miércoles, 10 de diciembre de 2008

POPOL VUH


Dibujo Oscar Cabezas
Ilustración la primera parte del Popol Vuh, libro sagrado maya-quiché.

POPOL VUH
(Fragmento)
Primera Parte
Capítulo Primero

Ésta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.

Esta es la primera relación, el primer discurso. No había todavía un hombre, ni un animal, pájaros, peces, cangrejos, árboles, piedras, cuevas, barrancas, hierbas ni bosques: sólo el cielo existía.

No se manifestaba la faz de la tierra. Sólo estaban el mar en calma y el cielo en toda su extensión.

No había nada que estuviera en pie; sólo el agua en reposo, el mar apacible, solo y tranquilo. No había nada dotado de existencia.

Solamente había inmovilidad y silencio en la obscuridad, en la noche.
Sólo el Creador, el Formador, Tepeu, Gucumatz, los Progenitores, estaban en el agua rodeados de claridad.

Estaban ocultos bajo plumas verdes y azules, por eso se les llama Gucumatz.

De grandes sabios, de grandes pensadores es su naturaleza. De esta manera existía el cielo y también el Corazón del Cielo, que éste es el nombre de Dios. Así contaban.

Llegó aquí entonces la palabra, vinieron juntos Tepeu y Gucumatz, en la obscuridad, en la noche, y hablaron entre sí Tepeu y Gucumatz.

Hablaron, pues, consultando entre sí y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento.

Entonces se manifestó con claridad, mientras meditaban, que cuando amaneciera debía aparecer el hombre.

Entonces dispusieron la creación y crecimiento de los árboles y los bejucos y el nacimiento de la vida y la creación del hombre.

Se dispuso así en las tinieblas y en la noche por el Corazón del Cielo, que se llama Huracán.

El primero se llama Caculhá-Huracán. El segundo es Chipi-Caculhá. El tercero es Raxá-Caculhá. Y estos tres son el Corazón del Cielo.

Entonces vinieron juntos Tepeu y Gucumatz; entonces conferenciaron sobre la vida y la claridad, cómo se hará para que aclare y amanezca, quién será el que produzca el alimento y el sustento.

- ¡Hágase así! ¡Que se llene el vacío! ¡Que esta agua se retire y desocupe, el espacio, que surja la tierra y que se afirme! Así dijeron.

¡Que aclare, que amanezca en el cielo y en la tierra! No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado. Así dijeron.

Luego la tierra fue creada por ellos. Así fue en verdad como se hizo la creación de la tierra: — ¡Tierra! —dijeron, y al instante fue hecha.

Como la neblina, como la nube y como una polvareda fue la creación, cuando surgieron del agua las montañas; y al instante crecieron las montañas.

Solamente por un prodigio, sólo por arte mágica se realizó la formación de las montañas y los valles; y al instante brotaron juntos los cipresales y pinares en la superficie.

Y así se llenó de alegría Gucumatz, diciendo: - ¡Buena ha sido tu venida, Corazón del Cielo; tú, Huracán, y tú, Chipi-Caculhá, Raxá-Caculhá!

—Nuestra obra, nuestra creación será terminada —contestaron.

Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros, y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.

Así fue la creación de la tierra, cuando fue formada por el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra, que así son llamados los que primero la fecundaron, cuando el cielo estaba en suspenso y la tierra se hallaba sumergida dentro del agua.

De esta manera se perfeccionó la obra, cuando la ejecutaron después de pensar y meditar sobre su feliz terminación



Imagen:
http://oscar-cabezas.blogspot.com/2010_06_01_archive.html

martes, 9 de diciembre de 2008

JORGE W. ABALOS

(1915 - 1979)


Jorge Washington Ábalos nació en La Plata, Pcia de Buenos Aires, el 20 de septiembre de 1915.


En 1933 se gradúa de Maestro Normal en Santiago del Estero, y es designado al año siguiente para desempeñarse en escuelas rurales del Chaco santiagueño. Desde la escuela a orillas del río Salado comienza su colaboración con Salvador Mazza.


Poco tiempo después colabora con Bernardo Houssay, enviándole gran cantidad de Latrodectus vivas, para la elaboración de suero antilatrodectus. Esta tarea tuvo repercusiones en la prensa, lo cual motivó que el Gob de la Pcia de Santiago del Estero le ofreciera una beca para desarrollar estudios sobre Triatominae en el Instituto Oswaldo Cruz de Río de Janeiro.


A su regreso (1943) es designado Entomólogo del Inst de Medicina Regional de la Univ Nac de Tucumán. La mayor parte de sus trabajos se orientaban entonces a la entomología médica, particularmente sobre los vectores de la enfermedad de Chagas. En 1950 la Univ Nac de Tucumán le otorga el título de Dr Honoris Causa.


En 1957 regresa a Santiago del Estero, donde organiza el Instituto de Animales Venenosos que hoy lleva su nombre.


En 1962 realiza una pasantía en el Museum of Comparative Zoology, Univ de Harvard, estudiando con Herbert Levi la problemática de Latrodectus; allí volvería 7 años después con una Beca Guggenheim. En 1966 obtiene por concurso la titularidad de la Cátedra de Zoología de los Invertebrados, hoy Diversidad Animal I en la Univ Nac de Córdoba.


A partir de 1972 es Director-Organizador del Centro de Zoología Aplicada en la misma universidad.


La Academia Nac de Ciencias de Córdoba lo nombra en 1975 Académico Titular; por su parte, recibe en 1977 el título de Dr Honoris Causa de la Univ Nac de Sgo del Estero.


Su producción cuenta con casi 60 trabajos científicos y unos 15 de divulgación, casi todos con una clara orientación sanitaria: vinchucas, flebótomos, cimícidos, serpientes venenosas y arácnidos son los temas que motivaron su curiosidad.


En relación a sus aportes en Aracnología, cabe señalar que Ábalos fue el primer escorpionólogo argentino. Sus contribuciones en el tema no son numerosas, pero en ellas procuró revisar los criterios taxonómicos vigentes, aplicando metodologías nuevas para escorpiones latinoamericanos, como el estudio del hemiespermatóforo, entonces llamado "soporte esclerificado del órgano paraxil", o de la tricobotriotaxia. Para el Orden Araneae, su aporte más importante corresponde a su trabajo sobre la sistemática del género Latrodectus, en el cual, en contra de la opinión de destacados especialistas de su época, demuestra la existencia en Argentina de varias especies en vez de una sola.


Aparte de su actuación académica, Ábalos fue un reconocido escritor.


Su libro "Shunko" fue traducido en varios idiomas, la primera en 1965, al ruso, y hasta fue llevado al cine por Lautaro Murúa en 1959.


lunes, 8 de diciembre de 2008

LAS ZORRAS A ORILLAS DEL RÍO MEANDRO




Se reunieron un día las zorras a orillas del río Meandro con el fin de calmar su sed; pero el río estaba muy turbulento, y aunque se estimulaban unas a otras, ninguna se atrevía a ingresar al río de primera.

Al fin una de ellas habló, y queriendo humillar a las demás, burlábase de su cobardía presumiendo ser ella la más valiente. Así, saltó al agua atrevida e imprudentemente. Pero la fuerte corriente la arrastró al centro del río, y las compañeras, siguiéndola desde la orilla le gritaban:

-- ¡No nos dejes hermana, vuelve y dinos cómo podremos beber agua sin peligro!

Pero la imprudente, arrastrada sin remedio alguno, y tratando de ocultar su cercana muerte, contestó:

-- Ahora llevo un mensaje para Mileto; cuando vuelva les enseñaré cómo.

Por lo general, los fanfarrones siempre están al alcance del peligro.


Fábula de Esopo

Fuente
Biblioteca Digital Ciudad Seva

Imagen
lospequesdetribulete.blogspot.com

Nota

Río Meandro: largo río de Turquía que discurre sinuosamente por el sudoeste del país y desagua en el mar Egeo, cerca de la antigua ciudad jónica de Mileto.

domingo, 7 de diciembre de 2008

La Rubia Moreno



Jacinto Piedra y Peteco Carabajal

LA RUBIA MORENO

Letra: Agustin Carabajal
Musica: C. Juarez
(Zamba)


Rubia Moreno, pulpera gaucha
de falda roja, vincha y puñal.
No había viajero que no te nombre
por el antiguo camino real.

Hecha entre el bronco, bramar del Dulce [puma]
solo se oia su voz mandar. (1)
eran sus ojos dos nazarenas (2)
bravas espuelas en el mirar. (3)

Estribillo

Rubia Moreno guarda mi pueblo
a orillas del río Natal.
Tu nombre heroico como figura,
como figura de cuño real.

Juntito al vado, tu rancho amigo
alzaba al cielo su banderin
por los carriles de cuatro vientos
venia el alerta de algún clarín

¿Tuviste amores?..., ¿tuviste celos?...
Rubia pulpera sin corazón.
Eras más brava que las leonas
de los juncales del Albardón

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/12/la-rubia-moreno.html

sábado, 6 de diciembre de 2008

CHINGOLO

Chingolo
Zonotrichia capensis

En lengua Tehuelche: Eluln


Es un pequeño pájaro, de 12 cm, de color pardo dorsalmente, jaspeado de negro. Con un semi copete gris y cara negra con mejillas grises. La garganta es blanca con un collar incompleto de color canela que va desde la nuca hasta el pecho. La parte ventral es blancuzca.

Vive en todos los ambientes terrestres, incluidos los ambientes poblados.

Los Tehuelches le tenían un especial aprecio, ya que el chingolo - Kiken- fue el primero en colaborar con la abuela del héroe Elal cuando era recién nacido y su padre, el gigante Noshtelj, quería matarlo. Pese a todos los peligros que esto implicaba fue a avisarle al cisne de cuello negro, y éste lo transportó hasta tierra firme.


Fuente:
http://www.turismo.riogallegos.gov.ar/contenidos/fauna.htm

Imagen
arn.org.ar

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/kooch-el-creador-de-la-patagonia.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/11/don-condor.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html


viernes, 5 de diciembre de 2008

CUATRO VIENTOS BRUJOS



Un viejito iba a su rancho cuando vio cuatro guajolotes en el río. Eran brujos: vientos que se habían transformado en aves y que se estaban bañando.

Al rato, los guajolotes salieron a la orilla. Se abrazaron con las alas, jugando; frotaron sus picos uno contra otro e hicieron un ruido parecido al de la corneta de un soldado.

Al verlos, el viejito se dijo: "¿Qué clase de animales serán ésos?”

“Voy a echarles fuego, a ver qué hacen."

