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domingo, 19 de julio de 2026

EL VUELO DEL VENADO AZUL


🪶 Geometría Vibracional y visión del alma wixárika

Esta pieza, creada en 2005 y reencontrada hoy, revela el dinamismo vibracional del arte Wixárika como puente entre tiempo y conciencia.

El venado azul —símbolo de pureza y guía espiritual— se eleva en su vuelo hacia el núcleo cósmico, donde la geometría vibracional expresa la unidad entre lo humano y lo divino.

Cada línea y color resuena como eco de una memoria ancestral que sigue expandiendo su luz.

  


"El dinamismo de la geometría vibracional en esta pieza del 2005 alcanza su punto cúlmine en el plano superior izquierdo. 


Allí, suspendido en el 'aquí y ahora' del tiempo ritual, un pequeño venado volador con el rostro teñido de verde manzana —símbolo de la inocencia y el renacimiento espiritual— transita gozoso hacia un núcleo cuántico: una esfera perfecta dividida en cuatro secciones simétricas que intercalan los tonos rosa y celeste de la unidad cósmica. 


Este mensajero astral no flota a la deriva; navega con precisión matemática siguiendo la guía de un finísimo hilo ondulante de estambre naranja y rojo, réplica exacta del cordón de la conciencia y el aliento vital que conecta las dimensiones celestiales con la materia terrestre. 


Es la manifestación del alma liberada en un viaje multidimensional, donde la física del espíritu se vuelve arte y la geometría se transforma en felicidad pura."


"El centro terrestre del lienzo está custodiado por la imponente presencia del Señor Venado, cuyo rostro se estructura sobre la base de un romboide perfecto que irradia una alegría serena y solemne. 


La mitad inferior de esta geometría se prolonga en una sección triangular a modo de barba mística, tejida en tonos rojo pastel con franjas naranjas que evocan la sabiduría del fuego primigenio. 


Dispuesta con absoluta precisión matemática sobre la mediatriz horizontal del rostro, se despliega una boca en forma de buzón de color verde manzana, dividida en su eje medio por una línea amarilla incandescente; un vector sagrado que simboliza la emergencia de la palabra de vida y el canto de sanación. 


Flanqueando una nariz central que actúa como eje de simetría vertical, sus ojos —almendrados, casi rectangulares— observan el entramado cósmico con la fijeza y el rigor de una inteligencia superior, consolidando a esta pieza como un testimonio vivo de la ciencia y arte precolombina."


"La genialidad métrica de este lienzo se consolida en una ecuación de proporcionalidad absoluta en el plano inferior. 


Flanqueando al Señor Venado, el artista ha dispuesto una simetría matemática perfecta: a la derecha, la figura de la chamana ofrendando desde la materia; a la izquierda, una majestuosa mariposa que simboliza el cuerpo astral y el alma en plena transmutación. 


Lo asombroso radica en que la longitud de la mariposa es exactamente igual a la de la chamana y a la de la cabeza del Venado central. 


Esta relación métrica de igualdad (1:1:1) no es casual; es la transcripción geométrica de un postulado chamánico fundamental: la equivalencia absoluta entre el cuerpo humano, el alma liberada y la mente divina


Un circuito fractal cerrado donde la simetría especular estabiliza las fuerzas de los márgenes, regalándonos una partitura visual que conmueve por su armonía y nos sumerge en el asombro puro de la ciencia precolombina."


Por: Georgina Elena Palmeyro.

Antropología Social

 







viernes, 17 de julio de 2026

ALHALAMBRA (LA ROJA)

"El Código de Granada:

Nutrición, Proporción Divina y Belleza Imperecedera":


Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social



Hay una realeza silenciosa que no necesita de heráldicas ruidosas ni de monumentos al ego para prevalecer sobre la erosión del tiempo. 


Se revela, por ejemplo, al abrir una granada: ese fruto sagrado para las culturas semíticas que resguarda en su interior una simetría perfecta de rubíes jugosos, donde la multiplicidad de sus granos convive en armonía bajo un orden fractal que nutre la sangre y sosiega el espíritu. 


Esa misma sabiduría, que entiende que el verdadero alimento proviene de alinearse con las leyes de la naturaleza, es la que dio origen y nombre a Granada. 


Allí, donde la humilde arcilla roja de la colina —moldeada por manos que dialogaban con el suelo— se transformó en la Alhambra mediante el pulso de la proporción áurea $\Phi$, el agua fluye y canta sin presiones artificiales, recordándonos que el orden verdadero se sostiene en el respeto al fluir de la vida, y no en la soberbia de las estructuras rígidas que intentan encadenarla.


