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lunes, 27 de julio de 2026

Las Venas Resonantes del Llano: El Telar de 8 Lizos y la Ecualización Energética Tonocoté

EL GIRO DEL ESPIRAL: La ciencia que no pudieron fragmentar



Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social




Si miramos el mapa de Sudamérica con los lentes lineales y reduccionistas del manual escolar, la historia oficial nos vende un relato fragmentado en "cajones tribales" aislados. 


Nos enseñaron que la alta ciencia astronómica y matemática era patrimonio exclusivo de las grandes cumbres andinas, mientras que los pueblos de los llanos y las selvas fluviales eran meras culturas periféricas.


Pero en la geometría helicoidal de nuestra memoria, esa división eurocéntrica se quiebra por completo. 


La verdad desvelada demuestra que todo estuvo, y está, conectado. 


El desierto de Casma con sus Trece Torres de Chankillo (350 a.C.) y las llanuras santiagueñas de los ríos Dulce y Salado no son compartimentos estancos; son nodos de una misma red macro-andina de transmisión de saberes, técnicas y artes. 


Lo que circulaba por esas rutas mercantiles milenarias no eran solo plumas y caracoles, sino matrices de geometría vibracional.



La Matriz 81: Un Resonador Cuántico Multidimensional


Para desarmar las ideas bloqueadoras que congelan a nuestros pueblos en el pasado, debemos entender que las construcciones líticas y textiles originarias responden a una matriz no euclidiana ni cartesiana: una matriz orientada a la energía.

 

En mis investigaciones, he denominado a este modelo la Matriz 81 (un campo de 9x9 nodos).


En esta estructura, el 0 no es ausencia ni vacío muerto; es el Chawpi, un núcleo cuántico colmado de millares de posibilidades latentes, tal como el arquetipo universal que describió Carl Jung. 



El sistema opera bajo una doble codificación:


* La Dualidad Binaria (Yanantin): 

Las polaridades complementarias que generan la diferencia de potencial, el "voltaje" que pone en movimiento la energía.


* El Sistema Nonario Andino

Donde el número 9 no actúa como un límite o un fin, sino como un umbral de transición. Al igual que un electrón de valencia que acumula la energía suficiente y cambia su estado de espín (spin) para saltar a un nivel energético superior, la base nonaria es el mapa del salto cuántico multidimensional.



El Telar Santiagueño de 8 Lizos

Computación Analógica y dáctil


El mejor ejemplo vivo de esta tecnología no cartesiana se encuentra en el patio de nuestras sabias teleras santiagueñas: el telar criollo de 8 lizos. 


Este dispositivo es, en realidad, un computador cuántico analógico.


Los 8 lizos y las pisadas de la pedalera ejecutan un código binario mecánico perfecto de hilos que suben (1) y bajan (0). 


Pero el conteo de estos hilos encierra un secreto que desafía la lógica lineal. 


Quien observe las manos de una telera se dará cuenta de que ellas no cuentan los hilos, ni siquiera los miran: los sienten.


Dotadas de una sensibilidad corporal y dáctil extraordinaria, sus yemas actúan como un espectrómetro de masa y un decodificador de frecuencias. 


Sienten la tasa de vibración impresa en la torsión del hilo (ya sea en S o en Z), identifican la densidad proteica de la llama, la alpaca o la oveja, y decodifican la longitud de onda de cada tinte botánico. 


El 9 es el umbral del tejido terminado: el salto cuántico donde los hilos bidimensionales se transmutan en una prenda tridimensional armónica. 


Es el mismo principio arquetípico que operaba el Qhapaq Camayoc al descifrar táctilmente las cuerdas e información hiperdimensional de los quipus.



Los Tonocoté y la Impronta Ecualizadora


Una prenda tejida bajo estas leyes es, fundamentalmente, un ecualizador energético: un dispositivo de sintonización pasiva que estabiliza las fluctuaciones del entorno sobre el cuerpo biológico. Este principio de ecualización gobernaba la vida entera del pueblo Tonocoté.


