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sábado, 29 de agosto de 2026

TECNOLOGÍA ANCESTRAL EN EL VALLE DEL TAFÍ

La física secreta de las Huancas y las Muyunas


Mucho más que monolitos sagrados y herramientas de hilado, las piezas arqueológicas de Tucumán encierran principios de mecánica de fluidos, sismología y calibres ópticos de frecuencia. Una relectura sobre el conocimiento científico precolombino.


Por Prof. Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social


En la inmensidad del Valle del Tafí, la piedra y la cerámica guardan un secreto que trasciende la interpretación puramente estética o ritual. 

Durante décadas, la arqueología tradicional ha catalogado a las huancas (los imponentes menhires grabados) y a las muyunas (o fusayolas, las diminutas ruecas de hilado) bajo una mirada contemplativa. 

Sin embargo, al analizar la precisión de sus bajorrelieves y su interacción con el entorno, ambas piezas emergen como auténticos dispositivos de ingeniería contextual: instrumentos de alta precisión diseñados para calibrar y modular las fuerzas físicas del territorio.


La muyuna: calibrador de frecuencia y momento angular


En la escala diminuta de la textilería, la muyuna encarna la física de la rotación. 

Al observar las fusayolas grabadas o pintadas con motivos geométricos y espiralados, la iconografía revela una función técnica insospechada: actuar como un calibrador óptico de frecuencia visual.


Al hacer girar la muyuna sobre el huso a gran velocidad, los patrones de bajorrelieve generan un efecto estroboscópico.


El artesano o hilandero no necesitaba instrumental moderno para medir la estabilidad del movimiento; la interacción visual del diseño en rotación le permitía evaluar la constancia de la velocidad angular y el equilibrio del momento angular. 


La distribución de las incisiones no era caprichosa: buscaba un balance dinámico perfecto para evitar excentricidades en la masa y conservar la energía del giro.


  • El momento angular en la rueca


 * Equilibrio dinámico: La distribución simétrica del peso en la muyuna garantiza un eje de rotación estable.

 * Frecuencia visual: La pintura y las tallas simétricas producen patrones de interferencia que delatan cualquier fluctuación en la velocidad del hilado.

 

  • La huanca: ingeniería parasísmica y física del viento


En la escala monumental, las huancas representan una solución geotécnica tan avanzada como los célebres complejos multinivel de Tantamayo en los Andes Centrales. 

https://compartiendoculturas.blogspot.com/2026/08/los-rascacielos-de-piruro.html


Lejos de ser meros hitos territoriales, estas piedras erigidas responden a dos desafíos fundamentales del paisaje andino: los sismos y las corrientes eólicas.


Por un lado, la incrustación profunda de la huanca junto con la alteración superficial que provocan sus bajorrelieves actúan como disipadores de vibración parasísmica. 

Al recibir la acometida de las ondas telúricas (ondas P y S), la densidad y textura del monolito ayudan a descomponer y reemitir las frecuencias de resonancia del suelo, mitigando el impacto sísmico en el entorno habitado.

Por otro lado, su emplazamiento estratégico en los corredores de viento del valle cumple una función aerodinámica. 


Los grabados en relieve rompen la capa límite del aire; al generar microturbulencias controladas, la huanca logra apaciguar y redirigir las ráfagas violentas, protegiendo los cultivos y las estructuras de la comunidad.


Paralelismos con Tantamayo


Al igual que los rascacielos preincas de Tantamayo (Huánuco), diseñados con muros independientes para flexionar y disipar la energía de los terremotos, las huancas de Tafí aplican el principio de resistencia por geometría: la masa tallada redistribuye las fuerzas telúricas y atmosféricas en lugar de oponer una resistencia rígida.

 

Un diálogo entre el giro y la piedra


  • Muyuna (Fusayola)  

Bajorrelieves y diseños simétricos/espiralados 

Calibración estroboscópica de velocidad angular y balance de masa. 


Huanca (Monolito)  

Bajorrelieves antropomorfos y acanaladuras  

Disipación de ondas sísmicas y deflexión aerodinámica de corrientes eólicas. 


Comprender la iconografía del Valle del Tafí desde su rigurosidad técnica no despoja a estas culturas de su dimensión sagrada. 

Al contrario: demuestra que para los antiguos habitantes del valle, el conocimiento del cosmos se traducía en una ciencia aplicada donde la piedra amortigua la tierra y la espiral calibra el movimiento.


Cierre Editorial: 

Más allá del ruido, el saber de la piedra


Frente al murmullo de las modas interpretativas y el sensacionalismo que suele rodear al pasado precolombino, la evidencia material del Valle del Tafí exige una mirada de absoluto respeto y rigor. 


