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sábado, 9 de abril de 2011

Zamba de Vargas

La batalla de Pozo de Vargas, del 9 de abril de 1867, fue un enfrentamiento de las guerras civiles argentinas, entre las fuerzas federales del caudillo Felipe Varela y las del gobierno nacional argentino, dirigidas por el general Antonino Taboada, en las afueras de la ciudad de La Rioja (Argentina).

La victoria de Taboada significó el final de la última y mayor rebelión del norte contra la presidencia de Bartolomé Mitre.

La conocida canción popular anónima "Zamba de Vargas" trata sobre éste acontecimiento.



Zamba de Vargas

(zamba)

Forman los riojanos
en Pozo 'e Vargas;
los manda Varela,
firme en batallas.
Contra los santiagueños,
con gran denuedo, van a pelear;
ya Don Manuel Taboada
alza su espada: se ve brillar.

Atacó Varela,
con gran pujanza:
tocando a degüello,
a sable y lanza.
Se oyen los alaridos,
en el estruendo de la carga
y ya pierden terreno
los santiagueños de Taboada

"Bravos santiagueños
-dijo Taboada-
vencer o la muerte
vuelvan su cara.
Por la tierra querida,
demos la vida para triunfar"
Y ahí no más a la banda
la vieja zamba mandó a tocar.

En el entrevero
se alzó esta zamba,
llevando en sus notas
bríos al alba.
Y el triunfo consiguieron
los santiagueños y este cantar
para eterna memoria,
Zamba de Vargas siempre será.



Nota:

'e: (Contracción) de, he de.

riojano: natural de o relativo a la Rioja, capital y provincia de la zona andina

santiagüeño: natural de o relativo a Santiago del Estero

entrevero: (arg) confusión, desorden

Fuente
http://letras.terra.com.br/
http://es.wikipedia.org/


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/capilla-la-montonera.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/12/la-rubia-moreno.html

http://youtu.be/5KVkvL2SPCo

miércoles, 2 de febrero de 2011

LA VIRGEN DE MONSERRAT

Guadalupe en Estremadura,
En Aragón el Pilár,
En Astúrias Cobadonga
Y en Cataluña Monserrát

Enumera los cuatro santuarios ó templos de nuestra Señora mas concurridos y venerados de los españoles, como puede verse en las Imágenes aparecidas de Villafañe, y en la singular obra de Faci, titulada Aragón reino de Cristo y dote de María Santísima.
Fermín Caballero



La historia de la Virgen de Monserrat, según dice la tradición, tiene rasgos que la asemejan a la de Nuestra Señora de Luján, haciéndola formar parte del grupo de las denominadas "porfiaditas".

La imagen se encuentra en Villa Silípica, Santiago del Estero, y su fiesta tiene lugar durante el mes de Febrero.

En épocas de la Conquista, una de las tantas carretas que hacían el servicio de transporte de Córdoba a nuestra capital, y que conducía la sagrada imagen, pernoctó en Silípica, siguiendo una vieja costumbre, para continuar su viaje al siguiente día.

Según se refiere todo lo que se hizo en este sentido resultó inútil, ya que los bueyes que conducían la carreta se "negaron" a continuar la marcha.

En principio se atribuyó ese inconveniente al cansancio de los animales.

El jefe de la "expedición", por su parte, creyó más que en la circunstancia apuntada en la falla de pericia del encargado en manejar los bueyes a quien ordenaba insistentemente picarlos (urgirlos con la picana) recibiendo como respuesta la popularizada frase de "Sili-pica, señor", a la que, dicho sea de paso, se le atribuye el origen del nombre que lleva actualmente la villa.

Desesperados al no encontrar el modo de salvar el inconveniente que tan imprevistamente se les había, presentado, procedieron a desprenderse de lo que conducían en la carreta, dejando sólo en ella un pequeño cajón cuyo volumen y cuyo peso consideraron que no podrían influir con respecto a la fuerza de los bueyes.

Fracasada esa tentativa ante la admiración de todos, alguien tuvo la ocurrencia de bajar el cajón y como por arte de encantamiento los bueyes iniciaron la marcha conduciendo con facilidad el vehículo. Provisto éste nuevamente de su carga, incluso el cajón, de nuevo los animales se negaron a seguir adelante.

Completamente desorientados y luego de apelar a todos los recursos posibles, cargando y descargando la carreta repetidas veces, probaron mejor suerte prescindiendo únicamente del cajón, que empezó a despertar la curiosidad de todos.

