Una de las leyendas más conocidas de la provincia de Catamarca es la que hace referencia a una laguna que esta ubicada en el Distrito Aconquija -Departamento Andalgalá- y que recibe el nombre de Laguna del Tesoro. Cuenta que en épocas del Imperio Incaico llegó la noticia del apresamiento de Atahualpa, último Inca y que se reclamaba de todo el imperio, el aporte de riquezas para salvar la vida del Emperador incaico.
Los habitantes de la zona de Andalgalá, y más precisamente los establecidos en el "Pucará" redujeron el oro e hicieron una magnífica cadena de varios metros de largo. Cada eslabón del grosor del puño de un hombre.
Con esta preciosa carga, salieron rumbo al centro Imperial por uno de los caminos del inca, el que atravesaba la selva. La comitiva llegó hasta una laguna, donde se anoticiaron del ajusticiamiento de Atahualpa. Allí mismo decidieron arrojar a las aguas de la laguna, su presente, mas otras riquezas.
Y... desde ese momento quedó el nombre de "Laguna del Tesoro", como hoy se conoce a la paradisíaca laguna, situada al pie del Nevado de Aconquija, y en el límite de la provincia de Catamarca y Tucumán.
El Chiqui era el dios al que adoraban los autóctonos; el historiador Montesinos, dice: “chi” es cosa parada, “qui” partícula que significa ambigüedad, luego chiqui es, cosa doble, llena de falsía. El origen del Chiqui lo encontramos en la mitología peruana y que luego fue adoptado en todo el Valle Calchaquí, "...para el logro feliz de cualquier empresa, el indio tenía que invocarle, sino las cosas salían al revés. Imposible era la vida de la tribu, en la aridez de la llanura, sin el sustento de la algarroba y el maíz y había que implorar al Chiqui para que la cosecha fuera buena..."
Todas las inclemencias del tiempo (sequía, huracanes, temblores, etc.) que azotara con furia sus cultivos y cosechas era obra del Chiqui, el demonio Calchaquí (la tradición conservaba no hasta hace mucho tiempo que cada vez que aparecía un remolino de viento, la forma de hacerlo desaparecer era hacer la señal de la cruz, ya que el diablo estaba presente en el remolino).
En su homenaje se ofrecían las cabezas de los animales cazados, estas cabezas sin duda alguna son la emulación de las cabezas de humanos que se sacrificaban para aplacar su furia. Sobre este tema debemos aclarar que las comunidades indígenas en el Período Temprano (250 - 500 d. C.) y luego en el Período Medio (700 - 1.000 d. C.) con la cultura Ciénaga y Aguada, más tardíamente, representaban en su cerámica una compleja simbología, que representa las cabezas cortadas de sus enemigos, en la trilogía: guerrero - cabeza trofeo - felino. Las bacanales del Chiqui también se celebraban cuando sobrevenían las grandes sequías o sea cuando se evaporaba la humedad de la tierra, porque el sol quemaba (Intirupas tian), era el grito de la tribu sedienta, por ello los indios levantaban en alto sus cántaros vacíos en demanda de enseñaban a los cielos, haciendo saltar las cabezas sacrificadas de los animales, rociando con agua el suelo seco y tirando maíz molido, almidón, signos de fertilidad y fecundidad, tan grave debió haber sido la embriagues de éstos pueblos de indios que el Rey, S.M.D. Carlos 2º, por Real Cédula de 1.679, habla de la borrachera de los indios londinenses que no permitían la asimilación de la doctrina (cristiana), manifestando entre otros motivos fundados de la traslación (expatriación del pueblo indio): "...los inconvenientes que resultaban de asistir en ella y particularmente el de continuar los indios la idolatria antigua y otros vicios de embriaguez que ejercitaban con brebaxes fuertes que hacían de la algarroba que había en abundancia...".
Lo concreto que los Londres (de 1679 a 1689) estaban rodeados de tupidos y frondosos algarrobales que los indios desde que oían el silbo melancólico de los coyuyos que anunciaban la madurez de las vainas, se embriagaban con la aloja, el licor fermentado que da el algarrobo.
La representación del Chiqui en Andalgalá
El Chiqui en Andalgalá y en todo el Noroeste Argentino está representado por el duende, el relato de nuestros mayores perdura hasta la actualidad y da vida a un mito que sobrevive de generación en generación, dicen que anda a la siesta por el monte, tiene una mano de hierro y otra de lana, con esta lleva regalos a las mujeres, con la de hierro castiga a los changos. Es chiquito y usa un sombrero grande de alas muy altas, tiene en la cara siempre una sonrisita de picardía, cuando te corre y si hay una acequia con agua, te resguarda de su maldad, porque el duende no puede tocar el agua, ya que es bendita.
