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viernes, 18 de febrero de 2011

UÁMENK - EL CHAMÁN

Machis hacia 1903.

Machi, persona que tiene la función de autoridad religiosa, consejera y protectora del pueblo mapuche.

Eogativa mapuche Lago Calafquen 1996 Angelita Huenuman Victor Jara


Rogativa mapuche, Lago Calafquen 1996, tomadas por Victor Calzadillas con autorizacion del Lonko convocante.


UÁMENK - EL CHAMÁN

Segunda parte: El vuelo sagrado…

En el enclave de América, allí donde los vientos tienen fuerza cósmica y cantan mitos y leyendas olvidadas huecuvú, el espíritu maligno que trae consigo la enfermedad y la muerte, devora en fiebres a su nueva víctima.

Superstición y sabiduría, el veredicto es el mismo: solo la machi puede enfrentarlo y vencerlo…

Con la hechicera sagrada llegan la esperanza de la salud y la vida. Ella sabe su oficio: primero diagnosticar, luego curar… en el peutucutrán inicial (diagnóstico) podrá en contacto el cuerpo del enfermo con el de un cordero o lechón, para que el mal se transfiera al animal. Así, cuando lo sacrifique y examine sus vísceras, ¡verá el daño y su diagnóstico no fallará!

De a cuerdo con tan preciosos datos optará por el lahuentrún o cura mágica a base de hierbas, raíces u otros remedios de la naturaleza, o por el machitún ceremonia curativa en la que compromete toda su ciencia y su ser mismo.

En el machitún, sea diurno o nocturno, superstición y magia se dan la mano y retroalimentan… ¿Acaso no existen por y para el otro?

Cuando la ceremonia es diurna participan muchos parientes, amigos y vecinos. Por eso tal vez es tan sonoro y dinámico el rito: la machi bate su sagrado cultrún y danza y canta su machi ül (canción de la machi), en tanto que dos pihuichenes o niños santos ejecuten un ahuín o vueltas a caballo, en círculos alrededor de la ruca donde yace el enfermo atormentado. El misterio atrapa a todos y cada uno de los presentes: la médica hechicera, casi en trance aspira y exhala el hálito del caballo blanco y del alazán, y se restriega contra los pechos sudorosos de los animales del rito, implora, corre… ¿es que ve a huecuvú y lo persigue?..., ¡¿cómo saberlo si solo ella puede penetrar en las sombras?!

Pero el machitún nocturno es todavía más solemne y misterioso.

Quizás por el encierro, por la hora, por la visión del enfermo que atrapó el maligno…

Todo se conjuga para que esta sea una experiencia única:

¡La del trance sagrado o alto vuelo!

El ritmo antiguo de su cultrún sagrado guía a la intermediaria entre el hombre y el Dios, y por la escala mágica haciende los peldaños de éxtasis: el perimontún, o aparición de visiones, el kuimínkelen o caída en trance, y el péuma o arrobamiento extático –místico…

Solo así brilla la revelación curativa y traba lucha sin cuartel con huecuvú o la enfermedad…

Su manifestación más palpable son las extrañas palabras y sonidos que brotan de la garganta de la machi… ¿que dice? ¿Porqué nos eriza la piel su lenguaje incoherente?...

Solamente el nguempin, el dueño de la palabra, puede interpretar la vieja lengua sagrada… y la acompaña, para que en el viaje de regreso la machi no olvide los mensajes de la "otra orilla".

Después, la espera… si triunfa la salud, la machi agiganta su prestigio… si triunfa la enfermedad y la muerte: ¡es que Nguenechen así lo quiso!... ¿será por esto que el circuito mágico sigue rondando por la Patagonia después de tantas lunas?

Como centro de la convocatoria sobrenatural la mujer chamán no sólo cura, sino que también acompaña a las almas de su pueblo al "Reino de la Sombra", para servir de mediadora entre ellas y sus dioses celestes o infernales, grandes o pequeños… por eso dicen que es la gran especialista de almas: vela por ellas, encarnada o desencarnada, y las ve, conoce su forma fantástica y accede a la visión de su destino…

Tan fuerte es el poder de las relaciones chamánicas con el más allá y tan vivo su reconocimiento en las sierras australes que en 1960, cuando terremotos y temibles maremotos azotaron el cordón meridional de Chile, en la costera reducción indígena de collileufú, al sur de Puerto Saavedra, ruego, ceremonia, rituales y sacrificios humanos propiciatorios a cargo de estos mágicos guardianes del equilibrio material y espiritual…

¡Y el orden volvió!

¿Fué por obra de la naturaleza misma o por la meditación de las machis? Es otra pregunta sin respuesta…

En sus prácticas el chamán o la machi acceden al trance extático por autosugestión, heterosugestión, y muy frecuentemente por el uso de plantas alucigénas que se considera sagradas. Así por medio del michay, o el peyote, o el molle entre otras, el chamán americano concentra su poder, visita el otro mundo, y adquiere un nuevo y quizás más verdadero sentido de lo real.