Llegaron a hablar de un milagro, que no tardaron en comprobar.

La carreta era tirada por los bueyes cuando se le sacaba el "misterioso" cajón únicamente.

Impulsados por la curiosidad procedieron a abrir el mismo, ya que ignoraban su contenido. encontrándose ante la imagen de la Virgen. Advirtiendo o presintiendo, de acuerdo a los hechos señalados, un deseo de la misma expresado en forma tan original, resolvieron dejarla en el lugar haciendo entrega de ella a uno de los pocos pobladores que existían entonces.

Fue así que consiguieron continuar la marcha sin dificultad alguna, pasando la Virgen a convertirse en patrona de lo que más tarde había de ser la Villa Silípica, donde se le venera y se le festeja todos los años".


Fuente
http://argentinamisteriosa.totalh.com/virgenmonserrat.htm

Imagen
edoctum.blogspot.com

martes, 25 de enero de 2011

PERFUME DE CARNAVAL

La comparsa Catamarca fue la encargada de la apertura del Carnaval 2011 de Paso de los Libres.



PETECO CARABAJAL PERFUME DE CARNAVAL


TRADICIÓN DE FESTEJAR EL CARNAVAL


En la campaña catamarqueña, donde aún se conservaba intactas muchas de nuestras costumbres, se esperaba y se festejaba con todo entusiasmo, como la fiesta grande del año, los preparativos comenzaban con varios días de anticipación, confeccionaba o componían la vestimenta que han de usar esos días; preparaban licores en los que entre la duda y la clásica aloja de algarroba; cuidaban los caballos que iban a montar en las grandes cabalgatas.

Cuando llegaba el día se forman las comparsas. La vestimenta de las mujeres se caracterizaba por los colores llamativos.

Luego se trasladaban de un barrio a otro cantando vidalas al compás de la caja, deteniéndose en algunas casas para beber, bailar y cantar.

Se arrojan unos a otros puñados de almidón tamizado, preparado para ese fin.

En el Distrito de Huaco, los cantores se preparaban con mucha anticipación, ensayando sus cantos; las clásicas vidalas chayeras con sus coplas decidoras o con versos adecuados al tiempo en que viven.

Días antes, hombres y mujeres se invitan mutuamente a formar comparsas. Los primeros arreglaban sus caballos: Los tusan, los cepillan; componen las monturas, etc. Las muchachas almidonan sus vestidos, arreglan la casa, cuidan las plantas de albahaca, indispensable para esa fecha, hacen un acopio de almidón perfumado con clavo de olor. Y debajo de la parra o del algarrobo espera ya el repleto noque de aloja efervescente, pues sin ella, sin el vino y sin la chicha, la fiesta no tendrá alegría ni animación.

No han descuidado nada para esperar la chaya.

Llega el día y comienzan los festejos. Hombres y mujeres se arrojan almidón.

Al mediodía salen las comparsas, una de las cuales va disfrazada de indios. Llevan la cabeza adornada con plumas de distintos colores.

Van todos a caballo y dirigidos por uno de ellos, vestido de gaucho.

Un viejo ridiculizado (Pucllay) y montado en una mula es el que tiene a su cargo las bromas y chistes y cuando los indios bajan para cantar una vidala en alguna casa, él cuida la caballada.

La otra comparsa está compuesta de mascaritas vistosas.

Lucen pantalones y blusas en los que van colgados o prendidos espejitos y cintas de diversos colores.

Toda la comparsa va a pie y dirigida por uno vestido de diablo rojo.

Marchar cantando al compás de las cajas y guitarras que llevan colgadas del cuello.

Cuando se encuentran dos comparsas en distintos barrios se establece un contrapunto de música, danzas y canciones.

