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martes, 14 de julio de 2026

HISTORIAS EN CLAVE DE SAINETES.- 4

El Doble Discurso de Bartolomé Mitre


Arriba el telón


Acto 1: 


El discurso de la Unidad Nacional vs. La Guerra de Policía


* Lo que dice el guion oficial:

Mitre asumió la presidencia en 1862 con la promesa de pacificar el país, unir a Bs As con las provincias y fundar una República bajo la ley y la Constitución.


* Lo que hacía tras bambalinas (La Comadreja): 

Para lograr esa unión, Mitre no usó el diálogo, sino el terror. 


Decretó la Guerra de Policía para el interior. 


Envió a los ejércitos porteños a cazar literalmente a los últimos caudillos federales que defendían sus recursos. 


Fue bajo su mirada que asesinaron al Chacho Peñaloza en La Rioja y persiguieron a Felipe Varela.

 

El interior no se unió; fue conquistado a sangre y fuego para  ponerlo de rodillas ante el puerto.


Acto 2: 


El campeón de la Libertad vs la masacre de la Triple Alianza


* Lo que cantan sus simpatizantes: Que Mitre fue el heraldo de la libertad en América del Sur, llevando la antorcha de la civilización contra las tiranías.


* La verdad oculta en el gallinero: Financió y lideró la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) contra el Paraguay. 


Un conflicto absurdo impulsado por los intereses comerciales de la corona británica y la banca de Londres. 


Paraguay, era un país soberano, que producía su propia tecnología y no le debía un penique a Inglaterra, fue borrado del mapa: masacraron a casi el 90% de su población masculina adulta. 


Mitre usó la caja del puerto para financiar una masacre ajena.


Acto 3: 


El historiador del bronce que inventó el pasado


* El libreto del personaje: 

Mitre se sentaba en su escritorio refrigerado a escribir las biografías de San Martín y Belgrano.


* El negocio de los espejos: Él inventó la Historia Oficial.

 

Tomó la pluma para decidir quiénes eran los buenos (los que miraban al puerto) y quiénes eran los bárbaros: el gaucho, la telera del monte, los que defendían la tierra. 


Escribió el relato de bronce para justificar por qué Buenos Aires debía quedarse con los huevos del gallinero por los siglos de los siglos.


Escena en Clave de Sainete: El Sol de Enero desviste a la comadreja Mitre


(El escenario simula el despacho presidencial de Mitre en 1865. Hay mapas de Sudamérica sobre la mesa y un tintero de plata importada. Mitre, con su chambergo puesta, ensaya un discurso frente al espejo. 


En la puerta, el eterno boletinero Sarmiento acomoda furioso los programas impresos).


Mitre: (Ajustándose los puños envarados, mirando al gallinero con desdén)


— ¡Es por la Civilización! 


Llevamos la antorcha del progreso contra la barbarie del tirano Francisco Solano López. (Presidente de Paraguay, 1862-1870) Debemos integrar a los pueblos en el concierto de las naciones serias, bajo el libre comercio y las leyes del mercado global...


Sol de Enero: (Entra arrastrando los pies descalzos, con un balde de agua turbia y un trapo rústico de algodón tejido en telar de 8 lizos. Pasa el trapo con fuerza justo por donde Mitre pisa, dejando un surco espeso, de un rojo oscuro arcilloso).


— Permiso, don Bartolo. Vengo a sacar la costra. 


Porque Usted habla con la pluma fina y la tinta negra de su diario La Nación, pero las suelas de sus botas importadas vienen chorreando el barro sangriento de Humaitá y Curupaytí.


Sarmiento: (Gritando desde la boletería, resoplando de furia y abanicándose con un manual de urbanidad francés)


— ¡Bárbaro! 


¡Sujeto insolente! 


¡No manche el piso de la República institucional con ese lenguaje de monte! 

¡Ese lodo paraguayo bloquea el corset del ferrocarril y los manuales portuarios de la educación moderna!


Sol de Enero: (Se planta en el centro del escenario, como un Axis Mundi autónomo, sosteniendo el trapo húmedo como si fuera una bandera)


— ¿Cuál República, boletinero? 


¿La que financia la "Reina de los Mares" con la banca de Londres para romperle el espinazo al único país de América que no le debe un centavo a arcas ajenas? 


Al Paraguay lo castigan por el valor de no venderse. 


Tenían fundiciones de hierro, ferrocarril propio, telégrafos y las teleras hilaban soberanía técnica, sin pedirle permiso al monopolio de su aduana.


La Patria: (Desde lo alto del gallinero, esculpida en mármol de Carrara por Lola Mora, toma la palabra con voz de piedra y monte)


— Mírenlo, hermanas. Ahí está el general en jefe de la Triple Infamia. 


