Hace muchísimos años la Isla Grande de Chiloé, y todo el enjambre de islas que le rodean, formaban un solo cuerpo con el Continente Americano.
Sin embargo, un día apareció repentinamente la Diosa de las Aguas Coicoi-vilu (de Co: agua y vilu: culebra) con la intención de destruir todo lo que hubiera sobre la tierra.
Obedeciendo a sus mandatos, las aguas comenzaron a elevarse inundando valles y cerros, y sepultando a sus horrorizados habitantes en las profundidades del mar.
Cuando todo parecía perdido, hizo su aparición la Diosa de la Tierra, Tentén-vilu (de Ten: tierra y vilu: culebra).
Tentén-vilu comenzó a luchar contra su enemiga, a la vez que elevaba las tierras inundadas y protegía a sus habitantes, ayudándolos a subir a las partes más altas, transformándolos en pájaros, o dotándolos del poder de volar.
La batalla duró mucho, finalmente Tentén-vilu venció parcialmente a Coicoi-Vilú, pues a pesar de que esta última se retiró, las aguas nunca regresaron a sus límites originales.
Como consecuencia de toda esta lucha, los valles, cerros y cordilleras que antes formaban la zona, quedaron transformados en un archipiélago de inigualable belleza, que es lo que hoy conocemos con el nombre de Archipiélago de Chiloé.
Cuenta la leyenda que, una vez que terminó la creación, Tupá (Dios) confió a Guarán la administración del Gran Chaco, que se extendía más allá de la selva. Y Guarán comenzó la tarea. Cuidó de la fauna y de la flora, de la tierra, de los ríos y de los montes. Y también gobernó sabiamente a su pueblo, logrando una verdadera civilización.
Guarán tuvo dos hijos: Tuvichavé, el mayor, que era impetuoso, nervioso y decidido, y Michivevá, el menor, más reposado, tranquilo y pacífico.
Antes de morir Guarán entregó a sus vástagos el manejo de los asuntos del Gran Chaco. Fue entones cuando comenzaron las peleas entre los dos hermanos, ya que ambos tenían opiniones diferentes respecto de cómo administrar los bienes de la región.
Río Pilcomayo, vista área.
Un día se les apareció el genio del mal, Añá, quien les aconsejó que compitieran entre sí para resolver las cuestiones que los enfrentaban.
Tuvichavé y Michivevá, cegados por sus diferencias, decidieron hacerle caso. Subieron a los cerros que lindaban con el Gran Chaco, y, para disputar su hegemonía sobre la región, acordaron realizar diversas pruebas de destreza, resistencia y habilidad, especialmente en el manejo de las flechas.
En una de esas tentativas, Michivevá lanzó una flecha contra un árbol que servía de blanco. Pero Añá hizo de las suyas: la desvió, y logró que la saeta penetrara exactamente en el corazón de Tuvichavé. Al instante la sangre brotó a borbotones y comenzó a bajar por los cerros, llegó hasta el Chaco, se internó en su territorio y formó un río de color rojo: el "I–phytá" (Bermejo).
Al darse cuenta de lo que había hecho como consecuencia de ese inútil enfrentamiento, Michivevá comenzó a deshacerse en lágrimas. Y lloró tanto, que sus lágrimas corrieron tras el río de sangre de su hermano. Así se formó el Pilcomayo, siempre a la par del Bermejo.
Y el Gran Chaco quedó sin jefe. Pero siguió prosperando bajo el cuidado de la naturaleza; enmarañado, impenetrable, surcado por el río de aguas rojas, nacido de la sangre del corazón de Tuvichavé.
El Vinal es un árbol que suele alcanzar varios metros de altura, y se bifurca desde arriba en ramas delgadas cubiertas de enormes espinas. Las hojas son fruto es una vaina delgada y larga.
Debajo del vinal no crece planta alguna al parecer por emanaciones del mismo árbol no bien determinadas todavía.
Consignamos la causa de ese fenómeno, según la fantasía aborigen, que tiene para cada misterio una explicación sobrenatural.
Aconteció que en una tribu guaraní nació un niño con instintos manifiestamente perversos.
Desde muy pequeño dio muestras de crueldad, y a su impiedad no escapaban los más inocentes moradores del bosque, sean pájaros o animales.
