domingo, 28 de junio de 2026

MILLONES DE AÑOS

Atapuerca es una isla en el océano del tiempo. Mires hacia donde mires, ves millones de años.

La Sierra de Atapuerca se formó hace unos 90 millones de años en el fondo del mar durante la Era Secundaria o Mesozoico (la de los grandes reptiles), concretamente en el Periodo Cretácico.


En la siguiente era, el Cenozoico, se levantó la montaña por plegamiento de las calizas marinas.

 

La comarca dejó entonces de ser un mar somero y se convirtió para siempre en tierra firme. 


Esto ocurrió hace unos 25 millones de años, aunque millones de años más tarde, ya emergida, la sierra sufriera nuevos impulsos hacia arriba que la levantaron un poco más. 


Durante la sedimentación no existía el río Duero, porque la meseta estaba entonces cerrada, como una gigantesca cubeta, y no tenía salida al océano


El Hombre llegó a Europa en el Pleistoceno


Los yacimientos más famosos de la sierra son pleistocenos. Empezó hace 1.800.000 años y terminó hace un 13.000 años.


En el Pleistoceno se produjeron grandes avances del hielo en el Hemisferio Norte, o glaciaciones.


En la sierra de la Demanda quedan intactos los moldes de glaciares de circo semejantes a los últimos que quedan en los Pirineos.


Más o menos coincidiendo con el comienzo del Pleistoceno empezó a correr el Duero hacia el Atlántico, una vez que pudo abrirse camino, y al hacerlo fue excavando los valles por donde circula hoy el río y sus afluentes.


La agricultura y la ganadería llegaron a occidente.


En muchos lugares de las faldas de Atapuerca ponemos los pies sobre unos canturrales idénticos a la glera actual del río Arlanzón, los antiguos depósitos, colgados, del mismo río, que se fue encajando con el tiempo.


Estas gravas dejadas por el agua cuando corría más alta que ahora se llaman terrazas y en ellas se encuentran instrumentos de piedra de las diferentes épocas de la Prehistoria local, es decir, desde que los primeros humanos llegaron.


La lluvia fue disolviendo la caliza y labrando galerías en su interior, que cada vez estaban más bajas conforme el río al que iban a parar las aguas excavaba su cauce y se hundía en la tierra. 


Esta red de cuevas, que formaban un karst, se abría a lo que hoy son el gran valle del Arlanzón y la vaguada del Pico, su afluente por la derecha.


En cuanto las grutas dejaron de estar inundadas permanentemente por el agua, sus salidas al exterior, o, dicho de otro modo, sus entradas desde la superficie, fueron ocupadas por los carnívoros y por los hombres. 


Así fue como se formaron los famosos yacimientos arqueológicos y paleontológicos de la sierra de Atapuerca, que en realidad son rellenos sedimentarios de boca de cueva.


Todas las cavernas de la sierra de Atapuerca estaban conectadas, o sea, formaban parte de una misma red kárstica, aunque no estén comunicadas en la actualidad.


El piso más alto es el de la Cueva Mayor, la principal de las entradas de la red. En su boca hay un yacimiento conocido con el nombre de Portalón.


Del Portalón sale una galería llamada del Sílex, que contiene importantes grabados y pinturas neolíticas y de la Edad del Bronce.


En el extremo más al sur y más al este de la Sierra de Atapuerca, la Cueva del Mirador registra ocupaciones humanas contemporáneas de las de la Cueva Mayor.


¿Como se descubrió esta red de cuevas de Sierra de Atapuerca?


¿Casualidad?


Hacia 1.900 se construyó un ferrocarril minero para transportar carbón y hierro desde la no muy lejana población de Monterrubio de la Demanda (en la sierra de tal nombre) a la estación de Villafría en Burgos. 


En un punto de su recorrido describe una amplia curva, un semicírculo, que se adentra en la sierra de Atapuerca y corta las calizas marinas.


No habría tenido necesidad de este desvío en curva, que alargaba la obra y la dificultaba al tener que hacer una gran zanja a través de la roca, pero……. El destino juega así, y tal vez los constructores pensaron aprovechar la obra de la vía para extraer grandes cantidades de roca caliza de la sierra, del tipo que se usaba en la edad media y en las grandes edificaciones de monumentos, y se embarcaron en ese desvío y obra de envergadura.: Cortar roca a través de una zanja donde la vía se encajonaba.


Por este motivo, fortuitamente, quedaron al descubierto una serie de galerías de cueva que habían pasado desapercibidas, porque sus bocas estaban colmatadas y cubiertas de vegetación.


Entres estas cavidades se encuentran tres yacimientos importantes que pertenecen al sector conocido como de la Trinchera del Ferrocarril: la Sima del Elefante, la Galería (que se continúa con la Cueva de los Zarpazos) y la Gran Dolina.


Todas ellas fueron entradas utilizadas por los humanos en un lejano día pero que se rellenaron por completo hace más de 100.000 años, y ya no pudieron ser ocupadas más.


Jamás nadie las hubiese encontrado, ni aun sabiendo que existían, porque estaban rellenas por tierras de aluvión y eran meras manchas en el terreno……pero la zanja las puso en evidencia y alguien pudo fijarse en ellas.


Finalmente, hay un nivel más bajo al que pertenecen la misteriosa Sima de los Huesos, en las profundidades de la Cueva Mayor, y la Cueva del Silo, que está conectada con la anterior.


Autoria: Conchita Ferrando (JALOQUE)

* Notas tomadas de Juan Luis Arsuaga

Fotos Fundacion Atapuerca 



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