Y lo hizo. Los animales volaron y se transformaron en vientos. El cielo se nubló y comenzó a caer un aguacero muy fuerte con rayos y viento.

El viejito se espantó muchísimo, y regresó a su casa todo empapado.

Se enfermó de susto y ya no sanó.


Adaptación de cuentos Chinantecos: Elisa Ramírez
Ilustración: Maximino Javier
Recopilación y traducción: Alfonso Martínez Merced
http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/colibri/cuentos/oriflama/htm/sec_2.htm

Notas
Una de las especies, el guajolote o pavo común o norteño (Meleagris gallopavo), es nativa de Estados Unidos y México. La otra especie, el guajolote ocelado (Meleagris ocellata), es nativa de los bosques de la Península de Yucatán.


jueves, 4 de diciembre de 2008

LOS GRITOS DE LOS LOROS Y DE LOS GUACAMAYOS

Hace muchísimos años, antes de que los españoles llegaran a estas tierras, los indígenas que habitaban en las regiones próximas a los bosques del norte pertenecían a razas menos civilizadas que las que vivían en el Cuzco, en el Perú, y estaban gobernados por los incas, los emperadores que creían ser descendientes del Sol.

Estos indígenas eran los quichuas, que habían llegado a un grado de adelanto muy grande, sólo comparable en América, con la civilización de los aztecas en México.

Se llegó a decir de ellos, que eran, más que un pueblo conquistador, un pueblo civilizador. Los quichuas extendieron sus dominios en todas direcciones llegando en sus conquistas hasta el norte de lo que es hoy Argentina.

Las tribus que vivieron próximas a esas regiones y que tuvieron conocimiento de la cultura y el grado de adelanto alcanzado por dichos indígenas, les pidieron su cooperación, a fin de elevar la suya, aprendiendo de ellos multitud de útiles conocimientos.

Fue así como estos indígenas, entre los que se hallaban los lules, los tonocotés y otros, solicitaran al gran Imperio de los Incas que se les enviaran algunos emisarios dispuestos a impartir sus prácticas enseñanzas.

Los incas accedieron a tan loable pedido destinado a cumplir una aspiración tan noble, enviando los maestros y objetos requeridos, que llegaron algún tiempo después. Eran personas muy capaces que sabían labrar la tierra, realizar trabajos agrícolas, hilar y tejer la lana y el algodón, emplear la piedra en las construcciones, trabajar el oro, la plata y otros metales, y que poseían otros mil conocimientos muy útiles.

Al llegar, observaron que en casi todas las cabañas de los naturales se tenían en gran estima y se criaban loros y guacamayos, que ponían una nota de alegría con su plumaje vistoso de tan hermosos y brillantes colores y con los graciosos sonidos que salían de sus gargantas cuando querían imitar el lenguaje de sus dueños, que era el que se hablaba en la región.

Los enviados de los incas, por su parte, hablaban su propia lengua, y tuvieron que realizar grandes esfuerzos para llegar a entenderse con los naturales.

Esos loros y guacamayos, que por su condición de animales domésticos ocupaban un lugar en las cabañas, asistían a las lecciones impartidas por los quichuas a sus dueños, aprendiendo ellos al mismo tiempo y gracias a las sucesivas repeticiones, el nuevo idioma usado por los extranjeros.

Esta adquisición dio a esos loros y guacamayos la creencia de su superioridad sobre sus hermanos de la selva y trataron en toda forma de ponerla en evidencia.

Para ello, hacían sus escapadas al bosque donde eran muy bien recibidos por los que allí vivían en abundancia.

Bien recibidos y muy agasajados al llegar; no así cuando los visitantes, haciendo alarde de su sabiduría, les hablaban en quichua, lengua que los de la selva no habían oído jamás. Entonces, la cordialidad terminaba.

Era el momento en que estos últimos, corrigiendo a los visitantes, empleaban su propia lengua en un tono más alto, tratando de imponerse por la potencia de su voz, ya que carecían de razón.

No se amilanaban los recién llegados ante ese despliegue de energía, y ellos, por su parte, levantaban más aún la suya, con el mismo fin. Dando pruebas de su falta de inteligencia, ninguno de los dos grupos cedía, de manera que, pasados algunos instantes, aquello era una algarabía de gritos ininteligibles, cada vez más intensos y destemplados, que convertían la amistosa visita en el más original y singular de los torneos. Estos torneos recién terminaban cuando los visitantes, cargados con toda su sabiduría y presunción, emprendían el regreso a sus respectivas viviendas.

Desde entonces, según cuenta esta antigua leyenda, loros y guacamayos no se han puesto de acuerdo, todavía, en sus discusiones. Es por esto que en los bosques, donde se hallan en abundancia, se sigue oyendo esa confusión de gritos estridentes con que, a falta de razón y de entendimiento, cada uno quiere imponerse a los demás.

Imágenes
faunayaccion.com
boletininformativo.blogia.com

miércoles, 3 de diciembre de 2008

UKJU PACHA




En la concepción andina la muerte es una ruptura y al mismo tiempo, una transición a la “otra vida”.

El difunto, luego de una paulatina separación del mundo de los vivos, ingresa al Supay Marka o Ciudad de los Muertos (denominación de la época pre-colonial) o Ukju Pacha (literalmente, el Mundo del Interior).

En los inicios de noviembre, con ritos, ofrendas, cánticos y música fúnebre se celebra el retorno de los muertos.

O sea, el Ukju Pacha es el nivel inferior, debajo de la tierra están las semillas. Las plantas nacen a través de semillas que están debajo de la tierra. La misma idea se aplica a animales y a seres humanos. Al morir se transformaban en semillas que generarían nueva vida. De ahí que en el mundo andino se creyera en un renacimiento de los seres vivos (lo que posteriormente generó el mito de Inkarri).

Notas:

Ningún mortal iría jamás al Hanan Pacha a excepción del Inca, que era considerado una divinidad, hijo del Inti (sol).

Aunque estos niveles del mundo se basan en mitos e ideas religiosas se originan en observaciones objetivas del mundo que los rodeaba. El Hanan es el cielo, el Kay es el mundo que pisan y el Ukju es lo subterráneo. De ahí que existan puentes entre el Ukju y el Kay que se conocían como pacarinas. Las pacarinas podían ser cuevas, abismos, lagos y cualquier abertura en la tierra que conecte a la superficie con las profundidades. Puesto que el Ukju era el mundo de las semillas, la salida de un ser vivo por una pacarina era considerado un nacimiento a partir de la semilla que estaba en el Ukju. De ahí que leyendas como la de los hermanos Ayar y la de Manco Cápac y Mama Ocllo se inicien con seres saliendo de pacarinas.

El Hanan Pacha zona reservada para los dioses principales, los astros, el viento, el rayo. Los hombres miran al Hanan Pacha desde abajo, mirando lo inalcanzable, a lo que nunca podrán acceder y que es habitado por divinidades poderosas. Ningún hombre irá jamás al Hanan Pacha, excepto el Inca.

Fuente:
http://alvarofelipe.com/2009/03/10/literatura-quechua-i/

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/los-tres-mundos-incaicos.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/inti-el-dios-sol.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/la-chakana-inka.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/05/el-arco-iris-cap-6.html

Imagen:
sinco5.com

martes, 2 de diciembre de 2008

JACINTO PIEDRA.




Ricardo Manuel Gómez Oroná nació en Santiago del Estero el 25 de septiembre de 1955. Como buen santiagueño cantó y bailó desde muy chico. Su padre don Manuel fue un destacado bailarín. A los 7 años Jacinto debuto como cantante en el viejo club Belgrano. Durante un tiempo anduvo actuando por peñas y festivales como “Ricardito el niño cantor”.


Mas tarde la familia viaja a Bs. As. a radicarse fue allí donde empieza a abrirse camino en el ambiente musical. Ya en su juventud, Cuti Carabajal lo relaciona con Horacio Guarany, su ídolo de toda la vida, quien lo bautiza “Jacinto Piedra” y le posibilita la primera grabación como solista. El álbum se titula “El incendio del poniente”. Se edita en el sello CBS, con temas propios (algunos con Adolfo Marino Ponti) y de Peteco Carabajal.


Con un breve paso por Bolivia y Perú, Jacinto aparece en el ambiente artístico Santiagueño bajo la tutela de Cuti que lo presenta en el Festival de la chacarera en el año 1983 realizado en el Hipódromo, sobre la margen derecha del rió Dulce. Posteriormente es invitado por don Sixto Palavecino para participar en la grabación del L. P. “Por qué por quien”. Jacinto gravo el aire de chacarera “Te voy a contar un sueño”, tema que alcanzo gran difusión y define a nivel popular su particular visión por la poesía y el canto. Por esa época, su relación con León Gieco le permite actuar con el grupo del santafecino en varias ciudades argentinas.


En el 85 el “Chango” Farias Gómez lo convoca a formar parte del grupo MPA, Músicos Populares Argentinos, junto a Verónica Condomí; Peteco Carabajal y el “Mono” Izaurralde. MPA grabo 2 discos “Nadie mas que nadie” en el 85 y “Antes que cante el gallo” en el 87.


Desvinculados de MPA. Jacinto y Peteco forman “Santiagueños” que acercó a la juventud de gran parte del país a las expresiones folklóricas. El disco “Transmisión Huaucke” aun sigue vigente y recientemente fue editado en CD, lo que confirma su trascendencia tanto artística como comercial.


Disuelto el grupo, Jacinto continúo su carrera solo o acompañado por el grupo “Kausay”, también con Tucho Ruffa y el grupo “La Calle”.


En los últimos tiempos participa activamente junto al payador Lázaro Moreno en la campaña política del MOP, Movimiento de Opinión Provincial. En la madrugada del 25 de Octubre de 1991 fallece en las cercanías de San Carlos, Dpto Banda. Sus temas mas conocidos: “Hermano Kakuy”, con letra de Juan Carlos Carabajal, “Te voy a contar un sueño”. “Canción del quenero”, “Los niños del mundo” y particularmente la última “Chacarera del amor”, inmortalizan un estilo propio e inconfundible.


Los restos mortales del interprete fueron velados en la “Casa del folklorista” dando lugar a conmovedoras escenas de dolor. En el desfile incesante hubo muchos jóvenes y en la marcha de cortejo por las calles de la ciudad, el pueblo volcó a darle el último adiós.


Tenía 36 años. Adiós Hermano Jacinto.


La noche del domingo 20 de octubre de 1991, “Ventana Abierta” entrevistaba a Jacinto Piedra en su domicilio del Barrio Belgrano.


En la madrugada del viernes 25, un accidente truncaba la vida del popular artista santiagueño.


