El Doble Discurso de Bartolomé Mitre
Arriba el telón
Acto 1:
El discurso de la Unidad Nacional vs. La Guerra de Policía
* Lo que dice el guion oficial:
Mitre asumió la presidencia en 1862 con la promesa de pacificar el país, unir a Bs As con las provincias y fundar una República bajo la ley y la Constitución.
* Lo que hacía tras bambalinas (La Comadreja):
Para lograr esa unión, Mitre no usó el diálogo, sino el terror.
Decretó la Guerra de Policía para el interior.
Envió a los ejércitos porteños a cazar literalmente a los últimos caudillos federales que defendían sus recursos.
Fue bajo su mirada que asesinaron al Chacho Peñaloza en La Rioja y persiguieron a Felipe Varela.
El interior no se unió; fue conquistado a sangre y fuego para ponerlo de rodillas ante el puerto.
Acto 2:
El campeón de la Libertad vs la masacre de la Triple Alianza
* Lo que cantan sus simpatizantes: Que Mitre fue el heraldo de la libertad en América del Sur, llevando la antorcha de la civilización contra las tiranías.
* La verdad oculta en el gallinero: Financió y lideró la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) contra el Paraguay.
Un conflicto absurdo impulsado por los intereses comerciales de la corona británica y la banca de Londres.
Paraguay, era un país soberano, que producía su propia tecnología y no le debía un penique a Inglaterra, fue borrado del mapa: masacraron a casi el 90% de su población masculina adulta.
Mitre usó la caja del puerto para financiar una masacre ajena.
Acto 3:
El historiador del bronce que inventó el pasado
* El libreto del personaje:
Mitre se sentaba en su escritorio refrigerado a escribir las biografías de San Martín y Belgrano.
* El negocio de los espejos: Él inventó la Historia Oficial.
Tomó la pluma para decidir quiénes eran los buenos (los que miraban al puerto) y quiénes eran los bárbaros: el gaucho, la telera del monte, los que defendían la tierra.
Escribió el relato de bronce para justificar por qué Buenos Aires debía quedarse con los huevos del gallinero por los siglos de los siglos.
Escena en Clave de Sainete: El Sol de Enero desviste a la comadreja Mitre
(El escenario simula el despacho presidencial de Mitre en 1865. Hay mapas de Sudamérica sobre la mesa y un tintero de plata importada. Mitre, con su chambergo puesta, ensaya un discurso frente al espejo.
En la puerta, el eterno boletinero Sarmiento acomoda furioso los programas impresos).
Mitre: (Ajustándose los puños envarados, mirando al gallinero con desdén)
— ¡Es por la Civilización!
Llevamos la antorcha del progreso contra la barbarie del tirano Francisco Solano López. (Presidente de Paraguay, 1862-1870) Debemos integrar a los pueblos en el concierto de las naciones serias, bajo el libre comercio y las leyes del mercado global...
Sol de Enero: (Entra arrastrando los pies descalzos, con un balde de agua turbia y un trapo rústico de algodón tejido en telar de 8 lizos. Pasa el trapo con fuerza justo por donde Mitre pisa, dejando un surco espeso, de un rojo oscuro arcilloso).
— Permiso, don Bartolo. Vengo a sacar la costra.
Porque Usted habla con la pluma fina y la tinta negra de su diario La Nación, pero las suelas de sus botas importadas vienen chorreando el barro sangriento de Humaitá y Curupaytí.
Sarmiento: (Gritando desde la boletería, resoplando de furia y abanicándose con un manual de urbanidad francés)
— ¡Bárbaro!
¡Sujeto insolente!
¡No manche el piso de la República institucional con ese lenguaje de monte!
¡Ese lodo paraguayo bloquea el corset del ferrocarril y los manuales portuarios de la educación moderna!
Sol de Enero: (Se planta en el centro del escenario, como un Axis Mundi autónomo, sosteniendo el trapo húmedo como si fuera una bandera)
— ¿Cuál República, boletinero?
¿La que financia la "Reina de los Mares" con la banca de Londres para romperle el espinazo al único país de América que no le debe un centavo a arcas ajenas?
Al Paraguay lo castigan por el valor de no venderse.
Tenían fundiciones de hierro, ferrocarril propio, telégrafos y las teleras hilaban soberanía técnica, sin pedirle permiso al monopolio de su aduana.
La Patria: (Desde lo alto del gallinero, esculpida en mármol de Carrara por Lola Mora, toma la palabra con voz de piedra y monte)
— Mírenlo, hermanas. Ahí está el general en jefe de la Triple Infamia.
Armó un tratado secreto para desvestir el negocio de una nación entera y repartirse la tierra de los guaraníes, sirviendo a la maestra y alma máter de toda la corrupción del multiverso.
Creen que la soberanía es un sello de lacre de la oficina de comercio de Liverpool.
Mitre: (Tratando de tapar los mapas de la Triple Alianza con su sombrero, temblando al ver que el Soberano en el gallinero empieza a golpear las cajas copleras)
— ¡Esto es un complot! La historia me cantará honras por los siglos de los siglos...
