sábado, 15 de noviembre de 2008

CAUQUEN COMUN

Cauquén Común

Hembra (terracota) macho (blanco)

Acrílico sobre madera.


El cauquén común es un ave parecida a un ganso, de 54 cm. En el macho el plumaje es blanco, barrado de negro en dorso, flancos, cuello y la parte ventral.

Las patas y el pico son negros. La hembra es marrón castaño, con ocre en la cabeza y la espalda y el pecho barrados de negro. Vientre barrado de blanco y negro. Las patas son amarillas.

Vive en los cursos de agua en bosques, vegas y esteros patagónicos, donde come pastos tiernos.

Los Tehuelches, Onas y Alacalufes utilizaban al cauquén para su alimentación, cazándolo con lazos y trampas espaciales. Hay muchas leyendas relacionadas con el ave.

Los Yámanas ubicaban su origen en los tiempos en que las mujeres asustaban a los hombres con máscaras y pinturas, para mantenerlos dominados.

Una pareja de niñas que se estaban pintando atrajeron la atención de un de los hombres, Lem (el sol), que descubrió la patraña y decidió castigar a las mujeres, pero perdonó a las niñas, diciéndoles que huyeran.

Ellas se internaron en una laguna, donde se convirtieron en cauquenes.


Fuente:

http://www.turismo.riogallegos.gov.ar/contenidos/fauna.htm
http://www.google.com.ar/imgres?imgurl=http:
jcbarrueco.com
Juan Carlos Barrueco

viernes, 14 de noviembre de 2008

KACHINA

Calendario Hopi

Los Kachinas aparecen en los Hopi desde el solsticio de invierno el 21 de diciembre hasta mediados de julio. Bailan y cantan al unísono, simbolizando la armonía entre buen pensamiento y la acción, que serán necesarias para producir lluvia y una vida equilibrada. El resto del año los kachinas permanecen en su casa en las montañas de San Francisco.

Un Kachina puede adoptar tres formas: un poderoso espíritu invisible, una bailarina llena del espíritu, o una figura de madera que representa el espíritu.

Los encargados de la danza Kachina son siempre hombres, incluso cuando el espíritu es femenino. Los hombres pueden obsequiar las figuras Kachina como regalo a las mujeres y los niños durante las danzas.

Cada pueblo se encarga de realizar sus propias ceremonias.




Fuente: arizonahandbook.com
http://www.indioshopi.com/

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/10/historia-y-origen-de-los-katchinas.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/10/la-ceremonia-de-la-flauta.html

jueves, 13 de noviembre de 2008

TUPAJ KATARI


Tupaj Katari
(1750-1781)

Bartolina Sisa


Por Ivan Ignacio


Tupaj Katari, cuyo nombre adoptó Julián Apasa en memoria y honor al intrépido Tupaj Amaru (José Gabriel Condorkanqui) y al indomable chayanteño Tomás Katari, fue uno de nuestros más grandes mártires de la historia del mundo Aymara, insobornable líder, gran estratega del ejército indígena andino y caudillo indiscutible de la rebelión y asedio de la ciudad de La Paz.

Nació en la comunidad emporio agrícola de Sicasica en 1750 a 4 mil metros sobre el nivel del mar, casado con la igualmente gran jefa Aymara Bartolina Sisa, estuvo durante varios años en contacto permanente con Tupaj Amaru, el señor de Tungasuca, haciéndose eco de sus planes de liberación y emancipación de nuestros pueblos originarios.

Pese a algunos conflictos tácticos con los jefes supremos de la familia de Tupaj Amaru en lo que concierne al cerco y la posterior toma de la ciudad de La Paz, emprendió el primer cerco el 13 de marzo de 1781 con un ejército de 40 mil hombres y duró 109 días; luego procedió a un segundo cerco que duró 64 días.

Esto provocó muchas bajas en el ejército español integrado por españoles, criollos y mestizos (10 mil de los 23 mil con que contaban).

El refuerzo de la Audiencia de Charcas al ejército español posibilitó la ruptura del cerco el 1 de julio de 1781 a lo que el ejército de Tupaj Katari se replegó sin mayores pérdidas. Sin embargo las hostilidades continuaron con guerrillas permanentes y a principios de agosto reanudaron el asedio, esta vez con el apoyo de Andrés Tupaj Amaru, hermano de José Gabriel, quién intentó anegar la ciudad con una compleja obra hidráulica en la cabecera del río Choqueyapu.

Los nuevos refuerzos realistas encabezados por el coronel Reseguín lograron, desde el 17 de octubre, finalmente vencer a nuestros aliados desde la ciudad El Alto.

Con el propósito de retomar la iniciativa, cuando nuestro gran jefe Katari reunía nuevas fuerzas en la costa del lago Titikaka, fue víctima de un engaño sin nombre y cobardemente traicionado por su colaborador Tomás Inca Lipe, quién luego lo entregó a los realistas en la localidad de Chinchaya. Así nuestro hermano empezó a sufrir la suerte atroz que corrió su antecesor Tupaj Amaru.

El fallo del 13 de noviembre de 1781 sentenciaba a muerte al caudillo, su cuerpo sería descuartizado, y su ejecución sería efectivizada, según algunos cronistas el mismo día y según otros, el 15 de noviembre del mismo año, en la plaza de la comunidad originaria de Peñas (Q’arq’a Marka), llamado también santuario Nuestra Señora de las Peñas, situada en el inmenso altiplano de la hoy llamada república de Bolivia.

"... Nayaruw jiwayapxista, waranqa waranqanakaw kutt'anika -A mi solo me matarán, pero mañana volveré y seremos millones", les decía Tupaj Katari a sus verdugos en el momento de su dramática captura.

Instantes antes de su ejecución estaba rodeado de los representantes del poder opresor colonial: el cura, el delegado militar, el corregidor, y los notables criollos y chapetones, todos, símbolos de la mediocridad europea, destinada a destruir la armonía y vida de nuestras instituciones y de nuestras formas de organización social, económica, política, espiritual y cultural.

La sentencia se cumpliría no sin antes ser sometido a una despiadada tortura.

Luego de cortarle el pelo largo que simbolizaba la energía y rebeldía del caudillo, procedieron a cortarle la lengua en vida, lo que simbolizaba acallar su voz y mensaje de rebelión, luego se procedió al suplicio y destrozo del cuerpo cobrizo de Katari, aún en vida, por la fuerza de cuatro caballos atados a sus cuatro extremidades.

La orden fue dada y un desgarrador, estruendoso e imponente grito se diseminó como un eco interminable por los míticos Andes rompiendo el silencio que hasta ese momento se guardaba, al tiempo que cuatro caballos destrozaban en pedazos el cuerpo de Julián Apaza en dirección de los cuatro puntos cardinales.

El grito acongojado de la muchedumbre respondía impotente a aquél primer grito.

Al igual que Tupaj Amaru, su cuerpo despedazado en porciones y dividido por sus extremidades, fue expuesto por todo el territorio del Qullasuyu, en señal de “escarmiento a los indios rebeldes”.

Su cabeza fue expuesta en el cerro de K’ili K’ili (La Paz), su brazo derecho en Ayo Ayo, el izquierdo en Achacachi; su pierna derecha en Chulumani, y la izquierda en Caquiaviri.

Mas tarde, el 5 de septiembre de 1782, su esposa Bartolina Sisa, moriría también con espeluznantes detalles de tormento, estrangulada por los mismos verdugos que terminaron con la vida de su compañero de vida. Lo mismo ocurrió con su hermana Gregoria Apasa; luego en 1783, un hijo de Tupaj Katari y Bartolina Sisa, de diez años de edad, fue también aprehendido y nunca más se supo de él.

No hubo odio colonial más grande que el vertido en estas tierras. No hubo masacres y muertes más sangrientas que las cometidas contra nuestros pueblos y sus poblaciones, nunca hubo tanta saña y barbarismo enfermizo que el que se vivió en aquella época en contra de las comunidades originarias andinas.


¡¡¡¡ VENCEDORES DURANTE MILENIOS!!!!
¡¡¡¡ JALLALLA JILATA TUPAJ KATARI!!!!


http://www.pusinsuyu.com/html/tupaj_katari.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/bartolina-sisa.html

miércoles, 12 de noviembre de 2008

CONVENTO DE SANTO DOMINGO


Los Padres de la Orden de Predicadores o de Santo Domingo levantaron su primer convento en la Ciudad del Barco I y lo fueron trasladando conforme cambiaba el emplazamiento de la ciudad.



Luego de que Francisco de Aguirre en 1553 la llevara a una nueva ubicación y le llamara Santiago del Estero, los dominicos, que habían comenzado a construir un templo, fueron obligados por el gobierno a marcharse. Volvieron a asentarse en 1587 y en 1593 erigieron otro edificio.


Al establecerse definitivamente en Santiago, levantaron un templo aproximadamente en el año 1615, pero las inundaciones lo arrasaron en 1628. Decidieron no reconstruirlo y oficiaban los cultos en una capilla muy pequeña.


Luego del corrimiento de la ciudad hacia el oeste y cerca de 1670, se le asignó una nueva ubicación entre las actuales calles Jujuy, Salta, Tucumán y La Plata donde vivieron y tuvieron convento y templo hasta que alrededor de 1793, debido a que las instalaciones estaban derruidas, se trasladaron al edificio que había pertenecido a los jesuitas expulsados.