La ingestión de las sustancias alucinógenas es variada: puede fumarse, inhalarse, beberse, o masticarse. Lo seguro es el desencadenamiento natural dentro del estado misionario…

Bajo el efecto de las drogas alucinógenas la machi entra en estados alterados de su consciencia. ¿Que ve en su éxtasis? ¿Que se imprime en su cerebro durante el vuelo mítico? Seguramente revelaciones de sonidos, formas y colores, y corporizaciones no habituales… cuyos símbolos reproducirá luego en los extraños dibujos y pintura de las cuevas, ornamentos, y objetos del rito.

No olvidemos que el chamán es un verdadero artista del misterio… ¡y así están los elementos luminosos geométricos que desvela a los estudiosos: puntos, estrellas líneas paralelas o en zig zag espirales, triángulos, círculos concéntricos, enrejados, hexágonos...! ¡Y también las alucinaciones figurativas que hablan de su cultura la caza, las danzas, la vida doméstica…!

Vemos, si, pero no vemos, porque pese a nuestra ciencia y a los siglos de información que acumulamos, aún no sabemos el porqué de la reiteración de los motivos pintados en culturas y sociedades muy distintas unas de otras… Y sobre todo no alcanzamos "el desciframiento" de tales plasmaciones chamánicas. No todavía…

Creo desde muy atrás en el tiempo van al pasado prehistórico de los pueblos que habitaron el suelo americano, existió la relación de las manifestaciones artísticas indígenas con el chamanismo y con el uso de alucinógenos... ¿fuente de inspiración?

¿Aguzamiento vidente de la memoria colectiva de la raza que no quería morir?

¡Quien sabe!

Pero así están las evidencias en el arte rupestre pagoniense, con las magníficas huellas en el Alero del Chamán, en las cuevas de comayo, y también en el sagrado Cerro Yanquenao, el del círculo basáltico sagrado con la roca piramidal en el centro, el de la tumba revelada…

Mucho se ha dicho y se seguirá diciendo con códigos humanos y el chamán y su dominio de la naturaleza, de si mismo, y del vuelo sin fronteras de su mente… Pero el código chamánico o mágico de las cuevas, de sus tailes de su trance visionario aún es un secreto… que custodian y preservan celosamente los oficiantes de los sagrados…

EL AUN

Ritual funerario de los mapuches que se realizaba antes de la sepultura del cadáver. De acuerdo a la importancia del fallecido variaba la importancia del rito. Su objeto era el de alejar a los malos espíritus que pudieran llevarse el alma.

Según Aída Kurteff el ritual consistía en "realizar carreras a rienda suelta alrededor de la persona fallecida, danzar y entonar ciertas salmodias en prueba de la más alta distinción que podía brindársele al ser amado que dejaba esta vida".

"El AUN -continúa diciendo la Kurteff- también tenía el propósito de espantar la sombra de los CALCU o brujos que merodeaban por los cementerios para apoderarse del ALHUE, el fantasma del muerto, y poder utilizarlo en sus hechizos. Algunos hombres estaban a cargo de cubrir de lajas y mantas el fondo de la huesa donde se apoyaría el cadáver, y una vez colocado en su lugar, los deudos comían y bebían poniendo en la sepultura parte de los víveres para que el AM o alma participe del ritual."

"También se sepultaban junto al muerto todas sus pertenencias más preciadas, así como vasijas con granos de cereal que servirían al AM de alimento mientras no abandonase los despojos para dirigirse al RANGUIÑHUENU, el medio cielo, pues aseguraban que tras el firmamento visible había otro mundo, y esto que los humanos alcanzaban a ver es tan sólo la mitad del cielo, estando reservada la otra mitad al HUENU, cielo o más allá donde habría de ser recibido el ALHUE del difunto".

HUECUVÚ

Genio del mal que interviene en la vida del hombre destruyendo lo que este construye y enfermándolo para que no le sea posible trabajar.

Dicen que este genio supedita su acción al Pillañ y que a veces adopta la forma humana o de cualquier animal, procediendo a quemar la leña de canelo para que el hombre se vaya del lugar.

También llaman Huecuvú a ciertos valles donde proliferan hierbas dañinas, existiendo una enfermedad nerviosa y fatal en los equinos a la que denominan huecú, producida por la ingestión del coirón blanco, que a dado motivo a estudios especiales.

En los pasos cordilleranos se suele encontrar una gran cantidad de animales muertos y osamentas, lo que es atribuido por los indígenas exclusivamente a la obra del Huecuvú.

NGUILLATÚN

La ceremonia. El ritual religioso más importante de la cultura mapuche-huilliche que dejó de practicarse en Chiloé durante la Colonia. Fue restituido -casi como símbolo- por el movimiento de la mapuchería, en algunas comunidades isleñas.

(Se forma un círculo con estaquillas, en un sitio prominente. La entrada única de este patriarcal se orienta hacia el O. y es un arco ornamental similar a los que se entrecruzan al interior, con flores y ramas de laurel. En dirección al E. se plantan tres arbolitos.

El maestro de ceremonia, con un báculo, inicia una procesión por fuera del sitio sacro, acompañado de su escolta que porta una bandera de paz y dos ramos de laurel y seguido de todos los participantes, entonando una canción de paz. El recorrido continúa por dentro, sin zapatos ni objetos metálicos y cantando o rezando temas religiosos, en `idioma'.

