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miércoles, 17 de noviembre de 2010

Ama Amazonas - Kalamarka

lunes, 15 de noviembre de 2010

YASÍ-RATÁ Y LA LUNA



"Victoria Regia"
"Irupé", en guaraní



Esta hermosa leyenda guaraní viene de los vocablos “i” que significa (agua) “ru” que significa (el que trae) y “pe” que significa (plato). O sea Plato que lleva el agua.

Se la conoce con el nombre de Victoria Regia, y constituye una de las flores más curiosas de nuestra flora. Con los granos de su fruto, los indígenas elaboran un pan muy exquisito.

Yasí Ratá (estrella) había nacido con un pequeño mal incurable; amaba los astros.

Desde pequeña quería la Luna y vivía para ella. Cuando ésta no aparecía en el cielo, Yasí lloraba insomne las noches enteras.

Y cuando el pálido satélite surcaba raudo la inmensidad cubierta de estrellas, la enamorada se vestía con las mejores galas, y pasaba la noche entera en celeste idilio con el astro. Entonces era hermosísima y la Luna le daba a su rostro un halo sobrenatural.

Así los dos enfermos se amaron mucho tiempo. Hasta que un día Yasí desesperada de vivir tan lejos de su celestial amante, decidió ir en su busca.

Subió a uno de los árboles más altos y desde él tendió los brazos para que el astro la recogiera. Pero fue inútil. Entonces bajó y trepó a la cima más alta de la montaña y allí esperó el paso de la Luna, pero también fue en vano.

Descorazonada y vencida volvió al valle y allí camino largo tiempo, sus pies desgarrados por las piedras y las espinas, manaban abundante sangre.

En su marcha llegó a un lago de aguas límpidas. Se miró en ellas y vio su imagen reflejada al lado de la Luna. ¡Era el milagro!

Sin vacilar se arrojó a sus brazos, pero la imagen se desvaneció y las aguas se cerraron sobre ella cubriendo para siempre su imposible sueño.


Tupá, compadecido de aquel gran amor, la transformó en Irupé con hojas de forma de un disco lunar y que mira hacia lo alto en procura de su amado ideal. De noche cierra sus pétalos cubriendo las manchas de sangre de sus heridas, pero cuando la Luna aparece, las abre, y todavía platica con ella.


Fuente: desdeunlugarmejor.com
Imagen: flickr.com

lunes, 20 de septiembre de 2010

EL ORIGEN DEL AYAWASKA

Dibujo "Ayawuasca del Monte"
Ángela Ruiz Martínez

Cuentan los Ancianos que alguna vez vivió en la Selva un hombre llamado Agustín Murayari que, sin tener maestro ni dieta, llegó a ser curandero. El y su mujer, María Luisa, eran conocedores de las plantas, con las cuales curaban.

Cuando contaba cerca de 300 años y sintiéndose ya algo enfermo reunió a sus diez hijos, cinco mujeres y cinco hombres, y les dijo:

“Hijos como ya llega mi día para morir quiero pedirles que no me entierren; busquen detrás de mi chacra un tronco de lupuna y dos shungos, preparen con ellos las estacas y amárrenlas al tronco de la lupuna. Cuando muera traerán cuatro bejucos con los que van a sujetar mi cuerpo en cuatro partes, a la altura de las rodillas, del ombligo, del pecho y del cuello. Una vez que hayan hecho esto déjenme en el monte porque yo he de continuar produciendo y cuando este listo seré AYAWASKA. De mi aprenderán aquellos que quieran ser curanderos”.

Obedientes, sus hijos cumplieron con el pedido de su padre. Pasados tres meses fueron a la chacra y hallaron el cuerpo del anciano suavemente unido a la lupuna. Sus dedos transformados en raíces se hundían en la tierra. Seis meses más tarde el tímido tronco ya estaba enredándose al tronco de la lupuna. Era AYAWASKA.

María Luisa, su mujer comprendió que también para ella ya era tiempo de partir y, como antes lo había hecho Don Agustín así habló a sus hijos:

“He hecho una olla de barro bien grande, cuando muera me sientan en mi olla y me ponen tierra hasta la cintura. Dejen la olla en el costado derecho del tronco de lupuna en que dejaron a su padre, al Igual que él yo produciré y echaré raíces”

Nuevamente sus hijos cumplieron con el pedido.

Al poco tiempo creció al lado de su esposo. Era CHAKRUNA.

Es por eso que el Ayawaska tiene que ser preparado con la Chacruna. Esposo y Esposa.
La Chacruna es la madre de las Plantas, María Virgen. Por eso hay otras plantas que llevan el nombre de esa mujer como Hierba Luisa entre otras.

La Chacruna le da fuerza al Ayawaska. Pinta las visiones.

NOTA:

Aya en quechua significa “muerto” y Waska significa “soga”. La “soga de los muertos”.


