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jueves, 17 de febrero de 2011

LA FORNACALIA



La Fornacalia (1) era la Fiesta en honor de la diosa Fórnax, que tenía bajo su tutela el horno (furnus) de cocer el grano.

Esta festividad era tan antigua que se creía instituida por el rey Numa Pompilio. Cada una de las treinta curias en las que estaban divididos los ciudadanos de Roma la celebraba en un horno aparte, anunciándolo con antelación para que estuvieran presentes todos sus miembros.

Los que descuidaban cumplir con su obligación para con la diosa Fórnax, y también los que desconocían cuál era la curia a la que pertenecían, tenían que hacer su sacrificio el 17 de febrero, al que se llamó “día de los tontos” (stultorum feriae).

Tanta era la importancia de la celebración que bajo Numa Pompilio (segundo rey de Roma, sucesor de Rómulo, (715 adC – 674 adC) se instituyeron 15 días de fiesta popular en honor a la diosa Fornax tutelar.

En La Tradición de la Antigua Religión se acostumbra a comer una hogaza de pan en honor a la Diosa, preferiblemente hecho en casa. Luego, se enciende una vela blanca en su honor y se pide su intervención para que el pan sea siempre un bocado suculento y abundante en nuestro hogar.

(1) Según la Tradición de una Antigua Religión, el 17 de Febrero se celebra la fiesta de la Fornacalia, en honor a la Diosa Fórnax.

Fuente:
http://deirge.wordpress.com/category/calendario-de-la-antigua-religion/page/20/

Imagen
deirge.wordpress.com

jueves, 25 de noviembre de 2010

SARA CHOGLLO

Choclos frescos.


El choclo: Hijo de guerreros. Alimento del pueblo

Sara Chogllo, era una mujer de raza de la misma estirpe de Mama Huaco, guerreras por naturaleza y como todas las mujeres de su raza, apoyaba incondicionalmente a su compañero Wiro en el campo de batalla.

En el calor de la lucha, una lanza flecha de bambú, encontró fatalmente el corazón de la mujer y le robó el calor de su aliento, Wiro al mirar el cuerpo inerte de su amada, se arrodilló a su lado y dejó escapar los más dolorosos lamentos y suspiros que se había escuchado en todas las montañas andinas. Un incesante río de lágrimas escapó de los ojos de Wiro con el que bañó el rostro y la herida abierta de Sara Chogllo, purificando así el paso de su compañera al mundo de los espíritus.

La ceremonia duró muchos días y muchas noches, en los que, nada, ni nadie se atrevían a alterar el sagrado conjuro de Wiro a sus dioses.

La madre Quilla (Luna) y el padre Inti (Sol) acompañaron calladamente la pena del guerrero en su largo ritual.

Cuando el dolor de Wiro empezaba a mitigar, del corazón de Sara Chogllo, empezó a brotar una planta hermosa que gradualmente tomaba la forma de una guerrera altiva, al cuerpo que apenas germinaba, le crecieron los dientes fuertes y sanos, como la sonrisa luminosa de una mujer, el cabello largo y lustroso bañado por el sol se tornó en una dorada caricia que llenó de fragancias el vientre en el que se gestaba la nueva vida. Las faldas verdes y lozanas volvieron con maternal ternura el retoño florecido del amor y del dolor concertado en ese instante fértil. El naciente fruto, arrimó su cabeza al esbelto bambú, que seguía fuertemente abrazado a la Pachamama y fue tomando fuerza. Cuando, el nuevo fruto estaba lo suficiente maduro, Wiro, la arrancó de su corazón. Sentía latir en su pecho el fruto de su amor que su amada le había ofrendado como última muestra de cariño.

Los hombres y mujeres del pueblo, lo recibieron con cantos de pesadumbre, Wiro, fue directamente al templo a ofrecerle a Wiracocha el fruto recién nacido del corazón de su compañera. Su sacrificio no estaba completo. Wiro, aprendió por los consejos de los Amautas (maestros andinos), que para que su sacrificio tuviera recompensa, debería devolver el fruto a la Pachamama (Madre Tierra) de donde crecería y se multiplicaría, alimentaría a los hijos de su pueblo y a los hijos de sus hijos. Haría sanos sus cuerpos y fuertes sus brazos, y haría de ellos una raza de hombres invencibles. Así lo hizo Wiro, con sus propias manos abrió la tierra y enterró grano por grano el fruto de su amor y sacrificio.

Desde entonces, año tras año, los Incas siembran el maíz, en el mes de Cápac Raymi (Diciembre), cuando empiezan a caer las lluvias y cuando han cesado las lágrimas del cielo en el mes de Mayo y que en quechua es Atun Cusqui ó Aymoray Quilla- Bienvenida lluvia y que el Padre ha acariciado con su calor por varios meses a la Pachamama.

Esta entrega a los descendientes de Wiro, porciones generosas del noble Chogllo que tiene y siempre ha tenido el sabor amargo de las lágrimas de Wiro y el dulce aroma de su eterna compañera.

Así es amigos, en el Perú Tierra de los Incas, se consume el maíz tierno, al que llaman Choclo, que es de consumo obligado en sus más afamados y deliciosos platos como el cebiche y otros.

Carlos Velásquez Sánchez

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/mama-quilla.html
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http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/los-nombres-de-la-luna.html

domingo, 7 de noviembre de 2010

EL MUY MEXICANO CHOCOLATE

Árbol de Cacao
Theobroma cacao

Por José Félix Zavala

CHOCOLATE

México es considerado un centro de origen del cacao. El nombre del cacao puede traducirse como “manjar de los dioses” y es un grano cuyo cultivo requiere de un clima tropical.

