domingo, 2 de agosto de 2026

SAINETE EN LA MATRIZ 81 - 2

"El eco de los hilos invisibles"


Personajes en escena:

Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social 


* Dr. Manuel Argañaraz (El Coordinador del Centenario de 1911). Viste un frac elegante pero raído por el tiempo. Sostiene unos planos enrollados de la Santiago que planificó y que nunca se construyó.

* Solapadita (El arquetipo de la cooptación identitaria). Viste ropajes con motivos Tonocoté superpuestos toscamente sobre un traje de oficina. Sostiene un fajo de planillas de subsidios.

* Coro de Espectadores (La masa atrapada en la escasez). Caminan de fondo con los ojos vendados con retazos de algodón.

 

ACTO I: El Umbral Abortado




(El Dr. Manuel Argañaraz camina lentamente hacia el proscenio. Mira el vacío de las butacas del Teatro 25 de Mayo. El eco lejano de un bombo legüero suena distorsionado, como una marcha burocrática).


DR. MANUEL ARGAÑARAZ: (Con voz rota, acariciando las maderas del escenario)

¡Qué dolor de siglos me aprieta el pecho! Miren este piso, miren estas molduras doradas... 


Todo se levantó para inaugurar el porvenir, para festejar un Centenario que nos devolviera la estatura de hombres libres. Diseñé un Santiago de instituciones limpias, de mentes despiertas que se reconocieran en un espejo común. 


Un verdadero NOSOTROS santiagueño. ¿Y qué queda hoy? 


Una maqueta de cartón pintado. 


Pasaron más de cien años y la hélice no avanzó; se enterró en el barro de la misma estancia. El suelo sigue fértil, pero el aire... el aire está amordazado.

(Entra por el lateral derecho Solapadita, caminando con pasos felinos y cuidando de no hacer ruido. 

Se interpone entre el Dr. Argañaraz y el público, mostrando sus planillas).


SOLAPADITA: (Con sonrisa ensayada y tono paternalista)


¡Ay, mi querido Doctor! Usted siempre tan romántico, tan perdido en sus papeles antiguos de 1911. El progreso no se hace con planos institucionales, se hace con astucia. 


Mire a mi alrededor: la gente de las comunidades, mis hermanos Tonocoté... a ellos les gusta el color, les gusta el bombo. 


Yo los conduzco, yo les traduzco el idioma del amo de afuera. 


Si el caldero del jefe necesita su energía, yo se la acerco en bandejas de plata, bien solapada entre discursos de raíces ancestrales. 


¿Para qué quieren pensar, si el algodón del subsidio les tapa el frío de la escasez?


DR. MANUEL ARGAÑARAZ: (Se da la vuelta con indignación, señalándola con los planos enrollados)


¡Pobre infeliz! 


Usas los nombres sagrados de la tierra para tejer la soga del cautiverio. 


Engatuzas a tu propia sangre para ganarte un rincón cerca del fuego del hechicero. 


Lo que tú llamas "conducir" es la vieja técnica de la traición colonial: quebrar la dignidad desde adentro para que el soberano no aprenda a sentipensar. 


El jefe succiona su mística porque sabe que está vacío. 



Hoy cierran las urnas en el cuarto oscuro, pero la verdadera elección ya la ganaron ellos en tu caldero de complicidades cotidianas. Han cambiado las fechas, pero Ibarra, Juárez y el inquilino actual visten el mismo ropaje de control absoluto.


(El Coro de Espectadores cruza el fondo del escenario, repitiendo en un susurro monótono: 


"¿Votamos por el bolsón? ¿Cruzamos de vereda frente al ataúd? Siento la escasez... no me enseñaron a pensar...").


DR. MANUEL ARGAÑARAZ: (Mirando fijamente al público, aboliendo el espacio-tiempo)


Aquí están las intenciones desnudas en el umbral del 9. 


De un lado, el engaño de la falsa Atlántida que muta de nombre pero repite la opresión; del otro, el latido del Jaqi que se niega a morir. 



La mordaza solo funciona si guardamos silencio en el sainete.


(Las luces parpadean violentamente mientras los empleados de correo transportan urnas fantasmales en el fondo del escenario. Telón rápido).


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