miércoles, 11 de marzo de 2009

SIETE AÑOS DE HAMBRE


Khnum o Jnum "El que modela", fue un dios creador en la mitología egipcia.
Originalmente fue un dios del agua.



Esta leyenda aparece grabada en jeroglíficos sobre un bloque de granito en la pequeña isla de Sehail, situada junto a la primera catarata y célebre por sus centenares de inscripciones rupestres.

Se trata de una inscripción que data de la época tolemaica, aunque es posible que la leyenda, en su forma original, sea todavía más antigua.

Los sucesos que en ella se desarrollan debieron producirse en tiempos de las primeras dinastías, hacia el año 3000 antes de Cristo, y recuerda en cierto modo los años de hambre que afligieron a Egipto en la época de José, hijo de Jacob.

Esta catástrofe de carácter nacional se debió a que las aguas del Nilo estuvieron siete años sin salirse de su cauce.

El faraón remitió al gobernador de Nubia, que residía en la isla Elefantina, un mensaje en que se hace referencia a la terrible plaga:

"Mi corazón está triste; pues el grano falta; no hay legumbres y todos los artículos necesarios para la alimentación de los hombres se han agotado.
Todo el mundo roba a su vecino: las gentes tratan de huir, de emigrar, pero ni siquiera tienen ya fuerzas para moverse.
El niño llora de hambre, el adolescente se arrastra miserablemente y los ancianos están abrumados por la desesperación.
Sus piernas no pueden sostenerlos, caen agotados, y en su dolor se oprimen los hinchados vientres.
El hambre hace de los funcionarios unos seres impotentes y ni siquiera son capaces de proporcionar consejos a nadie.
Todo se precipita hacia la ruina. ¿Qué puedo hacer? Decidme: ¿Es que se han secado las fuentes del Nilo? ¿Qué divinidad cuida de ellas? Porque es siempre el Nilo el que llena las trojes de grano".

El gobernador acudió a entrevistarse con el rey y le ayudó a consultar los libros sagrados de los templos, en donde estaba escrito que el Nilo nacía entre dos grandes rocas de la isla Elefantina y que el dios protector del nacimiento de sus aguas se llamaba Khnum; los propios isleños le habían erigido un templo en donde recibía las ofrendas de quienes aspiraban a obtener sus favores.

Apenas lo supo el faraón, se dirigió al templo de Khnum, ofreció presentes a la divinidad y elevó sus preces y oraciones.

Khnum fue desde entonces propicio al faraón y se le apareció para manifestarle que había enviado aquella plaga de hambre porque descuidaban en demasía su culto.

"Desde ahora —añadió— voy a hacer que las aguas del Nilo crezcan y sean abundantes siempre.
Saldrán de madre y cubrirán el país entero; las plantas, matorrales y árboles ofrecerán sus frutos y se multiplicarán mil veces.
El pueblo quedará absolutamente saciado, y los graneros se llenarán de nuevo; el país de Egipto se dorará con las maduras cosechas y la tierra será fértil como nunca."

En agradecimiento por esta promesa, el faraón ofrendó muchas y extensas propiedades al templo de Khnum y obligó a todos los campesinos, pescadores y cazadores a pagar al santuario determinados impuestos en especies.

Además, el faraón envió ricos presentes: oro, marfil, ébano, incienso y piedras preciosas, todo ello muy bien acogido, por supuesto, por parte de los sacerdotes del templo.

martes, 10 de marzo de 2009

EL LOBIZÓN


Esta leyenda llegó a la Argentina a través de Brasil, y se tiene noticias de él en el Litoral (N.E.).

Si una familia tiene siete hijos varones, la maldición cae sobre el séptimo.

Se dice que es un hombre alto, delgado y con mucho pelo.

Antes de convertirse anda muy nervioso y se enoja fácilmente, puede transformarse en los cementerios o cercanías y sobre todo cuando el acólito florece y la luna está llena.

Se alimenta con carroña y cuando anda por el monte puede morder a los desprevenidos. Cuando muerde o salpica con sangre o saliva a sus víctimas, éstas pueden transformarse.

Según Elena Bossi, para protegerse del lobisón hace falta:

- una bala bendecida en 3 iglesias (7 según otros). No se debe apuntar al bulto sino a la sombra
- un cuchillo bendecido que tenga forma de cruz
- una linterna con pila bendecida (de lo contrario no alumbrará)
- una alpargata (cuando se le pega al lobisón con una alpargata, se vuelve persona).

Se lo puede atar; pero tiene que ser con lana abierta de tejer. Así se queda quietecito cuando lo enlazan.

Si es perro lobisón hay que sujetarlo del cuello; si es perra lobisona, de la mitad de la espalda (media res).

Hay que herirlo sin que se dé cuenta, de lo contrario atacará y matará.

lunes, 9 de marzo de 2009

LA CHUÑA Y EL ZORRO

LA APUESTA


Diz que ha andau de cuenta el zorro por comerse la chuña y no podía. La chuña de lejo cuando lo devisaba al zorro se subía bien alto en un árbol y di allá conversaba.

Diz que un día el zorro li ha dicho que baje, qu'él no le va hacer nada y que jueguen una apuesta.

Diz que 'taban cerca di una laguna y li ha dicho el zorro que jueguen a ver cual resiste tener más tiempo la cabeza adentro de l'agua.

La chuña ha dicho que güeno y diz que ha bajau pensando joderlo al zorro.

Diz que han llegau a la laguna y han entrau un poco en l'agua.

-Allucito pongasé comagre -diz que li ha dicho el zorro-. Yo mi hi de poner aquicito.

Diz que áhi si han puesto. El zorro ha metíu la cabeza en l'agua. La chuña si ha arrancau unas plumas largas de l'ala, las ha plantau en el barrito de la laguna y si ha volau a un árbol. Áhi diz que ha 'tau mirando qué hacía el zorro.

Diz que el zorro ha sacau con trampa la cabeza pa respirar y ha mirau a la chuña y ha pensau que se 'tá augando. Y ha sacau varias veces la cabeza, y la chuña no se movía.

Ya cuando ha pasau mucho tiempo ha pensau que 'tá muerta la chuña y la ha saltau. ¡Jue puta!, el zorro si ha dau un golpe en una piegra.

¡Qué miesca!, casi si ha muerto del golpe.

Y áhi la chuña si ha largau a carcajiar di arriba 'el árbol lo que ha visto la mala suerte del socio que la ha queríu juaniar.

-Ha síu una broma, comagre ha dicho el zorro, quenquiando pa caminar, jodido del golpe.

-Ha síu una trampa 'i zorro, compagre -ha dicho la chuña y si ha volau lejo.

Diz que el zorro no la ha podíu comer a la chuña, porque la chuña es viva y lo jode al Juan que es tan pícaro.


Manuel Iseas, 80 años.
Las Chacras. Las Víboras. Anta.
Salta, 1952.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-zorro-el-quirquincho-y-los-huevos-de.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/03/el-zorro-y-el-hombre-1.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/05/el-zorro-y-el-hombre.html

domingo, 8 de marzo de 2009

EL QUEBRACHO COLORADO

Quebracho colorado
(S
chinopsis lorentzii)
Quimili, Dpto. Moreno
Foto: Jorge Llugdar
OFFSE
1 Diciembre 2008


El Quebracho Colorado se defiende a flechazos de la persecución del hombre.

Cuenta la leyenda indígena que el quebracho era tan perseguido por el hombre que un día se presentó ante supay en busca de protección.

Supay le dijo que le otorgaría el poder de la venganza para castigarlo y le dijo que cada vez que el hombre se acercara para dañarlo, que dejara caer las babas que desde ese momento le daría, las que le producirían llagas y ronchas difíciles de curar…

Y desde entonces el quebracho larga sus babas invisibles contra el hombre que prepara su hacha para golpearlo.