En este recinto se inmolará también al animal; con su sangre se hacen cruces en la frente y se fleta a las personas enfermas. El cadáver del ternero de más de dos años es retirado para ser carneado; se regresará sólo las menudencias para ser quemadas. En todo momento se ofrenda a Chau-Dios y se le rocía chicha o se entrega alimentos al Abuelito Huentreao, a Blanca Flor y al Inca Atahualpa que están simbolizados por los tres arbolitos de laurel que fueron plantados al interior.

Una vez que se han consumido los animales sacrificados, fuera del patriarcal, se baila el circular. Luego viene la fiesta.)

(Versión de Carlos Lincomán, cacique general de Chiloé).
Una Vieja Leyenda

Imagen
Wikipedia


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/02/uamenk-el-chaman.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/08/nquilli.html



http://www.youtube.com/watch?v=rmwnXBKnYig

Alineación al centro

viernes, 7 de enero de 2011

EL TERRIBLE CHERUFE



Esta historia comienza con la desgracia de una joven mapuche, que fue vendida como esposa a un brujo viejo y sucio, cuya barba maloliente le colgaba sobre su vientre enorme. La muchacha lloraba desesperada, maldecía su suerte y rogaba a su familia que no la obligara a irse. Pero el trato estaba hecho, no había mas remedio que despedirse y seguir a tan repugnante marido por el camino que llevaba a las montañas.

Ya habían dejado atrás su ruca cuando la muchacha hizo el último intento por salvarse. Como caminaba detrás del brujo y era ágil como un huemul, no le fue difícil correr hasta un cañadón cercano y esconderse entre los matorrales. Temblando, oía las furiosas amenazas de su dueño, que gritaba buscándola por todas partes. Ella hubiera querido encogerse, hacerse chiquita como un escarabajo y desaparecer debajo de la tierra. Entonces se acurruco rodeándose las piernas con las manos, apoyo la cabeza sobre sus rodillas y se envolvió en su pobre mantón. Así la descubrió uno de sus hermanos, que en secreto la había seguido.

- No llores mas, hermanita, mira lo que te traje – le dijo en un susurro mientras le acariciaba la cabeza. Le entrego dieciocho plumas blancas de piuquén y agrego -: No son solo un recuerdo. Cuando me necesites, mándame una de estas plumas. Yo sabré reunirme con vos.

- Pero yo no quiero irme – contesto llorando la muchacha.

- A casa no podes volver – dijo el hermano- anda ahora con el brujo, llévate a Trewul y ten confianza en mí, no voy a abandonarte.

Y así fue como el brujo, la joven y el perro retomaron el camino hacia el oeste.

El brujo iba montado en una cabra y la muchacha lo seguía como podía, por una senda que se volvía cada vez mas empinada.

- ¿A donde vamos? – pregunto ella.

- A cazar un guanaco – contesto el brujo.

Pero la muchacha no sabia que estaban subiendo por la ladera de un volcán, en cuyo cráter vivía el espantoso Cherufe.

Tan cruel como poderoso, el Cherufe era el Señor de esa montaña.

Desde arriba dominaba cielo y tierra: amenazaba con relámpagos y truenos, lanzaba rayos que incendiaban los bosques o enviaba destructoras oleadas de lava. Había una sola y atroz manera de tenerlo conforme: entregarle periódicamente una muchacha, para que se comiera su carne tierna. Después se entretenía con un juego macabro: incendiaba las cabezas y las arrojaba por la pendiente. Así llegaban al pie de la montaña, donde la gente del valle recibía espantada esa confirmación terrible.

Cuando ya estaban muy alto, el brujo dijo a su esposa:

- Descansa un poco que ya vuelvo – y fue a entrevistarse con el Cherufe. Pero la muchacha lo siguió, silenciosa, y los escucho tramitar el nuevo acuerdo: el brujo recibiría enormes poderes a cambio de su joven y hermosa mujer.

Entonces la muchacha llamo a Trewul y le entrego una de las dieciocho plumas de piequén.

- ¡¡Rápido, rápido!! – le dijo susurrando – ¡¡que no sé si me salvo!!

Y el perro tomo delicadamente la pluma entre los dientes y se fue corriendo montaña abajo, como una pequeña piedra que rodara, como una mancha más en el paisaje.

Más rápido de lo que puede creerse, el hermano estuvo junto a la prisionera. Ella le contó precipitadamente lo que había oído y el joven decidió seguir al brujo.

Cuando se encaminaba seguido de su perro hacia la que supuso la cueva del Cherufe, vio que la custodiaba un nahuel, alerta. Pero Trewul supo tomar al puma por sorpresa y lo dejo fuera de combate.
Libre el paso, el muchacho pudo acercarse al lugar de la entrevista. Escondido detrás de unas rocas se asomo a la gruta, en donde negociaban los dos monstruos, sentados entre los restos de las muchachas muertas. Entonces el muchacho se retiro rápidamente, para sorprender al brujo, que ya se despedía. Dejó que, montado en su cabra, bajara unos metros en dirección a donde había dejado a su hermana, y cuando paso bajo su escondite empujo sobre el, enormes rocas que lo sepultaron.

Enseguida retrocedió para buscar al Cherufe y lo enfrento con su cuchillo.