Su procedencia es el Perú y anda por estas tierras, vigilando las siestas, que es la hora que descansa la gente y la tierra trabaja, madurando a la algarroba, también se abren las flores, etc. El Jueves y Viernes Santo aprovecha para salir todo el día, valiéndose que el Hijo de Dios agoniza y luego muere, por ello ésos días es muy peligroso salir a cualquier hora.
“El Chiqui también era el dador de la lluvia, que era lo que con amor le pedían los indios...”.
Georgina Elena Palmeyro
Investigadora independiente en Epistemología Crítica, Antropología Social y Ciencia de la Matriz 81.
Fundadora del espacio de divulgación y soberanía cultural "Comparto mi cultura".
Presentación e Identidad Epistemológica
Soy investigadora y gestora cultural abocada a la recuperación, sistematización y revalorización del pensamiento científico y topológico ancestral del NOA (Noroeste Argentino) y el mundo andino, con eje en la llanura mesopotámica santiagueña y el Horizonte de Llajta Mauca.
Mi trabajo propone una ruptura categórica con la mirada positivista colonial y victoriana (heredada de la corriente del folklore, el evolucionismo lineal y la arqueología reduccionista), la cual ha postergado el instrumental científico de nuestras culturas originarias clasificándolo erróneamente como mero "material sepulcral" o "artesanía ornamental".
La Piedra Angular: El Legado de los Hermanos Wagner
Este estudio y esta misión hunden sus raíces en la estación arqueológica y el hogar de los sabios hermanos Emilio y Duncan Wagner en Llajta Mauca. Aquella casona no fue solo un sitio de excavación, sino su laboratorio de investigación de campo y el centro de reunión con sus colaboradores más cercanos —entre ellos, las intensas jornadas de trabajo y expediciones junto a mi abuelo, el Ingeniero Miguel Ángel Palmeyro, y Olimpia Righetti—.
De ese laboratorio humano, científico y comprometido —que enfrentó las inclemencias del monte para sistematizar La Civilización Chaco-Santiagueña— nace la piedra angular que hoy continuamos y expandimos hacia la física de campos y la matemática fractal.
Líneas Principales de Investigación
• La Coexistencia Estilística Tonocoté (Las Mercedes, Sunchituyoj y Averías): Demostración de la convivencia y simultaneidad geográfica de los estilos Las Mercedes, Sunchituyoj y Averías dentro de la Cultura Tonocoté. Ruptura con las categorías victorianas de "temprano, medio o tardío", abordando la preferencia por locaciones diversas como respuestas a funciones técnicas, simbólicas y territoriales específicas. Reclasificación de sus piezas cerámicas y textiles como colectores de frecuencia, interferómetros y sensores telúricos.
• La Ciencia de la Matriz 81 y el Cubo Volumétrico (9³ = 729): Desarrollo y sistematización del modelo matricial nonario como tecnología social y marco geométrico. Demostración de cómo el Chawpi (centro ordenador) y la espiral de Fibonacci (Axis Mundi) articulan la física de tensiones en la cestería, la cerámica y la topología textil.
• El Horizonte de Llajta Mauca y la Mirada Cenital: Continuación y ampliación de las observaciones territoriales iniciadas desde el aire por el Ing. Miguel Ángel Palmeyro, cuya "mirada de pájaro" aportó la perspectiva cenital indispensable para comprender la verdadera escala semiurbana, los canales e infraestructura hídrico-espacial de los hacedores de túmulos desde una dimensión triaxial (xyz).
• Soberanía del Ayllu y Resistencia Cultural: Formulación de un marco de pensamiento que devuelve la voz al Sentir, Pensar y Hacer de nuestras comunidades, activando la memoria histórica como una herramienta de autonomía e identidad frente a la estandarización del mercado mundial.
Propósito de este Espacio
Comparto mi cultura no es un museo virtual ni un archivo inerte. Es una Red Neuronal de Investigación viva: un espacio de difusión, debate y transferencia donde la ciencia del Ayllu se encuentra con la matemática fractal para devolverle a nuestra tierra la dignidad de su soberanía intelectual.
"Reivindicar la Matriz 81 no es mirar al pasado con nostalgia; es plantar los pies en nuestra tierra para diseñar, con nuestras propias normas, el futuro de nuestra ciencia."