Narrado por Don Benjamín Mahua – Pucallpa. Junio 2005


http://www.comunidadtawantinsuyu.org

miércoles, 4 de agosto de 2010

LA YACUMAMA


En lo profundo de un bosque impenetrable por su exuberante vegetación, había un lago muy poco conocido por los que vivían en las proximidades de ese lugar.

Simulaba ser sumamente tranquilo, apacible, en suma, un remanso de paz; pero, lamentablemente era lo contrario.

Así lo aseveraban quienes habían llegado a él, pues sabían que tenía "madre" y que ella celosamente cuidaba ese lugar, persiguiendo sin piedad al que por desgracia se atrevía a pescar en sus aguas.

Así llegó cierto día un pescador que siguiendo el curso de un riachuelo desembocó en el; desde el primer momento que lo vio, se sintió feliz porque creía que era el primero en llegar y pensó: al fin podré realizar una "pesca milagrosa" en esta laguna olvidada, que debe estar llena de peces.

Infelizmente no fue así; al penetrar en el lago, lo primero que hizo fue ubicar un lugar para arrojar su tarrafa y aunque se sentía intrigado por el movimiento del agua, siguió remando confiado; pero el vaivén continuo de su canoa, siguió preocupándole hasta que sintió que algo salía del fondo del lago.

Rápidamente volvió para averiguar que era eso, y vio una terrible cabeza, suspendida a casi un metro de altura sobre la superficie del agua moviendo su monstruosa figura de orejas paradas y sacando su lengua puntiaguda.

Inmediatamente dio vuelta su canoa, metió su remo con fuerza hasta el fondo del agua para impulsarse mejor y en esos instantes apremiantes para colmo de males, notó que las plantas de la orilla venían a su encuentro, cerrándole el pase como si obedecieran a no se qué designio; terriblemente asustado, giró su cabeza para ver que ocurría con la fiera y comprobó que ella le perseguía a toda velocidad.

En ese momento, aterrorizado levantó sus ojos al cielo y clamó ayuda al Dios Todopoderoso, convencido que él no podía hacer nada para librarse con vida de ese monstruo lacustre.

Y realmente, el Señor escuchó su súplica, porque inexplicablemente cayeron al lago cuatro sachavacas peleando y mordiéndose como fieras, produciendo un tremendo ruido.

Ese terrible estruendo asustó a esa serpiente, que no era otra cosa que la terrible Yacumama, que velozmente se sumergió en su lago.

Incomprensiblemente, las plantas acuáticas también volvieron a su posición inicial y todo quedó en calma, pues hasta las sachavacas se escaparon viendo a la horrible Yacumama.

El pescador que advertía estupefacto todo cuanto sucedía. No quiso perder un segundo más, y se alejó de este fatídico lago, antes que la Yacumama le cerrara el paso nuevamente.

Lamentablemente no llevó ni un solo pez, porque "la madre" de esa laguna no quiso regalarle sus pacos, sardinas, sábalos, bujurquis, lizas y gamitanas.

AI respecto, se cuenta que cuando alguna persona común se acerca a las orillas y penetra a esos lagos encantados, se desata sorpresivamente una tormenta infernal que hace zozobrar la embarcación y la persona se ahoga irremediablemente.

viernes, 30 de julio de 2010

MAMÃE OXUN


En Brasil día 8 de diciembre es día de la “Mamãe Oxun”, considerada en la santería como la diosa de la fertilidad, del oro, belleza y amor.

En Cuba, con su manto dorado, destaca se La Virgen de la Caridad del Cobre, la “Cachita”, en Brasil “Oxum” esta representada por muchas santas, en general por Nuestra Señora Aparecida.

Ochun, o “Oxum” como se escribe en portugués, es un nombre de un río en Nigéria. Por eso es considerada dueña de de las aguas dulces, de ríos y lagos, ese es su elemento.

Ella comparte con Yemanjá la maternidad, cuida de las mujeres que están o quieren estar embarazadas y de todos los niños y niñas.

Existen 16 tipos distintos de Oxun, de las casi adolescentes hasta las más viejas, siendo ese número el sagrado de la madre de las aguas, la leyenda habla que las más viejas viven en las partes más profundas del río y las más jóvenes en las partes más rasas.

Entre las dieciséis, tres son marcadas como guerreras (Apara la mas violenta, Iê Iê Kerê, que usa el arco y flecha, e Ié Ié Iponda, que tiene la espada), la grande mayoría es pacifica, no les gusta lucha ni guerras, son dulces, vanidosas, femeninas y amorosas.

La leyenda cuenta que Ochun era la hija más amada de Oxalá (Obatalá). Dueña de belleza y dulzura sin igual, seducía a todos por su inteligencia y gracia, extremamente curiosa y apasionada, una vez quise aprender con Orunmilá, mejor amigo de su padre, a saber el futuro.