"Alma elegida. Te vas empuñando una guitarra. Tu canto azul, más que nunca azul de cielo, ya se encarna en el caballo cósmico que siempre te ha esperado.... para eternizarte. Partir es volver. Volver significa no haberse ido nunca."


“Nos fuimos a vivir a Buenos Aires cuando yo era muy chiquito. Viví parte de mi niñez y juventud en Morón.


Extrañaba mucho Santiago.


Extrañaba el canal de Tala Pozo, los juegos; el clima extrañaba.


Buenos Aires es muy frío.


Me acuerdo que había llevado pantalones cortos, mi hermana había llevado pollerita y allí se usaba ya ropa mas abrigada.


Cuando sos chico no decides por vos.


El desarraigo que dicen algunos no se produce por uno ni por los padres de uno.

Las condiciones sociales que atravesaban la provincia en esos momentos obligo a emigrar a mucha gente.


Peteco también ya se había ido con los padres.”


La Aventura Musical en Buenos Aires.


Allá era simplemente Ricardo Manuel Gómez, y en los escenarios se presentaba como Ricardito “el niño cantor”. El chico santiagueño de voz prodigiosa, el que a los 8 años deslumbró el auditorio de la prestigiosa Radio EL Mundo.


A los 12 años ya andaba mezclado en los grupos de música progresiva. Tocaba el bajo y cantaba en “Malva Blues”, de Morón y luego en “El Obelisco”.


“Con Peteco somos amigos desde chicos, desde los primeros años. Éramos del mismo barrio, Peteco, por ejemplo se largo a cantar más grandecito. Yo estudiaba guitarra y tocaba con grupos. Éramos los primeros que tenían el pelo largo, las camisetas y todas esas cosas. Mi raíz estaba en el folklore. Venia de todo lo que era Santiago. Pero en ese momento la música progresiva nos gustaba a todos.


Así fue que anduvimos muchos años en esto, pero después, la música que se llamo progresiva, al comercializarse, al ser empresa, entonces la música empieza a ser proyectos de empresarios y es ahí cuando los intereses corrompen todo. Toda la espiritualidad, la energía, todo lo que seria el arte.


El arte fundamentalmente se basa en los sentimientos y en la espiritualidad, yo creo que aun el mas hipócrita de los artistas si es artista en el alma tiene cosas buenas.


Lo de la música progresiva se descompone, y bueno sobreviven los que han podido acomodarse a este sistema, a este juego.


Dentro de eso, nosotros empezamos a organizar nuestros primeros recitales, como una manera de hacernos ver y conocer. Teníamos en claro que lo mas importante de esto era el publico.”


Jacinto Piedra nace cuando Horacio Guarani queda admirado de su canto y se convierte en su padrino artístico. En 1983 Jacinto graba su primer disco.


“Los discos son importantes cuando son hechos en función del arte.
Hubo sellos como Trova, como Diapasón, otros sellos independientes donde el artista tenía real acceso a la grabación. Iba mejorando el panorama. Yo siempre he sido un intérprete, pero me he puesto a componer a pesar de que considero que hay gente con mucho mas talento que yo para eso pero me largaba a componer para pincharlos a los demás, para que produzcan mejores cosas los que tienen talento. En Santiago se han dado cosas muy importantes los últimos años.


Al hacer los temas es como una manera de mostrarse uno.


Yo trato de inspirar a músicos como yo, o más jóvenes, que recién empiezan para que se animen y hagan música. Trato de transmitirles la experiencia que uno a adquirido sobre el escenario.”


¿Qué es lo que puede da un músico a la comunidad?


-Nosotros los músicos somos en vehículo del mensaje que te esta tirando la gente. Y uno debe escucharla, interpretarla. Debe tener el don y el tiempo. Entrar en un estado contemplativo permanente de la vida, de las cosas.


Por ahí preguntan: “che, ¿a que te dedicas?”, “a tocar la guitarra”, “si, ¿pero de que trabajas?”


¿Pasa por ahí el compromiso?


-Por ahí pasa. Te decía lo de los músicos por que yo he sufrido mucho por no poderme comprar un instrumento.


Un instrumento nuevo no es un equipo de gimnasia. Y el músico necesita un cable, un equipo, una buena guitarra. Y a veces son inaccesibles.


La industria de la música avanza en todo el mundo, entonces nosotros pasamos a ser un servicio utilitario. Y eso lo tenemos que tener bien en claro.


¿Has tenido apoyo por parte de tu familia? -Si, bastante; bueno, ellos también han sido artistas. No he tenido un padre que me ha dicho: “No toques”. Al contrario: “Toca, pero toca bien”, me decía.


Los grandes escenarios que recorrió mi padre con la danza, los he recorrido cantando. Eso es un gran orgullo para mí.


¿Como ves el futuro? -De tanto andar y andar me he convertido yo en un proyecto. Yo soy el proyecto con toda su derivación, ¿no? Ojala un día pueda tener acceso a trabajar por estructuras nuevas dentro del arte así sea que tenga que caer en lo político. Yo quisiera trabajar para poner unas escuelas de piano aquí en Santiago donde haya 10 píanos para que los chicos que tengan mucho talento estudien. Desde muy chiquitos ya, formarlos. Formar camadas, y vas a ver que en 10 años, 20 años, vamos a tener generaciones de excelentes músicos. Yo he venido para trabajar en ese tipo de proyecto en Santiago. Hay otros proyectos que solamente estando al lado del poder se puede luchar por esos espacios estancados que no han progresado en muchos años.


Hay gente que toma las ideas que otros tiran y pasan a ser después los dueños de la pelota. Por lo menos deben leer y conocer el proyecto del otro, acompañar y no copiarlo. Eso es lo lindo. Pero cuando vos no puedes, en tu corazón no existen esas cosas, no puedes hacer nada por nadie. Y ese es un tipo triste.


Yo sigo creyendo que es bueno hacer un conjunto, a tal punto que he armado muchas cosas después de “Los Santiagueños”, espectáculos, todos diferentes, con el grupo vocal Causay, con Horacio Banegas. He impulsado todas esas cosas dentro de lo que puedo hacer. Mira que yo ando en ómnibus, no tengo auto. Ando como puedo pero con ingenio.


He compartido con Orígenes, con Helpidio Herrera, el acceso que yo tenia a los grandes festivales.


-Volcar en tu provincia lo que puedes dar, a partir de la experiencia recogida... -Si. No quiero ir a Buenos Aires ya que todo esta centralizado allá. Desde aquí quiero realizar este proyecto, aunque aparentemente allá tenga mayores posibilidades. Creo que tenemos que caminar por la música, para que este proyecto que compartimos con Santiagueños siga. Tiene que seguir abriendo escuelas de piano, escuelas de guitarra. Uno puede estar en condiciones de ver y acompañar todo eso sin clasificar ni calificar.


A partir de ahí, podemos hacer cualquier revolución sin arma, la mejor, la pacífica. Eso desemboca en la pintura, en el teatro, en el cine, en muchas cosas. Pero lo mas fuerte de Santiago, lo que hay que cuidar es el patrimonio musical que tenemos.


Crear organismos para que a través de los mismos nos unamos y podamos llevar adelante este proyecto. Por que al mas alto gobernante y al mas humilde de los militantes, le gusta la chacarera.”



Extraído del suplemento Nº 2 de "Santiago Guitarra y Copla" - Noviembre de 1991.

Sitio de la imagen cancionero-acordes.com.ar



lunes, 1 de diciembre de 2008

PROFECÍAS INDIOS HOPI







En una piedra antiquísima hay un mapa que muchos aseguran tiene escrito lo que podría ser nuestro futuro. Y escondido en el desierto hay un secreto… un secreto asociado a esa piedra y a una profecía de la antigua tribu Hopi que advierte… Mi gente aguarda la llegada de Pahana, el verdadero Hermano Blanco perdido, al igual que lo aguardan todos nuestros hermanos. El no será igual a los hombres blancos que conocemos hoy día, que son crueles y codiciosos.

Habíamos sido advertidos de su llegada hace ya muchos años, pero aún seguimos aguardando su llegada “El traerá consigo los símbolos, y la pieza faltante de la sagrada tabla que ahora custodian nuestros sabios. Esta pieza le fue dada cuando marchó, esto lo identificará como el Verdadero Hermano Blanco”

"El fin del Cuarto Mundo se acerca ya, y el Quinto dará su entrada.




Esto ya lo sabían los sabios. Los Signos se han ido cumpliendo a través de los años, y muy pocos quedan aún por cumplirse”.

Este es el Primer Signo: Habíamos sido advertidos de la llegada del hombre blanco, similar a Pahana, pero que no vivirían como él, sino que se apropiarían de tierras que no les pertenecen, y que abatirían a sus enemigos con el fuego”.

Este es el Segundo Signo: Nuestras tierras verán la llegada de ruedas de madera. En su juventud mi padre vio hecha realidad esta profecía, con la llegada del hombre blanco en sus carretas a través de las praderas”.

Este es el Tercer Signo: Una extraña bestia similar al Búfalo, pero con grandes y largos cuernos poblará las tierras en un gran número. A esto lo pudo observar Pluma Blanca con sus propios ojos, ya que se trata de las cabezas de ganado que ha traído el hombre blanco a estas tierras”.

Este es el Cuarto Signo: La tierra será atravesada por serpientes de acero” -una clara alusión a las vías del ferrocarril que hicieron su aparición durante los siglos XIX y XX-.

Este es el Quinto signo: El cielo será cubierto por una gigantesca telaraña”. Pluma Blanca señalo el cielo con su tendido telefónico y de electricidad.

Este es el Sexto Signo: “La tierra será invadida de ríos de piedra que reflejarán los rayos del sol” - se refiere aquí, a la red de carreteras que cubren todos los países.