Imagen
informecorrientes.com
Sábado, 05 de Febrero de 2011

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lunes, 1 de noviembre de 2010

MI CAMA ES UN JARDÍN

Telera de Huilla Catina, Dpto. Loreto
Santiago del Estero

"MI CAMA ES UN JARDÍN"
[1937]



Era una región más árida que muchas otras de la Provincia. De una aridez desoladora. De una árida desolación. Había un perro flaco que no ladraba, unas ovejitas cabizbajas que no balaban, sin duda porque nada podía recoger allí su voz. Junto al ranchito terroso, apenas distinto por su pequeña masa tumular, en la perspectiva de árida inmensidad en que conjugaban aquella media tarde tierra y cielo, alzábase un algarrobito de talle exiguo y follaje esquemático, que daba la impresión de que hubiera detenido voluntariamente su desarrollo y la expansión de su fronda en aquel punto, porque ¿para qué? …

Yo mismo, confieso, me sentí distendido y anulado. Y sólo mi automatismo de ser traslaticio y ambulatorio pudo llevarme a dar una vuelta al ranchito. Y fue contoneando una esquina que tropecé de manos a boca con aquello. Digo tropecé, pero en realidad lo que aconteció fue que aquello se me vino encima, me cortó el paso agresivamente. Era una colcha santiagueña desplegada al sol entre dos estacas. Estaba armada de rojos, amarillos y verdes, en haces, y cuchillas, y zigzagueantes y masas que resplandecían, y coruscaban y crepitaban, en esgrimas, disparos, proyecciones y flameos, como dirigiéndose numerosamente al bulto. Aquello era algo así como el malón del color a plena luz. Diré, en una palabra, que allí mi inermia descubría el infinito número, el múltiple alarido, la ofensiva, la carga del color descolgado. Diré que allí, en aquella desolada aridez, el color concentraba la voz, la voluntad y la forma que faltaba a las cosas. Diré que allí la nulidad unánime del cielo y la tierra, conjugando en la misma inmensidad indistinta, en la misma indiferencia, confesaba una herida sangrante, una vena alcanzada de abajo. Diré…

Busqué en mi desazón a alguien en quien fiarla, y descubrí junto a uno de los horcones del ranchito a una mujer de negro, un manto negro encuadrándole el rostro caoba. Las manos cruzadas sobre el vientre. Parecía de pronto volver el silencio estéril, la derrota muda del paisaje, con ella. Pero nada podía detener ahora mi confusa ansiedad, y me desahogué señalándole la colcha con la mano y estas palabras:

-¡Qué lindo!

Un resplandor potente rebasó sus ojos y la cara caoba se rajó en una sonrisa que dejó en descubierto un carozo blanco, y se animó el desmañado cruce de sus manos sobre el vientre. Entonces de su boca escaparon estas palabras:

-… Y si viera mi cama. Mi cama es un jardín…

Pues que lo había dicho, no necesitaba ya ver su cama. En la espesa penumbra del rancho ocluso estaría reverberando de alguna sobrecama palpitante, de colores tan vivos que parecen entrar en movimiento, animarse a la existencia biológica.

He pensado después muchas veces en aquella frase espontánea. Si nos es menester una teoría sobre el sentido plástico y la concepción estética ingenua que se enuncia en esas colchas, ahí está toda entera en esa frase. Acaso ella alcanza a darnos una clave del enigma vital del arte. Pensad en que la tejedora campesina fabrica las colchas para introducir en el orden de la vida espiritual del hombre eso que aquella mujercita llamaba casi esotéricamente “jardín”. Por contraste con la parda y árida comarca donde la escuché, brotó como con fuerza de exorcismo, de conjuro mágico, de fiat. ¿Qué sabía ella de jardines si no era su angustia, si opresión del paisaje mezquino y anulante, su esencial necesidad de color y de forma? Puesto que Dios le negaba paisaje, el alma se lo hacía tan fastuoso que compensaba con exceso la falta.

Hay que considerar, pues, que esas colchas constituyen expresiones artísticas auténticas. Pueden alguna vez no interesar al gusto a la moda, al gusto burgués siempre tan indeciso y mudable. Pero la medida de su valor estético no puede ser el gusto contingente de quien sólo encuentra las colchas como producto de mercado, sino el gusto o sentimiento de quien las hace para su vida, desde su vida.
Fauna nunca vista, fantástica flora, triángulos, signos escalonados, reptiles misteriosos, soles y lunas y estrellas de cielos ignorados.

Verdaderamente, la mano que conjura entre los cuatro palos del telar “el jardín” del alma, sabe de la magia de la creación divina.


Bernardo Canal Feijóo
“Ensayo sobre la expresión popular artística en Santiago del Estero”, Compañía Impresora Argentina, Buenos Aires, 1937

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/06/bernardo-canal-feijoo.html

jueves, 1 de julio de 2010

MI PACHAMAMA




MI PACHAMAMA – Zamba
Autor: Los Hnos. Abalos

Música de mi tierra
que se baila en el monte,
sintiendo tu canto,
las penas se esconden
yo no sé ni adónde,
ni adónde, señor.