Como Oluô, dueño de los secretos, no podría ser ocupado por una mujer, Orunmilá ya viejo, dijo que “no”, no podría enseñar el juego de las adivinaciones a Ochun.

Entonces ella sedujo a Exu, él sin poder resistir a sus encantos robó el juego de Ikin de Orunmilá. Para asegurar que ella podría ver el futuro, huyó para la foresta y fue enseñada por las Iyami Oshorongá, brujas africanas.

Como Exu robó los secretos de Orunmilá, el Dios de las adivinaciones fue obligado a compartir con Ochun los secretos de su oráculo y le regaló las dieciséis caracolas con que hasta hoy las mujeres juegan el futuro.

Así Ochun representa poder femenino, sabiduría y intuición.

Más tarde, Ochun encontró a Oxóssi en la mata y se enamoró de él. En el agua de los ríos y la foresta tuvieron un hijo, llamado Logun – Edé, el niño mas bello e inteligente que haya existido.

A pesar del amor de Ochún por Oxóssi, en una de las largas ausencias de él, ella fue seducida por la belleza, los regalos y el poder de Changó, hermano de Oxóssi, rompiendo su unión con el díos de la foresta y de la cacería.

Como Changó no aceptaba a Logun – Edé en su palacio, Ochun dejó a su hijo, usando como disculpa la curiosidad del niño, que un día fue a mirarla bañándose en el río.

Ella pretendía abandonarlo solo en la foresta, pero el niño se escondió en la falda de Iansa, la diosa de los Rayos que estaba cercana. Ochún le regaló su hijo y partió con Changó para tornarse su esposa favorita y compañera.

lunes, 28 de junio de 2010

EL AYAYMAMA


Cuenta la leyenda que una epidemia estaba acabando con la gente de una comunidad nativa.

La madre de dos niños, sintiéndose con los primeros síntomas de la enfermedad, quiso salvar del mal a sus pequeños y entonces los llevó al monte, muy lejos y los dejó en ese lugar. Cerca de una linda quebrada, abundante en peces y árboles frutales. Con gran pena los dejó, sabiendo que no los volvería a ver más.

Ellos jugaron, comieron frutos y se bañaron en la quebradita, pero ya en la noche sintieron la falta de su madre y partieron en su búsqueda pero se perdieron en el monte.

Asustados, llorando de pena decían cómo no ser aves para poder volar donde mamá.
Y el dueño del monte tuvo pena y los convirtió en avecitas y ellos volaron, pero cuando llegaron a su pueblo vieron que ya nadie vivía, todos habían muerto.

Desde entonces no dejan de volar y volar, y cuando se posan en lo alto de un árbol, cansados de buscar a su madre, hacen oír su canto lastimero ayaymamá... ayaymamá...

sábado, 26 de junio de 2010

EL TUNCHI MALIGNO


Vaga por las noches oscuras de la selva, como alma en pena, unos dicen que es un ave, otros, un brujo o un espíritu del mal, “diablo” que goza aterrorizando a la gente.

Pero nadie lo ha visto, y todos lo reconocen con temor cuando en plena oscuridad lanza al aire un silbido penetrante “fin... fin... fin...” que por instantes se pierde en el monte a lo lejos, pero vuelve a silbar ya sobre el techo de una casa o a la orilla del río.

Todo es tan rápido que la gente solo atina a persignarse o rezar, porque existe la creencia de que cuando silva con insistencia, por los alrededores de un pueblo, anuncia malos presagios y cuando lo hace sobre una casa, enfermedad o muerte.

Burlarse del tunchi o tunche, insultarlo, puede costarle caro al atrevido, ya que lo hará enfurecer y entonces atacará con mayor insistencia, silbando... silbando... lo perseguirá tanto, que hasta el más valiente terminará entrando en pánico, que puede llevarlo a la locura o muerte...

jueves, 24 de junio de 2010

LA SACHAMAMA O MADRE DE LA SELVA



En la selva amazónica de Perú, hay mucha fantasía de creencias ancestrales que cuentan de padres a hijos Y muchos pobladores afirman haber tenido contacto con descomunales serpientes de hasta sesenta metros de largo por tres metros de diámetro, tendidas sobre el bosque enmarañado de la selva. Estas serpientes antidiluvianas solamente cazan por un imán que tienen en la lengua bípeda que sale unos tres metros, blandiendo como espadas, pueden adormecer a sus presas y traerlos a la boca.

Cuentan que uno de ellas servía de puente de un pequeño río y cuando el bosque fue quemado para sembríos, después de varios días había una gran pestilencia que los gallinazos comían la carne maloliente.