Pertenece a la familia de las anacardiáceas y su nombre científico es schinopsis lorentzii.

¿De dónde proviene su nombre quebracho?

Le viene de su tremenda dureza, quiebra hacha.

Se lo encuentra en los bosques de Santiago del Estero, Córdoba, norte de Chaco, y se extiende hasta Jujuy, Formosa y la Mesopotamia.

Su raíz es tan profunda que le permite mantenerse frondoso en suelos enteramente ácidos y resistir fuertes vientos.

Su tronco es recto y voluminoso y de madera color rojo oscuro. Alcanza una altura de 20 a 22 metros.
Su follaje es verde oscuro.

Sus flores pequeñas, blanco verdosas se agrupan en panojas y tienen un perfume que resulta alergógeno para algunas personas.

Los indígenas ya conocían esas propiedades alergógenas por lo que pensaban que para impedir esos flechazos era necesario hacerse amigo del árbol y saludarlo ceremoniosamente.

Cuando el quebracho ya lo había flechado, el indígena hacía una tortilla de ceniza y la colocaba en la parte más alta del árbol y la ataba con un hilo colorado, como símbolo de amistad y le rogaba que le sacara la enfermedad que le había producido.

Los antiguos le daban el nombre de paj.


Observadores de Flora y Fauna de Santiago del Estero
http://florayfaunasde.com.ar/quebracho-colorado-schinopsis/

Artículos relacionados

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/11/gaston-gori.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/05/mito-del-quebracho-cine-greenpeace.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/dr-orestes-di-lullo.html

sábado, 7 de marzo de 2009

ACTIVIDADES ESTÉTICAS Y RECREATIVAS DE LOS TOBAS.

Foto tomada en una exposición de artesanías realizadas por comunidades wichí, toba y pilagá de la provincia de Formosa, ubicada al noreste de Argentina.


Al arte los Tobas lo ponen de manifiesto en la delicadeza de sus estilos y motivos, ya sea en la cerámica, en la cestería o los tejidos.


Todas éstas son manifestaciones de verdadera artesanía, en técnica y arte.


Cantan acompañándose de pimpines que llaman Katakí, y pequeñas flautas o nas’jiré.


PRÁCTICAS FUNERARIAS:


El enterramiento puede ser simple o doble (primario o secundario). Las tumbas aéreas cuyas últimas manifestaciones detectara el Prof. Palavecino en 1931/33 ya no se usan. La muerte no es debida, en la cosmovisión toba, a una causa natural sino a brujerías.


De no medir éstas el hombre viviría "siempre".


Generalmente las propiedades del muerto se destruyen y colocan dentro de la tumba.


Se lo dispone en forma acostada en un foso de un metro de profundidad y 60 cm. de ancho.


Por ninguna causa se pronuncia luego de la muerte el nombre del difunto.


El Más Allá Toba es un mundo en todo semejante al que viven en la actualidad, sólo diferenciando en la ausencia de rayos de su sol y en que todos, hombres y mujeres, viven felices.

RELIGIÓN:

Así como su mundo general y cosmovisión, se encuentran profundamente realizados y sentidos, explicados y existidos sobre un mundo de mitos y creencias, así la religión Toba no es más que una proyección de los mismos es un ambiente de sacralidad, simplemente por aumento de poder, de potencia, en este caso divina.


Nalá es el Sol. Él domina todo.


Koktá, la caña domina la tierra y el monte y con él el temido y temible Nowét, el que domina los animales.


A veces el valor de este personaje mítico se superpone, en importancia, al mismo Sol, lo que, con los resguardos que corresponde, nos mostraría la preeminencia de este rasgo del horizonte cazador.


Casi todos los elementos naturales poseen sus dueños, la fruta silvestre, la constelación de la Pléyade, los fenómenos celestiales, el agua y la tierra.


MAGIA:


Puede ser de dos tipos, la magia privada y la magia pública.


La privada se realiza por medio de amuletos, cuya portación y utilización, junto con los cantos exorsísticos de sonajeros y maracas, previenen distintos males.


La pública se da en la acción shamánica que impide calamidades, incendios e inundaciones. Predice acontecimientos, detiene tormentas, hechiza al enemigo, da éxito guerrero, cura los enfermos.


Las cualidades mágicas se pueden obtener de tres maneras, ya sea por herencia de los elementos que componen el instrumento mágico, por aprendizaje con un médico, shamán ,brujo de prestigio, o por revelación.


El instrumento mágico consiste en un sonajero, o teketé, cascabeles de cascos de corzuela, un manojo de plumas de avestruz, sonajeros de calabazas o recipientes cerrados, platillos puntiagudos y todo objeto que a juicio del brujo encierre cualidades mágicas




viernes, 6 de marzo de 2009

Ricardo Rojas: Promotor de la ciencia y la cultura, y educador.



Ricardo nació el 16-9-1882 en el seno de una de las familias más tradicionales de Tucumán.

Su padre, Absalón Rojas, había sido diputado, Senador y Gobernador de la Provincia de Santiago del Estero.

Fue precisamente en Santiago del Estero donde Ricardo comenzó sus estudios preparatorios.

Cuando su padre falleció, en 1893, la familia se trasladó a Buenos Aires.

Allí residiría Ricardo el resto de su vida. En esta ciudad, además, se casó en 1913 con Julieta Quinteros, la hija del Gobernador de Tucumán.

Desde muy joven Ricardo comenzó a demostrar una excepcional vocación por la literatura: a los 15 años empezó a publicar artículos y poemas en los diarios de Santiago, y recién llegado a Buenos Aires se expresó a través de la revista Ideas, fundada en 1903 por Manuel Gálvez, y se inició como periodista en el staff de El País, periódico que respondía a Carlos Pellegrini.

Más tarde, fue también un asiduo colaborador de Caras y Caretas, desde 1900, y de La Nación desde 1904.

Sus artículos y poemas fueron recogidos, en los más importantes diarios y antologías de España y Sur América.

Sus estudios se interrumpieron en Santiago del Estero, y nunca obtuvo ningún grado universitario, si bien comenzó a estudiar Leyes, que abandonó a favor de sus trabajos literarios.

Más tarde, su prestigio le brindaría dos cargos universitarios y la membresía en varias sociedades científicas, incluso de la Academia Real de Letras de Madrid, de la Sociedad de Historia y Numismática de Buenos Aires, y del Consejo Académico de la Universidad de La Plata.

Su educación fue el resultado de sus propios esfuerzos: fue un autodidacta, disciplinado y constante con sus estudios particulares.

Así, con sólo 37 años ya era el autor de 20 obras y un referente en el panorama literario nacional.

Su primer libro fue una colección de versos titulado La victoria del hombre, que apareció en 1903, y fue prologado por Guido y Spano en Argentina y Miguel de Unamuno en España.

Mientras tanto, había cultivado con pasión sus estudios históricos y críticos, y había realizado numerosos viajes.

Producto de esta experiencia fueron El País de la Selva, una colección de personajes, paisajes y leyendas típicas del interior de la Argentina que publicó en 1907, y El Ucumar, novela corta sobre la vida del país.

Entre 1907 y 1908 fue a estudiar a Europa, visitó España, Inglaterra, Italia y Francia.

En el Viejo Mundo publicó varias obras, como El Alma Española, de crítica literaria.

A su regreso, presentó sus memorias de viaje en diario La Nación de Buenos Aires con el título de Cartas de Europa. Entonces, también apareció su libro más controversial, La Restauración Nacionalista, en el que marcaba la necesidad de reforma de la educación argentina, de acuerdo con sus ideales de nacionalidad y de civilización.