Alarmada, la madre dio cuenta al cacique de lo que estaba ocurriendo. Este llamó a los hechiceros que después de un largo "consejo" llegaron a la conclusión de que el pequeño estaba poseído del espíritu de Añahan y que mantenía relaciones con él.
Era necesario, pues, curarlo. Se resolvió en acuerdo con el cacique, apresarlo para llevar a cabo la importante tarea de desalojar el maldito del cuerpo. Pero cuando los hechiceros se acercaron al niño para cumplir su cometido, éste, retrocediendo sigilosamente, preparó su arco y sus flechas. De nada valieron las amenazas del cacique.
El niño esperó que se acercaran y descargó sobre ellos las flechas mortales. Consumado el crimen comenzó a huir perseguido por toda la gente de la tribu.
En varias oportunidades el pueblo enardecido estuvo a punto de darle alcance; pero legiones de cardones, sobre los que el criminal pasaba como un hálito, les cortaban el paso. Finalmente le perdieron de vista.
Días después encontraron en la selva un árbol nuevo. Era el niño que había caído de cansancio, pero Añahan le había concedido el último favor para protegerlo.
Lo cubrió de espinas. Y así nació el vinal por obra del demonio. Tan malvado sigue siendo que a nadie permite vivir a su sombra; a excepción del cardón y el cardoncillo que ayudaron en su huída. A todas las demás plantas mata sin compasión. Por eso los indios procuran destruirlo donde lo encuentran, pero deben cuidarse de los garfios arteros que Añahan le ha dotado.
Nota
Prosopis ruscifolia Griseb. (vinal) es una especie autóctona de amplia difusión en Santiago del Estero y Chaco Argentina.
Es tanta la mala fama de este árbol que hasta el gobierno lo considera enemigo de las demás especies y permite su talado sin pagar derechos. Por supuesto la mala fama no procede de la leyenda sino por tratarse un obstáculo para el crecimiento de las demás especies vegetales.
Forma parte de la tercera generación de los Delgado. Es arquitecto y recibió de su abuelo y de su padre, de quien lleva sus nombres, el talento como herencia.
Compartió con su padre la creación del monumento a Francisco de Aguirre, que se encuentra emplazado en el Parque Aguirre, en la Ciudad Capital y numerosas de sus obras lucen en paseos públicos e instituciones de la provincia, tales como el Monumento al Maestro.
Se encargó de la remodelación de la plaza Coronel Lugones y la construcción de viviendas que tienen su sello.
En el taller de Tuty (tal su apodo) se puede leer:
“Hagamos obras que cualquier siglo y cualquier raza puedan comprender y que siendo humanas, sean eternas”.
Este anónimo expresa y acompaña el sentir de Roberto Rafael Delgado, celoso guardián de la memoria cultural.
Recogió la tradición paterna y encariñado con los rostros de nuestro pueblo se volcó a las figuras de sus changos, mujeres campesinas y personajes típicos de la ciudad. No hubo técnica que no dominara: yeso, mármol, madera, bronce, resinas, poliester, etc., lo que lo convirtió en maestro y hombre de consulta para las nuevas generaciones.
Se destacó como Maestro Mayor de Obra, Ingeniero Mecánico, Astrólogo, Físico y Radiotécnico, además de Escultor.
Prueba de su enorme talento fue el premio internacional que se le otorgó por la célebre escultura en homenaje a Duarte Quirós, fundador del Colegio Monserrat, en la ciudad de Córdoba. La obra se conserva hasta el presente en el patio del Colegio.
En 1936 fundó, junto a un grupo de compañeros escultores, la “Sociedad de Plásticos de Córdoba”, armando el primer taller para fundición de metales.
Esculturas, monumentos, diseños arquitectónicos, obras premiadas y sobrados halagos, son elocuente muestra de su talento.
Una de las presentaciones más trascendentes fue la exposición de 42 obras de bronce, realizada en la galería del teatro Ópera de la ciudad de Buenos Aires.
A Roberto Delgado debe la ciudad de Santiago del Estero, los murales del Colegio de Ingeniería y Hotel Palace II; los ornatos de la Capilla de Belén; la escultura de María Antonia de Paz y Figueroa, los monumentos a Hipólito Yrigoyen, Francisco de Aguirre, Brigadier General Juan Felipe Ibarra, José B. Gorostiaga, Martín Miguel de Güemes, Domingo Faustino Sarmiento y muchos otros próceres que se exhiben en paseos públicos e instituciones educativas; sin contar las que se encuentran en poder de entidades privadas o coleccionistas particulares como testimonio de su talento, se citan entre ellas el Hachero, el Bombista, Pescadores de Río y Changos Santiagueños. Varias de sus obras lucen la Casa Rosada, así como en Embajadas y Museos.