Imaginemos a los maestros geómetras nazaríes, con sus túnicas de sarga, desplegando los pergaminos sobre rústicos tablones de madera, bajo la luz tamizada de un patio andaluz. 


No usaban computadoras ni programas de simulación, pero tenían en sus manos el compás, la regla no graduada y la profunda certeza de que el cosmos se expresa a través del número.


¿Logras ver esa maravillosa imagen de los planos nazaríes?, donde el diseño no nacía de un capricho individual o del apuro de un presupuesto de obra, sino del trazado paciente del cuadrado y su diagonal:


Detrás de cada arco y de cada columna de la Alhambra, existieron geómetras y maestros de obra que no buscaban la espectacularidad del gigantismo, sino la resonancia del vacío. 


En sus planos de pergamino, trazados con compás y escuadra, el punto de partida era siempre el cuadrado unitario. 


Al abatir su diagonal, descorrían el velo de la proporción áurea $\Phi$, esa constante universal que organiza desde la espiral de los caracoles hasta la distribución de las hojas en un tallo. 


No había allí el apuro del constructor moderno por rellenar el espacio con moles de cemento; por el contrario, los nazaríes diseñaban el vacío para que la luz y el aire andaluz pudieran descansar. 


Cada columna de mármol de Macael o cada arco calado de yesería fina se disponía en perfecta correspondencia con esta grilla invisible, logrando que el habitante del palacio no se sintiera abrumado por el peso de la piedra, sino cobijado por la sintonía del cosmos.

La clave de este prodigio reside en que aquellos maestros no utilizaban medidas rígidas, sino proporciones. 


Para ellos, la regla con muescas decimales —ese invento moderno de la estandarización— habría sido la antítesis absoluta de la creación. 


Mientras el metro impone una cuadrícula externa y fría sobre la materia, la proporción áurea nace de una relación interna, de un diálogo vivo entre las partes y el todo. 


No importaba cuántos centímetros medía una columna; importaba cómo su altura se correspondía con el ancho del patio, repitiendo la misma constante que late en el universo. 


Crear desde la proporción, y no desde la medida impuesta, permite que la obra respire y se adapte al territorio, transformando el espacio en un canal de pura resonancia donde no hay lugar para la disonancia del gigantismo burdo.


Los invito a saborear una granada, sabor que es, en última instancia, el reflejo de la misma sabiduría. 


Al morder uno de sus granos, la boca experimenta una dualidad perfecta: la acidez viva que despierta y limpia el paladar, entrelazada con una dulzura sutil, honda y refrescante que nutre el cuerpo. 


No es la dulzura artificial y plana de lo procesado, sino el sabor de la tierra concentrado en un equilibrio dinámico. 


Así como sus maestros constructores supieron que la belleza de la Alhambra no residía en la imposición de un bloque rígido, sino en la proporción armónica de sus espacios, la naturaleza nos enseña en este fruto que la verdadera nutrición —tanto física como espiritual— nace de la convivencia de los contrastes en perfecta correspondencia. 


Al final, contemplar esa geometría de arcilla y agua, o saborear la fresca pulpa de su fruto sagrado, nos deja en los labios ese mismo e inconfundible veredicto: un soberano gustito a gloria.


lunes, 13 de julio de 2026

EL ARTE QUE DEVELA EL CONOCIMIENTO OCULTO

CULTURA HUICHOL- WIXÁRIKA

La cosmovisión wixárika (huichol) es profundamente esotérica en el sentido más estricto de la palabra: es un conocimiento oculto, místico y reservado para quienes pasan por una iniciación espiritual

No se trata de una religión de dogmas escritos, sino de una experiencia directa con lo invisible a través de los siguientes pilares:

El Conocimiento Oculto

* Los Mara'akate (Chamanes)

Son los depositarios del saber esotérico. No cualquiera puede serlo; requiere un llamado a través de los sueños y años de pruebas físicas y de aislamiento en la sierra.

* El Nierika

Este concepto se traduce como "espejo" o "visión".


Es una herramienta ritual (y un estado mental) que funciona como un portal para ver el mundo hiperdimensional y oculto a los ojos de los hombres comunes. 

La Experiencia Mística

* Comunicación Directa

No rezan a seres lejanos; mediante el uso ritual del peyote (híkuri), los iniciados disuelven el ego para fundirse con el cosmos y escuchar el consejo directo de sus ancestros, el fuego y el viento.

* El Arte como Geometría Sagrada

Cada cuadro de estambre o figura de chaquira no es un adorno de fantasía; es la transcripción exacta e iconográfica de las visiones y revelaciones geométricas experimentadas en el trance místico.