En 1909, la Universidad de La Plata lo invitó a ocupar el cargo de Literatura Española y tres años después la UBA lo propuso como el primer profesor de Literatura Argentina.

Bajo estas influencias académicas escribió Bibliografía de Sarmiento, Poesías de Cervantes e Historia de la Literatura Argentina, una obra que repasa el pensamiento argentino hasta 1917.

Junto a Manuel Gálvez y otros importantes pensadores, Rojas integró la "generación del Centenario", un grupo de jóvenes intelectuales nacidos entre 1876-1886, que admiraban la obra de la generación que los había antecedido, pero eran críticos de las consecuencias que esa labor había traído al país.

Atacaban el materialismo dominante y la falta de ideales, el cosmopolitismo del ´900 y la pérdida de la identidad. Por eso, sus escritos se orientaron principalmente al estudio de los orígenes y la formación de la nacionalidad argentina.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial el conflicto internacional lo incentivó a escribir artículos y pronunciar conferencias en las que promovía el más ferviente pacifismo.

El Gobierno de Francia le reconoció esta labor, en 1922, cuando le otorgó la Cruz de la Legión de Honor.

Ese año, Ricardo creó el Instituto de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, que con el tiempo se convertiría en el centro de investigaciones folklóricas y de musicología indígena más importante del país.

También fue el fundador del Instituto de Filología, del Gabinete de Historia de la Civilización, y de la Escuela de Archivistas, Bibliotecarios y Técnicos para el servicio de Museos.

Fue elegido Rector de la UBA en marzo de 1926, y permaneció al frente de esa casa de estudios hasta 1930.

En 1934, por su destacada militancia en el radicalismo, fue confinado en el penal de Ushuaia, junto a otros muchos dirigentes radicales.

En la política, como en los claustros, fue un orador elocuente, que sabía cautivar a la audiencia.

Pasó los últimos años de su vida rodeado por el reconocimiento más generalizado.

En 1953, por ejemplo, el Centro de Derecho y Ciencias Sociales lo propuso como candidato al Premio Nobel de Letras, solicitud a la que adhirieron distintas universidades de América.


Rojas falleció en BA el 29 de Julio de 1957.


En 1982, un decreto presidencial consagró ese día como el "Día de la Cultura Nacional".

jueves, 5 de marzo de 2009

La Umita o Humita





Está historia es conocida mayormente en el noroeste argentino, con menos influencia en el norte de Jujuy. Entre varias versiones (Colombres, Coluccio, Orestes Di Lullo, etc.), se transcribe la de Paleari, que en cierto modo comprende a las otras...


Se cree que el nombre de Umita es un diminutivo castellanizado del vocablo quichua UMA que significa cabeza y, efectivamente, la leyenda se refiere a una cabeza de hombre (algunos obvian el sexo) con abundante y larga cabellera, ojos desorbitados, y tremenda dentadura que flota en el aire por las noches, gimiendo, llorando y provocando el terror entre quienes tienen la triste suerte de encontrarla.


Es un "alma en pena", sin duda, que paga sus culpas con el errabundo y eterno vagar por los caminos solitarios. Nadie sabe por qué fue condenada al Purgatorio, ni por qué se empeña en provocar el susto.

Alguna vez un paisano valeroso la enfrentó y lucharon toda la noche, hasta el alba.

Ganó y la Umita se transformó en toro o en ternero. Previamente narró su culpa al vencedor pero éste, a su vez, no pudo contarle a nadie, pues como precio a su hazaña perdió el habla para siempre.

Sin embargo hay otras versiones en que no es un ser maligno, o alma en pena, y ayuda a los caminantes a encontrar el rumbo si es que están perdidos.


miércoles, 4 de marzo de 2009

EL CAMINO REAL

El Camino Real fue en épocas Preincaicas, al albor de la noche de los tiempos al decir de los sabios Hnos. Wagner, un camino nacido y recorrido por los hacedores de túmulos, habitantes de la Mesopotamia comprendida por los actuales río Dulce y Salado, y demás comarqueños a fin de ejercer con eficacia no sólo un intercambio comercial intenso sino que de realizar un rico intercambio cultual y cultural.


Fue transitado y mejorado por el Tihuanaku.


Al nacer la confederación incaica, del Tahuantisuyu, este como otros tantos caminos del NOA, noroeste argentino, se denominan Camino del Inca.


Con la llegada del Español y habiendo sometido al incanato, se apropio de este camino, y lo llamó Camino Real.


Actualmente muchos de sus tramos coinciden con la Ruta 9 o Panamericana.

O sea es un jovén camino de más de 3000 años que vale la pena recorrer.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/el-qhapaq-nam.html


martes, 3 de marzo de 2009

ANTONIO TABOADA

ANTONIO TABOADA
(1814-1883)


Nació en Santiago del Estero y murió en Tucumán.

General del ejército que respaldó el poder Político de la familia Taboada.

Se educó en una escuela primaria de Buenos Aires.

En esta ciudad se inició en el mundo de los negocios pero como simpatizaba con los unitarios tuvo que emigran a Montevideo en 1839.

Acompañó a Lavalle en su campaña unitaria en contra de Rosas en Entre Ríos y Córdoba.

Fue capturado en la batalla de Quebracho Herrado.

Estuvo prisionero en El Retiro, en Buenos Aires.

En 1841 logró escapar y regresó a Montevideo.

Ocho años más tarde, se dirigió a Chile, donde estrechó vínculos con otros exiliados como Mitre, Sarmiento, Paunero y Gómez.

Volvió a Santiago del Estero y encabezó el movimiento en contra del caudillo Celedonio Gutiérrez, un partidario de Rosas que, luego de la caída de éste, seguía manteniendo el poder en Tucumán y que había invadido Santiago del Estero en 1853.

Taboada lo derrotó en Los Laureles.

Fue el comandante militar de la frontera del Chaco y acompañó con éxito a la misión científica estadounidense que exploró el río Salado, pasando por la región chaqueña hacia Santa Fe.

En 1859 el gobierno argentino lo condecoró por su actuación.

Durante los años que siguieron, le ofrecieron cargos políticos a nivel provincial y nacional pero rechazó algunos y en otros sólo se desempeñó por un corto lapso, prefiriendo dejar que sus hermanos se ocuparan de la política mientras él se dedicaba al mando militar.

Durante la presidencia de Mitre, los Taboada, de ideas liberales, lo apoyaron políticamente y le ayudaron a restablecer el orden en el norte y noroeste.

Candidato a la presidencia de la Nación en 1868, perdió frente a Sarmiento

Fue el general Taboada quien derrotó a Felipe Varela y a sus montoneros en Pozo de Vargas. Por cuestiones políticas, Taboada tuvo que emigrar a Tucumán en 1875.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/12/la-rubia-moreno.html

lunes, 2 de marzo de 2009

FLOR DE LOTO



En lo más profundo de la selva del Mayab, había un reino maravilloso, que tenía un príncipe llamado Chacdziedzib, lo cual quiere decir “pájaro cardenal”. Él estaba enamorado con locura de la hija del guardián del Cenote Sagrado: Nicté-Há, o lo que es lo mismo: “Flor de Loto”.

Un día el gran Cenote Sagrado, convencido de que Chacdziedzib debía casarse con una hija de los reyes, se opuso a sus amores con Nicté-Há, y convocó a los grandes señores, quienes decidieron que la hija del guardián del Cenote Sagrado debía morir.

El bufón de la corte había oído todo y, lleno de temor, se lo contó al príncipe, el cual ordenó a su mejor guerrero ir en busca de la princesa y traerla al Palacio Real, donde la tomaría por esposa.

El noble guerrero salió a cumplir su misión; pero en la negra oscuridad de la noche, unas manos asesinas le quitaron la vida y arrojaron su cuerpo a la espesura.