Lejos de estar aislados, los Tonocoté imbuían cada acción cotidiana de esta alta cultura andina:


* Su Cerámica

Con guardas geométricas que actuaban como patrones de difracción de ondas para ecualizar el estado vibracional de los alimentos.


* Su Cestería

Enrollada en una Espiral de Fibonacci tridimensional que concentraba el potencial en su centro creador.


* Sus Instrumentos Musicales


Diseñados para emitir frecuencias acústicas capaces de armonizar la psique comunitaria y los campos de tensión de la tierra.


El Quid de la Cuestión: La Intención y el Corazonar


Aquí reside el núcleo de la verdad desvelada: ninguna técnica geométrica funciona por mero azar mecánico. 


El factor determinante es la Intención del hacedor, entendida como la sumatoria coherente de energía, frecuencia y vibración.


Esta maestría no se da en un solo paso; requiere fidelidad, ritmo y la acumulación de experiencias entre éxitos y fracasos. 


Es lo que la cultura aymara magistralmente llama el sentipensar o corazonar: la alineación en fase del cerebro (campo eléctrico) y el corazón (campo magnético).


Como el arquero que tensa el arco, el hacedor no busca el blanco con el ojo lineal; acopla su vibración interna con la frecuencia del objetivo. 


Cuando ambos sistemas vibran en la misma sintonía, ocurre el soltar y la flecha da en el blanco por resonancia perfecta.


Si la intención y la sumatoria de vectores frecuenciales del hacedor son armónicas, el sistema avanza hacia la plenitud y la sintropía. 


Pero si los vectores son negativos, la geometría se rompe y el campo colapsa sobre su propio centro, provocando una implosión idéntica a la de un agujero negro que desintegra la información de la realidad local.


Desmitificar nuestro pasado y liberar el sujeto fronterizo de la sospecha colonial implica reconocer que el corazonar de nuestras teleras del llano es ciencia cuántica aplicada. 


Al recuperar la soberanía de la Matriz 81, dejamos de ser peones de laboratorios sociales externos y empezamos a tejer, con la dignidad de nuestra propia individualidad, el verdadero camino hacia el buen vivir.

 

jueves, 11 de junio de 2026

CONCEPCION AYMARÁ DE LA MUERTE

 

APORTE DE SER INDÍGENA 



A través de la concepción aymara de la muerte vemos que este problema no se plantea en términos de un antagonismo entre la vida y la muerte, sino más bien una especie de contradicción armónica, porque la muerte es concebida como la continuación de la vida bajo la forma de “pasaje-viaje” que al cerrar el ciclo volverá a la vida real entre los vivos.

Sin embargo para la mejor comprensión del tema incluiremos dos elementos sin los cuales sería imposible llegar a la esencia misma de lo que significa el pasaje-viaje o muerte para el aymara, las mismas que están interrelacionadas: por un lado la estadía real precede al pasaje-viaje y por otro lado, es en este contexto real que juegan implícitos el Ajayu Inmanente y Trascendente (se emplea estos dos términos a falta de otros, que mejor puedan traducir las definiciones Aymara de Ajayunaka, uno es interno y el otro separable). Es decir, que la concepción aymara de la vida difiere de otras (de la cristiana por ej.), ya que para comprender la misma es necesario tener en cuenta siempre las tres dimensiones básicas en las que se divide el PACHA (tiempo, época), en ALAX, (espacio eterno, cielo) AKA (esto, esta, este) y MANq’A. (comida, víveres)

Veamos algunos términos referentes a la vida: Jakaña = vivir actualmente, Jakantaña = acercarse, Jaktaña = revivir, Jaka = vida, Jakasiña = vivir con alguien, Wiñay Jakaña = vivir para siempre, Jaqi = ser humano, etc. a través de estos conceptos podemos percibir una compleja teoría Aymara de la vida.

Para el Aymara la vida es concebida como eterna en el PACHA (universo). El origen de la vida tiene su principio, en la creación, por el SER, supremo PACHACAMAK. La vida es sagrada, es decir, darán siempre un lugar a cada cosa; sobre todo la vida humana es inatacable e intocable.