Armó un tratado secreto para desvestir el negocio de una nación entera y repartirse la tierra de los guaraníes, sirviendo a la maestra y alma máter de toda la corrupción del multiverso. 


Creen que la soberanía es un sello de lacre de la oficina de comercio de Liverpool.


Mitre: (Tratando de tapar los mapas de la Triple Alianza con su sombrero, temblando al ver que el Soberano en el gallinero empieza a golpear las cajas copleras)


— ¡Esto es un complot! La historia me cantará honras por los siglos de los siglos... 


La historia oficial la escribo yo con mi propia pluma..

.

Sol de Enero: (Exprime el trapo de algodón sobre el tintero de plata de Mitre, tiñendo la tinta azul en un rojo espeso de sangre paraguaya, correntina y entrerriana, de aquellos changuitos que mandaron a la masacre a defender las libras de la Baring)


— Escriba lo que quiera, don Bartolo, que los emperadores de cartón se destiñen solitos cuando el Sol de Enero calienta de verdad. 


El gallinero ya no mira su espejo roto; mira la tierra húmeda donde la verdad viene fresquita, sin maquillaje y con la memoria despierta.



(Cae el telón de papel importado mientras en el gallinero retumban los bombos legüeros en una frecuencia helicoidal indestructible).


INTERMEDIO


(El escenario ahora se traslada a los patios de tierra de Santiago del Estero. 

Hay un monte de algarrobos de fondo.


Acto 4: Los Taboada echan leña y el quiebre del mapa


Manuel Taboada entra con uniforme de general porteño pero con tonada santiagueña, contando billetes de la aduana que le gotea Mitre. 


Su hermano Gaspar, detrás de un mostrador, anota en un libro contable los nombres de los gauchos reclutados a la fuerza. 


Manuel Taboada: Gritando hacia el monte, con la pluma de Mitre en una mano y el rebenque en la otra


— ¡Acá manda la Civilización de la línea férrea, paisanos! 


El que no se aliste para marchar al Paraguay es un montonero, un traidor a la Patria Grande de los mercados libres.


¡Hay que limpiar el Norte de la maleza federal! 


Sol de Enero: (Entra arrastrando una carretilla cargada de vainas de algarroba y tierra colorada. Se detiene frente a Gaspar y golpea el mostrador con el puño)


— ¿Cuál patria, Dn Manuel? 


¿La patria de don Bartolo que les paga el sueldo para que cacen a sus propios hermanos?

 

Ustedes dos le arriman la leña al fuego a una hoguera ajena. 


Están vaciando los ranchos, dejando a las teleras sin hombres, a los niños sin padres y a la tierra sin brazos, todo para quedar bien con el libre comercio del puerto que nos mata de hambre.


Gaspar Taboada: 

(Sin levantar la vista del libro, acomodándose los anteojos)


— Orden y progreso, salvaje. 


Hay que servir a las arcas del futuro. 


El Paraguay es un mal ejemplo de soberanía técnica; si ellos no le deben nada a Londres, nos arruinan el negocio de la importación. 


Es una guerra espiritual, ¿no entendés? Hay que extirpar el orgullo del guaraní.


El Fantasma de Bolivia: 

(Aparece por el fondo del escenario, envuelto en una manta de aguayo ajada, con los ojos llenos de polvo de la Puna y sal del Altiplano. Camina arrastrando cadenas)


— Escuchen el eco de los cañones del Paraguay, hermanos... porque esa misma pólvora viene bajando por los Andes. 


La comadreja del puerto aplaude el libre comercio, mientras la Reina de los Mares nos afila el cuchillo por la espalda. 


Hoy quiebran al Paraguay por tener el valor de no venderse; mañana nos amputarán el mar a nosotros en el desierto de Atacama. 


Nos van a quebrar el mapa para quedarse con el salitre, el guano y el cobre. 


La receta de la usurpación es la misma.


La Patria: 

(Desde el gallinero, su voz de mármol se vuelve piedra filosa)


— Mírenlos en su juego de espejos. 


Los hilos de Liverpool manejan las bayonetas en el frente y las finanzas en el Tratado Secreto. 


Primero rompieron el espinazo paraguayo con la Triple Infamia; después desmembraron el cuerpo de Bolivia en el Pacífico. 


El doble discurso gana siempre la primera vuelta: te hablan de fronteras jurídicas y países serios mientras te roban el agua, la costa y el monte.


Manuel Taboada: (Tratando de taparse los oídos mientras el Sol de Enero le tira la tierra de la carretilla sobre las botas nuevas de estilo inglés)


— ¡Silencio! 


¡La historia oficial nos va a recordar como los pacificadores del norte, los aliados del progreso mitrista!