Este es el Séptimo Signo: “Escucharás que el mar se volverá negro, y mucha vida sucumbirá.” –Contaminación-

Este es el Octavo Signo: “Verás a muchos jóvenes, que usarán el pelo largo como nosotros. Vendrán y se unirán a nuestra tribu para aprender nuestras forma de vida y nuestra sabiduría” -Algunos creen que esta profecía ya se ha cumplido, asociándola al movimiento hippie de los años 60 y 70-

Este es el Noveno y último signo: “Escucharás hablar de una morada en el cielo, que caerá con todas sus fuerzas sobre la tierra. Esta morada se verá como una gran estrella azul. Luego, muy pronto, las ceremonias y rituales de mi gente culminarán”

Estos Signos representan que la gran destrucción se acerca. “El planeta no dejara de sacudirse. El hombre blanco librará batallas contra gente de otras tierras, principalmente contra aquellos que poseían las primeras luces de la sabiduría. Habrá columnas de humo y fuego tal como Pluma blanca ya las había observado en los desiertos no muy lejos de aquí” -se refiere a las pruebas atómicas realizadas por los EEUU en los desiertos de ese país, que han sido divisadas por Pluma Blanca– ”Mucha de mi gente, que ya ha comprendido el significado de estas profecías, permanecerán a salvo. También lo estarán aquellos que vivan entre nosotros. Luego del gran cataclismo, habrá mucho por reconstruir. Y pronto, muy pronto, Pahana retornará trayendo consigo el amanecer del Quinto Mundo. Plantará las semillas de su sabiduría en nuestros corazones. Incluso hoy día estas semillas ya están siendo esparcidas y plantadas. Todo ello aclarará y hará menos dolorosa nuestra entrada al Quinto mundo. Pero Pluma Blanca no podrá presenciar todo esto. Ya estoy viejo y me queda poco tiempo. Tu, tal vez llegues a verlo, con el correr del tiempo…”

Fuente:
http://revistadigitalavalon.es/?p=3697#more-3697
http://veritas-boss.blogspot.com/

domingo, 30 de noviembre de 2008

EL MISTERIO DEL BIENPEIDADO



Hace mucho tiempo, en Katrü-Katrü, junto al lago Nonthúe, un muchacho cuidaba sus ovejas. Todos los días las llevaba a pastar entre las grandes rocas partidas que tachonan el valle y las acompañaba hasta el borde del agua.

Un día, mientras el rebaño se dispersaba, el pastor advirtió sobre el suelo, entre las piedras, huesos, plumas, cueros y otros restos de animales que formaban una especie de huella. Intrigado, siguió el reguero que se adentraba un poco en la montaña y desembocaba en una cueva rocosa y oscura. La gruta parecía profunda, y el muchacho se interno en ella en cuatro patas, tanteando el suelo con sus manos a cada paso. Al tocar la superficie fría y húmeda, sentía que se apoyaba sobre muchas piedritas sueltas. Tomo un puñado, retrocedió y, a la luz del sol, vio con gran sorpresa que lo había juntado eran pepitas de oro.

Durante todo el día el muchacho pensó que hacer. Decidió contarles a sus amigos el descubrimiento que había hecho y explorar junto la cueva. Vendrían esa misma noche a llevarse el tesoro.

El grupo caminaba hacia la cueva guiado por el pastor. Cuando ya iban llegando no sé que temor los hizo detenerse a poca distancia de la entrada, iluminada por la luna llena. Entonces vieron, sentado en un peñasco a la vera de la cueva, a un hombre negro como un tronco chamuscado, con la cabeza erguida y el pelo prolijamente alisado. Mirándolo mejor, advirtieron que solo era hombre de la cintura para arriba, la otra mitad era el cuerpo grueso y largo de una gran serpiente, enroscado debajo de su torso. El susto fue tan grande que todos, menos el pastor, murieron allí mismo, fulminados por la terrible visión.

El muchacho se fue corriendo a buscar ayuda, pero cuando los familiares de los muertos llegaron al lugar a recoger los cadáveres y, lleno de furia, quisieron abalanzarse sobre el monstruo, les pasó lo mismo que a sus hijos y hermanos: cayeron aniquilados.

Entonces se decidió formar un ejercito para atrapar al hombre-serpiente, que seguía sentado en su roca, imperturbable, enroscando y desenroscando lentamente su larga cola. Provistos de grandes palos, los hombres lo rodearon y se le acercaron, amenazándolo con los garrotes. Así pudieron apresarlo. Lo subieron a un carro tomándolo de los sobacos, torpemente, porque nadie quería tocar el cuerpo escamoso y frío que le nacía de la cintura.

El Bienpeinado, como le decían todos, arrastro su cola por el suelo, con un ágil movimiento la levanto hasta el carro y la enroscó a un costado.

Los hombres llevaron al monstruo hasta una gran planicie, donde lo matarían. Lo empujaron para bajarlo del vehículo y allí quedo, sentado en el pasto ondulante, siempre con la cabeza erguida y la mirada dirigida al lago. Una multitud esperaba en el lugar para contemplar el espectáculo. Muchos gritaban desde el corro, pidiendo la muerte del hombre-serpiente, pero nadie se animaba a acercársele. Solo una pequeña vieja mapuche se adelanto lentamente y se sentó frente al monstruo, arrebujada en su mantón.

Entonces el Bienpeinado hablo por primera vez:

- ¡No me maten! – dijo – Si lo hacen, sufrirán una gran desgracia. El lago crecerá e inundara este campo, el valle sembrado, las casas y los bosques. Arrastrara los animales y los chicos, se quedaran sin nada. Y lo que no se haya llevado la inundación lo destruirán los terremotos. En cambio, si no me maltratan, les daré una buena cantidad de oro, que podrán repartir. Pero, antes, devuélvanme a mi cueva.

Y en medio del silencio que se produjo, a la vista de todos, el Bienpeinado comenzó a expulsar, como si fueran excrementos, pepitas de oro. En poco tiempo la planicie se cubrió de trocitos dorados que la gente, enloquecida, juntaba a manos llenas.

Solamente la vieja desprecio la cosecha. Se quedo sentada observando atentamente al Bienpeinado, y su mirada estaba llena de compasión. Por fin se levanto, se escupió en la mano derecha y se la tendió al hombre-culebra, que la estrecho con la suya. Y así compartieron sus grandes secretos. Agotado el oro, los hombres volvieron a cargar al Bienpeinado en el carro, que dio la vuelta y se marchó camino a la cueva, seguido por la multitud, dejando atrás solo a la vieja mapuche sentada en medio de la planicie.

Al llegar a las cercanías de la gruta los esperaba una sorpresa: el paisaje había cambiado, ya nada parecía ser como antes, y donde había estado la cueva se levantaban ahora dos árboles separados por cierta distancia que sostenían en el nacimiento de sus copas una estaca horizontal, de la estaca pendía un cuero de guanaco que el viento hacia ondular, azotándolo furiosamente.

La gente, que supo reconocer la señal, se detuvo. En silencio todos se volvieron hacia el prisionero, pero el carro estaba vacío, y ya nunca nadie vería otra vez al Bienpeinado. Cuando buscaron entre sus ropas las pepitas de oro que les había regalado, solo encontraron excrementos…

Volvieron entonces hasta la planicie donde había ocurrido el milagro, pero en su lugar había un bosque, cuyo suelo estaba cubierto de pequeñas y desconocidas flores doradas.

Los mapuches llamaron a la flor nueva “Kuram-filu”, que quiere decir “huevo de culebra”.

Y el que se fijó bien supo distinguir que sus pétalos formaban la figura de una mujer sentada y envuelta en su amplio Küpan, con el mentón saliente y tres pequeños rodetes en la cabeza.


Imagen
http://www.arteyfotografia.com.ar/6022/fotos/301984/
por cesarfotos

sábado, 29 de noviembre de 2008

Chullpas de Sillustani en Puno Peru




Ver más sobre este tema en:

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/chullpas-de-sillustani.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/el-camino-real.html

viernes, 28 de noviembre de 2008

AUSTRALIA COSMOVISIÓN ANCESTRAL




UNIVERSO Y ORIGEN

CREENCIAS ABORÍGENES

En el sistema de creencias, donde la Tierra y la Naturaleza ocupaban un lugar privilegiado, el firmamento era poco atendido de manera que la mayor parte de su cosmología estaba basada en la mitología y en observaciones astronómicas muy generales.

La estructura del Universo varía poco de un pueblo aborigen a otro. En general para los nativos, en el Universo había tres planos: la Tierra, el cielo y el subsuelo.

La Tierra, cuya forma es circular, está cubierta por el cielo que se estrecha en el horizonte.
El cielo es el hogar de los héroes ancestrales y de los seres sobrenaturales. Además, el cielo era descrito como el lugar donde iba el alma de una persona cuando esta moría.

Como su Tierra (Australia) era un espacio bastante seco, donde el agua no era muy abundante, a los ojos del aborigen australiano, el cielo se imaginó como un espacio verde, donde el suministro de agua era mayor que en la tierra, resultando una morada digna de los dioses y de esas almas que abandonaban el cuerpo al morir.

La luz, el brillo de las estrellas era visto como las hogueras de los seres que residían en el cielo.

Algunos mitos explican que el cielo era sostenido por unos apoyos gigantescos situados en los extremos de la Tierra sujeto. Esta idea de grandes pilares o apoyos que sujetan el cielo.

Los aborígenes australianos sentían un gran respeto por la figura del chamán, de quien se decía era capaz de viajar del plano terrestre al plano celeste, mediante una serie de rituales y utilizando ciertas semillas de árboles que se hallaban entre el cielo y la tierra.

El plano subterráneo, era un plano inferior a la Tierra con la cual tenía un mayor parecido que el cielo. En este plano, situado por debajo del terrestre, estaba ocupado por gente que se parecía bastante a la que ocupaba la Tierra.

Otros relatos sostienen que el subsuelo es un plano más oscuro y que está vacío, deshabitado.

Una leyenda aborigen cuanta que el hombre luna y la mujer sol, atravesaban cada día este plano subterráneo para volver al horizonte este, desde el oeste. De este modo, explicaban la desaparición tanto del sol como de la luna en el horizonte oeste, y su aparición en el este cada día.

Para los aborígenes australianos, la luna era identificada con una figura masculina, mientras que el sol era considerado una figura femenina, justa al revés que en muchas otras culturas
Esto puede deberse a la importancia que los nativos australianos otorgaban a la figura femenina, sin la cual no era posible la vida. Del mismo modo, la vida en la Tierra no es posible sin el sol, con lo cual pudo establecerse una relación entre la feminidad y el astro rey.

El mito que narra el origen del sol, cuenta que éste surgió de la propia Tierra en un lugar concreto, señalado por una gran roca; cada día el sol se alza en el cielo y vuelve a la Tierra cada noche, justo al mismo lugar del que surgió por vez primera.

Existe otra narración, completamente distinta, que también explica la aparición del sol en el cielo cada día.

Según esta leyenda, una mujer dejó a su hijo en el interior de una cueva mientras buscaba comida; cuando anocheció, la mujer se perdió y entró en la región celeste, que comenzó a recorrer con una antorcha; la mujer aún sigue perdida y cada día cruza el cielo con su antorcha, iluminándolo mientras busca a su hijo perdido.

También es curioso el relato mitológico que explica el origen de la luna, que como ya hemos indicado era una entidad masculina.