En el siglo siguiente, edificaron su propias construcciones con apoyo del gobernador Absalón Ibarra, procediéndose a la bendición del templo, construido por Nicolás Cánepa, el 1 de octubre de 1881. Los trabajos de construcción fueron realizándose en forma parcial.


En el siglo XX, en los años 1952 y 1966 se realizaron importantes obras de reparación y restauración. En 1967 se inauguró y consagró el templo con una bendición conjunta de los Obispos Manuel Tato de la Diócesis de Santiago del Estero y Jorge Gottau de la Diócesis de Añatuya, quedando habilitados el Altar Mayor y la Capilla del Amo Jesús. En 1986 se realizaron nuevas refacciones.


El templo es de un estilo arquitectónico no claramente definido. Tiene 3 naves y una torre campanario. Gradas y una verja con dos portones, uno a cada calle, permiten el acceso al atrio donde se encuentra un busto de Fray Juan Grande, destacada figura de la educación santiagueña del siglo XIX.


En las paredes y columnas hay numerosas placas de hechos históricos, reconocimientos a Sacerdotes de la Orden y veneraciones a Santos, especialmente a Santo Domingo de Guzmán (fundador de la orden).


Al cruzar la puerta cancel de madera con aberturas laterales se ingresa al edificio.


Se encuentran enterrados allí los restos mortales del Pbro. José Baltasar Olaechea, que estuvo encargado del templo y fue gobernador de la provincia entre 1876 y 1877. Hay también una cripta subterránea donde descansan los restos de Fray Manuel Heredia y Fray Antonio Battista.


En las naves laterales se conservan imágenes de la Virgen del Valle, Santa Rosa de Lima, Santa Catalina de Siena, Santa Inés, Sagrado Corazón de Jesús, San Roque, Santo Domingo de Guzmán, San Francisco de Asís, Nuestra Señora Rosario de Esteco, San Martín de Porres, etc. la mayoría de ellas confeccionadas varios siglos atrás y de una calidad extraordinaria.


Al final de la nave izquierda se encuentra la Capilla del Santísimo, en la que cuelga un Cristo tallado y policromado de tamaño natural con una antigüedad de más de 200 años que asombra por su triste y dolorosa expresión, llamado “El Señor de la Agonía” que preside las celebraciones del Viernes Santo.


Hacia la derecha se ubica la “Capilla Santiagueña” en la que se encuentra una imagen del Cristo Nazareno, conocido entre los santiagueños como “Amo Jesús”, que se venera desde hace cientos de años y tiene coronación pontificia.


Sin duda, la reliquia más importante y de imponderable valor religioso es la Sábana Santa o Santo Sudario, una de las dos copias que existen en el mundo del paño que cubrió el cuerpo de Cristo luego de la crucifixión.


martes, 11 de noviembre de 2008

FRANCISCO XAVIER MINA

Xavier Mina
General de la División Auxiliar del Congreso Mexicano, que desembarcó en Nueva España en 1817


Nació en Otano, Navarra (España), en 1789.

Hizo sus estudios en la ciudad de Pamplona, donde se familiarizó con el complejo panorama político español y supo de la invasión napoleónica a su país, en 1808. Ante estos hechos, Mina tomó las armas en contra de los franceses.

En recompensa a su desempeño, le fue otorgado el grado de coronel. Sin embargo, fue capturado el 1 de abril de 1810 y recluido en el castillo de Vincennes, en Francia.

En 1814 regresó a España pero tuvo que huir a Francia y después a Inglaterra, debido a que participó en una conspiración contra la corona española con el fin de restablecer la Constitución de Cádiz.

En Inglaterra conoció a Servando Teresa de Mier y a otros exiliados americanos. Como consecuencia organizó una expedición a Nueva España, en apoyo a la lucha por la Independencia.

Sostenido por comerciantes ingleses y en compañía del padre Mier y 22 oficiales, entre ellos españoles, italianos e ingleses, Mina salió del Puerto de Liverpool en 1816 llegando a territorio americano en septiembre de ese año.

A principios de abril de 1817, desde Puerto Príncipe se embarcó hacia Nuevo Santander, al mando de unos 300 hombres. Llegados a Soto la Marina, Mina que llevaba una imprenta consigo imprimió sus proclamas y planes independentistas. La expedición enfrentó a los elementos realistas en varios puntos, logró grandes triunfos en Peotillos y San Juan de los Llanos, se unió a las tropas de Pedro Moreno en el Fuerte del Sombrero, hasta que el asedio de los realistas los obligó a buscar refuerzos. El Fuerte fue sometido y la mayoría de sus defensores muertos. Mina llegó hasta San Miguel el Grande, e intentó sin éxito tomar la ciudad de Guanajuato.

Posteriormente se trasladó al rancho de El Venadito, cuyo propietario era su amigo Mariano Herrera, en donde fueron de nuevo atacados por los realistas. En ese ataque murió Pedro Moreno.

Mina fue capturado y finalmente el 11 de noviembre de 1817 fue fusilado por la espalda, en el Cerro del Bellaco, Guanajuato, al ser considerado traidor a la corona española.

Actualmente sus restos descansan en la columna de la Independencia de la ciudad de México.

http://www.bicentenario.gob.mx/

Imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Francisco_Xavier_Mina.png

lunes, 10 de noviembre de 2008

ODÍN




Los Æsir y las Asynjur componían una gran asamblea a cuya cabeza estaba Odín, el más noble, el Allföðr ("padre de todos"). Fjölnir, el sabio Odín, fue quien sacrificó uno de sus ojos en el pozo de Mimar para acceder a la sabiduría de los años.

Es también el señor de la Guerra, la Magia, la Poesía, la Profecía y la Victoria.

Reside en su palacio de Valaskjálf que construyó el mismo para albergar su trono, el Hlidskjalf, desde el que puede ver lo que sucede en cualquier punto de los nueve reinos.

Odín es hijo de Bor y la giganta Bestla, hermano de Vili y Vé. Tomó como esposa a la diosa Frigg con quien fue padre de Thor, Balder, Vidar y Vali, entre otros. Es a unas de sus hijas, las valquirias, a los que envía a recoger a los héroes de las batallas, los einherjer, que son los que se sientan a su lado en el Valhalla durante los banquetes. Durante estas celebraciones da de beber a los poetas valerosos el hidromiel de la inspiración, fabricada por los swartalfr, en la vasija Óð-rœrir.

En la batalla porta la lanza Gungnir y cabalga a lomos de Sleipnir, el corcel de ocho patas, para liderar a las huestes de los guerreros muertos que habitan el Valhalla acompañado de las valquirias.

Sobre sus hombros se encuentran los cuervos Hugin y Mumin, el pensamiento y la memoria, y junto a el siempre estarán sus dos lobos, Geri y Freki. Pero no os fiéis de lo que veis, puesto que Odín es cambiar de aspecto a voluntad. En una ocasión incluso atravesó el mundo disfrazado de un anciano tuerto y de larga barba gris con sombrero de ala ancha y un abrigo azul oscuro.

Odín conoce el secreto de las runas, fue el primer Erilaz, o "sabio de las runas". Estas son la lengua de los poetas y los caracteres tallados en madera, piedra, las hojas de las espadas, los vasos de los caballos y son el origen de todo conocimiento y de cada fuerza. De hecho para aprender el arte de las runas y de la adivinación se colgó de un árbol atravesado por su lanza durante nueve días y nueve noches, en un sacrificio que ofreció a si mismo:

Sé que colgué en un árbol mecido por el viento nueve largas noches herido con una lanza y dedicado a Odín, yo ofrecido a mi mismo, en aquel árbol del cual nadie conoce el origen de sus raíces. No me dieron pan, ni de beber de un cuerno, mire hacia lo hondo, Tomé las runas las tomé entre gritos, luego me desplomé a la tierra. Conoce las runas y aprende los signos, los caracteres de mucha fuerza, los caracteres de mucho poder, que tiñó el tulr supremo. y los altos poderes hicieron y el señor de los dioses grabó

Antes de la batalla en busca de la protección de Odín o después para agradecerle la ayuda prestada, se realizaban sacrificios a Odín, generalmente por medio de ahorcamientos, empalamientos con lanzas afiladas o cremaciones de los enemigos cautivos.


Fuente: Niedner, Heinrich (1997).
Mitología Nórdica. Barcelona: Edicomunicación
Imagen wiki.taringa.net

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http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/odin.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/07/freyja-diosa-de-la-fertilidad.html

domingo, 9 de noviembre de 2008

BALDER

Imagen de Baldur en una ilustración de 1893 de una edición sueca del Elder Edda, «Baldrs draumar»

En la mitología nórdica y germana, Baldr es un dios y el segundo hijo de Odín.

Baldur: en feroés e islandés modernos,
Balder: en danés, inglés, noruego y sueco modernos,
Baldr: forma opcional en idioma inglés.


Edda prosaica

En la Gylfaginning, Baldr está descrito de esta manera:

«El segundo hijo de Odín es Baldr, y hay cosas buenas que decir sobre él.

Él es el mejor, y todos lo alaban; es tan hermoso en sus facciones, y tan brillante, que la luz se proyecta de él.