Pobladores en diferentes lugares, y que nunca se conocen narran con lujos de detalles haber encontrado en selva virgen estas boas prehistóricas. Y sostienen que malezas y pequeños árboles crecen encima de su descomunal cuerpo. En la parte de la cabeza hay un espacio labrado que sirve de antesala para su comida.

Otros afirman que hay otra especie de agua que se llama Yacumama y se sumerge en espejos de caudales profundos y cuando crecen descomunalmente no dejan acercarse a cualquier intruso haciendo remecer las aguas. Entonces los nativos dicen que "la cocha tienen madre".

En la mayor parte de la amazonía encontramos cuentos y leyendas que atribuyen la existencia de estas boas.

Por: Lauro Borges Torres

sábado, 5 de junio de 2010

EL BUFEO COLORADO


Al delfín rosado del Amazonas la gente lo llama, simplemente, bufeo colorado y así lo distinguen de sus otros hermanos que son de color gris.

La leyenda de que el bufeo, como ser o duende “encantado” que es, puede transformarse en un hombre “gringo” al que le gustan las mujeres jóvenes.

Así, con esa apariencia, suele presentarse a la fiesta en la que participa la chica elegida. Como viajero de paso, baila y enamora a la muchacha, invita a beber a todos los participantes y así se gana la simpatía general. Pero él no come ni menos bebe licor, porque si se emborracha, se rompería el encantamiento y se descubriría quién es.

Cuando la muchacha ya es la enamorada del bufeo, él la colma de regalos y atenciones. La visita siempre por las noches y se marcha antes del amanecer.

Así al poco tiempo, la mujer enamorada empieza a mostrar una conducta extraña, porque quiere permanecer todo el tiempo junto al río y si ésta situación no es notada a tiempo por sus familiares y no la mandan a curar a un buen chaman, puede terminar desapareciendo, ya que en su deseo de estar siempre junto a su gringo “bufeo” enamorado, terminará arrojándose al río para no salir jamás.

viernes, 4 de junio de 2010

EL URCUTUTO

El Urcututu es un búho de gran tamaño que vive en lo profundo de la selva amazónica, en la copa de los árboles más grandes, es un gran cazador nocturno.

Cuenta la leyenda que ciertos brujos maleros, hechiceros practicantes de magia negra, llegan a tener “pactos secretos” con los urcututos y entonces lo utilizan para enviar virotes o dardos mágicos, que serán descargados sobre el enemigo elegido, con el fin de causarle daño por venganza.

También suelen ser enviados como mensajeros, para espiar el lugar donde se realizan las sesiones de ayahuasca, como cuidador, cuando se va a tratar a un enfermo que el mismo brujo daña.

Considerado como un animal de mal augurio por algunos y de buena suerte para otros, es el rey de la noche.

Entre la población de Iquitos y alrededores de esta ciudad, se cree que el canto de los urcututos son presagio de un embarazo de alguna mujer conocida por quienes escuchan el canto.

viernes, 14 de mayo de 2010

LAS AMAZONAS


Hace mucho tiempo una tribu de cazadores se instaló a orillas del poderoso río Amazonas. Se llamaban Worisiana.

La vida en la tribu transcurría apacible los hombres salían a cazar y mientras tanto las mujeres limpiaban, hilaban y preparaban el fuego para cocinar las presas que traían sus esposos.

Pasó el tiempo y tanto Toirrori, el cacique de la tribu, como su gente comenzaron a cambiar.

Ya no saludaban a sus mujeres con alegría cuando volvían de sus cacerías; entraban con el ceño fruncido en la toldería y sólo encontraban palabras de dura crítica para los trabajos de sus esposas. Ni las comidas preparadas con el mayor esmero, ni las sonrisas más dulces provocaban un cambio en su actitud.

Las indias estaban cada vez más tristes; querían recuperar el amor de sus hombres pero todo era en vano. No recibían ninguna palabra amable, ningún gesto de cariño.

Una mañana Toyeza, la esposa del cacique, reunió a todas las mujeres y les contó que había tenido una extraña aventura.

- Anoche, cuando fui a lavarme a orillas del río, me encontré con Walyarima el jaguar negro.

. ¡Walyarima, el que lo sabe todo! - exclamaron maravilladas las otras mujeres.

- Sí, el mismo - les contestó Toyeza -. Me preguntó por qué estaba triste y le conté nuestras penas. Walyarima me consoló aconsejándome que tratemos por todos los medios de hacer entender a nuestros hombres cómo cambiaron.

La india quedó un momento en silencio y después continuó hablando:

- Y si nuestros reclamos no son escuchados, deberemos alejarnos de aquí y buscar un lugar nuevo donde instalarnos.

Entonces resolvieron organizar una gran fiesta el día de la caza mayor y tratar de recuperar el amor de sus esposos. Tan entusiasmadas estaban con ese plan, que no se dieron cuenta de que el cacique Toirrori escuchó todo lo que hablaron.

