sábado, 7 de febrero de 2009

EL PERRITO BLANCO

En el Litoral Argentino, existen muchas leyendas, entre ellas está... “La leyenda del Perrito Blanco.”

Esta historia esta basada en un hecho real y comienza así...

Hace muchísimos años atrás, un joven que residía en una estancia, pronto se casaría con la mujer más bella de todo el pueblo.

El muchacho se llamaba Aniceto Núñez y la joven, Griselda Guzmán.

Ambos se amaban, planeaban formar una familia, casarse, tener muchos hijos. Ya habían fijado fecha para su casamiento y ese día al fin llegó.

Aniceto y Griselda, dieron el sí ante el altar armado en un lugar muy bello de la estancia y después de la fiesta, Griselda se retiró a su hogar para prepararse para la luna de miel.

Aniceto, se había quedado disfrutando un poco más de la fiesta, junto a familiares y amigos.

-Creo que ya es hora de ir a buscar a Griselda.- dijo Aniceto a sus padres.

-Cuídate hijo, que tengan un muy buen viaje, - le deseo su madre.

-¡Hasta la vuelta Aniceto!- le dijo su padre dándole un abrazo.

Cuando Aniceto estaba ensillando su caballo, dos de sus mejores amigos se acercaron a él.

-¿Quieres que te acompañemos?- le preguntó Félix.
-¿En serio me quieren acompañar?- preguntó asombrado Aniceto.
-¡Pues claro hombre!- exclamó Lorenzo.

-Bueno, está bien, acepto que me acompañen.- dijo Aniceto muy alegre.

Partieron los tres juntos a caballo rumbo a la casa de Griselda. En el camino iban recordando sobre las travesuras que realizaban cuando eran pequeños; se reían tanto hasta lagrimear.

Pero en un lugar del camino, se les apareció de la nada, un perrito blanco pequeño que moviendo su rabo y ladrando insistentemente, se les cruzaba de un lado para el otro impidiéndoles el camino.

-¡Mira a ese perro, no nos deja avanzar!- dijo Aniceto.

-¡Fuera perrito!- gritó Félix.

-¡Esperen, los caballos se están enloqueciendo!- exclamó Lorenzo.

Aquel perro blanco no los dejaba continuar con su camino, los caballos se sentían nerviosos y no querían caminar más, tenían sus patas como paralizadas.

-¡Algo tenemos que hacer para quitar a este perro del camino, Griselda me está esperando!- dijo enfadado Aniceto.

-Aniceto, lo mejor va a ser que regresemos a tu casa.- dijo Lorenzo.

-¿Cómo dices? ¡Te has vuelto loco!- gritó ofuscado Aniceto.

-Mira, hay una leyenda que dice, que cuando sale de la nada en medio de un camino desolado un perrito blanco y se te cruza ladrando y moviendo el rabo impidiéndote continuar con tu camino; quiere decir que algo malo te va a suceder, por eso es que el perrito toma esa actitud. Ahora, si el perrito que se te aparece se coloca a tu lado como acompañándote, eso quiere decir, que lo hace para guiar tu camino y para que nada malo pueda pasarte en tu trayecto.- dijo Lorenzo.

-¡Qué tonterías son esas, por favor!- exclamó Aniceto, después de haber escuchado atentamente el relato de su amigo.

-No son tonterías, es la verdad, mejor volvamos.- dijo Lorenzo tratando de convencer a Aniceto.

-¡Pues yo no pienso regresar, no creo en esas leyendas urbanas que se andan contando por ahí; si ustedes tienen miedo de que algo malo les suceda, pueden irse nomás, yo voy a continuar con mi camino con perro o sin perro!- gritó ofuscado.

-Está bien Aniceto, como tú quieras, yo no sigo, me vuelvo a la estancia.- dijo Lorenzo muy seguro.

-Está bien. Y tú Félix, ¿qué vas a hacer, vienes o te vas?- preguntó Aniceto.

Félix, que hasta ese momento se encontraba observando y escuchando sin decir una sola palabra, le respondió a su amigo:

-Lo siento mucho Aniceto, regreso con Lorenzo.- dijo bajando la mirada.

-¡Está bien, me dejan solo cobardes, váyanse, que yo no tengo miedo!- dijo tomando las riendas de su caballo y continuando su camino.

Aniceto, no creía en esas leyendas que se cuentan en el campo sobre aparecidos, la luz mala y tantas otras.

Continuó cabalgando con su potrillo sin tener ningún problema; el perrito blanco ya había desaparecido, él iba muy contento ansiando llegar a la casa de su amada Griselda.

Pero a veces, hay que creer en ciertas cosas que suceden aunque parezca mentira, porque cuando Aniceto al fin llegó a la casa de su amada, se encontró con una gran sorpresa...

Se hallaba descendiendo de su caballo, cuando sintió un gran ardor en su espalda, se dio vuelta para ver lo que le había provocado ese ardor y dolor, y pudo darse cuenta de que se encontraba lastimado, alguien le había asestado una puñalada certera. Aniceto, mal herido comenzó a caminar hacia la casa de su amada Griselda en busca de ayuda, se encontraba perdiendo mucha sangre. Su agresor, amparándose por la oscuridad del lugar, le asestó otra puñalada, pero esta vez en el pecho que dejó a Aniceto casi sin sentido.

Arrastrándose, pudo llegar a la puerta de la casa de Griselda; la llamó con las pocas fuerzas que le quedaban y cuando ella abrió, encontró a Aniceto ya muerto.

Al poco tiempo de la muerte de Aniceto, se pudo encontrar a su agresor, era un joven vecino de Griselda que se encontraba perdidamente enamorado de ella.

Cuando en el juicio le preguntaron, por qué había cometido semejante delito, él respondió sin remordimiento:

-Lo maté porque Griselda se casó con Aniceto, a mí me despreció, así que si ella no es mía, nunca va a ser de nadie.

Aniceto, hizo caso omiso al mensaje que le quería transmitir aquel perrito blanco al cruzarse en su camino.

Tal vez si él hubiera regresado aquel día a su estancia, aun estaría con vida.


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viernes, 6 de febrero de 2009

FUTURA LUNA


Mientras Pa-pa Mirí terminaba la Tierra, apareció un chico (dios), Paí Reté Kuaraí (“Nuestro Señor Cuerpo como el Sol” – Nuestro Señor del Cuerpo Resplandeciente), uno de los primeros en poblar la Tierra. Este vivía solo, sabía cazar, pescar, conseguir comida y cocinar.

Un día mientras éste caminaba se encontró con los Seres Primitivos, que no eran hombres ni animales, sino seres malignos que comían a primeros que se les acercaban.

Primero se hicieron amigos del chico pero siempre intentaban matarlo, obviamente no podían porque el chico era un dios, por lo tanto éste no se daba cuenta de los fines de sus “amigos”.

Entonces decidieron que este se quedará con ellos mientras engordaba por si encontraban la forma de matarlo.

Como Paí Reté Kuaraí se sentía solo decidió crear una hermana, Yacyrá (“Futura Luna”). A los Seres Primitivos les agradó, por que iban a tener más comida.

