viernes, 10 de julio de 2026

HISTORIAS EN CLAVE DE SAINETES. 2

El Cabildo de los Espejos (1810 - 2026)


Desde el gallinero de nuestro Teatro, ubicadas con cierta comodidad se encuentran atentas al desarrollo de la obra, la Patria con sus hermanas Libertad, independencia y Justicia, acompañadas por el Soberano, el pueblo y Lola Mora orgullosa por haber plasmado estas figuras en mármol de Carrara.


El escenario, es una oficina, que bien podría ser de 1810 o del 2026. 


Los nombres y los apellidos cambian según los años.


Sin embargo, el centralismo, o como se lo llame en cada época, no es un error geográfico; es un modelo de negocios


El "progreso" siempre fue para el que controlaba la aduana, el Mercado, no para el que produce la fibra o el tejido, para el que ejerce con dignidad un oficio o profesión.


Alvear y Álvarez Thomas están sentados frente a una mesa llena de documentos y sellos lacrados. 


El Sol de Enero, que está representado en nuestra bandera, es el Acomodador.


Lo vemos pasando el trapo por la mesa, justo donde ellos intentan firmar un acuerdo secreto.


Alvear: Susurrando, ajustándose el cuello de encaje


— Si logramos que este puerto sea la única entrada, el negocio está asegurado por cien años. 


Los del interior que sigan con sus artes, que el progreso lo dictamos nosotros desde el escritorio.


Álvarez Thomas: Asintiendo, mirando nervioso a los balcones


— Pero, ¿y si el pueblo se entera de que esto no es por la libertad, sino por la aduana?


Sol de Enero: (Pasando el trapo justo por encima del documento principal, dejando una marca de humedad que distorsiona las letras) 


— Disculpen, señores. 


Es que este sol de enero siempre se mete por donde hay sombra. 


¿Hablan de "libertad" o de "comercio"? 


Porque en el mármol de las hermanas que están arriba, esas palabras no tienen el mismo peso.


Alvear: (Poniéndose de pie, furioso) 


— ¡¿Quién es este sujeto que se atreve a interrumpir la forja de la Nación?!


Sol de Enero: (Con una sonrisa eterna, mientras señala al gallinero donde las figuras de Lola Mora parecen cobrar vida) 


— Soy el que limpia los espejos, caballero. 


Y le aviso,: el pueblo ya no mira hacia el puerto, mira hacia la tierra. 


Y desde allá arriba, la Patria lo está viendo todo. 


Sabe perfectamente que sus "negocios" de hoy son los mismos que sus abuelos firmaron bajo una peluca empolvada.


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