Bombo golpeando zambas,
pañuelos revoleando,
se me antoja al verlos
cuando están bailando
palomas volando,
palomas, señor.

Ay, sí, mi almita, cantando voy
por alegres sendas
de mi Pachamama,
todas perfumadas,
todas sí, señor.

Cuando voy por los montes
vuelan mis pensamientos,
parecen baqueanos
en campos desiertos,
jineteando al viento,
al viento, señor.

Ojitos de esperanza,
boquita de claveles
tienen por mis pagos
tierra de quereres
todas las mujeres
todas sí, señor.

Ay, sí, mi almita, cantando voy
por alegres sendas
de mi Pachamama
todas perfumadas
todas sí, señor.

domingo, 13 de septiembre de 2009

LA TELESITA



En su Romancero criollo, el gran poeta León Benarós cuenta una de las versiones de la Telesita:


LA TELESITA


Santiagueño soy, señores,
de aquella tierra bendita
donde ya suman añares
que alentó la Telesita.

y ya que el caso ha venido,
permítanme que les cuente
de la vida y los milagros
de esa criatura inocente.

Rendidos amaneceres
dormida la habrán mirado
a las orillas del Dulce,
por las costas del Salado.

Humildita y pobrecita,
fue una casita de nada,
como un brotecito tierno
que pudo quemar la helada.

Donosa en su honestidad,
linda al par de otras muchachas,
apenas la malcubría
su camisita en hilachas.

En sus grandes ojos negros
iba temblando una pena.
Sus dos trenzas daban marco
a su carita morena.

Era, en su desasosiego,
como esas estrellas puras
que, siempre por apagarse,
desmayan en las alturas.

Temiendo servir de estorbo,
contenta con lo preciso,
vivió de la caridad,
como pidiendo permiso.

Con su carguita de leña
o su atadito pasaba,
cuidando de no perder
la limosna que lograba.

De alguna gente piadosa
conseguía merecer
un pedazo de tortilla,
quizá de pan de mujer.

Sones de caja y violín
la tienen embelesada.
Su reino es la chacarera.
Fuera del baile no es nada.

Allí donde escucha música,
azorada se encamina.
(Las pencas de los senderos
no le mezquinan espina).

Ya se le enciende la luz
de sus grandes ojos mudos.
Ya se entrechocan de gozo
sus piecesitos desnudos.

Al eco de una mudanza,
con gracia se zarandea,
bailando para ninguno
hasta que el día clarea.

Así, danzando y cantando,
libra sus penas al viento.
¡Qué pecado habrá tenido,
si le faltó entendimiento!

No tiene caudal alguno.
Poco pesa sobre el suelo.
Será por eso que Dios
le mandará ese consuelo.

¿A qué puerta llamar puede
que le den sosiego y calma?
¿Qué otro consuelo hallará
que bailar, solita su alma?

Sola vive en este mundo,
sola a su danza se entrega;
sola canta sus vidalas,
sola se va, sola llega.

Pudorosa de la lumbre
del sol y su reverbero,
su carita le mezquina
de vergonzoso lucero.

Y ya un ansia la conmueve
si apunta el alba rosada,
desde que estira la luz
su primera pincelada.

Todavía los violines
llorando están sus gemidos.
A vagar entre los árboles
vuelve a sus lares queridos.

Dicen unos que la hallaron
una mañana de hielo,
tumbada sobre una acequia,
con los ojos hacia el cielo.

Aunque suponen los más
que, en una noche funesta,
viendo el incendio de un bosque
lo tomó por una fiesta.

Ciega de lo que mentían
sus pupilas asombradas,
las que miró como luces
se le hicieron llamaradas.

Poca tarea sería
para ese fuego infinito
hacerla una brasa viva,
envuelta en su vestidito.

En puñado de cenizas
lueguito iría a parar.
A quemazón semejante,
¡qué trabajo le iba a dar!

Un dijecito de plata
llevaba siempre en el pelo.
La conocieron por él,
con el más dolido celo.

Ya murió la Telesita,
en su tormento quemada.
Promesantes del lugar
la miran santificada.

Siete chacareras bailan
a tenor de su deseo,
y le dedican envites
de aguardiente con poleo.

Unos le ruegan salud.
Otros, con pedidos mil,
que las ovejas perdidas
las restituya al redil.

