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viernes, 17 de septiembre de 2010

EL ZORRO, EL QUIRQUINCHO Y LOS HUEVOS DE AVESTRUZ




Eran compadres el quirquincho y el zorro. Y salieron a buscar comida.

El quirquincho tenía un poncho bien colorado. Se lo pone y que dice:

-Me voy a buscar los huevos de los suris.

Y va y llega ande había un árbol alto. Y barre primero con pichanas bien, a la vuelta del árbol, y se sube al árbol recién. Y se pone a gritar:

-¡Casquinchaqui!, ¡Casquinchaqui!

Dio unos cuantos gritos y en seguida se llenó de suris. Y ahí se pusieron a güeviar. Y en eso ya terminan de güeviar y se bajó el quirquincho. Y dice:

-¡Qué lindo! ¡Tengo para empacharme!

Y ahí junta los güevos en el poncho.

Levanta el poncho lleno de güevos y se va.

Y en el camino lo encuentra al compadre y le regala un güevo para que pruebe.

Y le pregunta el zorro cómo ha hecho para conseguir los güevos. Y el quirquincho le explica cómo ha hecho. Y va el zorro y hace al revés.

Barre, como le dijo el quirquincho, y se sube al árbol. Y se puso a gritar:

-¡Casquinchaqui!, ¡Casquinchaqui!

Llegan los suris, y antes de que ellos puedan güeviar se bajó del árbol de un salto y los corrió.

Ya iba tan agotado de cansancio, y creyendo que había encontrado un huevo que había largado un suri, levantó una piedra muy parecida al huevo de suri, y se viene a la casa muy contento.

Cuando llegó a la casa le da a la señora la piedra, que la haga hervir. La señora la hacía hervir y no se ablandaba. La hizo hervir tres días y el huevo seguía muy duro. Y el zorro le dice:

-Rómpelo con el ojo del hacha.

Le pegaba con el ojo del hacha y no se rompía.

-Y bueno -le dice el zorro-, rómpelo en mi cabeza.

La señora le tiró el güevo con todas sus juerzas a la cabeza del zorro, y lo mató al zorro.

Silvia Marina Tarifa, 19 años.
Amaicha del Valle. Tafí. Tucumán, 1951.
Campesina. Buena narradora.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/02/los-huevos-de-piedra-el-zorro-y-el.html

lunes, 10 de agosto de 2009

DEL ZORRO Y LA CHUÑA



ORIGEN DEL COLOR DE LOS PÁJAROS
Leyenda Mocovi

Para el aborigen el zorro es un animal astuto y por ello temido debido a que nunca sabe si su astucia será para bien o para mal, por eso cada vez que se le dice a una persona ¡Sos un zorro! hace referencia a esta característica.

Esta historia comenzó cuando en el Chaco hubo un largo período de sequía y grandes calores, por lo tanto el agua escaseaba debido a esto en los lugares que había un charco su dueño lo protegía y en este caso era una chuña la dueña absoluta de la aguada.

Un sediento zorro observaba el charco pero conociendo el carácter de la chuña dudaba de acercarse; pero la sed era más grande y venciendo su temor se acercó lo más simpático que pudo y le rogó que le dejara beber. La chuña recordando muchas picardías que el zorro le hizo a ella y sus parientes, le dijo que no y lo desafió a una carrera, el primero en llegar se adueñaría del charco. Como el zorro no vio dificultad en ganarle aceptó.

Cuando estaban en posición, el zorro sabiendo lo cansado que se sentía saltó antes que la chuña impartiera su voz de largada, pero la chuña con grandes zancadas llegó antes, esto no le gustó al zorro, e igual quiso beber, empujó a la chuña, y se produjo así un enfrentamiento entre ellos; en un momento de la pelea la chuña le dio una patada que lo hizo dar una vuelta por el aire cayendo sentado arriba de un tronco de un árbol quedando aprisionado por su parte trasera, los gritos de dolor y de angustia no mortificaron a la chuña ni a otros animales del bosque debido a que conocían las mañas del zorro, pensaron que seguramente era otra de sus zorrerías.

Ya habían pasado cuatro o mas días cuando el zorro vio acercarse un remolino y con lo que le quedaba de voz le pidió ayuda (el remolino es un duende que viene dando vueltas y vueltas) el duende se acercó al zorro y recordando, aunque parezca extraño, que en el pasado este le prestó ayuda; lo liberó.

Lo primero que hizo el zorro fue comer todo lo que encontraba en su camino; chañar, mistol que abundaban en esta temporada, pero muy afligido veía que todo lo que comía no era retenido, se le caía por atrás. De nuevo angustiado pidió a gritos que alguien lo ayudara.

Todos oyeron su lamento, pero nadie se atrevía a acercarse a él, solamente lo hicieron las rubiecitas -avispitas doradas- (descendientes del pueblo que no conoció el mal) le taparon su parte trasera con cera fabricada por ellas, el zorro probo de nuevo alimentarse y al ver que retenía las frutas agradeció a las rubiecitas pero cuando quiso hacer sus necesidades hizo un pequeño esfuerzo y cayó toda la cera, encontrándose en la misma situación.