En estado silvestre el cacao es un árbol de porte elevado, pero bajo cultivo alcanza una altura de 5 a 7 metros llegando a producir a escala comercial a los 4 o 5 años de edad. Su rendimiento máximo se obtiene entre los 10 y 15 años y con los cuidados necesarios puede dar rendimiento hasta los 50 años.

En la época prehispánica fue utilizado como moneda corriente, sorprendiendo a los españoles a su llegada al ver que, el grano del cacao, obtenido de un árbol domesticado y cultivado por las culturas maya y azteca, denominado “cacau” y “cacahuatl” era usado como moneda prehispánica.

Para poder ser utilizado de esta forma eran extraídos, lavados y depositados en una superficie de arcilla roja que, con el mucilago todavía adherido se mezclaba con este polvo rojo. Los granos secados al sol y endurecidos adquirirían después un enorme valor; ambas culturas realizaban con ellos transacciones comerciales por toda Mesoamérica.

En la época prehispánica, las grandes áreas cultivadas de cacao se localizaban en lo que hoy son los estados de Colima, Guerrero, Morelos Chiapas, Yucatán y Tabasco.

LEYENDA Y EPOCA COLONIAL

La magia de los productos de Oaxaca está asociado a las leyendas y de ahí que se atribuya a los dioses los favores de que gozan. Este fue el caso de Quetzalcóatl, a quien los dioses enviaron a la tierra para que ayudara a los hombres; y les regaló la planta del cacao. El arbolillo dio sus frutos e hizo tostar el fruto de las vainas, enseñó a molerlo y batirlo con agua para obtener el chocolate, pero sólo para disfrute de los sacerdotes y los nobles.

El chocolate, nombre con que ahora se le conoce a esta formidable bebida en el mundo entero fue adoptada por las cortes españolas y modificado en los propios monasterios hispanos donde elaboraron un chocolate dulce, perfumado y caliente. Muchos años después se propaga el resto del continente y los europeos en sus viajes difundieron el cultivo del cacao por todos los trópicos del mundo.

Fue el licor sagrado y lo tomaban agrio o amargo. Luego se mezcló con miel, y los españoles le agregaron azúcar, lujo en la colonia.

Esta es otra de las maravillas gastronómicas oaxaqueñas.

CARACTERÍSTICAS DEL CHOCOLATE

De acuerdo a su origen existen diversos tipos de cacao: los criollos, los forasteros amazónicos, el guayaquil, el calabacillo, el criollo clonal y el ceilán.

En México por su vigor y mayores rendimientos los más cultivados son: el criollo y el guayaquil, ambos generan granos de primerísima calidad con altos niveles de aroma y sabor por lo que se les denomina “cacaos aromáticos”.


http://eloficiodehistoriar.com.mx/2010/11/06/el-muy-mexicano-chocolate/

sábado, 2 de octubre de 2010

LA CHICHA O AZUA

Kero andino, vaso ritual y cúltico



La chicha o azua fue la bebida obligada de los antiguos peruanos.

Se bebía al final de las comidas. El beber constituía un acto ceremonial y era además una forma de establecer relaciones con el todo, se comía y bebía en medio de conversaciones, bromas y alegría.

La bebida se iniciaba con el pago a la tierra o tinka, que consistía en verter unas gotas al suelo, luego todos bebían de una sola vasija o anccosani, costumbre que aún perdura en muchos lugares, sobre todo en provincias. La chicha se utilizo profusamente en el antiguo Perú como alimento y con fines mágico-religiosos, para lo cual se le añadían algunos elementos.

Se prepara principalmente de jora o maíz germinado, pero también se utilizan diversos productos como la quinua, cañihua, chuño, ocas, rumu o yuca, apichu, molle, algarrobo, pijuayo, entre otros.

El proceso de una buena chicha empieza con la selección del grano que debe ser de primera calidad. Luego se procede a germinar los granos que se colocan sobre hojas de achira y cuando ya presentan los brotes, se ponen sobre hojas de lambrán que los endulzan, enseguida se ponen a secar.

La jora o wiñapo, se coloca en una olla de barro o hatun manca, con agua tibia para que remoje, luego se pasa a la azuana, donde debe hervir durante un día, mientras se mantiene agua hirviendo en una tercera manca, para reponer el líquido de la merma.

Al final del día se cuela con una bayeta de tejido ralo o wayna. Luego se exprime o chirwi. El líquido obtenido se pasa a una botija de boca grande llamada hinchu. Luego se traslada al urpu, o botija de boca angosta la que se tapa con el pucu. En este recipiente se dejará fermentar para que se convierta en chicha. Cuando haya completado su fermentación, se debe pasar por un tamiz fino suysuna o chumana. El bagazo se llama hanchi, y el concho o sedimento se llama borra.

Gloria Hinostroza
http://cocinatradicional.blogspot.com/2008_08_01_archive.html

“La comida, así como todo cuanto rodeaba al antiguo peruano, era sentida a modo de algo viviente. Entre ella y el hombre se siente una afectuosa relación casi de persona a persona”
Arturo Jiménez Borja

LA COCINA PERUANA PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN

Foto: http://www.historiacultural.com/2010/05/ceramica-incaica.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/mama-sara.html

jueves, 18 de febrero de 2010

LAS MEDIAS LUNAS


Los turcos habían penetrado en Europa a lo largo de la edad media y habían avanzado a través de los Balcanes, siguiendo el Danubio, conquistaron Hungría hasta llegar a las puertas de la ciudad de Viena en 1529, último bastión oriental de la cristiandad, donde fueron detenidos y rechazados una y otra vez.


En el año 1683 los soldados otomanos, al mando del gran visir Mustafá Pachá, intentaron cavar unas trincheras por debajo de las murallas que desembocaran en el centro de la ciudad.


