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viernes, 8 de abril de 2011

PAYAK




El Payak es una especie de genio coordinador de los espíritus del Mal.

Cuenta Lázaro Flury que para los Tobas y Pilagás no existe la muerte natural, y que todos los decesos (a excepción de los que tienen lugar en luchas guerreras) son obra de los Payaks.

Este espíritu se deleita absorbiendo la sangre de los enfermos, por si mismo o convocado por un hechicero. En este último caso el espíritu se ausenta del cuerpo del enfermo y se refugia en un árbol (especialmente el YUCHAN) hasta que el hechizo abandone el cuerpo.

"Cuando muere algún indio hechizado -que lo son casi todos- se le quema la ropa y se le entierra al estilo de los matacos, siendo por lo tanto muy común la sepultura aérea.

Cada muerto -agrega Flury- reencarna en otro ser: tigre, perro, cabra, planta, etc. según haya sido su comportamiento en vida."


Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/

Imagen
taringa.net
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/06/el-gran-yuchan-palo-borracho-blanco.html

martes, 16 de junio de 2009

EL YUCHÁN

Yucan

Hace muchísimo tiempo -cuentan los matacos del Chaco- había un yuchán más alto y más panzón que cualquiera. Es que ese yuchán estaba lleno hasta el tope de agua y de peces.

Chiláj, el dueño y protector de todos los peces, les permitía a los indios que pescaran adentro del yuchán (algo tenían que comer). Pero se ponía de lo más furioso cuando algún gracioso pescaba por pescar y dejaba a los pobrecitos pescados tirados por ahí, boqueando.

Entre todos los peces que había en el árbol, el más lindo era un dorado grandote. A ése no había que molestarlo.

-¡Miren que de un solo coletazo es capaz de romper todo, y después qué hacemos! -decía Chiláj.

Pero un día llegó uno que se llamaba Tokwaj.

Chiláj lo miró de reojo:

-¡Cuidadito con tocar el dorado grandote! ¿Me escuchaste bien vos?

-¡Eh, no tanto grito! ¿Por quién me toma? -dijo Tokwaj haciéndose el ofendido.

Entonces preparó el arco y la flecha (ellos pescaban así) y se puso a pescar.

Pescó uno, más bien chico. Después otro, grande y gordo. La verdad que ya era suficiente.

Pero él no estaba tranquilo y los ojos se le iban detrás del dorado grandote.

Hasta que, de repente, no aguantó más y ¡zás! le clavó una flecha ¡Para qué! Loco de dolor, el dorado grandote empezó a dar coletazos para aquí y para allá. Hasta que, en una de ésas, lo partió al árbol por la mitad. Entonces el agua empezó a salir y a salir del yuchán. Y se vino la inundación. Se vino, nomás.

Con los ojos salidos para afuera de la rabia, Chiláj lo encaró a Tokwaj, a grito pelado.

-¿Te lo dije o no te lo dije, cabezón? ¡Ahora me arreglás este lío, rapidito y sin chistar! ¡ooooh, también!

Pero Tokwaj se quedó duro, sin saber para dónde agarrar. Y eso que el agua ya estaba llegándole al cuello.

Cuando Chilaj vio que el otro no se daba ninguna maña, pensó "este encima se nos va a ahogar ¡Y va a haber que pagarlo por bueno! No voy a tener más remedio que darle el palo mágico..."

Entonces con su peor voz, le dijo:

-Mirá, Tokwaj; te me vas de acá... ¡y te me llevás toda esta agua! (Tokwaj puso cara de no tener la menor idea de lo que tenía que hacer).

Entonces Chilaj agregó:

-Tomá este palo. Vos caminá nomás, y el agua te va a seguir. Cuando estés muy cansado, clavás el palo y el agua se va a quedar quietita... ¡Y ahora, chau! ¡Si te he visto, no me acuerdo!

Tokwaj, que estaba bastante llovido, obedeció sin decir ni mu. Caminó y caminó. Cuando las piernas no le dieron más, clavó el palo (y por su cuenta agregó algunas palabras mágicas). El agua paró y Tokwaj pudo echarse un sueñito (pero soñó que hacía papelones).

A la mañana siguiente, desclavó el palo y siguió caminando. Atrás de él iban las aguas, mansitas como ovejas. Para no aburrirse, Tokwaj, ya más tranquilo, empezó a caminar en zigzag, a pegar saltitos, a correr...

Y siguió y siguió. Con el agua, atrás. Y en el agua, los peces.

Fue así nomás, aunque ustedes no lo crean, como nacieron los ríos, todos los ríos.

Ah, me olvidaba: si alguno va a pescar... ¡ni se le ocurra sacar pescaditos por gusto y dejarlos tirados por ahí, boqueando! Nunca se sabe si Chilaj anda cerca, disfrazado de viejito pescador.

Nota

Yuchán: Palo borracho
Chilaj o Ilaj: señor de agua y de los peces entre los matacos, a quiénes enseñó a pescar con arco y flecha.

Tokwaj: uno de los héroes míticos de los matacos. Difundió muchas enseñanzas sobre agricultura, pesca, caza. Sin embargo, tiene un lado negativo: haber desobedecido a Chilaj cuando éste le prohibió pescar el dorado.

Cuento y Glosario de Graciela Beatriz Cabal.

Fuente e Imagen
http://tejiendocuentos.blogspot.com/2010/01/la-leyenda-del-yuchan-chaco-argentina.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/06/el-gran-yuchan-palo-borracho-blanco.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/el-algodon.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/11/el-palo-borracho.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/11/el-camalote.html