La imponente escultura del Cristo Redentor, ubicada sobre la Avenida Costanera en el Parque Aguirre es otra de sus obras monumentales.
Fue uno de los fundadores de la Academia de Bellas Artes Juan Yaparí y del Museo de Bellas Artes Ramón Gómez Cornet, del cual fue Director y se jubiló en el año 1964.
Murió en 1981 y es sin duda, la figura más representativa de la creación escultórica santiagueña.
Cuentan que su llegada a la República Argentina, a los 20 años, fue para dar con el paradero de uno de sus hermanos, que había huido de la Guerra Civil Española a comienzos del siglo XX.
Llegó a Buenos Aires con sus títulos de ebanista, escultor, aparejador y constructor.
Se traslada a la provincia de Córdoba, donde trabajó como maestro en la construcción de la Iglesia del Carmen.
Poco después de crear una Escuela de dibujo y escultura, por primera vez emprendió viaje hacia la capital santiagueña, con la propuesta de construir una casa.
Lo que debió ser un viaje de trabajo, se convirtió en un cambio de vida. Había algo en la gente que despertó la atención del artista, su idiosincrasia, su cultura, fueron motivo para que se radicara definitivamente en Santiago del Estero en 1912.
Impresionado por los mitos y leyendas chaco-santiagueñas encontró los materiales para su expresión artística en la madera del bosque santiagueño; quebrachos y algarrobos dieron vida a sus primeras creaciones entre las que se puede citar El Hachero, Abuela Quichua y Aborigen, donada por el Ministerio de Instrucción Pública de la Nación al presidente de Brasil, Getulio Vargas.
Se destacó como constructor, arquitecto y frentista de importantes edificios públicos y privados de la ciudad: Biblioteca Sarmiento, Sociedad Española, Banco Hipotecario, ornatos de la capilla de las Hermanas Franciscanas, panteón funerario de las Hermanas dominicas, etc.
En el año 1940, le encargaron el diseño y realización del Monumento al Kakuy, la leyenda popular de la mujer pájaro, que por entonces no era demasiado conocida y que hoy adorna el Parque Aguirre.
Buscando nutrir su inspiración artística, recorrió casi todo Santiago junto a Orestes Di Lullo y comenzó destacadas investigaciones arqueológicas de la cultura chaco-santiagueña, fundando junto a Alejandro Gancedo y el Dr. Bustos Argañarás el Museo Arcaico, hoy Museo de Ciencias Antropológicas y Naturales, Emilio y Duncan Wargner. Contribuyendo con más de 4.500 piezas principalmente cerámicas.
En el año 1945, dejó el trabajo activo y cedió el taller a su hijo Roberto.
Sus magistrales obras constituyen un documento histórico y artístico, que conforman el Patrimonio Cultural santiagueño.
Falleció en la provincia de Santiago del Estero, en el año 1957.
La escultura santiagueña está fuertemente representada por la familia Delgado que en el trascurso de tres generaciones supieron reflejar con su cincel, el testimonio de cada época.
Ningún rasgo de la cosmovisión de este pueblo quedó sin ser plasmado en sus obras, sus leyendas, las figuras representativas, el hombre común, niños, ancianos y jóvenes.
También supieron insertar e integrar las líneas clásicas de la cultura europeas.
He aquí nuestro sencillo tributo a esta gran familia.
Como Cuniraya pensaba que Cahuillaca voltearía a verlo, la seguía a distancia llamándola y gritándole continuamente. Entonces se encontró con un cóndor y le preguntó: -"Hermano, ¿dónde te encontraste con esa mujer?"
-"Aquí cerca está, ya casi la vas alcanzando" le respondió el cóndor. Por darle esa respuesta Cuniraya le dijo al cóndor: -"Siempre vivirás alimentándote con todos los animales de la puna, y cuando mueran tú sólo te los comerás, y si alguien te mata, él también morirá"
El huaca siguió en su carrera en pos de Cahuillaca, encontrándose con una zorrina. -"Hermana" le preguntó, ¿En donde te has encontrado con esa mujer?"