La vida desde un punto de vista más general, para el Aymara es esa actividad funcional de los seres orgánicos, indispensables para la conservación y para la reproducción. La vida es también ese modo de vivir peculiar que tiene el Jaqi. Ya sea a nivel cotidiano como espiritual: está regida por el supremo ideal de la ética, lo que genera ejercicios de virtudes completo y pleno, en armonía consigo y con los demás. Esta es una de las condiciones del concepto Jaqi. Jaqi es la base y la resultante del concepto de unidad, de vida y de totalidad. Porque por ese conjunto de fenómenos que caracteriza a los seres humanos, es que se nutre, piensa y se reproduce. La idea directora es la vida armónica, la vida se la prueba mediante el sentimiento de vivir, Jakaña, que fue transpuesta el Ayllu donde todo es una arquitectura de equilibrio entre, el Jaqi lo social y lo político. Similar al organismo viviente, en la que se nota la trascendencia de un espíritu de solidaridad en todos los niveles de existencia aymara. 

Es por eso que el Ayllu tenía un grado elevado y casi perfecto de organización, éste tenía carácter de fenómeno que organizaba la vida en todos los niveles, facilitando la felicidad plena del hombre y permitiendo la dinámica de la sociedad como modelo durable y permanente.

Por otro lado, la vida es el principio de la acción, de los fenómenos de la vida espiritual moral e intelectual, la actividad de la vida es tácita en su organización cuyo objetivo principal era y es el de conservar la vida, el de permitir su adaptación a las leyes sociales, en tanto que transposición de la ubicación armónica de los cuerpos celestes. 


La filosofía de la vida era cósmica y mística


La vida concebida esencialmente como unidad interna e intermedia, principio inmanente armónico, además la vida es principio de percepción, de asimilación y de participación en todo. Percepción que expresa y rige el Pacha. La vida para el Aymara es concebida como armonía, como equilibrio, como justicia, como solidaridad, mismos considerados como elementos básicos de la felicidad, es dentro esta concepción que la existencia de los Tampu adquiere su importancia y su verdadera significación; en otras palabras corresponde a una política de previsión ante las catástrofes naturales. Otro de los dominios en que podemos ver esta regla transpuesta es a nivel de relaciones sociales, las mismas que se producen tanto vertical como horizontalmente, es decir que la movilidad dentro de la sociedad Aymara se produce de una manera igualitaria como una relación básicamente simétrica y la otra jerarquizada en tanto que efecto a la organización en sociedad por el hecho que crea principios, normas y reglas en la relación entre Jaqis, y Ayllus. Desde cualquier ángulo que se vea el mundo aymara siempre encontraremos elementos que confirman estas verdades. La armonía entre sus actos y pensamientos, donde no se ve la avaricia ni la envidia, ni la prepotencia que están a la base de las concepciones de otros pueblos.

Finalmente, la concepción Aymara de la vida, podemos afirmar que es unitaria en sí misma. Puesto que hombre y mujer constituyen la UNIDAD PRIMORDIAL. Sólo partiendo de ella es posible entender la filosofía de los Aymara de cómo concebían la vida en tanto que tal. Sólo una vez realizada esta unidad primordial tiene la llave que abre los diferentes niveles de su mundo.

En cuanto a la concepción Aymara del Ajayu (ánima, espíritu, alma), este encierra un doble principio: INMANENTE Y TRASCENDENTE (lo que da el valor del ser en sí), lo que aclara el Jaqi, es decir el hombre Aymara está dotado de dos principios vitales, esto conforme a la concepción de Vida-Pasaje Viaje-Vida. Porque para los Aymara el Jaqi no muere en el sentido cristiano del término. Según esta concepción de la muerte (Pasaje-Viaje) se utiliza a menudo la palabra Chhaqhtawayxatanawa (se había perdido). Es decir que el Aymara posee Ajayunaka es por eso incluso antes de que muera el Jaqi dirán el Jaqi tal o cual no tiene Ajayu, y que este Jaqi Sarxaniwa (se irá, morirá), para la misma recurrirán al Ajayu irpiri, para que vuelva a ser Jaqi pleno o total. Porque cuando le falta el Ajayu trascendente es considerado como chikatjaqi (media persona).