El bufón volvió a verlo todo.

Al enterarse de lo sucedido, el príncipe del manto rojo tomó su arco, y se dirigió al Cenote Sagrado en busca de su amada. Esa noche de luna, veló su sueño bajo las ceibas.

Tan pronto amaneció, Nicté-Há fue a mirarse en las aguas quietas del Cenote Sagrado. Allí el príncipe se acercó a ella y la estrechó entre sus brazos, demostrándole que la amaba con todas sus fuerzas.

Aquella escena fue interrumpida por una flecha que salió de las sombras y atravesó el pecho de la doncella. Su cuerpo frágil y sin vida cayó, hundiéndose en las aguas del Cenote Sagrado, morada de los dioses.

Lo embargaba un profundo dolor. Bañado en lágrimas, rogó a los dioses piedad y compasión.

Fue tal su tristeza, que el corazón se le hizo pedazos, y cayó agonizante al borde del Cenote Sagrado sobre un charco de sangre.

Los dioses lo escucharon y enviaron al Señor de las Aguas y al Señor de los Pájaros. El Señor de las Aguas bajó a lo profundo del Cenote, y convirtió el cuerpo inerte de Nicté-Há en un hermoso loto.

Mientras que el Señor de los Pájaros se posó sobre el corazón del príncipe, y lo transformó en un hermoso pájaro cardenal, siempre sediento de amor.

Desde entonces, cuando despunta el alba, el pájaro rojo baja hasta el Cenote Sagrado para cantar con trinos de amor sobre los abiertos cálices de los lotos.

Por: Yurina Fernández Noa

domingo, 1 de marzo de 2009

LOS HUEVOS DE PIEDRA, EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO


EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO

LOS HUEVOS DE AVESTRUZ



El zorro y el quirquincho eran compadres. El zorro era muy flojo y el quirquincho muy guapo.

El zorro se quería aprovechar siempre del trabajo del quirquincho, pero el quirquincho se había dado cuenta y lo embromaba al compadre que se pasaba de vivo.

Cierta vez el quirquincho lo invita al zorro a buscar chañar. Cuando llegaron adonde 'taban los chañares cargados de fruta, el zorro se quedó atrás. El quirquincho juntó mucha fruta y la trae.
El zorro no había juntado nada y le pregunta al quirquincho cómo podía hacer para llevar algún poco de chañar a su casa. Entonces le dice:

-Vea, compadre, es muy fácil. Mire, vaya a aquel chañar, pongasé lejito, y venga con toda la furia y pegue con la cabeza en el tronco del árbol. Ahí van a caer los chañares a montones. Así hago yo.

Fue el zorro, y se vino corriendo de lejos y pegó un topetazo con la cabeza en el tronco del árbol de chañar. Casi se volcó los sesos. Cayó al suelo medio desmayado.

Cuando se compuso, vio en el suelo una frutita, y la alzó diciendo:

-Basta para mis hijitos.

Se juntó con el quirquincho y se volvieron juntos, pero el quirquincho no le aflojó nada de su cosecha.

Otra vez se convidaron para salir a buscar huevos de avestruz.

Llegaron a un lugar donde andaban muchos avestruces.

El quirquincho empezó a buscar las nidadas y el zorro se quedó atrás, haciéndose el cansado.

Al rato volvió el quirquincho con varios huevos de avestruz y el zorro le pregunta que cómo puede hacer para encontrar algunos huevos. Entonce le dice el quirquincho de pícaro:

-Vea compadre, es muy fácil. Váyase y donde encuentre un avestruz sígalo hasta que empiece a perder los huevos y usté los va recogiendo.

En cuanto vea una cosa algo redonda, parecida a esto, levantelá no más, porque esos son los huevos.

El zorro fue y empezó a seguir al primer avestruz que encontró.

Como era tan flojo, se empezó a cansar en seguida no más. En eso que iba, tropezó con una piedra blanca y redonda, y áhi la levantó pensando que era un huevo de avestruz. Al rato volvió a tropezar con otra y hizo lo mismo, la levantó.

Entonces dijo:

-Basta para mis hijitos -y se volvió.

Se juntó con el quirquincho y se volvieron a las casas, cada uno con su cosecha de huevos.

El quirquincho vio que lo que había recogido el zorro eran piedras, pero no le dijo nada.

Los hijitos del quirquincho se dieron un banquete con los huevos de avestruz.

El zorro le dio a la zorra los huevos que él había encontrado.

La zorra los puso a hervir. Los cocinó un día entero, pero no se ablandaban.

No sabían qué les pasaba a estos huevos que eran tan duros, hasta que al fin se dieron cuenta que eran piedras y que el quirquincho lo había embromado al compadre zorro tan flojo y que se cree tan vivo.


Juan Ferreira, 50 años.
Los Puestos. Chacabuco. San Luis, 1958.
Modesto ganadero. Buen narrador.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-zorro-el-quirquincho-y-los-huevos-de.html

sábado, 28 de febrero de 2009

EL HUAGURUNCHO Y LOS YANESHA

Joven mujer Yanesha

En la visión sobre el territorio poligonal Yanesha (Amuesha), reflejada por el Nevado Huaguruncho, existen por lo menos 30 casos de ancestros importantes, probables cabezas de linaje con el título de Yompor (nuestro padre) o tienen origen o participaron en hazañas en zonas andinas sobre los 3000 metros de altura.

Cabe señalar la siguiente leyenda: El Padre Matar y su séquito, retornando de la selva baja, cargados de productos selváticos, convertidos en peñas y rocas en territorio Yanesha.
Se revela que el Padre Matar regresaba a su casa y templo cerca de La Oroya, en el río Mantaro=río Mataro, la historia del Padre Yompuer, mitad persona y mitad piedra, es muy conocida entre los Yanesha.

Se afirma que su templo está dentro de un cerro sobre la ciudad de Tarma a más de 3000 metros de altura quizá este templo este en la gruta del Huagapo, en la cabeceras del río que lleva su nombre. La laguna Parromno, en el corazón del territorio Yanesha muy cerca de Villa Rica- Oxapampa en el Departamento de Pasco, es el escondite del ancestro dual, Carhuaýequesh-Entataquesh. Según datos, Carhuaýquesh-Entataquesh llegó desde la sierra alta con gente “Yunca” o Yunga; su templo estuvo ubicado en el nevado Ticlio o Anticona, en el divisorio de aguas Atlántico-Pacífico. La hermana melliza de Carhuaýquesh se llama Huacaronäh; hoy el nevado Huaguruncho - Apu hembra.

Los dos hermanos están vinculados a un tercer nevado, Encaronäh, hábitat de las hierbas mágicas para recuperar almas perdidas. Se cree que al retirarse las nieves eternas en Ticlio - Carhuaýquesh y Encarroña de las zonas altas de Tarma, sus espíritus fueron a morar al Cordillera del Huaguruncho hoy se aprecia una corte y jerarquía de dioses tutelares andinos. La tradición oral, expresa que el Abuelo Yos, animador de la vida en la tierra, vive río abajo. Existen dos versiones sobre su ubicación:

1. Vive en el bajo río Pachitea dentro del cerro Serrapen o El Sira. (Oxapampa – Pasco)

2. Vive en una tierra cruzando el mar de Pachacamac bajando por el río Rimac o Lurin (Lima).

El pueblo Yanesha invoca siempre a sus dioses ancestrales que se le reconozcan sus derechos para a recuperar y proteger los santuarios de sus ancestros y los lugares históricos de sus pueblos que geográficamente comprometen los territorios de Pasco, Huánuco, Junín y Lima por ser el espacio donde caminaban los ancestros tutelares de los Yanesha.