Entonces el Señor del volcán ataco con sus armas: los relámpagos iluminaron el cielo, la montaña tembló y se partió en enormes grietas. Al borde de una de ellas gesticulaba enfurecido el Cherufe, cuando, en un instante, perdió el equilibrio y su cuerpo de gigante cayo al precipicio, hundiéndose para siempre entre las rocas.

Buscando un camino entre las grietas, las rocas partidas y el polvo, bajaron la montaña los dos hermanos y una corte de muchachas liberadas. Todos los mapuches del valle los esperaban y no hubo quien no vivara al salvador de las muchachas, al pacificador de la montaña, que llevaba en su vincha, como una corona nevada, las dieciocho plumas blancas de piuquén.

Imagen
fotolog.com

miércoles, 15 de septiembre de 2010

EL PIHUYCHEN




El Pihuychen (del mapudungun Piwicheñ, que significa “secar a la gente”), más conocido como el Pihuchén, Piuchén o Piguchen, es una criatura perteneciente a la mitología mapuche, y posteriormente fue también reintroducido en la mitología chilota.

Esta leyenda se conoce en el Norte Chico, Centro y Sur de Chile.
Con esta palabra también se designa al murciélago vampiro común (Desmodus rotundus), por lo que lo más probable es que esta leyenda se inspiró en este animal.

Este ser presenta una apariencia cambiante; generalmente tiene el aspecto de una culebra voladora, pero su apariencia puede ser también de serpiente, ave, pez, cuadrúpedo, rana, murciélago y hasta humanoide.

Se dice que, además, su cuerpo está cubierto de pasto, arbustos y cilindros retorcidos, a modo de ganchosos cuernos y otras estructuras que sobresalen del cuerpo de esta criatura.

Según los mapuches, esta criatura es una serpiente alada que habita en los bosques. Sus alas, con las que vuela a voluntad, le crecen cuando ha llegado a su edad madura. Presenta una longevidad increíble y al llegar a la vejez se transforma en un pájaro del tamaño de un gallo o en un pavo joven, pero igual de sanguinario como su otra forma.

Además, se caracteriza por tener una fuerza tan poderosa que puede derribar grandes árboles; y en Chiloé incluso se dice que puede levantar gigantescas olas que hacen naufragar las embarcaciones que estén cerca de él.

El Pihuychen se alimenta de sangre y comúnmente está adherida al tronco de los árboles en las noches y en los días de calor excesivo.

Las personas pueden saber dónde ha estado, porque deja huellas de sangre mediante un excremento rojo que chorrea de los árboles en donde vive y se oculta durante el día.

También se puede saber de su presencia al escuchar los agudos silbidos que emite estridentemente.

Se cree que esta criatura acostumbra a vivir cerca de los lagos y ríos, donde su presencia ocasiona gran pánico, ya que produce una sustancia tan irritante que al ser transmitida por el aire o por el agua, causa erupciones en la piel muy similares a la sarna.

Además, aquellos que tienen el infortunio de contemplarlo quedan petrificados con su intensa mirada, para que acto seguido esta criatura les succione la sangre, tras lo cual pueden llegar a morir.

Igualmente se cree que, cuando los habitantes de una casa se van volviendo extremadamente flacos, y ya se ha descartado la presencia del Colo Colo (o Basilisco), dicha enfermedad es causada por esta criatura.

Se dice que, aunque puede atacar al ser humano, esto es muy excepcional; más comúnmente se alimenta de la sangre que succiona de las ovejas, cabras u otros animales; pero no hace daño alguno en los rebaños de cabras u otros animales de color blanco.

Se cree asimismo que cuando enflaquece el ganado sin una razón aparente, es a causa de esta criatura.

Personas y animales quedan a salvo únicamente si se trasladan a otros lugares o si dejan interponiéndose un río o un estero entre ellos y esta criatura similar a un vampiro (en las creencias europeas, tampoco estos seres míticos pueden atravesar el agua corriente). Pero si por el motivo que sea no se puede abandonar el lugar donde está alimentándose esta criatura, sólo se puede combatir este mal mediante la intervención de una machi que conozca la ceremonia mágica para ahuyentarlo del lugar.

Actualmente, algunas personas asocian esta leyenda con la del chupacabras.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/11/el-basilisco.html
Fuente:
Publicación del Dr. Bernardo Quintana Mansilla, “Chiloé Mitológico”
www.cuco.com.ar/
www.proturchiloe.co.cl/mitologi.htm.
www.puntoloslagos.cl
www.mitologiachilota.cl

sábado, 11 de septiembre de 2010

LA HUENCHULA



La Huenchula era hija única de un matrimonio que vivía en las cercanías del lago Cucao.

Era una muchacha muy admirada por todos los habitantes de la aldea vecina, por su hermosura y simpatía. Sus padres la adoraban. Era ella quien realizaba todas las actividades hogareñas ya que la madre, una famosa machi, dedicaba gran parte de su tiempo a labores propias de su profesión.

Un día, al regresar de su cotidiana faena de transportar agua desde el lago cercano, manifestó a su madre su desagrado por este trabajo; no por el esfuerzo que el mismo le demandaba, sino por el temor que le producía la presencia de un raro animal, con ciertas formas de lobo y de hombre, que desde las aguas la contemplaba, cada vez con mayor insistencia.