Con el ceño fruncido se alejó sigilosamente del lugar y reunió a sus hombres.

El día de la caza mayor, las indias prepararon dulces brebajes, se vistieron con sus mejores túnicas y esperaron a sus esposos.

Los hombres se acercaron en silencio con los rostros más adustos que nunca.

Con un grito ahogado las mujeres retrocedieron horrorizadas; Toirrori llevaba sobre su lanza el cadáver destrozado de Walyarima, el sabio jaguar negro.

Toyeza los enfrentó en silencio; ahora en su corazón ya no había deseo de amor, sino odio y sed de venganza. En forma disimulada agregó a las bebidas la hierba kassawa, que produce un sueño de tres días. Los hombres comieron y bebieron como si nada hubiera pasado, pero la bebida surtió efecto y todos quedaron dormidos. Entonces sus esposas abandonaron la tribu.

Caminaron a orillas del río Amazonas, alejándose cada vez más, hasta encontrar un claro en la selva. Allí se instalaron, prepararon arcos y flechas… y después esperaron.

Cuando los indios despertaron de su profundo sueño, descubrieron el abandono de las mujeres.

Enfurecidos, buscaron sus huellas, pero estaban tan alterados que no podían encontrarlas.

Pasó un buen tiempo antes de que las descubrieran; luego, cuando se acercaban en silencio para sorprender a sus esposas y llevarlas de vuelta, una lluvia de flechas les dio la bienvenida y Toyeza, adelantándose les gritó:

- Ya nada tenemos que ver con ustedes. Ahora somos libres y buscaremos hasta encontrar hombres que nos traten con cariño. ¡No nos importan las penurias y antes que volver preferimos morir!

Los Worisiana se retiraron en silencio como habían venido. En su corazón había tristeza y también admiración por esas mujeres tan audaces. Sin embargo, no se dieron por vencidos y siguieron a las “amazonas”, como ahora se hacían llamar, para reconquistarlas y darles el amor que se merecían.

No se sabe si alguna vez las mujeres de la tribu de los Worisiana se volvieron a unir con sus hombres, pero a lo largo del río Amazonas se las sigue recordando con admiración.

viernes, 7 de mayo de 2010

BÚSQUEDA DE LA TIERRA SIN MAL


La búsqueda de un paraíso terrenal provocó largos viajes.

Los guaraníes creían en una Tierra Sin Mal, especie de un paraíso terrenal adonde se podía entrar sin morir. "Allí los cultivos crecen solos -decían-, la miel y la carne son abundantes, no hay enfermedades ni muerte, y todos viven con felicidad."

Cada tanto, algún karaí afirmaba haber recibido en sueños revelación de donde se ubicaba ese anciano lugar y como llegar hasta él. Con sus discursos elocuentes, arengaba a todos para que abandonaran aldeas y cultivos, y siguieron el camino que le había sido indicado. Muchos de estos éxodos eran penosos y trágicos. Los peregrinos debían avanzar por zonas boscosas y ríos desconocidos, rodear saltos de agua, improvisar puentes con troncos y lianas, enfrentar a grupos enemigos y padecer enfermedades.

Para llegar a La Tierra Sin Mal era necesario tener perseverancia, coraje y fuerza espiritual.

Esta última se renovaba cada noche, cuando el karakí precedía danzas especiales vinculadas con los mitos y con la esperanza de una nueva tierra. La música, los cantos religiosos, las oraciones y los bailes buscaban aligerar los cuerpos y liberar a los hombres de sus imperfecciones, elevándolos y facilitándoles el camino. Ante un fracaso, volvían a partir con nuevo rumbo, siempre dirigido por su profeta.

Españoles y portugueses trajeron nuevos males a la tierra guaraní, y dieron mayor impulso a la búsqueda de La Tierra Sin Mal, fuera del alcance de los conquistadores. La historia mas dramática fue la de un grupo de 12.000 Tupi-guraní, quienes en 1.539 partieron desde la costa de Pernambuco, en Brasil; 10 años más tarde, 300 sobrevivientes llegaron a los Andes peruanos, después de atravesar toda la amazonía.

miércoles, 13 de mayo de 2009

EL COTOMACHACO


Se trata de un ser sobrenatural que habita la selva amazónica, y su leyenda cuenta que se trata de una boa de dos cabezas que habita cerca de las lagunas en la selva. Los muchachos en la selva, eran advertidos de que cuando caminen por ella, tengan cuidado de una culebra de dos cabezas que vive por “donde nadie anda”.

A este ser le cuelga una cabeza de los árboles de más de 50 metros de alto, mientras la otra cabeza por allá del lado de la tierra

El cotomachaco come todo lo que pasa, sea cristiano, sea animal, lo devora.

Tiene su barriga muy hinchada. Come acá y de allá viene acá y cuando se cansa, se quiere subir.