Trabajaban de noche para no despertar sospechas, pero no sabían que los panaderos vieneses también trabajaban a esas horas para tener listas sus viandas al amanecer y fueron ellos los que dieron la alarma a los soldados de guardia, al escuchar el ruido de picos y palas, quienes sorprendieron a los turcos, obligándoles a levantar el sitio en desorden, dejando atrás sus enseres y pertenencias.


Posteriormente, la caballería al mando del rey de Polonia Jan (III) Sobiesky relegó a los turcos más allá de las fronteras del estado austríaco.


Así, pues, Viena fue salvada gracias a sus panaderos, los cuales fueron recompensados.


El emperador de Austria, Leopoldo I, concedió honores y privilegios a los panaderos; el derecho de usar espada al cinto fue el más apreciado. Los panaderos, a su vez, inventaron dos panes: uno al que le pusieron el nombre de emperador, y otro, al que llamaron croissant, o sea media luna ("Halbmond" en alemán), éste último frágil, como mejor mofa del emblema de los musulmanes turcos.


El primer nombre asociado al croissant es el de Kolschitsky o Kolczycki, cafetero vienés de origen polaco, el cual recibió por su valeroso comportamiento durante la contienda unos sacos de café tomados al enemigo.


Este hombre tuvo la idea de servir el café con un bollo en forma de media luna y parece ser que fue cuando se abrió el primer café vienes que abrió la moda para el resto de la Europa cristiana, este café se llamó Zur Blauen Flasche “La botella Azul”, allí se servía un café más suave que el preparado por los otomanos, estaba filtrado, se eliminaban los posos y se le añadía crema de leche.


Más tarde se elaborarían otros tipos de croissant, conservando la forma como el Vanillekipferl, un croissant aromatizado a la vainilla, el Mandelbögen aunque más pequeño pero aromatizado a la almendra, el Mohnbeugel a base de una pasta rica en semilla de amapola, o el Nussbeugel con pasta con nueces y miel.


Fue la reina María Antonieta de Austria que se casó con Luis XVI la que popularizó el "croissant" en Francia a partir del 1770, convirtiéndolo en el desayuno típico francés con el nombre de Lune croissant, que el uso común acortó.


Así pues, "croissant" es una palabra francesa que tiene su traducción al castellano como "Creciente", aunque hay quien la traduce como "santa cruz o cruzada", haciendo derivar la etimología de la palabra "Croix-santé".


Nota al margen: Los franceses (no sería el primer caso…) lo hicieron "suyo", dándole la nacionalidad y oficializándolo con este nombre. Hay que reconocer que los pasteleros y panaderos franceses lo preparan de maravilla, casi confirmando que sólo ellos lo saben hacer bien, sabroso y crujiente. En efecto, en Francia, por la mañana, eso del croissant es un ritual: no hay "petit déjèuner" en los grandes hoteles, pero también en cualquier brasserie, que no lleve unos croissants en la bandeja, acompañando al café o lo a lo que sea, haciendo a menudo pareja con el brioche, que también éste tiene su leyenda, pero será en otra ocasión.

: http://esenciadelabergamota.blogspot.com/


lunes, 25 de mayo de 2009

EL REGALO DE NGUENECHÉN


Fruto Milenario del Pehuén/Araucaria, el Nguillio/Piñón forma parte de la identidad teritorial del pueblo mapuche pehuenche asegurándo su soberanía alimenticia. Su recolección durante los meses otoñales resulta una práctica ancestral cargada de simbolismos que vinculan a todo un pueblo con su patrimonio natural y cultural.


Desde que Nguenechen los puso en le mundo, los mapuches veneraron el Pehuén, la araucaria patagónica, el árbol extraordinario que se yergue solamente en las laderas y los valles de Neuquén.

Debajo de su sombra generosa, junto al grueso tronco, se reunían los grupos a rezar, brindaban sus ofrendas de carne, sangre y humo, y colgaban de sus fuertes ramas regalos de agradecimiento.

El invierno, muy crudo, estaba durando demasiado, y la tribu se había quedado sin recursos: los ríos estaban helados, los pájaros habían emigrado y los arboles esperaban la primavera. La tierra se encogía debajo de la nieve. Muchos resistían el hambre, pero los chicos y los viejos se morían. El gran Chau no escuchaba las plegarias, también Él parecía dormido...

Entonces se tomo una medida desesperada: el toki decidió que los jóvenes se dispersaran, que se fueran lejos hasta encontrar alimentos, que cada cual buscara, por donde le pareciere, bulbos, bayas, hiervas, cualquier grano o raíz, y los trajeran al campamento.

Hubo un muchacho que, muy alejado de su ruca, recorría una región de montañas arenosas y áridas, barridas sin tregua por el viento.

Volvía hambriento y aterido, con las manos vacías y la vergüenza de no haber encontrado nada para llevar a casa cuando, después de una loma, un viejo desconocido se le puso a la par.

-Caminaron juntos un buen rato, y el muchacho le hablo de su tribu, de sus hermanitos, de los enfermos, de los que tal vez ya no volvería a ver cuando llegara.

El viejo lo miro con extrañeza y le pregunto:

- ¿No son suficientemente buenos para ustedes los piñones? Cuando caen del Pehuen ya están maduros, y con solo una cápsula se alimenta una familia entera.

El muchacho le contesto que siempre habían creído que Nguenechen prohibía comerlos, que resultaban venenosos y que, además, aprecian tan duros...

Entonces el viejo le explico que a los piñones había que hervirlos en mucha agua o tostarlos al fuego, y que en invierno había que enterrarlos para preservarlos de la helada. Y apenas le hubo dado estas indicaciones, se alejo.

El muchacho siguió su camino pensando en lo que había escuchado:

¿Era posible que la comida hubiese estado siempre al alcance de la mano? ¿Acaso no sabían todos, desde siempre, que no se puede comer el árbol sagrado?

