«Para el hombre no era una cosa sobrenatural. Hablaba de ese personaje como si se tratara de un ser del monte, un chancho. Para él era parte de la historia natural; en cambio, para los que viven en la ciudad era un ser sobrenatural, mitológico»."

Los sábados por la noche recorre las pulperías propinándoles palizas a los borrachos.
Abandona eventualmente este hábito cuando se enamora de alguna moza.
En este caso resulta difícil alejarlo: ella deberá abandonar su casa hasta que el Duende la olvide o, de otra manera, realizar, en presencia de su enamorado, algún acto vergonzante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario