miércoles, 10 de noviembre de 2010

LAS SUCESIONES INCAS



Un análisis detallado de las referencias sobre las sucesiones inca confirma que en el ámbito andino no existió la primogenitura, tan generalizada en el Viejo Mundo, y por lo tanto tampoco se consideró la bastardía.

La tradición existente en los Andes señalaba para la sucesión el derecho del "más hábil" de los candidatos al poder. Naturalmente, la costumbre generaba intrigas, luchas y muerte al fallecimiento de cada soberano y ante la necesidad de efectuar un cambio de gobierno. Además, el Inca poseía numerosas mujeres y entre ellas se distinguía a la coya o reina con la cual se desposaba el día que recibía la borla, insignia del poder.

Las herencias se volvieron tan tempestuosas que se intentó tomar ciertas medidas para remediar el alboroto que se producía. Así surgió la elección que hacía el Inca de su sucesor, o sea de un co-regente que recibía la borla y una nueva esposa el día de su nombramiento.
Desgraciadamente, el candidato podía ser revocado si no demostraba poseer los requisitos necesarios para ser un gobernante. Es así como se sucedieron tres incas de singular Capacidad como lo fueron Pachacutec, Túpac Yupanqui y Huayna Cápac.

Sin embargo, Huayna Cápac a pesar de su avanzada edad no nombró co-regente. Su fallecimiento, causado por las epidemias que diezmaban a la población indígena, y la muerte del sucesor que él designara causaron desconcierto entre los sacerdotes encargados de la sucesión.

Ante este vacío, Huascar, sostenido por su madre Raura Ocllo, y Atahualpa, el favorito del ejército, se disputaron el poder para saber cuál de los dos triunfaría y se tornaría el "más hábil".

No faltan historiadores que ven en la lucha fratricida una decadencia o echan la culpa de la guerra a la enorme extensión territorial adquirida por el Estado. Sin embargo, esa situación de conflicto se dio a lo largo de todo el Incario, llegándose incluso a la supresión de soberanos elegidos como Tarco Huaman lo que trajo como consecuencia luchas intestinas e intrigas de serrallo como sucedió a la muerte de Túpac Yupanqui. De nada valió su matrimonio con una "hermana", otro modo de consolidar el derecho de un aspirante a la borla.

El caso de Amaru Yupanqui un nombramiento revocado

Después de largos años de gobierno, Pachacutec nombró como co-regente a su hijo llamado Amaru Yupanqui. Sin embargo, el príncipe no se mostró guerrero pues siendo de ánimo apacible prefería ocuparse de la agricultura y de cultivar sus propias tierras.

Cuenta un cronista: durante una larga sequía, los únicos campos verdes fueron los suyos debido a los canales hidráulicos que construyó y que llevaban el agua necesaria a sus chacras. Pero el Estado necesitaba de un príncipe guerrero y Pachacutec revocó el nombramiento de Amaru y designó a otro hijo suyo llamado Túpac Yupanqui que fue un gran conquistador.

Si bien el apacible Amaru quedó descartado del poder no dejó de ocupar un alto rango en el gobierno y conservó sus tierras y su palacio. Una de sus tareas fue la de visitar los santuarios y las huacas del Collasuyu en compañía de un hermano.

El co-regente Túpac Yupanqui al recibir la borla se casó con una "hermana", lo cual no quiere decir que lo fuera de padre y madre. Los gobernantes cusqueños trataron por ese medio de disminuir las luchas por el poder y buscaron el apoyo del derecho materno o la influencia de la madre en la elección de un candidato.


http://incas.perucultural.org.pe/hisasp7.htm

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/02/titu-cusi-yupanqui.html