Sol de Enero: (Clava la mirada en los hermanos Taboada y luego mira fijo al gallinero)


— La historia de bronce que escribe don Bartolo se la van a comer las polillas, don Manuel. 


El libreto de ustedes está escrito con la tinta de la traición al vientre de la Pacha. 


Pero el gallinero tiene memoria helicoidal. 


Aunque salten unos centímetros y parezcan asustadas, las gallinas del último piso saben que el invierno de la mentira no dura para siempre... y cuando el Sol de Enero calienta la verdad, la costra de sangre y barro sale a la luz, dejando a las comadrejas desnudas en el medio del escenario.


(Los bombos legüeros del fondo aceleran el ritmo, imitando el latido de un corazón herido pero indomable que une Santiago, Asunción y el Altiplano boliviano en una sola frecuencia de resistencia).


TELÓN.


Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social .


jueves, 7 de abril de 2011

WHIPALA



SIGNIFICADO DE LOS COLORES DE LA WHIPALA


COLOR ROJO
Representa al planeta tierra (aka-pacha), es la expresión del hombre andino, en el desarrollo intelectual, es la filosofía cósmica en el pensamiento y el conocimiento de los AMAWTAS.

COLOR NARANJA
Representa la sociedad y la cultura, es la expresión de la cultura, también expresa la preservación y procreación de la especie humana, considerada como la más preciada riqueza patrimonial de la nación, es la salud y la medicina, la formación y la educación, la práctica cultural de la juventud dinámica.

COLOR AMARILLO
Representa la energía y fuerza (ch'ama-pacha), es la expresión de los principios morales del hombre andino, es la doctrina del Pacha-kama y Pacha-mama: la dualidad (chacha-warmi) son las leyes y normas, la práctica colectivista de hermandad y solidaridad humana.

COLOR BLANCO
Representa al tiempo y a la dialéctica (jaya-pacha), es la expresión del desarrollo y la transformación permanente del QULLANA MARKA sobre los Andes, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, el arte, el trabajo intelectual y manual que genera la reciprocidad y armonía dentro la estructura comunitaria.

COLOR VERDE
Representa la economía y la producción andina, es el símbolo de las riquezas naturales, de la superficie y el subsuelo, representa, tierra y territorio, así mismo la producción agropecuaria, la flora y fauna, los yacimientos hidrológicos y mineralógicos.

COLOR AZUL
Representa al espacio cósmico, al infinito (araxa-pacha), es la expresión de los sistemas estelares del universo y los efectos naturales que se sienten sobre la tierra, es la astronomía y la física, la organización socio económica, político y cultural, es la ley de la gravedad, de las dimensiones y fenómenos naturales.

COLOR VIOLETA
Representa a la política y la ideología andina, es la expresión del poder comunitario y armónico de los Andes, el Instrumento del estado, como una instancia superior, lo que es la estructura del poder; las organizaciones, sociales, económicas y culturales y la administración del pueblo y del país.

Los colores se originan en el rayo solar al descomponerse del arco iris blanco (kutukutu), en siete colores del arco iris (kurmi), tomado como referencia por nuestros antepasados, para fijar la composición y estructura de nuestros emblemas, así mismo organizar la sociedad comunitaria y armónica de los andes.

La Wiphala es de propiedad de la nación originaria, es decir de los Qhishwa-Aymaras, Guaraníes y de todo el pueblo.

Para los aymara-quechua, la Wiphala es la expresión del pensamiento filosófico andino, en su contenido manifiesta el desarrollo de la ciencia, la tecnología y el arte; es también la expresión dialéctica del Pacha-kama y Pacha-mama, es la imagen de organización y armonía de hermandad y reciprocidad en los andes.

Por eso la Wiphala es sagrada, y nos corresponde difundir y defender la imagen, el significado de nuestro emblema, en toda el área andina, tanto en el Ecuador, en el Perú como en Bolivia y parte de Argentina y Chile, mostrar a los pueblos del mundo, nuestra identidad territorial, nacional y cultural.

Su manejo y uso debe ser permanente y consecuente, como en el pasado glorioso de nuestros abuelos y nuestra cultura.

Debemos utilizar en los actos ceremoniales, en las fiestas, en las marchas, en los juegos y competencias, en actos de conmemoración, en los encuentros de comunidades de ayllus y markas, en los trabajos agrícolas, la Wiphala debe estar presente en todo acontecimiento social y cultural, particularmente en las fechas memorables del QULLANA MARKA, y del Tawantinsuyu, como los comunarios viven identificados con nuestra esencia cultural. Por lo que la Wiphala debe estar flameando en todo lugar y en todo acontecimiento del diario vivir del hombre andino.

