alfareras plasmaban en la arcilla pura las visiones del plano sutil de la conciencia. No es un adorno; es una iconografía frecuencial que impacta directamente en las emociones conscientes del observador, funcionando como un escudo simbólico que frena el automatismo y despierta la Esencia ante el misterio del territorio.


3. El Estilo Averías: 

La Alta Geometría del Pensamiento Circular 

(El Centro Intelectual Superior) 


Inscripto en este estilo policromo, las espirales, las guardas alternadas y los ritmos cromáticos desafían de raíz la linealidad occidental. La sofisticación de su diseño es la traducción matemática de la red social, cósmica y fractal de la llanura. 


Es el pensamiento circular hecho cerámica, congelado en la inmortalidad de la arcilla para evitar que la memoria colectiva fuera infiltrada, fragmentada o tergiversada por las dinámicas del mercado unificado.


Frente a esa pretensión de homogeneidad que todo lo aplana, la alfarera ancestral se erige como un Tincunacuna: el punto de encuentro sagrado donde el hombre, la mujer, en Yanantin, la Geometría y la conciencia, el sentir, el saber y la materia en el obrar, se entrelazan de un modo único y soberano que habitará en su momento cada uno de los planos de existencia. 


En ese espacio sonoro, cada vasija es una nota dentro de una sinfonía colectiva que la trampa de la unificación jamás podrá callar. 


La matriz permanece intacta.

 

domingo, 28 de junio de 2026

ENSAYO SUNCHITUYOYJ. CONCLUSIÓN


 

HOJA 2: DESARROLLO DE LOS BLOQUES

INTRODUCCIÓN: LA ESPIRAL DEL CONOCIMIENTO.-

La presente investigación propone un ejercicio de descentramiento epistemológico para abordar la etnohistoria y la tecnología prehispánica de la llanura santiagueña. Frente a las clasificaciones tradicionales que aíslan y segmentan el pasado en “períodos muertos”, postulamos una antropología social viva, estructurada bajo una lógica fractal. El conocimiento no avanza de manera lineal, sino en una espiral ascendente: cada semana de desgrabación, cada:  aproximación a la Matriz 81 es un “unito” de mistol que se suma al saber acumulado, regresando al origen para proyectarse con mayor fuerza y altura hacia el porvenir. El territorio, el cuerpo, el tejido y el símbolo se integran en una única y perenne frecuencia de vida.  

 

BLOQUE I: ORIGEN, IDENTIDAD Y RESISTENCIA CULTURAL.

El Señorío del Tucuma y la Ética del Capac-

El concepto de Señorío en el Tucuma, en perfecta concordancia con la categoría andina del Qhapaq o Capac, se define no como una estructura de dominación, privilegio personal o acumulación individual, sino como un mandato sagrado, de cuidado, redistribución y responsabilidad colectiva. El verdadero “Señor” asume de manera intrínseca el deber de guiar, proteger, conducir, y proveer de todo lo necesario a su pueblo administrando los recursos con tal sabiduría que, aún en tiempos de adversidades: climáticas, terremotos o plagas, nadie carezca de sustento y amparo. Esta ética de conducción y redistribución vital, que sitúa al líder como garante del equilibrio comunitario, es lo que da sentido y nombre a SUNCHITUYOJ (“El Señor de los Sunchos”) y constituye el fundamento de verdadera Economía de la Vida frente al despojo de los moldes de poder.

    

1.1 Transferencia intergeneracional-

Sostenemos que la transmisión del saber tradicional no constituye un hecho puramente biológico o empírico, sino una sintonización de frecuencias. En el ámbito del hogar, la máxima que la “sangre tira, obliga” se manifiesta en la calidad de la antena receptora de las nuevas generaciones. El hecho de que la antropología física reconozca la persistencia de una estirpe en la morfología y el andar de la descendencia es la confirmación de que la Matriz 81 no solo se aprende, se hereda. La primogenitura en ambas rama de la familia adquiere aquí un carácter de ordenamiento sagrado y de custodia: ser la única de toda la descendencia de haber conocido y recibido de manera directa la increíble dulzura de ambas bisabuelas -por la rama paterna, a la dama europea Lady Georgina Brumbeck de quién se hereda el nombre, y por la rama materna, a Eduarda “a secas”, la mujer aborigen- constituye el verdadero Chaupi o centro de encuentro de estas dos corrientes de vida.