Según el mito, un miembro del tótem de la zarigüeya tenía un fabuloso cuchillo con la luna dentro, de modo que podía cazar por la noche con la luz que proyectaba. En cierta ocasión, un miembro de otro tótem se lo arrebató y huyó. El dueño del cuchillo, corrió tras él, sin éxito. Como no pudo alcanzarlo, se dirigió a él vociferando y propuso al ladrón que dejase la luna en el cielo para que todos pudiesen sacar provecho de su luz y pudieran cazar de noche.

Existe otro mito distinto, pero igual de interesante, que explica las fases de la luna. El relato cuenta cómo un miembro del tótem de la zarigüeya murió y poco después se alzó de su tumba, volviendo a ser un hombre; nuevamente envejeció y murió otra vez; en determinados puntos, se vuelve a levantar como un hombre joven, para ir envejeciendo y volver a morir.

En la mitología de los aborígenes australianos, no solamente se recogen mitos sobre el sol y la luna, sino que otros cuerpos celestes también merecieron su atención. Entre ellos destaca el mito de las Pléyades y de Orión, que fueron importantes grupos de estrellas para los nativos de Australia.

Las Pléyades eran siete hermanas que iban siempre juntas a cualquier sitio y un día aterrizaron todas en su lugar favorito, donde encontraron a un grupo de hombres llamados Yayarr. Estos hombres acompañaron y ayudaron a las hermanas, hasta que se cansaron. Solamente uno se quedó con ellas. Cuando las estrellas se fueron al cielo, el hombre las siguió también hasta el firmamento y se convirtió en Orión.

Las estrellas de Escorpio también tienen su propio mito, según el cual un recién iniciado fue seducido por una mujer y mantuvo relaciones sexuales antes de haber sido purificado. Los maestros del joven querían castigarle por haber roto las normas, pero la pareja huyó al cielo. Los maestros les persiguieron arrojándoles bumeranes, pero fallaron. Entonces todos se transformaron en estrellas para mostrar que el iniciado jamás podría finalizar su formación.

Otros fenómenos celestes también fueron explicados mediante mitos que ayudaban a comprender hechos, que, de otra forma, eran inexplicables. Así sucedía con los eclipses de sol; para los nativos australianos los eclipses de sol, eran debidos a la intromisión de un demonio, Arungquilta, que quería introducirse en el sol para vivir en él. Cada vez que tenía lugar un eclipse, el chamán debía de realizar un ritual, para expulsar al demonio Arungquilta y expulsarle lejos del sol.

Publicado por José María Alfaro Roca

Fuente e imagen
http://autraliaysusaborigenes.blogspot.com

jueves, 27 de noviembre de 2008

LA PALOMA Y LA HORMIGA




Esopo


Obligada por la sed, una hormiga bajó a un manantial; arrastrada por la corriente, estaba a punto de ahogarse.

Viéndola en esta emergencia una paloma, desprendió de un árbol una ramita, la arrojó a la corriente, montó encima a la hormiga y la salvó.

Mientras tanto un cazador de pájaros se adelantó con su arma preparada para cazar a la paloma. Lo vio la hormiga y lo picó en el talón, haciendo soltar al cazador su arma. Aprovechó el momento la paloma para alzar el vuelo.

Invitación a ser agradecidos y devolver los favores que recibimos.

Fuente e imagen
http://sinalefa2.files.wordpress.com/2011/01/

miércoles, 26 de noviembre de 2008

HUGO DIAZ




Fue un creador insuperable que elevó su instrumento predilecto, la armónica, a una jerarquía inigualada.

Aprendió a tocar siendo niño, iniciándose en la Orquesta Educacional Infantil, dirigida por el maestro Leopoldo Bonell.


Se hizo conocer en los ya desaparecidos Radio del Norte y Parque de Grandes Espectáculos de Santiago del Estero.


Emprendió luego la conquista de Buenos Aires con un conjunto folclórico que formó con su cuñado, el bombisto Domingo Cura y la voz de su esposa Victoria Cura.


Según los críticos el suyo fue un folclore de corte técnico, implementando variaciones de gran originalidad en cada interpretación.


Dedicó una serie de grabaciones de jazz junto a Duke Ellington y Ella Fitzgerald en Brusela, de Louis Armstrong en una gira por Alemania y Francia y con Sara Vaughan en América. Logró un disco de oro en Japón.


El popular y querido "Orejita", como le decían sus amigos, se fue de este mundo el 24 de octubre de 1979 en Buenos Aires.


martes, 25 de noviembre de 2008

YAHATUEY O HATUEY



En 1511, Diego Velásquez partió de La Española (ahora la República Dominicana) para conquistar y colonizar a Cuba. Entre sus soldados estaba Hernán Cortés, que posteriormente conquistaría a Méjico. Al llegar a Cuba, Velásquez fundó a Baracoa la primera población española.

Hatuey, un jefe Taíno de isla de La Española, que había escapado en canoas con alrededor de cuatrocientos hombres, mujeres y niños, advirtió a los cubanos lo qué podían esperar de los españoles. Él le explicó la necesidad de unirse contra los hombres blancos el enemigo común, los que habían infligido mucho sufrimiento a su pueblo.

Según lo reportado más tarde por el sacerdote Bartolomé de Las Casas, Hatuey mostró a los cubanos una cesta llena de oro y de joyas. Y dijo "este es el dios que los españoles adoran. Por esto ellos luchan y matan; por esto nos persiguen y es por eso qué tenemos que lanzarlos al mar"

Ellos nos dicen, "que adoran a un dios de la paz y de la igualdad, pero usurpan nuestras tierras y nos hacen sus esclavos. Nos hablan de un alma inmortal y de sus recompensas y castigos eternos, pero roban nuestras pertenencias, seducen a nuestras mujeres, violan a nuestras hijas. Y como no pueden igualarnos en valor, estos cobardes se cubren con hierro que nuestras armas no pueden romper."

Los Taínos de Cuba oriental y central no podían creer el horrible mensaje de Hatuey, y solamente unos pocos se le unieron.

La estrategia de Hatuey contra los españoles fue la de atacar, a manera de guerrilla, y después dispersarse a las lomas, donde los se reagrupaban para el siguiente ataque. Por cerca de tres meses las tácticas de Hatuey mantuvieron a los españoles a la defensiva, asustados de dejar la fortaleza de Baracoa.

Gracias a un traidor, Velásquez pudo rodear y capturar a Hatuey. En Febrero 2, 1512, Hatuey fue atado en una hoguera en el campo español, donde fue quemado vivo. Momentos antes de encender el fuego, un sacerdote le ofreció la salvación de su alma, mostrándole la cruz y pidiendo que él aceptara a Jesús para ir al cielo.

"¿Hay gente como ustedes en cielo?" -Preguntó Hatuey.

-"Hay muchos como nosotros en cielo" -contestó el sacerdote.

Hatuey contestó que él no deseaba saber nada de un dios que permitía que tal crueldad fuera hecha en su nombre.

Fuente
www.juanperez.com/historia/hatuey.html

Imagen
elintruso.com

lunes, 24 de noviembre de 2008

SAN MIGUEL DE ARALAR




Dice la leyenda, que algunos la datan en el siglo VIII, que un tal Teodosio, de la población navarra de Goñi, en las faldas de la sierra de Andia, fue una vez interceptado por el diablo disfrazado de ermitaño, quien le indicó que su mujer le estaba siendo infiel.

Loco de ira corrió a su casa y entrando en la habitación conyugal encontró en su cama a dos seres y suponiendo era su mujer y el amante los mató, cuando prendió la luz vio que había matado a sus propios padres.

Ocurrió que estos, que eran ancianos, tenían frío y la mujer de Teodosio les cedió su cama pues era la zona más caliente de la casa.

Ante tal crimen acudió Teodosio al obispo de Pamplona quien le indicó que a dicho pecado solamente podía dar la absolución el Papa, por lo que Teodosio marchó a Roma.

El Santo Padre le impuso como penitencia que hiciera vida de ermitaño con una cadena a sus pies hasta que estas cadenas se rompieran.

Teodosio con las cadenas atadas a la cintura estuvo durante siete años viviendo como ermitaño en los montes cercanos a su pueblo, hasta que un día estando en el monte Aralar salió de una cueva un enorme dragón.

Invocó Teodosio a San Miguel, quien se le apareció y venció al dragón, que herido de muerte se precipitó por una sima.

En ese momento se le rompieron las cadenas a Teodosio, quien como agradecimiento erigió en dicho lugar en el año 707 un santuario en honor a San Miguel, donde se guardan aún las cadenas.

Hasta aquí la leyenda. El dato real es que el primer documento de la existencia de este templo es del 1027.

En Navarra consta la existencia del Monasterio de Leire el año 842, que documentalmente antecede a la iglesia de San Miguel del Aralar.

A media hora andando sobre el pueblo de Goñi está la Ermita de San Miguel (advocación proveniente, según el Diccionario de la Real Academia de Historia de 1802, “por creerse que el santo arcángel se dejó ver en aquel sitio al celebre asceta y penitente D. Teodosio de Goñi, natural de este pueblo”) y cerca había una estela discoidal que precisaba el lugar exacto donde se le apareció el demonio.

El templo de San Miguel de Aralar, situado en estratégico lugar con imponentes vistas, es el resultado de distintas reedificaciones.

Es de planta basilical de tres naves.

Destaca entre todos sus valores el espléndido frontal de esmaltes del altar, que antaño estaba en la catedral de Pamplona, una de las más importantes piezas de este tipo del románico de toda Europa, obra del siglo XII.


Imagen
benedicamus-domino.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/el-dragon-herensurge.html

domingo, 23 de noviembre de 2008

TRADICIÓN DE INKA QAMAÑA




En el distrito de Cuturapi, en la parte que comprende el cerro Kapía, dicen que existe una construcción arquitectónica, especie de templo o casa de material piedra, que se denomina Inka Qamaña o descanso del Inca, otros hacen referencia que se encuentra en el centro poblado de Queñuani; en el sitio denominado Callo Uta, donde los monarcaS Cusqueños que lo visitaban, forzosamente tenían que descansar en ese sitio, antes de ingresar a la ciudad sangrada de Yunguyo, de paso al gran templo del Sol, en el Titicaca, solamente parangonado con el templo del Sol de Qorikancha en el Cusco, Pachacamac en Lima, Ankokawa y Wirakocha o Cacha en la nación Kana, Cusco.