Exploraciones e Investigaciones:
LIC. LUIS PAJUELO CHÁVEZ
ONGD PRO PERU
pajueloluis@hotmail.com
Cel. Movistar 63 9654960
www.ninagaga.com
www.huaguruncho.com

Imagen
pachamama.ciap.org

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/la-chakana-inka.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/06/sobre-el-nombre-del-huaguruncho.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/07/jauja.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/02/la-cruz-de-huaguruncho.html




viernes, 27 de febrero de 2009

EL PALO SANTO



HECHIZO INDIO PARA EL AMOR CON EL PALO SANTO


Cosacait, el Duende del Amor de los Pilagás

Que el árbol ha sido motivo de rituales y leyendas lo dice América que está poblada de ellos.

No existe árbol originario que no tenga un mito o una leyenda que de cuenta de su origen, de su floración, de sus benéficas propiedades para curar el cuerpo y el alma, algunas de ellas se mantienen escondidas como el más preciado tesoro tal vez como protección de los ojos codiciosos que todo lo materializan y comercian.

Entre esos tesoros ocultos encontramos entre los Pilagás, aborígenes que habitaron la llanura chaqueña un sortilegio y un duende, Cosacait protector del Amor.

Así hoy les entrego este bello relato que cuenta sobre el Árbol Sagrado del Amor, árbol que nosotros conocemos como ldquo; Palo Santo rdquo, este se distingue en el monte por lo verdoso de su tronco y el rico aroma que despide cuando se corta una rama o se enciende fuego con sus leños.

Es la metáfora del amor verdadero, cuando lo hachan cuando lo hieren es cuando destila su aroma profundo que se expande en el espacio.

Es en este árbol donde dicen los Pilagás que habita el Duende del Amor que ellos llaman "Cosacait," el dios protector y guardián del puro sentimiento.

Con sus hojas las quetenlok, muchachas sin compromisos hacen el kotaíki, un amuleto para el amor. El mismo consiste en una bolsita hecha con cuero de anta que se cierra con hilo de cháguar del cual se cuelga al cuello y donde se guardan hojitas de este árbol.

La importancia que dan a Cosacait se observa en el ritual con que sellan la alianza de compromiso las jóvenes parejas Pilagás.

Cuando una quetenlok elige su pareja, lleva al elegido monte adentro al lugar donde ella ha encontrado una plantita tierna de palo santo. Ante ella la muchacha le confiesa su amor y le entrega la “ kotaiki rdquo; que el se cuelga al cuello tocando su corazón. Es el símbolo de fidelidad y protección, la que ella lo preservará de “Davicho rdquo; el espíritu contrario del amor que siempre anda rondando a las parejas buscando destruir el sentimiento que los une. Desde la entrega de la kotaíki son novios formales y se deben fidelidad, pacto que sólo la muerte podrá romper. La alianza se guarda en secreto hasta el momento de la ceremonia en la cual quedarán reconocidos socialmente como pareja.

A partir de ese momento la plantita de Palo Santo es el altar donde la pareja va a ofrendar a Cosacaít.

La muchacha la riega y le deja ofrendas de coca al Duende, y el muchacho la cuida, saca las malezas a su alrededor y la cubre con ramas si el sol amenaza con dañarla, y de a poco llena su kotaíki con las hojitas. Ambos se preocupan porque saben que tal como sea el crecimiento de la planta será el desarrollo de su amor. Puede crecer sana y fuerte o si es débil y se seca así morirá el amor.

Davicho entonces habrá sido más fuerte y triunfó sobre Cosacait.


Autor: Lic. Marta Juarez

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-palo-santo.html

jueves, 26 de febrero de 2009

EL UNICORNIO, LA PROFECÍA DEL CUERNO VERDADERO


LA PROFECÍA DEL CUERNO VERDADERO

“Desaparecerá gradualmente en la tiniebla
en una noche hecha por el Hombre,
pero el sol atravesará esa niebla
cuando me pierdo, y así otra vez me gano”.

¡Libérate! ¡Libérate! Te llamo
a Nuevas tierras más allá del mar;
que otro, por sendero estrecho, se me acerque.

Más lejos, más alto, pero fuera de alcance.
Elige bien el camino que enseñe
Como se levanta el Hundido,
Cómo se llena el vacío,
Cómo finalmente se sosiega
Un corazón desconcertado.

¡Busca la Gran Piedra!
Márcala con una señal!
Para que quien te siga
Sepa que es la mía,
Y esté cierto, al verla y pondere,
tal como escribieron los Antiguos:
“Tal y tanto arriba, tal y tanto abajo”.

Y custodiaré la fuente de la Grandeza:
Esperaré junto a una lágrima
Nacida ni de la pena ni de la alegría,
Revestido de plata, bajo tierra;
"Soy el Cuerno Espiralado”.


Codex de Magnalucius

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/06/el-unicornio.html

miércoles, 25 de febrero de 2009

EL SOL ROJO




Entre los indios mocoretaes había uno, joven, aguerrido y valiente llamado Igtá (hábil nadador) que amaba a la más buena y hermosa de las mujeres de su tribu, Picazú (paloma torcaza), y quería casarse con ella.

Los padres de Picazú consintieron en que se realizase tal boda; pero siendo necesaria para ello la aprobación de la Luna, llamaron al Tuyá (adivino) de la tribu para que la consultara.

Era una noche plácida y serena.

La luz blanca, clara, brillante y hermosa de la Luna iluminaba los campos y las tolderías de los indios. Y el Tuyá interpretó:

-Esa luz que nos envía la Luna significa que ella aprueba satisfecha la boda de Igtá y Picazú.

Entonces, el Jefe de la tribu ordenó a Igtá demostrase a todos que en verdad era digno y merecedor de tomar compañera. Para ello debía arrojarse a las aguas de la laguna y nadar durante largo rato. Después, ir en busca de un gran número de presas de caza.

Igtá, que era excelente nadador y había cazado mucho desde su niñez, realizó las pruebas con el mayor éxito, pues nadó cuanto se lo pidió y trajo entre sus brazos abundante caza.
Las ceremonias de la boda se realizaron una noche, después de tres lunas. Se encendió una gran hoguera, a cuyo alrededor todos los indios comían, bebían, bailaban y cantaban, festejando tan gran acontecimiento.

Pero algo faltaba para que Igtá y Picazú fueran felices: tener la seguridad de que Tupá, su dios bueno, había aprobado también la boda. Y esperaron.

¡Cuál no sería su pena y desconsuelo, cuando llegada la noche siguiente comenzó a caer una copiosa lluvia!

Eran las lágrimas de Tupá las que caían sobre la tribu para significar el descontento y desaprobación del dios por haberse realizado la unión de los jóvenes indios.

Igtá y Picazú no podían, pues, continuar unidos perteneciendo a la tribu. Debían huir y arrojarse a las aguas de la laguna. Allí había una isla donde moraban todos los que se habían casado contrariando la voluntad de Tupá. Los dos debían ir a esa isla para no volver jamás.

Al día siguiente cesó la lluvia. Y por la tarde, a la hora en que el sol iba a ocultarse en el ocaso, Igtá y Picazú se arrojaron al agua y comenzaron a nadar.

Los indios de su tribu, reunidos a orillas de la laguna, viéndolos alejarse lentamente, los injuriaban y maldecían para aplacar el enojo de Tupá y evitar sus castigos, pues ésta era su creencia.

Igtá, hábil nadador, consiguió nadar buen trecho, ayudando también a su infortunada compañera. Poco faltaba a Igtá y Picazú para llegar sanos y salvos a la isla, cuando una nueva desgracia cayó sobre ellos: Ñuatí (Espina), un guerrero malvado de la tribu, les arrojó una flecha.

