Dicen que la coherencia es un lujo, pero en el monte aprendimos que es una necesidad vital. Si la Matriz 81 es nuestro mapa, el telar es el territorio donde ese mapa se hace carne.
No podemos hablar de soberanía, de pensamiento nonario y de saltos cuánticos sino nos sentamos frente a la urdimbre. Porque, ¿dónde vive la lógica? ¿Dónde se encuentra la sabiduría con la materia? En el cruce.
Cómo la "Yiyi Puca" con su paciencia de hormiga colorada construye mundos bajo la tierra, nosotras nos sentamos al telar. La urdimbre es nuestra memoria, nuestra historia, lo que nos sostiene desde el pasado. La trama es nuestro presentre, el movimiento que decidimos darle a cada hilo.
Al llevar la Matriz 81 al telar, no estamos haciendo una artesanía; estamos haciendo "tecnología". Estamos trazando en cada cruce de hilos, la cuadrícula del 81. Es el orden que no se discute, porque se ve, se toca y se siente en la tensión de la tela.
Que la hormiga colorada nos guie: paso a paso, hilo a hilo, sin prisa pero sin pausa, tejiendo la red que nos va a sostener cuando el viejo mundo termine de caer.
Aquí no hay teoría sin práctica, ni pensamiento sin obra. La Matriz ya está en el telar. ¿Y en tu vida? ¿Qué estás tejiendo hoy?

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