miércoles, 8 de julio de 2026

LA HISTORIA ES FRACTAL HELICOIDAL

 DOS HOMBRES, DOS VISIONES Y UNA PATRIA INDEPENDIENTE


La historia es fractal helicoidal, ¿A que me refiero al decir que es así?, en realidad solo es mi modo de experimentarla, ¿Tú que opinas? 


Al releer acerca de los hechos del 25 de mayo de 1810, me pregunto cómo se vivió, qué consecuencias sociopolíticas sociales se desencadenaron en cada provincia de los que hoy conforman la República Argentina. 


Hoy trataré de visualizar lo que pasó en Santiago del Estero. 


La historia es así, cada vez que leemos un hecho vamos descubriendo situaciones, como capas de cebollas, y eso nos permite ir dándonos una idea más concisa, más real del porqué de las acciones de cada figura representativa con la que nos encontramos. por eso la llamo fractal y helicoidal pues cada vez que la revises encontrarás más preguntas que pensarás hasta obtener respuestas.


La Madre de Ciudades, siempre fue zona de tránsito forzado entre el puerto de Santa María del Buen Ayre y el Alto Perú, Lima y los puertos del Pacífico, con un fuerte intercambio de mercancías en Potosí famoso por sus minas de plata.

 

Ante la algarabía del grito sagrado, “Libertad”, el camino se cerró, se acabó el comercio de ganado, cueros, algodón, textilería… 


El Ejército del Norte comandado por el General Manuel Belgrano, estuvo conformado por Juan Francisco Borges, Martin de Güemes, Manuel Padilla, Juana Azurduy de Padilla. 


El fuerte de Abipones situado al sudeste de Santiago, que más que combatir a los “indios” cobraba peaje al tránsito de mercadería, constituyendo un nodo clave en la economía y las finanzas de la Madre de Ciudades. Fue dirigido y administrado por el Coronel Borges hasta que lo dejó a cargo de Juan Felipe Ibarra.    


En 1813 el Ejército del Norte sufre la gran pérdida de Vilcapugio primero Ayohuma después, sobre mojado llovido, las arcas santiagueñas se quebraban, y a todo esto en 1814 el Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Gervasio Antonio de Posadas firmó un decreto por el cual Santiago del Estero queda bajo la jurisdicción de Tucumán.


Economía de guerra le llamaron para justificar el aumento de impuestos a pagar a los porteños y a los tucumanos. 


Ante esta situación que a la élite la perjudicaba, afectaba mucho más al pueblo santiagueño, el Coronel Borges se revela, clamando por la Independencia y por ende por la Autonomía de Santiago.


Sin embargo esta acción en sí misma correcta, lamentablemente no se ejerció ni en tiempo ni en forma.  


En 1816 habiéndose reunido el tan ansiado y necesario Congreso de Tucumán, y habiendo firmado las actas que declaran la total y absoluta Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, también se firmó la órden de detención y fusilamiento de Juan Francisco Borges por subversión entregada al General Manuel Belgrano. 


Aquí, nos encontramos con una situación desgarradora, dos hombres, un militar de carrera, Borges, un abogado, economista que fue designado a comandar un ejército que tenía la enorme responsabilidad de frenar el ataque español, si se perdía el norte, perdíamos la Patria, San Martín quedaría colgado en los Andes, todo el esfuerzo patriota quedaría en la nada, no pensemos en los portuarios, ni en los oportunistas agazapados de ayer, hoy y siempre que esperan que el lienzo se acomode para ellos… 


Dirijamos nuestra atención a estos dos hombres correctos, patriotas a más decir, Borges con una visión noble pero con un horizonte provincial, Belgrano con una visión noble y leal a la nación. 


La historia de Borges y Belgrano no termina en aquel 1 de enero de 1817. 


Aquel día fue el fin de una vida, pero también el inicio de una pregunta que todavía resuena en nuestra tierra: ¿cómo construimos un proyecto que respete tanto la soberanía de nuestras raíces como la unidad de nuestra Nación?


Hoy, al mirar hacia atrás, no debemos buscar culpables ni alimentar la melancolía por lo que pudo ser. 


Debemos buscar la 'provincianía' en nosotros mismos: la capacidad de defender nuestra identidad, de gestionar nuestros recursos con inteligencia y de no esperar a que los oportunistas de siempre escriban nuestro destino. 


La historia es, como decía al principio, una espiral: Borges y Belgrano siguen hoy en nosotros, desafiandonos a ser protagonistas de nuestra propia historia. 


El umbral está ahí, esperando que nos atrevamos a cruzarlo con el saber como bandera.


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