El Aymara piensa que cuando el Ajayu trascendente se separa del cuerpo es cuando se presenta el pasaje o la muerte. Pero, para comprender tenemos que ver otros aspectos de la misma, por ej, cuando hay separación del Ajayu trascendente se dan dos procesos lentos de Pasaje-Viaje, es la separación del Ajayu, se produce un proceso lento de Pasaje-Viaje, es decir, que en este recurren el Ajayu irpiri, porque el pasaje-viaje no se produce instantáneamente; es este Ajayu trascendente que se reencarna en un otro ser; esto es lo que siempre se ha dicho en cuanto a la concepción Aymara del Ajayu. Pero la esencia misma de ésta, es bastante diferente según el fundamento de la misma; el Ajayu trascendente no se reencarna, se constituye o se deposita en objetos de Akapacha (este mundo tierra o planeta) o Alaxpacha (espacio eterno, cielo). El Ajayu trascendente es concebido como el elemento de perfección ilimitado. Es el principio de la vida, el pensamiento en tanto que se manifiesta en actividad.


Porque es sabido por todos los Aymara que cuando observan a un hombre sin creatividad, sin invención, sin juicio, sin humor, sin decisión ni voluntad, entonces lo definen como sin Ajayu, y tenemos las siguientes nociones, Ajayu saraqata, Ajayu tuquqayta, Larphata, Ajayu Apaqata, lo que más claramente se ve es a nivel moral, porque el concepto Jaqi interpretado en su pleno sentido “no puede ni debe tener escisión en sus actos ni ideas”, es decir no puede hacer ni decir otra cosa, en otras palabras es acto y pensamiento; esta es una diferencia sustancial del Aymara, de otros mundos culturales.

Además la vida cotidiana nos demuestra a cada instante una diferencia fundamental entre el Jaqi Aymara y el hombre occidental, por ej. el comportamiento escindido entre el acto y la idea es una virtud para el occidental, esto para el Aymara es incomprensible.

Esta concepción tiene su origen principalmente en la tríada de la naturaleza, de fin y de cosmicidad porque el Aymara dice que hay que tener o poseer Ajayu para sentir, tener gusto, para pensar. Prosiguiendo con este análisis debemos decir que es una de las explicaciones de la existencia de Achachilas y Awichas como de Apus porque precisamente el Ajayu trascendente se halla cobijado en estos espacios; éstos a su vez irradian energías vitales o revitalizantes que serán reconectados a través de ceremonias o ritos ceremoniales (lo que deja abierto a otra forma de reencarnación?).

Pero veamos un poquito esa cuestión de cerca, porque cuando una persona es definida sin Ajayu; qué es lo que se hace?, en primera instancia se abordarán cuestiones de etiología, luego se diagnosticará, es decir, se identificará el problema lo que supone su ubicación en el tiempo espacio, para luego resolverlo; es decir la recuperación o la canalización del Ajayu trascendente para que vuelva a unificarse con el cuerpo del Jaqi siendo éste uno de los principios de la unidad de la vida.

Mientras que Ajayu inmanente es el principio del ser eterno a través las diferentes etapas de la vida. Pero la vida del Jaqi no termina ahí, pues tiene que vivir en “otros mundos”: Alax y Manq’apacha, por lo menos transitoriamente, lo que significa que en el pasaje-viaje de Aka (esto, esta, este) a Alex (espacio) el Ajayu trascendente se separa.

El Ajayu inmanente es el que permite realizar el pasaje-viaje por los otros dos mundos: según la concepción aymara del Jaqi se trata de un viaje en el pleno sentido de la palabra, este pasaje-viaje es concebido lleno de vicisitudes. El sentido profundo de este viaje es de orden y contenido moral, es decir la naturaleza del viaje dependerá según cómo se vivió en Akapacha. Si su vida no fue conforme al concepto Aymara de Jaqi lo que se define con los siguientes conceptos, Anupachacha, Jaqi uñtani, Anjamkisa, Anur uñtata, el viaje tendrá el mismo carácter definiéndose con los conceptos: Walmutpachaxa, Mutuntapinpachawa, Muturasipinpachawa, Uñt’apinpachawa, Amtas Antasaw Sarpacha Sarnaqanpacha. (Mutuña = Padecer, sufrir).