La madre, mujer acostumbrada a oír las ficciones y cuentos de sus clientes, no le dio importancia ni crédito. Pensó que se trataba de las propias fantasías de la muchacha, quien con su viva imaginación las hacía reflejar en el agua; así pues le indicó que siguiera cumpliendo sin temor sus tareas y desechara esas fantasías que podrían alterar su mente. Estos argumentos no convencieron a la Huenchula, quien temerosa continuó sus viajes al lago, y siguió contemplando la misma visión cuya realidad no le merecía duda y a la cual, poco a poco, fue perdiendo temor.

Una tarde, al agacharse para llenar su "chunga" (vasija) en las aguas del lago, el misterioso animal alargó una mano, tomando suavemente la suya. El contacto de esta mano fuerte y suave la sobrecogió de espanto y todo su cuerpo fue presa de un fuerte escalofrío. Esta impresión se esfumó rápidamente ante la mirada tierna, humilde y suplicante del raro animal y se transformó en una atracción irresistible hacia él. Y a pesar de que no hablaba, sólo emitía una especie de balido, ella comprendió claramente sus intenciones, se dejó atraer y ambos, siguiendo las aguas del lago que bajan por el río, se perdieron hasta llegar al fondo del Océano Pacífico.

En casa de la Huenchula todo era intranquilidad por la demora de la muchacha, siempre tan puntual en sus quehaceres.

Ante esta situación, resolvió la madre salir en busca de su hija, dirigiendo sus pasos hacia las orillas del lago, pero no encontró a la niña. En cambio, sus ojos espantados contemplaron que la "chunga" con la cual la Huenchula acostumbraba a transportar el agua estaba llena de un líquido rojo idéntico a la sangre. La hechicera regresó a su casa inundada de llanto y contó a su esposo el lamentable resultado de su búsqueda.

Pasaron largos meses y el consuelo no llegaba a la casa materna, en la que sólo reinaba un ambiente de intensa amargura. Pero cumplido un año justo de su misteriosa desaparición y en una tranquila noche de luna, la Huenchula se presentó ante sus padres quienes, estupefactos, contemplaron su imagen sin convencerse de lo que sus ojos veían; hasta que las palabras, los gestos y los brazos de su hija apretaron contra su corazón a sus queridos progenitores, que como salidos de un mal sueño, se mostraron dichosos y felices.

Sin facilitar detalles, la Huenchula les contó que venía desde remotos lugares y les traía muchos regalos de parte de su esposo, un poderoso rey, padre de la criatura que muy envuelta llevaba en los brazos y que depositó en una vasija de madera, donde -según les recalcó- debía permanecer ajena a las miradas de todos.

Un día, en ausencia de la Huenchula, los ancianos padres no pudieron ni supieron controlar por más tiempo su curiosidad y destaparon la vasija. Al instante, la criatura que allí estaba resguardada se transformó en agua.

A su regreso la Huenchula, angustiada por este suceso, huyó del hogar de sus padres, llevándose lo que quedaba de su hija para reunirse con su esposo, el Millalobo, en el fondo del mar.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-huenchur.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/el-millalobo.html

Fuentes: Publicación del Dr. Bernardo Quintana Mansilla, “Chiloé Mitológico”
www.cuco.com.ar/
www.proturchiloe.co.cl/mitologi.htm.
www.puntoloslagos.cl
www.mitologiachilota.cl

jueves, 2 de septiembre de 2010

LA HUENCHUR

Imágen: Lorenzo Stuardo




Todos los pobladores de la aldea de Cucao saben que cuando el viento sopla en la parte baja de los acantilados, es la Huenchur que les anuncia la llegada del buen tiempo con el viento Sur. Pero el mal tiempo y la tempestad reinarán si la Huenchur sopla en las alturas de los cerros, y su voz retumba confusa, como gritando: 'Cucaoooooo- Cucaooooo, Cucao, Culeeeee...'.

La historia de la Huenchur se remonta muchos años atrás y cuenta que era una conocida machi que vivía en una confortable cabaña construida con sus propias manos, situada en un bello paraje a escasa distancia de las orillas de un lago, cercano al Océano Pacífico.

Durante uno de sus muchos viajes por el bosque, en busca de hierbas medicinales, encontró la Huenchur a un viejo leñador moribundo; lo llevó a su casa y le prodigó toda la fuerza de su arte terapéutico, logrando liberarlo de las garras de la muerte. El hombre, una vez repuesto y vigoroso, se prendó de su abnegada salvadora y se unió a ella de acuerdo a las costumbres de la época.

Para mayor felicidad, en el hogar nació una hermosa niña a la que dieron por nombre Huenchula.
De todos los confines de la región llegaban hasta la casa de la Huenchur numerosos peregrinos, atraídos por su fama de curandera, amarradora de huesos y partera.

Mantenía en sus repisas un surtido de las más variadas plantas, de raros nombres, con las que preparaba infusiones destinadas a bebidas o a fricciones. No faltaban en sus vasijas de greda remedios a base de raspaduras de 'Cacho (cuerno) de Camahueto' y de cernidos de 'Charqui (carne seca) de Invunche', panaceas de reconocido valor.