Ese es el cotomachaco que dicen de dos cabezas.

De eso vive y aunque es un solo animal se alimenta de las dos formas.

Es conocido también bajo el nombre de coto, porque según quienes lo han escuchado gritar “wo...wo...wo...”, se asemeja al de un coto, que es una especie de mono aullador que vive en la selva, que con su grito avisa a su potencial presa que será su próxima cena.

La gente dice “Yo voy a matar un coto” y se van con la escopeta a buscarlo, cuando lo están buscando, aparece de repente y jala al cazador y se lo come, y se va tranquilo dejando la escopeta en el piso…

domingo, 29 de marzo de 2009

EL RUNAPUMA O YANAPUMA





Cuentan que antiguamente, existían brujos maleros que llegaban a tener pactos con los demonios de la selva.

Eran poderosos haciendo el mal y sus afanes de tener cada vez más y más poder llegaban al estado en que tenían necesidad de beber sangre y comer carne humana.

Claro, estos brujos vivían en lo más apartado de la selva y casi siempre solos. Dominaban los secretos para transformarse en Runapuma, cuando sentían necesidad de alimentarse.

Hacían sus invocaciones por medio de icáros “cantos mágicos de poder” pidiendo fuerza a los demonios del monte y entonces se convertían en hermosos jaguares hambrientos totalmente negros.

Así, atacaban a sus víctimas, sin importarles que estuvieran armadas o en compañía de otras personas. No le temían a nada ni nadie porque se sentían protegidos. Satisfecho su apetito, volvían a convertirse en hombres casi normales.

Por esta razón se cree que los jaguares melánicos, totalmente negros o yanapumas son mensajeros del más allá o poderosos brujos capaces de tomar forma humana e incluso icarar o maldecir la comida desde lejos. Estos uturungus negros son temidos por esa razón.


Nota

Yanapuma: Yana palabra quechua y quichua, significa negro, puma es el jaguar.
Runapuma: Runa significa gente, indio.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/el-yaguarete-aba-el-hombre-tigre.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/simpira.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/las-amazonas.html

jueves, 26 de marzo de 2009

LOS DIABLOS DEL MONTE




Don Lobo, un experto montaraz, iba casi a diario cazar Huanganas en un monte lejano y solitario.

En la búsqueda de los cerdos salvajes, encontró un día, un bosque de wicungos con sus frutos ya maduros, frutos que son el alimento predilecto de estos animales salvajes.

Los recogió pacientemente y llenó su bolsa de chambira.

En el suelo, quedaban aún las frescas pisadas de las Huanganas.

-Son de una gran manada--, se dijo a sí mismo don Lobo.

Esa información fue suficiente para él y retornó, contento de su suerte, a su casa.

Al día siguiente regresó al mismo lugar para levantar una barbacoa, una especie de altillo, desde donde dispararía a sus presas.

Como era un experto, no tardó demasiado tiempo en construir la barbacoa.

Sacó sus pertrechos de caza. Sus cartuchos envueltos en un plástico, su infaltable cigarro siricaypi y su linterna de cuatro pilas. Su cuchillo nuevo de cocina brillaba en lo alto.

Después de regar los wicungos debajo del árbol, el montaraz se subió a la barbacoa y templó rápidamente su mosquitero viendo que los zancudos aparecían por miles. Y antes de entrar a refugiarse de los insectos frotó su cuerpo con unas hierbas hediondas, para que los animales no sientan su presencia.

Y mientras esperaba la llegada de la manada de Huanganas, pensó: “Si vienen cien Huanganas en la manada, trataría de matar sólo cincuenta", se decía emocionado, pero los cerdos no llegaban, y seguía hablándose a sí mismo: “con cincuenta tengo para sacar quinientos soles, si es que me pagan a diez cada una. Más las pieles, que los venda a tres soles nomás, son ciento cincuenta, sumando obtendría seiscientos cincuenta, hasta les podría hacer una rebajita..."

Sacando sus cuentas, el montaraz, ocupaba su mente en la soledad del monte. Pero, los animales no aparecían y la noche avanzaba, felizmente para don Lobo la luna alumbraba el bosque con su luz amarilla y en los claros era fácil distinguir a cualquier animal.

De pronto, comenzó a percibir el griterío de los animales. “¡Ya vienen!", se alegró el montaraz.

Inmediatamente preparó su arma. Cargó su linterna con las pilas nuevas que había comprado en la bodega, y por una rendija del mosquitero, con el cañón del arma hacia afuera, espiaba atento cualquier movimiento.

Repentinamente los gritos se alejaron, al parecer, las Huanganas habían elegido otro wicungal ese día.

Al poco rato, le sobrevino un sueño al cazador, y para no dormirse encendió su cigarro. Y ocupó su mente otra vez para no caer en los brazos de Morfeo. “Con la plata de la venta, me compraré dos pashnas preñadas. Que nazcan, pues, seis de cada parto, tendría doce, más las dos madres, tendría catorce. Cuando crezcan y se empreñen, nacerán..."