Apenas llego al bosque busco bajo los arboles, entre la helada, allí donde en verano crecen las pequeñas violetas amarillas, todos los frutos que encontró, y los guardo en su manto. Corriendo como podía, los llevo ante el Toki y le contó las instrucciones del viejo.

El jefe escucho atentamente, se quedo un rato en silencio y finalmente dijo:

- Ese viejo no puede ser otro que Nguenechen, nuestro gran Chau, que bajo otra vez para salvarnos. Vamos, no desdeñemos este regalo que nos hace.

La tribu entera participo de los preparativos de la comida. Muchos salieron a buscar mas piñones, se acarreo el agua y se encendió el fuego. Después tostaron, hirvieron y comieron las semillas dulces el fruto dorado. Fue una fiesta inolvidable.

Se dice que, desde ese día, los mapuches nunca mas pasaron hambre. Inventaron las tortillas de harina de piñón y la chicha que llamaron Chawü. E inauguraron una tradición: el gran viaje de recolección de principios del otoño, cuando grandes grupos se reunían en los bosques de Pehuén a juntar la reserva para el invierno y agradecían a Nguenechen haberlos salvado de la hambruna.

Y todos los días, a la hora de rezar, cuando un mapuche se para frente al sol naciente y extiende hacia el su mano limpia y abierta, lleva en ella una ramita de Pehuén y dice:

- A ti que no nos dejaste morir de hambre,
A ti que nos diste la alegría de compartir,
A ti te rogamos que no dejes morir nunca al Pehuén,
El árbol de las ramas como brazos tendidos.

Fuente:
Una Vieja Leyenda
Imagen
rutadelpinon.blogspot.com
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/historia-de-los-mapuches.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/el-pehuen.html

domingo, 12 de abril de 2009

EL CHIMICHURRI




Se dice que el origen de la palabra “chimichurri”, que se refiere al adobo, o marineo típico con que se suele sazonar a menudo el tradicional “asado” –como así también a las carnes en general- proviene de cuando una persona de nacionalidad inglesa andaba por nuestro país en épocas pasadas, y en un asado, pidió una salsa o adobo para acompañar la carne, (costumbre en aquellos países del norte) diciendo “give me curry” y que de ahí surge una salsa o adobo que habrían realizado para esta persona, quedando castellanizado como chimichurri dicho adobo.

Otra versión indica que un hacendado inglés, en cada asado campestre le pedía a su asistente la salsa para acompañar la carne: “Jimy, the curry”…
¿Será así?


Por Daniel González Turu
Fuente: http://www.camdipsalta.gov.ar

martes, 7 de abril de 2009

AJÍ QUITUCHO

Ají quitucho o kitucho
Capsicum microcarpum


Se trata de un ají silvestre que crece naturalmente en los cerros de la Pcia de Salta aunque su distribución es más amplia pudiéndoselo ubicar en otras provincias argentinas y países de Sudamérica.

Presenta frutos múltiples, muy pequeños, que dan nombre a la especie (Capsicum microcarpum).

Es un ají extremadamente picante razón por la cual en el centro de la Argentina se lo conoce como: "ají putaparió" o eufemísticamente: "ají de la mala palabra".

Se comercializa en pequeños frascos bajo aceite o vinagre. Puede comérselo natural o en salsas tanto crudas como cocidas.

Los pájaros suelen ingurgitar los frutos, quizás atraídos por el intenso color rojo de las bayas maduras y de esta manera propagan, a través de las deyecciones, la especie por los barrios linderos a los cerros tales como Tres Cerritos de la ciudad de Salta.

EXTRAÍDO DE LA RED
Eduardo Vicente Leo

(Vicente Leo en Infojardín)

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/la-sanlorencena.html


lunes, 23 de marzo de 2009

EL LOCRO



El locro (del quechua ruqru o luqru) es un guiso a base de zapallo, maíz y porotos que se consume en la zona de la cordillera de los Andes, desde Argentina, Chile (aunque allí se le dan diversos nombres) hasta Ecuador, pasando por el Perú y Bolivia.

Suerte de guiso cuyo origen es indudablemente prehispánico y preincaico, típico de varios pueblos andinos que basaban gran parte de su dieta en el maíz o los porotos y la papa.

Se lo prepara según multitud de recetas, siendo lo único invariable su base vegetal y el procedimiento de cocción, a fuego lento durante varias horas.

De acuerdo a la región se lo prepara con carne de vacuno fresca o seca (charqui), vísceras como la tripa gorda o el chinchulín, mondongo, embutidos y costillas o despojos de chancho (manos, patas, cola, orejas y cuero, tocino, grasa de pella); las carnes se cuecen por separado y se añaden luego al preparado de vegetales entre los que suele destacarse el zapallo (especialmente el redondo de cáscara grisácea llamado por esto zapallo plomo) que suele dar color amarillo al locro, y granos de maíz o porotos e incluso granos de trigo, vegetales que por el almidón presente en sus componentes hacen que el preparado alcance la densidad de una crema.

Sustancioso y nutritivo es un plato típico del invierno; se lo adereza de manera acorde, con una salsa picante preparada a base de aceite, ají molido, pimentón y cebolla de verdeo, denominada fritura o quiquirimichi.

En Argentina su consumo se ha extendido desde el noroeste y Cuyo hacia el resto del país, en Neuquén además del locro de maíz se prepara una especie de locro con arvejas (guisantes), en el noreste argentino y zonas vecinas como Paraguay se prepara el locro en base a la mandioca (también llamada yuca).

Alimento con muchas calorías y nutrientes el locro resulta muy adecuado para consumir durante los inviernos o en zonas frías.