En casa de la Huenchur, a la felicidad producida por el éxito profesional se añadía la dicha de poseer la hija más hacendosa y alegre del lugar. Pero la hermosa Huenchula tenía otro destino. Y así, al marcharse para siempre en busca del Millalobo, rey de los mares, truncó la alegría del hogar de sus padres en pena y amargura.

Inútiles fueron las ceremonias mágicas realizadas por la Huenchur para conseguir el regreso de su adorada hija, que se suponía raptada por arte de brujería.

Tampoco tuvieron respuesta positiva las averiguaciones e interrogatorios hechos a toda la gente que venía desde las más apartadas comarcas.

La angustia y el dolor trastornaron la mente de la Huenchur hasta tal punto que un día, enloquecida, salió a vagar busca de su hija por valles, cerros, montes y quebradas. Al no encontrarla, se acercó al lago y como llevada por una mano misteriosa, se embarcó en un "bongo" amarrado a la orilla y navegó en dirección al río que desagua en el mar, gritando a su paso: 'Cucao Cucao Cucao, Cule', hasta perderse en las olas del Océano.

Cucao es el nombre que desde entonces lleva el hermoso lago en cuyas orillas se levantaba la casa de la Huenchur y en la que, solitario y consumido por la angustia, falleció muy pronto el desconsolado esposo.

La frágil embarcación de la Huenchur navegó corto tiempo a la deriva en el océano, hasta que las enormes olas de un temporal la destrozaron y se hundió en las profundidades.

Al acudir la Pincoya en socorro del naufragio, reconoció a su abuela, llevando su cuerpo muerto en presencia de su padre, el poderoso Millalobo, quien le devolvió la vida y su pequeña barca para que siguiera navegando en ella por toda la eternidad. Bajo la prohibición de llegar a tierra firme, pero con la autoridad para controlar el curso de las mareas y la administración de las calmas y tempestades.

Y como gracia especial, le concedió a la Huenchur el poder comunicarse con los habitantes de la tierra a través del viento y del Caleuche.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/el-millalobo.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-caleuche.html
Fuentes:
Publicación del Dr. Bernardo Quintana Mansilla, “Chiloé Mitológico”
www.cuco.com.ar/
www.proturchiloe.co.cl/mitologi.htm.
www.puntoloslagos.cl
www.mitologiachilota.cl

martes, 29 de junio de 2010

El TREHUACO





El Trehuaco (del mapudungun trewa "perro" y ko, "agua"), es un animal fantástico del agua presente en la mitología chilota.

Es descrito como un bello animal, de firme musculatura, extraordinaria fuerza, y un gran y negro pelaje con una apariencia muy similar a la de un gran perro.

Vive en el fondo de una laguna encantada en el extremo sur de la isla de Chiloé.

Las mujeres que se acercan a la orilla son irremediablemente atraídas por su pelaje negrobrillante y extraordinaria fuerza. A tal punto es su atracción que al cabo de un cariñoso y dulce jugueteo, se entregarán al Trehuaco sin vacilar.

Según la leyenda, se dice que en Chiloé, en las cercanías de Yaldad, existe una laguna encantada; en la cual habitaría una criatura conocida como Trehuaco.

Se cree que si una mujer se acerca a esta laguna y recita ciertos versos mágicos, hará que las aguas de la laguna se alejaran hacia el mar, de la misma forma que si fuera un río; y en el momento de secarse la laguna, en el centro de lo que era la laguna, aparecerá el Trehuaco.

Luego si la mujer llama al Trehuaco, este se acercara rápidamente hacia ella; y en ese momento comenzaran a tener una relación sexual zoofílica.

Posteriormente, ya cumplido el deseo de la mujer, y ya satisfecho el Trehuaco; esta criatura se volverá al centro de lo que era la laguna.

Estando ya en el centro, el Trehuaco comenzara a lanzar roncos aullidos, haciendo que las aguas nuevamente retornen a la laguna y así volverá a desaparecer en las profundidades de la laguna; hasta que una mujer lo llame nuevamente para cumplir sus deseos amorosos.

En el caso de la mujer, se dice que luego de que el Trehuaco desaparezca; ella se quedara dormida, y posteriormente despertara al lado de la puerta de su casa.

También se cree que si alguna persona sorprende a la inusual pareja, el Trehuaco desaparecerá inmediatamente; y la mujer quedara con una gran melancolía, que le durara por mucho tiempo.

Fuente:
Jaime Blume. Cultura mítica de Chiloé. Publicaciones periódicas. Colección Aisthesis. Pontificia Universidad Católica de Chile, Facultad de Filosofía, Departamento de Estética, 1985

martes, 8 de junio de 2010

EL PINCOY


"El pincoy" por J. Vidal


El Pincoy es el hijo del Millalobo (el Rey de los mares), por tanto se le considera príncipe de los mares; es el administrador de los dominios marinos de su padre.

Es inspector severo del fiel cumplimiento de los mandatos de su padre, y el vigilante de que exista un normal desenvolvimiento de todos los procesos que se desarrollan en los mares, especialmente los relacionados con la reproducción de los peces y demás habitantes del mar. Por ello, siempre permanece atento a las actividades que realizan sus hermanas, la Pincoya y la Sirena chilota, a quienes ayuda y protege cuando ellas lo requieren.