En el momento de izar la Wiphala, todos deben guardar silencio y al terminar alguien debe dar la voz de triunfo y de victoria del

JALLALLA QULLANA marka, JALLALLA pusintsuyu ó TAWANTINSUYU.
JALLALLA JILATANAKAS Y KULLAKANAKAS

jilata eliass

Referencia Bibliográfica:

- Crónica del buen gobierno Ediciön 1612 por ph. Waman Puma de A.
- Historia de Bolivia Ed. 1920 por Froilån Giebel.
- Exhibición de la wiphala 1945 La Paz.
- Wiphala, trabajo de investigación por Germán Ch. Wanka, 1985.
- Seminario cultural realizado en Oruro, participaron Dirigentes Comunarios, 1986.
- Símbolos andinos aportes de Investigación V. Hugo Cárdenas 1987.
- Seminario taller en Oruro, Identidad cultural, 1989.
- Revista Chasqui Ed. junio 1990 Edit. Luciérnaga.
- Investigación CULTURAL por Carlos Urquiso S.
- La wiphala Ed. Presencia por Alejandro Guisber. 14 julio 1991.


Fuente
Ser Indígena
Por Elías 19 agosto 2007

Imagen
ninaquilla.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/04/wiphala.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/04/wiphala_06.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/01/amautas.html

lunes, 14 de febrero de 2011

LA TIJERETA




Sucedió hace muchísimos años. Tupá había decidido que las almas de los que morían y que debían llegar al cielo, lo hicieran volando con unas alitas que Él enviaba a la tierra por medio de sus emisarios.

Claro que para los mortales esas alitas eran invisibles. Una vez que el alma llegaba al ibaga, Tupá destinaba esa alma a un ave que Él creaba con tal objeto, de acuerdo a las características que hubiera tenido en vida la persona a quien pertenecía.

En un pueblito guaraní vivía Eíra con su madre. Ésta, que había quedado imposibilitada, dependía para todo de su hija, que a su vez se dedicaba a atenderla y cuidarla, ganándose la vida con su trabajo.

Eíra era costurera, y para tener a mano la yetapá que tantas veces necesitaba, la llevaba colgada a la cintura, sobre su blanco delantal, por medio de un cordón oscuro. Muy trabajadora y diligente, a Eíra nunca le faltaban vestidos para confeccionar, de manera que era muy común verla con tela y tijera, cortando nuevos trabajos. Se hubiera dicho que la tijera formaba parte de ella misma.

Por la mañana, al levantarse y luego de haberse vestido, lo primero que hacía era atarla a su cintura teniéndola pronta para usarla en cualquier momento.

Viejecita y enferma como estaba, y a pesar de los cuidados que le prodigara, la madre de la laboriosa Eíra murió una noche de invierno, cuando el frío era muy intenso y el viento soplaba con fuerza. Grande fue la pena de esta hija buena, dedicada siempre y únicamente a su madre y a su trabajo. Desde ese momento quedó sólo con su tarea, a la que se entregó con más ahínco que nunca tratando de distraerse, porque su pena era muy intensa y la desgracia sufrida la había abatido de tal forma que perdió el deseo de vivir.

La tijera así suspendida acompañaba el ritmo de su paso y brillaba el reflejo de la luz, cuando la costurera se movía de un lugar a otro. No mucho tiempo después de la muerte de su madre, la dulce y sufrida costurera enfermó de tristeza y de dolor, tan gravemente que no fue posible salvarla. Eíra había sido siempre buena, excelente hija y laboriosa y diligente en sus tareas, por lo que Tupá llevó su anga al cielo. Allí creó para albergarla un pájaro de plumaje negro, con la garganta, el pecho y el vientre blancos. Omitió los matices alegres y brillantes considerando que su vida había sido humilde, opaca y oscura, aunque llena de bondad y sacrificio. Cuando Tupá hubo terminado su obra, Eíra se miró y miró a Tupá como intentando pedirle algo. El Dios bueno, que conoció su intención, dijo para animarla:

-¿Qué deseas, Eíra? ¿Qué quieres pedirme?

Conociendo la amplia bondad de Tupá, comenzó humilde y avergonzada a pedir... ¡ella que jamás había pedido nada!

-Tupá... Dios bueno que complaces a los que te aman y respetan... yo desearía...

-¿Qué es lo que quisieras, Eíra?

-Tú sabes que durante toda mi vida sólo al trabajo me dediqué y quisiera tener un recuerdo de lo que me ayudó a vivir...

-Dime, entonces... ¿qué es lo que deseas?

-Yo desearía tener una tijerita que me recordara la que tanto usé en mi vida en la tierra y que contribuyó a que sostuviera a mi madre...

Encontró Tupá muy de su agrado el pedido de la muchacha, por la intención que lo inspiraba, y tomando las plumas laterales de la cola las estiró hasta dar a la misma la apariencia de una yetapá, como lo deseara la costurera, otorgándole, además, la propiedad de abrirla y cerrarla a su voluntad, tal como hiciera durante tanto tiempo con la de metal con que cortara las telas.

