lunes, 6 de julio de 2026

DESENMASCARANDO LA INTERFERENCIA:

 

EL CHOQUE CENTRALISTA Y EL RETUMBE DEL NORTE

Por: Georgina Elena Palmeyro

Área de Antropología Social y Epistemología Crítica



1. El Mitrismo y la Traición de los Taboada: El Desfasaje de Pozo de Vargas


La historia oficial porteña escrita por Bartolomé Mitre nos implantó una gran mentira lineal: que los pueblos del Norte eran bárbaros que necesitaban ser civilizados por el puerto. 


Para lograr ese control, Mitre utilizó a Antonino Taboada como su brazo armado en Santiago del Estero. 


El 10 de abril de 1867, en la Batalla de Pozo de Vargas, las fuerzas centralistas de Taboada masacraron a los caudillos federales que defendían la soberanía de las provincias.


Este acto fue un terrible choque frecuencial destructivo. 


Antonino Taboada operó desfasado de su propia tierra: en lugar de ser un Axis Mundi soberano para su pueblo, prefirió actuar como el peón de los intereses financieros del puerto de Buenos Aires. 


Levantó un muro de fusiles que rompió el Yanantin y la hermandad del Norte. 


Mientras tanto, la Rubia Moreno arriesgaba su vida en las postas y pulperías del camino para sanar los tres cuerpos (mente, corazón y entrañas) de los gauchos heridos, resistiendo al invasor con la hospitalidad de la palma abierta.



2. El Boicot de Álvarez Thomas en 1816: La Piedra en el Camino de la Independencia


Las trampas del centralismo no empezaron en Pozo de Vargas; venían saboteando a la Pacha, generadora de orden y armonía, desde el mismísimo nacimiento de la patria. 


El 9 de Julio de 1816, mientras el Congreso de Tucumán declara la formal ruptura con España, en Buenos Aires operaba la oscura "alfarería política" del Director Supremo sustituto, Ignacio Álvarez Thomas.


Álvarez Thomas ejecutó un boicot directo contra la verdadera independencia americana: en lugar de enviar cañones y recursos para apoyar al Ejército del Norte, utilizó el presupuesto y las tropas para invadir a la provincia federal de Santa Fe, persiguiendo a los pueblos libres que buscaban una organización comunitaria. 


Fue un intento quirúrgico de romper la Zumatoria ($\sum$) de los pueblos. 


El centralismo porteño prefirió fracturar el territorio e inyectar caos antes que aceptar una red multidimensional donde cada provincia fuera su propio eje inmutable.



3. Redefinir la Productividad frente a la Trampa del Endeudamiento


Hoy en día, la confusión conceptual sigue siendo la herramienta de dominación de los caudillos de turno. 


No debemos dejarnos engañar cuando los funcionarios y discursos oficiales usan la palabra "productividad" para mostrar desfiles de maquinaria agrícola costosa. 


Eso no es soberanía: es una falsa modernización que endeuda al sector rural, ata al productor a los mercados externos y destruye la biodiversidad del monte.


La verdadera productividad no se mide en caballos de fuerza importados ni en deudas financieras. 


La auténtica productividad es la autonomía comunitaria, el pensamiento propio y la capacidad de la tierra y del Ayllu para autosustentarse en armonía con los ciclos naturales, aplicando la proporción áurea y el trabajo colectivo de la Minka.


4. Limpiar el Oleaje para el Renacer


Descalificar la alianza entre Mitre y Taboada, y separar la legítima identidad federal del berrinche utilitarista de los dirigentes actuales por la caja de subsidios, es un acto obligatorio de limpieza histórica.


Retirar estas mentiras del relato oficial es exactamente igual al servicio sagrado de las apachetas: levantamos la piedra suelta que deforma la verdad para evitar un traspié o caída en la memoria de las futuras generaciones.


Al acoplar de nuevo las frecuencias de la Rubia Moreno con la resistencia de nuestra llanura, la onda de la conciencia da un salto helicoidal hacia una octava superior. 


El domo de nuestra soberanía cultural vuelve a brillar limpio, autónomo y plantado firme como la roca de Tandil.


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