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sábado, 29 de enero de 2011

ANU



ANU (An, Ann): dios del cielo. De hecho, "an" significa precisamente cielo en sumerio.

An (Anu) El rey de los dioses, cabeza de familia. Dios del paraíso y de la tierra. Dios del firmamento estrellado, el espíritu monarca de la esfera superior. Su símbolo era una estrella.

De acuerdo con la tradición sumeria, vivía en el Paraíso y hacía visitas a la tierra en épocas de crisis o en ceremoniales.

Tenía su templo en Uruk llamado E.ANNA (la casa de AN).

De su unión con Nannu tuvo a Enki, y de su unión con Ki tuvo a Enlil.

Relacionado con el dios asirio Asur o el dios filisteo Dagon. Se representa con un disco alado, que emerge de un busto humano con una taira real, doble cornamenta y cola de águila, en el acto de tensar un arco para lanzar una flecha.

Sus hijos y seguidores fueron los Anunnaki o Annuna.

Junto con Enki y Enlil forma la llamada "Tríada Sumeria" de dioses principales. Se supone que en un principio (antes de 2500 a.C.) era el dios principal, para luego ser sustituido por Enlil en este papel. Pese a esto, siempre tuvo un papel preponderante en todos los panteones como demiurgo o dios original del Universo.

Astronómicamente, estaba asociado con el "Camino o Sendero de An", región de la bóveda celeste coincidente con el Ecuador.

Posteriormente se definiría dicha región como el espacio entre los dos trópicos. Tenía asociado el número 60, cifra sagrada para los sumerios. Su ideograma en caracteres cuneiformes también servía para describir la palabra "dios", dingir en sumerio

Fuente:
Zecharia Sitchin
Imagen
http://luis-tejeiro.blogspot.com

jueves, 26 de agosto de 2010

MUERTE EN TEHERÁN


En cierta ocasión, un persa rico y poderoso paseaba por el jardín con unos de sus criados, compungido éste por que acababa de charlar con la muerte, quien le anunciaba con tiempo que lo llevaría... así podía despedirse de todos, arrepentirse, y pedir disculpas en los casos necesarios...

Más el criado le suplicaba a su amo persa casi de rodillas, si le podía dar el caballo más veloz, para apresurarse y poder huir a Teherán aquella misma tarde.

El amo accedió y el sirviente se alejó a toda velocidad.

Al entrar a la casa la muerte se puso a charlar con el amo.

El persa le preguntó:

_"¿Por que has asustado y aterrorizado a mi criado?

_ ¡"Yo no lo he amenazado, solo le mostré mi sorpresa al verlo aquí, cuando en mis planes estaba encontrarlo esta noche... en Teherán!

_"Contestó la muerte..."