Un día los Seres Primitivos se encontraban sin alimentos y los hermanos decidieron buscarlos por ellos. En su búsqueda vieron a un loro, le tiraron un flechazo pero la flecha no le pegó porque era un animal especial, el Loro del Discreto Hablar, que por cierto era muy sabio. Éste les informó sobre los fines de los Seres Primitivos. Para vengarse Paí Reté Kuaraí junto con su hermana, Yacyrá, les dijeron a sus “amigos” que cruzarán el río con un tronco y que del otro lado se encontrarían con abundantes alimentos.

Cuando éstos estaban cruzando, los hermanos dieron vuelta al tronco, por lo tanto cayeron; Paí Reté Kuaraí exclamó: conviértanse en animales de agua, en consecuencia se convirtieron en nutrias, yacarés, peces, etc.

Pero una mujer (embarazada) de los Seres Primitivos, muy ágil, logró saltar a la orilla. Enojado Paí Reté Kuaraí la convirtió en Yaguareté que luego tuvo mellizos, una pareja, que a la vez tuvo más crías.

Los hermanos crecieron. Paí Reté Kuaraí inventó nuevas plantas y le explicó a su hermana para que se utilizara o servían. Creó la yerba mate de los hombros de una mujer triste.

Luego, Paí Reté Kuaraí se quedó solo, porque su hermana se metía en problemas entrando en casas ajenas, por esta razón un día le tendieron una trampa y muerta de vergüenza decidió irse al cielo, al que subió por una “cuerda” hecha con flechas, como le había enseñado su hermano.

Una vez en el Cielo se convirtió en Yacy (la luna). Y ahora se lo puede ver en el cielo, todavía con la cara manchada, resultado de la trampa. Y por eso es que antes tenía bien puesto el nombre de Yacyrá, es decir “Futura Luna”.


jueves, 5 de febrero de 2009

LA MADREMONTE


Los campesinos y leñadores que la han visto, dicen que es una señora corpulenta, elegante, vestida de hojas frescas y musgo verde, con un sombrero alón, cubierto de hojas y plumas verdes. No se le puede apreciar el rostro porque la ramazón del sombrero la opacan.

Hay mucha gente que conoce sus gritos o bramidos en noches oscuras y de tempestad peligrosa.

En el llano limpio y habitado, con caminos frecuentados, nunca la han visto. Vive en sitios enmarañados, con árboles frondosos, alejada del ruido de la civilización, y en los bosques cálidos, con, animales dañinos.

Los campesinos cuentan que cuando la Madremonte se baña en las cabeceras de los ríos, éstos se enturbian, crecen, se desbordan, causan inundaciones, borrascas fuertes, que ocasionan daños espantosos.

Castiga a los que invaden sus terrenos y pelean por linderos; a los perjuros, a los perversos, a los esposos infieles y a los vagabundos. Maldice con plagas y pústulas los ganados de los propietarios que usurpan terrenos ajenos o cortan los alambrados de los colindantes.



A los que andan en malos pasos, de pronto les hace ver una montaña inasequible e impenetrable, o una maraña de juncos o de arbustos difíciles de dar paso, borrándoles el camino y sintiendo un mareo del que no se despiertan sino después de unas horas, convenciéndose de no haber sido más que una alucinación, una vez que el camino que han trasegado ha sido el mismo.

Quienes la conocen, han oído sus rugidos o están convencidos de sus conjuros, siempre que van a emprender la ruta por lugares escabrosos o cuajados de fronda, llevan escapularios o medallas benditas, bastón de guayacán o varas de cordoncillo; deben ir fumando, tabaco y llevar en el bolsillo unas pepas de cabalonga.

miércoles, 4 de febrero de 2009

CAÁ-YARÍ LA DUEÑA DE LOS YERBATALES

ESCULTURA EN LA BOCA DEL ARROYO YABEBIRÍ


Los guaraníes, profundos conocedores de la selva y de sus misteriosos, aprovecharon desde siempre las propiedades estimulantes de la llex paraguariense (como lo llaman los científicos), un arbusto que crece espontáneamente bajo los grandes árboles y cuyas hojas, secas y molidas, brindan la sabrosa bebida del mate.

Tanto los colonos de la Asunción, como los sacerdotes jesuitas poco después, organizaron la explotación y distribución de la yerba mate, que muy pronto se convirtió en la bebida más popular de las colonias del Plata.

Sin embargo, durante varios siglos no se conocieron plantaciones.

Algunos trabajadores- siempre aborígenes o mestizos- se internaban en la selva en busca del codiciado arbusto. Al encontrar un yerbal, cortaban sus brotes tiernos que, envueltos en una gran red de cuero, se echaban a la espalda.

La red y su carga formaban el rairo, y el trabajador que las transportaba hasta la balanza era llamado minero porque- como el buscador de minerales- se limitaba a recolectar lo que la naturaleza ofrecía.

Pero la tarea no era fácil. Había que encontrar un yerbal lo suficientemente extenso para que no se agotara pronto y que estuviera, además, no demasiado lejos de la balanza donde el minero entregaba el fruto de su trabajo.

Para eso contaba con la Caá-Yarí, la dueña de la yerba, una mujer joven, hermosa y rubia, sólo visible para el minero que hacía pacto secreto con ella.

Cuando un trabajador quería vivir seguro de la recolección de yerba silvestre, esperaba los días de Semana Santa, entraba a la iglesia del pueblo o la misión, prometía solemnemente vivir siempre en los montes y, sobre todo, no mantener trato alguno con otra mujer que no fuera la Caá-Yarí. Hecho el voto, se internaban en lo más profundo del monte para dejar, bajo una mata de yerba, un papelito doblado con su nombre y un día determinado: era su primera cita con la Caá-Yarí.

Ese día debía reunir todo su valor, porque la hermosa joven- para probarlo- lanzaba contra él cuanta alimaña rondaba por la selva: víboras, tigres, chanchos del monte, implacables arañas e insectos venenosos. Si pasaba la prueba y llegada a la cita, recibía el premio: podía ver y tocar a la Caá-Yarí, quien desde entonces llenaba para él los más voluminosos rairos y además- invisible para todos, salvo para su minero- se subía sobre esos grandes bultos para aumentar su peso cuando el trabajador los depositaba en la balanza.


Extraído de http://blogs.clarin.com/alparaguay/tag/mitologia/

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/caa-yara-y-caa-yari-protectores-de-la.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/12/caa-yari.html

martes, 3 de febrero de 2009

LOS GEMELOS SOL Y LUNA



El texto que se transcribe puede ser considerado como el mito central de la chinantla y fue recopilado en al año de 1972, entre los chinatecos que habitan el municipio de Ojitlán, Distrito de Tuxtepec, en el norte del Estado de Oaxaca; sector de la etnia que antiguamente integraba el señorío de la llamada Chinantla Pichinche.

La Chinantla esta constituía una unidad cultural prehispánica, políticamente estructurada en torno a señoríos o a estados locales.

Si bien fueron una de las provincias tributarias de los aztecas, su primera ruptura significativa se debió a la invasión española, generándose un proceso de fragmentación política y cultural que se agravó durante el periodo colonial y especialmente después de la independencia.

En la actualidad los chinantecos viven en comunidades diferenciadas, tanto a nivel político como por el hecho de hablar distintas variantes dialectales del rico idioma común. Sin embargo, a pesar de esta diversificación las comunidades de la etnia están aún unidas por lazos ideológicos y sociales, ya que comparten un código simbólico específico así como el desempeño de similares prácticas culturales.


