Por Prof. Georgina Elena Palmeyro
Antropología Social
Publicado en compartiendoculturas.blogspot.com
En la cosmovisión de la Mesopotamia y las Sierras Santiagueñas, la música jamás fue concebida como un mero entretenimiento de sobremesa o un espectáculo pasivo.
Para la civilización Tonocoté y las tradiciones que perpetúan la memoria viva de nuestra tierra, la luthería es una disciplina de alineación cósmica y física aplicada.
Cada instrumento musical es una herramienta de navegación sonora diseñada para sintonizar una banda de frecuencia específica, estableciendo un canal de comunicación entre el ser humano y los tres planos de la existencia: Uku Pacha, Kay Pacha y Hanan Pacha
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1. El Bombo Legüero y el Uku Pacha: La Infrasónica del Mundo Profundo
En el plano inferior o subterráneo (Uku Pacha), donde habitan las raíces del monte, los acuíferos y las energías telúricas, el instrumento rey es el bombo legüero.
* Geometría y Madera del Ceibo:
La elección del tronco ahuecado de ceibo no es casual.
Su madera porosa y liviana actúa como un resonador de baja densidad que no absorbe las frecuencias graves, permitiendo que la caja amplifique los tonos fundamentales de entre 40 Hz y 120 Hz.
* Parches de Cuero y Tensión Nodal:
La tensión de los tientos de suela sobre los aros permite calibrar el parche de cabra o oveja. Al ser percutido con los palos (palillos), el bombo no solo emite un sonido audible a varias leguas de distancia (de allí su nombre), sino que genera ondas de presión infrasónicas.
* Alineación Telúrica:
Este pulso retumbante dialoga directamente con la masa de aire retenida en las cuevas y con las vibraciones de la tierra, imitando el latido del corazón y conectando al ejecutante con la memoria mineral del Uku Pacha.
Es la misma ciencia de la materia que custodia en el monte la luthería tradicional de maestros como el Indio Froilán.
2. La Viola Sachera y las Quenas Óseas: Frecuencias Elevadas del Hanan Pacha
En el extremo opuesto del espectro sonoro, el plano celestial y de las energías sutiles (Hanan Pacha) requiere de dispositivos capaces de emitir armónicos superiores y agudos cristalinos:
* Quenas y Flautas Óseas:
Confeccionadas históricamente con cúbitos de aves o fémures de mamíferos pequeños, estas flautas aprovechan la rigidez del material óseo para generar silbidos de alta frecuencia. El soplo directo sobre el bisel activa el corte de aire que resuena en armónicos puros, imitando el canto de los pájaros sagrados que habitan el espacio superior.
* El Violín Sachero en el Kay Pacha y Hanan Pacha:
El violín sachero, con sus maderas autóctonas (vinal, algarrobo) y su escala modesta pero punzante, actúa como puente de transición.
Sus cuerdas frotadas producen un espectro rico en armónicos agudos que atraviesan la espesura del monte (sacha), elevando el rezo y el baile desde el mundo humano (Kay Pacha) hacia la bóveda celeste.
La Orquesta del Cosmos en la Mesopotamia Santiagueña
La cartografía acústica Tonocoté demuestra que nuestros ancestros dominaban el espectro sonoro completo:
[ HANAN PACHA ] ---> Quenas Óseas / Violín Sachero (Altas frecuencias / Armónicos sutiles)
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[ KAY PACHA ] ---> Voz Humana / Vasijas Silbadoras (Frecuencias medias / Resonancia)
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[ UKU PACHA ] ---> Bombo Legüero / Cueva del Toro (Bajas frecuencias / Infrasonidos)
No hay nota suelta ni instrumento aleatorio.
Desde el retumbo del ceibo en la profundidad de la tierra hasta el silbido óseo en la copa de los árboles, la música sagrada de la llanura es el mapa acústico de un pueblo que supo hacer cantar a la física del universo.
En la próxima entrega (cierre del plan editorial):
Reivindicación de los Wagner y el Imperio de la Llanura, donde consolidaremos la respuesta técnica definitiva en defensa de la Civilización Chaco-Santiagueña.

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