Tradicionalmente se consume de manera masiva el 25 de mayo, día en que se conmemora la formación del primer gobierno patrio. Por este motivo es un plato regional y tradicional para festejar las fechas patrias.

El locro suculento (denso y con variados y abundantes ingredientes) suele recibir el nombre de locro pulsudo…
Otra variante -bastante diferente y menos frecuente que el locro de choclo o porotos- es el locro de papas.

En el Perú antiguo y moderno se consume, con sus variantes, en la costa, la sierra y la selva, en toda época del año.

Casi cada región o localidad tiene su propia variante de este plato.


Fuente: http://es.wikipedia.org

viernes, 7 de noviembre de 2008

ARROPE

Fruto de la Tuna.

"Arrope se puede hacer de chañar, de mistol, de tuna, de ucli, de algarrobo, depende de la época.


Se lo hace hervir al fruto, se cuela, se saca la semilla y la agüita ésa que queda hierve, hierve y es eso, una jalea.


La pura fruta. Sin azúcar, sin nada. Es la misma dulzura de la fruta."



ARROPE DE TUNA:


Se coloca en un recipiente tuna cortada en trozos, cubierta de azúcar.


Se lleva a fuego suave hasta que espese.


Una vez espeso se lo saca del fuego, se lo envasa.


Esta receta del arrope no es patrimonio solamente de la provincia de Santiago del Estero, también de Santa Fe y parte del Noroeste argentino.


La palabra deriva del árabe "ar-rurb" que expresa la idea de "jugo de fruta cocido" y evidentemente es otra expresión tradicional traída por los conquistadores españoles aplicado a un elemento americano, como el higo de tuna, mejor identificado con su origen por el italiano "fichi d'India", las Indias de Colón.


En el caso netamente argentino, se identifica con un dulce hecho con la pulpa de algunas frutas como de la uva, las tunas, las algarrobas, los higos, del chañar (legumbres dulces y comestibles), del mistol (frutos de la misma planta alta de diez a quince metros y tronco de unos sesenta centímetros, con forma ovoide, color castaño y de un centímetros de largo), hervida lentamente hasta que adquiera consistencia de jalea.

Así podríamos definir que el arrope es un dulce sin agregado de azúcar.

No todas las frutas tienen el mismo tratamiento, depende de lo pulposo y contenido de jugos



miércoles, 3 de septiembre de 2008

QUINUA: GRANO DE ORO



Por Mabel Azcui

Bolivia guarda el banco de granos más grande del mundo.

Una fundación custodia éste que es el tesoro dorado de quechuas y aymaras.

Las panojas de quinua cambian de color según el tiempo de su maduración.

Quienes la conocen le calculan unos 10 mil años y aseguran que por ella no existía el hambre en el altiplano. Más bien, hombres muy fuertes dejaron el legado de su cultivo y su consumo a sus descendientes andinos. La quinua, originaria de las alturas de Los Andes y conservada por quechuas y aymaras, con sus 3.120 variedades, pinta el arco iris en las áreas de cultivo y su cosecha ha convertido a Bolivia en el primer productor mundial del grano.

Uno de los principales impulsores de la revalorización del consumo de quinua, Humberto Gandarillas (1920-1998), calculaba que la domesticación de la planta en la meseta andina tenía unos 10 mil años. Su consumo habitual fue comprobado por los arqueólogos, al encontrar quinua en las ruinas pre-hispánicas.

La conquista española y los prejuicios contra los alimentos originarios como la quinua, el amaranto y la maca ocasionaron su paulatino desuso y fueron reemplazados por aquellos granos introducidos de Europa como el trigo y la cebada.

Los agricultores andinos conservaron las semillas y continuaron su cultivo en pequeñas parcelas, sabedores de la enorme riqueza que encierra la quinua.

Así, hasta casi el último tercio del siglo XX cuando un puñado de bolivianos redescubrió el valor del grano e impulsó con decisión su estudio científico, el mejoramiento de algunas variedades como la quinua “sajama” y la expansión tanto de los cultivos como del consumo entre los bolivianos.

El banco más grande

En Bolivia se encuentra el banco de germoplasma que guarda 3.120 variedades de quinua, la mayor gama en todo el mundo, además de otras, como la cañahua, de la que se han reunido 770 accesiones, y el amaranto, con 51 variedades, que están cuidadosamente conservadas y custodiadas por la Fundación de Promoción e Investigación de Productos Andinos (Proinpa), que trabaja estrechamente con el Sistema Nacional de Recursos Genéticos para la Agricultura y la Alimentación, dependiente del Ministerio de Agricultura.

El banco de germoplasma de granos alto andinos tendrá, en un tiempo más, un edifico propio en la comunidad de Quipaquipani, situada a unos 20 kilómetros de Viacha, donde también se encuentran cultivos experimentales, que tienen el objetivo de lograr nuevas variedades en función de las necesidades de los agricultores.

Otras parcelas se destinan a “refrescar” las semillas del banco y en otros campos se trabaja con los comunarios, con quienes los agrónomos intercambian experiencias y consideran las ventajas de determinados granos para su comercialización o mejor uso culinario, dice el ingeniero Raúl Saravia, responsable técnico de las parcelas.

La estación experimental ampliará su trabajo de registro de la huella genética de cada una de las variedades que tiene el Banco y servirá fundamentalmente para proteger el germoplasma boliviano de la quinua de la voracidad de algunas empresas extranjeras que, en el pasado, intentaron vanamente patentar la quinua como suya.

Entre las tres mil variedades de quinua, se trabaja con unas 15 accesiones que han logrado la preferencia de los agricultores y de los consumidores por su sabor más suave y contenido menor de saponina.