La historia oficial la escribo yo con mi propia pluma..
.
Sol de Enero: (Exprime el trapo de algodón sobre el tintero de plata de Mitre, tiñendo la tinta azul en un rojo espeso de sangre paraguaya, correntina y entrerriana, de aquellos changuitos que mandaron a la masacre a defender las libras de la Baring)
— Escriba lo que quiera, don Bartolo, que los emperadores de cartón se destiñen solitos cuando el Sol de Enero calienta de verdad.
El gallinero ya no mira su espejo roto; mira la tierra húmeda donde la verdad viene fresquita, sin maquillaje y con la memoria despierta.
(Cae el telón de papel importado mientras en el gallinero retumban los bombos legüeros en una frecuencia helicoidal indestructible).
INTERMEDIO
(El escenario ahora se traslada a los patios de tierra de Santiago del Estero.
Hay un monte de algarrobos de fondo.
Acto 4: Los Taboada echan leña y el quiebre del mapa
Manuel Taboada entra con uniforme de general porteño pero con tonada santiagueña, contando billetes de la aduana que le gotea Mitre.
Su hermano Gaspar, detrás de un mostrador, anota en un libro contable los nombres de los gauchos reclutados a la fuerza.
Manuel Taboada: Gritando hacia el monte, con la pluma de Mitre en una mano y el rebenque en la otra
— ¡Acá manda la Civilización de la línea férrea, paisanos!
El que no se aliste para marchar al Paraguay es un montonero, un traidor a la Patria Grande de los mercados libres.
¡Hay que limpiar el Norte de la maleza federal!
Sol de Enero: (Entra arrastrando una carretilla cargada de vainas de algarroba y tierra colorada. Se detiene frente a Gaspar y golpea el mostrador con el puño)
— ¿Cuál patria, Dn Manuel?
¿La patria de don Bartolo que les paga el sueldo para que cacen a sus propios hermanos?
Ustedes dos le arriman la leña al fuego a una hoguera ajena.
Están vaciando los ranchos, dejando a las teleras sin hombres, a los niños sin padres y a la tierra sin brazos, todo para quedar bien con el libre comercio del puerto que nos mata de hambre.
Gaspar Taboada:
(Sin levantar la vista del libro, acomodándose los anteojos)
— Orden y progreso, salvaje.
Hay que servir a las arcas del futuro.
El Paraguay es un mal ejemplo de soberanía técnica; si ellos no le deben nada a Londres, nos arruinan el negocio de la importación.
Es una guerra espiritual, ¿no entendés? Hay que extirpar el orgullo del guaraní.
El Fantasma de Bolivia:
(Aparece por el fondo del escenario, envuelto en una manta de aguayo ajada, con los ojos llenos de polvo de la Puna y sal del Altiplano. Camina arrastrando cadenas)
— Escuchen el eco de los cañones del Paraguay, hermanos... porque esa misma pólvora viene bajando por los Andes.
La comadreja del puerto aplaude el libre comercio, mientras la Reina de los Mares nos afila el cuchillo por la espalda.
Hoy quiebran al Paraguay por tener el valor de no venderse; mañana nos amputarán el mar a nosotros en el desierto de Atacama.
Nos van a quebrar el mapa para quedarse con el salitre, el guano y el cobre.
La receta de la usurpación es la misma.
La Patria:
(Desde el gallinero, su voz de mármol se vuelve piedra filosa)
— Mírenlos en su juego de espejos.
Los hilos de Liverpool manejan las bayonetas en el frente y las finanzas en el Tratado Secreto.
Primero rompieron el espinazo paraguayo con la Triple Infamia; después desmembraron el cuerpo de Bolivia en el Pacífico.
El doble discurso gana siempre la primera vuelta: te hablan de fronteras jurídicas y países serios mientras te roban el agua, la costa y el monte.
Manuel Taboada: (Tratando de taparse los oídos mientras el Sol de Enero le tira la tierra de la carretilla sobre las botas nuevas de estilo inglés)
— ¡Silencio!
¡La historia oficial nos va a recordar como los pacificadores del norte, los aliados del progreso mitrista!
Sol de Enero: (Clava la mirada en los hermanos Taboada y luego mira fijo al gallinero)
— La historia de bronce que escribe don Bartolo se la van a comer las polillas, don Manuel.
El libreto de ustedes está escrito con la tinta de la traición al vientre de la Pacha.
Pero el gallinero tiene memoria helicoidal.
Aunque salten unos centímetros y parezcan asustadas, las gallinas del último piso saben que el invierno de la mentira no dura para siempre... y cuando el Sol de Enero calienta la verdad, la costra de sangre y barro sale a la luz, dejando a las comadrejas desnudas en el medio del escenario.
(Los bombos legüeros del fondo aceleran el ritmo, imitando el latido de un corazón herido pero indomable que une Santiago, Asunción y el Altiplano boliviano en una sola frecuencia de resistencia).
TELÓN.
Por: Georgina Elena Palmeyro
Antropología Social .

No hay comentarios:
Publicar un comentario