El Ajayu inmanente es pues otro de los principios vitales que posibilita completar el ciclo de la vida, puesto que una vez realizado el viaje por Alax y Manq’apacha, comienza o recomienza la vida en Akapacha. Es necesario hacer notar que en la concepción Aymara de la vida-pasaje (muerte) y de la vida misma no existe una idea dual de vida infernal por un lado y de vida celestial por otro.

Debemos recordar que en occidente cristiano, la muerte es concebida como la cesación definitiva de la vida, en espera de un día en que las almas resuciten los cuerpos para alcanzar la vida eterna. En la concepción Aymara de la muerte no hay tal idea. La muerte es sólo un pasaje-viaje para culminar el ciclo completo de la vida, es decir vida-pasaje-viaje-vida, para este hecho se utilizan nociones como Sarawayxchixaj, Sarxatanawa Sarxañapataki, este último hace referencia a los conceptos de Alt’ayana, P’amp’achaña, es decir que Sarxañapataki significa que antes del entierro se realiza una ceremonia denominada Wakt’ayarapiña, que consiste en aportar al difunto todo el “equipaje” necesario para su viaje (utensilios, instrumentos, alimentos, representados por objetos simbolizados en miniatura). Incluso es definida la “vuelta” del viajero difunto como completamente Tuku sita, t’antxtata, Januñt’kaya. De ahí que concluyen que el pasaje-viaje debe ser largo y penoso tanto en el tiempo como en el espacio.

En cada fecha determinada por una reglamentación precisa y durante tres años después de una muerte (tres años en el calendario gregoriano, un año de Arkaya) se seguirán enviando al Awiyu de una manera formal. Además de que cada día del pasaje-viaje (día de los muertos) suelen prepararse Manq’añanaka (manq’a = comida viveres).

Para el Aymara el pasaje-viaje (muerte) se produce por la separación del Ajayu trascendente, pero en el cuerpo del Sariri (viajero) está aún el Ajayu inmanente. No existe pues en el aymara un sentimiento de angustia y obsesión respecto a la muerte como ocurre en otras culturas, tampoco es el “motor” de la actividad (vivir apresuradamente, tratando de dar un sentido rápido a todo), ni es un objetivo último.

Otro aspecto es el post-Chaq’ayawi, denominado Jisk’at luraña. Esta ceremonia se realiza poco después del deceso, en una primera fase se reúne todo lo necesario para el viaje (awiyu) principalmente a base de objetos y alimentos. En una segunda fase se presentan alimentos, unos para usos inmediato y otros para uso mediato (de larga conservación). Una tercera fase es el acopio de implementos necesarios para que en el pasaje-viaje no sufra frío y pueda resolver los problemas que puede estar confrontado. Una cuarta fase se refiere al elemento de transportar la sagrada llama debe ser escogida entre las más fuertes, hermosas y debe ser de color negro, pues según la tradición es sobre este animal que el viajero transporta todo su equipaje.

En todo este ceremonial el fuego tiene un rol importante, pues se trata de un equipaje simbólico, todo este equipaje será sometido al fuego. Una vez ejecutada esta ceremonia de Jisk’at lurawi, los sitani y sus acompañantes se alejarán a una distancia ya fijada para observar e interpretar el modo cómo el viajero recibirá y cargará su equipaje en la llama en una dirección que será designada conforme a reglas preestablecidas, todo ello será comprobado a través del lenguaje del humo y del fuego, pues se analizarán los matices del humo, la dirección del viento, la altura del humo igualmente el color y la amplitud del fuego.

Según se dice el fuego hace oficio de pantalla, en la cual se ve al viajero, normalmente acompañado de los que le han precedido en el tiempo, pero también se observa a los viajeros que emprenderán posteriormente el pasaje-viaje.

