QHAPAQ ÑAN
Tratemos de interpretar lo que significa Qhapaq Ñan, término que deviene de las lenguas Aymará y Quechua.
Qhapaq. Señor, amo, jefe, que guía con autoridad, con responsabilidad, que custodia, cuida y proteje a lo que se le asignado. Es el más grande, el de mayor jerarquía, el que gobierna y rige sobre todos, el Principal.
Ñan: Vía, conducto, lugar de tránsito, de tráfico, intercambio de objetos tanto materiales como inmateriales, que favorece y propicia la comunicación, Camino.
Al unir, interpretamos como: Camino Principal
Hay alguién que nos pueda contar ¿cuándo, cómo, quiénes comenzaron su construcción? ¿Quién o quiénes diseñaron sus planos? ¿Su ubicación? No tenemos aún registros arqueológicos que respondan a estas cuestiones, por ahora solo contamos con la Etnohistoria asentada, optamos por tres fuentes:
Inka Garcilaso de la Vega (1534-1616), “Comentarios Reales de los Incas”
Felipe Guamán Poma de Ayala (1550-1616). “Nueva Corónica y Buen Gobierno”
Pedro Cieza de León, (1512-1554). “Crónica del Perú”
Según la visión de Cieza de León vemos que:
Cuzco no es sólo una capital, sino es el punto de convergencia donde todas las líneas de energía y administración se unían. Para él, el resto del imperio era una extensión periférica que encontraba su "razón de ser" al conectarse con ese centro.
“Es imposible que fuerzas humanas pudieran haber construido caminos tan soberbios y bien trazados en condiciones geográficas tan extremas (desde valles profundos hasta cumbres nevadas y peñas vivas) sin la orden y la organización magistral que los Incas impusieron.”
El camino como eje de una estructura estatal compleja al ser un sistema dotado de: aposentos, depósitos de tesoros, templos del sol y postas, para los mensajeros. (Tampus)
En los valles abundan las chacras y sembrados y sus cornisas cercadas por altos muros que permite que los ejércitos marchen sin desmandarse ni dañar los cultivos.
Evidencia material de un proyecto andino articulado que permitía que un territorio tan vasto funcionara como un solo cuerpo.
La estética del orden y la planificación que permitía un sistema de comunicación configurado por los *chasquis* que corrían por el camino, llevando los mensajes y órdenes desde y hasta los confines del imperio, conectando a todas los pueblos locales, integrando sus economías y rituales a pesar de su diversidad.
Inka Garcilazo.
Garcilaso describe al camino como una obra superior a la calzada romana y a las pirámides de Egipto, construídas ex-nihilo por los incas para conectar todos los pueblos vasallos del Inka.
Su función era servir al Imperio, por ende al Inka, con un vasto complejo de tampus, y mensajería, con el propósito de dominio militar en todo el orbe.
Para Garcilaso “El camino es la vía de la civilización divina.”
Todo orden y eficiencia nace en Cuzco.
Guaman Poma de Ayala.
Acusa al Inka de apropiación estatal de redes preexistentes trazadas durante las edades de Purun Runa y Auca Runa. Que designa como tiempos de guerra, de conflictos entre tribus, de fragmentación política.
Las redes viales ya no eran autopistas de integración comercial abierta, sino senderos estratégicos de altura. Estaban diseñados para conectar defensivamente las cumbres de los cerros, permitiendo el movimiento rápido de guerreros regionales y el traslado de ganado (llamas).
Cuando los incas consolidan el Tawantinsuyu, toman estos caminos de cresta fortificados (ideados en el período Auca Runa) y los complementan bajando las rutas hacia los valles templados, creando los tramos monumentales de pavimento que admiró Garcilaso.
La red vial es, por tanto, una superposición de una red militar de altura preincaica y una red administrativa militar de los valles y que el imperio incaica supo mejorar.
"Tres fuentes, que podemos decir contemporáneas, aunque divergentes en sus ideologías, pensares y sentires. Nos preguntamos: ¿Para quién escriben? Es evidente que sus crónicas no eran neutras; cada cual dirigía su informe al Rey de España, buscando validar una posición, una conquista o una verdad personal.
Sin embargo, los tres coinciden en un silencio estruendoso: la cronología. Al no poder fechar el origen, la ciencia oficial se congela en la duda.
Pero nosotros, que caminamos el territorio, no necesitamos un sello oficial para saber que estas rutas son anteriores a los Incas, anteriores a la mirada europea y tan antiguas como la necesidad humana de conectarse. Lo que los cronistas vieron fue la *actualización* de un software que ya estaba corriendo hace milenios.
"El Qhapaq Ñan no sigue la geografía; la geografía se rinde ante la red. La ubicación de cada Tampu, de cada posta y de cada enclave actual, no es un azar del mercado. Es la respuesta a una frecuencia electromagnética que vibra bajo el suelo. Estamos ante una 'Summa Vial' que no registra solo piedra y tierra, sino los puntos de conexión de una red viva que el tiempo, lejos de borrar, ha ido superponiendo."
El Qhapaq Ñan no es una carretera que quedó en los libros; es una red de frecuencias que todavía sostiene nuestra geografía. Pero al observar su trazado, uno no puede evitar notar que estos nodos no son aislados. Cuando uno mapea los puntos clave de la red andina y los coloca sobre el plano global —junto a Giza, Bosnia, los centros de la India o Camboya—, la coincidencia deja de ser casualidad para convertirse en sistema.
Parece que nuestra aorta frecuencial es solo un segmento de un circuito mucho más vasto, un diseño que conecta la tierra en una sola trama. Pero volvamos al territorio: una red no es red sin sus nodos.
En nuestra próxima entrega, abriremos el *Tampu*, ese depósito de vida y sustento, para entender qué es lo que realmente transportaba esta red.
Porque, al final, el camino solo cobra sentido cuando sabemos qué estamos llevando a cuestas."
Por: Georgina Elena Palmeyro

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