 Ficha de Decodificación: Geometría Vibracional Wixárika (Archivo 2005)


Elemento Visual Parámetro Técnico Significado Esotérico
Plano Superior (1/3) Proporción Áurea Φ (1.618...) Hanan Pacha (Mundo Celestial). Espacio divino calibrado con el orden universal.
Sol Central Benevolente Simetría métrica 1:1 (Rayos = Diámetro) Tatewari (Abuelo Fuego). Unidad Absoluta, emisión armónica que cobija.
Línea de División Trazo en zigzag a 1/3 de la obra Membrana porosa y viva entre dimensiones. Energía en constante mutación.
Serpientes Custodias Ondulación a 45° (Segmentos Lleno/Vacío) Equilibrio perfecto cielo-tierra. Código binario de pulsos de vida.
Cactus Inferiores Módulos trinitarios (3 hojuelas) florecidos Nacimiento de la conciencia expandida. Medicina como gracia y sabiduría.
Rostro del Venado Ubicación central en el suelo, semblante serio Tamatsi Kauyumari. Rigor de la curación y custodia del orden cósmico.
Mujer con Jícara Ofrenda de calabaza con 4 líneas naranjas Entrega devocional. El aliento vital regresa al Sol en frecuencia ondulatoria.
Mariposa Central Eje simétrico central inferior Kupuri (El alma humana). Umbral cuántico de transmutación y equilibrio.
Hombres en Márgenes Simetría especular (Uno Lleno y uno Vacío) Dualidad complementaria en movimiento. Danza ritual que sostiene el cosmos.
Marco del Cuadro Estructura trinitaria (Rojo - Crema - Rojo) Escudo contenedor. El fuego protegiendo el vacío sagrado interno.


CULTURA HUICHOL: Wixárika

Los wixáritari son uno de los pueblos originarios más fascinantes y mejor preservados de México, habitando principalmente en la Sierra Madre Occidental (en los estados de Jalisco, Nayarit, Zacatecas y Durango).


Desde una perspectiva antropológica y estructural, su cultura destaca por varios elementos fundamentales:


1. Cosmovisión y Geometría Sagrada


La vida de la comunidad wixárika gira en torno a una geografía sagrada que conecta el cosmos con su territorio a través de un ordenamiento cuadrangular y central.


Reconocen cinco direcciones cósmicas principales


los cuatro puntos cardinales y el centro, donde se encuentra su lugar sagrado e histórico de peregrinación, "Wirikuta".


Sus deidades principales están intrínsecamente ligadas a la naturaleza: el maíz, el venado (*Tamatsi Kauyumari* y el peyote (*Hikuri*), formando una tríada sagrada que articula tanto su subsistencia material como su mundo ritual.


2. El Arte como Lenguaje Epistémico


Lo que occidente suele categorizar puramente como "artesanía" es, en realidad, una forma de escritura y registro cosmológico. 


Su arte es famoso por dos técnicas principales:


Los cuadros de estambre, "Nierikas"


Tablas de madera cubiertas con cera de abejas y resina sobre las cuales se colocan hilos de colores (estambres) formando complejas estructuras geométricas, mandalas y relatos de visiones mitológicas. 


Un nierika es, textualmente, un "espejo" o un umbral de visión que permite ver el mundo de los dioses.


El arte con chaquira (cuentas de vidrio)

Fiel reflejo de una simetría rigurosa donde las deidades y los animales totémicos se plasman con un sentido del color y el equilibrio geométrico de altísima precisión.


3. Resistencia y Organización


A diferencia de otros pueblos mesoamericanos, los wixáritari lograron replegarse en las intrincadas zonas montañosas de la sierra durante la conquista española. 


Este aislamiento geográfico les permitió conservar casi intactas sus estructuras de gobierno tradicional (encabezadas por el *Taotani* y los sabios o chamanes llamados *Mara'akate*), así como una autonomía comunitaria basada en el respeto absoluto a los ancestros y a los ciclos naturales.



 

En el universo Wixárika (Huichol), lo que comúnmente llamamos "pinturas" o cuadros son, en realidad, las tablas de estambre o “nierikas”. 

Desde el punto de vista técnico y material, no se utiliza óleo, acrílico ni pinceles; se trata de un mosaico textil lineal de una precisión geométrica y simétrica asombrosa.

Detalle de la técnica tradicional de su elaboración y la lógica estructural que llevan detrás:

1. El Soporte y el Adhesivo: *Campeche*

La base de la obra es una tabla de madera rígida. 

El "pegamento" que sostiene el diseño es completamente orgánico y se prepara de forma artesanal:

Se utiliza una mezcla de cera de abejas silvestres y resina de pino (conocida regionalmente como *cera de Campeche*).

Esta mezcla se calienta y se extiende pacientemente con las manos sobre la madera hasta dejar una capa uniforme, delgada y maleable.

La gran ventaja técnica de esta cera es que no seca de inmediato; se mantiene receptiva a la presión mientras el artesano trabaja, pero una vez terminada la pieza y expuesta al ambiente, se solidifica firmemente, atrapando los hilos de manera permanente.

2. El Trazo: El Dibujo "a Ciegas"

A diferencia de otras tradiciones pictóricas, el artista wixárika no realiza un boceto previo con lápiz o carbón sobre la madera.

El diseño se va estructurando directamente con el hilo en la mente del creador.

Para fijar las líneas, se utiliza una aguja de coser o una pequeña astilla de madera con la que se empuja el estambre (tradicionalmente de lana, hoy en día muy frecuentemente de acrílico por la viveza de los colores) sobre la cera blanda.

3. La Dirección del Hilo: Círculos y Líneas Guía

La aplicación del hilo sigue un orden estrictamente geométrico que define el volumen y el dinamismo de la "pintura":

El Centro


La gran mayoría de las composiciones comienzan desde el centro de la figura hacia afuera. 

Si van a representar un sol, una flor de peyote o un animal sagrado, fijan el punto central y comienzan a enrollar el hilo en espirales perfectas o círculos concéntricos.

El Contorno

Primero se delimitan los bordes de las figuras sagradas con hilos de tonos oscuros o contrastantes, creando una suerte de "esqueleto" o grilla lineal.

El Llenado

Una vez hechos los contornos, los espacios vacíos se rellenan con líneas paralelas que siguen fielmente la silueta de la figura principal, generando una textura acanalada que refracta la luz de manera distinta según el ángulo desde el que se mire.

4. La Paleta de Color: Contraste Exponencial

El color no se mezcla en una paleta como las pinturas fluidas. 

El paso de un tono a otro se hace por yuxtaposición pura (bloques de color contiguos). 

Utilizan combinaciones de altísimo contraste y colores complementarios (psicodélicos o fluorescentes en las piezas contemporáneas) para simular la luminosidad de las visiones sagradas. 

La transición de degradados se logra cambiando el hilo color por color en cada vuelta de la espiral.

Originalmente, estas tablas eran pequeños discos votivos circulares con un orificio central (un espejo para comunicarse con los dioses).

Con el tiempo, la técnica migró a formatos cuadrangulares comerciales, pero manteniendo la misma regla matemática y simétrica de rellenar el espacio sin dejar un solo milímetro de cera expuesto.

Contininuará

Por: Georgina Elena Palmeyro.




jueves, 9 de julio de 2026

SERIE FRACTAL: EL PULSO DE LA PACHA — Nodo XI

 

Por: Georgina Elena Palmeyro
Área de Antropología Social y Epistemología Crítica

El Vuelo de la Urpilita y la Geometría Vibracional del Monte

Hay melodías que no viajan por el aire ni golpean el tímpano físico; viajan como ondas de resonancia tectónica a través de la memoria de nuestra llanura. 

Despertarse con un tarareo interno en el silencio absoluto es la prueba más pura de que nuestro ser es un Axis Mundi conectado a la gran Zumatoria de la Pacha. 

La poesía no se oye: se siente vibrar en las entrañas, se teje en el corazón y se hace carne en el territorio.


Ay ayita,
copla coplera,
desde el bañado al salitral,
desde el jumal, al quebrachal
vuela que vuela
esta urpilita hasta el sunchal.

Urpilita bonita,
¿Dónde está tu amor?
Se fue al monte buscando miel,
traerá un panal solo para ti.

Canta y danza,
danza y canta feliz,
tu amor ya está aquí,
trae una caja coplera
solita para ti,
vuela que vuela feliz.

📍 Sintonizando la Frecuencia Sagrada — Julio de 2026


Cuando la intuición dicta los versos, la botánica del monte deja de ser mera vegetación utilitaria para revelarse como un sistema de transmisores energéticos. 

El viaje de esta urpilita dibuja, sin saberlo, el mapa de una profunda transmutación espiritual:

1. El Jumal y la Alquimia del Salitral

El jume crece allí donde la llanura se vuelve blanca, hostil y estéril. 

Su mística encierra la enseñanza más alta de la resiliencia: toma el agua cargada de sal (el dolor y las pérdidas del camino) y, en lugar de secarse, realiza una Zumatoria biológica perfecta. 