Volvió a pedir ayuda y esta vez fue a la boquilla de barro -avispas negras del árbol- (descendientes del pueblo que no conoció el mal) que lo ayudaron, taparon con barro la parte afectada; el zorro probó algunas frutas y haciendo un esfuerzo vio que su parte trasera resistía, esto lo llenó de confianza y comenzó a comer abundantemente hasta quedar satisfecho, pero cuando quiso hacer su necesidad no pudo debido a que la boquilla de barro se olvidó de hacer un agujerito.

Los días pasaban y la panza del zorro estaba a punto de explotar, este se revolcaba de dolor, en esta ocasión todos los animales y pájaros querían ayudar pero no sabían como, fue entonces que se presentó el pájaro carpintero con su poderoso pico ofreció darle la solución al zorro, haciéndole una abertura para aliviarlo de su dolor.

Al saberse esto todos los pájaros acudieron al lugar (en esa época todos los pájaros eran grises, ninguno tenía color).

El carpintero presto a iniciar su tarea miró a su alrededor y vio a pájaros de todas las especies que comenzaron a rodearlo y preocupado por lo que pudiera pasar pidió que se alejaran, pero ellos curiosos no le prestaron atención.

Entonces comenzó con su tarea, cuando estaba a punto de terminar volvió a insistir que se alejaran pero nadie le hizo caso, de pronto se oyó una gran explosión y el producto del zorro manchó a todos, el primer pintado fue el propio carpintero, la sangre manchó su cabeza de allí su copete rojo, todos, por igual fueron salpicados, las más tímidas, las palomitas, que estaban un poco mas alejadas del lugar; solo sus patitas fueron salpicadas por un poco de sangre, por eso siguen siendo grises como su antiguo color.

Debido a este hecho los pájaros obtuvieron sus colores.

Hasta el día de hoy en nuestra comunidad cuando se acerca un pajarito por sus colores sabemos si es curioso o no.

http://www.ecomchaco.com.ar/cultura/leopoldo%20marechal/leyenda.htm

Imagen
wiki.taringa.net

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-zorro-el-quirquincho-y-los-huevos-de.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/03/el-zorro-y-el-hombre-1.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/05/el-zorro-y-el-hombre.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/el-zorro-y-la-chuna.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/el-zorro-y-las-chunas.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/04/el-zorro-y-el-quirquincho.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/05/la-chuna-con-el-zorro.html

lunes, 9 de marzo de 2009

LA CHUÑA Y EL ZORRO

LA APUESTA


Diz que ha andau de cuenta el zorro por comerse la chuña y no podía. La chuña de lejo cuando lo devisaba al zorro se subía bien alto en un árbol y di allá conversaba.

Diz que un día el zorro li ha dicho que baje, qu'él no le va hacer nada y que jueguen una apuesta.

Diz que 'taban cerca di una laguna y li ha dicho el zorro que jueguen a ver cual resiste tener más tiempo la cabeza adentro de l'agua.

La chuña ha dicho que güeno y diz que ha bajau pensando joderlo al zorro.

Diz que han llegau a la laguna y han entrau un poco en l'agua.

-Allucito pongasé comagre -diz que li ha dicho el zorro-. Yo mi hi de poner aquicito.

Diz que áhi si han puesto. El zorro ha metíu la cabeza en l'agua. La chuña si ha arrancau unas plumas largas de l'ala, las ha plantau en el barrito de la laguna y si ha volau a un árbol. Áhi diz que ha 'tau mirando qué hacía el zorro.

Diz que el zorro ha sacau con trampa la cabeza pa respirar y ha mirau a la chuña y ha pensau que se 'tá augando. Y ha sacau varias veces la cabeza, y la chuña no se movía.

Ya cuando ha pasau mucho tiempo ha pensau que 'tá muerta la chuña y la ha saltau. ¡Jue puta!, el zorro si ha dau un golpe en una piegra.

¡Qué miesca!, casi si ha muerto del golpe.

Y áhi la chuña si ha largau a carcajiar di arriba 'el árbol lo que ha visto la mala suerte del socio que la ha queríu juaniar.

-Ha síu una broma, comagre ha dicho el zorro, quenquiando pa caminar, jodido del golpe.

-Ha síu una trampa 'i zorro, compagre -ha dicho la chuña y si ha volau lejo.

Diz que el zorro no la ha podíu comer a la chuña, porque la chuña es viva y lo jode al Juan que es tan pícaro.


Manuel Iseas, 80 años.
Las Chacras. Las Víboras. Anta.
Salta, 1952.

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domingo, 1 de marzo de 2009

LOS HUEVOS DE PIEDRA, EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO


EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO

LOS HUEVOS DE AVESTRUZ



El zorro y el quirquincho eran compadres. El zorro era muy flojo y el quirquincho muy guapo.

El zorro se quería aprovechar siempre del trabajo del quirquincho, pero el quirquincho se había dado cuenta y lo embromaba al compadre que se pasaba de vivo.