A las doce de la noche, cuando cabeceaba de cansancio, unos gritos extraños le despertaron. El sabía que las voces no eran de las Huanganas, ni de los Sajinos, era ya muy tarde para que sean ellos, por eso prestó mayor atención. Después de unos minutos vio, que por el camino de los cerdos, se acercaban hacia él varios hombres, humanos como nosotros, vestidos de negro y con el rostro cubierto hasta la nariz por un trapo rojo.

Se sentaron debajo del altillo. Prendieron sus lámparas y sobre una mesa improvisada comenzaron a jugar a las cartas. Apostaban bastante dinero. Jugaban con monedas que brillaban como si fueran de oro.

Don Lobo, un hombre que no le tenía miedo al monte, ahora sí que empezaba a asustarse. Pero, lo que le daba valor era que los extraños no se habían dado cuenta de su presencia.

Terminado el juego se entretuvo escuchando durante horas algunas historias de cómo esos hombres se habían perdido en la inhóspita selva. Contaban, con lujo de detalles, lo que les había pasado.

Uno de ellos contó que encontró en su camino a un hombre que le hizo perder en el bosque con mentiras de encontrar mejor caza en la falda de un cerro.

Otro contó que una manada de tigres negros comenzaron a perseguirle día y noche, pero que, aparentemente no le querían comer, sino asustar.

El montaraz, que ya estaba a punto de dormirse cuando llegaron los diablos, se despertó del todo al oír una historia que le impresionó, dijo el hombre, que regresando de mantear, sus perros lo desconocieron y comenzaron a ladrarle como si fuera un extraño. Dijo que trató de conquistarles con caricias, pero los canes no permitían que se acerque.

Entonces no tuvo más remedio que hacer uso de su arma y matarlos.

Y al rato, después de estar muertos, los perros se levantaron, y así heridos le perseguían todo rabiosos, y cuando le alcanzaban le desgarraban las piernas a mordiscones: entonces, para escapar de los sanguinarios perros se trepó a un árbol en donde esperó la noche, y se salvó de los malditos canes cuando, por arte de magia, desaparecieron al ver que unos hombres vestidos de negro llegaban a jugar las cartas.

Don Lobo, ahora sí que estaba aterrorizado, pero, aún pensaba. Al notar que el aguardiente se les había terminado a los shapshicos, lanzó un chorro de orina haciendo caer sobre la mesa de juego.

¡Vino del cielo!... ¡Vino del cielo! - gritaban alegres los diablos...

Y agarrando sus vasos trataban de embocar en el cañito.

Los hombres de negro se disputaban el líquido que luego tomaban saboreándolo y como estaban borrachos ya no distinguían los sabores.

Al llegar la madrugada, los diablos se despidieron citándose para la próxima semana.

Don Lobo, aún desconfiado, se bajó de la barbacoa con la esperanza de que a alguien se le hubiere caído, por lo menos una monedita.

Su sorpresa fue muy grande, debajo del árbol no había quedado ninguna huella de gente extraña.

Entonces el montaraz regresó a su casa preocupado.

Y antes que llegara a sus linderos sus perros comenzaron a ladrarle y a morderle las piernas como si no le conocieran.

Entonces don Lobo no tuvo más remedio que matarlos y regresarse al monte.

Notas:

Huangana: pecarí de labios blancos, Tayassu pecari.
Chambira: (Astrocaryum chambira) es una palmera que tiene dos usos para las comunidades, el de la alimentación (sus frutos son comestibles cuando están tiernos) y el de artesanía (fibras para tejidos y frutos maduros para otras artesanías).
Siricaypi cigarro ecológico artesanal.
El Shapshico o Chullachaqui, una especie que encarna a los diablillos silvestres de la selva.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/01/el-duende-chullachaqui.html

viernes, 13 de marzo de 2009

EL HECHIZO DE LA LUPUNA


En el pueblo escuchamos hablar de la Lupuna colorada y queríamos conocerla, sabíamos que era un árbol frecuentado por malvados hechiceros.

Entonces nos internamos en el bosque por una senda oculta tapizada por hojarascas húmedas.
Íbamos saltando de tronco en tronco para no pisar las espinas de las ñejillas. Sus finas espinas regadas por todas partes retardaban nuestra penosa caminata.

Encontramos palmeras despojadas de sus hojas maduras y árboles derramando su savia de llanto como mudos testigos que mucha gente transitaban esta selva.

Serpientes asustadas se deslizaban al sentir nuestra presencia, iguanas verdes y camaleones que cambiaban de color, nos miraban sorprendidos, pero sin atreverse a dar un paso.