Kauffmann nos refiere que el Inca Waina Qapaq que gobernó de l493 a l525 más o menos, en sus grandes conquistas llegando en el norte hasta Ancasmayo y en el Qollasuyo, se había suscitado sublevaciones e invasiones de los selváticos Chiriguanos, procedentes de Guaraní en el año de l5l8, traspasando el Chaco llegaron hasta las faldas de la cordillera oriental de Bolivia, otros dicen que llegaron hasta Huancané, encabezado por un español llamado Alejo García que había naufragado en las costas de Brasil en años anteriores que después fue muerto. Waina Qapaq vino con un poderoso ejército al Qollasuyo para enfrentar a los Chiriguanos, a quienes los derrotó completamente.

El Inca se propuso ampliar sus conquistas hacia Tucumán y Chile y para ello era muy importante visitar al templo del Sol de la Isla de Titicaca para honrar y consultar a los más famosos oráculos que existía en el templo del Sol para su campaña triunfadora.

Cuenta la tradición de los moradores de Queñuani, que los Incas salían de la capital del Tahuantinsuyo la ciudad del Cusco, en son de guerra de conquista, romería y peregrinaje religiosa hacia el Qollasuyo; con un ejército numeroso, su séquito de orejones, su coya y las pallas, los yanaconas o servidores, sus barredores de caminos; sentado en una litera de oro, cargado por los nobles del Cusco, después de 20 días de viaje; los chasquis o correos ya anunciaban su proximidad a la ciudad de Yunguyo, con un ruido estrepitoso de los gritos de sus soldados, el sonido de las trompetas o Pututos, (caracol procedente de la costa de Ecuador), retumbar espectacular de las Tinyas o tambores, elaborado con la piel de sus enemigos, que tenían sonidos muy especiales.

La ciudad sagrada de Yunguyo era muy importante en aquella época, por el control o especie de aduana para todos los romeros y estaba cercado de costa a costa por una muralla de piedra con puertas y porteros, de donde empezaba el suelo sagrado, para la entrada al templo del Sol del Titicaca; su abuelo Pachacutec Inca y su padre Tupac Inca Yupanki de Waina Qapac habían hecho construir en Yunguyo, un templo del Sol (hoy templo mayor de nuestra señora de la Asunción) un palacio suntuoso, donde gobernaba un pariente del Inca un sacerdote menor Willka o Auqaches, (limpiador de pecados), Qolqas o graneros, muchos edificios de los pobladores, divididos en dos barrios o zonas, Masaya (parte alta) y Arasaya (parte baja).

El sitio denominado Inca Qamaña era costumbre y tradición de los Incas un descanso forzoso antes de ingresar a la ciudad de Yunguyo, donde permanecía una noche y un día, después de un largo viaje y reparar sus energías; terminado este descanso por fin llegaba a la ciudad de Yunguyo en medio de aclamaciones de sus vasallos, donde permanecía un mes hasta un año, sometiéndose a los ayunos, penitencias y purificaciones de sus pecados a cargo del gran sacerdote.

Auqachec. Después de su estadía en esta ciudad, continuaba su marcha hacía el templo del Sol, por el camino real aderezado y empedrado, por Inca calle o Chacapata (hoy Jr. 28 de julio), Kasani, Loqa, Copacabana.


(Tradición recogida por Prof. J. Torres Ch) en Queñuani.
(Información del Prof. Francisco Tonconi.)

Fuente:
TRADICIONES MITOS Y LEYENDAS DEL LAGO TITICACA Y TIAHUANACO
http://historia_yunguyo.pe.tripod.com/historiadeyunguyo/id4.html

Imagen
musicaandinalatinoamericana.blogspot.com

sábado, 22 de noviembre de 2008

SOL - Kalamarka



Padre SOL eterna luz de paz, en la lejendaria ciudad de Tiwanaku, junto a los hermanos y hermanas del balet ADAF

viernes, 21 de noviembre de 2008

EL ZORZAL PATAGONICO




En lengua Tehuelche: Segiep

El Zorzal Patagónico (Turdus falcklandii)


Es un pájaro grande, con el dorso marrón oscuro, con el vientre y pecho amarillos ocre pálido. La garganta es blanca, manchada de negro y el pico y las patas son amarillas.

Los Onas decían que en tiempos antiguos un hombre pequeño, Xo•olche quiso convertirse en guanaco.

Los demás se opusieron, porque al ser de cuerpo tan chico la caza del guanaco no tendría ningún interés.

Entonces el se transformo en un pájaro, el zorzal patagónico, y a todos les pareció bien. Sin embargo, todavía recuerda sus primeras intenciones, y es por eso que su canto se parece a veces al relincho del guanaco.


Fuente:
http://www.turismo.riogallegos.gov.ar/contenidos/fauna.htm
Imagen
http://www.inta.gov.ar/

jueves, 20 de noviembre de 2008

LA AURORA BOREAL




Leyenda Inuit sobre la Aurora Boreal

"Los límites de la tierra y el mar son bordeados por un inmenso abismo, sobre él aparece un sendero estrecho y peligroso que conduce a las regiones celestiales.

El cielo es una gran bóveda de material duro, arqueado sobre la tierra. Hay un agujero en él a través del que los espíritus pasan a los verdaderos cielos. Sólo los espíritus de aquellos que tienen una muerte voluntaria o violenta y el cuervo, han recorrido este sendero. Los espíritus que viven allí encienden antorchas para quitar los pasos de las nuevas llegadas. Esta es la luz de la aurora. Se pueden ver allí festejando y jugando a la pelota con un cráneo de morsa.

El sonido silbante y chasqueante que acompaña, a veces, a la aurora son las voces de esos espíritus intentando comunicarse con las gentes de la tierra. Se les debería contestar siempre con voz susurrante.

A los espíritus celestiales se les llama ‘selaimut’, ‘sky-wellers’, moradores del cielo".


Imagen
pepegrillo.com

miércoles, 19 de noviembre de 2008

EL GRAN AMOR DE YIGUI

Reina de Seondeok, dinastía Shilla


En los tiempos de la dinastía Shilla, entre los años 632 y 647, reinó una reina mujer. Su nombre de monarca era Seondeok y, además de sabia y generosa, poseía un rostro de gran belleza. Cuando la procesión que llevaba a la reina atravesaba las calles de Seorabal en alguna de sus salidas, todo el mundo salía de sus casas para aclamarla y poder contemplar de alguna manera su legendaria hermosura.

Un día aconteció que un joven llamado Yigui, que visitaba por primera vez la capital del reino, tuvo la oportunidad de ver desde cerca a la reina Seondeok, que pasaba por la calle principal transportada en una silla de oro y escoltada por una magnífica procesión. Desde ese instante el joven se sintió atravesado por un profundo e irremediable amor por la reina. El sentimiento, incontrolable, fue creciendo y creciendo, y ante la conciencia de ser imposible e irrealizable, el joven se sumió en un estado de completa locura. Olvidado de volver a su pueblo de origen, vagaba por las calles de Seorabol gritando a todo aquel que quisiera escucharlo que estaba perdidamente enamorado de la reina Seondeok.

Tiempo después, cuando la procesión de la reina Seondeok volvió a pasar por las calles de Seorabol, el joven Yigui se lanzó corriendo para alcanzar a la reina. Los guardias lo cogieron antes de que pudiera siquiera aproximarse a ella y se lo llevaron en vilo.

Al ver esto la reina preguntó a uno de los ministros que la acompañaban quién era ese joven que gritaba desaforadamente mientras se lo llevaban. El ministro, con la cabeza baja, como si cometiera una gran falta, le explicó quién era Yigui y cuál era la causa que lo había llevado a ese estado. La reina se sintió compadecida del joven y pidió que lo trajeran a su presencia. Los cortesanos intentaron disuadirla, pero la reina no escuchó razones y dijo: “Si yo soy la causa de su locura, puedo ser el remedio que lo cure. Traedlo a mi presencia y dejadlo que camine junto a mí.”

Cumpliendo la orden, los guardias trajeron a Yigui, quien no cabía en sí de contento e iba marchando al lado de la silla de la reina saltando y gritando que amaba más a la reina que a sí mismo.

La procesión de la reina se dirigía a un templo budista que se hallaba en las cercanías de Seorabol. Allí la reina se retiró a rezar al santuario principal. Yigui se quedó esperándola bajo una torre de piedra como un perro fiel.

Pero el tiempo pasaba y la reina no terminaba sus oraciones, de modo que Yigui, cansado de tantas emociones, se quedó profundamente dormido al pie de la torre. Cuando la reina terminó sus oraciones y salió fuera del santuario, vio a Yigui que dormía como un bendito apoyado en la torre. Una profunda compasión se apoderó de la reina al ver el aspecto de Yigui. El joven, que era en realidad un hijo de buena familia, se había convertido en un pordiosero, con sus ropas hechas harapos y el cuerpo y el rostro cubiertos de mugre y suciedad. Sonriendo y murmurando por lo bajo “gracias por quererme”, se sacó una de las pulseras de oro que adornaban su muñeca y se la puso con suavidad entre las manos. Hecho esto, la reina y su procesión partieron silenciosamente hacia el palacio.

Horas después, Yigui despertó y se encontró con que la reina se había ido y el templo estaba vacío. Una profunda congoja se apoderó del joven, quien estrechó con fuerza la pulsera de oro contra su pecho.

Conmovido al descubrir el aspecto humano y generoso de la reina, su amor creció hasta lo inconcebible y se transformó en un fuego que abrasó primero su corazón y luego se expandió hacia su cuerpo, convirtiéndolo en una bola de llamas vivas. En ese estado, el joven iba de un lugar a otro, incendiándolo todo a su paso. Cuando la reina supo lo que estaba ocurriendo, escribió un conjuro y ordenó que la población se protegiera pronunciándolo. El conjuro decía así: “El amor de Yigui incendió su corazón y transformó su cuerpo en fuego. No lo miréis ni lo tratéis y echadlo lejos al mar.” Cuando la gente pronunciaba estas palabras, la bola de fuego incontrolable en que se había convertido Yigui se alejaba obediente sin producir ningún daño en los poblados, puesto que era la voluntad de su amada reina.

Con el tiempo Yigui se convirtió en el dios del fuego y en el dios del amor apasionado, por lo que fue venerado y respetado por la gente común.

Fuente

http://aranchataekwondista.wordpress.com

Leyendas de Corea

Imagen newworldencyclopedia.org

martes, 18 de noviembre de 2008

EL VELO DE LA NOVIA

EL VELO DE LA NOVIA
(Cataratas del Iguazú)


La exuberante vegetación de la selva tropical envuelve el paisaje con el embrujo de su magnifica belleza.

Los árboles elevan sus copas al cielo en isipós, helechos y bejucos, y se mezclan y se entrecruzan unos con otros en cascadas de verdes intensos, de amarillos, de sepias y de pardos.