Cada vez que la gente pasaba cerca de un árbol de Pochota, se escuchaba un ruido que brotaba del interior del tronco. Un día la gente se quedo mirando para ver de donde salía el ruido, ya que parecía que alguien hablaba o golpeaba en el interior del árbol.

Fueron entonces a buscar al Cometa para que rajara el árbol, pero Cometa no pudo partir la madera.

Fueron entonces a buscar a Rayo (Ñi), pero Rayo tampoco pudo partir la madera.
Llamaron entonces a Pájaro Carpintero (Mi’ne’mo) y le pidieron que picara la madera, que todos habían fallado en el intento pero que tenían confianza en él, ya que siempre triunfaba en sus empresas.

El Carpintero acepto, voló y se posó sobre la parte del árbol de donde brotaba el ruido.

Comenzó el pájaro a picar y pronto el sonido de sus golpes se hizo mas profundo.

Al poco tiempo la madera se quebró y aparecieron dos huevos en el interior del tronco.

La gente le pregunto que había encontrado y el Carpintero les narró su hallazgo, les dijo que había encontrado dos huevos en el interior del tronco.

Entonces una anciana le pidió que se los diera, que ella los iba a guardar hasta ver que clase de animal salía de allí.

Carpintero le dio los huevos y la anciana lo envolvió en su pañuelo y se los llevo a su casa cargándolos sobre sus hombros. Al llegar a su casa puso los huevos en un cesto, en un chical que se usa para guardar las tortillas.

Allí los dejÓ y todos los días los miraba para ver si ya se habían quebrado, pero los huevos seguían intactos aunque pasó mucho tiempo.

Todos los días la Anciana salía de la casa, para buscar la comida de sus esposo Venado (A’kua’nay).

Uno de los días que regreso a su casa encontró que todo estaba desordenado, sus madejas de algodón estaban revueltas.

Así comenzó a pasar todos los días, cada vez que llegaba a su casa encontraba todo desordenado, pero nunca podía hallar al culpable. Sospechó entonces de los huevos, pero arrimaba su oreja a ellos y escuchaba nada. Así paso hasta que un día se dio cuenta que el Colibrí (Tan’chi) cantaba en el camino, justo antes de que ella entrara en la casa. Entonces la Anciana volvió al otro día por un camino distinto al que acostumbraba tomar.

Cuando llegó a su casa entro de golpe y vio a un niño y a una niña. Cuando escucharon a la Anciana los niños corrieron a meterse dentro de los cascarones de los huevos, pero la niña llego tarde y no pudo esconderse y así fue como la Anciana los descubrió.

La Anciana los perdonó y dijo que los iba a adoptar como sus hijos. Los niños eran Sol (Y’e) y Luna (Cy). Sol y Luna estaban furiosos porque Colibrí no les había avisado de la llegada de la Anciana y se fueron a buscarlo para castigarlo. En aquella época el Colibrí era grande como una gallina, pero quedo pequeñito porque Sol y Luna lo apretaron como castigo por no haberles avisado.

Quedaron entonces Sol y Luna como hijos de la Anciana.

Ella salía todos los días para conseguir la comida de su marido Venado.

Un día los hermanos le dijeron que no saliera más, que ellos iban a traer la comida, y entonces salieron todos los días con sus arcos y sus flechas a cazar animales y a buscar hierbas. Pero la Anciana les había dicho que no fueran a cierto lugar del bosque y sin embargo Sol y Luna le desobedecieron. Fueron a ese lugar y allí un pájaro les habló, el pájaro les dijo que no debían andar por allí matando pájaros para alimentar a una mujer que no era la verdadera madre de ellos.

Cuando escucharon estas palabras Sol sopló a los pájaros que había matado y estos revivieron. Volvieron a la casa de la Anciana y decidieron matar a su esposo Venado. Se pusieron de acuerdo para matarlo mientras la Anciana no estaba en la casa. Fueron, lo mataron y se comieron la carne de su padre. Después trataron de que la Anciana no se diera cuenta de lo que habían hecho.

Cogieron una gran olla de barro y la llenaron de avispas. Pusieron avispas dentro de la olla, para que pareciera que una persona estaba roncando. Cuando llegó la Anciana y preguntó por su esposo, Sol le dijo que estaba dormido y que el ruido de las avispas era su ronquido. Pero Luna no se acordó de la trampa y dijo que Venado había salido a pescar, así se contradijeron y así descubrió la Anciana la muerte de su esposo Venado.

Se enojo entonces la Anciana y comenzó a perseguir entonces a los dos hermanos. Corrieron durante mucho tiempo y ya la Anciana los estaba por alcanzar. Cuando ya los estaba por alcanzar Sol le pidió a Luna su pasador del cabello, Luna se lo dio y Sol puso el pasador en el camino y de allí mismo nació un cerro. Los hermanos continuaron corriendo y la Anciana tardó mucho en pasar el cerro.

Cada vez que la Anciana los estaba por alanzar Sol hacia un cerro para que se demorara, y así fue que el suelo quedó cubierto de montañas, por eso hasta hoy están las montañas.

Llegaron entonces hasta un río, un río muy crecido y al llegar los hermanos comenzaron a nadar para pasar al otro lado. La Anciana también se tiró al río, pero cuando estaba por la mitad, los hermanos le arrojaron una bola de acuyo y la Anciana cayó muerta y se hizo Tepezcuintle (acuti).

De su sangre nacieron muchos animales, miles de animales nacieron de su sangre, y ella misma se hizo Tepezcuintle, por eso hasta hoy el Tepezcuintle anda cerca de los ríos.

Se fueron por su camino por el Oriente los hermanos. Caminaron a un lugar donde había dos grandes peñascos que aplastaban a la gente cuando pasaba en medio de ellos.

Entonces Sol y Luna hicieron cerbatanas, cada uno de ellos tuvo su cerbatana (ma’ti) y con ellas le dispararon a las peñas. Cuando los proyectiles golpearon las piedras, éstas se abrieron y de su interior brotaron las mariposas, por eso las mariposas tienen círculos en las alas, son las huellas de los disparos de las cerbatanas de Sol y Luna.

Siguieron caminando los hermanos, hasta llegar cerca de una enorme montaña, allí un hombre les dijo que se fueran, porque en la montaña viva un águila de siete cabezas que arrebataba a la gente y la llevaba a la cumbre. Entonces luna propuso que hicieran una jaula de madera y se metiera adentro, para que el águila no pudiera tomarlos por separado, para que pudieran defenderse los dos juntos.

Así lo hicieron, cortaron palos y con ellos hicieron una jaulita y se metieron dentro. Apenas habían entrado cuando llegó el águila, cogió la jaula y la llevó volando hasta la cumbre de la montaña. En la cumbre de la montaña estaban muchas personas y la mayoría de ellas estaban heridas o enfermas.

Sol preguntó que hacia el águila con la gente que se robaba y le contestaron que se las comía. Por turno se iba comiendo a la gente, por eso tardaría bastante en comerse a los hermanos, porque había mucha gente allí.

Entonces Luna preguntó a que hora se dormía el águila, le contestaron que a mediodía, pero que seis cabezas se dormían y una se quedaba vigilando.

Cuando el águila se durmió Sol le preguntó a Luna si traía algo con que amarrar la cabeza del águila. Luna contestó que no traía nada. Sol se enojó y le dijo que ella nunca pensaba en nada, pero que él sí traía con que amarrar la cabeza del águila.