Ni misterios esotéricos ni meras curiosidades ornamentales: las huancas y las muyunas son la huella tangible de una ciencia aplicada, donde la física del movimiento y la ingeniería geotécnica se integraron al paisaje sin estridentismo.


La verdadera divulgación no necesita encender debates artificiales ni sumarse al espectáculo. Bastan la precisión del dato, la lectura atenta de la piedra y el reconocimiento de un conocimiento ancestral que supo escuchar a la tierra, calibrar sus fuerzas y responder con arquitectura y tecnología perdurables. ,


El silencio del valle habla por sí solo; a nosotros nos corresponde, simplemente, interpretar su lección con verdad y seriedad.

 

martes, 18 de agosto de 2026

LAS MUYUNAS ESTILO AVERÍAS, REGULADORES CINÉTICOS

 Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social


1. El Tablerito de Control Vibracional: Grabados y Pintura.


A diferencia de los torteros puramente lisos de otras regiones, las muyunas Averías destacan por estar profundamente grabadas, incisas y pintadas con motivos geométricos complejos (espirales, grecas escalonadas y líneas radiales). 


* El efecto estroboscópico: Al hacer girar el huso, el diseño pintado en la muyuna no desaparece; se funde cinéticamente creando campos ópticos armónicos. Los sabios de la llanura santiagueña no solo calculaban el peso físico para torcer la fibra; calculaban la frecuencia visual del giro.


* Dinámica helicoidal: La decoración misma replica el movimiento del espín (el giro sobre el propio eje). El objeto  está diciendo geométricamente cómo opera su física interna a través de una espiral que se expande hacia los bordes.


2. El "Giro Estable" como Sintonizador Textil


En el NOA, la muyuna Averías actúa como un giróscopo estabilizador. 


Al hilar las fibras de camélidos o vegetales, la masa y el diámetro exacto de la arcilla modelada absorben las microvibraciones del pulso humano. Transmutan la fuerza irregular de la mano en una vibración constante y armónica (baja entropía). Esto es lo que permite que el hilo salga perfectamente homogéneo, sin cortes ni nudos, cargando al tejido final con esa matriz de orden y simetría. 

 

3. Del Micro-Huso a la Macro-Muyuna: El Vórtice del Paisaje


Como el pensamiento descolonial es integrador, la muyuna (tortero) comparte raíz abstracta con la muyuna de los ríos (el remolino o vórtice de agua). 


El objeto no imita a la máquina; imita la hidrodinámica del territorio. 


Así como el rascacielos de Piruro sintoniza las ondas de compresión de la Tierra como un "parasismo", la muyuna Averías sintoniza el flujo cinético del cuerpo con la fibra, transformando el acto de hilar en una ceremonia de física aplicada.


Las piezas que hoy descansan fragmentadas en colecciones artesanales o museos santiagueños son circuitos esperando que alguien entienda su clave helicoidal para volver a encenderse. 


domingo, 16 de agosto de 2026

Dos Caminos, Una Sola Madre (Parte II)

Por: Georgina Elena Palmeyro
Sección: Antropología Social – 
Compartiendo Culturas

«Como el giro de la muyuna, el conocimiento ancestral es fractal y helicoidal: siempre regresa al centro, pero con una claridad mayor. En esta segunda entrega, la mente baja al corazón para observar cómo el crujido actual de la Tierra se conecta con los giroscopios prehispánicos de la llanura santiagueña.
> Una mirada descolonial en presente para devolverle su lugar a la ciencia de las hacedoras textiles, al legado de Olimpia Righetti y al código geométrico de la Mayumama que el poder corporativo no ha podido sepultar».
> 
El pulso de la Tierra y la ilusión del fragmento