Por la semejanza, precisamente, que tiene la cola de esta ave con la tijera, la llamamos tijereta.


Fuente:
http://leyendasdeamerica.blogspot.com

Imagen
blogs.clarin.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/06/la-azucena-del-bosque.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-dorado-y-el-sol.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/07/yaha-yaha.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/caa-yara-y-caa-yari-protectores-de-la.html

lunes, 15 de noviembre de 2010

YASÍ-RATÁ Y LA LUNA



"Victoria Regia"
"Irupé", en guaraní



Esta hermosa leyenda guaraní viene de los vocablos “i” que significa (agua) “ru” que significa (el que trae) y “pe” que significa (plato). O sea Plato que lleva el agua.

Se la conoce con el nombre de Victoria Regia, y constituye una de las flores más curiosas de nuestra flora. Con los granos de su fruto, los indígenas elaboran un pan muy exquisito.

Yasí Ratá (estrella) había nacido con un pequeño mal incurable; amaba los astros.

Desde pequeña quería la Luna y vivía para ella. Cuando ésta no aparecía en el cielo, Yasí lloraba insomne las noches enteras.

Y cuando el pálido satélite surcaba raudo la inmensidad cubierta de estrellas, la enamorada se vestía con las mejores galas, y pasaba la noche entera en celeste idilio con el astro. Entonces era hermosísima y la Luna le daba a su rostro un halo sobrenatural.

Así los dos enfermos se amaron mucho tiempo. Hasta que un día Yasí desesperada de vivir tan lejos de su celestial amante, decidió ir en su busca.

Subió a uno de los árboles más altos y desde él tendió los brazos para que el astro la recogiera. Pero fue inútil. Entonces bajó y trepó a la cima más alta de la montaña y allí esperó el paso de la Luna, pero también fue en vano.

Descorazonada y vencida volvió al valle y allí camino largo tiempo, sus pies desgarrados por las piedras y las espinas, manaban abundante sangre.

En su marcha llegó a un lago de aguas límpidas. Se miró en ellas y vio su imagen reflejada al lado de la Luna. ¡Era el milagro!

Sin vacilar se arrojó a sus brazos, pero la imagen se desvaneció y las aguas se cerraron sobre ella cubriendo para siempre su imposible sueño.


Tupá, compadecido de aquel gran amor, la transformó en Irupé con hojas de forma de un disco lunar y que mira hacia lo alto en procura de su amado ideal. De noche cierra sus pétalos cubriendo las manchas de sangre de sus heridas, pero cuando la Luna aparece, las abre, y todavía platica con ella.


Fuente: desdeunlugarmejor.com
Imagen: flickr.com

jueves, 23 de septiembre de 2010

LA TIERRA SIN MAL


La búsqueda de un paraíso terrenal provocó largos viajes.

Los guaraníes creían en una Tierra Sin Mal, especie de un paraíso terrenal adonde se podía entrar sin morir. Allí los cultivos crecen solos, decían, la miel y la carne son abundantes, no hay enfermedades ni muerte, y todos viven con felicidad.

Cada tanto, algún karaí afirmaba haber recibido en sueños revelación de donde se ubicaba ese anciano lugar y como llegar hasta él. Con sus discursos elocuentes, arengaba a todos para que abandonaran aldeas y cultivos, y siguieron el camino que le había sido indicado.

Muchos de estos éxodos eran penosos y trágicos. Los peregrinos debían avanzar por zonas boscosas y ríos desconocidos, rodear saltos de agua, improvisar puentes con troncos y lianas, enfrentar a grupos enemigos y padecer enfermedades.

Para llegar a La Tierra Sin Mal era necesario tener perseverancia, coraje y fuerza espiritual. Esta última se renovaba cada noche, cuando el karakí precedía danzas especiales vinculadas con los mitos y con la esperanza de una nueva tierra. La música, los cantos religiosos, las oraciones y los bailes buscaban aligerar los cuerpos y liberar a los hombres de sus imperfecciones, elevándolos y facilitándoles el camino. Ante un fracaso, volvían a partir con nuevo rumbo, siempre dirigido por su profeta.

Españoles y portugueses trajeron nuevos males a la tierra guaraní, y dieron mayor impulso a la búsqueda de La Tierra Sin Mal, fuera del alcance de los conquistadores.