La zorrina le respondió: -"Ya no la alcanzarás, está muy lejos"-.
Por darle esa mala noticia el huaca le dijo: -"Por lo que me has contado, te condeno a que camines sólo de noche, odiada por los hombres y apestando horriblemente".
Más abajo en su camino se encontró con un puma. -"Ella todavía anda por aquí; ya te estás acercando" le dijo el puma
Por darle tan buenas noticias Cuniraya le respondió:
-"Comerás las llamas del hombre culpable, y si alguien te mata te hará bailar primero en una gran fiesta, y todos los años te sacará sacrificándote una llama" (De este modo Cuniraya le confiere al puma categoría para ser adorado, y manda además que todos los años se celebre una fiesta en su honor, en la que se bailará y se sacrificará una llama en su honor)
También se encontró con un zorro. Al preguntarle por Cahuillaca el zorro le dijo que se encontraba ya muy lejos y que no la alcanzaría.
Por esto le dijo al zorro: -"Aunque andes a distancia, los hombres llenos de odio te tratarán de zorro malvado y desgraciado. Y cuando te maten te botarán a tí y a tu piel como algo sin valor".
El halcón, con quién también se encontró, le auguró que pronto la alcanzaría. Por ello le contestó el huaca: -"Tendrás mucha suerte, y cuando comas primero almorzarás picaflores. El hombre que te mate llorará tu muerte, y sacrificará una llama en tu honor, y bailará poniéndote sobre su cabeza para que resplandezcas allí".
Enseguida se encontró con unos loros, quienes le dijeron que ya no la alcanzaría. Por ello Cuniraya les maldijo así: -"Andareís gritando muy fuerte, y cuando los escuchen, sabiendo que tienen la intención de destruir los cultivos, sin tardar los hombres os ahuyentarán y habrán de vivir sufriendo mucho, odiados por ellos".
De este modo, cada vez que se encontraba con alguien que le daba una buena noticia le auguraba un buen porvenir, y si se encontraba con alguien que le daba malas noticias lo maldecía. De este modo llegó hasta el mar donde se encontraban dos hijas de Pachacamac custodiadas por una serpiente. Pero poco antes, la madre de éstas: Urpayhuachac, había entrado al mar a visitar a Cahuillaca.
Aprovechando esta ausencia Cuniraya violó a la menor de las hijas. Cuando quiso hacer lo mismo con la otra, ésta se transformó en paloma y voló. Es por esto que a su madre le llaman Urpayhuachac: la que pare palomas.
En ese tiempo no había peces en el agua. Solo Urpayhuachac los criaba en un estanque que estaba dentro de su casa. C
uniraya, enfadado porque había ido a visitar a Cahuillaca arrojó todos los peces del estanque al mar. Y es por esto que el mar, ahora, se encuentra poblado de peces.
Cuando la hija menor de Urpayhuachac le contó lo que Cuniraya le había hecho, se encolerizó y se decidió por matarlo. Para ello tramó un astuto plan.
Urpayhuachac llamó a Cuniraya con el pretexto de quitarle las pulgas. Este aceptó. Pero al mismo tiempo hacía crecer una gran peña para que le callera encima al huaca y lo aplastara.
Pero éste, con gran astucia, se dio cuenta de las verdaderas intenciones de Urpayhuachac, y huyó del lugar.
Desde entonces Cuniraya Huiracocha anda por el mundo engañando a huacas y hombres.
Cuentan que en tiempos muy antiguos, Cuniraya Huiracocha se convirtió en un hombre muy pobre, y andaba paseando con su ropa hecha harapos, y sin reconocerlo algunos hombres lo trataban de mendigo piojoso.
Pero Cuniraya Huiracocha era el dios del campo. Con solo decirlo preparaba las chacras para el cultivo y reparaba los andenes. Con el solo hecho de arrojar una flor de cañaveral (llamada pupuna) hacía acequias desde sus fuentes. Así, por su gran poder, humillaba a los demás dioses (huacas) de la región.