Todos los indios lo imitaron, y entonces fue una lluvia de flechas la que llegó hasta Picazú e Igtá, quienes, heridos quizás por ellas, desaparecieron de la superficie de las aguas.

En ese preciso instante el sol, que se hundía en el horizonte, tomó un intenso color rojo; y su luz tiñó la laguna e iluminó de rojo los campos y el cielo.

Esto llenó de asombro a los indios, los que, atemorizados, huyeron velozmente, alejándose de la laguna.

Mientras tanto Igtá y Picazú, ayudados sin duda por Tupá porque eran buenos, lograban salvarse y llegar a la isla, donde podrían al fin vivir felices, pues se amaban mucho.


VOCABULARIO

Tupá: Dios bueno de los guaraníes.
Tuyá: Anciano de la tribu. Consultaba los astros. Curandero y sacerdote.
Igtá: Hábil nadador.
Picazú: Paloma torcaza.
Ñuatí: Espina.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-dorado-y-el-sol.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/06/la-azucena-del-bosque.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/11/el-benteveo.html

martes, 24 de febrero de 2009

ALCE NEGRO



Alce Negro (1863-1950) es quizá el sioux más famoso.

Con trece años presenció la batalla de Little Big Horn, en la que los sioux aniquilaron a las tropas de...

Los indios profesaban un profundo respeto hacia la naturaleza.

Creían que la armonía con la naturaleza era necesaria para evitar la muerte y el dolor.

La tierra, el aire, los seres vivos y el agua eran compartidos por todo el grupo y nadie podía poseerlos de forma individual.

El indio no podía entender la mentalidad del blanco, su deseo de propiedad de la tierra, su necesidad de acumular riquezas.

De lo que sí eran conscientes los indios era de que esta conducta codiciosa tendría como consecuencia el exterminio de un modo de vida que ellos habían mantenido durante miles de años, una reflexión basada en el respeto a las tradiciones y dotada de sentido en cuanto a la supervivencia del grupo.

Alce Negro, el sioux que con solo trece años presenció la batalla en la que los sioux aniquilaron a las tropas americanas, expone en esta plegaria la visión que tuvo cuando era niño y cómo marcó los pasos de su vida:

«Ancestro, Gran Espíritu, mírame de nuevo, a mí que estoy en la tierra e inclínate para oír mi débil voz.
Tú viviste primero y eres anterior a todas las necesidades, más antiguo que la plegaria.
Todas las cosas te pertenecen, bípedos, cuadrúpedos, lo que tiene alas y lo que es verde y está vivo.
Tú has puesto en orden el mundo para que los poderes de los cuatro puntos de la tierra se crucen unos con otros.
Tú me has hecho cruzar el buen camino y el camino de las dificultades, y donde se entrecruzan, lugar sagrado.
Día tras día, por siempre, eres la vida de todo.
¡Escucha! Inclínate para oír mi débil voz.
En el centro el círculo sagrado, llorando, Gran Espíritu, Ancestro, tengo que decir que el árbol nunca floreció, que el árbol se marchitó.
De nuevo, recuerdo la gran visión que me diste.
Quizá alguna pequeña raíz del árbol todavía esté viva, entonces nútrela para que pueda echar hojas y florecer y llenarse de aves cantoras.
Escúchame para que la gente pueda una vez más encontrar el buen camino y el árbol protector [...].
Los Seis Ancestros han colocado muchos seres en este mundo y todos deben ser felices. Todos los seres pequeños han sido enviados por alguna razón, y en ellos debe perdurar la felicidad y el poder de hacer felices a otros, porque este era el deseo de los Abuelos del Mundo.»


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/02/wasichu-o-waschu.html

lunes, 23 de febrero de 2009

EL GRITÓN

Del Gritón se dice que era el alma en pena de un arriero que al filo de la media noche gritaba con fuerza desde un monte alto y su llanto se sentía a varias leguas a la redonda.

Sus sitios favoritos son los caminos de herradura y las colinas en las noches tranquilas; su grito es peculiar como quien arrea mulas.

Quienes lo han visto aseguran que usa un sombrero alón y fumaba un tabaco e iba en una mula negra de orejas grandes.

Si alguien le coreaba el grito, entonces el gritaba más duro para dejar sorda a la persona que lo remedaba.

domingo, 22 de febrero de 2009

GURUTREGUA


Este animal es la zorra, raro en las islas de Chiloé y acaso por esta razón se le atribuyen propiedades funestas.

Es símbolo de todo mal, de toda desgracia, siendo además, por extremo audaz y astuto.

Si se encuentra en el camino una zorra, no se continúa adelante, se regresa al punto de partida para evitar una fatalidad.

Cuando alguien mata a una zorra, debe dejarla en el mismo sitio en que le dio muerte, porque de lo contrario le ocurriría al que la moviese desgracias inevitables, como enfermedad, muerte.

sábado, 21 de febrero de 2009

LA PINCOYA


Huenchula era la esposa del rey del Mar. Vivía con él desde hacía un año.

Acababa de tener una hija, y quería llevarla a casa de sus abuelos, en tierra firme.

Iba recargada, porque además de su bebé traía muchos regalos.

Su esposo, el Millalobo, los enviaba para sus suegros. Era una disculpa por haber raptado a su hija.
Huenchula tocó a la puerta de la cabaña. Desde que le abrieron, hubo un alboroto de alegría. Palabras superpuestas a los abrazos. Risas lagrimeadas. Frases interrumpidas.

Los abuelos quisieron conocer a su nieta. Pero estaba cubierta con mantas.
Huenchula les describió cada una de sus gracias. Les hizo escuchar sus ruiditos. No los dejó verla.

Sobre su hija no podían posarse los ojos de ningún mortal.

Los abuelos entendieron. Esta nieta no era un bebé cualquiera. Era la hija del rey Mar. Por lo tanto, tenía carácter mágico y la magia tiene leyes estrictas.

Pero cuando su hija salió a buscar los regalos y los dejó solos con el bebé, por un ratito nomás, los viejitos se tentaron.

Se acercaron a la lapa que servía de cuna de su nieta y levantaron apenas la puntita de las mantas para espiar. Total, ¿qué podía tener de malo una miradita?

La beba era como el mar en un día de sol. Era un canto a la alegría.
No querían taparla de nuevo, ni sacarla de su vista. En eso regresó Huenchula, vio a su hija y gritó.

Bajo la mirada de sus abuelos la pequeña se había ido disolviendo, convirtiéndose en agua clara.

Huenchula se llevó en la lapa las mantas, y a su bebé de agüita.

Se fue llorando a la orilla.

En el mar volcó despacio lo que traía. Luego se zambulló y nadó entre lágrimas y olas hasta donde estaba su marido, que la esperaba calmo y profundamente amoroso.

El Millalobo la tranquilizó.

— ¿Por qué no miras hacia atrás?

Ahí estaba la Pincoya, su hija. El mar la había hecho crecer de golpe.
Era una adolescente de cabellos dorados, con el mismo encanto de un bebé estrenando el mundo.

Desde entonces, la Pincoya habita el mar, con su apariencia adolescente y bonita.

Es un espíritu benigno.

Cuando una barca de pescadores es atrapada en una tormenta, la que apacigua los ánimos es la Pincoya.

Cuando hay problemas lejos de la costa, la que ayuda a encontrar el rumbo es la Pincoya.

Cuando alguien naufraga, lo rescata la Pincoya.

Acompañada de sus dos hermanos, la Sirena y el Pincoy, se asegura de que los náufragos regresen a sus hogares con vida.

Pero a veces, hasta ellos tres llegan tarde.

Entonces, toman los cuerpos sin vida y los llevan suavemente hasta el Caleuche, el buque fantasma habitado por los hombres que nunca abandonarán el mar.