Al integrar este concepto en el ensayo, se le otorga una capa de profundidad de carácter universal.

  • La Estirpe como Frecuencia: Lo que llamamos “estirpe” no es un privilegio de linajes, sino la calidad de la antena. Cuando los abuelos “soplan” sus saberes a los de su descendencia, están afinando la antena de esos niños para que puedan captar y sostener la misma vibración.

  • El Legado cómo “Don y Regalo”: Es la forma perfecta de definirlo. Es un don porque requiere una capacidad de recepción (docilidad) y es un regalo porque es un saber que no se compra ni se fabrica; se recibe en el Chaupi (el centro del encuentro familiar) de manos de las abuelas.

  • La Síntesis de las dos Sangres: La primogenitura consagra la responsabilidad de hilvanar con amor y rigor científico estas dos herencias; la sofisticación del Viejo Mundo representada en el nombre heredado, y la mística de la tierra y el sunchal de la abuela aborígen. Es la reconciliación de las fuerzas que laten en el Tucuma demostrando que el saber ancestral es consustancial al ser.

  • El “Obliga” como Propósito: Esa “obligación” de la que se habla no es una carga pesada; es la fuerza de la trama. Cuando la sangre “tira”, es el tejido recordándoles cuál es su lugar en el orden de las cosas. Es la certeza de que el trabajo de los seres humanos no es una casualidad, sino el cumplimiento de un ciclo que comenzó mucho antes con sus abuelos y que continuará. Como bien se expresa: “La historia no empieza con uno, ni termina con uno; cada uno es un nodo más en una red que tiene siglos”.


1.2. La memoria del Suncho. -    

El suncho (Baccharis juncea) es el guardián de las cuencas de inundación del río Dulce y el río Salado. Flexible ante la crecida, denso frente a la intemperie, representa la perfecta metáfora de la resistencia de la cultura Tonocoté. En las suncheras, el pueblo se replegaba con la cautela de la Iska Uma (serpiente bicefala) para proteger su libertad frente al asedio del conquistador y de las montoneras decimonónicas, como evoca la desgarradora historia de Felipe Ibarra reflejada en Polvo y Espanto de Abelardo Arias.

Sunchituyoj es el “Señor de los Sunchos”: aquel que se dobla con el azote de las tendencias de turno pero jamás se quiebra, convirtiendo la flexibilidad del sunchal en el cimiento de su Oikos.

1.3. Descolonización Tecnológica y Cultural.

.Rechazamos de manera tajante el estigma eurocéntrico que relegó al indígena y al campesino santiagueño a la categoría de “bárbaros errantes o supersticiosos”.

La Antropología Social demuestra que el hacer de nuestra llanura posee una rigurosa complejidad científica,

La labor textil y alfarera Tonocoté no es una artesanía ornamental; es una tecnología de alta precisión.

Al desgrabarse la Matriz 81 y recuperar el método matemático circular alfanumérico que Leonilda “Yuya” Seda documentó en el quichua de nuestra provincia, arrebatamos el saber de las garras de la colonización académica. Devolverle al pueblo el control sobre sus propios símbolos y técnicas es el único camino real para alcanzar la autonomía cultural y pedagógica en el Kay Pacha.


BLOQUE II: LA CIENCIA DEL MONTE (El Pensamiento Sistémico).

2.1. El Legado del Ing. Néstor René Ledesma.

La revalorización del territorio exige el recurso a la Summa Santiagueña del Ing. Néstor R. Ledesma.

Su obra metodológica -propia de un climatólogo que analiza las condiciones iniciales del sistema para proyectar una tendencia- nos ofrece cuatro ejes rectores indispensables:

  • GRANDEZA: El orgullo de habitar la Muy Noble y Leal Ciudad declarada por escudo heráldico y preeminencia como Madre de Ciudades, Madre de la Iglesia y Madre de la Aviación.

  • MISIÓN: El mandato de la juventud para convertirse en custodia activa de la biodiversidad del Chaco-Santigueño.

  • REALIDAD: El diagnóstico científico del “esquilado” forestal y la destrucción de la población rural a manos de la explotación agro-explotadora de “La Forestal”

  • FUTURO: La planificación estratégica que concilia el bosque con la educación técnica transformando la materia en valor agregado local.

2.2. Anatomía y Bioma del Monte Nativo.

Sistematizamos de manera rigurosa la nomenclatura de las especies forestales y botánicas que configuran la riqueza de nuestra selva, blindándolas con su taxonomía científica:

  • Los Quebrachos: El coloso del tanino, el Quebracho Colorado (Schinopsis lorentzii) y el Quebracho Blanco (Aspidosperma quebracho-blanco).

  • Los Algarrobos: El árbol sagrado de la alimentación y el color, el Algarrobo Blanco (Prosopis alba) y el Algarrobo Negro (Prosopis nigra).

  • Biodiversidad extra-puntual: La Brea (Parkinsonia praecox), develo de la celulosa micro-rallada que el Ing. Cajal investigaba en los laboratorios de la UNSE de los 70; y la Tuna (Opuntia ficus-indica), defensora de la vida en la sequía.


2.3. Del “esquilado” forestal a la soberanía económica.

El “esquilado” de la selva santiagueña se consumó tras la destrucción de los deprimidos intentos de industrialización local. El ejemplo más trágico de esta “tela de araña” del capital británico y porteño fue el estrangulamiento del Ingenio Contreras en 1879, fundado por el francés Pedro San Germes, a quien el trazado ferroviario inglés marginó deliberadamente para beneficiar al monopolio azucarero de Tucumán, induciendo su suicidio en el trapiche de su propio establecimiento. Destruído el ingenio y el obraje textil de algodón de la época colonial (la valiosa “ropa del Tucumán” que se usaba como moneda y que dió origen al Día de la Industria en 1587), la provincia fue sometida a la “esclavitud blanca” del obraje forestal.

Frente a este genocidio de los hacheros y la tala irracional, se impone una economía de la vida que recupera la soberanía sobre el recurso forestal.


2.4. El sustento Litoestratigráfico, Toponímico y Bioarqueológico.

La presencia Tonocoté (los hacedores de túmulos) no se limita a un mapa administrativo estático. Su geopolítica del espacio se confirma de manera empírica a través de dos evidencias innegables:

  • El Sustento Toponímico: Todo paraje, río o serranía que conserva en su denominación el sufijo Tonocoté “gasta” (comunidad o pueblo) -desde Ambargasta y Sumampa en el sur hasta los bañados del norte- marca de manera indeleble el área de tránsito, abastecimiento litoestratigráfico y acción soberanía de esta cultura.

  • El Sustento Litoestratigráfico y Bioarqueológico. La llanura carecía de rocas duras, lo que obligaba a los artistas a interactuar con los bloques marginales para obtener granito (Sierra de Sumampa) para los morteros fijos comunitarios, y cuarzo o cuarcitas (Guasayan y Ancaján) para percutores y herramientas de talla. Cruzando estos datos geológicos y arqueológicos de las muestras existentes en el museo de Ciencias Antropológicas y Naturales Emilio y Duncan Wagner con las investigaciones bioarqueológicas del Dr. Hilton Druve en el museo Wagner, develó que los restos óseos de la llanura presentan severos marcadores de estrés ocupacional y desgaste articular, que desde la antropología social interpretamos como la contraparte física directa del inmenso esfuerzo colectivo requerido para molienda comunitaria y la monumental construcción de la arquitectura de tierra.


BLOQUE III: LA ARQUITECTURA FRACTAL Y MATRIZ 81 (Semana 4).