Después de decir esto, se sacó su cinturón de cuero de borrego, lo rajó en dos partes y le hizo un lazo en el medio. Echaron ese lazo alrededor de la cabeza del águila y comenzaron a tirar uno de cada lado, ayudados por las personas que no estaban tan enfermas.

Hicieron tanta fuerza y el animal se movió tanto que comenzó a temblar la tierra, la tierra temblaba como en un terremoto. Entonces los hermanos se acercaron al águila cuando ya estaba muerto, lo miraron y vieron que había hecho tanta fuerza que sus ojos se habían salido de sus órbitas. Los ojos brillaban intensamente, pero el derecho brillaba más intensamente que el izquierdo.

Sol quiso apoderarse del ojo derecho pero Luna fue más rápida y los recogió primero, así quedaron cada uno con un ojo del águila, pero el de Luna era más brillante. Después quisieron bajar de la montaña donde estaban, pero era tan alta que no se podía bajar a pie.

Pensaron como bajar y entonces llamaron al zopilote para que los bajara.

El zopilote los recogió sobre su lomo y trató de llevarlos abajo, pero no podía aguantar el peso de los dos hermanos, sólo daba vueltas en el aire sin poder bajar al valle. Se enojaron los hermanos, se bajaron del zopilote y le dijeron que no servia para nada, y que por eso de ahora en adelante solo iba a comer carne podrida.

Entonces los hermanos llamaron al Tucano, le dieron de comer semilla de una fruta y le dijeron que defecara al pie del cerro. Así lo hizo el Tucano y de sus excrementos brotaron ramas largas que treparon por la ladera, pero no tuvieron suficiente fuerza para llegar arriba del cerro.

Entonces llamaron al murciélago y fue a defecar abajo del cerro.
De sus excrementos brotó un gran árbol de amate que creció tan alto que sus ramas llegaron hasta la cumbre de la montaña.

Por esas ramas bajaron los dos hermanos y todos los prisioneros del águila, enfermos y heridos, bajaron atrás de ellos.

Siguieron entonces los hermanos su camino hacia Oriente, caminaron tanto que comenzaron a sentir mucha sed. Luna se quejaba y sufría mucho por la sed.

Cuando vio eso Sol le dijo que si cambiaban los ojos del águila, él encontraría agua para que calmar su sed. Aceptó el trato Luna y es así que Sol quedó con el ojo más brillante, por eso es que Sol brilla más que Luna.

En esa época no había manantiales, se escuchaba el rumor del agua que corría bajo la tierra, pero no se veía el agua por ninguna parte.

Entonces Sol arranco un poco de zacate y de ahí comenzó a brotar un hermoso manantial, por eso hasta ahora hay manantiales; Sol fue quien creó los manantiales.

Cuando apareció el agua, Sol le dijo a Luna que no la tomara, que primero debía buscar un sacerdote, para que bendijera el manantial. Se fue Sol a buscar el sacerdote, pero Luna no pudo aguantar la sed y bebió el agua que no estaba bendita.

Cuando Sol regresó con el sacerdote se dio cuenta que Luna había bebido, porque el agua estaba alrededor de su cara, igual que ahora cuando Luna tiene agua se ve el halo alrededor suyo.

Luna tiene el halo y un hoyito arriba del labio superior. Desde entonces es que existe ese hoyito sobre el labio superior de la gente.

Sol se puso furioso cuando vio que su hermana lo había desobedecido, se puso tan furioso que cogió al sacerdote y lo arrojó contra la cara de Luna.

El sacerdote pegó con tanta fuerza contra Luna que la dejó marcada para siempre, es por eso que hasta hoy Luna tiene muchas manchas en su cara.

Se fueron después de eso los hermanos y llegaron al cielo.

Allí los estaba esperando juna’ri que era Dios.

Allí juna’ri les puso nombre a los dos, el nombre de Sol fue Juan y el de Luna Lupe.

Entonces juna’ri les dio el encargo de que Juan iba a trabajar de Sol y Lupe de Luna.

Luna protestó y pidió que ella quería ser Sol, quería ser Sol para alumbrar más.

Pero Sol tenía el ojo más brillante, el ojo de Luna no tenía suficiente luz para alumbrar. Por eso es que la luz de Luna alumbra menos que la del Sol, así que fue que Sol quedó con el cargo de iluminar todo el mundo.


Relator: Nicolás Zaragoza
Municipio de Ojitlán, Tuxpetec, Oaxaca, México

lunes, 2 de febrero de 2009

EL COYOTE Y EL WASICHU

Pintura de Don Oelze

Leyenda Lakota

Érase una vez un wasichu comerciante que presumía de haber sido capaz de engañar a todos los indios con los que había traficado. Pero un día un anciano lakota le dijo en la puerta de su tienda.

- Quizás sea cierto lo que dices. Pero hay alguien a quien no puedes engañar.

- Imposible. No existe nadie que se resista a mi palabra ni a mi ingenio -y soltó una sonora carcajada que atrajo la atención de los que andaban cerca.

El anciano no cambió su gesto e insistió indiferente

- Ríes porque no le conoces.

El wasichu se sintió ofendido en su orgullo y retó al anciano a que le presentara a tal personaje.

- Está bien -contestó el lakota- pero no te extrañe su apariencia. Si así lo deseas, esta misma noche te lo presentaré.

El comerciante esperó nervioso, dejando pasar las horas y poco después de la caída del sol se acercó al tipi del anciano. Cuando entró vio con sorpresa que un coyote estaba recostado cerca del anfitrión, mordisqueando un hueso.

El wasichu volvió a sonreír y preguntó:

- ¿Es él quien puede superarme a mí en el arte del engaño?
-Se puso en jarras y exigió- A ver si es capaz de demostrarlo.

- No pensaba que había venido a demostrar mi ingenio. Tan sólo he aceptado la invitación de mi amigo lakota a comer.

- Lo dices porque eres incapaz de aceptar mi reto.

- Esta bien -contestó el coyote- pero no tengo aquí mi “saco medicina”. Es él el que me da la sabiduría el que agudiza mi ingenio.

- Pues ve a buscarlo -requirió el wasichu-.

- Imposible. Mi refugio está lejos. Tardaría toda la noche en ir a buscarlo. Quizás mañana.

- No, esta misma noche. Te dejo mi caballo para que vayas a buscarlo. Quiero demostraros a todos que soy más inteligente que tú.

El coyote se quedó pensando, mientras masticaba con calma un pedazo de carne.
- Si me acerco a tu caballo se dará cuenta de mi olor. Sabrá que soy un coyote, se asustará y no dejará que le monte.

- Pues vístete con mi ropa. Así pensará que soy yo.

Tras meditarlo unos instantes, el coyote aceptó la propuesta. El wasichu se desprendió de su camisa, sus pantalones y su sombrero y vio desde el tipi partir al coyote a lomos de su caballo.

Tres días estuvo en la tienda esperando el comerciante el regreso del coyote, pero nunca le volvió a ver. Ni a él, ni a su caballo, ni a su ropa.

Nota:
Wasichu (o was'chu): Término despectivo lakota con el que se definía a los blancos que mostraban su ambición por las tierras y bienes nativos. Textualmente puede traducirse por “el que acapara la sustancia” (=”avaro”, “codicioso”).