Las noches de luna llena, son noches de promesa.

La Pincoya, vestida de algas, baila en la orilla.

Si baila de espaldas al mar, habrá escasez de pesca.

Si baila frente al mar, habrá abundancia de peces y mariscos.

Y si alguien tiene la suerte de verla bailar, esa persona tendrá magia en su vida.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-huenchur.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/el-millalobo.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-huenchula.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-caleuche.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/02/el-caleuche.html

viernes, 20 de febrero de 2009

COSTÉ

Foto: http://mitosla.blogspot.com/2009_08_01_archive.html



Espanto de los indios Emberá-Catía.

Costé era como un indio, pero muy grande. En los brazos tenía unas especies de barberas enormes con las cuales cortaba todo lo que quería. Sus dientes eran de oro puro.

Costé cogía los indios que se perdían en el monte, cuando estaban cazando y se los llevaba para su tambo. Los castraba y los engordaba dándoles carne gorda de otros indios, pero como ellos no comían, les preguntaba qué era lo que querían. Si decían que carne de cerdo o de res, Costé iba y se robaba un cerdo o una res. Como tenía mucha fuerza los llevaba a cuestas. Cuando los indígenas estaban gordos, los ponía sobre una batea grande de madera, para no perder nada, y con sus brazos los destrozaba y se los comía y se tomaba la sangre. Muchos indios cuando iban a montear, se perdían. La mamá de Costé era una vieja muy flaca porque Costé no le daba carne.
La vieja vivía muy enojada con su hijo porque no le daba sino huesos.

Un día que Costé se fue a montear y a traer leña, la vieja le explicó a un indio que, Costé lo estaba engordando para después comérselo y que cómo podía hacer para escaparse. Tenía que subir a un filo y echarse a correr hacia abajo, hasta que volviera a su casa.

El indio dijo que él tan gordo como estaba no era capaz de correr, pero la mamá de Costé lo alentó y le indicó que cuando llegara al alto se echara a rodar. El indio gordo se escapó y logró llegar a su casa y contó la historia de lo que había sucedido y describió a todos como era Costé y habló de sus barberas y sus dientes de oro. A las doce de la noche, fueron más de cincuenta indios con escopetas y lo encontraron dormido y lo mataron.

jueves, 19 de febrero de 2009

LA PERLA Y EL DRAGÓN



El dragón de esta leyenda China habitaba en la isla de Borneo, en la montaña más alta de la isla Kinabalu. Vivía realmente tranquilo, y se encargaba principalmente de proteger una hermosa perla, su juguete mas preciado. Varias personas intentaron robársela, pero ninguno pudo y muchos murieron mientras lo hacían.

El emperador de China a pesar de esto estaba dispuesto a hacerlo y para esto envió a su hijo, el príncipe. Luego de viajar por días el joven llegó a la montaña y vio a quien debía enfrentar. Ordenó a sus hombres como parte de su plan que construyeran una cometa que pudiera soportar su peso y el de una linterna de papel.

A la semana estaba todo listo, y cuando la noche llegó el príncipe se montó y dirigió a la montaña. Entró en la cueva donde habitaba el dragón. Con cuidado le quitó la perla que reposaba en sus patas y puso en su lugar la linterna. Le indicó a sus hombres que recogieran la cuerda para marcharse y aterrizó sano y salvo.

Volvían felices y creyéndose victoriosos en un barco cuando el dragón despertó y descubrió lo ocurrido. Comenzó a tirar fuego y fue en la búsqueda de estos hombres. Encontró el barco, bajó hasta el y grito: “¡Devuelvan mi perla!”.

El joven príncipe dio órdenes de cargar el mejor cañón y disparar al dragón. Éste vio salir la bala y pensó que era su perla, abrió la boca para recogerla y se hundió en el mar.

El príncipe y su tripulación se dirigieron a su casa, triunfantes, y desde ese momento es la joya mas preciada del Reino de China.

Fuente: SobreLeyendas

miércoles, 18 de febrero de 2009

EL CALEUCHE


No era un pueblo, no podía serlo, se trataba sólo de un pequeño número de casas agrupadas a la orilla del mar, como si quisieran protegerse del clima tormentoso, de la lluvia constante, de las acechanzas que pudieran venir de la tierra o del mar.

En la pieza grande de la casa de don Pedro se habían reunido casi todos lo hombres del caserío.

El tema de su charla era la próxima faena. Saldrían a pescar de anochecida y sería una tarea larga y de riesgo; pensaban llegar lejos, quizá hasta la isla Chulin, en busca de jurel, róbalo y corvina.

Deseaban salir porque la pesca sería buena. Durante la noche anterior estaban seguros de haber visto a la bella Pincoya que, saliendo de las aguas con su maravilloso traje de algas, había bailado frenéticamente en la playa mirando hacia el mar. Todo esto presagiaba una pesca abundante y los hombres estaban contentos.

No todos saldrían, porque, como siempre, don Segundo, el hombre mayor, se quedaría en tierra.

Uno de los jóvenes le preguntó: “Usted, don Segundo, ¿por qué no se embarca?. Usted conoce más que cualquiera las variaciones del tiempo, el ritmo de las mareas, los cambios del viento y, sin embargo, permanece siempre en tierra sin adentrarse en el mar”.

Se hizo un silencio, todos miraron al joven, extrañados de su insolencia, y el mismo joven abismado de su osadía, inclinó silencioso la cabeza sin explicarse por qué se había atrevido a preguntar.

Don Segundo, sin embargo, parecía perdido en un ensueño y contestó automáticamente: “Porque yo he visto el Caleuche“. Dicho esto pareció salir de su ensueño y, ante la mirada interrogante de todos exclamó: “Algún día les contestaré”.

Meses después estaban todos reunido en la misma pieza. Era de noche, y nadie había podido salir a pescar, llovía en forma feroz, como si toda el agua del mundo cayera sobre aquella casa, el viento huracanado parecía arrancar las tejuelas del techo y las paredes y el mar no eran un ruido lejano y armonioso, sino un bramido sordo y amenazador. Don Segundo habló de improviso y dijo: “Ahora les contaré…”.

Su relato contenido durante muchos años cobró una realidad mágica para los que le escuchaban curiosos y atemorizados.

Hace mucho tiempo había salido navegando desde Ancud con el propósito de llegar hasta Quellón. No se trataba de una embarcación pequeña, sino de una lancha grande de alto bordo y sin embargo fácil de conducir, con dos velas que permitían aprovechar al máximo un viento favorable. Era una lancha buena para el mar y que había desafiado con éxito muchas tempestades.

La tripulaban cinco hombres, además de don Segundo, y el capitán era un chilote recio, bajo y musculoso, que conocía todas las islas y canales del archipiélago, y de quien se decía que había navegado hasta los estrechos del sur y había cruzado el Paso del Indio y el Canal Messier.

La segunda noche de navegación se desató la tempestad. “Peor que la de ahora”, dijo don Segundo. Era una noche negra en que el cielo y el mar se confundían, en que el viento huracanado levantaba el mar y en que los marineros aterrorizados usaban los remos para tratar de dirigir la lancha y embestir de frente a las olas enfurecidas.
Habían perdido la noción del tiempo y empapados y rendidos encomendaban su alma, seguros de morir.

No obstante, la tormenta pareció calmarse y divisaron a lo lejos una luz que avanzaba sobre las aguas. Fue acercándose y la luz se transformó en un barco, un hermoso y gran velero, curiosamente iluminado, del que salían cantos y voces. Irradiaba una extraña luminosidad en medio de la noche, lo que permitía que se destacaran su casco y velas oscuras. Si no fuera su velamen, si no fuera por los cantos, habríase dicho un inmenso monstruo marino.