Había una vez una mujer llamada Cahuillaca, quien también era huaca, que por ser tan hermosa, todos los demás huacas la pretendían. Pero ella siempre los rechazaba. Sucedió que esta mujer, que nunca se había dejado tocar por un hombre, se encontraba tejiendo debajo de un árbol de Lúcumo. Cuniraya que la observaba de lejos pensaba en una manera astuta de acercarse a la bella Cahuillaca. Entonces se convirtió en un pájaro y voló hasta la copa del Lúcumo, donde encontró una lúcuma madura a la que le introdujo su semen, luego la hizo caer del árbol justo al costado de donde Cahuillaca se encontraba tejiendo. Al verla se la comió muy gustosa y de esta manera la bella diosa quedó embarazada sin haber tenido relaciones con ningún hombre.
A los nueve meses, como era de esperarse, Cahuillaca dio a luz. Durante más de un año crió sola a su hijo, pero siempre se interrogaba sobre quién sería el padre. Llamó a todos los Huacas y Huillcas a una reunión para dar respuesta a su pregunta. Cuando supieron de la reunión todos los huacas se alegraron mucho, asistieron muy finamente vestidos y arreglados, convencidos de ser a los que la bella Cahuillaca elegiría. Esta reunión tuvo lugar en un pueblo llamado Anchicocha.
Al llegar se fueron sentando, y la bella huaca les enseñaba a su hijo y les preguntaba si eran los padres. Pero nadie reconoció al niño. Cuniraya Huiracocha también había asistido, pero como estaba vestido como mendigo Cahuillaca no le preguntó a él pues le parecía imposible que su hijo hubiese sido engendrado por aquel hombre pobre.
Ante la negativa de todos los preguntados de reconocer al niño, Cahuillaca ideó posar en el piso al niño, dejando que ande a gatas solo hasta donde se encuentre su padre. Hizo así, y el niño se dirigió muy contento donde se encontraba Cuniraya Huiracocha. Cuando su madre lo vio, muy encolerizada, gritó: "Ay de mí! ¨Cómo habría podido yo dar a luz el hijo de un hombre tan miserable?" Y con estas palabras cogió a su hijo y corrió hacia el mar.
Entonces Cuniraya dijo: "¡Ahora sí me va a amar!" y se vistió con un traje de oro, y la siguió, llamándola para que lo viera. Pero Cahuillaca no volvió para mirarlo, siguió corriendo con la intención de arrojarse al mar por dar a luz el hijo de un hombre tan "horrible y sarnoso".
Al llegar a la orilla, frente a Pachacamac, se arrojó y quedaron convertidos, ella y su hijo, en dos islotes que están muy cerca a la playa.
Meleagro y Atalanta en la cacería del jabalí de Calidón. Jacob Jordaens, Museo del Prado, Madrid.
Hijo de Eneo y Altea, soberanos de Calidón.
Al nacer, las Moiras advirtieron a la madre, que el niño moriría una vez consumido un tizón que ardía en ese momento en el hogar. Por lo demás, se le consideraba invulnerable. Altea, tras saber esto, sacó el tizón del fuego, lo apagó y lo guardó en un cofre.
Años después, como castigo por olvidarla en un sacrificio, Artemisa envió a Calidón un jabalí que hacia estragos en las cosechas.
Se organizó una cacería con numerosos héroes de la época. Meleagro había prometido la piel y los colmillos al que lo cazase. Meleagro mató al animal, pero enamorado de Atalanta, que también participaba en la cacería, le ofreció a ella el trofeo.
Los tíos de Meleagro le disputaron el premio a Atalanta y Meleagro los mató.
Al enterarse Altea de la muerte de sus hermanos, en un ataque de ira arrojó el tizón al fuego. Cuando Altea se dio cuenta de lo que había hecho se suicido, también lo hizo Cleopatra, la esposa del héroe.
Sus hermanas lloraron tan desconsoladamente su muerte, que fueron trasformadas en aves, a excepción de Gorge y Deyanira. Cuando el héroe se topó con Heracles en el Hades y le contó sus desgracias, Heracles le prometió casarse con Deyanira.
A lo largo de la cordillera andina, desde Ecuador hasta la distante Mendoza, atravesando los más agrestes y variados paisajes, salvando vados abismales, cruzando pantanos, lagos, desiertos, altas cumbres y tupidas selvas, se dibuja sobre el paisaje una red de caminos de por lo menos 23.000 km de extensión.
Cuando los conquistadores ingresaron a las indómitas tierras andinas no pudieron evitar su admiración por la vialidad imperial de los Incas.