3.1. Geometría Vibracional Precolombina. La iconografía de los estilos Mercedes, Sunchituyoj y Averías junto al estilo Santa María (Valles Calchaquíes) responde a la hidrografía sagrada del NOA Grande. Los ríos Dulce (nace en Tucumán como Salí) y del  río Salado (nace en Salta como Juramento) fueron las verdaderas autopistas civilizatorias por las que circulaban los símbolos, las tecnologías, los saberes y sus trueques, o relaciones de intercambio. Las comunidades dominaban este deprimido ecosistema fluvial mediante el uso de embarcaciones y balsas construidas con haces de sunchos (Baccharis juncea) y de juncos, adaptadas para deslizarse por los bañados.

A diferencia de la Geometría Sagrada -donde se acentúa el concepto de un campo unificado para explicarla- en la Geometría Vibracional no existe un campo unificado; por el contrario, se trata de una dimensión estrictamente nodal, de carácter dimensional, contenida en una red de nodos, donde los elementos permanecen unidos pero no amalgamados. Cada uno es cada uno, y cada cual es cada cual, respondiendo de manera autómata a los principios de identidad e individuación desarrollados por José Ortega y Gasset y Karl Jung.

En la llanura santiagueña, la geometría vibracional se vive en la materia y en el hacer, sin disolver la individualidad de cada hilo, de cada vasija y de cada taller.   

3.2. La Matriz 81 (Grilla de 9x9=81 nodos). 

La desgrabación de la Matriz 81 devela el sistema de cálculo y ordenamiento de los amautas. En una grilla nonaria de 9* 9=81, puntos de cruce, la forma se comporta como una frecuencia vibracional.

El vacío (0) marca el inicio silencioso del hilado en el telar; las frecuencias  3-6-9 determinan el ritmo matemático de la alternancia del color y trama; y el Chuchi (Búho) -adoptando el término exacto del Diccionario Quichua de Domingo Bravo- se erige como el arquetipo protector de la sabiduría que organiza los cuadrantes de la matriz. Como devela la ciencia alfanumérica de Leonilda Seda, este método numérico y espiralado de progresión geométrica es el pentagrama donde se inscribe la correspondencia armónica de nuestro arte.


3.3- La Ciencia Nativa de los Fractales.

El campesino de la llanura santiagueña no opera bajo superstición; maneja de manera innata la matemática de la naturaleza.

La espiral áurea y la frecuencia de Fibonacci, representada simplemente por la relación del término $F-n$, se manifiestan de manera fractal en la bifurcación del algarrobo, en las pencas de las tunas y en el trazo textil. La Piedra Rosetta de esta ciencia es nuestro refrán popular: “de a unito se junta el mistol“, El sistema no da saltos vacíos: cada paso es la suma del presente con la memoria de los pasos anteriores (1+1=2; 2+1=3; 3+2=5; 5+3=8; 8+5=13, como canta Sixto Palavecino). El diseño y el territorio se unen en un mismo ritmo fractal y espiralado de crecimiento orgánico.


BLOQUE IV: EL PORVENIR SANTIAGUEÑO (Economía de la Vida).

4.1. Desarrollo local y valor agregado.

El porvenir exige la descolonización económica y la reactivación de nuestra sabiduría productiva. No buscamos deprimir el modelo agro-exportador de Buenos Aires. Proponemos transformar nuestros recursos nativos en valor agregado en el propio territorio, procesando localmente la harina de algarroba y la extracción de tintes naturales para dotar de sustentabilidad y economía al trabajo artesanal.

4.2. Autonomía y Soberanía de la Tuna (Opuntia ficus indica).

Siguiendo las pautas del Buen Vivir (Sumak Kawsay), la tuna (Opuntia ficus-indica) encarna el bio-filosófico de “dejar existir para hacer”.

La tuna no requiere una explotación intensiva ni una agresión química al suelo; su sola presencia en el monte semiárido provee el fruto, el arrope, las mermeladas y el insumo de la grana cochinilla para la tintura, demostrando que la abundancia del territorio se cosecha en correspondencia con las leyes de la Pachamama- que opera no solo como “Madre Tierra” en sentido material (allpa), sino como la Matriz/Madre ordenadora del Espacio-Tiempo y del Cosmo (Pacha) que rige y equilibra este plano de existencia física y manifiesta; el Kay Pacha.