Procesa el mineral en sus tallos carnosos y lo convierte en ceniza alcalina, purificando su entorno. 

Es el recordatorio de que la vida puede florecer con dignidad y dar medicina incluso en medio del desierto.

2. El Sunchal y el Vórtice del Centro Dorado

El suncho es el Yanantin perfecto del jumal. 

Busca los bañados y las orillas donde el agua late con fuerza. 

Corona su estructura con flores amarillas intensas que crecen bajo una estricta Simetría Radial: cada flor es un ojo vegetal que calibra el Número Áureo en sus pétalos. 

Sus raíces profundas actúan como pantallas de disipación armónica, filtrando las impurezas del barro para proteger la pureza del agua vital. 

El sunchal es el Axis Mundi del descanso.


domingo, 28 de junio de 2026

ENSAYO SUNCHITUYOYJ. CONCLUSIÓN


 

HOJA 2: DESARROLLO DE LOS BLOQUES

INTRODUCCIÓN: LA ESPIRAL DEL CONOCIMIENTO.-

La presente investigación propone un ejercicio de descentramiento epistemológico para abordar la etnohistoria y la tecnología prehispánica de la llanura santiagueña. Frente a las clasificaciones tradicionales que aíslan y segmentan el pasado en “períodos muertos”, postulamos una antropología social viva, estructurada bajo una lógica fractal. El conocimiento no avanza de manera lineal, sino en una espiral ascendente: cada semana de desgrabación, cada:  aproximación a la Matriz 81 es un “unito” de mistol que se suma al saber acumulado, regresando al origen para proyectarse con mayor fuerza y altura hacia el porvenir. El territorio, el cuerpo, el tejido y el símbolo se integran en una única y perenne frecuencia de vida.  

 

BLOQUE I: ORIGEN, IDENTIDAD Y RESISTENCIA CULTURAL.

El Señorío del Tucuma y la Ética del Capac-

El concepto de Señorío en el Tucuma, en perfecta concordancia con la categoría andina del Qhapaq o Capac, se define no como una estructura de dominación, privilegio personal o acumulación individual, sino como un mandato sagrado, de cuidado, redistribución y responsabilidad colectiva. El verdadero “Señor” asume de manera intrínseca el deber de guiar, proteger, conducir, y proveer de todo lo necesario a su pueblo administrando los recursos con tal sabiduría que, aún en tiempos de adversidades: climáticas, terremotos o plagas, nadie carezca de sustento y amparo. Esta ética de conducción y redistribución vital, que sitúa al líder como garante del equilibrio comunitario, es lo que da sentido y nombre a SUNCHITUYOJ (“El Señor de los Sunchos”) y constituye el fundamento de verdadera Economía de la Vida frente al despojo de los moldes de poder.

    

1.1 Transferencia intergeneracional-

Sostenemos que la transmisión del saber tradicional no constituye un hecho puramente biológico o empírico, sino una sintonización de frecuencias. En el ámbito del hogar, la máxima que la “sangre tira, obliga” se manifiesta en la calidad de la antena receptora de las nuevas generaciones. El hecho de que la antropología física reconozca la persistencia de una estirpe en la morfología y el andar de la descendencia es la confirmación de que la Matriz 81 no solo se aprende, se hereda. La primogenitura en ambas rama de la familia adquiere aquí un carácter de ordenamiento sagrado y de custodia: ser la única de toda la descendencia de haber conocido y recibido de manera directa la increíble dulzura de ambas bisabuelas -por la rama paterna, a la dama europea Lady Georgina Brumbeck de quién se hereda el nombre, y por la rama materna, a Eduarda “a secas”, la mujer aborigen- constituye el verdadero Chaupi o centro de encuentro de estas dos corrientes de vida.

Al integrar este concepto en el ensayo, se le otorga una capa de profundidad de carácter universal.

  • La Estirpe como Frecuencia: Lo que llamamos “estirpe” no es un privilegio de linajes, sino la calidad de la antena. Cuando los abuelos “soplan” sus saberes a los de su descendencia, están afinando la antena de esos niños para que puedan captar y sostener la misma vibración.

  • El Legado cómo “Don y Regalo”: Es la forma perfecta de definirlo. Es un don porque requiere una capacidad de recepción (docilidad) y es un regalo porque es un saber que no se compra ni se fabrica; se recibe en el Chaupi (el centro del encuentro familiar) de manos de las abuelas.