Extraído de NacionesIndias.com

domingo, 1 de febrero de 2009

JUAN JOSÉ LAMI

Juan José Lami (Santiago del Estero, Argentina - Silípica, íd., 1834), sacerdote argentino, destacado miembro del gobierno local de la provincia de Santiago del Estero durante los años posteriores a la Revolución de Mayo.

Vinculado a la sociedad santiagueña, fue miembro del cabildo catedralicio de la diócesis de Salta.

En 1810 apoyó la prédica revolucionaria de José Moldes y ayudó a que la ciudad de Salta apoyara la Revolución de Mayo y a la Primera Junta de gobierno surgida de ella.

El cabildo de la ciudad de Santiago del Estero lo nombró como diputado, para incorporarse a la que sería la Junta Grande, pero una serie de conflictos entre la autoridad central y el caudillo local Juan Francisco Borges le impidió viajar a Buenos Aires a incorporarse a la misma.

En 1811 ocupó el cargo de provisor del obispado de Salta, por haber sido arrestado el obispo Nicolás Videla del Pino, notorio realista, por orden de la Junta.

Al año siguiente, sin embargo, el general Manuel Belgrano hizo también arrestar a Lami, como sospechoso de ser realista, aunque posiblemente como amigo del rebelde Borges. Fue enviado preso a Buenos Aires, donde permaneció detenido en el Convento de la Recoleta.

Regresó a Santiago del Estero a fines de 1813, y se vinculó con las clases dirigente, especialmente con la familia Taboada. Se mantuvo alejado de las complicaciones políticas ál ser nombrado párroco de la parroquia de Silípica, poco al sur de la capital; pero periódicamente irrumpía en la política local, como influyente miembro de grupos de poder vinculados al cabildo.

En 1820, el caudillo Juan Felipe Ibarra, cuñado de los Taboada, ocupó el cargo de gobernador de la provincia, y Lami se vinculó a él. Fue electo diputado provincial y presidente de la legislatura, y apoyó la política de Ibarra y la autonomía provincial de su partido. Fue el autor de un proyecto de constitución provincial, que no llegó a ser tratado, y que fue el único que conoció Santiago del Estero hasta después de la caída de Ibarra, 30 años después.

Varias veces prestó servicios diplomáticos al gobernador, firmando en su nombre algunos tratados de paz con las provincias vecinas. Por dos veces fue gobernador delegado.

Murió en 1834 en Silípica, provincia de Santiago del Estero.


FUENTE:

Alén Lascano, Luis C., Historia de Santiago del Estero, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1991.
Bazán, Armando R., Historia del Noroeste Argentino, Ed. Plus Ultra, Bs. As.

sábado, 31 de enero de 2009

EL COYOTE


Una de las entidades espirituales más recurrentes en las leyendas es la de la imagen del Coyote, un animal con el que convivían en los amplios desiertos y llanuras de Norteamérica. Las tribus del oeste lo consideraban un importante colaborador con el creador del mundo y vital a la hora de que la vida y seres humanos se extendieran por éste.

Los Maudi comentaban que junto al dios creador, el coyote talló seres humanos en la madera, pero al no dar el resultado esperado, fueron convirtiendo a las figuras resultantes en animales.

Los intentos infructuosos del dios creador, Kodoyanpe, le llevaron a pensar que el causante del mal era el coyote y trató de destruirle.

Pero éste se había servido ya de una serie de criaturas malignas y monstruos que había creado. A pesar de contar con ayuda, Kodoyanpe fue derrotado por el astuto coyote, pero antes de morir, éste enterró una serie de figuras de madera que había creado y éste fue el nacimiento de la tribu india.

Dicha interpretación de la leyenda se ve reflejada hoy día aun en como el Sol, Kodoyanpe circula por el cielo y se refugia en el oeste ante la llegada del coyote, la noche. Otras tribus comentan que fue el coyote quien con Kodoyanpe creó la tierra y arena en donde antes solo había restos de agua.

Otras entidades Occidentales consideraban al coyote como una entidad benefactora, que tras EL DILUVIO (muy recurrente en las diferentes culturas y mitos indios) fue el coyote quien plantó diferentes plumas de aves que según el color formaron diferentes tribus de Norte América.

Sedit, uno de los nombres que se le cede al coyote por los indios Norteamericanos, tiene un carácter entrometido que en alguna ocasión perjudicó a la humanidad. El Gran Espíritu, o Padre Cielo, dispuso que para que los humanos pudieran gozar de la vida eterna, se formara una escalera para que éstos pasaran de la tierra al cielo y viceversa, y le encargó el trabajo a dos buitres. El coyote fue a investigar el proceso de construcción y al saber el motivo de la construcción de la escalera, a coyote le pareció una tontería ya que según él los seres humanos se aburrirían fácilmente de la vida inmortal si accedían a la dimensión del cielo, por lo que convenció a ambos buitres para que suspendieran la construcción de la escalera. Así lo hicieron ambos, pero uno de los buitres antes de irse sentenció que a también al coyote se le impidiera subir al cielo. Aun así trato de hallar el método para ser el único ser de la tierra capaz de viajar entre el cielo y la tierra. E incluso se llegó a fabricar unas alas con girasoles, pues observó que estas flores seguían el ciclo del sol por el cielo. Pero al marchitarse las flores, sus alas le hicieron caer.

Otra historia cuenta que cuando el mundo aun era joven y fresco, el odio y la avaricia aun no existían y todos los seres vivían en paz. El coyote se aburría pues no tenía a nadie con quien vivir o festejar.

Invitó a todos sus amigos a su casa y si lo pasaban bien, como él esperaba, los invitaría cada año a una celebración. El coyote puso unos rápidos en el río Shuswap y una catarata que caía en un gran caldero de piedra y construyó una trampa para los salmones que debían llegar para servir de alimento. Cuando supo que llegaban el coyote llamó a todos sus amigos animales y oyó el rugido y los demás sonidos de sus amigos. Juntos celebraron y lo pasaron bien durante la fiesta y ya acabada la fiesta, todos volvieron a sus cuevas.

Desde entonces cada primavera, el coyote llama a sus amigos y aun se escucha la contestación de éstos en el bosque que acuden a reunirse con él junto a la cascada y caldero de piedra que aun existen.

viernes, 30 de enero de 2009

FELICITAS GUERRERO DE ALZAGA


Corría el mes de enero 1872 y Buenos Aires amaneció sacudida por una espantosa noticia: habían asesinado a una de las mujeres más hermosas de la ciudad, Felicitas Guerrero de Alzaga. ¿Qué era lo que había sucedido?

Hacia la década de los ‘70 en el siglo pasado, Buenos Aires era una apacible ciudad con ritmo de “Gran Aldea”, si nos guiamos por la descripción que de ella nos hace Lucio V. Mansilla. Era la capital de un país que se estaba formando, y gracias una ley de la época de Mitre el gobierno nacional “alquilaba” el territorio de la ciudad de Buenos Aires para usarlo de sede. Desde 1868 el presidente era Sarmiento, que desarrollaba una firme acción de gobierno. Su lento avance urbano había sufrido los embates de la epidemia de fiebre amarilla que en 1871 azotó la ciudad, obligando a las familias ricas de comerciantes y hacendados, asentadas desde casi el inicio de nuestra historia en el barrio sur, lo que conocemos como San Telmo y Monserrat, a emigrar hacia el norte, más allá de las “Cinco esquinas” (hoy Quintana y Libertad). Esto era toda una aventura si tenemos en cuenta que la ciudad no se extendía al oeste más de la calle de las Dunas (hoy Callao). Al sur, se extendía una zona baja y anegadiza, separada del casco histórico de la ciudad por innumerables arroyos que se desbordaban con las lluvias, copiosas según cuentan los cronistas, y que eran la vía natural de desagüe de la pampa en su camino hacia el Río de la Plata y el Riachuelo. Esta zona era el lugar de las quintas que desde habían rodeado el núcleo urbano, tanto al sur como al norte y al oeste, sirviendo como lugares de abastecimiento para los pobladores ciudadanos, y de esparcimiento en los largos y calurosos veraneos.