Hay una hierba que es tan blanca que se compara a su ceja; de todos los pastos, es el más blanco, y de él podrás juzgar su belleza, tanto en cabello como en cuerpo.

Es el más sabio de los Æsir, y el que mejor habla y con más gracia; y es tal la calidad que asiste, que nadie puede contradecir su juicio.

Habita en un lugar llamado Breidablik, que es el cielo; en dicho lugar, nada sucio puede ser»


(Traducción libre de la traducción de Brodeur)

De Wikipedia, la enciclopedia libre

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/odin.html


sábado, 8 de noviembre de 2008

EL ÁNGEL DE LOS NIÑOS




Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:

- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso como soy.

- Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando y que te cuidará.

- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.

- Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.

-¿Y cómo entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?

- Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.

-¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?

- Tu ángel te juntará las manitas te enseñará a orar y podrás hablarme.

- He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?

- Tu ángel te defenderá más aún a costa de su propia vida.

- Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.

- Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso repetía con lágrimas en sus ojitos sollozando…

-¡Dios mío, si ya me voy dime su nombre! ¿Cómo se llama mi ángel?

- Su nombre no importa, tu le dirás: MAMÁ.

Anónimo.

Imagen: foroshoshan.com

viernes, 7 de noviembre de 2008

ARROPE

Fruto de la Tuna.

"Arrope se puede hacer de chañar, de mistol, de tuna, de ucli, de algarrobo, depende de la época.


Se lo hace hervir al fruto, se cuela, se saca la semilla y la agüita ésa que queda hierve, hierve y es eso, una jalea.


La pura fruta. Sin azúcar, sin nada. Es la misma dulzura de la fruta."



ARROPE DE TUNA:


Se coloca en un recipiente tuna cortada en trozos, cubierta de azúcar.


Se lleva a fuego suave hasta que espese.


Una vez espeso se lo saca del fuego, se lo envasa.


Esta receta del arrope no es patrimonio solamente de la provincia de Santiago del Estero, también de Santa Fe y parte del Noroeste argentino.


La palabra deriva del árabe "ar-rurb" que expresa la idea de "jugo de fruta cocido" y evidentemente es otra expresión tradicional traída por los conquistadores españoles aplicado a un elemento americano, como el higo de tuna, mejor identificado con su origen por el italiano "fichi d'India", las Indias de Colón.


En el caso netamente argentino, se identifica con un dulce hecho con la pulpa de algunas frutas como de la uva, las tunas, las algarrobas, los higos, del chañar (legumbres dulces y comestibles), del mistol (frutos de la misma planta alta de diez a quince metros y tronco de unos sesenta centímetros, con forma ovoide, color castaño y de un centímetros de largo), hervida lentamente hasta que adquiera consistencia de jalea.

Así podríamos definir que el arrope es un dulce sin agregado de azúcar.

No todas las frutas tienen el mismo tratamiento, depende de lo pulposo y contenido de jugos



jueves, 6 de noviembre de 2008

NIÑITO DIOS


Cuenta una curiosa tradición que, en Belén, cuando nació el Salvador del mundo, los animales hablaron milagrosamente y lo hicieron así:

El gallo, anunció:- ¡Cristo náacee!

Y baló la oveja:- En Be-lé-n.

Una cotorra pasó diciendo:- Vaamos, vaamos.

Y el cerdo rezongó:- No, no, no.

Pero el carancho dijo:- Lo veré, lo veré.

Y la palomita, con gran ternura:- ¡Hijo de Santa María!

Como se ve, todos alabaron, de alguna manera a Dios recién nacido menos el cerdo.

De allí que esté condenado a arrastrar el hocico entre el barro y la mugre, repitiendo: - No, no, no.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

HOMERO MANZI


Nicolás Manzione Pestrera, tal su nombre real, nació el 1 de noviembre de 1907 en Añatuya, Santiago del Estero.


Aunque toda su actuación política y artística se desarrolló en Buenos Aires, nunca olvidó su Añatuya natal, como dijo en uno de sus versos: "porque al fin es Aña... mía".


En 1926, con su tango "Viejo Ciego", obtuvo el primero de una larga serie de éxitos como letrista, afianzados en composiciones musicalizadas por Aníbal Troilo, Cátulo Castillo y otros célebres compositores.


En cine, inició con "La Guerra Gaucha" y "Su Mejor Alumno" los argumentos de las mejores producciones nacionales, evocativas del pasado histórico.


Hacia el final de sus días, esa labor se completó con la dirección cinematográfica, la comedia musical y el drama teatral de "La Novia de arena".


Su máxima expresión quedó registrada en las "Definiciones para esperar mi muerte" escritas cuando presentía la inminencia del fin.


Homero Manzi fue un luchador político al servicio de ideales nacionales, cofundador de FORJA en 1935 y del Movimiento Radical Revolucionario en 1947.


Murió en Buenos Aires el 3 de Mayo de 1951, en medio de un extraordinario duelo popular.

martes, 4 de noviembre de 2008

LAS TERMAS DE COPAHUE




Hace mucho tiempo, entre los mapuches que vivían cerca de la Cordillera del Viento, al Norte de Neuquén, hubo un cacique llamado Copahue. Dicen que era un jefe ambicioso y un guerrero valiente, pero no fue sino más tarde que su fama se extendió por todas las tribus, cuando hasta los de Chillimapu se alarmaban si los centinelas anunciaban su presencia en la cordillera. Cuentan que hizo muchas guerras, pero que su batalla más terrible la libro solo y por amor.

Una tarde, Copahue volvía de Chile con sus hombres. Ya estaban bien entrados en el paso cuando el viento, que los había acompañado desde el momento de iniciar el cruce, empezó a soplar más fuerte. En un rato mas se convirtió en huracán: corría desatado, loco, por las quebradas, levantando el polvo, arrastrando las piedras, empujando peligrosamente ladera abajo grandes rocas. La expedición se empecinaba por el camino: cada hombre avanzaba como podía, con la cabeza gacha, los ojos medios ciegos y las orejas heladas, mientras los perros se detenían, aullaban y, sin encontrar otro refugio, volvían corriendo junto a sus amos. Hasta que un derrumbe los disperso.

El viento se había calmado y Copahue, herido por los proyectiles, ahora caminaba solo, buscando orientarse en la semioscuridad del crepúsculo. De pronto vio en una altura un resplandor aislado, la curva de un toldo iluminado por el fuego. Hasta allí subió Copahue con dificultad, pero sus penurias parecieron esfumarse en cuanto levanto el cuero de la entrada. Sentada sobre las pantorrillas ante la hoguera, una mujer hermosa lo miraba entrar. Sin sorprenderse, le dijo:
- Podes entrar, Copahue, yo soy Pirepillan.

Pirepillan curo al cacique, le convido miel de shiumen y después, mientras Copahue terminaba su muschay, le vaticinó:

- Antes de que te vayas, quiero decirte algo: sin duda llegaras a ser él más poderoso de los mapuches, pero eso mismo te costara la vida.

– Entonces Pirepillan levanto el cuero y Copahue se fue, confundido, pensando en la gloria que llegaría, sin saber que se había enamorado de la hija de la montaña, el hada de la nieve.

Poco tiempo después Copahue fue, efectivamente, el cacique más rico y poderoso. Los negocios y las guerras lo hicieron señor de todos los mapuches, desde el Domuyo al Lanin. Cuando entraba en los valles al frente del ejercito, todo coraje y decisión, había muchos que lo creían invencibles, y se pasaban a su lado.

Pero Copahue, sobre todo después de las batallas, extrañaba a Pirepillan, que no era como ninguna de las mujeres que había querido. Y su recuerdo estaba siempre allí, por detrás de los asuntos propios de un jefe y de un guerrero, más tenue o más brillante, como una luz que nunca se apagara. Por eso, en sus horas tranquilas salía a caminar, la mirada siempre puesta en la montaña, escudriñando el crepúsculo, buscando en secreto el resplandor que le devolviera a Pirepillan.

Un día oyó contar a un mapuche del norte que el hada de la nieve estaba presa en la cumbre del volcán Domuyo, se decía que un tigre feroz y un monstruoso cóndor de dos cabezas no dejaban que nadie se le acercara. Y Copahue, feliz de contar con un dato que le permitiera explicarse se ausencia y seguirla con el pensamiento, con la seguridad de poder salvarla, con todo el entusiasmo que da el amor, se apuró a preparar la expedición. Había que marchar siempre hacia el noroeste, bordeando la Cordillera del Viento, y escalar la gran montaña.

Todos los machis desaprobaron la empresa y le dieron sus razones a Copahue: indudablemente todo era obra de un hechizo, y para vencerlo era necesario un talismán especial, más valioso que el oro, más fuerte que el poder. Pero Copahue no era hombre de retroceder. Era un gran cacique, tantas veces había lanzado su grito de guerra desde las cumbres y había bajado las laderas arrasando enemigos...

¿Quien sino él pelearía con un tigre, con un cóndor, con la misma Kai-Kai-Filu si fuera necesario? ¿Que botín más valioso que abrasar a Pirepillan y bajar con ella la montaña después de la gran batalla?