El cronista Cieza de León tras ingresar al Tahuantinsuyu comentó: "De Ipiales (Colombia) se camina hasta una provincia pequeña que ha por nombre Guaca y antes de llegar a ella se ve el camino de los Ingas tan famoso en estas partes como el que Aníbal hizo por los Alpes... Creo que si el emperador quisiere construir un camino real que se parezca al que va del Cuzco a Quito o que parte del Cuzco para ir a Chile, pese a todo su poder, no ha de lograrlo".
A fines del siglo pasado el incansable geógrafo explorador Alexander Humboldt se refirió a los caminos del Inca diciendo: "...tuvimos dificultad en el Altiplano de Pullall para conducir nuestras mulas cargadas a través del terreno pantanoso, mientras a nuestro lado divisamos extenderse los restos grandiosos del camino incaico con 20 pies de ancho. Cimentado estaba profundamente y empedrado con bloques labrados de pórfido negro. Cuanto he visto de calzadas romanas en Italia, en Francia meridional y España no era más imponente que estas obras de los antiguos peruanos. Hállanse según mis observaciones barométricas, a 4.000 m. de altura sobre el mar."
El Qhapaq ñan o Inka ñan (camino del Inca) era en realidad mucho mas que una simple vialidad que unía las diferentes geografías y ecosistemas del Tahuantinsuyu, representaba la presencia simbólica del poder y autoridad del Estado Inca, cuyo uso era exclusivo de sus miembros, existiendo un riguroso control mediante puestos de observación y vigilancia distribuidos de manera equidistante y conectados visualmente entre sí. Además, los Tampus o Tambos que eran los alojamientos para el Inca o los viajeros en misión oficial, como así también especies de depósitos donde se almacenaba comida, leña, forraje, ropas, armas y otros tantos productos necesarios para el incanato y su sistema de control estatal.
Los caminos incaicos fueron erigidos con una finalidad práctica en función del tráfico pedestre de hombres (entre los que se encuentran los conocidos chasquis o mensajeros) y animales, es decir las llamas, que con su capacidad de transportar entre 30 y 40 Kg en su lomo, eran muy utilizadas para el traslado de minerales y productos de toda índole entre diferentes regiones del imperio.
La arquitectura vial precolombina fue, es y será motivo de admiración tanto para legos como para científicos abocados a su estudio, ya que denota un profundo conocimiento del medio geográfico y el hombre.
A pesar de los miles de kilómetros en que se entretejen estos caminos arqueológicos existen similitudes constructivas que los hacen característicos y únicos. Donde el terreno era aplanado trazaban una recta perfecta, a veces de varios kilómetros como el caso de la recta de Tin Tin, actual ruta vehicular de los Valles Calchaquíes que fuera otrora camino precolombino; otro elemento distintivo fue el de unir dos puntos o localidades empleando la menor distancia posible, sin por ello olvidar u obviar la disponibilidad de agua y la menor inclinación del terreno. Las diferentes técnicas aplicadas a la construcción de estos caminos se adaptaban sobremanera a los viajeros, cuyo objetivo se orientaba a reducir a la mínima expresión el esfuerzo y desgaste físico. Un ejemplo de ello lo podemos apreciar en algunas escaleras de cierta longitud, donde los peldaños tenían una leve inclinación del borde donde se pisa hacia abajo, dando lugar a un ángulo superior a los clásicos 90º de las escalinatas comunes, esta modificación de pocos grados facilita el ascenso y ahorra energía a los caminantes. Las rampas que descienden a las quebradas o que suben colinas por lo general no superaban los 20º de inclinación.
El alto grado de sofisticación constructiva está representado por los puentes fijos, puentes voladizos de madera o roca, puentes colgantes, puentes flotantes, escalinatas, cables carriles, rampas y enormes taludes o paredes artificiales construidas sobre precipicios y laderas abruptas, a fin de mantener la línea del camino y el nivel altitudinal.
"Si en los llanos el camino real se reduce a simple remoción de obstáculos, en los parajes pantanosos lo hallamos embaldosados con grandes lajas, en las laderas calzado con pirca y en los acantilados de roca viva labrado primorosamente, sea en forma de escalones sea en rampa suave que permite el desfile de llamas y hombres cargados" expresaba el cronista Garcilaso.