Unas velas de colores
le encienden a la finada.
La tierra fue su calvario,
será el cielo su morada.

Allí, donde la humildad
tiene duradero brillo,
quedita se estará el alma
de Telésfora Castillo.


Imagen: http://andreschazarreta.blogspot.com/2009/09/la-telesita.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/ricardo-rojas-promotor-de-la-ciencia-y.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/pasiones.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/04/telesita.html

sábado, 21 de marzo de 2009

DESDE EL PUENTE CARRETERO

El Puente Carretero
Blanca Inés Castilglione
Primer premio. XII Concurso de pintura 2003


DESDE EL PUENTE CARRETERO

(Chacarera)

Letra: Carlos Carabajal

Música: Peteco Carabajal



Si pasas por mi provincia
Por nada olvides viajero
con tu familia viajero
lo que sienten mis paisanos
verás que lindo es el río
seguro te han de querer
desde el Puente Carretero.
como se quiere a un hermano.

Es cuna de mil recuerdos
Y cuando llega la noche
de amores y de nostalgias
te pasas mirando el río
corazón entrelazado
seguro que algún dorado
entre Santiago y la Banda.
se besa con el rocío.

Será el Puente Carretero
Coplitas que van naciendo
que va cortando caminos
de mi corazón travieso
para llegar a los brazos
me hacen cosquilla en el alma
donde me espera un cariño.
cuando se agranda el silencio.

Estribillo:

Encontrarás en mi tierra
Encontrarás en mi tierra
cantores de salamanca
cantores de salamanca
para que nunca te olvides
para que nunca te olvides
aroma a Santiago manta.
aroma a Santiago manta.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/puente-carreto.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/la-leyenda-del-buln-de-oro.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/01/la-salamanca.html

jueves, 8 de enero de 2009

TEATRO 25 DE MAYO





En 1906 se comenzó a demoler un solar que fue Cuartel de Gobierno del Brigadier Don Juan Felipe Ibarra, luego Colegio Nacional y Biblioteca Pública.

Rumores populares afirman que se encontraron túneles y cámaras de torturas, lo que posibilitó la creación de cuentos y leyendas.

La arqueología urbana deberá confirmar o negar estas sospechas.


Lo cierto es que en ese solar en el año 1909 se inició la construcción del Teatro 25 de Mayo siendo Gobernador. Don Dámaso Palacios.


Si bien se inauguró con fiestas de gala con motivo de conmemoración del Centenario del Primer gobierno patrio, el 25 de Mayo de 1910, los trabajos culminaron en 1917 efectuados por la Dirección de Obras Públicas de la Provincia.


El proyecto lo realizó el Ing. Buzzone siendo construido hasta 1910 por la empresa dirigida a cargo del Ing. Quatrini, ambos de Capital Federal.


Originalmente la Sala contaba con escenario y proscenio, 4000 plateas, 14 palcos bajos, 28 palcos altos; 120 tertulias y 50 asientos en cazuela. A demás de oficinas administrativas, poseía 12 camarines, salas de ensayo individual y grupal; salón de espejos, buffet, zapatería, taller de escenografía, depósitos, talleres de costura, lugar de montajes exteriores....


El telón y cortinados eran de terciopelo, butacas tapizadas en cuero, sillas y sillones en gobelino tramado en seda con estructura de madera satinada en color blanco y dorado. Los espejos, tanto de camarines como de las distintas salas, eran de cristal veneciano.


Bajo el piso de platea había un mecanismo que permitía nivelar el mismo a la altura del escenario.


Desde 1940, por sucesivas reformas y remodelaciones fue perdiendo majestuosidad. Hoy apenas el 20% de su superficie está destinada al Teatro, el resto lo ocupa la Honorable Legislatura, Museo de Ciencias Antropológicas y Naturales y otros organismos ajenos a la actividad.


Está ubicado en Avellaneda esq. 25 de Mayo a 2 cuadras de Plaza Libertad.


Su estilo arquitectónico es Neoclásico. Diseño para manifestaciones artísticas.

Fuente: Luis Alén Lascano y otros “Santiago del Estero, un recorrido por la ciudad histórica”

domingo, 7 de diciembre de 2008

La Rubia Moreno



Jacinto Piedra y Peteco Carabajal

LA RUBIA MORENO

Letra: Agustin Carabajal
Musica: C. Juarez
(Zamba)


Rubia Moreno, pulpera gaucha
de falda roja, vincha y puñal.
No había viajero que no te nombre
por el antiguo camino real.