Al verlo acercarse los marinos gritaron alborozados, pues, no obstante lo irreal de su presencia, parecía un refugio tangible frente a la cierta y constante amenaza del mar. El capitán no participó de esa alegría. Lo vieron santiaguarse y mortalmente pálido exclamó:

“¡¡No es la salvación, es el Caleuche!!. Nuestros huesos, como los de todos los que lo han visto, estarán esta noche en el fondo del mar”.

El Caleuche ya estaba casi encima de la lancha cuando repentinamente desapareció. Se fue la luz y volvió la densa sombra en que se confundían el cielo y el agua. Al mismo tiempo, volvió la tempestad, tal vez con más fuerza, y la fatiga de los hombre les impidió dirigir la lancha en el embravecido mar, hasta que una ola gigantesca la volcó.

Algo debió golpearlo, porque su último recuerdo fue la gran ola negra en la oscuridad de la noche.

Despertó arrojado en una playa en que gentes bondadosas y extrañas trataban de reanimarlo.

Dijo que había naufragado y contó todo respecto del viaje y la tempestad, menos las circunstancias del naufragio y la visión del Caleuche.

De sus compañeros no se supo más, y esta es la primera vez en que la totalidad de la historia salía de sus labios. “Por eso que no salgo a navegar. El Caleuche no perdonará haber perdido su presa, que exista un hombre vivo que lo haya visto. Si me interno en el mar, veré aparecer un hermoso y oscuro velero iluminado del que saldrán alegres voces, pero que me hará morir”. Todos quedaron silenciosos y pareció que entre el ruido de la lluvia y el viento se escuchaba más intenso el bramido de las olas.

No obstante la creencia de don Segundo de que la visión del Caleuche significa una muerte segura, hay personas en la Isla Grande que afirman que han visto o conocido a alguien que vio el Caleuche. Tal vez lo hicieron desde la costa y no navegando. En todo caso, los que navegan entre las islas del archipiélago durante la noche lo hacen con un profundo temor de divisar el hermoso y negro barco iluminado. Este puede aparecer en cualquier momento, pues navega en la superficie o bajo el agua, de él surgen música y canciones. Entonces la muerte estará cerca y el naufragio será inevitable.

Los que no perezcan pasarán a formar parte de la tripulación del barco fantasma, del Caleuche.

Fuente: Leyendas del sur de Chile (servicioweb.cl)
Adaptación: Carlos Ducci Claro
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-caleuche.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-huenchur.html

martes, 17 de febrero de 2009

BOCHICA


Bochica, el ser civilizador.

Cuando la humanidad se hallaba sumida en el desorden, hizo su aparición por el oriente de la Sabana de Bogotá, Páramo de Chingaza Bochica, un anciano venerable de largas barbas y pelo blanco, vestido con una túnica y en su mano una varita de oro.

Bochica predicó y enseñó las buenas costumbres a los habitantes de la sabana, les dictó algunos preceptos morales. El civilizador de los indígenas enseñó a sembrar, a fabricar casas y a tejer en algodón y el fique, a cocer el barro y hacer ollas, la manera de calcular el tiempo y determinar las fechas para la siembra y la recolección.

En una época cuando la Sabana de Bogotá estaba inundada por causa de Chibchacún, dios de las aguas, Bochica invitó a los grandes caciques para que lo acompañaran a la región del Tequendama.

Una vez allí subió sobre el arco iris y con su vara golpeó las rocas dando salida a las aguas. Así se formó el Salto de Tequendama.

En castigo, condenó a Chibchacún a cargar la tierra sobre sus hombros.

Los indígenas creían que cuando este se cansaba y cambiaba de hombro la gran piedra, se producían los temblores y terremotos.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/el-salto-del-tequendama.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/origen-de-la-laguna-de-tota.html

lunes, 16 de febrero de 2009

TITU CUSI YUPANQUI

Titu Cusi Yupanqui
Monarca inca (1563-1570)


Hijo natural de Manco Cápac II, su hermano Sayri Túpac decidió aceptar las condiciones ofrecidas por los españoles y renunciar al trono, por lo que Titu Cusi Yupanqui se convirtió en el nuevo gobernante del reino de Vilcabamba, un pequeño reducto inca que comprendía la propia ciudad de Vilcabamba así como las localidades de Vitcos y Rangaya.

Tras un período de hostilidades con los españoles, acabó asumiendo un compromiso, por el cual aceptó la entrada de misioneros en Vilcabamba y recibió el bautismo.

Ello no impidió que se mantuviese firme en lo que respecta a su soberanía, por lo que llegó a escribir, en 1570, una carta a Felipe II, en la que exponía los agravios a los que su pueblo había sido sometido (Relación de cómo los españoles entraron en Pirú y el subceso que tuvo Mango Inca en el tiempo que entre ellos vivió).

Su muerte, posiblemente causada por una pulmonía, fue achacada a un envenenamiento llevado a cabo por los españoles y provocó el asesinato de los misioneros y la reapertura de las hostilidades.

Le sucedió su hermano Túpac Amaru I.

domingo, 15 de febrero de 2009

WASICHU (o was'chu)

Término despectivo lakota con el que se definía a los blancos que mostraban su ambición por las tierras y bienes nativos. Textualmente puede traducirse por “el que acapara la sustancia” (”avaro”, “codicioso”)

Inicialmente no era aplicado a todos los recién llegados; tan sólo a los que demostraban su intención depredadora, arrebatando vidas o propiedades indias.

Con el tiempo es fácil comprender que la expresión se generalizara para describir a todos los blancos.

"Wasichu", pues, no era inicialmente una expresión racista que con el que se pretendiera abarcar a cualquier blanco recién llegado. Era la descripción de una actitud.

La memoria de muchos lakotas refleja una y otra vez ejemplos desgarradores, mantenidos generación tras generación.

Alce Negro (1.863 - 1.950) cuenta en sus memorias, publicadas por primera vez en 1.932, el contraste ente dos modos tan diferentes de concebir al mundo.




"Yo nunca había visto un Wasichu -por entonces no sabía a que se parecía uno-, pero todos decían que los wasichus estaban a punto de llegar y que van a apoderarse nuestro país y expulsarnos a todos y que no nos quedaba otro remedio que morir luchando.

Hasta ese momento, estábamos contentos en nuestra tierra; rara vez pasábamos hambre.

"Los de dos patas" y "los de cuatro" vivíamos juntos -casi como parientes-. Había bastante para ellos y para nosotros.

Pero cuando llegaron los wasichu construyeron pequeñas islas (reservas) en las que encerraron tanto a "los de cuatro patas" como a nosotros.

Y esas islas se vuelven cada vez más pequeñas ante los mordiscos de codicia de los wasichu.

Tenía diez años aquel invierno (1.873) cuando vi por primera vez a uno de ellos.

Mi primera impresión fue pensar que todos los wasichu parecían enfermos.

Tuve miedo y la sensación de que podían empezar a atacarnos en cualquier momento.

Con el tiempo me fui acostumbrando a su presencia.

Aun recuerdo cuando los búfalos eran tantos que no podían contarse, pero los wasichu los fueron matando, dejando a su paso un montón de huesos esparcidos. No los mataban para comer, lo hacían por dinero -que les vuelve locos-.

Los mataban para hacerse con su piel, despreciando el resto. A veces, ni siquiera por eso: sólo por sus lenguas.

He oído que sus barcos de fuego (barcas a vapor) bajaban por el Missouri cargados hasta los topes con lenguas secas de búfalo.

Pero en ocasiones ni siquiera era ése el motivo.

Mataban por placer, porque les gustaba hacerlo.

Cuando nosotros cazamos matamos sólo lo que necesitamos".