La historia mas dramática fue la de un grupo de 12.000 Tupí-guaraní, quienes en 1.539 partieron desde la costa de Pernambuco, en Brasil; 10 años más tarde, 300 sobrevivientes llegaron a los Andes peruanos, después de atravesar toda el Amazona.

domingo, 29 de agosto de 2010

EL YAGUARETÉ-ABÁ, EL HOMBRE-TIGRE

Descripción: Tríptico realizado en técnica mixta de grafito, acuarela y tinta.
Narra la leyenda del hombre tigre de la selva misionera de Argentina.
Jorge Bernard (Argentina)
Dibujo (2006)
http://www.artelista.com/obra/7579948027071986-elyaguareteaba.html




Ésta es una tradición que hunde sus raíces mucho más atrás de la conquista española. Sin embargo la transmisión actual presenta elementos culturales hispánicos.

Más atrás, también, de la formación misma de la nación guaraní, porque expresa la necesidad del hombre (de todos los hombres) de entender y de aceptar su lado animal.

Por eso en casi todas las culturas (sobre todo, en las que tienen una fuerte comunión con la naturaleza) han aparecido y aparecen estas transformaciones de hombres en fieras y de fieras en hombres.

En nuestra América- desde México hasta el Río de la Plata- la fiera elegida ha sido siempre el jaguar, casi el único cazador que se atreve a competir frente a frente con el hombre, el mayor de los predadores.

Porque el jaguar no sólo es la fuerza bruta burlada por la astucia del zorro. Es también el poderoso enemigo que asalta por sorpresa a una víctima desprevenida, inferior en fuerzas y frecuentemente indefensa; ni más ni menos que lo que hace un cazador o un guerrero. Y cazadores y guerreros siguieron siendo, a pesar del excelente desarrollo de su agricultura, los guaraníes.

Quizá por todo esto la tradición del yaguareté-abá sigue tan viva también en las poblaciones criollas y mestizas que, alejadas de las grandes ciudades, habitan las provincias argentinas de Entre Ríos, Corrientes, Misiones y gran parte de la República del Paraguay.

Para los viejos pobladores- que aseguraban temerlo y conocerlo, y hasta haberlo visto-, el yaguareté-abá era siempre, un indio viejo bautizado, ya hombre de pocas fuerzas, que necesitaba convertirse en tigre para vengar alguna afrenta grave.

Y así describían la forma en que lograba la transformación: en lugar solitario, preferentemente de noche y en medio del monte, el viejo se echaba sobre el cuero de un yaguareté, de izquierda a derecha, rezando al mismo tiempo un credo al revés.

Así recuperaba todo su potencial juvenil y animal y, convertido en fiera, estaba en condiciones de castigar a su enemigo. Pero los muy conocedores agregaban algo más: ese hombre transformado en el terrible felino no era exactamente igual a un jaguar, ya que tenía siempre la cola muy corta (era casi rabón) y carecía de pelos en la frente.

Para volver a la forma humana, el hombre-tigre debía repetir la misma ceremonia: revolcarse otra vez en secreto sobre el cuero de yaguareté, pero ahora de derecha a izquierda, y recitando el credo tal como se lo había enseñado de chico en la capilla del pueblo o la misión.

miércoles, 25 de febrero de 2009

EL SOL ROJO




Entre los indios mocoretaes había uno, joven, aguerrido y valiente llamado Igtá (hábil nadador) que amaba a la más buena y hermosa de las mujeres de su tribu, Picazú (paloma torcaza), y quería casarse con ella.

Los padres de Picazú consintieron en que se realizase tal boda; pero siendo necesaria para ello la aprobación de la Luna, llamaron al Tuyá (adivino) de la tribu para que la consultara.

Era una noche plácida y serena.

La luz blanca, clara, brillante y hermosa de la Luna iluminaba los campos y las tolderías de los indios. Y el Tuyá interpretó:

-Esa luz que nos envía la Luna significa que ella aprueba satisfecha la boda de Igtá y Picazú.

Entonces, el Jefe de la tribu ordenó a Igtá demostrase a todos que en verdad era digno y merecedor de tomar compañera. Para ello debía arrojarse a las aguas de la laguna y nadar durante largo rato. Después, ir en busca de un gran número de presas de caza.

Igtá, que era excelente nadador y había cazado mucho desde su niñez, realizó las pruebas con el mayor éxito, pues nadó cuanto se lo pidió y trajo entre sus brazos abundante caza.
Las ceremonias de la boda se realizaron una noche, después de tres lunas. Se encendió una gran hoguera, a cuyo alrededor todos los indios comían, bebían, bailaban y cantaban, festejando tan gran acontecimiento.

Pero algo faltaba para que Igtá y Picazú fueran felices: tener la seguridad de que Tupá, su dios bueno, había aprobado también la boda. Y esperaron.

¡Cuál no sería su pena y desconsuelo, cuando llegada la noche siguiente comenzó a caer una copiosa lluvia!

Eran las lágrimas de Tupá las que caían sobre la tribu para significar el descontento y desaprobación del dios por haberse realizado la unión de los jóvenes indios.