Hecha entre el bronco, bramar del Dulce [puma]
solo se oia su voz mandar. (1)
eran sus ojos dos nazarenas (2)
bravas espuelas en el mirar. (3)

Estribillo

Rubia Moreno guarda mi pueblo
a orillas del río Natal.
Tu nombre heroico como figura,
como figura de cuño real.

Juntito al vado, tu rancho amigo
alzaba al cielo su banderin
por los carriles de cuatro vientos
venia el alerta de algún clarín

¿Tuviste amores?..., ¿tuviste celos?...
Rubia pulpera sin corazón.
Eras más brava que las leonas
de los juncales del Albardón

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/12/la-rubia-moreno.html

domingo, 9 de marzo de 2008

SANTIAGO TIERRA ADENTRO, ASHPA YAICÚCHIY


SANTIAGO TIERRA ADENTRO, ASHPA YAICÚCHIY.

La Ciudad de Santiago del Estero tiene ese no se qué, que hace sentir ese que se yo.
Santiago no tiene riendas pero sujeta.
Y, ¿que tiene Santiago adentro que seduce al corazón?
¿A de ser esa magnética atmósfera cargada de símbolos?
¡Cuantos secretos guarda en los arcanos[1] del tiempo!

Para develar estos interrogantes, hay que adentrarse en Santiago.
Al abrir la puerta imaginaria del aura que envuelve a la Ciudad sorprende al viajero en primer lugar, el paisaje agreste: un monte que sin ser bosque ni selva tiene características de ambos, una llanura que nos es la pampeana, ve un desierto que en realidad no es tal, se asombra con el salitre que cubre en el invierno los campos y que desaparece con las primeras lluvias. Salinas que no son salinas y esteros que no son charcos ni lagunas.

En este juego de ser y no ser, Santiago le está mostrando su peculiaridad, le dice al viajero: este es el monte santiagueño, esta es la llanura de estas tierras, estos son los ríos de mi mesopotamia, lo que ves como desierto está lleno de vida.
No busques conceptos hechos en otros lados para describir lo que ves, sin agregarle el término santiagueño.

El paisaje santiagueño hace aflorar al de afuera: asombro, curiosidad, a nosotros, nos provoca un sentimiento de nostalgia.
Tanto el viajero como el local, comenzamos a añorar “algo”, nos atrapa el anhelo de sacarle a ese paisaje ese algo que presentimos esconde.
Para nuestros antepasados el mundo era una superposición de dimensiones que interactuaban permanentemente.

Respetaban y veneraban a sus muertos. Ellos creían que seguían viviendo en algún lado, no muy lejos, no más allá de la realidad de la comarca.
Podían ver a los elementales [2] y a quienes creían sus dioses custodios tanto del hombre como de la naturaleza.

Según el decir de ancianos contadores de tradiciones, que sólo las personas con inocencia de niños, con humildad y sencillez y rectitud de corazón los podían ver y comunicarse con ellos.

Este ethos[3] cultural nos aflora de tanto en tanto, a veces de modo suave y casi imperceptible y otras fuerte y muy claramente. Testimonios de esto encontramos en los escritos de nuestros poetas, obras de artesanos, músicos, bailarines, etc…

Santiago está inundado de evidencias y vivencias.

Es la esencia espiritual que se manifiesta en los actos cúlticos y las devociones populares.
Personajes y recordatorios que marcan un antes y después en un tiempo y un lugar, que son: otro tiempo y otro lugar. Es el ámbito de lo mítico que aún hoy late constante y fuertemente en Santiago del Estero.
Es ese algo que nos embruja, es el anhelo y desafío de búsqueda de los arcanos del tiempo, es la rienda que nos sujeta, es la voz de los ancestros que aún hablan a sus hijos y que no permanecen ajenos a la realidad de la comarca.
Es la madre tierra la que nos llama.

[1] Dicho especialmente de las cosas: Secretas, recónditas, reservadas. Secreto muy reservado y de importancia. Misterio, cosa oculta y muy difícil de conocer.
[2] Espíritus, por Ej. númen custodio; del bosque: Sachayoj, del agua: Mayumama, etc…
[3] Ethos Cultural, raíz o núcleo de que se alimenta la Cultura.
Autor: Luis Atilio Toledo Lescano