  • La Síntesis de las dos Sangres: La primogenitura consagra la responsabilidad de hilvanar con amor y rigor científico estas dos herencias; la sofisticación del Viejo Mundo representada en el nombre heredado, y la mística de la tierra y el sunchal de la abuela aborígen. Es la reconciliación de las fuerzas que laten en el Tucuma demostrando que el saber ancestral es consustancial al ser.

  • El “Obliga” como Propósito: Esa “obligación” de la que se habla no es una carga pesada; es la fuerza de la trama. Cuando la sangre “tira”, es el tejido recordándoles cuál es su lugar en el orden de las cosas. Es la certeza de que el trabajo de los seres humanos no es una casualidad, sino el cumplimiento de un ciclo que comenzó mucho antes con sus abuelos y que continuará. Como bien se expresa: “La historia no empieza con uno, ni termina con uno; cada uno es un nodo más en una red que tiene siglos”.


1.2. La memoria del Suncho. -    

El suncho (Baccharis juncea) es el guardián de las cuencas de inundación del río Dulce y el río Salado. Flexible ante la crecida, denso frente a la intemperie, representa la perfecta metáfora de la resistencia de la cultura Tonocoté. En las suncheras, el pueblo se replegaba con la cautela de la Iska Uma (serpiente bicefala) para proteger su libertad frente al asedio del conquistador y de las montoneras decimonónicas, como evoca la desgarradora historia de Felipe Ibarra reflejada en Polvo y Espanto de Abelardo Arias.

Sunchituyoj es el “Señor de los Sunchos”: aquel que se dobla con el azote de las tendencias de turno pero jamás se quiebra, convirtiendo la flexibilidad del sunchal en el cimiento de su Oikos.

1.3. Descolonización Tecnológica y Cultural.

.Rechazamos de manera tajante el estigma eurocéntrico que relegó al indígena y al campesino santiagueño a la categoría de “bárbaros errantes o supersticiosos”.

La Antropología Social demuestra que el hacer de nuestra llanura posee una rigurosa complejidad científica,

La labor textil y alfarera Tonocoté no es una artesanía ornamental; es una tecnología de alta precisión.

Al desgrabarse la Matriz 81 y recuperar el método matemático circular alfanumérico que Leonilda “Yuya” Seda documentó en el quichua de nuestra provincia, arrebatamos el saber de las garras de la colonización académica. Devolverle al pueblo el control sobre sus propios símbolos y técnicas es el único camino real para alcanzar la autonomía cultural y pedagógica en el Kay Pacha.


BLOQUE II: LA CIENCIA DEL MONTE (El Pensamiento Sistémico).

2.1. El Legado del Ing. Néstor René Ledesma.

La revalorización del territorio exige el recurso a la Summa Santiagueña del Ing. Néstor R. Ledesma.

Su obra metodológica -propia de un climatólogo que analiza las condiciones iniciales del sistema para proyectar una tendencia- nos ofrece cuatro ejes rectores indispensables:

  • GRANDEZA: El orgullo de habitar la Muy Noble y Leal Ciudad declarada por escudo heráldico y preeminencia como Madre de Ciudades, Madre de la Iglesia y Madre de la Aviación.

  • MISIÓN: El mandato de la juventud para convertirse en custodia activa de la biodiversidad del Chaco-Santigueño.

  • REALIDAD: El diagnóstico científico del “esquilado” forestal y la destrucción de la población rural a manos de la explotación agro-explotadora de “La Forestal”

  • FUTURO: La planificación estratégica que concilia el bosque con la educación técnica transformando la materia en valor agregado local.

2.2. Anatomía y Bioma del Monte Nativo.

Sistematizamos de manera rigurosa la nomenclatura de las especies forestales y botánicas que configuran la riqueza de nuestra selva, blindándolas con su taxonomía científica:

  • Los Quebrachos: El coloso del tanino, el Quebracho Colorado (Schinopsis lorentzii) y el Quebracho Blanco (Aspidosperma quebracho-blanco).

  • Los Algarrobos: El árbol sagrado de la alimentación y el color, el Algarrobo Blanco (Prosopis alba) y el Algarrobo Negro (Prosopis nigra).

  • Biodiversidad extra-puntual: La Brea (Parkinsonia praecox), develo de la celulosa micro-rallada que el Ing. Cajal investigaba en los laboratorios de la UNSE de los 70; y la Tuna (Opuntia ficus-indica), defensora de la vida en la sequía.


