sábado, 27 de junio de 2026

TERMAS DE REYES, NODO DE ALIVIO O DE CONDENA


Su belleza es cautivadora: cerros majestuosos y un río que se abre camino, dejando huellas de color sobre las piedras.


Piedras blancas, si el agua ha captado calcio y bicarbonatos; ocres o amarillentas, si la huella es de sulfatos y sales sódicas.


El agua mana de su interior a 50°C constantes. 


Pero, ¡cuidado!: si esa temperatura varía, es hora de correr. 


La temperatura del agua es nuestro termómetro primario; nos indica, en tiempo real, el movimiento de las placas geológicas sobre las que se asienta nuestro territorio.


¿Por qué se llama "de Reyes"?


El nombre no es casualidad colonial. 


Los curacas, los Qhapaq, y más tarde el propio Inka, acudían a este *tambo* no solo para descansar, sino para sanar con sus aguas. 


Comprendían que este nodo era, ante todo, un punto de alivio.


“Un nodo de intercambio térmico y telúrico”


Termas de Reyes es una ventana abierta a la actividad profunda de la placa. Es un sistema de autorregulación. 


Todo intercambio térmico y telúrico en este punto requiere ser armonizado; debemos coordinar las frecuencias y vibraciones que se producen por el fluir del agua de las capas freáticas, donde se disuelven carbonatos, sodio y azufre.


La advertencia técnica:


Intervenir este nodo con la "física de catálogo" moderna, ignorando este intercambio, es ponerle un corcho a una arteria que necesita respirar. Si bloqueamos la válvula de alivio, la presión no desaparece; se traslada y se descarga en forma de sismo tectónico en el eje Salta-Tucumán.


No estamos ante una cuestión de turismo o estética. 


Estamos ante una cuestión de soberanía y supervivencia. 


El nodo nos habla a través de su temperatura y sus sales. 


¿Estamos escuchando?


Por: Georgina Elena Palmeyro

Profesora de Antropología Social


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