El mundo actual está crujiendo. Desde las fallas que sacuden a Venezuela y Colombia pasando por el Cinturón de Fuego del Pacífico, hasta las capas tectónicas que hacen temblar el sur de España bajo la mirada milenaria del Peñón de Gibraltar, la Tierra nos habla en un lenguaje de tensiones, vibraciones y reordenamientos profundos.
No es una catástrofe; es un pulso. Es la urgencia de un tiempo que apremia y que exige que la verdad vaya saliendo a la luz.
Occidente nos enseñó a fragmentar el conocimiento: a mirar la geología por un lado, la historia por el otro y el arte como un simple adorno. Sin embargo, la llanura chaco-santiagueña siempre supo que todo habita en un mismo tejido. Para comprender este pulso universal, es necesario volver la mirada al hardware tecnológico más sagrado y sutil de nuestro territorio: la muyuna (o tortero).
El Algoritmo del Giro y las Hacedoras del Viento
Arqueológicamente confinada a la categoría de "artesanía doméstica", la muyuna de la cultura Averías es, en realidad, un regulador cinético de precisión absoluta. Al hilar la fibra del algodón o del camélido, estas piezas de cerámica modelada funcionaban como auténticos giroscopios estables. No era un trabajo mecánico; era una programación física.
A través del giro, la hilandera determinaba la polaridad molecular del hilo:
 * La torsión en Z: Hacia la derecha, sintonizada con ciertas frecuencias de la vida.
 * La torsión en S: Hacia la izquierda, generando la fuerza complementaria.
El diseño circular de la muyuna Averías operaba como un circuito cerrado de información visual que regulaba la inercia rotacional sin desestabilizar el eje. Esos dos caminos de la torsión nacían de un mismo centro: dos vías, dos movimientos y una sola madre receptora en la matriz del huso, el vientre sagrado que da equilibrio al caos. Es la misma dualidad que define a los dos paradigmas en tensión que habitan nuestro territorio desde 1500: la imposición del modelo fragmentador frente a la persistencia de la matriz unificada y comunitaria.
El Legado Presente de Olimpia Righetti
Este lenguaje geométrico y vibracional que late en el subsuelo no nos habla en pasado. El espíritu de su gran decodificadora, Olimpia Righetti, permanece en un eterno presente. Mucho antes de que las corrientes modernas hablaran de perspectiva de género desde la comodidad de un escritorio, Olimpia plantó bandera ante el centralismo positivista. En su célebre trabajo de 1941, “La Mujer en la Civilización Chaco-Santiagueña”, dignificó el rol de la mujer prehispánica como el auténtico eje invisible pero todopoderoso alrededor del cual evoluciona la humanidad local.
Frente a un modelo portuario e institucional que pretendía —y pretende— declarar a estas tierras como una "tierra de nadie" para justificar su vaciamiento y explotación, Olimpia opuso la contundencia de miles de muyunas recuperadas.
Para ella, seis mil torteros no eran trastos viejos; eran el testimonio físico de miles de científicas, matemáticas y tecnólogas del tejido operando en una red soberana. Su mano magistral no se limitó a copiar los bordes de la cerámica; desplegó sus guardas circulares de serpientes y aves en franjas planas, desnudando un código matemático y sagrado que unifica la física del movimiento con las leyes de la Tierra viva.
Testigos del Desmantelamiento, Guardianes del Fuego
Quienes tuvimos el honor y el privilegio sagrado de caminar las salas del antiguo museo cuando latía en el anfiteatro de la Escuela Centenario, y de hablar cara a cara con la mirada encendida de Olimpia, sabemos perfectamente lo que contenían esos espacios. Vimos un museo con alma. Por eso, el dolor ante el dispositivo museológico contemporáneo no es nostalgia; es lucidez.
Aprovechando traslados y modernizaciones asépticas, el poder institucional desmanteló la sala central que con total justicia homenajeaba a Olimpia Righetti. Hoy, unas pocas piezas mudas quedan confinadas en escaparates de diseño y luces de tipo LED, despojadas de su contexto, de sus láminas explicativas y de su densidad relacional.
El mensaje de los nuevos amos corporativos es claro: adormecer el software neurobiológico y adaptativo de la región, convirtiendo la ciencia ancestral en un fetiche inerte de contemplación pasiva. Mantienen el nombre de los hermanos Wagner en el cartel por mero simulacro, pero esconden el grosor del dato que incomoda a sus manuales autorizados.
Conclusión: La Verdad Converge
Las marionetas del poder agazapado pueden trasladar vitrinas, archivar los cuadernos de Olimpia en la oscuridad de un depósito y silenciar los fechados oficiales de la llanura. Pero el conocimiento es vibracional y pertenece a la Tierra profunda.
Los dos caminos —el de la ciencia racional que intenta medir el crujido del mundo y el de la sabiduría intuitiva que lo siente en el pecho— convergen en una sola Madre. La Pacha Mama sigue pariendo muyunas bajo el barro santiagueño y la memoria sigue encontrando plumas dispuestas a escribir su verdad.
Las estanterías frías no podrán contener jamás el giro de un giroscopio que ya ha comenzado a despertar.

sábado, 15 de agosto de 2026

🌀 Las Muyunas de la Llanura y los Valles:

 El Giroscopio de la Ciencia Ancestral


Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social



En la arqueología tradicional de las tierras bajas y los valles del NOA, los objetos pequeños suelen sufrir el sesgo de la invisibilidad. Esto ocurre de forma sistemática con las torteras o muyumas: pequeñas masas circulares perforadas de arcilla o piedra que facilitaban el hilado manual. 