Después de esta ceremonia, el viajero emprenderá el pasaje-viaje propiamente dicho, visitando el Akapacha hasta llegar al Ajayu marka, allí descansará por un tiempo limitado. El Ajayu marka es considerado el lindero entre el Akapacha y Alaxpacha. Después de visitar de un extremo al otro el Alaxpacha pasará al Mankapacha, recorriéndolo completamente. Una vez que visitó estos tres mundos volverá al punto de partida, es decir al Akapacha para vivir entre los jaqinaka.

El tiempo tiene una importancia gravitacional, pues es el que determina la concepción aymara de la muerte dentro de la concepción cíclica de la vida. Con el pasaje-viaje se completa el ciclo humano: la vida es un recorrido siempre nuevo que no es nuevo, tal vez habría que entenderlo en el sentido de renovado.

Del momento que el Jaqi “muere” hasta que su cuerpo es llevado al cementerio, se considera que el viajero está todavía en casa, una vez Chaq’ayatsti (muerto) el viajero se irá alejando de una manera paulatina, en ese tiempo los de la región dirán que han percibido la presencia del difunto, luego hasta la ceremonia de Jisk’atiwi estará en la comarca, lo que indica que el viajero se va alejando de manera espiralada, esto durante tres meses, que se puede denominar tiempo interno. Después viene un tiempo limitado (parece ser tres años) en el cual se hace el viaje por todo el Akapacha, posteriormente viene un tiempo limitado (o tiempo externo) en el cual viaja por los otros Pachanaka.

Podemos concluir diciendo que la concepción aymara de la muerte implica una concepción cíclica, esta idea cíclica es el cimiento y fundamento de nuestra sociedad y es necesario tenerla siempre en cuenta en todo accionar con el hombre andino.


lunes, 1 de junio de 2026

ACHACHILA

 En el idioma aymara, la palabra achachila significa literalmente "abuelo" o "anciano". Sin embargo, dentro de la cosmovisión andina, este término posee un profundo significado espiritual y sagrado: representa a los espíritus tutelares y ancestros protectores que habitan en las grandes montañas y cerros. [1, 2, 3, 4, 5]

 

  • Roles principales en la cultura aymara


* Espíritus de las montañas: Los aymaras personifican las cumbres más altas de la cordillera como seres vivos dotados de un poder inmenso. [1, 6] 


* Ancestros protectores: Según sus creencias, cuando los antepasados de la comunidad fallecen, ascienden a los cerros para cuidar y vigilar a sus descendientes. [1, 6] 


* Guardianes del pueblo: Se les considera los grandes protectores contra las calamidades, pestes, hambrunas y desastres naturales. [1] 


En el idioma aymara, la palabra achachila significa literalmente "abuelo" o "anciano". Sin embargo, dentro de la cosmovisión andina, este término posee un profundo significado espiritual y sagrado: representa a los espíritus tutelares y ancestros protectores que habitan en las grandes montañas y cerros. [1, 2, 3, 4, 5]

 

  • Roles principales en la cultura aymara


* Espíritus de las montañas: Los aymaras personifican las cumbres más altas de la cordillera como seres vivos dotados de un poder inmenso. [1, 6] 


* Ancestros protectores: Según sus creencias, cuando los antepasados de la comunidad fallecen, ascienden a los cerros para cuidar y vigilar a sus descendientes. [1, 6] 


* Guardianes del pueblo: Se les considera los grandes protectores contra las calamidades, pestes, hambrunas y desastres naturales. [1] 


* Vínculo con la Pachamama: Junto a la Madre Tierra (Pachamama), los achachilas constituyen la categoría de divinidades más importante y respetada de su religión. [1, 7] 


* Autoridad comunitaria: En el uso cotidiano del idioma, también se utiliza el término con respeto para referirse a un hombre de edad avanzada que posee sabiduría y autoridad por su experiencia de vida. [2] 