El duro lapacho cubierto de flores violáceas, el peteribí festoneado de pétalos blancos, el Jacarandá que luce su floración añil, el ivirá pitá con su manto de corolas amarillas, y los cedros, los algarrobos, los quebrachos y los timbós, que forman la abigarrada selva, son cuna y sostén de las maravillosas orquídeas que, en múltiples formas y coloridos hermosos, se ofrecen con profusión a los ojos admirados de los que llegan a gozar de belleza tan extraordinaria.

Y junto a esta hermosura de formas y de colores, el magnífico espectáculo del río, del Iguazú, del Agua Grande, como bien lo nombraron los primitivos habitantes de la región.

Fue en tiempos de los guaraníes, precisamente, hace muchísimos años, tantos que no se podría determinar su número.

En ese marco de Soberbia belleza, en una choza levantada junto a la orilla, defendida por los colosos de la selva, vivía Panambí con su madre.

Tan bonita y tenue como mariposas que en vuelo raudo cruzaban la floresta, era esta Panambí de la leyenda.

Bonita, muy joven, de grandes y expresivos ojos negros y lacio y brillante cabello, vivía gozando de los dones que le brindaba la naturaleza.

Su voz armoniosa se desgranaba en dulces melodías, cuando, dirigiendo la frágil canoa, llevando su cesto tejido con fibras de yuchán, iba en busca de apetitosos frutos o de exquisita miel silvestre, de camoatí o de lechiguana.

Su madre la oía desde lejos y distinguía su voz cristalina destacándose del ruido que hacía el agua al precipitarse desde la altura y de los trinos de los pájaros que cantaban en la fronda...

Panambí llegada fresca y armoniosa, con su cesto repleto de provisiones. Era una flor más, entre las flores de la selva y su sonrisa constante reflejaba su amor a la vida, su alegría de vivir.

Un día, como tantos otros, Panambí, con su cesto enlazado en el brazo, llegó hasta la orilla donde se hallaba amarrada la canoa, marchaba a su cabaña llevando el tribuno del bosque.

Desató el cordel que sujetaba la canoa; tomó la pala y a los pocos instantes, manejada con pericia, la embarcación se deslizaba por las aguas tranquilas en dirección a su oga.

Volvía del grupo de islas a las que había llegado en busca de frutos y de miel de camoatí. Allí el río era ancho y la corriente muy suave. El crepúsculo teñía de rojo, violado y oro, las nubes y las aguas.

La vegetación de las orillas, erguida o inclinada sobre el río, ponía un marco de verdes diversos en el paisaje.

A mitad de camino se cruzó con otra canoa. La dirigía un indio joven, desconocido para ella, que la miró, con curiosidad primero, con interés, luego.

El indio, apuesto, de piel cobriza y brillante, de cuerpo recio y brazos fuertes, impulsaba la canoa con movimientos firmes y precisos.

Al pasar cerca de la doncella, clavó sus ojos dominadores en la dulce Panambí y una gran admiración se pintó en ellos.

La niña quedó como hipnotizada, incapaz de separar su vista del desconocido que así la había impresionado.

Continuó mirándolo en la misma forma hasta verlo desaparecer en la lejanía. Por un momento quedó inmóvil, en medio del río, la canoa mecida suavemente por el vaivén de las aguas.

Cuando volvió a la realidad, la luna había extendido su manto de plata y se reflejaba en el río dibujando una estela brillante.

Pensando en su madre que la esperaría ansiosa, dio a la pala un impulso vigoroso y la canoa surcó las aguas con rapidez.

Al llegar a su cabaña, tal como se lo figuraba, la madre la esperaba afligida.

- ¿Qué te ha sucedido, Panambí? ¿Cómo vuelves tan tarde? - le preguntó.

- No sé... madre... - respondió la niña con mirada ausente.

La madre la miró sorprendida. Una expresión desconocida, como ausente, se pintaba en el semblante de la niña. Por eso, alarmada, insistió:

-¿Qué te ha sucedido, Panambí? ¿No habrás hallado, por ventura, a Pyra-yara?

La niña la miró con mirada turbada y nada respondió. Ella misma no sabía lo que sucedía: pero eso si, sabía que no estaba como siempre.

El recuerdo del apuesto muchacho que viera en el río, no la abandonó desde entonces.

Si caminaba sobre la tierra rojiza que formaba los senderos, o marchaba por la selva separando helechos e isipós para poder pasar, o recostada en su hamaca miraba al cielo azul, o junto a la orilla mojaba sus pies en el agua clara que lamía la playa, la imagen del desconocido estaba siempre ante ella como un ser sobrenatural que la hubiera hechizado.

Sólo ansiaba que llegara la tarde para tomar su canoa y marchar a las islas, con la esperanza de volverlo a ver.

Y cada tarde y cada crepúsculo, el encuentro se repitió durante mucho tiempo.

Una noche, la paz reinaba en la selva y en la cabaña de la orilla, cuando se oyó, viniendo del río, un ruido de remos que hendían las aguas. Estas, a su contacto, se agitaban y se encrespaban, levantándose en olas que golpeaban con furia en la playa.

Panambí tuvo un sobresalto y se despertó como al conjuro de un mandato ineludible.

Abandonó la hamaca tejida, de algodón, donde hallaba descansando, y corrió a la orilla atraída por el llamado del desconocido que en ese instante pasaba con su canoa frente a la niña.

Panambí miraba absorta hacia el medio del río.

La misma fuerza que la impulsó hasta allí la condujo hacia el lugar donde se había detenido la canoa.

Al introducir sus pies en el río, éste se calmó y una superficie de aguas mansas y tranquilas la invitó a llegar hasta la embarcación que esperaba.

Panambí, inconsciente, obedeció a la fuerza poderosa que la dominaba y entró en el agua, la mirada fija en un punto lejano...

Las aguas, bajas al principio, sólo taparon sus pies, pero a medida que se internaba en ellas, iban cubriendo todo su cuerpo hasta que en un instante, sin notarlo siquiera, con la visión del apuesto guerrero que aún la esperaba, Panambí se hundió en las aguas que la envolvieron con su manto de cristal.

Poco después, el cuerpo exánime de la doncella, llevado por las aguas, aparecía junto a Pyra-yara, que no otro era el extraño ocupante de la embarcación.

El Dueño del río y de los peces, la tomó entre sus brazos fuertes y colocó el cuerpo sin vida en una balsa de juncos y tacuaras que flotaba amarrada a la popa de su canoa.

Con tan delicado botín, dirigió su embarcación hacia el lugar donde las aguas, al despeñarse en el abismo, formaban una enorme caída.

Los cabellos de Panambí, fuera de la balsa, marcaban una estela oscura en las aguas del río.












Navegaron durante algunos instantes, hasta que un ruido sordo e impotente, anunció la proximidad de la caída.

Al llegar, la canoa dirigida por Pyra-yara, apenas apoyada en las aguas, cayó al abismo formando un todo con la masa líquida, para seguir allí abajo el curso del río, como si no hubiera tenido que pasar semejante obstáculo, demostrando con ello su naturaleza sobrehumana.

No sucedió lo mismo con el cuerpo de Panambí que, despedido de la balsa por el potente impulso de la caída, quedó preso entre piedras del gran macizo por donde se volcaban las aguas al abismo, convirtiéndose en piedra ella misma y guardando sus formas humanas.

Un chorro de agua muy blanca y muy tenue se desliza desde entonces por su cabeza y cubre su cuerpo de piedra semejando un velo de novia que se deshace en gotitas de cristal antes de volver a formar parte del caudal del río.

Ese fue el final de Panambí, la enamorada de un imposible, que olvidó que Pyra-yara, Dueño del río y de los peces, es incapaz, por ser esencia divina, de amar a ninguna mujer sobre la tierra.

VOCABULARIO

IGUAZU: (I: agua; GUAZU: grande) Agua grande.
PANAMBI: Mariposa.
YUCHAN: Palo borracho.
OGA: Casa.
CAMOATI: Avispa melera.
PYRA-YARA: Dueño del río y de los peces


Biblioteca "Petaquita de Leyendas", de Azucena Carranza y Leonor M. Lorda Perellón, Ed. Peuser, Bs. As. 1952

Tomo VI: RAYITRÁI (Cascada de flores)

Bibliotecas Virtuales.com

Leyenda guaraní

lunes, 17 de noviembre de 2008

EL TRASGO




Trasgo es el nombre genérico de un duende familiar, bien conocido en casi toda España aunque con algunas variantes en el nombre. Trasgu en Cantabria y Asturias, Trasno en Galicia, Follet en Cataluña.

Según la tradición, estos pequeños seres, habitantes de un mundo mágico, viven en los castros, en los bosques y en las casas.

En la mitología gallega también pueden recibir el nombre de Trasgos, diaños, tardos, etc. En una tierra de hadas, "mouras", santos milagreiros (milagrosos)… brujas (haber, hainas), no pueden faltar estos pequeños y polivalentes seres que tanto pueden ejercer como "demonios pequeños" o como "duendes inofensivos".

Y como en todo, en el mundo mítico gallego también hay jerarquías y los "demos" se dividen en varias clases:

1º.- Los que viven en la atmósfera, o "demonios del aire" (demochiños, nubeiros, tronantes), producen miedo a través de fenómenos raros y atmosféricos.

2º.- Los que viven en la tierra: Trasgos, trasnos, se burlan de las personas normalmente de forma inocente.

3º.- Los que viven en el Infierno: Satanás y los Diablos Mayores, que tientan al hombre buscando su perdición.

En Galicia, el trasno es considerado un duendecillo doméstico carente de poder para hacer daño, salvo asustar.


Vuelcan jarras de leche, hacen ladrar a los perros, dan portazos… pero si se les trata bien, lo arreglan todo y colocan las cosas en su sitio. Se dice que muchas veces aunque son invisibles para los adultos, los niños pequeños y los animales si pueden verlos.

De espíritu inquieto, no abandonan la casa donde habitan a menos que los humanos se trasladen de residencia, entonces ellos también andan de mudanza: ""Xa que todos vais de casa mudada, tamén veño eu coa miña gorra encarnada".

Parece claro el origen indoeuropeo del trasno, ya que con diferencias mínimas lo encontramos por toda la cornisa atlántica y mediterránea de Europa.


Características:

Pequeño, delgado, ojos de fuego, con un agujero en la mano, cojo, uñas muy largas. Vestido con una casaquita y gorro rojos.
Posee cuernos.
Para deshacerse de él es necesario pedirle que haga algo en lo que fracase y se sienta descorazonado. En general son cosas parecidas, varían según la zona.