Debido a su tamaño milimétrico y a su nulo valor material para el mercado del coleccionismo, muchas veces han sido pasadas por alto. Sin embargo, la antropología social descolonial reconoce que donde hay registro de textiles precolombinos, la presencia de la muyuna es una constante matemática obligatoria.


Si analizamos los datos tecnológicos de la región de Belén y de la cultura Tonocoté —particularmente a través de la evolución secuencial de sus estilos alfareros Las Mercedes, Sunchituyoj y Averías—, descubrimos que estos artefactos no eran simples artesanías domésticas.


Las muyunas de los llamados por los hermanos Wagner "hacedores de túmulos" operaban como auténticos reguladores cinéticos. 


1. Evolución Estilística del Balance de Masa


La física de la muyuna exige un balance de masa absoluto para mantener la inercia del giro sin desestabilizar el huso. 


En el territorio santiagueño y catamarqueño, esta calibración se refinó a lo largo de los siglos:


  • Sintonía Ambiental y Contemporaneidad Estilística


Frente a la tendencia de la arqueología mecanicista de fragmentar el registro material en periodos cronológicos rígidos (un sesgo que divide artificialmente lo que siempre estuvo unido), la óptica del Buen Vivir y Buen Hacer de la cultura Tonocoté revela una realidad diferente. 


Ante la alarmante escasez de fechados termoluminiscentes que corroboren una secuencia temporal, los datos territoriales sugieren que Las Mercedes, Sunchituyoj y Averías no son etapas evolutivas, sino estilos contemporáneos. 


No competían en el tiempo; coexistían en el espacio porque respondían a distintas necesidades adaptativas, ambientales y espirituales de los hacedores de túmulos:


* Necesidad Ecualizadora (Estilo Las Mercedes): 

Con un fuerte anclaje en la región termal y zonas aledañas a Termas de Río Hondo, su alfarería negro-gris pulida operaba bajo una lógica de estabilización material y térmica, ecualizando las variables del entorno físico mediante pastas densas y acabados sobrios.


* Advertencia y Bioma (Estilo Sunchituyoj): 

Emergente del paisaje de meandros, esteros y montes de sunchos de la llanura central, su iconografía zoomorfa —donde el Búho-Dios (El Señor del Sunchal, Sunchituyoj) y la serpiente— funcionaban como un hardware visual de alerta. Era un sistema de advertencia comunitario diseñado para decodificar las fluctuaciones cíclicas del agua, las sequías extremas y las inundaciones repentinas de los ríos Dulce y Salado. 


* Mística y Celebración (Estilo Averías): 

Este estilo responde a la pulsación ritual y celebrante de la confederación. Con una complejidad pictórica geométrica abstracta que dialoga directamente con los patrones del tejido, Averías no buscaba la utilidad utilitaria diaria, sino la sintonía mística, operando en los momentos donde la comunidad se reunía para agradecer, equilibrar y consagrar el orden cósmico de su territorio. 


En este mapa de complementariedad, la muyuna no responde a un solo estilo: se adapta formalmente a cada uno de ellos. 

Su balance de masa variaba si debía girar en un entorno húmedo de meandros o en un espacio ritual de celebración, demostrando que la ciencia tonocoté dominaba la física cinemática de acuerdo a las circunstancias de su entorno vivo.



2. El Algoritmo del Giro: Torsión en Z y en S (Lloque)


En el universo textil tonocoté y de Belén, el acto de hilar implicaba programar la fibra. 


La dirección en la que el hilandero hacía rotar la muyuna determinaba la polaridad molecular del hilo. La torsión hacia la derecha (Z) o hacia la izquierda (S / lloque) generaba una memoria de tensión en la lana. 


Los hilos resultantes no solo tejían prendas; construían verdaderas redes de contención neurobiológica y térmica adaptadas a la llanura chaco-santiagueña y a los valles.



3. El Huso y la Muyuna como Antena de Baja Impedancia


El hilado helicoidal constante produce una transferencia bio energética real y un costo energético corpóreo. 

La muyuna, al actuar como un volante de inercia estabilizador, reducía el desgaste del operario al mínimo, redituando la fuerza invertida en un rendimiento máximo. 


Mientras la universidad moderna hoy estudia la cinética rotacional y los campos giroscópicos con complejos sensores de silicio, los hacedores de túmulos de nuestra llanura y los ingenieros de Belén lo resolvían con la sutil rotación de una muyuna de barro cocido.