Debido a su importancia, las comunidades locales realizan rituales frecuentes y ofrendas en los cerros sagrados para pedirles permiso, protección y buenas cosechas. [8, 9] 





[1] [https://es.wikipedia.org](https://es.wikipedia.org/wiki/Achachila)

[2] [https://www.asale.org](https://www.asale.org/damer/achachila)

[3] [https://es.glosbe.com](https://es.glosbe.com/ayr/es/achachila)

[4] [https://www.facebook.com](https://www.facebook.com/ADNdoc/videos/hoy-20-h-achachilas-bolivia-en-aymara-achachilas-significa-ancestros-y-tambi%C3%A9n-m/1130121954595194/)

[5] [https://pueblosoriginarios.com](https://pueblosoriginarios.com/sur/andina/aymara/achachilas.html)

[6] [https://www.instagram.com](https://www.instagram.com/reel/DJar44bu2bs/)

[7] [https://www.scielo.org.bo](http://www.scielo.org.bo/pdf/rcc/n21/a10.pdf)

[8] [https://www.studocu.com](https://www.studocu.com/bo/document/universidad-mayor-de-san-andres/lenguaje/practica-la-mitologia-aymara-pachamama-y-achachilas/154055659)

[9] [https://revista.ecaminos.org](https://revista.ecaminos.org/criar-proteger-y-dar-sentido-a-la-vida-uywiris-mal)

La palabra "Apus" (plural de Apu) proviene principalmente del idioma quechua y se traduce directamente como "Señor", "Jefe" o "Divinidad". En la cosmovisión andina, este término se utiliza para designar a las montañas sagradas que albergan espíritus guardianes y protectores de los pueblos. [1, 2, 3] 

## Cosmovisión Andina (Significado Principal)



viernes, 15 de mayo de 2026

AJAYU

 Ajayu


* Definición: (Sustantivo. Aymara). Fuerza vital, alma, espíritu o energía cósmica que habita en los seres humanos, animales y elementos de la naturaleza.


* Contexto funerario: Al ocurrir la muerte física, el ajayu no desaparece, sino que se desprende del cuerpo (amaya) e inicia su transición. Durante los primeros tres años, la comunidad cree que el ajayu regresa periódicamente a visitar a sus familiares (especialmente durante Todos los Santos / Ispallanaka), hasta que finalmente se despacha de forma definitiva hacia el mundo de los ancestros.


CONCEPCIÓN AYMARA DE LA MUERTE


jueves, 7 de abril de 2011

WHIPALA



SIGNIFICADO DE LOS COLORES DE LA WHIPALA


COLOR ROJO
Representa al planeta tierra (aka-pacha), es la expresión del hombre andino, en el desarrollo intelectual, es la filosofía cósmica en el pensamiento y el conocimiento de los AMAWTAS.

COLOR NARANJA
Representa la sociedad y la cultura, es la expresión de la cultura, también expresa la preservación y procreación de la especie humana, considerada como la más preciada riqueza patrimonial de la nación, es la salud y la medicina, la formación y la educación, la práctica cultural de la juventud dinámica.

COLOR AMARILLO
Representa la energía y fuerza (ch'ama-pacha), es la expresión de los principios morales del hombre andino, es la doctrina del Pacha-kama y Pacha-mama: la dualidad (chacha-warmi) son las leyes y normas, la práctica colectivista de hermandad y solidaridad humana.

COLOR BLANCO
Representa al tiempo y a la dialéctica (jaya-pacha), es la expresión del desarrollo y la transformación permanente del QULLANA MARKA sobre los Andes, el desarrollo de la ciencia y la tecnología, el arte, el trabajo intelectual y manual que genera la reciprocidad y armonía dentro la estructura comunitaria.

COLOR VERDE
Representa la economía y la producción andina, es el símbolo de las riquezas naturales, de la superficie y el subsuelo, representa, tierra y territorio, así mismo la producción agropecuaria, la flora y fauna, los yacimientos hidrológicos y mineralógicos.