Copahue se despidió de sus hombres al pie del Domuyo y comenzó a subir solo, primero por las sendas y después, cada vez mas alto, por los diabólicos peldaños de la ladera rocosa, casi sin planos ni hoyos, solo filos y puntas traicioneras. Copahue estuvo a punto de abismarse muchas veces, arrastrado por un viento bramante, y aguardo los derrumbes aferrado como podía a las rocas cubiertas de hielo.

Ya cerca de la cumbre pensó que la empresa era imposible, tenían razón sus consejeros, y por primera vez se sintió vencido, solo, desesperado... entonces rogó a Nguenechen que lo ayudara, que le diera la oportunidad de pelear por lo único que quería ya, a cambio de su patrimonio y su poder. No había terminado su oración cuando vio el soñado resplandor brotando de una grieta. Entonces Copahue avanzo una vez mas, dispuesto a todo. No alcanzo a ver a Pirepillan porque un puma colorado, enorme y furioso, se le abalanzó.

Pero Copahue era rápido, y de un golpe tremendo de su lanza mando al animal montaña abajo. Camino hasta la gruta y allí estaba la hija de la nieve, hermosa y sabia como la había visto por primera vez.

- Por fin llegaste, Copahue – dijo Pirepillan tendiéndole la mano.

Copahue la retuvo y se agacho para abrazarla, pero un Cóndor arremetió contra ellos, tirando doblemente picotazos, clavándoles la mirada fría de sus cuatro ojos. Entonces Copahue levanto su pequeño cuchillo y de dos blandazos cerceno las cabezas del pájaro, que suavemente acaricio las rocas con sus alas inertes y cayo muerto a sus pies.

Ahora si se abrazaron Copahue y Pirepillan, y comenzaron a bajar juntos el volcán.

- Yo se el camino – dijo Pirepillan, y guío a su salvador por una pendiente accesible, empedrada de oro.

Copahue no podía creer lo que veía:

- ¡¡¡Era verdad!!! – Gritaba – Es el famoso tesoro del Domuyo! – y ya se agachaba a recoger las pepitas que iba pisando.

- No subiste hasta acá por el oro – dijo deteniéndolo, seria, Pirepillan

– El tesoro siempre fue de la montaña. ¿Quién sabe lo que podría ocurrirnos? Vamos, ya estamos juntos, no precisamos más que eso.

– Y Copahue se dejo llevar, dejando atrás el camino reluciente.

Copahue condujo a Pirepillan con su gente y vivieron muchos años como marido y mujer. Pero su pueblo nunca quiso a la hija de la montaña, la que había alejado al cacique de los suyos, la que se había llevado a Copahue más allá de la Cordillera del Viento y lo había devuelto sin ánimos de guerra... Y cuando los de Chillimapu los derrotaron y mataron a Copahue en una batalla, el odio contra Pirepillan se desato.

Una noche la fueron a buscar hasta su toldo, siempre nimbado de esa luz inexplicable. Se la llevaron a los empujones y a los golpes, insultada, en medio del griterío y el humo de las hogueras, hasta el extremo del valle, allí donde comienza la ladera. Condenada a morir, mirando con horror las lanzas que pronto arremeterían contra ella, Pirepillan llamo con todas sus fuerzas al muerto que una vez la había salvado:

- ¡Copaaahueee! ¡Copaaahueee!

El grito pareció enfurecer todavía más a los mapuches, que se apuraron a derribarla e hicieron brotar la sangre transparente del hada de la nieve. Y en el lugar de su muerte, al pie de la montaña, siguió corriendo para siempre su cuerpo deshecho en agua sanadora.


Una Vieja Leyenda

Imagen: celosenfermizos.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/tenten-vilu-y-caicai-vilu.html
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lunes, 3 de noviembre de 2008

BAGUE

Nombre descriptivo: Ofrendatario ceremonial muisca
Cultura: Muisca
Periodo: Cacicazgos (500 d.C.-1492 d.C.)
Dimensiones: 25x17 cm.



LA CREACIÓN


Bague es la Gran Madre Creadora del Universo en la mitología muisca.

Ella es la intangible, ella es el pensamiento, la imaginación y la fuerza que vino. En Ella y en su pensamiento, esta todo lo que hoy existe.

En el tiempo de unquyquie nxie, cuando Bague pensó, su pensamiento se transformó en obra. Antes de esto no había nada.

Así Bague, la gran abuela creó a los hacedores y formadores del universo y les dio la orden de comenzar la creación del universo.

Fuente:

http://es.wikipedia.org/

Imagen: museonacional.gov.co

domingo, 2 de noviembre de 2008

LA MADRE DE AGUA

"OJOS DE AGUA"
TÉCNICA:PINTURA AL OLEO SOBRE LIENZO
Alvaro Sarmiento Pérez



Esta es la historia de una niña muy hermosa de cabellos áureos y fulgurantes, casi blancos; sus ojos son grises, claros como dos gotas de agua del más puro manantial. Pero en el fuego de sus ojos hay hipnotismo, una fuerza de atracción que es imposible resistir; el único defecto en su angelical figura es que tiene la característica de tener los piecitos volteados hacia atrás, por lo cual deja los rastros en dirección contraria a la que ella sigue.

Persigue únicamente a los niños, sobre los cuales ejerce una influencia perniciosa. Se puede decir que hay niños que nacen con esa "lesión", predispuestos a la persecución de la Madre de Agua, y desde bebes son atraídos y molestados por ella.

El niño perseguido habla siempre de una niña linda que lo llama, sueña con ella, se despierta asustado y vive predispuesto siempre a ausentarse solo, atraído por algo extraño.

Cuando lo llevan a la orilla de las aguas se ve intranquilo, cree ver flores muy bellas flotando en la superficie; se abalanza sobre lo que cree ver dentro del agua e insiste en que tiene que irse, pues una niña lo llama con sus blancas manecitas; le da fiebre y diarrea y la conmoción lo enferma perniciosamente, y muchas veces muere, fuera de otras, que por un ligero descuido se pierde o se ahoga, raptado por la Madre de Agua.

En la cultura popular se afirmaba que para librar a un niño de esa fuerza maléfica hay que rezarlo, llevárselo al cura para que lo bendiga colgarle escapularios, medallas, azabaches o abalorios indígenas del cuello; frotarlo con ajo, “chicote” o yerbas como la ruda y la albahaca. Además es necesario ofrecerlo en presentación a las Animas Benditas y procurar no llevarlo a la orilla de las aguas, por lo menos mientras crece y ya no es perseguido por el espíritu maligno.



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sábado, 1 de noviembre de 2008

KOKOPELLI


Kokopelli es conocido como dios de la fertilidad.

Kokopelli es además un antiguo dios de los indios Hopi de la fertilidad y la comunicación poderosa.

Usualmente es representado como un flautista jorobado (a menudo con un enorme falo y plumas, o protuberancias en su cabeza parecidas a antenas), quien ha sido venerado por algunas culturas nativas en el suroeste de los Estados Unidos.

Como la mayor parte de las deidades de la fertilidad, Kokopelli preside sobre el nacimiento de niños y la agricultura.

El es también un dios embaucador y representa el espíritu de la música.

Entre los Hopi, Kokopelli lleva a niños no nacidos en su espalda, y los distribuye a las mujeres (por esta razón, las chicas jóvenes a menudo le temen).

El a menudo toma parte en rituales relacionados con el matrimonio, y Kokopelli mismo es a veces representado con una consorte, una mujer llamada Kokopelmana por los Hohokam y los Hopi.

Kokopelli también preside sobre la reproducción de los animales de caza, y por esta razón es a menudo representado con compañeros animales, tales como carneros y venados. Otras criaturas comunes asociadas con el incluyen animales que se bañan al sol, tales como serpientes, o animales que aman el agua como las lagartijas e insectos.

Alternativamente, la “flauta” podría realmente ser una pipa para fumara tabaco en una ceremonia sagrada, o algún otro dispositivo.

En su dominio sobre la agricultura, la música de flauta de Kokopelli espanta el invierno y trae consigo la primavera.

Muchas tribus, tales como los Zuni, también asocian a Kokopelli con las lluvias.

El aparece frecuentemente con Aaiyatamu, otro flautista, en representaciones de ceremonias de moler maíz.

Algunas tribus dicen que lleva semillas y bebés en su espalda.

viernes, 31 de octubre de 2008

LEYENDA SAHARAUI

Caravana en el desierto




Cuenta una leyenda saharaui, que en aquellos tiempos de las caravanas que iban cruzando el desierto en busca de pastos, agua y mercancías ya lejanas en nuestras memorias, una madre se acercó a su hijo, al que acababan de cortarle la cresta de pelo que llevaba como niño, porque cumplía trece años y de hecho ya se consideraba un hombre preparado para las más largas y duras travesías del desierto.

Cuando preparaba su montura aquel hombrecito, su madre que sabe por propia experiencia la conducta del desierto, le toma la mano y le dice:

- Hijo, me alegro que ya eres un hombre como tu hermano, pero hijo antes de ir en esta caravana debes tener en cuenta lo que te voy a decir:

-Ya que estas decidido a ir con los hombres, te diré, si sientes cansancio no lo digas, si sientes sed o hambre no lo digas, pero hijo si una piedrecita del camino se cuela en tus zapatos puedes decirles que te esperen para quitártela.

saleh abdalahi
http://generaciondelaamistad.blogspot.com/2006/08/cuenta-una-leyenda-saharaui.html

Imagen km0.racc.es

jueves, 30 de octubre de 2008

001 Kala marka - Tobas - Cuando floresca el chunio

El chuño, voz originaria de los Andes centrales (aymara, quechua: ch'uñu "arruga/s"), es el resultado de la deshidratación de la papa, u otros tubérculos de altura.