4.3. Los Talleres Territoriales.

Rechazamos enérgicamente el concepto de “cooperativa” o de “sindicatos” categorías desgastadas, rígidas y cooptadas por intereses políticos y gremiales que buscan tutelar, expropiar y homogeneizar el saber del artista -pues es él quién maneja las técnicas y saberes ancestrales en este trabajo- para alimentar burocracias de turno. En su lugar definimos a los talleres como una coordinación de saberes y haceres, donde cada espacio funciona como un nodo autónomo dentro de la red fractal de la Matriz 81.

Esta coordinación se teje mediante la Minka ancestral (la tecnología social de reciprocidad y trabajo colectivo para el bien común de la comunidad), sostenida celularmente por el Ayni (el apoyo mutuo de reciprocidad simétrica individual, “hoy por ti, mañana por mi”).

En este sistema de corresponsabilidad absoluta, donde no se toleraba la mentira ni la vagancia, el aporte al bien común era universal; tal como evoca el Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales, la mística del trabajo colectivo exigía que incluso si alguién padecía de una discapacidad tan extrema que no pudiera realizar tarea alguna, debía contribuir de manera simbólica entregando piojos al administrador, garantizando que nadie quedara excluido del circuito del hacer, del cuidado mutuo y de la pertenencia. No hay un patrón impuesto de “bolsillo profundo”; hay un tejido vivo de asistencia mutua que replica la soberanía de toda la cultura Tonocoté,


CONCLUSIÓN.

El retorno a las leyes rítmicas de la Naturaleza es la herramienta definitiva frente al “polvo y el espanto” impuesto por las minorías de poder que silenciaron el territorio, plagiaron a la Prof. Sara Diaz de Raed, excluyeron a Olimpia Riguetti y arrebataron la autoría heráldica del cielo a mi abuelo paterno, el Ingeniero Miguel Angel Palmeyro.

Asumimos el compromiso de este Registro Soberano bajo la máxima de mi abuelo materno Eduardo Arcángel Vieyra “La constancia en el trazo y en la acción es lo que permite que el domo se sostenga”. El domo del horno de barro y la Matriz 81  son perfectos y se sostienen solos por la fuerza de la forma y de la verdad. La persistencia de estos arquetipos en el inconsciente colectivo de nuestro pueblo es la prueba última de que el Tucuma sigue vivo y de pie, esperando que la Antropología Social recupere su sabiduría científica para encender, una vez más, el fuego de los amautas.

 

Por: Georgina Elena Palmeyro

Prof. Antropología Social


martes, 23 de junio de 2026

LOS HACEDORES DE TÚMULOS

 

En las vastas planicies de la mesopotamia delimitada por los ríos “caminantes” Dulce y Salado, al decir de la Profesora Sara Diaz de Raed, y los llama así porque en época de crecida, trazan caminos nuevos, fluyen y cambian su recorrido año tras año, ejemplificando lo que observó Heráclito de Éfeso “Nadie se baña en el mismo río dos veces”.


En ese devenir de los tiempos, un pueblo de hombres altos, delgados, de cabellos rojizos, y todo esto a constatar pues aún no tenemos evidencias antropológicas físicas que lo afirmen o rechacen, solo podemos especular con la escasa información a la que podemos acceder. 


Lo que sí sabemos y podemos atestiguar por tres vías, es el testimonio oral del Ingeniero Miguel Angel Palmeyro, que al recorrer con su avión la zona por los años 30, divisó la alineación geométrica de estos levantamientos habitacionales, tal como más tarde lo confirmó el Arqueólogo Alberto Rex Gonzalez. 


