lunes, 1 de febrero de 2010

EL POMBERO


Algunos dicen que parece un hombre alto, flaco, de abundante vello y que luce un enorme sombrero de paja y, a veces, andrajoso y con una bolsa al hombro.


Otros lo pintan petiso, retacón, gordo, negro, peludo y feo.


En Paraguay se lo describe como un niño rubio que anda por los árboles con un bastón en la mano, o como un enano fornido que camina con los pies para atrás para despistar a los que pretendan seguirlo (fundiendo tal vez su figura con la del Yasí-Yateré).


Tampoco se ponen de acuerdo con su nombre: en el litoral argentino lo llaman Pombero (nombre derivado del verbo "pomperiar" o "espiar"), aunque en algunas zonas de Corrientes se usa el vocablo guaraní Py-ragüe, "pies con plumas". En Paraguay le dicen Karai-pyhare, el "señor de la noche". Y otras versiones, menos generalizadas, lo presentan como Kuarahy-Yara, (léase Cuarahú-Yará), el "Dueño del Sol", un viejo color rojo con un solo ojo en el medio de la frente, dientes de perro, brazos largos y manos muy grandes. Así se lo emparenta con el mito mbyá del sur de Brasil.


Casi todos acuerdan en que tiene la boca grande y alargada y los dientes muy blancos; los ojos chatos, como los del sapo, que miran fijo, como la lechuza; y las cejas de pelo largo. Que pía y silba como un pájaro y camina sin hacer ruido.


Lo cierto es que al Pombero, Señor de los Pájaros y de la Noche, muy pocos lo han visto en persona. Y sin embargo, es el duende más popular y multifacético de la región guaraní.


En sus inicios era el genio protector de los pájaros de la selva, sin embargo a través del tiempo fue adquiriendo las más diversas habilidades: se mimetiza con facilidad transformándose en indio, tronco o camalote; puede hacerse invisible cuando quiere, puede deslizarse por los espacios más estrechos y aun atravesar el ojo de las cerraduras; puede correr en cuatro patas, es ventrílocuo y puede imitar el canto de todas las aves de preferencia las nocturnas, el silbido de los hombres y de las víboras y el grito de los animales. Puede incluso tomar la forma de cualquier animal: algún viajero ha dicho que a la distancia parece un carpincho parado en las patas traseras. Se dice que habita en el monte, en casas abandonadas o taperas y que le gusta pasear en los meses de octubre y noviembre, cuando empieza el calor en la zona guaraní.


Incluso se habla de un pombero llamado el Dueño de Octubre que aparece una vez, el primero de ese mes, armado con un rebenque con el que azota a todo aquel que no coma en su honor hasta atragantarse.


Las versiones modernas, en general lo dan como a un hombre bajo y retacón que puede perjudicar, pero que puede hacerse amigo de los campesinos que le ofrecen tabaco y algún alimento, y en ese caso les hace grandes favores.


Es común a la tradición popular del Paraguay. Debemos agregar que en la sociedad paraguaya y guaraní, el Pombero tiene una significación mayor: él es el responsable del nacimiento de los niños extramatrimoniales, visto desde el lado "occidental".


El relato paraguayo es que el Pombero llega de noche a la casa donde existen mujeres solas, y que si ellas no les dan un cigarrillo y un poco de vino, con sólo tocarles el vientre las embaraza.