La fabricación de chuño es la forma tradicional de conservar y almacenar las papas durante largas temporadas, a veces durante años.

Este producto es uno de los elementos centrales de la alimentación indígena y, en general, de la gastronomía de las regiones donde se produce. Actualmente se produce y consume chuño regularmente en el Noroeste de Argentina; en el altiplano de Bolivia, el Norte de Chile, el Sur de Ecuador y en la región andina y costera de Perú.

En Argentina y Chile también se llama chuño el almidón que se obtiene en la molienda de papas, por una decantación de los gránulos de almidón que se mantienen flotando en el jugo.

En Argentina con tal almidón se preparan ocasionalmente postres que llegan a ser semejantes a los flanes.

Fuente http://es.wikipedia.org/


DR. ANTENOR ALVAREZ



Nació en la ciudad capital de Santiago del Estero el 2 de Mayo de 1864.

Realizó sus estudios primarios y secundarios en esta provincia.

En 1892, tras obtener el título de Médico en Buenos Aires, regresó a radicarse en su tierra natal.

Tres años más tarde fue designado Presidente del Consejo de Higiene.

En 1898 resultó elegido Senador Provincial y cumplió ese mandato popular hasta 1902.

Realizó profundos estudios del problema palúdico- sanitario que le llevaron a elaborar un plan de defensa contra este mal, aprobado por el Congreso Nacional de Paludismo en 1902, bajo cuyas bases se formó el Parque Aguirre con la plantación de eucaliptos el 9 de Agosto de 1903 a cargo de 1000 niños de escuelas primarias en terrenos ganados al río Dulce.

En 1904 fue elegido Diputado Nacional y desde su banca propició la Ley 4.817 para construir obras de defensa contra las inundaciones; la Ley 4.814 sobre construcción de un hospital concretada con la obra del Hospital Independencia; la Ley 4.973 de las obras sanitarias en nuestra provincia y la Ley 6.298 para a construcción del edificio del Colegio Nacional.

Fue Senador Nacional en 1909. Proyectó, entre otras, la Ley 6.286 para la construcción del edificio de la Escuela Centenario, obtuvo los subsidios para concluir la obra de la Biblioteca Sarmiento, el Colegio de Belén y el Asilo de Huérfanos.

Fue Gobernador de la provincia entre 1912 y 1916, mandato durante el cual se crearon 106 escuelas primarias, 24 locales escolares, se fundó la Biblioteca 9 de Julio. Auspició la creación de un Museo de Ciencias, un Vivero y la Escuela de Agricultura.

Gracias a su empeño se inauguró el abastecimiento de agua potable y se puso en funcionamiento el sistema de cloacas.

Después del ejercicio gubernativo volvió a presidir el Consejo de Higiene, participó en la fundación del Colegio de Médicos, la Cruz Roja y la Liga contra el Tracoma. Fue incorporado a la Academia Nacional de Medicina en 1929, entidad que lo distinguió en 1939 como Académico Honorario.

A lo largo de su existencia publicó numerosas obras de valor científico, histórico, sanitario y social referentes a la flora y fauna de nuestra provincia; las propiedades minerales de las aguas de Río Hondo; el clima y la hidrología santiagueña, resumidos en su libro “Santiago del Estero, ciudad de invierno”.

Dejó de existir el 28 de julio de 1948 cuando su nombre como científico, sanitarista e higienista había ganado consideración internacional y el pueblo santiagueño le brindaba su reconocimiento y le tributa su agradecimiento.


miércoles, 29 de octubre de 2008

LA BACHUÉ



La que popularmente conocemos como la diosa Bachué, en ese entonces era llamada en lenguaje indígena Furachogue, es decir "La mujer benéfica". Se consideraba la protectora de las cosechas, del entorno ecológico, del bienestar humano y del trabajo.

La leyenda cuenta que esta diosa emergió de una laguna cerca de Tunja con uno de sus hijos quien tenía aproximadamente tres años.

Luego de haber cumplido con su papel de protectora, vivir en la tierra algunos años y tener varios hijos más, regresó a la laguna convertida en una serpiente.

Generalmente se le describe con formas totalmente femeninas y sin deformidades, aunque hay quienes la describen con ciertos rasgos de animalidad, como la Madremonte. Es fácilmente comparable con la Madre de Agua y la Madremonte, debido al doble papel como deidad acuática en su origen y destino final, además de haber sido terrestre en su vida por años junto a los hombres.

Su culto estuvo bastante extendido durante la época de la colonia por todo el actual territorio Cundiboyacense.
El principal culto que se rendía a esta diosa consistía en ofrendas de cosechas y sacrificios ceremoniales con resinas, yerbas e incienso.


Imagen: claudiaurregoflorez.blogspot.com

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martes, 28 de octubre de 2008

MINA DE YAURICOCHA




EL MUKY

En la mina de Yauricocha, cuando entró a trabajar un obrero en su turno normal de 4:00 am, su jefe le dijo: te vamos a cambiar de turno, a las 12 de la media noche.

Entonces él entró a trabajar como le asignó su jefe y cuando se dirigía al penúltimo nivel de la mina que era profundo para cuidar la bomba de presión, él dijo: mejor me duermo un momento y después cuido, y cuando estaba durmiendo se acercó un “Muky” (diablo de las minas) y le dijo: Levántate ocioso, envés que estés durmiendo debes estar trabajando, y el obrero entre sus sueños le dijo: pero solo descanso un momento, y él se despertó y trato de ver quien estaba ahí y dijo: voy a ponerme el casco con lámpara, y al momento de encender la lámpara, no prendía, y el Muky le dijo por qué te desesperas en tratar de verme si yo te conozco muy bien y a todos los que trabajan en mi casa tratando de llevarse lo que tengo.

De repente la lámpara del obrero se prendió, y vio que era pequeño y tenía casco.

El Muky se sacó el casco, y ahí vio que tenía pequeños cuernos, y le mostró muchas monedas de oro dentro de su casco y le dijo: ven trabaja conmigo y serás más rico que un rey de afuera.

Y así el Muky le mostró toda su riqueza. Ya se había cumplido el turno del obrero y el Muky le dijo: ve a tu casa y no cuentes a nadie lo que viste.

El obrero fue a su casa, y como no estaba contento con lo que había visto, entonces se le contó a su esposa.

Luego al día siguiente, regresó a su trabajo y se encontró con el Muky, entonces éste le dijo: ¿no le contaste nada a nadie no? Y el obrero le respondió que no, entonces el Muky le dijo: no me mientas, y el obrero le respondió: no te miento.

El Muky le dijo: si me sigues mintiendo te quedarás aquí conmigo.

Entonces el obrero le contó lo que había pasado a su jefe y a sus compañeros.

El Muky se enteró y le dijo: tú me mentiste, le dijiste a todos lo que viste y ahora te quedarás conmigo para siempre aquí en mi casa, y el Muky le puso unas botas de oro al obrero y le dijo: con éstas andarás, sólo saldrás de aquí cuando se gaste por completo, y el obrero trataba de escapar por el camino que él conocía pero no encontraba la salida; y ahora anda llorando y caminado por toda la mina y hasta entonces dicen que por su sufrimiento ocasiona derrumbes en la mina.


Narrador: Prospero Quinto Toribio
Recopilado por: Rocky Quinto Pinao
http://www.huancayoperu.com/folclore/cuentos-y-mitos/
Imagen: http://pueblomartir.wordpress.com/2010/09/23/chicrin/


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lunes, 27 de octubre de 2008

EL CADÍ Y LA VENDEDORA DE JABÓN

El cadí de Maharra atiende a Abû Zayd (1334)



Un cadí convocó a una reunión pública a toda la ciudad.

-Voy a proponeros un enigma –dijo-, y todo el que no sepa explicármelo será decapitado:

“Hay un árbol muy elevado que tiene doce ramas, y cada rama treinta hojas, y cada hoja cinco frutos”.

Todos se retiraron tristes a esperar el día siguiente. Un vendedor de jabón dijo a su hija al entrar en su casa:

-Hija, prepara lo mejor que tengas.

-¿Por qué, padre?

-El cadí nos ha propuesto este enigma –y se lo contó.

-Padre, la solución es fácil: el árbol es el mundo, las ramas los meses, las hojas los días, y los frutos las cinco oraciones diarias que manda el Corán. Cuando mañana quiera el cadí cortaros la cabeza dile que oiga la explicación del enigma.

Al día siguiente el cadí dijo al jabonero:

-Veamos qué dices.

Y éste le dio la solución verdadera.

-¡Por mi turbante que tienes que decirme quién te lo ha explicado! –preguntó el cadí.

-Señor, ha sido mi hija.

Y el cadí, volviéndose a la concurrencia, dijo:

-Vosotros sois testigos de que yo compro a esa muchacha.

Venta, cosa vendida, comprador y propietario son sinónimos en la Kabilia de matrimonio, esposa y marido.