Igtá y Picazú no podían, pues, continuar unidos perteneciendo a la tribu. Debían huir y arrojarse a las aguas de la laguna. Allí había una isla donde moraban todos los que se habían casado contrariando la voluntad de Tupá. Los dos debían ir a esa isla para no volver jamás.

Al día siguiente cesó la lluvia. Y por la tarde, a la hora en que el sol iba a ocultarse en el ocaso, Igtá y Picazú se arrojaron al agua y comenzaron a nadar.

Los indios de su tribu, reunidos a orillas de la laguna, viéndolos alejarse lentamente, los injuriaban y maldecían para aplacar el enojo de Tupá y evitar sus castigos, pues ésta era su creencia.

Igtá, hábil nadador, consiguió nadar buen trecho, ayudando también a su infortunada compañera. Poco faltaba a Igtá y Picazú para llegar sanos y salvos a la isla, cuando una nueva desgracia cayó sobre ellos: Ñuatí (Espina), un guerrero malvado de la tribu, les arrojó una flecha.

Todos los indios lo imitaron, y entonces fue una lluvia de flechas la que llegó hasta Picazú e Igtá, quienes, heridos quizás por ellas, desaparecieron de la superficie de las aguas.

En ese preciso instante el sol, que se hundía en el horizonte, tomó un intenso color rojo; y su luz tiñó la laguna e iluminó de rojo los campos y el cielo.

Esto llenó de asombro a los indios, los que, atemorizados, huyeron velozmente, alejándose de la laguna.

Mientras tanto Igtá y Picazú, ayudados sin duda por Tupá porque eran buenos, lograban salvarse y llegar a la isla, donde podrían al fin vivir felices, pues se amaban mucho.


VOCABULARIO

Tupá: Dios bueno de los guaraníes.
Tuyá: Anciano de la tribu. Consultaba los astros. Curandero y sacerdote.
Igtá: Hábil nadador.
Picazú: Paloma torcaza.
Ñuatí: Espina.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-dorado-y-el-sol.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/06/la-azucena-del-bosque.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/11/el-benteveo.html

viernes, 6 de febrero de 2009

FUTURA LUNA


Mientras Pa-pa Mirí terminaba la Tierra, apareció un chico (dios), Paí Reté Kuaraí (“Nuestro Señor Cuerpo como el Sol” – Nuestro Señor del Cuerpo Resplandeciente), uno de los primeros en poblar la Tierra. Este vivía solo, sabía cazar, pescar, conseguir comida y cocinar.

Un día mientras éste caminaba se encontró con los Seres Primitivos, que no eran hombres ni animales, sino seres malignos que comían a primeros que se les acercaban.

Primero se hicieron amigos del chico pero siempre intentaban matarlo, obviamente no podían porque el chico era un dios, por lo tanto éste no se daba cuenta de los fines de sus “amigos”.

Entonces decidieron que este se quedará con ellos mientras engordaba por si encontraban la forma de matarlo.

Como Paí Reté Kuaraí se sentía solo decidió crear una hermana, Yacyrá (“Futura Luna”). A los Seres Primitivos les agradó, por que iban a tener más comida.

Un día los Seres Primitivos se encontraban sin alimentos y los hermanos decidieron buscarlos por ellos. En su búsqueda vieron a un loro, le tiraron un flechazo pero la flecha no le pegó porque era un animal especial, el Loro del Discreto Hablar, que por cierto era muy sabio. Éste les informó sobre los fines de los Seres Primitivos. Para vengarse Paí Reté Kuaraí junto con su hermana, Yacyrá, les dijeron a sus “amigos” que cruzarán el río con un tronco y que del otro lado se encontrarían con abundantes alimentos.

Cuando éstos estaban cruzando, los hermanos dieron vuelta al tronco, por lo tanto cayeron; Paí Reté Kuaraí exclamó: conviértanse en animales de agua, en consecuencia se convirtieron en nutrias, yacarés, peces, etc.

Pero una mujer (embarazada) de los Seres Primitivos, muy ágil, logró saltar a la orilla. Enojado Paí Reté Kuaraí la convirtió en Yaguareté que luego tuvo mellizos, una pareja, que a la vez tuvo más crías.

Los hermanos crecieron. Paí Reté Kuaraí inventó nuevas plantas y le explicó a su hermana para que se utilizara o servían. Creó la yerba mate de los hombros de una mujer triste.

Luego, Paí Reté Kuaraí se quedó solo, porque su hermana se metía en problemas entrando en casas ajenas, por esta razón un día le tendieron una trampa y muerta de vergüenza decidió irse al cielo, al que subió por una “cuerda” hecha con flechas, como le había enseñado su hermano.

