martes, 12 de enero de 2010

WARACHICUY


Es un rito de iniciación o fiesta de imposición de “waras” -insignias de madurez y aptitud-, que se celebraba cada año en fechas fijas o cuando al Estado le interesaba declarar aptos para la guerra, el matrimonio y las funciones públicas; a los jóvenes de la nobleza que ya tenían edad.

Este rito de paso de la juventud a la madurez se hacía a través de rigurosas pruebas físicas de destreza, valor y habilidad que iban a jerarquizarlos en su futura vida militar o excluirlos de ella.

Como filosofía ancestral, expresa la vivencia y preparación de los jóvenes inkas para gobernar en el imperio del Tawantinsuyu cuando era imperativo tener el soporte de hombres bien formados física y mentalmente.

El éxito militar y la disciplina social de los inkas se habría logrado mediante la aptitud competitiva y triunfal del Warachikuy, que era un rito sagrado y por lo tanto un compromiso que debía ser honrado.


La palabra Warachikuy se deduce de wara, que es un pañete o pantaloneta solo para el hombre que merecía ponérselo. Le pertenecían todas las demás insignias, honras y dignidades que entonces y después, en paz y en guerra se le podían dar y reconocer.

El Warachikuy, marcaba la entrada de los muchachos a la plenitud viril, aptos para ejercer ocupaciones y funciones de hombres adultos.

El warachicuy viene a ser la fiesta del Cápac Raymi o Hatun Raymi. Se realizaba cada uno o dos años, y tenía lugar en el solsticio de verano en el mes de Diciembre (alrededor del 21 de diciembre en el hemisferio sur), en honor al dios supremo llamado Wiracocha, Pachacámac o Pachayacháchic, quien era considerado el creador.

Para algunos autores esta ceremonia era la principal del imperio siendo más importante incluso que la fiesta del Inti Raymi. Como expresa M. Martín (2005: 10) "Tal vez se pueda deducir que la principal de todas sería el warachicuy, la fiesta establecida para proclamar nuevos orejones".
Sobre los orígenes de esta fiesta, existen indicios para afirmar que esta no era exclusiva del Cápac Raymi, ni de los incas. Es posible que hayan estado relacionadas desde tiempos preincaicos con ritos asociados a la domesticación de camélidos. Molina (1989: 106)

Joseph Bram (1977: 100), citando a Valcárcel menciona que esta celebración tiene como "objetivo principal […] que los jóvenes sean reconocidos por todo el Imperio como señores e hijos del Sol, y que desde ahí en adelante habían de ser temidos y respetados por los de aquella ciudad del Cuzco y por todas las ciudades de la tierra".

Autores como Molina, (1959: 62) según su análisis sobre la palabra warachicuy nos menciona que "es una reunión de personas para la imposición de los primeros pañetes que usan los hombres; entendiendo como huara a pañete que envolvía la cintura, cayendo hacia la parte media de los muslos inferiores y chicuy no es una palabra conocida, y es posible que derive de una de estas voces: chucu que es un sombrero o gorro, tal vez por la costumbre de completar con él la vestimenta o de chiqui que quiere decir peligro.

Esta última dicción es más significativa. Entonces el warachicuy sería la fiesta o ceremonia para evitar los peligros […]. También se puede deducir por la traducción que algunos vocabularios hacen del warachicuy una reunión de personas para la imposición de huaras y chicuy equivale a reunión".


La ubicación de esta fiesta la puede dar M. Martín (2005: 12). Donde expresa que "esta celebración se concentraba en el estricto radio de dos leguas (10 Km, Aprox.), correspondiente al ámbito espacial del Cuzco. […]

No obstante, es interesante señalar que, pese a estar comprendidos en el ámbito geográfico de las dos leguas, los principales momentos del rito […] tienen lugar fuera del núcleo urbano sagrado propiamente dicho, concentrándose en torno a los cerros Huanacaure y Anahuarque" (principales centros de adoración de los Incas el cual autorizaba las actividades de la celebración). La ubicación del "cerro Huanacaure es de aproximadamente 11 Km. de la ciudad de Ahúcha Pata a 3.900 m.s.n.m." (2005: 13). Cabe mencionar que Lima la capital de la república del Perú está ubicada a 150 m.s.n.m.

Esta gran fiesta reunía jóvenes atletas de sangre real, familiares, amigos y público en general, los cuales venían de los diferentes suyos (regiones) hacia la capital del imperio llamada Cuzco, mostrando gran alegría por todo el Tawantinsuyo, realzando la honra y majestad para los Incas.

Como lo afirma BRAM citando al Inca Gacilaso (1997: 100): "todas las naciones que vivían en la ciudad, y los curacas que vinieron a hallarse en la fiesta, entraron por sus cuadrillas, cada una de por sí, con diferentes instrumentos de tambores, trompetas, bocinas y caracoles, conforme a la usanza de sus tierras, con nuevos y diversos cantares, compuestos en su propia lengua, en loor de las hazañas y excelencias del capitán general Cápac Yupanqui y del príncipe, su sobrino, Inca Yupanqui […]. En pos de los vecinos y cortesanos entraron los soldados de guerra, con sus armas en las manos, cada nación de por sí, cantando también ellos las hazañas que sus Incas habían hecho en la guerra […]. En pos de la gente de guerra iban los Incas de la sangre real, con sus armas en las manos, así los que salieron de la ciudad como los que venían de la guerra, todos igualmente compuestos, sin diferencia alguna, porque cualesquiera hazañas que pocos o muchos Incas hiciesen, las hacían comunes de todos ellos, como si todos se hubieran hallado en ellas."
Como señalamos anteriormente este esfuerzo que los jóvenes atletas hacían se veía motivado por la presencia de los seres queridos, amigos y público en general, por lo que la ubicación de estos estaba presente en las diferentes pruebas, siendo ellos los alentadores al esfuerzo físico de sus atletas. Cuenta el Inca Garcilazo de la Vega que les decían "[…] que eligiesen por lo menos reventar, antes que desmayarse en la carrera".