Cierta vez el quirquincho lo invita al zorro a buscar chañar. Cuando llegaron adonde 'taban los chañares cargados de fruta, el zorro se quedó atrás. El quirquincho juntó mucha fruta y la trae.
El zorro no había juntado nada y le pregunta al quirquincho cómo podía hacer para llevar algún poco de chañar a su casa. Entonces le dice:

-Vea, compadre, es muy fácil. Mire, vaya a aquel chañar, pongasé lejito, y venga con toda la furia y pegue con la cabeza en el tronco del árbol. Ahí van a caer los chañares a montones. Así hago yo.

Fue el zorro, y se vino corriendo de lejos y pegó un topetazo con la cabeza en el tronco del árbol de chañar. Casi se volcó los sesos. Cayó al suelo medio desmayado.

Cuando se compuso, vio en el suelo una frutita, y la alzó diciendo:

-Basta para mis hijitos.

Se juntó con el quirquincho y se volvieron juntos, pero el quirquincho no le aflojó nada de su cosecha.

Otra vez se convidaron para salir a buscar huevos de avestruz.

Llegaron a un lugar donde andaban muchos avestruces.

El quirquincho empezó a buscar las nidadas y el zorro se quedó atrás, haciéndose el cansado.

Al rato volvió el quirquincho con varios huevos de avestruz y el zorro le pregunta que cómo puede hacer para encontrar algunos huevos. Entonce le dice el quirquincho de pícaro:

-Vea compadre, es muy fácil. Váyase y donde encuentre un avestruz sígalo hasta que empiece a perder los huevos y usté los va recogiendo.

En cuanto vea una cosa algo redonda, parecida a esto, levantelá no más, porque esos son los huevos.

El zorro fue y empezó a seguir al primer avestruz que encontró.

Como era tan flojo, se empezó a cansar en seguida no más. En eso que iba, tropezó con una piedra blanca y redonda, y áhi la levantó pensando que era un huevo de avestruz. Al rato volvió a tropezar con otra y hizo lo mismo, la levantó.

Entonces dijo:

-Basta para mis hijitos -y se volvió.

Se juntó con el quirquincho y se volvieron a las casas, cada uno con su cosecha de huevos.

El quirquincho vio que lo que había recogido el zorro eran piedras, pero no le dijo nada.

Los hijitos del quirquincho se dieron un banquete con los huevos de avestruz.

El zorro le dio a la zorra los huevos que él había encontrado.

La zorra los puso a hervir. Los cocinó un día entero, pero no se ablandaban.

No sabían qué les pasaba a estos huevos que eran tan duros, hasta que al fin se dieron cuenta que eran piedras y que el quirquincho lo había embromado al compadre zorro tan flojo y que se cree tan vivo.


Juan Ferreira, 50 años.
Los Puestos. Chacabuco. San Luis, 1958.
Modesto ganadero. Buen narrador.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-zorro-el-quirquincho-y-los-huevos-de.html

martes, 10 de febrero de 2009

EL PERRO DEL HORTELANO



Un labriego tenía un enorme perro como guardián de sus extensos cultivos. El animal era tan bravo que jamás ladrón alguno se atrevió a escalar la cerca de sus sembrados.

El amo, cuidadoso de su can, lo alimentaba lo mejor que podía, y el perro, para mostrar su agradecimiento, redoblaba el cuidado de los campos.

Cierto día, el buey del establo quiso probar bocado de la alfalfa que su amo le guardaba, pero el perro, poniéndose furioso y enseñándole los dientes, trató de ahuyentarlo.

El buey, reprochando su equivocada conducta, le dijo:

-eres tonto, perro envidioso. Ni comes ni dejas comer.

Y añadió- si el amo destina a cada cual lo que le aprovecha y la alfalfa es mi alimento, no veo que tengas razón para inmiscuirte en negocio ajeno.

Sabes perrito, que agua que no has de beber, amigo… la has de dejar correr.



Resumen y adaptación de la Comedia de Lope de Vega

lunes, 8 de diciembre de 2008

LAS ZORRAS A ORILLAS DEL RÍO MEANDRO




Se reunieron un día las zorras a orillas del río Meandro con el fin de calmar su sed; pero el río estaba muy turbulento, y aunque se estimulaban unas a otras, ninguna se atrevía a ingresar al río de primera.

Al fin una de ellas habló, y queriendo humillar a las demás, burlábase de su cobardía presumiendo ser ella la más valiente. Así, saltó al agua atrevida e imprudentemente. Pero la fuerte corriente la arrastró al centro del río, y las compañeras, siguiéndola desde la orilla le gritaban:

-- ¡No nos dejes hermana, vuelve y dinos cómo podremos beber agua sin peligro!

Pero la imprudente, arrastrada sin remedio alguno, y tratando de ocultar su cercana muerte, contestó:

-- Ahora llevo un mensaje para Mileto; cuando vuelva les enseñaré cómo.

Por lo general, los fanfarrones siempre están al alcance del peligro.


Fábula de Esopo

Fuente
Biblioteca Digital Ciudad Seva

Imagen
lospequesdetribulete.blogspot.com

Nota

Río Meandro: largo río de Turquía que discurre sinuosamente por el sudoeste del país y desagua en el mar Egeo, cerca de la antigua ciudad jónica de Mileto.