Una vez en el Cielo se convirtió en Yacy (la luna). Y ahora se lo puede ver en el cielo, todavía con la cara manchada, resultado de la trampa. Y por eso es que antes tenía bien puesto el nombre de Yacyrá, es decir “Futura Luna”.


miércoles, 4 de febrero de 2009

CAÁ-YARÍ LA DUEÑA DE LOS YERBATALES

ESCULTURA EN LA BOCA DEL ARROYO YABEBIRÍ


Los guaraníes, profundos conocedores de la selva y de sus misteriosos, aprovecharon desde siempre las propiedades estimulantes de la llex paraguariense (como lo llaman los científicos), un arbusto que crece espontáneamente bajo los grandes árboles y cuyas hojas, secas y molidas, brindan la sabrosa bebida del mate.

Tanto los colonos de la Asunción, como los sacerdotes jesuitas poco después, organizaron la explotación y distribución de la yerba mate, que muy pronto se convirtió en la bebida más popular de las colonias del Plata.

Sin embargo, durante varios siglos no se conocieron plantaciones.

Algunos trabajadores- siempre aborígenes o mestizos- se internaban en la selva en busca del codiciado arbusto. Al encontrar un yerbal, cortaban sus brotes tiernos que, envueltos en una gran red de cuero, se echaban a la espalda.

La red y su carga formaban el rairo, y el trabajador que las transportaba hasta la balanza era llamado minero porque- como el buscador de minerales- se limitaba a recolectar lo que la naturaleza ofrecía.

Pero la tarea no era fácil. Había que encontrar un yerbal lo suficientemente extenso para que no se agotara pronto y que estuviera, además, no demasiado lejos de la balanza donde el minero entregaba el fruto de su trabajo.

Para eso contaba con la Caá-Yarí, la dueña de la yerba, una mujer joven, hermosa y rubia, sólo visible para el minero que hacía pacto secreto con ella.

Cuando un trabajador quería vivir seguro de la recolección de yerba silvestre, esperaba los días de Semana Santa, entraba a la iglesia del pueblo o la misión, prometía solemnemente vivir siempre en los montes y, sobre todo, no mantener trato alguno con otra mujer que no fuera la Caá-Yarí. Hecho el voto, se internaban en lo más profundo del monte para dejar, bajo una mata de yerba, un papelito doblado con su nombre y un día determinado: era su primera cita con la Caá-Yarí.

Ese día debía reunir todo su valor, porque la hermosa joven- para probarlo- lanzaba contra él cuanta alimaña rondaba por la selva: víboras, tigres, chanchos del monte, implacables arañas e insectos venenosos. Si pasaba la prueba y llegada a la cita, recibía el premio: podía ver y tocar a la Caá-Yarí, quien desde entonces llenaba para él los más voluminosos rairos y además- invisible para todos, salvo para su minero- se subía sobre esos grandes bultos para aumentar su peso cuando el trabajador los depositaba en la balanza.


Extraído de http://blogs.clarin.com/alparaguay/tag/mitologia/

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/caa-yara-y-caa-yari-protectores-de-la.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/12/caa-yari.html

domingo, 5 de octubre de 2008

SAN LA MUERTE



Es un personaje o entidad venerada en el la antigua región guaranítica de América del Sur y principalmente en territorios del Paraguay, del noreste de Argentina, principalmente en la provincia de Corrientes y en menor medida en Misiones, Chaco, Formosa y, al sur de Brasil (Paraná, Santa Catarina, Rio Grande del Sur), desde 1960 debido a las migraciones internas el culto se ha extendido a ciertas zonas de la Provincia de Santa Fe en especial, al Gran Buenos Aires.

Sus imágenes sirven de amuleto o payé, suelen ser talladas (excepto la guadaña que se le añade) en una sola pieza de madera dura, hueso (en ocasiones huesos humanos), plomo etc.

Se trata de estatuillas: las más altas miden 15 cm, las más pequeñas suelen medir 3 cm y representan a un esqueleto humano con una guadaña cuya hoja es de lata.

El mango de la guadaña se apoya en una plataforma a la altura de la cintura estando por su parte toda la imagen generalmente ubicada sobre otra plataforma, esta es la representación más frecuente, aunque existen estatuillas con la figurilla sentada o acuclillada, sin guadaña, con las manos apoyadas en el mentón o en la nuca: estas posturas corresponden con la iconografía católica para el Señor de la Paciencia.

Además de San La Muerte se le llama: Señor de la Buena Muerte, Señor de la Paciencia, San Justo Nuestro Señor de la Buena Muerte, Nuestro Señor de Dios y la Muerte, San Esqueleto, Ayucaba, Señor que Todo lo Puede (particular-mente en Formosa), San Severo de la Muerte (especialmente en Corrientes y en Formosa), o a veces por temor solamente San.