Por su parte Cieza de León dice: "...que era menester cavar por las laderas en peña viva para hacer el camino ancho y llano; todo lo cual hacían con fuego y con sus picos. Por otros lugares había subidas tan altas y ásperas que salían de lo bajo escalones para poder subir por ellos a lo más alto, haciendo entre medias dellos algunos descansos anchos para el reposo... por estas nieves y por donde había montañas de árboles y céspedes, lo hacían llano y empedrado...y en lo poblado, junto a él, había grandes palacios y alojamiento para la gente de guerra y por los desiertos nevados y de campaña había aposentos donde se podían muy bien amparar de los fríos y de las lluvias; y en muchos lugares como es en el Collao y en otras partes había señales de sus legua que llamaban tupus y una dellas es una legua y media de Castilla".
La Legua Colonial equivale a 6,3 km, esto quiere decir que un tupu serían 9,45 km. aproximadamente.
Muchas son las elogiosas citas de los cronistas, exploradores y científicos sobre esta vialidad precolombina, de la cual cabe a esta altura agregar que no fue exclusiva de los Incas, pues las grandes culturas andinas como por ejemplo los Mochicas ya las poseían, pero fueron los Incas quienes mejoraron y adaptaron lo existente, construyeron otro tanto donde fue necesario y potenciaron toda la red vial con un sentido geopolítico y logístico estatal asombroso, hecho que no deja de sorprendernos y causar admiración.
.-Humanizar el carácter y hacerlo sensible aun con los insectos que no perjudican. Stern ha dicho a una mosca abriéndole la ventana para que saliese: "Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos".
.-Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
.-Inspirarla a una gran confianza y amistad pero uniendo el respeto.
.-Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.
.-Respeto sobre la propiedad ajena.
.-Acostumbrarla a guardar un secreto.
.-Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
.-Dulzura con los criados, pobres y viejos.
.-Que hable poco y lo preciso.
.-Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
.-Amor al aseo y desprecio al lujo.
.-Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.
Al ser designado gob de Santiago cometió todos los excesos de poder pero tuvo el mérito de inspirarse en las ordenanzas dictadas por el virrey del Perú, Dn Fco Toledo, para proteger a las yanaconas de Charcas, las cuales conoció en Tucumán en el año 1574 de su promulgación. Dos años después, desde Sgo del Estero Abreu propició las suyas, y su acierto salva su memoria de los malos actos gubernativos.
Estas primeras normas protectoras del aborigen, dictadas el 10-4-1576, “Para el buen tratamiento de los indios en las Pcias de Tucumán y estableciendo reglas para su trabajo”, fueron iniciales del territorio argentino y procuraban “conciliar las exigencias del trabajo con los derechos del indio a la libertad”. Cuidaban su reducción, la obligación de enseñarles la doctrina y los deberes de los encomenderos. Establecían las nuevas formas a que debía ajustarse el trabajo de los naturales. Recomendaban no fuesen empleados más de 5 días a la semana, descansando las fiestas de Pascuas y de guardar, se les diera a mediodía libertad para comer y “que dejen de trabajar; tejer e hilar, media hora que se ponga el sol”. Los jóvenes de 10 a 15 años, que por su edad no debían entrar a la mita, servían en su pueblo y las muchachas tejerían calcetines y recogerían el algodón y la grana. Los viejos de 50 a 70 años y las indias de 50 a 55 años sólo debían servir en trabajos livianos y las mujeres embarazadas de 8 meses no podían ocuparse en tejer sino en hilar con un descanso desde que diera a luz hasta 1 mes después del parto.
Otras medidas complementarias.
Mandaban a los encomenderos a adoctrinar sus indios, darles vacaciones en diciembre y enero “dichos meses han de holgar y trabajar para sí, y cultivar en cada pueblo de indios una chacra de la comunidad para sustentar a los pobres huérfanos y viudas del pueblo”. Éste era el régimen expresamente legislado para el laboreo de algodón en los obrajes textiles que comenzaban a dar fisonomía distintiva a la economía santiagueña.
No desdecía con las magníficas Leyes de Indias y el cuerpo doctrinario humanista y cristiano que ha hecho de ellas el mejor monumento jurídico-social de todas las épocas.