-Señor –contestó el padre-, yo soy un pobre jabonero y vos sois nuestro cadí. ¿Cómo vais a comprarme a mi hija?

Pocos días después el cadí envió un regalo a su desposada. Era un camello cargado de harina, otro cargado de dinero y otro de manteca. Los enviados del cadí encontraron a la muchacha sola en su casa; descargaron los camellos, y ella les sirvió de comer.

-¿Por qué en el camino habéis montado en los camellos? –les preguntó.

Ellos se miraron en silencio.

-¿Dónde está tu hermano? –preguntaron luego a su vez.

-Ha ido a jugar y a que le peguen.

-¿Dónde está tu madre?

-Ha ido a ver lo que jamás se ha visto.
-¿Dónde está tu padre?

-Ha ido a echar agua al agua.

Al despedirlos les dijo:

-Decid a vuestro señor que las aguas han disminuido en el mar y las estrellas en el cielo.

Llegados a presencia del cadí le dijeron:

-Señor, habéis comprado una mujer loca.

-Y ¿por qué es loca?

-Porque hemos ido a su casa; hemos descargado los presentes, y, enseguida, nos ha preguntado por qué habíamos montado en los camellos a mitad del camino... Nosotros le hemos preguntado: “¿Dónde está tu hermano?” y nos ha dicho “Ha ido a jugar y a que le peguen”.

-¡Claro! –interrumpió el cadí-. Ha ido a jugar con los muchachos.

-“¿Y tu madre?”, le preguntamos: “ha ido a ver una cosa jamás vista hasta ahora”.

-Es que ha ido a ver a un recién nacido –añadió el cadí.

-“¿Y tu padre?”, volvimos a preguntar: “Ha ido a echar agua al agua”, nos dijo.

-Ha ido a abrir su molino – concluyó el cadí-. ¿Y por eso decís que está loca?

Además, al volver nos ha encargado decirte “que las aguas han disminuido en el mar y las estrellas en el cielo”.

-¡Por mi turbante! –exclamó el cadí-. Devolvedme lo que habéis robado en el camino.

-Señor, perdónanos –respondieron los criados-. Nosotros creíamos que esa dama sólo era una vendedora de jabón.

Entregaron lo robado, fueron de nuevo a casa de la novia y se la llevaron al cadí con todos los presentes. Él la instaló en su casa. Al día siguiente de las bodas le dijo:

-Toma lo que más te guste de toda mi casa y vete a casa de tus padres.

-¡Bien! –contestó la recién casada-. Antes te prepararé unos dulces.

Y presentó a su esposo unos pastelillos sazonados con opio. El cadí comió la mitad y se aletargó. Su mujer le encerró en una caja, llamó a sus esclavos y les dijo:

-Llevad esto a tal sitio; lo manda el cadí.

Llegada a su casa, poco después que la caja de su esposo, mandó abrirla y despertarlo.

-¿Quién me ha traído aquí? –exclamó asombrado el cadí.

Su esposa le contestó:

-Me has dado permiso para traerme lo que más me gustase de tu casa, y te he traído a ti, porque te prefiero a todo...

-¡Bien! –repuso el cadí-. Manda en adelante en mi casa, que yo seré tu esclavo.


Cuento de la Kabilia

Fuente: http://www.bibliotecasvirtuales.com/
Imagen: esacademic.com


Nota

Kabilia es una región montañosa del norte de Argelia. Sus habitantes la llaman Tamurt n Leqbayel ("Tierra de los kabiles") o Tamurt Idurar ("Tierra de montañas").
Un cadí es un juez de los territorios musulmanes, que aplica la sharia. La palabra cadí significa juzgar y comparte acepción con caíd, aunque se diferencia en que el caíd además de juzgar podía ejercer de gobernador de la ciudad.

http://es.wikipedia.org/

domingo, 26 de octubre de 2008

EL GENIO Y EL PESCADOR




Había una vez un pescador de bastante edad y tan pobre que apenas ganaba lo necesario para alimentarse con su esposa y sus tres hijos.

Todas las mañanas, muy temprano, se iba a pescar y tenía por costumbre echar sus redes no más de cuatro veces al día. Un día, antes de que la luna desapareciera totalmente, se dirigió a la playa y, por tres veces, arrojó sus redes al agua. Cada vez sacó un bulto pesado. Su desagrado y desesperación fueron grandes: la primera vez sacó un asno; la segunda, un canasto lleno de piedras; y la tercera, una masa de barro y conchas.

En cuanto la luz del día empezó a clarear dijo sus oraciones, como buen musulmán; y se encomendó a sí mismo y sus necesidades al Creador. Hecho esto, lanzó sus redes al agua por cuarta vez y, como antes, las sacó con gran dificultad. Pero, en vez de peces, no encontró otra cosa que un jarrón de cobre dorado, con un sello de plomo por cubierta. Este golpe de fortuna regocijó al pescador.

—Lo venderé al fundidor —dijo—, y con el dinero compraré un almud de trigo.

Examinó el jarrón por todos lados y lo sacudió, para ver si su contenido hacía algún ruido, pero nada oyó. Esto y el sello grabado sobre la cubierta de cobre le hicieron pensar que encerraba algo precioso. Para satisfacer su curiosidad, tomó su cuchillo y abrió la tapa. Puso el jarrón boca abajo, pero, con gran sorpresa suya, nada salió de su interior. Lo colocó junto a sí y mientras se sentó a mirarlo atentamente, empezó a surgir un humo muy espeso, que lo obligó a retirarse dos o tres pasos. El humo ascendió hacia las nubes y, extendiéndose sobre el mar y la playa, formó una gran niebla, con extremado asombro del pescador. Cuando el humo salió enteramente del jarrón, se reconcentró y se transformó en una masa sólida: y ésta se convirtió en un Genio dos veces más alto que el mayor de los gigantes.

A la vista de tal monstruo, el pescador hubiera querido escapar volando, pero se asustó tanto que no pudo moverse.

El Genio lo observó con mirada fiera y, con voz terrible, exclamó:
-Prepárate a morir, pues con seguridad te mataré.

- ¡Ay! -respondió el pescador-, ¿por qué razón me matarías?

Acabo de ponerte en libertad, ¿tan pronto has olvidado mi bondad?

-Sí, lo recuerdo -dijo el Genio-, pero eso no salvará tu vida. Sólo un favor puedo concederte.

-¿Y cuál es? -preguntó el pescador.

-Es -contestó el Genio- darte a elegir la manera como te gustaría que te matase.

-Mas, ¿en qué te he ofendido? -preguntó el pescador-. ¿Esa es tu recompensa por el servicio que te he hecho?

-No puedo tratarte de otro modo —dijo el Genio—. Y si quieres saber la razón de ello, escucha mi historia:

“Soy uno de esos espíritus rebeldes que se opusieron a la voluntad de los cielos. Salomón, hijo de David, me ordenó reconocer su poder y someterme a sus órdenes. Rehusé hacerlo y le dije que más bien me expondría a su enojo que jurar la lealtad por él exigida. Para castigarme, me encerró en este jarrón de cobre.

“Y a fin de que yo no rompiera mi prisión, él mismo estampó sobre esta etapa de plomo su sello, con el gran nombre de Dios sobre él. Luego dio el jarrón a otro Genio, con instrucciones de arrojarme al mar.

“Durante los primeros cien años de mi prisión, prometí que si alguien me liberaba antes de ese período, lo haría rico. Durante el segundo, hice juramento de que otorgaría todos los tesoros de la tierra a quien pudiera liberarme. Durante el tercero, prometí hacer de mi libertador un poderoso monarca, estar siempre espiritualmente a su lado y concederle cada día tres peticiones, cualquiera que fuese su naturaleza. Por último, irritado por encontrarme bajo tan largo cautiverio, juré que, si alguien me liberaba, lo mataría sin misericordia, sin concederle otro favor que darle a elegir la manera de morir.”

-Por lo tanto -concluyó el Genio-, dado que tú me has liberado hoy, te ofrezco esa elección.

El pescador estaba extremadamente afligido, no tanto por sí mismo, como a causa de sus tres hijos, y la forma de mi muerte, te conjuro, por el gran nombre que estaba grabado sobre el sello del profeta Salomón, hijo de David, a contestarme verazmente la pregunta que voy a hacerte.

El Genio, encontrándose obligado a dar una respuesta afirmativa a este conjuro, tembló. Luego, respondió al pescador: -Pregunta lo que quieras, pero hazlo pronto.

-Deseo saber -consultó el pescador-, si efectivamente estabas en este jarrón. ¿Te atreves a jurarlo por el gran nombre de Dios?

-Sí -replicó el Genio-, me atrevo a jurar, por ese gran nombre, que así era.

-De buena e -contestó el pescador- no te puedo creer. El jarrón no es capaz de contener ninguno de tus miembros. ¿Cómo es posible que todo tu cuerpo pudiera yacer en él?

-¿Es posible -replicó el Genio- que tú no me creas después del solemne juramento que acabo de hacer?

-En verdad, no puedo creerte -dijo el pescador-. Ni podré creerte, a menos que tú entres en el jarrón otra vez.