En Asturias se le pide que traiga un "paxu" de agua en la mano y esta se le escurre por el agujero. En la Mariña lucense es el maíz lo que se le escapa por "la mano furada"


Imagen
eraatlanta.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/10/el-trasno.html

domingo, 16 de noviembre de 2008

EL DUENDE DE LA INVISIBILIDAD




Algunos dicen que los duendes son simplemente un producto de la imaginación. Todos aquellos que piensan eso, no saben de esta historia. En verdad sí existen y son muy inteligentes, es más, con un coeficiente intelectual diametralmente opuesto a su tamaño real.

En promedio miden unos treinta y seis centímetros de altura, tienen la costumbre de resolver los problemas de los humanos y en el fondo ese es el ligamen que los une desde tiempos inmemoriales. Al igual que muchas otras criaturas vinculadas a esos animales que “razonan”, hablan y levantan grandes edificios, también los duendes están en peligro de extinción.

Ya quedan pocos en el planeta y al contrario de cómo pensaba el imaginario colectivo, los duendes viven por todo lado, no solamente en algún país europeo olvidado. Los pequeños genios tienen toda la contextura de un humano de principio a fin, pero son narizones en exceso, con orejas puntiagudas, de barbas blancas trenzadas y poseen unos ojos que cuando miran pueden hipnotizar a cualquiera que los ve.

Pero no todos tienen el privilegio de encontrarse con alguno y es más, se protegen de ser vistos porque sirve como un mecanismo de defensa para que no se muera alguno de los seiscientos setenta y cinco que quedan repartidos por ahí. Todos tienen un pacto: mantenerse vivos de los depredadores, de los investigadores, de los curiosos, de los niños inquietos o de aquellos que se hacen millonarios investigando los fenómenos paranormales. Y lo han logrado.

Los duendes pueden ser vistos solamente por los niños que no hablan o que apenas empiezan a desarrollar el lenguaje, aquellos “peques” menores de seis años, exclusivamente los de buenos sentimientos. Dicho de otro modo, son pocos los privilegiados, porque con la televisión y la modernidad, los infantes pierden la inocencia y la pureza cada vez a edades más tempranas.

En el clan de los duendes sobresale uno, Ñoqui, el duende de la invisibilidad. Dentro del equipo cada uno tiene una misión, todos poseen una magia particular y en el caso de Ñoqui, su fuerte es sin duda la capacidad para los inventos. Ya casi cumple los ciento treinta años de vida (por cierto, los duendes viven en promedio seiscientos años) y a su edad juvenil, puede sentirse orgulloso por ser el verdadero inventor de lo último de la tecnología de los humanos.

Si alguna vez a usado un teléfono celular, conoce los Ipod, ha navegado por Internet o se ha divertido con un GameBoy no dude en darle las gracias a la creatividad de Ñoqui. Por cierto, es el autor intelectual del concepto de la tele transportación y la usa siempre, pues la adaptó a su reloj de pulsera especial, utilizado para viajar de un lugar a otro con tan solo oprimir un botón.

Bueno... algo sí tiene este inteligente el pequeñuelo, hay inventos propios que guarda en total secreto y dice que se los va a llevar hasta la tumba, pues los seres humanos aún no están preparados para ciertos conocimientos.

El sabio Ñoqui siempre planea una estrategia. Observa a los humanos cuando duermen, los estudia mientras están despiertos y si pasan la prueba de la humildad del corazón, les habla al oído, les sugiere alguna idea novedosa, vanguardista que culmina en un invento exitoso en el mundo. La fama, el dinero y el consumo excesivo, es lo que pasa luego de que el secreto es revelado en el afortunado oído.

Por alguna extraña razón, Ñoqui tiene cierta preferencia por las orejas de gente Made In Japan.

Su invento más reciente es un aparato capaz de desaparecer los objetos y las personas, inclusive a los duendes, en realidad, cualquier cosa. Este dispositivo fue bautizado como “el control remoto de la invisibilidad”. Ñoqui pensó que sería genial para su clan, sus hermanos de sangre para que pudieran ocultarse o mostrarse a su antojo, incluso en el caso de los niños problema, capaces de revelar a sus padres el secreto de su existencia.

Pero un dilema en formato de pregunta pasaba por su creativa cabeza: ¿Los humanos estarán listos para semejante conocimiento y avance tecnológico? La respuesta que se dibujaba en su corazón era un rotundo y contundente NO del tamaño de una catedral gótica.

Los motivos serían muchos y las razones serían inmensas, pues si el duende seleccionaba mal al humano de su último invento, podría volverse loco de poder y hasta podría terminar desapareciendo a todo el mundo para llenarse de avaricia y convertirse en el hombre más rico del mundo. También desaparecería a su antojo a todos los que les caen mal o a aquellos que obstaculizaran su paso.

En resumen, el portador del secreto de la invisibilidad debería de ser una persona sencilla, pero ante todo extremadamente noble, sin mucha codicia en sus pensamientos. En verdad la tarea de la selección no era nada sencilla en esta ocasión.

El pobre de Ñoqui pasó varias noches visitando vecindarios, ciudades, urbanizaciones y cuanta casa se encontró, pero nada, nadita de nada. Todos los dueños de las orejas no eran lo suficientemente nobles de corazón.

Finalmente luego de tanta búsqueda, se metió camuflado por la puerta en la que sale el perro del dueño de la casa, una tamaño exacto y cómodo para Ñoqui, quién presuroso se escabulló por la cocina de aquel que sería el elegido.

Bernardo Mena es un científico de profesión, químico, para ser más específicos- Siempre en su laboratorio trataba de inventar cosas con un único fin: mejorar la vida de sus semejantes. No pertenecía a una familiar pudiente ni mucho menos más bien todo lo que tenía hasta su más desgastado tubo de ensayo se lo había ganado con las reacciones químicas de un cerebro que no paraba de trabajar. Pero el futuro de Mena era promisorio y además, era noble de corazón.

Luego de una experimental y agotadora jornada de trabajo Bernardo decidió irse a dormir más temprano de lo normal, a eso de la dos y quince de la madrugada. El científico vivía de manera solitaria, pues la fórmula para entender a las mujeres nunca la había encontrado. Su compañero de andanzas y guardián de sus secretos era Copérnico, su perro salchicha.

¡Que dicha que se fue a dormir más temprano!, pues la noche le tenía una sorpresa de lujo. Cuando estaba realmente dormido Bernardo soñaba cosas extrañas, pero nunca se imaginó en la posibilidad de que un duende le hablara al oído.

Ñoqui revisó a su candidato de pies a cabeza y confirmó que dormía plácidamente. Llevó su boca al oído y con voz rugosa le preguntó: “¿Cuál es tu máximo deseo en la vida?”. Él le respondió obviamente entre dientes y dormido: “Mmmmmm inventar algo impooortanteeee, para ayuuuuuudarrrrr a los demaaaaásss, eso es lo que haría un buen científicooooooooooooo por la humanidad”.

El duende lo volvió a ver fijamente y le susurró que en el mundo de los humanos ya son pocos en los que piensan en los demás, pero como él era una excepción le iba a dejar en su mesita de noche uno de sus más poderosos inventos: el control remoto de la invisibilidad. Antes de irse, sacó de un pequeño bolso el prototipo del control, apuntó hacia su pecho, oprimió el botón rojo principal y pluuuuuuuuuf se evaporó en el aire y ya no era visible.

Junto a la cama de Bernardo flotaban unas hojas con dibujos, el control remoto único en el mundo de los duendes y los humanos y una pequeña nota escrita a mano que decía:

En tus manos tienes el poder de la invisibilidad, es fácil de usar... solamente tienes que apuntar con precaución e inteligencia este control remoto. Recuerda siempre: puede ser una peligrosa arma de dolor o una encantadora herramienta de alegrías. Si le cuentas a alguien que este invento apareció mientras dormías el primero en desaparecer serás tú.

Ñoqui, un amigo.

Los científicos tienen la costumbre de levantarse en la madrugada para seguir trabajando, especialmente si tienen sueños extraños.

Exactamente así le pasó a Bernardo, quién abrió los ojos, llamó a Copérnico a viva voz, se estiró cuán largo era, prendió la lámpara de su mesita de noche y encontró la nota, escrita en un papel que nunca había visto y en letras doradas.

Lo primero que pensó fue en lo poco probable de la situación, no tenía una explicación científica. Miró el aparato, le pareció un control remoto común y silvestre, pero con el afán de quitarse la curiosidad le apuntó a la puerta de su cuarto y desapareció inmediatamente.

Para sus adentros pensó que semejante invento debería ser resguardado, protegido de los ambiciosos y decidió desaparecer el control remoto de la invisibilidad, pues el mundo aún no se lo merecía. Junto a Copérnico, buscó un espejo y cuando lo encontró hizo una prueba, colocó el control en el suelo, apuntó, oprimió el botón rojo y el espejo desapareció.

De primera entrada el control remoto no sufrió efectos secundarios, pero a los pocos segundos se fue desvaneciendo, al igual que la mano de Bernardo. Al darse cuenta de lo que ocurría, decidió utilizar el control remoto de la invisibilidad en su contra, antes de que desapareciera para siempre. Y finalmente tanto el científico como el invento ya pertenecían al mundo de lo invisible. Copérnico con su olfato logró ubicarlo aunque no lo veía y no solo eso, logró darse cuenta que aún en el cuarto observando todo se encontraba Ñoqui el duende inventor.

Aunque los duendes tienen la regla de nunca hablar con humanos, el inventor no pudo contener el deseo de preguntarle por qué había actuado de esta forma. Bernardo no tuvo miedo al ver al duende y le respondió que con la decisión lograría convertirse en un ángel y ayudarle a los demás sin ser visto nunca más.

Ñoqui no podía creer su decisión pero lo apoyó, conversó con él un gran rato, le dio algunos consejos de la esencia de la invisibilidad y le explicó que luego de hacer sus tres primeras buenas obras, siendo humano e invisible, le empezaría un leve dolor en dos zonas de la parte alta de la espalda y sería acreedor de un par de alas.

El duende había realizado una excelente elección, pero decidió guardar el secreto para él mismo pues aún los humanos no estaban listos para tales invenciones, ya tenían demasiados enredos tecnológicos. Tomó varias decisiones: guardar en su bolso los dibujos, la nota, el control remoto invisible, volver con los suyos y seguir creando más inventos. Así que cuando el lector de este cuento conozca acerca de un nuevo invento o avance de los humanos, dude un poco, porque quizás el responsable sea Ñoqui, el duende de la invisibilidad.


Imagen: linkmesh.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/10/duendes.html