Ese sur pantanoso, lleno de pajonales, inundable, que miraba al río y que tenía al Riachuelo como puerto de abrigo, fue el escenario de la tragedia que enlutó a Buenos Aires aquel enero de 1872.

Allí, en la intersección de las calles Montes de Oca y Pinzón se ubicaba la quinta de los Alzaga, donde en 1862 se habían radicado Martín de Alzaga, rico comerciante de edad avanzada, y su joven esposa, Felicitas Guerrero (nacida en 1846). La feliz pareja llevó una tranquila vida por un largo tiempo; tuvieron un hijo, Félix, y los tres disfrutaron de la familia que habían formado. Pero la desgracia rondaba a Felicitas. Ni toda su belleza, mencionada por los caballeros de la época, ni toda su fortuna, pudieron protegerla.

En 1869, muere Félix muy pequeño; poco después, en 1870, su esposo Martín. Felicitas queda viuda y con una enorme fortuna con tan sólo 26 años. Famosa por su dulzura y buen carácter, como por su inigualable belleza, comienza a ser pretendida por varios enamorados que la cortejan incesantemente. Ella, coqueta, no se decide abiertamente por ninguno, provocando los celos de más de uno de ellos.

Pasan los años, y en enero de 1872 Felicitas organiza en su estancia “La Postrera” a orillas del río Salado, una gran fiesta con motivo de la inauguración de un puente, fiesta que iba a contar con la presencia del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Emilio Mitre.

Atareada con los preparativos, el 29 de enero se dirige a Buenos Aires para realizar algunas compras para la ocasión. Al regresar a su quinta de Barracas por la noche, se encuentra con que uno de sus enamorados, Enrique Ocampo la estaba esperando.

¿Qué era lo que buscaba? Cegado por los celos al enterarse que no era él el elegido por el corazón de Felicitas, fue a exigirle explicaciones. No sabemos cómo se desarrolló la discusión entre los dos jóvenes, pero si sabemos cómo finalizó.

El enamorado en un arrebato le disparó por la espalda a la hermosa Felicitas, y al darse cuenta de lo que había hecho, se suicidó muriendo en el acto. La joven gravemente herida, agonizó durante toda la noche, y en la mañana del día 30 murió en los brazos de sus padres.
Ante tamaña desgracia, don Carlos Guerrero y Felicitas Cueto decidieron que la mejor manera de recordar a su hija era donando sus bienes para erigir una suntuosa capilla.

Y con esa idea hicieron construir la iglesia de Santa Felicitas en lo que fuera la quinta de su tan amada hija, colocando una placa, en la que aún hoy puede leerse “Capilla de Santa Felicitas. Fundada el 30 de enero de 1879 por Carlos J. Guerrero y Felicitas C. de Guerrero en memoria de su hija Felicitas G. de Alzaga”.



Está ubicada en Isabel La Católica, entre Pinzón y Brandsen.

“Es una historia trágica de amor que dio lugar a muchos mitos”, cuenta Diego Ziggioto, a cargo de la empresa Horizontes que realiza circuitos turísticos no convencionales. Los vecinos dicen que cada 30 de enero, fecha de su muerte, aparece el fantasma de Felicitas, que vaga ensangrentado.

“Muchas mujeres cuelgan cintitas de la reja, porque si uno se agarra fuerte conseguirá el amor de su vida, y si ya lo tiene, lo conservará.

Es una de las historias preferidas por las chicas, que corren a agarrarse de las rejas apenas la escuchan”, dice el guía.

jueves, 29 de enero de 2009

EL NACIMIENTO DEL ARCO IRIS




Hace mucho, mucho tiempo, en la espesa selva verde esmeralda habitaban unos pequeños animalitos que provocaban la admiración de todos aquellos que tenían la suerte de poder verlos. Eran siete magníficas mariposas, todas diferentes, pero cada una con sus alas pintadas de un color brillante y único. Su belleza era tal, que las flores de la selva se sentían opacadas cada vez que las mariposas revoloteaban su alrededor.

Eran inseparables, y cuando recorrían la selva parecían una nube de colores, deslumbrante y movediza.

Pero un día, una de ellas se hirió con una aguda espina y ya no pudo volar con sus amigas. El resto de las mariposas la rodeo, y pronto comprendieron de la profunda herida era mortal. Volaron hasta el cielo para estar cerca de los dioses y, sin dudarlo, ofrecieron realizar cualquier sacrificio con tal de que la muerte de su amiga no las separara. Una voz grave y profunda quebró el silencio de los cielos y les preguntó si estaban dispuestas a dar sus propias vidas con tal de permanecer juntas, a lo que todas contestaron afirmativamente.

En ese mismo instante fuertes vientos cruzaron los cielos, las nubes se volvieron negras, y la lluvia y los rayos formaron una tormenta como nunca se había conocido. Un remolino envolvió a las siete mariposas y las elevó más allá de las nubes. Cuando todo se calmó y el sol se disponía a comenzar su trabajo para secar la tierra, una impotente curva luminosa cruzó el cielo, un arco que estaba pintado con los colores de las siete mariposas, y que brillaba gracias a las almas de esas siete amigas que no temieron a la muerte con tal de permanecer juntas.

miércoles, 28 de enero de 2009

EL CUERO



El Cuero es un ser que habita en ríos, lagos, lagunas y también en el mar, pero de preferencia se le encuentra en pequeñas y oscuras lagunas. Su apariencia es la de un cuero de vacuno extendido, de gran tamaño, por eso su nombre indígena (en Mapudungu) es "el Threquelhuecuvu", (de thrulque=cuero y huecuvu=genio maléfico).

En el borde de su cuerpo tiene una especie de filudas garras. Son pocos los que han logrado ver su cabeza, pero se dice que tiene como tentáculos en forma de tenazas, que terminan en un par de ojos rojizos y saltones. Otros dicen haber visto lo que podría ser su rostro, que es indescriptiblemente horrible. De lo que sí se está seguro es que, por debajo de su cuerpo, en el centro tiene una boca que se asemeja a una gran ventosa, con la cual succiona hasta la última gota de sangre de sus víctimas.

Suavemente se desplaza por el fondo de las aguas, buscando de qué alimentarse. Pobre de aquel que esté cerca de la orilla de las aguas donde habita, pues utilizando sus oscuros poderes, hace subir las aguas e hipnotiza al infortunado. Entonces, cuando el nivel de las aguas se lo permite, rápidamente envuelve a su víctima y la arrastra hasta el fondo del río o laguna, donde la devorará. Cuando la persona o animal está nadando en las aguas, su siniestra sed de sangre se torna mucho más fácil de satisfacer. Se sabe por ejemplo de personas que han estado muy cerca de la orilla de un río y que han sido capturadas por el Cuero.

