martes, 25 de enero de 2011

PERFUME DE CARNAVAL

La comparsa Catamarca fue la encargada de la apertura del Carnaval 2011 de Paso de los Libres.



PETECO CARABAJAL PERFUME DE CARNAVAL


TRADICIÓN DE FESTEJAR EL CARNAVAL


En la campaña catamarqueña, donde aún se conservaba intactas muchas de nuestras costumbres, se esperaba y se festejaba con todo entusiasmo, como la fiesta grande del año, los preparativos comenzaban con varios días de anticipación, confeccionaba o componían la vestimenta que han de usar esos días; preparaban licores en los que entre la duda y la clásica aloja de algarroba; cuidaban los caballos que iban a montar en las grandes cabalgatas.

Cuando llegaba el día se forman las comparsas. La vestimenta de las mujeres se caracterizaba por los colores llamativos.

Luego se trasladaban de un barrio a otro cantando vidalas al compás de la caja, deteniéndose en algunas casas para beber, bailar y cantar.

Se arrojan unos a otros puñados de almidón tamizado, preparado para ese fin.

En el Distrito de Huaco, los cantores se preparaban con mucha anticipación, ensayando sus cantos; las clásicas vidalas chayeras con sus coplas decidoras o con versos adecuados al tiempo en que viven.

Días antes, hombres y mujeres se invitan mutuamente a formar comparsas. Los primeros arreglaban sus caballos: Los tusan, los cepillan; componen las monturas, etc. Las muchachas almidonan sus vestidos, arreglan la casa, cuidan las plantas de albahaca, indispensable para esa fecha, hacen un acopio de almidón perfumado con clavo de olor. Y debajo de la parra o del algarrobo espera ya el repleto noque de aloja efervescente, pues sin ella, sin el vino y sin la chicha, la fiesta no tendrá alegría ni animación.

No han descuidado nada para esperar la chaya.

Llega el día y comienzan los festejos. Hombres y mujeres se arrojan almidón.

Al mediodía salen las comparsas, una de las cuales va disfrazada de indios. Llevan la cabeza adornada con plumas de distintos colores.

Van todos a caballo y dirigidos por uno de ellos, vestido de gaucho.

Un viejo ridiculizado (Pucllay) y montado en una mula es el que tiene a su cargo las bromas y chistes y cuando los indios bajan para cantar una vidala en alguna casa, él cuida la caballada.

La otra comparsa está compuesta de mascaritas vistosas.

Lucen pantalones y blusas en los que van colgados o prendidos espejitos y cintas de diversos colores.

Toda la comparsa va a pie y dirigida por uno vestido de diablo rojo.

Marchar cantando al compás de las cajas y guitarras que llevan colgadas del cuello.

Cuando se encuentran dos comparsas en distintos barrios se establece un contrapunto de música, danzas y canciones.

Imagen
informecorrientes.com
Sábado, 05 de Febrero de 2011

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