sábado, 22 de agosto de 2026

LA CORTEZA HERIDA:

 

GEOFÍSICA, EXTRACTIVISMO Y LA ILUSIÓN DEL RIESGO IMPREDECIBLE


Por: Prof. Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social



El discurso institucional contemporáneo recurre con frecuencia a la narrativa de la catástrofe impredecible. 


Frente a la inestabilidad de la corteza terrestre, los organismos técnicos y de investigación suelen emitir alertas de riesgo sismológico o hidrológico despojadas de contexto, presentando los temblores o las fallas como eventos "azafatos" o caprichos incontrolables de la naturaleza. 


Sin embargo, al analizar la física de los materiales y la mecánica de fluidos, queda al descubierto una omisión sistemática en los cálculos oficiales: la intervención humana sobre el tejido subterráneo.


1. Desestabilización Mecánica: Inyección y Presión de Poro


En la geofísica de suelos, la estabilidad de una falla tectónica depende del equilibrio de fricción entre los bloques rocosos. 


Cuando la actividad extractiva —mediante la perforación masiva o la inyección de fluidos a alta presión— altera la llamada presión de poro (la presión que ejercen los fluidos en las grietas subterráneas), el vector de fricción natural se reduce drásticamente. 


El agua o los químicos inyectados actúan como un lubricante forzado que "separa" mecánicamente los estratos. Al perderse la resistencia por fricción, la falla cede, provocando sismicidad inducida. 


Atribuir estos movimientos exclusivamente a la naturaleza es ocultar la alteración deliberada de las tensiones subterráneas.


2. Infraestructura Rígida vs. Geología Viva


A esta perturbación profunda se suma el impacto de la mega infraestructura en la superficie.

 

La proliferación de torres de hormigón incrustadas rígidamente en el suelo, el nulo mantenimiento de diques y las perforaciones mineras operan sin considerar la hidrodinámica ni la flexibilidad piezoeléctrica de la corteza. 


El concreto rígido actúa como una estaca inflexible sobre una trama viva y maleable, bloqueando los flujos hídricos subterráneos y concentrando cargas de peso desproporcionadas en zonas de recarga o de falla.


3. La Paradoja Hídrica y la Crisis del Agua


Mientras millones de litros de agua son desviados para estos procesos industriales e inyectados irreversiblemente a miles de metros de profundidad —quedando contaminados o atrapados en la roca—, vastas regiones del territorio, como la cuenca del Chaco-Santiagueño y el litoral, enfrentan una crisis histórica de agua potable. 


La población convive con el flagelo del Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE), consumiendo agua con altos niveles de arsénico geológico debido a la falta de infraestructura de potabilización adecuada. Resulta una paradoja perversa que se garantice el insumo hídrico para alterar las presiones subterráneas mientras se niega el agua segura a la biología de las comunidades.


Conclusión: Desarmar la Narrativa del Miedo


La ciencia no puede seguir funcionando como un apéndice de las pautas del poder de turno, justificando con términos probabilísticos lo que en realidad son consecuencias directas de la mala ingeniería y la ceguera extractivista. 


La corteza terrestre no es un depósito inerte ni un escenario estático; es un sistema termodinámico complejo e integrado. 


Recuperar el rigor en el diagnóstico geofísico y social es el primer paso para terminar con la manipulación del pánico y exigir una verdadera soberanía sobre la gestión de nuestro territorio y de nuestra agua.


Publicado en Compartiendo Culturas.


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