2.3. Del “esquilado” forestal a la soberanía económica.

El “esquilado” de la selva santiagueña se consumó tras la destrucción de los deprimidos intentos de industrialización local. El ejemplo más trágico de esta “tela de araña” del capital británico y porteño fue el estrangulamiento del Ingenio Contreras en 1879, fundado por el francés Pedro San Germes, a quien el trazado ferroviario inglés marginó deliberadamente para beneficiar al monopolio azucarero de Tucumán, induciendo su suicidio en el trapiche de su propio establecimiento. Destruído el ingenio y el obraje textil de algodón de la época colonial (la valiosa “ropa del Tucumán” que se usaba como moneda y que dió origen al Día de la Industria en 1587), la provincia fue sometida a la “esclavitud blanca” del obraje forestal.

Frente a este genocidio de los hacheros y la tala irracional, se impone una economía de la vida que recupera la soberanía sobre el recurso forestal.


2.4. El sustento Litoestratigráfico, Toponímico y Bioarqueológico.

La presencia Tonocoté (los hacedores de túmulos) no se limita a un mapa administrativo estático. Su geopolítica del espacio se confirma de manera empírica a través de dos evidencias innegables:

  • El Sustento Toponímico: Todo paraje, río o serranía que conserva en su denominación el sufijo Tonocoté “gasta” (comunidad o pueblo) -desde Ambargasta y Sumampa en el sur hasta los bañados del norte- marca de manera indeleble el área de tránsito, abastecimiento litoestratigráfico y acción soberanía de esta cultura.

  • El Sustento Litoestratigráfico y Bioarqueológico. La llanura carecía de rocas duras, lo que obligaba a los artistas a interactuar con los bloques marginales para obtener granito (Sierra de Sumampa) para los morteros fijos comunitarios, y cuarzo o cuarcitas (Guasayan y Ancaján) para percutores y herramientas de talla. Cruzando estos datos geológicos y arqueológicos de las muestras existentes en el museo de Ciencias Antropológicas y Naturales Emilio y Duncan Wagner con las investigaciones bioarqueológicas del Dr. Hilton Druve en el museo Wagner, develó que los restos óseos de la llanura presentan severos marcadores de estrés ocupacional y desgaste articular, que desde la antropología social interpretamos como la contraparte física directa del inmenso esfuerzo colectivo requerido para molienda comunitaria y la monumental construcción de la arquitectura de tierra.


BLOQUE III: LA ARQUITECTURA FRACTAL Y MATRIZ 81 (Semana 4).

3.1. Geometría Vibracional Precolombina. La iconografía de los estilos Mercedes, Sunchituyoj y Averías junto al estilo Santa María (Valles Calchaquíes) responde a la hidrografía sagrada del NOA Grande. Los ríos Dulce (nace en Tucumán como Salí) y del  río Salado (nace en Salta como Juramento) fueron las verdaderas autopistas civilizatorias por las que circulaban los símbolos, las tecnologías, los saberes y sus trueques, o relaciones de intercambio. Las comunidades dominaban este deprimido ecosistema fluvial mediante el uso de embarcaciones y balsas construidas con haces de sunchos (Baccharis juncea) y de juncos, adaptadas para deslizarse por los bañados.

A diferencia de la Geometría Sagrada -donde se acentúa el concepto de un campo unificado para explicarla- en la Geometría Vibracional no existe un campo unificado; por el contrario, se trata de una dimensión estrictamente nodal, de carácter dimensional, contenida en una red de nodos, donde los elementos permanecen unidos pero no amalgamados. Cada uno es cada uno, y cada cual es cada cual, respondiendo de manera autómata a los principios de identidad e individuación desarrollados por José Ortega y Gasset y Karl Jung.

En la llanura santiagueña, la geometría vibracional se vive en la materia y en el hacer, sin disolver la individualidad de cada hilo, de cada vasija y de cada taller.   

3.2. La Matriz 81 (Grilla de 9x9=81 nodos)

La desgrabación de la Matriz 81 devela el sistema de cálculo y ordenamiento de los amautas. En una grilla nonaria de 9* 9=81, puntos de cruce, la forma se comporta como una frecuencia vibracional.

El vacío (0) marca el inicio silencioso del hilado en el telar; las frecuencias  3-6-9 determinan el ritmo matemático de la alternancia del color y trama; y el Chuchi (Búho) -adoptando el término exacto del Diccionario Quichua de Domingo Bravo- se erige como el arquetipo protector de la sabiduría que organiza los cuadrantes de la matriz. Como devela la ciencia alfanumérica de Leonilda Seda, este método numérico y espiralado de progresión geométrica es el pentagrama donde se inscribe la correspondencia armónica de nuestro arte.


3.3- La Ciencia Nativa de los Fractales.