Para librarse del acecho del peligroso Cuero, es necesario solicitar los servicios de un o una Machi (brujo/a o curandero/a mapuche) con experiencia. Esta persona atrae con su magia al implacable monstruo hasta la orilla. Una vez cerca, lo engaña y le lanza ramas de "calafate" (un arbusto de durísimas espinas que da unos frutos de dulce sabor y color azul). El Cuero, enceguecido por la magia del Machi, envuelve las ramas pensando que es una sabrosa presa. Pero al apretar con fuerza el arbusto, hace que las espinas se entierren en su cuerpo, desgarrándose así y desangrándose hasta morir.

Este monstruo acuático no sólo habita en Chiloé. También se sabe de su presencia en diversas lagunas del sur de Chile.

martes, 27 de enero de 2009

JUAN FELIPE IBARRA


Nació en Matará el 1 de mayo de 1787. Se educó en el Colegio de Monserrat en Córdoba.

En el año 1810 se incorporó al ejército patriota con rumbo al Alto Perú.

Por su actuación en las batallas de Salta y Tucumán alcanzó los rangos de Teniente y Capitán.

Manuel Belgrano lo designó para la defensa de las fronteras santiagueñas, como Comandante de Abipones.

Luego de la proclamación de la autonomía, fue designado gobernador, cargo que ejerció desde 1820 a 1851.

Juan Felipe Ibarra era federal, los habitantes argentinos estaban divididos en unitarios y federales.

Los unitarios deseaban que se gobernase a las provincias desde Buenos Aires.

Los federales sostenían que cada provincia debía tener su propio gobierno.

Por ello desconoció la Constitución Unitaria y a Bernardino Rivadavia como presidente de la nación.

Su preocupación por la enseñanza se hace evidente cuando en el año 1826 pide a la Legislatura la creación de escuelas.

Organizó el Municipio de la ciudad Capital.

Dictó el primer Reglamento de Policía.

Inauguró el templo de Nuestra Señora de La Merced, el 24 de Septiembre de 1833.

Murió en la provincia el 15 de Julio de 1851.

lunes, 26 de enero de 2009

LA LECHUZA Y EL CABURÉ




Conociendo las costumbres del tirano de la selva, un día la lechuza se atrevió a implorarle piedad para su hijo.

- En nombre del parentesco que nos une – le dijo -, vengo a rogarte que no mates a mi pichoncito. ¡Hay tantos pajaritos que viven en el monte! Además, ¡es lo único que tengo! Hasta el corazón más frío tiene su momento de bondad.

¿ y cómo sabré cuál es tu hijo? – pregunto el Caburé. La lechuza sintió que la esperanza renacía en su corazón.

-¡Muy fácil! – contestó casi sin pensarlo-. ¡Mi hijo es el más lindo de todos los pichoncitos de la selva! ¡No podrás confundirte!

-Bien... –concluyó el Rey de los Pajaritos-; te prometo que esta noche no lo tocaré.

Pero a la mañana siguiente, desolada, la lechuza descubrió que la víctima había sido ¡su propio hijo!.

- ¡Me has mentido! – le reprochó duramente al asesino-. Me aseguraste que no lo tocarías...¡ y sólo encontré el plumón de mi hijito!.

El Caburé quedó desconcertado. ¿Cómo podría haber sucedido ese trágico error?. Y tuvo que confesar, sinceramente:

- Me dijiste que tu hijo era el más lindo de todos los pichoncito de la selva. Para no equivocarme, esta noche elegí, justamente, al más feo.

domingo, 25 de enero de 2009

LA PINCOYA


Adolescente muy hermosa, de larga cabellera dorada, de encanto y dulzura incomparables. Sale desde las profundidades del mar, semi vestida con un traje de algas, a danzar a las playas.

Cuando realiza su delicado baile mirando hacia el mar, significa que en esas playas y mares abundarán los peces y mariscos; en cambio si lo hace con el rostro vuelto hacia la tierra, indica a los pobladores que para la temporada venidera, los mencionados productos escasearán y por tal motivo, será menester salir en su búsqueda a playas y mares lejanos.

No obstante, cuando la escasez, en ciertas regiones se prolonga por largo tiempo, por ausencia de la Pincoya, es posible hacerla volver, y con ella, la abundancia, por intermedio de una ceremonia especial.

La leyenda dice que... Al regresar la Huenchula, a casa de sus padres, en donde dejara bajo sus cuidados a su tierna hija, durmiendo en una lapa, comprobó que debido a la curiosidad de sus mayores, la niña se había transformado en agua cristalina.

Invadida por el llanto y la desesperación, cogió la vasija y corrió desesperada hacia la playa, a vaciar suavemente su contenido en las aguas del mar. Y avanzando hacia el interior, se perdió en las profundidades del océano, en busca de su esposo el Millalobo.

Entre sollozos y llantos, le relató lo acontecido.

Apenas hubo terminado de pronunciar la última frase de su historia, vio acercarse hacia ella, una delicada barca semejante a una lapa, llevando en su interior a su desaparecida hija, convertida ahora, en una hermosa joven, a quien dio el nombre de Pincoya.

Las múltiples variedades de peces y mariscos, que el Millalobo, ofrece generoso al pueblo chilote, las siembras, en mares y playas, por intermedio de las maravillosas y fecundas manos de su hija predilecta, la Pincoya.

Cuando los chilotes, eternos vagabundos del mar, naufragan, siempre encuentran junto a ellos a la candorosa Pincoya, que acude pronto a su auxilio.

Si por razones superiores, no logra su propósito de salvarlos, ayudada por sus hermanos la Sirena y el Pincoy, transporta con ternura los cuerpos de los chilotes muertos hasta el Caleuche, en donde ellos revivirán como tripulantes del barco fantasma y a una nueva existencia de eterna felicidad.

Seguramente, por esta razón, los chilotes jamás temen al mar embravecido, a pesar que la mayoría de ellos no sabe nadar.

El espíritu de la Pincoya, creado por su imaginación, al velar siempre por ellos, les infunde plena confianza, durante sus arriesgadas faenas por los océanos del mundo.


(Publicación del Dr. Bernardo Quintana Mansilla, “Chiloé Mitológico”).

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-caleuche.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/el-millalobo.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/01/la-pincoya.html

sábado, 24 de enero de 2009

LA PINCOYA



Mujer de belleza extraordinaria en la cual se personifica la fertilidad de las costas de Chiloé y sus especies marinas

A ella se atribuye la escasez o abundancia de peces y mariscos.

La Pincoya suele aparecer en las costas con el Pincoy (su marido) el cual se sienta a cantar sobre una roca en donde atrae a la Pincoya y la envuelve con su voz melodiosa haciéndola entrar en una danza frenética, sensual y maravillosa.

Si baila vuelta hacia el mar habrá mucha abundancia y si bailase vuelta hacia la playa habrá escasez.

Pescadores la han visto en los roqueríos peinando su larga cabellera.

Cuando los chilotes naufragan la Pincoya acude a su auxilio.



viernes, 23 de enero de 2009

EL INVUNCHE

Ilustración Renzo Soto


Es aquel ser hipertrofiado que cuida la cueva de los brujos.

Es un niño recién nacido que es raptado o donado por algún brujo. Lo crían desnudo en la cueva y lo alimentan con carne humana y leche de gata.