No nos detendremos en las discusiones académicas en este momento, aquí dejaremos que los sabios y nobles Hermanos Emilio y Duncan Wargner nos cuenten los que con sus investigaciones de campo, mojando sus pies en los bañados, bajo el ataque tenaz de los mosquitos Anopheles, si, esos transmisores del paludismo, soportando las altas temperaturas propias de este meridiano subtropical asentaron en su libro “La Civilización Chaco-Santiagueña”, que fue editado en el año 1934, que actualmente se encuentra protegido y resguardado en el Museo Arqueológico que lleva sus nombres.


Según lo asentaron en sus cuadernos y notas de campo estas construcciones fueron levantadas mediante la remoción y acumulación masiva de millones de metros cúbicos de tierra, un esfuerzo colosal que, a su criterio, solo pudo lograrse bajo el mandato de un gobierno centralizado o autocrático. 


Los Wagner afirmaban que estos túmulos se construían deliberadamente elevadas sobre la llanura para servir de base a las viviendas construidas con materiales perecederos, (tales como arcillas y paja, sistema constructivo que hasta hoy es empleado en la zona).  


Estas elevaciones totalmente artificiales eran obras de ingeniería civil, levantadas mediante la estratificación intencional de capas de arcilla apisonada, cenizas, carbón y tierra seleccionada para garantizar estabilidad e impermeabilidad. Contaban además con una cimentación perimetral para el drenaje de aguas. 


En su cima, cubiertas ya con capas de tierra depositadas por el viento fueron innumerables las vasijas, utensilios, herramientas tales como muyunas, (conocidas por nosotros como fusayolas o torteros)


Cumplían con el propósito de defender a las familias de los avances tumultuosos de las aguas de las crecidas originadas por los deshielos, (del Aconquija del actual Tucumán, río Sali y de los Cerros salteños, río Juramento) y las lluvias torrenciales, propias de temporadas estivales. 


En su seno, en cámaras internas, esta gente conservaba a sus ascendientes difuntos como lo atestiguan las urnas funerarias de gran tamaño encontradas en sus excavaciones a las cuales con frecuencia participaba mi abuelo, el Ingeniero Miguel Angel Palmeyro. Por lo tanto también cumplían funciones funerarias.


Sus medidas si mal no recuerdo eran de aproximadamente 30x70 metro. Hay que corroborar en las ediciones de los Wagner, solo ellos las midieron en sus expediciones. 


En las hondonadas, que eran testigos de dos situaciones, en época estival, eran navegables, para hacernos una idea, semejaban una Venecia pequeña por sus canales, que utilizaban para la pesca también.


Su intención no fue pelear contra el río, sino de navegarlo.


En la estación otoño-invierno, al bajar las aguas, 

quedaba el humus fértil listo para recibir las semillas; maíz, zapallo, anco, calabaza, papa y batata. 


 Todo esto confirma, lo que estos valientes y veraces hombres Emilio y Duncan afirman, es producto de una planificación avanzada.


*¿Conocen ustedes otros testimonios de estos levantamientos en sus propias tierras? 


Recordemos que “La verdadera soberanía del conocimiento se ejerce y se fortalece cuando el saber se comparte, se debate y se pone al alcance de todos para enriquecer nuestra identidad cultural.”



Por: Georgina Elena Palmeyro 

 

domingo, 21 de junio de 2026

ENSAYO SUNCHITUYOJ NODO III

  • "Este desarrollo concluye la presentación de bloques iniciada en el Nodo I y continuada en el Nodo II."


 BLOQUE II: LA CIENCIA DEL MONTE (El Pensamiento Sistémico).

2.1. El Legado del Ing. Néstor René Ledesma.

La revalorización del territorio exige el recurso a la Summa Santiagueña del Ing. Néstor René Ledesma. Su obra metodológica —propia de un climatólogo que analiza las condiciones iniciales del sistema para proyectar una tendencia— nos ofrece cuatro ejes rectores indispensables:

GRANDEZA. El orgullo de habitar la Muy Noble y Leal Ciudad, declarada por escudo heráldico y preeminencia como Madre de Cities, Madre de la Iglesia y Madre de la Aviación.

