viernes, 2 de abril de 2010

*LA CH'ALLA Y EL PRINCIPE PUJLLAY*


Cuenta la leyenda que Chaya era una muy bella jovencita india, que se enamoró perdidamente del Príncipe de la tribu: Pujllay, un joven alegre, pícaro y mujeriego que ignoró los requerimientos amorosos de la hermosa indiecita.

Fue así como aquella, al no ser debidamente correspondida, se interno las montañas a llorar sus penas y desventuras amorosas, fue tan alto a llorar que se convirtió en nube. Desde entonces, solo retornar anualmente, hacia el mediado del verano, del brazo de la Diosa Luna (Quilla), en forma de rocío o fina lluvia.

En tanto Pujllay sabiéndose culpable de la desaparición de la joven india, sintió remordimiento y procedió a buscarla por toda la montaña infructuosamente.
Tiempo después, enterado el joven del regreso de la joven a la tribu con la luna de febrero, volvió el también al lugar para continuar la búsqueda pero fue inútil.

Allí, la gente que festejaba la anhelada cosecha, lo recibía con muecas de alegría; el por su parte, entre la algarabía de los circundantes, prosiguió la búsqueda con profunda desesperación, aunque el resultado totalmente negativo.

Por ello, derrotado, terminó ahogando en chicha su soledad, hasta que luego, ya muy ebrio, lo sorprendió la muerte.

Punto final de un acontecer que se repite todos los años, a mediados de febrero...
La tradición popular rescató a estos personajes y en sus vocablos se demuestra el sentido de la fiesta: Ch'aya (en quichua: "Agua de Rocío") es símbolo de la perenne espera de la nube y de la búsqueda ancestral del agua. (Algo que no abunda en La Rioja y es vital); y "Pujllay", que significa: "jugar alegrarse", quién para los carnavales vive tres días, hasta que es enterrado hasta el próximo año...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Chaya y pusllay"

Recuerdo una leyenda que de niño a mis mayores les oí contar,
¡como Chaya y pusllay se quisieron
y su amor no pudieron plasmar!
Pusllay era mal visto en toda la comarca y tanto le compujía aquel desprecio,que amanecía y atardecía,con su desconsuelo.
Chaya,sufria dolida por ese desaire,pero aún más,por aquel amor imposible, que no pudieron concretar.Y en una tarde cualquiera consumido de penar, Pusllay partió hacia la ausencia
a su destino enterrar,era tanta esa pena que lo embargaba,que era imposible en su pecho albergar
una más.
Detras de sus pasos salio Chaya
a buscarlo,siguió el mismo camino sin poderlo encontrar,Chaya
se convirtió en nube y llorando
a su amor perdido,mojaba la tierra gredosa y carnal
y andubo por toda esa tierra
sin poder enjugar sus lagrimas
de rocío y de sal.
Se hizo carne en su pueblo,
tambien en las coplas,
en las coplas palomas trepando
aún más y en su pueblo ungida en vidalas,que se eternizaran.
¡Por eso La Rioja!
cuando exhuma febrero
llora por todos los barrios
rociando con agua para el carnaval.Lagrimas que derramó Chaya, ¡rocío de agua! por su amor Pusllay.
(de la Veja estación del alma)

Luis Casca Olivera

Georgina Elena Palmeyro dijo...

Muchas gracias Luis por compartir tan hermosa leyenda con todos nosotros, ya mismo la subo para que todos la puedan apreciar, que tengas un feliz y reparador sueño.
Georgina