Los cultivos se han extendido hasta 35.700 hectáreas, principalmente en el altiplano norte, central y sur, y la producción alcanza a un promedio de 23.200 toneladas métricas, de las que un 65% es para el autoconsumo y el 35 %se destina al mercado boliviano. Los productores de quinua exportaron 2.800 toneladas por un valor de más de tres millones de dólares a Europa y Estados Unidos, según datos de José Luis Soto, responsable del área de Socioeconomía y Género de Proinpa.

Un cultivo estratégico

Las culturas prehispánicas demostraron que la quinua era un cultivo muy importante para sus pobladores.

En este tiempo puede considerarse como estratégico en la política de seguridad alimentaria.

La cosecha es muy cuidadosa para evitar cuerpos extraños en la quinua.

Es un grano que satisface todos los requerimientos en cuanto a nutrición. Tiene proteínas, grasas, carbohidratos y minerales, y otros aminoácidos como la lisina, isoleucina, treonina, triptofano y valina, cuyo balance aumenta la calidad de la proteína, de acuerdo a las investigaciones realizadas por universidades latinoamericanas y un comité de expertos de la FAO en el año 1973.

La quinua es, en zonas salinas del sur boliviano, el único cultivo y está entre los principales en otras regiones del inmenso altiplano boliviano, cuyos pobladores, a la vez productores, están considerados entre los más pobres del país. Según las cifras de la fundación Proinpa - Regional Altiplano, al menos unas 40.000 familias tienen cultivos de quinua.

El arco iris altiplánico

En la época de maduración, los cultivos de quinua pintan el altiplano de hermosos colores, bajo un cielo azul o de plomo oscuro con amenazantes nubes de lluvia. Las panojas, como se llama a la floración aglomerada de la quinua, adquieren matices amarillos, dorados, rojos intensos casi llegando al negro, rosados suaves, malvas, lilas y verdes intensos. Y agitadas por el viento, pareciera que forman coloridas olas sin más orilla que el fin de la parcela.

Las parcelas comunitarias logran variedades de interés para el agricultor.

La quinua es una planta de la que se aprovecha todo. Los tallos rojos o amarillos tienen mucha fibra y, como el grano, son buenos para los animales: ganan peso y producen más leche.

Las hojas tiernas de la planta permiten preparar sopas y ensaladas y, tras sacar el grano de las panojas, la cascarilla que envuelve a cada quinua se la quema y, con ella, se elabora la “pasa” o lejía, utilizada en la masticación de coca.

Es conocido el alto poder nutritivo y el contenido de proteínas vegetales que tiene el grano, generalmente color crema, aunque se encuentra en otros matices como el café, el negro, blanco, rojo, amarillo y la “mixtura”, porque en una panoja se pueden encontrar varios colores.

El tamaño es grande, mediano y pequeño.

El trabajo concertado de instituciones bolivianas y extranjeras ha permitido que en los últimos años se lancen nuevas variedades comerciales de quinua.

La última de ellas es la “kurmi”, llamada así por la montaña del mismo nombre en el área de cultivo, que no tuvo un lanzamiento internacional debido a los bloqueos de marzo.

Es una variedad dulce, no tiene saponina, de grano grande con el que puede hacerse sopas, repostería, hojuelas y jugos con frutas.

Esta variedad fue creada especialmente para los cultivos del altiplano norte y central. Una más o menos similar, la “k'osuña”, es apta para las tierras y condiciones del altiplano sur.

Ambas plantas tienen panojas púrpuras hasta la floración y, luego, el color cambia a anaranjado o rosado y termina en amarillo dorado en su madurez.

La quinua “jacha grano”, lanzada en junio del 2003, ha mostrado su resistencia a algunas de las plagas más frecuentes y su fácil adaptación a las tierras de cultivo, pero, principalmente su rendimiento, un gran atractivo para su comercialización, de más de una tonelada por hectárea.

La “chucapaka” es una variedad que tolera bien el frío y se adapta a todo tipo de suelo. “Los campesinos dicen que esta quinua no escoge el suelo”, destaca el ingeniero Saravia. Su rendimiento es también mayor al promedio de otras variedades, de 800 kilos por hectárea, pues se cosecha más de 1.200 kilos. Los productores la prefieren por su grano mediano y porque las sopas y la ph'isara salen muy bien.

La luz de los colores

La quinua, con su impresionante colorido, suele convertirse en luz para los quechuas y aymaras, pues les indica sencillamente cuáles serán las condiciones del tiempo para el año agrícola y, asimismo, qué le depara el futuro a la familia.

El grano es también muy valioso en el uso medicinal, tanto como en el alimenticio.

El grano de dos colores, verde y rojo, conocido como “mixtura”, suele utilizarse en fiestas religiosas y en las mesas de ofrenda, explica Alejandro Bonifacio, ingeniero agrónomo que lleva 22 años dedicado a la investigación de la quinua y a su cultivo en el altiplano.

Las gamas de colores resaltan en el altiplano de Viacha, donde está Proinpa.

El pronóstico de la actividad agrícola para un próximo año se denomina Yapu, mientras que se llama “urqu urqu” a la costumbre de adivinar la suerte que tendrá la familia y se efectúa coincidiendo con la fiesta de Corpus Christi. Soto dice que para esa fecha la familia confecciona galletas, o k'ispiñas, con figuras de animales. El cabeza de familia se coloca de espaldas a la vivienda y lanza hacia atrás y al techo las galletas. Si amanecen húmedas, con rocío, el año será bueno. Si alguna se rompe significa que puede haber enfermedades con riesgo de muerte entre alguno de los familiares.

El grano de quinua tiene diversas formas de uso para combatir las afecciones hepáticas, las anginas y la cistitis.

Es un analgésico dental y tiene la cualidad de ser antiinflamatorio y cicatrizante. Puede que por ello se aplican emplastos de quinua negra, combinada con algunas otras plantas, para curar las fracturas de huesos.