De inmediato, el cuerpo del Genio se disolvió y se cambio a sí mismo en humo, extendiéndose como antes sobre la playa. Y, por último, recogiéndose, empezó a entrar de nuevo en el jarrón, en lo cual continuó hasta que ninguna porción quedó afuera. Apresuradamente, el pescador cogió la cubierta de plomo y con gran rapidez la volvió a colocar sobre el jarrón.

-Genio –gritó-, ahora es tu turno de rogar mi favor y ayuda. Pero yo te arrojaré al mar, donde te encontrabas. Después, construiré una casa playa, donde residiré y advertiré a todos los pescadores que vengan a arrojar sus redes, para que se de un Genio tan malvado como tú, que has hecho juramento de matar a la persona que te ponga e libertad.

El Genio empezó a implorar al pescador -Abre el jarrón –decía-; dame la libertad te prometo satisfacerte a tu entero agrado.

Eres un traidor -respondió el pescado- volvería a estar en peligro de perder mi vida, tan loco como para confiar en ti.

sábado, 25 de octubre de 2008

RESPUESTA DE LOS MUERTOS





Era un venerable maestro.

En sus ojos había un reconfortante destello de paz permanente. Sólo tenía un discípulo, al que paulatinamente iba impartiendo la enseñanza mística.

El cielo se había teñido de una hermosa tonalidad de naranja-oro, cuando el maestro se dirigió al discípulo y le ordenó:

--Querido mío, mi muy querido, acércate al cementerio y, una vez allí, con toda la fuerza de tus pulmones, comienza a gritar toda clase de halagos a los muertos.

El discípulo caminó hasta un cementerio cercano. El silencio era sobrecogedor. Quebró la apacible atmósfera del lugar gritando toda clase de elogios a los muertos. Después regresó junto a su maestro.
--¿Qué te respondieron los muertos? -preguntó el maestro.--Nada dijeron.

--En ese caso, mi muy querido amigo, vuelve al cementerio y lanza toda suerte de insultos a los muertos.

El discípulo regresó hasta el silente cementerio. A pleno pulmón, comenzó a soltar toda clase de improperios contra los muertos. Después de unos minutos, volvió junto al maestro, que le preguntó al instante:

-- ¿Qué te han respondido los muertos?

-- De nuevo nada dijeron -repuso el discípulo.

Y el maestro concluyó:

--Así debes ser tú: indiferente, como un muerto, a los halagos y a los insultos de los otros.

viernes, 24 de octubre de 2008

EL PRÍNCIPE CONIYARA




Hace mucho tiempo, en el gran océano que baña las costas del Perú no había peces. Había corales, esponjas, medusas, caracoles y otros animales, pero ningún pez nadaba en las azules aguas de dicho océano. Éstos habitaban únicamente los ríos, lagos y torrentes del Perú, pero eran tan pocos que no los pescaban.

Un día estos peces emigraron hacia el océano, y allí se multiplicaron.

He aquí cómo ocurrió:

En esa época vivía en el Perú un joven príncipe, hermoso y gallardo. Era muy poderoso y conocía artes de magia. Alcanzaba un gesto suyo para que colinas y montañas se aplanasen y transformasen en prados verdes y fértiles llanuras; sumergía una caña en un río, y en el mismo instante las aguas aumentaban, desbordaban y regaban los campos de cultivo; pronunciaba unas fórmulas mágicas, y al momento quedaban desecados los pantanos y lagunas fangosas, cuyas cuencas se transformaban en fructíferas plantaciones de plátanos.

Este príncipe se llamaba Coniyara, y como era un hombre justo al que le gustaba hacer el bien, a menudo se disfrazaba de mendigo para mezclarse con la gente pobre y enterarse de sus necesidades y anhelos. Muchas veces acompañó a los pastores de llamas que recorrían los escabrosos senderos de los Andes. Entraba en las cabañas miserables y veía cómo se molía con esfuerzo el maíz conseguido con dedicación en las laderas rocosas.

Nadie reconocía a este príncipe, cuando se disfrazaba de mendigo.

Habitaba en aquellos tiempos esas tierras una princesa llamada Cavillaca, que rechazaba obstinadamente a todos los pretendientes que se le presentaban. Un día la hermosa princesa penetró en un bosque, se sentó a la sombra de un árbol y empezó a tejer una estera multicolor. En ese momento se posó sobre una de las ramas del árbol un pajarito de plumaje azul. Era el príncipe Coniyara, que había tomado aquel aspecto para explorar con mayor facilidad sus dominios y las tierras vecinas. Al ver a la princesa, se enamoró de ella, pero recordó que ésta era capaz de rechazarlo, como había hecho con tantos pretendientes. Recurrió entonces a la astucia. Comenzó a gorjear tan melodiosamente con su garganta de pajarito cantor, que la joven dejó a un lado el tejido para escuchar, fascinada por la música de aquella ave.

El pajarito se separó de la rama y voló de un árbol a otro, mirando a veces hacia atrás para cerciorarse de que la princesa lo seguía.

Efectivamente, como impulsada por una fuerza invencible, la joven se internaba cada vez más en el corazón de la selva para no perder de vista al pajarito. Éste, que continuaba cantando a medida que volaba, llegó a una montaña en cuya ladera se abría una caverna tenebrosa.

Entró en ella y Cavillaca lo siguió.

La caverna era inmensa. Estaba amueblada espléndidamente. Las llamas de un gran fuego iluminaban tapices y cojines de ricas telas, y sobre una mesa baja se veían manjares sobre recipientes de plata.

El pajarito se posó sobre una roca, miró largamente a la princesa y habló con voz dulce y suave:

-Bella Cavillaca: yo soy un príncipe dotado de mágicos poderes, pero no puedo decirte mi nombre. Quiero que sepas que te amo. Si aceptas casarte conmigo, viviremos en una gran caverna y yo dedicaré mi vida a hacerte feliz.

Cavillaca miró al pajarito azul enormemente conmovida por las palabras que acababa de oír, y aceptó la propuesta. En ese instante se abrió una hendidura de la roca y apareció un venerable sacerdote de blanca barba. Éste bendijo la unión de los esposos y luego desapareció silenciosamente.

Una vez que la princesa y el príncipe cenaron, éste dijo a su esposa:

-Apenas anochezca yo volveré a mi forma humana. Tú no debes intentar verme. La caverna quedará en la oscuridad más completa porque el fuego se irá apagando. Si desobedeces y tratas de verme, sufriremos muchos males.

Cavillaca estaba tan feliz que prometió obedecer la condición.

Pasó un año durante el cual los esposos vivieron felices. Al anochecer el pájaro azul dejaba los árboles del bosque, penetraba en la oscura caverna y en cuanto se extinguían las llamas de la chimenea, adquiría forma humana. Antes del alba volvía a su condición de pájaro y salía a vagar por la selva.

La princesa dio a luz a un niño y comenzaron sus preocupaciones:

“No he visto nunca el rostro de mi marido. No es justo. Quiero saber quién es el padre de mi hijo”.

A partir de aquel día la princesa acribillaba a preguntas a su esposo cada noche. Éste nada respondía. Entonces Cavillaca decidió recurrir a la astucia.

“Regresaré a mi palacio y haré las averiguaciones necesarias. Quiero saber quién es el padre de mi hijo”. Con este pensamiento, una mañana, después que el pájaro azul se hubo alejado, la princesa salió de la caverna con su hijo en brazos.

Al llegar a su casa fue recibida con alegría por sus padres y amigos.

Un año después anunció que había decidido elegir esposo entre los príncipes de las comarcas vecinas.

El padre, feliz por esta decisión, la anunció a todas las familias nobles.

Príncipes, cazadores, guerreros y ricos mercaderes acudieron con la esperanza de ser elegidos. Cuando estuvieron reunidos en el gran salón de fiestas, Cavillaca se presentó llevando en brazos a su hijo:

-Os he reunido aquí –dijo la princesa- para revelar un secreto que no me da paz y sosiego. Hace dos años contraje matrimonio con un príncipe, que es el padre de este niño. Sin embargo, aún no he podido ver el rostro de mi esposo y tampoco sé su nombre. Tengo la esperanza de que se encuentre entre vosotros. Le ruego que se adelante y se haga conocer.

Al oír tales palabras los invitados se miraron, asombrados.

Viendo que ninguno se adelantaba, la princesa prosiguió:

-Puesto que el padre de mi hijo no quiere revelarse, el niño lo indicará. Lo traeré para que ande entre vosotros. Por instinto la criatura se dirigirá a su padre.

En efecto, en cuanto el pequeño se vio libre, se dirigió hacia uno de los presentes. Éste era un harapiento, que había entrado sin ser visto por la guardia del palacio y permanecía en el fondo del salón. Cuando el pequeño se le acercó, él se inclinó y lo acarició con ternura.

Cavillaca, aturdida por aquella escena inesperada, palideció.

¿Era posible que su esposo fuera aquel hombre con aspecto de mendigo?

Avergonzada por todo eso, corrió hasta la criatura, la alzó y salió del palacio rápidamente. Se dirigió hacia la costa y se perdió de vista.

En vano fue llamada por su esposo que, volviendo a su condición de príncipe, intentó alcanzarla.

-¡Detente! ¡Soy yo, tu esposo!

