De niños jugábamos a la Rayuela. Dibujábamos en la tierra un mapa y, saltando sobre un solo pie, buscábamos llegar al "cielo". Luego el sistema nos enseñó otros juegos: las Damas, el Ajedrez, lógicas de competencias donde para ganar uno, el otro debe caer. Nos enseñaron a movernos en tableros ajenos, bajo reglas que no escribimos.
Pero el tiempo de jugar a las reglas de otros se terminó.
La Matriz 81, este sistema nonario que recuperamos de nuestra raíz, no es una fantasía foránea. Es nuestro propio ""Monolito" de despertar"". Tal como la "Odisea en el Espacio", donde un objeto en el vacío marca un salto de una era a otra, la Matriz es la herramienta que nos saca del automatismo para lanzarnos al "aquí y ahora".
No se confundan esto no es un juego de tablero para ganar territorio ajeno. Es un mapa de acción que nos despierta de lo lúdico para adentrarnos en pensamiento y obra constructores. Es el salto cuántico de nuestra propia consciencia: pasar de ser piezas de un sistema que nos extrae, a ser los arquitectos de nuestra propia realidad.
La Matriz 81 es nuestra tecnología social; una cuadrícula de equilibrio para organizar el "hacer" y el "pensar", Ya no saltamos para llegar a un cielo prometido en el futuro; saltamos para plantar los pies en nuestra tierra, recuperar nuestra soberanía y diseñar con nuestras propias normas, un presente productivo, auténtico y nuestro.

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