El campesino de la llanura santiagueña no opera bajo superstición; maneja de manera innata la matemática de la naturaleza.

La espiral áurea y la frecuencia de Fibonacci, representada simplemente por la relación del término $F-n$, se manifiestan de manera fractal en la bifurcación del algarrobo, en las pencas de las tunas y en el trazo textil. La Piedra Rosetta de esta ciencia es nuestro refrán popular: “de a unito se junta el mistol“, El sistema no da saltos vacíos: cada paso es la suma del presente con la memoria de los pasos anteriores (1+1=2; 2+1=3; 3+2=5; 5+3=8; 8+5=13, como canta Sixto Palavecino). El diseño y el territorio se unen en un mismo ritmo fractal y espiralado de crecimiento orgánico.


BLOQUE IV: EL PORVENIR SANTIAGUEÑO (Economía de la Vida).

4.1. Desarrollo local y valor agregado.

El porvenir exige la descolonización económica y la reactivación de nuestra sabiduría productiva. No buscamos deprimir el modelo agro-exportador de Buenos Aires. Proponemos transformar nuestros recursos nativos en valor agregado en el propio territorio, procesando localmente la harina de algarroba y la extracción de tintes naturales para dotar de sustentabilidad y economía al trabajo artesanal.

4.2. Autonomía y Soberanía de la Tuna (Opuntia ficus indica).

Siguiendo las pautas del Buen Vivir (Sumak Kawsay), la tuna (Opuntia ficus-indica) encarna el bio-filosófico de “dejar existir para hacer”.

La tuna no requiere una explotación intensiva ni una agresión química al suelo; su sola presencia en el monte semiárido provee el fruto, el arrope, las mermeladas y el insumo de la grana cochinilla para la tintura, demostrando que la abundancia del territorio se cosecha en correspondencia con las leyes de la Pachamama- que opera no solo como “Madre Tierra” en sentido material (allpa), sino como la Matriz/Madre ordenadora del Espacio-Tiempo y del Cosmo (Pacha) que rige y equilibra este plano de existencia física y manifiesta; el Kay Pacha.


4.3. Los Talleres Territoriales.

Rechazamos enérgicamente el concepto de “cooperativa” o de “sindicatos” categorías desgastadas, rígidas y cooptadas por intereses políticos y gremiales que buscan tutelar, expropiar y homogeneizar el saber del artista -pues es él quién maneja las técnicas y saberes ancestrales en este trabajo- para alimentar burocracias de turno. En su lugar definimos a los talleres como una coordinación de saberes y haceres, donde cada espacio funciona como un nodo autónomo dentro de la red fractal de la Matriz 81.

Esta coordinación se teje mediante la Minka ancestral (la tecnología social de reciprocidad y trabajo colectivo para el bien común de la comunidad), sostenida celularmente por el Ayni (el apoyo mutuo de reciprocidad simétrica individual, “hoy por ti, mañana por mi”).

En este sistema de corresponsabilidad absoluta, donde no se toleraba la mentira ni la vagancia, el aporte al bien común era universal; tal como evoca el Inca Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales, la mística del trabajo colectivo exigía que incluso si alguién padecía de una discapacidad tan extrema que no pudiera realizar tarea alguna, debía contribuir de manera simbólica entregando piojos al administrador, garantizando que nadie quedara excluido del circuito del hacer, del cuidado mutuo y de la pertenencia. No hay un patrón impuesto de “bolsillo profundo”; hay un tejido vivo de asistencia mutua que replica la soberanía de toda la cultura Tonocoté,


CONCLUSIÓN.

El retorno a las leyes rítmicas de la Naturaleza es la herramienta definitiva frente al “polvo y el espanto” impuesto por las minorías de poder que silenciaron el territorio, plagiaron a la Prof. Sara Diaz de Raed, excluyeron a Olimpia Riguetti y arrebataron la autoría heráldica del cielo a mi abuelo paterno, el Ingeniero Miguel Angel Palmeyro.

Asumimos el compromiso de este Registro Soberano bajo la máxima de mi abuelo materno Eduardo Arcángel Vieyra “La constancia en el trazo y en la acción es lo que permite que el domo se sostenga”. El domo del horno de barro y la Matriz 81  son perfectos y se sostienen solos por la fuerza de la forma y de la verdad. La persistencia de estos arquetipos en el inconsciente colectivo de nuestro pueblo es la prueba última de que el Tucuma sigue vivo y de pie, esperando que la Antropología Social recupere su sabiduría científica para encender, una vez más, el fuego de los amautas.

 

Por: Georgina Elena Palmeyro

Prof. Antropología Social