El calor sofocante y la humedad del bosque nos hacían sudar a chorros.

Y de pronto, debajo de la sombra del cormiñón frondoso, un alivio intenso con el aire fresco.

Después de horas de andar, avistamos la sobresaliente copa de la Lupuna colorada. Pero, no estaba tan cerca como pensamos. Tuvimos que caminar unas horas más.

Finalmente, el gigante árbol colorado con su característico tallo ventrudo estaba al frente de nosotros.

Vientre anormal en los árboles. Impresionante barriga, presto a reventar con su savia si la abundancia se lo permitiera.

En la Lupuna colorada no había nadie, ni vivos ni espíritus. Nos llamó la atención los cortes perfectos de hábiles bisturíes en su grueso tallo.

Al parecer, alguien desollaba su corteza para extraerle algún misterio.

Habíamos escuchado que en los ratos solitarios y de sepulcral silencio, un brujo experto en atar y desatar conjuros la visitaba a menudo. Dicen que espera que en el bosque no haya visita alguna para que prepare, al pie del árbol, su mate espeso con la soga de la borrachera.

Luego, toma un tazón con el brebaje amargo y comienza su rito acompañado de cánticos nasales. Da vueltas sobre sí siguiendo un círculo imaginario alrededor de la Lupuna. Hace ademanes con la mano levantada implorando al árbol que le dé favores. Y de rato en rato, lanza quejidos, como si se tratara de algún animal herido, y llama la atención, el silbido de serpiente que emite cuando entra en trance.

Cuando el brujo está seguro que la Lupuna le dará el favor, saca de su bolsa una prenda de la víctima, le dobla con sumo cuidado, le escupe una flema verdosa, y tambaleante se acerca al vientre del árbol, y blandiendo su machete le da un corte perfecto que abre la dura corteza, y en la entraña de la Lupuna esconde la ropa del infortunado que desde ese momento comienza a tener sus días ya contados.

Pronto, el hechizo surte su efecto, la víctima, hombre o mujer sana, empieza a hincharse, especialmente el vientre. Y creyendo haber subido de peso, nadie repara en el mal, sino después, cuando ya no hay remedio para el enfermo.

Regresamos impresionados después de conocer de cerca a la Lupuna colorada, y en el camino nos encontramos con don Shanti, un brujo conocido.

Y después de haber estado en el antro de la maldad, molesto le dije:

- Hola don Shanti, dicen que a cada rato te vas a la Lupuna, ¿a qué pues te vas?

- Me voy a castigar el desamor, la infidelidad, el engaño. Me estoy yendo a hacerle un trabajito a mi sobrina. A la pobre, su novio le abandonó el día de su boda. Eso yo no perdono. Para mí es una burla. Acá en la tierra pagamos nuestros errores y yo les hago pagar a los desgraciados.

Después de haber escuchado su disertación sobre el bien y el mal, y antes que se moleste, nos despedimos del vengativo brujo.

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lunes, 15 de septiembre de 2008

EL BARCO FANTASMA




Según una leyenda amazónica, es un barco que emerge de las aguas, lentamente, con aspecto centellante, con ventanas rojas y se oye una fiesta en su interior, haciendo que por las ventanas salga una curiosa luz roja.

El contenido de las conversaciones son lenguas extranjeras y, según, cuentan, la vestimenta de sus pasajeros y tripulantes son de aspecto medieval.

Se mantiene por las aguas surcando por un tiempo, para luego sumergirse y desaparecer.

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http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/el-holandes-errante.html

jueves, 11 de septiembre de 2008

SIMPIRA



Simpira, se suele pronunciar Shimpira, es el señor del panshin nete o mundo amarillo.

Es mostrado como un inmenso jaguar negro, que posee en algunos mitos, cuernos de taruka o venado. Pero lo que lo caracteriza es una de sus patas delanteras de color blanco y en forma de tirabuzón, la cual puede extender de manera interminable como si de una serpiente infinita se tratase. La usa para atrapar a los pecadores y maldecidos que merecen formar parte de su infierno en compañía de otros pecadores, los que se convierten en bestias selváticas de su séquito por toda la eternidad.


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martes, 9 de septiembre de 2008

EL MAPINGUARI O PADRE MONTE


Es un espíritu protector al que puede verse como una gran bestia bípeda, del tamaño de dos hombres adultos, llena de pelos y capaz de lanzar un olor terrible que usa para castigar y noquear a los cazadores furtivos y otros que no respeten la selva, junto con su descomunal fuerza y filosísimas garras.

A veces se presenta en los mitos como un oso con un pie vuelto hacia atrás o de algún otro animal a la manera del Chullachaqui.

Otros mitos lo muestran como un monstruo peludo con una boca en el vientre.

Algunos creen sin embargo que es un animal que existiría realmente en lo profundo de la selva, una especie gigantesca de perezoso.


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