Posicionado del cargo de Gob el 17-7-1586, Ramírez de Velazco fue también un celoso custodio de la integridad humana de su pueblo y combatió los excesos del obraje textil al denunciar que: “los indios son muy vejados y trabajados y se van consumiendo y acabando y las mujeres son tributarias porque las hacen hilar una onza de algodón cada día y no pueden acudir a servir a sus maridos y criar sus hijos, a cuya causa se huyenlos maridos y los hijos a otras gobernaciones”.
Ordenó que se pagara a los indios puntualmente sus jornales los fines de semana, combatió el amancebamiento y la corrupción y prohibió se sacaran indígenas de la Pcia, pues en tráfico a Potosí eran llevados como ganado de venta a Chile o Charcas, habían desaparecido casi 8000 indios de la jurisdicción.
Para evitar esos excesos, el gobernante creó en cada Cdad un juez de registro e impulsó medidas por cada nativo que faltara.
DIEGO DE TORRES cj.
Provincial de la Orden Jesuita, en carta del 14-9-1610 al rey dice: “lo mucho que impide la conversión de los indios infieles de las Pcias de Chile, Paraguay y Tucumán, el servicio el servicio personal que se usa en ellas con el derecho natural y divino y cédulas de VM y de sus predecesores, porque priva al indio de sus mujeres e hijos de toda libertad y dominio desde que nacen hasta que mueren y los constituye en estado muchomás miserable que si fueran esclavos e imposibilita a todos de vivir como cristianos.”
Desde Santiago partían las voces más ilustres en defensa de la dignidad humana con una prédica que no caería en el vacío pues pronto iba ser recogida por autoridades religiosas y civiles sensibles al valor de la libertad.
Caballero de la orden de Alcántara venía celebrado por la honestidad demostrada al administrar la Real Hacienda de Potosí, en contacto directo con el padre Torres cj recorrió constatando los excesos contra el indígena. Asesorado por el obispo y el gob, por los franciscano, previo dictamen protocolizado por el P Torres a nombre de la Cía de Jesús, publicó las célebres Ordenanzas que lo han inmortalizado en Santiago del Estero el 7 de enero de 1612.
[1] Luís Alén Lascano. “Historia de Santiago del Estero” pp 69
[2]Luís Alén Lascano. “Historia de Santiago del Estero” pp 16.
Un día un hombre joven se sitúo en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaba en él ni máculas ni rasguños. Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto.
Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer él corazón más hermoso de todo el vasto lugar.
De pronto un anciano se acercó y dijo: "¿Porqué dices eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío?"
Sorprendidos la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su alrededor.
Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.
La mirada de la gente se sobrecogió "¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?"
El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se hecho a reír.
“Debes estar bromeando," dijo. “Compara tu corazón con el mío... el mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."
"Es cierto," dijo el anciano, " tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo"...
Mira cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido."
"Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos. Dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día, quizás, regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón."
"¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?".
El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con el tapó la herida abierta del joven.
La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes. El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.
Anfitrión era, según la mitología griega, el hijo de Alceo, rey de Tirinto y de Astidamía.
Además, era nieto de Perseo y, por lo tanto, bisnieto de Zeus.
Era el prometido de Alcmena, hija de su tío Electrión rey de Micenas, cuando este fue atacado por Pterelao, sobrino del rey y aspirante al trono de Micenas.
En el enfrentamiento murieron los hijos de los dos cabecillas.
Para vengar la muerte de sus hijos, Electrión organizó una campaña contra los tafios, que habían intentado invadir Micenas con Pterelao al frente.
Durante su ausencia pensaba dejar al cargo de sus posesiones a Anfitrión.
Pero cuando Anfitrión regresaba de recuperar unas vacas que les habían robado los tafios, uno de los animales se enfureció, Anfitrión para pararla le lanzó un palo que rebotó matando a Electrión.
Esténelo rey de Argos, de quien dependía el reino de Micenas, aprovechó la circunstancia para desterrar a Anfitrión.
Anfitrión se instaló en Tebas junto a Alcmena. Como esta había jurado no entregarse hasta que sus hermanos estuviesen vengados, Anfitrión tuvo que emprender otra guerra contra los tafios.
La noche que regresaba victorioso, Zeus tomó a Alcmena antes que él, posteriormente también él se acostó con ella esa noche.
De estas uniones nacieron Heracles, hijo de Zeus, e Íficles, hijo de Anfitrión.