La princesa, creyendo que el perseguidor era el harapiento que había acariciado a su hijo, apretó a éste contra el pecho y siguió corriendo. Cavillaca se decía:

“¡Yo, que he rechazado príncipes y nobles de alta alcurnia, terminé casándome con un mendigo! No volveré jamás entre los míos. Me esconderé lejos de mi tierra. Iré a donde nadie me conozca...!

El príncipe siguió andando en la dirección que había tomado la princesa. Encontró un cóndor sobre una roca y le preguntó:

-¿Puedes decirme, hermano cóndor, si pasó por aquí una joven con un niño en brazos?

-La he visto –respondió el cóndor-; no debe de andar lejos.

El príncipe anduvo varias horas sin éxito. Encontró un gato montés y le formuló la misma pregunta:

-Hermano, ¿ha pasado por aquí una joven con un niño?

-Sí, hace unas horas.

-¿Estará muy lejos?

-Sí, muy lejos; difícilmente podrás alcanzarla.

A pesar de esa respuesta desalentadora, el príncipe siguió corriendo.

En un desfiladero encontró un puma.

-Hermano puma, ¿has visto a una joven con un niño?

-Sí, pasó por aquí hace poco tiempo. Su marcha era lenta. Parecía cansada. Si te apuras tal vez la alcances en pocas horas.

Cuando el príncipe llegó a la costa del océano se detuvo a observar la planicie marina. ¡Ni una huella de Cavillaca sobre la arena de la playa!

Cerca de la orilla jugueteaban dos jóvenes sobre las altas olas.
Parecían sirenas, ya que sus movimientos eran idénticos a los de los peces de los lagos.

Cuando las hábiles nadadoras se acercaron al príncipe, éste les preguntó:

-¿Habéis visto a una bella joven con un niño en brazos?

-Sí, la hemos visto. Ha atravesado a nado este brazo de mar y se ha refugiado en aquel escollo, ¿lo ves?

Una gran tristeza invadió el ánimo de Coniyara. Él tenía poderes mágicos en tierra, pero en el ámbito marino se sentía desamparado ¿Cómo llegar al lejano escollo adonde se había escondido Cavillaca?

Las dos sirenas advirtieron la pesadumbre del príncipe y le prometieron auxiliarlo:

-Iremos nosotros hasta allá. Hablaremos con ella y te diremos cuáles son sus sentimientos.

Efectivamente, se dirigieron hacia el escollo y en pocos instantes se encontraron con la princesa. Ésta lloraba, sentada sobre una roca, porque se sentía desventurada. Al ver acercarse a las dos nadadoras se alzó para oír mejor sus voces. Pero al enterarse de que traían noticias de su esposo, respondió con una mueca despectiva:

-No me habléis de ese mendigo.

El engaño le fue indispensable para lograr tu mano. Tú rechazabas a todos los pretendientes.

-Pues yo no lo perdono. No quiero oír hablar de él.

Ante aquella decisión, las dos jóvenes volvieron a la costa y le contaron todo a Coniyara. A éste se le quemaron los ojos de lágrimas. Pensaba en su mujer, a la que él adoraba, y en su pequeño hijo, expuestos a las inclemencias en aquel escollo rocoso, y se le oprimía el corazón.

Las dos sirenas, compadecidas por aquel dolor, propusieron al príncipe:

-Si no tienes poder sobre las aguas del océano, debes servirte de los animales de la tierra. Si no puedes ir hasta el escollo, haremos que Cavillaca venga hacia ti. Estamos seguras de que te amará en cuanto te vea en tu figura de príncipe. Ven con nosotras.

Lo tomaron de la mano, lo llevaron a su casa, que estaba situada a orillas de un lago, y le dijeron:

-Ordena a los carpinchos y a las nutrias cavar un canal que una las aguas de este lago con las del océano.

Al quedar el lago comunicado con el océano, los innumerables peces se lanzaron hacia el océano y lo poblaron en poco tiempo. Muchos de ellos rodearon el escollo en que estaba la princesa con su hijito, y éste se entretuvo largo tiempo siguiendo los rápidos movimientos de aquellos ágiles nadadores.

Las dos jóvenes protectoras estaban agradecidas al príncipe por haber conseguido para los peces del lago un canal para llegar al océano.

-Así como los peces del lago han logrado llegar al inmenso océano, así también las poderosas aves de la tierra podrán ahora volar sobre las olas. Por lo tanto, poderoso príncipe, ordena a las garzas y a las grullas que vuelen hasta el escollo y te traigan a tu mujer y a tu hijo.

Cuando Cavillaca y el pequeño fueron depositados sobre la costa por las aves, Coniyara se acercó y le dijo a su esposa:

-Princesa: para que no rechazaras mi amor, recurrí a la magia y me transformé en pájaro azul. Luego no podía concurrir al palacio de tu padre sino disfrazado de mendigo.

Cavillaca interrumpió el discurso de Coniyara diciendo:

-Príncipe: soy yo quien debe pedir perdón por haberte hecho sufrir tanto. Yo no podía pensar en los secretos de las artes de magia. Pero quiero aclararte algo que alegrará tu corazón: si en vez de transformarte en pájaro te hubieras presentado así, tal cual eres, es seguro que te hubiera aceptado igualmente.


http://www.bibliotecasvirtuales.com/biblioteca/Narrativa/leyendas/elprincipeconiyara.asp

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/cuniraya-y-cahuillaca.html
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http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/01/el-rito-de-urkupina.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/cuniraya-y-cahuillaca-continuacion.html

jueves, 23 de octubre de 2008

LA RECIPROCIDAD



La reciprocidad en los inicios de la expansión inca

Después del triunfo sobre los chancas, los incas no podían aspirar a una mayor expansión territorial sin antes dar pasos para adquirir una mayor autoridad.

Si bien Pachacutec gozaba de prestigio militar, estaba lejos de poseer dominio sobre los señores vecinos. No podía ordenar ni realizar las obras necesarias para afianzar su supremacía.

En aquel entonces, la autoridad no se ejercía directamente sino a través de la reciprocidad, es decir de la minka y del ayni a nivel del Estado. HabÍa que "rogar a fulano me ayude prometiéndole algo en compensación".

El cronista Betanzos narra cómo el Inca organizó las tareas necesarias valiéndose de la reciprocidad. Para ello reunió en la gran plaza de Aucaypata a los señores comarcanos y los agasajó con fiestas, comidas rituales, regalos, ofreciéndoles mujeres para establecer con ellas lazos de parentesco. Sólo después les planteó las obras que deseaba ejecutar. La primera fue la construcción de numerosos depósitos en el contorno de la ciudad. El Inca al mostrarse generoso satisfizo a los curacas quienes aceptaron el "ruego".

Poco después regresaron los señores al Cusco trayendo lo necesario para la edificación de las trojes que no tardaron en construir.

En una segunda convocatoria, el Inca pidió que los curacas llenaran los depósitos con alimentos y objetos manufacturados. Poseer los depósitos llenos permitía a Pachacutec mostrarse "generoso" y seguir solicitando la colaboración de los señores.

Así, la reciprocidad jugó un rol primordial como eje de los éxitos inca y cumplió un papel crucial en el nacimiento del Estado cusqueño.

En culturas que desconocían el uso del dinero, la reciprocidad era un sistema organizativo socio-económico que regulaba las prestaciones de servicios a diversos niveles y servía de engranaje en la producción y la distribución de bienes. Se trataba de un ordenamiento de las distribuciones entre los miembros de una sociedad cuya economía desconocía el empleo del dinero. Existió en todo el ámbito andino y actuó como un eslabón entre los diversos modelos de organizaciones económicas presentes en el amplio territorio.

La reciprocidad durante el Estado

La reciprocidad experimentó cambios durante el posterior desarrollo del Estado, cuando los incas dejaron de ser un simple señorío perdido en la inmensidad de los Andes. Los incas expandieron sus fronteras hasta dominar buena parte del continente sudamericano con vistas al Pacífico.

Para entonces, su poder era absoluto y es posible que la reciprocidad tal como la hemos descrito llegara a ser un estorbo y una demora. Un ejemplo es lo sucedido durante el gobierno de Huayna Cápac. El Inca mantenía una serie de guerras contra las tribus norteñas del actual Ecuador y en una de ellas, el soberano cayó de sus andas. Furioso, Huayna Cápac hizo su entrada a Tumibamba a pie para mostrar su descontento.

Entonces llegaron refuerzos compuestos por nobles señores cusqueños comandados por el general Mihi quien portaba la estatua de la importante huaca de Huanacauri.

En su prisa, Huayna Cápac ordenó a los recién llegados marchar al frente y borrar el desacato hecho a su persona olvidando los ritos, obsequios y comidas públicas. Ofendido, el general Mihi decidió regresar al Cusco con su ejército. Avisado el Inca, hizo remitir a los nobles grandes regalos y sólo entonces entraron en la lucha saliendo victoriosos.

Estos hechos juzgados bajo el punto de vista europeo era una traición, pero para los andinos el soberano no cumplió con las tradiciones y estaba en falta. Para evitar en algo los continuos "ruegos" y ritos, los incas escogieron con bastante frecuencia curacas de categoría social yana, o sea servidores con los cuales no cabía la reciprocidad.

http://incas.perucultural.org.pe/hisasp6.htm

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/07/el-ataque-chanca-al-cusco.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/11/las-sucesiones-incas.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/05/ayni-minga-o-minka.html