Él canta una bella y extraña canción, para que la Pincoya inicie su baile. El Pincoy igualmente es el esposo de la Pincoya, siendo la pareja feliz de la mitología chilota, al contrario del caso del Trauco y la Fiura.

Los chilotes dicen que al Pincoy le agrada la música, especialmente la que produce la flauta Pincullhue (flauta hecha del bambú colihue). Además, es un ser que se caracteriza por sentirse atraído hacia las mujeres bellas, y por ello en algunas ocasiones se acerca a las playas de alguna isla, a contemplar a la mujer hermosa que se encuentre mariscando aguas adentro; siendo relativamente frecuente que logre conquistar los favores de ella. Si el Pincoy consigue conquistar a la mujer, se dice que ella tendrá un hijo con forma de lobo marino, y que sólo excepcionalmente la mujer revelará datos muy vagos de él, pues ha hecho la promesa de no hablar de él.

Los pescadores cuentan que, a corta distancia de sus embarcaciones, el Pincoy pasa nadando a una velocidad extraordinaria, brillando como un rayo plateado. Tiene el aspecto de una criatura tipo tritón, su cuerpo es el de un lobo marino de gran tamaño, color plateado brillante, con hermoso y varonil rostro humano, luce poblada melena dorada y tiene un aspecto atrayente para las mujeres.

sábado, 29 de mayo de 2010

EL CALEUCHE

EL CALEUCHE


Es un barco fantasma que puede verse en los canales de Chiloé por las noches, tanto en la superficie como navegando sumergido.

Aparece desde el fondo de una niebla espesa como un majestuoso velero en el que se pueden ver las luces de las fiestas que parecen efectuarse a bordo.

Desde tierra se escuchan sonidos de fiesta y bailes que llaman la atención de los navegantes solitarios que deambulan por la noche.

Éstos son engañados y hechos esclavos.

Tan rápido como aparece desaparece y si alguien intenta seguirlo se convierte en tronco o foca o cualquier cosa que pase desapercibido.

Los habitantes del Caleuche son de dos tipos, los brujos al mando de Millalobo que tienen por misión vigilar los mares y castigar a todo aquel que atente contra sus habitantes. Los otros son los náufragos que fueron llevados por la Pincoya al encontrarlos muertos.

Una vez dentro del barco, estas personas reviven y son felices por siempre.

lunes, 5 de abril de 2010

EL TRAUCO


El Trauco, también conocido como Chauco, Huelli, Huelle, Pompón del Monte o Cusme el benja es una criatura con características de íncubo presente en la mitología chilota y, dentro de esta mitología, uno de sus personajes más importantes.

El Trauco es una criatura con el aspecto de un hombre de facciones desagradables, de baja estatura, entre 65 y 90 cm; y sus piernas tienen sólo muñones donde deberían estar los pies.

El Trauco se pasea por los bosques del sur de Chile, con un bastón retorcido llamado Pahueldún; y además lleva una pequeña hacha de piedra, con la cual se dice que es capaz de cortar cualquier árbol con solo tres golpes. Se viste con un sombrero cónico que al igual que el resto de su ropa está hecho de quilineja, una planta trepadora.


Los habitantes de Chiloé cuentan en sus leyendas que esta criatura posee una fuerza descomunal. Su origen es incierto, aunque se dice que sería un hijo bastardo de la serpiente mítica Caicai, nacido de la unión de la rabia que sintió esta serpiente hacia los seres humanos, y de la ingratitud que muchos hombres tienen hacia el mar, por todo lo que nos ofrece. Por ello el Trauco habría nacido sin pies y no sabría nadar.

El Trauco vive junto a su esposa llamada la Fiura quien también es su hija, la cual nació de una relación que tuvo el Trauco con la Condená.

Con la Fiura tendría varios hijos, que tienen las mismas características del trauco si son machos, y de la fiura si son hembras; los cuales conservan los mismos nombres de sus padres.

Esta criatura viviría junto a su mujer en los troncos huecos de los árboles o en pequeñas cavernas; y sólo se alimenta de naranjitas, los frutos de la quilineja.

El Trauco no es monógamo, y se caracteriza por engañar a la Fiura frecuentemente, al salir a buscar doncellas solitarias; las que atrae con su poder, especialmente si son vírgenes. Por ello se dice que el Trauco es un ente errante que vaga por los bosques buscando jovencitas vírgenes, a la que espera colgado de la rama del tique; para no ser descubierto. Si la joven camina sola y se encuentra a la vista del Trauco, este mediante el uso de su hacha derriba árboles, para que la muchacha producto del susto se desoriente y así pillarla desprevenida y paralizarla mediante su mirada. Luego con el uso de su Pahueldún, le soplaría suavemente su aliento; con lo cual la muchacha a pesar de su apariencia, se enamoraría perdidamente del Trauco. Ya hechizada la muchacha, esta lo seguiría al interior del bosque para tener relaciones con él.

Producto de las caricias del Trauco, se dice que muchas veces las mujeres terminarían con heridas en su cuerpo, en especial en la cara.

El Trauco igualmente cuando esta interesado en una mujer, pero no puede tomarla, ya que como precaución esta nunca sale sola al bosque; el Trauco actuaría primeramente comunicando su presencia a la muchacha, al depositar sus excrementos amarillos frente a la puerta de su casa.