Cuando crece, los brujos lo transforman en un monstruo, al deformarlo poniéndole una pierna en el espinazo, que impide que se aleje de la cueva. Se le permite salir sólo cuando tiene que alimentarse, desplazándose en tres patas y emitiendo sonidos guturales, asustando y horrorizando a aquellos que lo oyen.

Si un "limpio" lo ve, se transforma o lo enlesa para siempre.

Los únicos que pueden mirarlo sin peligro alguno, son los brujos. Si de noche le dan de palos a un invunche, significa que va haber pestes y muertes.

La carne de este ser cura cualquier enfermedad y cuando muere uno, los brujos se lo "pleitean".


Fuente: chiloe.cl

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-huenchur.html

jueves, 22 de enero de 2009

EL CUCHIVILÚ


Ilustración de Renzo Soto

Mitad cerdo y mitad serpiente, a este monstruo solo lo pueden ver los brujos.
El Cuchivilu pasa la mayor parte del tiempo oculto en las cuevas en donde habita.
Con cabeza de cerdo y cuerpo de serpiente (cuchi significa cerdo y vilu, serpiente), no es muy popular para los chilotes, debido a las negativas repercusiones de sus actos, en especial relacionados con las actividades de pesca artesanal.

En algunos lugares de Chiloé todavía existe una antiguo método para pescar. En la playa se construye un cerco de varas formando un semicírculo, cuya parte abierta queda en dirección a la tierra. A esta estructura se le conoce como Corral de Pesca.

De esta forma, cuando la marea sube, el corral queda cubierto por el agua, y cuando la marea baja, los peces que se aproximaron hasta la orilla quedan atrapados en el corral, lo que facilita su captura.

Es aquí cuando aparece el temido Cuchivilu, pues suele entrar cada cierto tiempo en los corrales de pesca, destruyendo el cerco, moviendo y levantando la tierra o arena y devorando a los peces apresados en él.

Y por si fuera poco, además de la pérdida que significa para los pescadores, el lugar que el Cuchivilu visita queda maldito, debido a lo cual ningún pez queda nuevamente atrapado en el corral.

La única solución para romper el embrujo es realizar una ceremonia especial llamada Cheputo. Otro de los sitios donde vive es en el barro de los esteros, lagunas o pantanos, de donde sale a nadar en las corrientes. Si alguien se baña en las mismas aguas donde el Cuchivilu estuvo, se le cubriría el cuerpo de granos o de sarna.

Otra característica de este monstruo acuático es que si alguien escucha su grito o gruñido, algo así como: "cur-cur-cur", tendrá una corta vida.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/el-millalobo.html


miércoles, 21 de enero de 2009

“EL CALVARITO” UNA CAPILLA VUELTA LEYENDA

La capilla de “El Calvarito” en Querétaro, México.

En el lugar que esta ubicada esta pequeña y querida capilla, en la cima de el cerro del Sangremal, en el Barrio de La Cruz en la esquina de Felipe Luna e Independencia, todos los queretanos creemos que allí estuvo primero un humilladero prehispánico y posteriormente uno católico donde se veneraba a la Santa Cruz de Los Milagros tanto a la llegada o a la salida de la ciudad hacia el sur.

Todos creemos aunque no sea cierto, que allí bajo una enramada se dijo la primera misa en esta ciudad una mañana del 26 de julio de 1531.

La Capilla que conocemos como “El Calvarito” se levantó en 1649 por el Vicario del Colegio de Propaganda Fide Pedro de La Concepción Urtiaga, aunque una inscripción que tiene dice que se concluyó en 1712 al paso del camino Real.

La capilla es muy pequeña pero sin duda hermosa y típica queretana, tiene una portada austera formada por dos pilastras toscanas entabladas y un cornisamiento jónico con friso toscano.

Su breve ventana se abre en un cuadro rematado por una cornisa coronada sobre una cruz sobre el basamento mixtilíneo.

La torre es de dos cuerpos, proporcionada, con un solo vano por un lado y rematada por una cruz de cantera.

Una muy pequeña nave, con su presbiterio y altar mayor y una más pequeña sacristía en la que se encuentra una pila bautismal donde se cree fueron bautizados los primeros habitantes de Querétaro en 1531.

Lo realmente cierto es que formaba parte de las 14 capillas, repartidas por la ciudad, para el rezo del vía crucis, esta era la Estación doce y es posiblemente la única que queda de esa devoción en la ciudad.

http://eloficiodehistoriar.com.mx/

martes, 20 de enero de 2009

EL JOVEN CANGREJO.


Un joven cangrejo pensó: "¿Por qué todos los miembros de mi familia caminan hacia atrás? Quiero aprender a caminar hacia delante, como las ranas, y que se me caiga la cola si no lo consigo".



Empezó a entrenarse a escondidas, entre las piedras de su arroyuelo nativo, y los primeros días le costaba muchísimo trabajo lograrlo.



Chocaba contra todo, se magullaba la coraza y una pata se le enredaba con la otra, pero las cosas fueron mejorando lentamente, porque todo puede aprenderse cuando se desea de veras.


Cuando estuvo bien seguro de sí mismo, se presentó ante su familia y les dijo: Fijaos. Y dio una magnífica carrerilla hacia delante.



- Hijo mío -dijo llorando la madre, ¿has perdido el juicio? Vuelve en ti y camina como te han enseñado tu padre y tu madre; camina como tus hermanos, que tanto te quieren. Sus hermanos no obstante, se tronchaban de risa.


El padre se lo quedó mirando un rato severamente, y luego dijo: - ¡Ya basta! Si quieres quedarte con nosotros, camina como todos los cangrejos. Si quieres hacer lo que te parezca, el arroyo es bastante grande. Vete y no regreses más.



El buen cangrejo quería a su familia, pero estaba convencido de que tenía la razón. Abrazó a su madre, saludó a su padre y a sus hermanos y se marchó. Su paso despertó inmediatamente la sorpresa de un grupo de ranas que, como de buenas comadres, se habían reunido en torno a una hoja de nenúfar para charlar.



El mundo va al revés -dijo una rana-. Mirad a aquel cangrejo y decidme si me equivoco. Ya no hay educación -dijo la otra rana.



Vaya, vaya -dijo una tercera, pero, todo hay que decirlo, el cangrejo continuó adelante por el camino que había escogido.



En cierto momento oyó que le llamaba un viejo cangrejote de expresión melancólica, que estaba solitario junto a un guijarro.



Buenos días -dijo el joven cangrejo. El viejo le observó atentamente y luego le preguntó:



¿Qué te crees que estás haciendo? También yo, cuando era joven, pensaba enseñar a caminar hacia adelante a los cangrejos. Y mira lo que he conseguido: vivo solo y la gente se cortaría la lengua antes de dirigirme la palabra. Mientras estés a tiempo de hacerlo, hazme caso: resígnate a caminar como los demás y un día me agradecerás el consejo.



El joven cangrejo no sabía que responder y no dijo nada. Pero pensaba: "Yo tengo la razón". Y después de saludar atentamente al viejo, volvió a emprender de nuevo su camino orgullosamente.


Nota:
Los cangrejos caminan de lado porque ésa es la manera en que tienen curvadas las patas. Esto les permite entrar en pequeños agujeros y grietas para mantenerse alejados de peces de dientes afilados y cangrejos más grandes que pudieran pensar en un sabroso menú de cangrejo.



Gianni Rodari