Donde mayor placer produce es, sin duda, en la boca. La gama abarca desde lo salado hasta lo dulce. Además de sopas de quinua, las laguas o cremas, la ph'isara —el grano retostado y hervido como el arroz—, puede degustarse con carnes asadas, con azúcar y canela molida.

Muy pocas plantas alimenticias ofrecen tan diversos sabores y son útiles desde el tallo hasta el fruto. Pocas pintan de colores el altiplano como la quinua, el grano de oro.

Fuente: Diario Digital La Razón
URL: http://ea.gmcsa.net/2005/04-Abril/20050408/Rev_escape/Abril/esc050403a.html
Copyright:revista.serindigena.cl


Nota: La Quinua Real es un producto natural de Bolivia, tiene como nombre científico CHENOPODIUMQUINOAWILLD, planta cultivada en el altiplano boliviano desde la época de los Incas, es de tipo quinopodíacea pseudo cereal, que produce una semilla comestible pequeña de 2.63 mm. De diámetro, grano redondo semiaplanado de color blanco amarillento.

sábado, 23 de agosto de 2008

NQUILLIÚ

Araucaria o Pehuén
Araucaria araucana


Antes, mucho antes de que el huinca viniera por estos lados, hubo un invierno muy frío.

Casi no había más comida. Se moría la gente de hambre.

Habían desaparecido el pudú, el choique, el luan.

No se sabía adónde se habían escondido.

Los coná salían a buscar animales y volvían peor que antes.

Y algunos morían en el viaje.

Comían hasta raíces de plantas.

Entonces se reunieron todos los loncó. Una gran junta hicieron.

Así que mandaron delegaciones para conseguir ayuda.

Lo poco que tenían era repartido.

Al tiempo volvió un coná.

Traía nquilluú.

Dijo que cuando estaba en la cordillera se encontró con un anciano.

Cuando le contó lo que le estaba pasando a su gente, el viejito le preguntó por qué no se alimentaban con los piñones, que ésa era la verdadera comida mapuche que Nguenechén había enviado.

Habló de todas las formas de aprovechar el piñón.

Después el coná no supo más del füchá huentrú, que desapareció entre la nieve.

Se reunió toda la gente a escuchar la novedad que traía el recién llegado.

Y entonces uno dijo: -Ese era un mandado de Nguenechén.

Buscaron todos los piñones que pudieron hallar.

Los juntaron y comieron.

Y para agradecer a Nguenechen, por haberlos salvado de morir, hicieron una gran rogativa.

Y desde entonces, cuando se hace nguillatún el rehue se pone en el pehuén y se toma chafí.

Huinca: hombre blanco , no mapuche.

Choique: Avestruz o ñandú americano.

Luan: guanaco. Coná: joven fuerte y valiente.

Loncó: Jefe, cacique.

Nguenechén: Principal deidad en la cosmogonía mapuche.

Fücha huentrú: anciano , de fücha, viejo y fuentrú, hombre.

Rehue: Altar formado por un tronco, árbol o conjunto de árboles en torno del cual se ruega.

Nguillatun: adorar a Dios. Ceremonia con la cual se le piden favores y beneficios al Ser Supremo, Nguenechén. Se conoce también con el nombre de camaruco, término quechua que es utilizado con mayor frecuencia en las zonas este y sur del área neuquina.

La ceremonia antiguamente no revestía el carácter de anual, era celbrada en ocasión de interpretar, como presagio de un porvenir incierto o adverso, cualquier fenómeno que se presentaba con características extrañas o amenazadoras.

Chafí: bebida obtenida de la molienda de los piñones o nquillú.

Nquiluú: piñón, fruto de la Araucaria o Pehuén


Guillermina Imiguala, Chapelco. 1973

Del libro Relatos y romanceadas mapuches, compilación e introducción de César Fernández

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/el-pehuen.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/el-pino-cordillerano.html

viernes, 15 de agosto de 2008

EL PAN O TTANTA



Cuenta en sus crónicas Bernabé Cobo, que se le invitó un pan de maíz preparado a la usanza de los curacas, con harina de maíz, leche y grasa, y era muy agradable.

El pan o Ttanta, era preparado de maíz o quinua.

Sara Ttanta: Era pan o tortilla y bollos de maíz.
Ara ttanta: En Huaylas, es el pan de maíz blanco, cocido sobre piedras calientes.
Chuta o chutaca: Es el pan ovalado y plano que se hacía en el Cuzco.
Kkolle: Es un pan dulcete
Kauka: Es un pan tradicional
Satanka: Es un pan cocido en kallana o cancana.
Ttanta camayoc: Era el panadero.
Chapuni: Es amasar la harina.
Paruyachic o paruyark: Es cocer los panes a fuego lento
Kaskan ttanta: Es quemarse el pan.
Los panes incaicos eran tortillas o bollos que se hacían también rellenos y se les denominaba misti. (Antúnez de Mayolo)

En Cuzco, actualmente, se hacen los deliciosos panes chutas

Muchos de los potajes pre-colombinos de maíz se siguen preparando o son la base de otros.

Las humitas o humintas, llamadas por Garcilaso, Pan de los Incas; se hacen en variadas formas: Humitas con recado, con pollo o mariscos, Tamalitos verdes piuranos, Parpas de queso a la brasa, tamales costeños, envueltos en hojas de plátano, tamales serranos amasados con yemas y almendras, envueltos en hojas de achira y los de la selva en perfumadas hojas de bijao.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/mama-sara.html

viernes, 1 de agosto de 2008

LOS QUESOS DEL SUR DEL PERÚJAPCHA O KAWCHU,

Variedades de queso de Junín


Muchas veces la gastronomía también se relaciona con las leyendas de cada lugar y por supuesto con la historia.