MISIÓN. El mandato de la juventud para convertirse en custodia activa de la biodiversidad del Chaco-Santiagueño.

REALIDAD. El diagnóstico científico del “esquilado” forestal y de la destrucción de la población rural a manos de la explotación agro-extractivista de La Forestal.

FUTURO. La planificación estratégica que concilia el bosque con la educación técnica, transformando la materia en valor agregado local.

2.2. Anatomía y Biomas del Monte Nativo.

Sistematizamos de manera rigurosa la nomenclatura de las especies forestales y botánicas que configuran las riquezas de nuestras selvas, blindándolas con su taxonomía científica:

Los Quebrachos: El coloso del tanino, el Quebracho Colorado (Schinopsis lorentzii), y el Quebracho Blanco (Aspidosperma quebracho-blanco).

Los Algarrobos: El árbol sagrado de la alimentación y el color, el Algarrobo Blanco (Prosopis alba) y el Algarrobo Negro (Prosopis nigra).

Biodiversidad Extra-puntual: La Brea (Parkinsonia praecox), desvelo de la celulosa micro-rallada que el Ingeniero Cajal investigaba en los laboratorios de la UNSE en los 70; y la Tuna (Opuntia ficus-indica), defensora de la vida en la sequía.

2.3. Del “esquilado” forestal a la soberanía económica: Crítica al modelo extractivista histórico y el intento frustrado de industrialización local (el Ingenio Contreras de Pedro San Germes en 1879).

2.4. Sustento Litoestratigráfico, Toponímico y Bioarqueológico.

La Skin de los recursos del sur de Santiago (Sumampa, Ambargasta) y la interacción del pueblo Tonocoté con las litofacies regionales y las muestras arqueológicas del Museo de Ciencias Arqueológicas "Emilio y Duncan Wagner". El análisis bioarqueológico de las marcas óseas estudiadas por el Dr. Hilton Druve en el Museo Wagner como contraparte física del obrar indígena.

BLOQUE III: LA ARQUITECTURA FRACTAL Y LA MATRIZ 81 (SEMANA 4).

3.1. Geometría Vibracional Precolombina: La iconografía de los estilos Mercedes, Sunchituyoj y Averías en el NOA Grande y su correlación con el estilo Santa María a través de la hidrografía del río Salado (Juramento) y río Dulce (Salí). La navegación prehispánica en balsas de suncho (Baccharis juncea).

3.2. La Matriz 81 (Grilla 9x9 = 81 nodos): El orden nonario, la vibración de las frecuencias 3, 6, 9, el vacío (0) y el Chuchi (búho) bajo el Diccionario Quichua de Domingo Bravo. Su relación con el método matemático circular de Leonilda Seda.

3.3. La Ciencia Nativa de los Fractales: Cómo se repite el patrón del universo en el junco, el telar y el monte (el “de a unito se junta el mistol” y la secuencia Fibonacci: Fn = Fn-1 + Fn-2) como Piedra Rosetta de este orden numérico y espiralado.

BLOQUE IV: EL PORVENIR SANTIAGUEÑO (Economía de la vida)

4.1. Desarrollo local y valor agregado: De la materia prima al saber artesanal autónomo (harina de algarroba y extracción de tintes naturales).

4.2. Autonomía y Soberanía de la Tuna (Opuntia): El principio de “dejar existir para hacer” y la Pachamama como Matriz Ordenadora del Espacio-Tiempo en el Kay Pacha.

4.3. Los Talleres Territoriales: Coordinación de Saberes y Haceres presentando los talleres territoriales como nodos en la Matriz 81, enlazados por el Ayni (reciprocidad simétrica) y la Minka (trabajo colectivo ancestral), y fundamentados en el aporte inclusivo en la mística del trabajo colectivo andino del Inca Garcilaso de la Vega.

4.4. Conclusión: El retorno al orden de la naturaleza frente a la injusticia de las modas de poder y “el polvo y el espanto” histórico.

“La constancia en el trazo es lo que permite que el domo se sostenga”. — Eduardo Vieyra


Por: Georgina Elena Palmeyro