Posteriormente anunciaría su visita a la casa la joven, enviándole sueños libidinosos; en el cual se transformaría en un joven apuesto para convencerla mágicamente. Si la familia de la muchacha se da cuenta de estos hechos, deben tomar precauciones, ya que el Trauco podría entrar furtivamente a la casa transformado en un manojo de quilineja junto al resto de las ramas, carbón o leña usada en la casa; de esta forma esperaría la noche para tomar a su víctima.

El Trauco no actuaría frente a testigos, y por ello está siempre alerta. Pero si alguien molesta al Trauco, y no es una mujer; es capaz de matarlo mediante el uso de su mirada, o quebrándole los huesos. Igualmente mediante su mágico aliento se dice que puede torcerle la boca, dejarlo jorobado, atontado, mudo, y condenarlo a morir en poco tiempo.


En algunas zonas de Chiloé, es costumbre de las madres cuando sospechan de la presencia de este ser maligno, dejar sobre la mesa al acostarse un puñado de arena seca. Como el perverso personaje se siente atraído a contar los granos de arena, se olvida de las muchachas; y con las primeras luces del alba desaparece por temor a ser sorprendido por muchas personas.

Otra forma de alejar al Trauco sería colocar excrementos en el cuerpo de la mujer, ya que el Trauco es muy limpio en relación a todo lo que toca; así que cuando ve cosas sucias se aleja y ya no codicia a su enamorada.

También puede ser alejado mediante la quema de sus excrementos, pero hay que tener cuidado ya que sus excrementos si se pisan o tocan ocasionarían al poco tiempo la muerte de las personas.

El hombre si es sorprendido por el Trauco, y si tiene suerte y una pequeña posibilidad de actuar; debe dar golpes o azotes al Pahueldún del Trauco, ya que esto afectaría intensamente a este ser. Así, el hombre puede tener una oportunidad de escapar; y si el hombre consigue atraparlo siendo este uno de los hijos del Trauco original, puede tener la posibilidad de atrapar a este Trauco y colgarlo sobre un fogón; donde se convierte en un palo que destila cierto aceite mágico y de esta forma lograr matarlo. Este aceite sería un remedio de excelentes resultados que debe ser frotado en las víctimas de los maleficios del Trauco.

Producto de la conducta que el Trauco presentaría en la leyenda, es así como en la sociedad de Chiloé, cuando una joven quedaba embarazada y no se sabía quién era el padre de la criatura; se cubría la deshonra de sus hijas, y se solía atribuir este acto al Trauco.

El embarazo y el nacimiento del hijo, al ser atribuido al Trauco, no sería un hecho que afectaría socialmente a la madre ni al niño; ya que de esta forma se haría creer que ambos estarían relacionados con la magia de un ser extraterreno, y por ello protegidos.

Referencias

  • Renato Cárdenas A., y Catherine G. Hall. Chiloé: manual del pensamiento mágico y la creencia popular. s.n., 1985.
  • Julio Vicuña Cifuentes. Mitos y supersticiones: estudios del folklore chileno recogidos de la tradición oral, con referencias comparativas a los otros países latinos. Nascimento, 1947.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Trauco"

sábado, 16 de enero de 2010

LA CONDENÁ



La palabra 'condená', apócope de 'condenada', es usada para referirse a personas que se apartan de una conducta moral y vida adecuada, y que además no hacen caso de su conciencia o de los consejos de amigos y familiares que señalan el camino hacia una vida correcta.

En la mitología chilota aparece una criatura maligna con el mismo nombre.

La Condená es descrita como una mujer de mediana edad (de cuarenta a cincuenta años) que durante su juventud fue muy hermosa pero que, a causa de su mala vida, está condenada a tener la apariencia de una forma humana pero con una mezcla grotesca de lo insinuante y bello junto a lo infame, feo y malo; así es o debería ser el aspecto que, mitológicamente hablando, obtiene el ser humano al llevar una vida licenciosa y disipada.

Los habitantes de Chiloé cuentan en su leyenda que la Condená es la representación de los placeres desenfrenados y los vicios, que traen consigo la degradación moral, encarnados en una mujer de vida licenciosa y disipada.

De esta mujer (de la cual con el paso del tiempo el pueblo chilote olvidó su nombre), se dice que en su juventud, fruto de su belleza y de la comodidad económica que tenía su familia, sólo se preocupó de llevar una vida desenfrenada y llena de vicios. A causa de las perversiones y excesos de toda índole que realizaba, atrajo el espíritu del mal; éste logró despertar esos vicios como un ser maligno reflejado y encarnado en el cuerpo de esta mujer, que se transformó así en la criatura horripilante que representa este tipo de vida.

Los habitantes de las islas conocían las razones que la llevaron a este cambio en su apariencia, y como ella no tuvo ningún arrepentimiento de sus actos, se la condenó a vagar por todos los caminos, arrastrando consigo las culpas de haber tenido una existencia licenciosa.

Como el mal atrae más mal, y como además la Condená deseaba propagar sus vicios, y logró atraer la atención del Trauco para tener relaciones con él.

De esta forma la Condená consiguió que germinara en ella la semilla de la perversión de sus actos; por ello se la conoce también como la madre de la Fiura.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/04/el-trauco.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/05/la-fiura.html