Y si de quesos se trata, cada zona tiene su propia variedad.

EL QUESO ANDINO

Según señala en el libro “Alimentación y Nutrición” de Victoria Alcázar Lázaro, de la Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital.

Severo Ochoa, en Leganés Madrid, existe una leyenda que dice que el queso fue descubierto por un mercader árabe que, mientras realizaba un largo viaje por el desierto, puso leche en el estómago de un cordero.

Cuando fue a consumirla vio que estaba coagulada y fermentada, debido al cuajo del estómago del cordero y a la alta temperatura del desierto.

Hay otros autores que señalan que el queso ya se conocía en la prehistoria, extremo que no se ha podido comprobar.

También en la Biblia hay varias referencias a este alimento.

Durante la época del Imperio Romano se extendió su fabricación a todos los territorios conquistados.

Los primeros monasterios empezaron a producir diferentes variedades de queso durante la Edad Media con unas recetas que hoy aún se conservan

Cuando llegaron los primeros españoles al imperio de los Incas, estos trajeron muchos productos como elementos gastronómicos entre ellos el queso; los indios no consumían leche animal, primero porque no tuvimos animales mayores que pudieran abastecernos de leche, lo de la llama, su leche es tan grasosa que es imposible digerirla, y segundo por su concepción de la cosmovisión del universo y el hombre, “todo lo que produce, crea y preserva la vida, se respeta… .”

Francisco Pizarro, jefe de los españoles que llegaron al Perú, era de Trujillo, ciudad española muy afamada por sus quesos, ellos, los españoles, decidieron hacer queso en los primeros años de la conquista del Perú y como carecían de maquinarias y herramientas para el caso emplearon mantas y telas donde para extraer el suero ejercían presión ya sea con piedras o simplemente dando vueltas la tela, esta acción fue vista por los indios y ellos denominaron al acto de extraer el suero de la leche como wichurpari o wichurparia que significa “expulsar o expeler” y de ese vocablo empezó a denominarse el famoso “Queso PARIA”, muy conocido en todo el sur.

El viajero español Octavio Velazco del Real, en su obra “Viaje Por la América del Sur: Impresiones y recuerdos” (1892), nos habla de la gran cantidad de queso que se consumía en el Sur del Perú:” …..me asombre en Arequipa y en el Cuzco, así como otras ciudades del sur del Perú que utilizan mucho el queso, al que lo llaman JAPCHA o KAWCHU que traducido al castellano significa “morder jebe o caucho”, casi podría decir que en eso son como las ciudades de España En un plato donde mezclan el fuego de un chile que ellos lo llaman ají rocoto, le agregan queso y lo ponen en horno de amasar…”.

De lo expuesto podemos deducir porque a los platos donde se emplea el queso, en especial en el sur del Perú, estos (los platos) tienen el nombre de JAPCHI.Extraído de la revista digital Ser Indígena

miércoles, 23 de julio de 2008

CHIPACO SANTIAGUEÑO


CHIPACO

Ingredientes

1,5 Kg. de harina común
- 250 gramos de grasa de vaca
- 250 gramos de chicharrón -
50 gramos de levadura
- sal
- agua tibia
- 1 cucharadita de azúcar

Preparación

Disolver la levadura en unas cucharadas de agua tibia y colocarle una cucharadita de harina y una cucharadita de azúcar y dejar que leve.

Poner la harina en forma de corona sobre una mesada.

En el centro colocar la mitad de la grasa (a temperatura ambiente) y el chicharrón previamente triturado. Incorporar la levadura disuelta.
Formar el bollo de masa agregando la cantidad suficiente de agua con sal, teniendo en cuenta que debe quedar una masa firme y suave.

Estirar la masa, untarla con grasa, doblarla por la mitad y estirar nuevamente.

Repetir la operación hasta terminar la grasa.

Dejar leudar tapado.

Una vez que la masa duplicó su volumen, formar bollos de tamaño mediano o grande.

Estirarlos con el palote y dejar leudar nuevamente hasta que dupliquen el volumen.

Cocinar en horno caliente aproximadamente 20 minutos.

lunes, 16 de junio de 2008

ALFAJOR SANTIAGUEÑO


ALFAJOR SANTIAGUEÑO

Ingredientes:

Para la masa: 500 gramos de harina común - 1 huevo - 6 yemas - 1 cucharadita de anís en grano - 2 cucharadas de alcohol puro - agua.
Para el relleno: 1 Kg. de dulce de leche repostero
Para el merengue: 6 claras de huevo - 15 cucharadas de azúcar - limón

Preparación:

Merengue: A baño María, batir las claras a punto nieve e incorporar el azúcar lentamente en forma de lluvia hasta formar un merengue, colocar unas gotitas de limón.

Masa: Tamizar la harina. Sobre una mesada formar una corona con la harina. En el centro colocar 5 yemas y un huevo entero ligeramente batidos para romper el ligue; un chorro de agua y alcohol. Agregar los granos de anís previamente pasados por harina.
Amasar hasta que la masa quede suave.
Formar con la masa pequeños bollitos. Estirarlos con palote en discos de escaso espesor.
Cortar los discos con molde para que sean todos del mismo tamaño.
Hacer agujeritos con un tenedor o palillo y llevar a horno caliente durante unos minutos.
Retirar cuando estén cocinados, pero no dorados.
Cada disco debe hornearse por separado.
Una vez fríos los discos de masa, se debe formar una pila con ellos, alternando entre uno y otro con una capa abundante de dulce de leche, quedando de esta manera formado el alfajor.
Bañar el alfajor con una gruesa capa de merengue. Llevar a horno unos minutos para gratinar el merengue.