COLOR AZUL
Representa al espacio cósmico, al infinito (araxa-pacha), es la expresión de los sistemas estelares del universo y los efectos naturales que se sienten sobre la tierra, es la astronomía y la física, la organización socio económica, político y cultural, es la ley de la gravedad, de las dimensiones y fenómenos naturales.

COLOR VIOLETA
Representa a la política y la ideología andina, es la expresión del poder comunitario y armónico de los Andes, el Instrumento del estado, como una instancia superior, lo que es la estructura del poder; las organizaciones, sociales, económicas y culturales y la administración del pueblo y del país.

Los colores se originan en el rayo solar al descomponerse del arco iris blanco (kutukutu), en siete colores del arco iris (kurmi), tomado como referencia por nuestros antepasados, para fijar la composición y estructura de nuestros emblemas, así mismo organizar la sociedad comunitaria y armónica de los andes.

La Wiphala es de propiedad de la nación originaria, es decir de los Qhishwa-Aymaras, Guaraníes y de todo el pueblo.

Para los aymara-quechua, la Wiphala es la expresión del pensamiento filosófico andino, en su contenido manifiesta el desarrollo de la ciencia, la tecnología y el arte; es también la expresión dialéctica del Pacha-kama y Pacha-mama, es la imagen de organización y armonía de hermandad y reciprocidad en los andes.

Por eso la Wiphala es sagrada, y nos corresponde difundir y defender la imagen, el significado de nuestro emblema, en toda el área andina, tanto en el Ecuador, en el Perú como en Bolivia y parte de Argentina y Chile, mostrar a los pueblos del mundo, nuestra identidad territorial, nacional y cultural.

Su manejo y uso debe ser permanente y consecuente, como en el pasado glorioso de nuestros abuelos y nuestra cultura.

Debemos utilizar en los actos ceremoniales, en las fiestas, en las marchas, en los juegos y competencias, en actos de conmemoración, en los encuentros de comunidades de ayllus y markas, en los trabajos agrícolas, la Wiphala debe estar presente en todo acontecimiento social y cultural, particularmente en las fechas memorables del QULLANA MARKA, y del Tawantinsuyu, como los comunarios viven identificados con nuestra esencia cultural. Por lo que la Wiphala debe estar flameando en todo lugar y en todo acontecimiento del diario vivir del hombre andino.

En el momento de izar la Wiphala, todos deben guardar silencio y al terminar alguien debe dar la voz de triunfo y de victoria del

JALLALLA QULLANA marka, JALLALLA pusintsuyu ó TAWANTINSUYU.
JALLALLA JILATANAKAS Y KULLAKANAKAS

jilata eliass

Referencia Bibliográfica:

- Crónica del buen gobierno Ediciön 1612 por ph. Waman Puma de A.
- Historia de Bolivia Ed. 1920 por Froilån Giebel.
- Exhibición de la wiphala 1945 La Paz.
- Wiphala, trabajo de investigación por Germán Ch. Wanka, 1985.
- Seminario cultural realizado en Oruro, participaron Dirigentes Comunarios, 1986.
- Símbolos andinos aportes de Investigación V. Hugo Cárdenas 1987.
- Seminario taller en Oruro, Identidad cultural, 1989.
- Revista Chasqui Ed. junio 1990 Edit. Luciérnaga.
- Investigación CULTURAL por Carlos Urquiso S.
- La wiphala Ed. Presencia por Alejandro Guisber. 14 julio 1991.


Fuente
Ser Indígena
Por Elías 19 agosto 2007

Imagen
ninaquilla.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/04/wiphala.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/04/wiphala_06.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/01/amautas.html

miércoles, 6 de abril de 2011

WIPHALA


LA WIPHALA EN LAS ACTIVIDADES DEL HOMBRE ANDINO

De acuerdo a las costumbres y tradiciones andinas, siempre está izada en todos los acontecimientos sociales y culturales, por ejemplo, en los encuentros de comunarios del Ayllu, en los matrimonios de la comunidad, cuando nace un niño en la comunidad, cuando se realiza el corte de cabello de un niño (bautismo Andino), en los entierros, etc.

La WIPHALA también flamea en las fiestas solemnes, en los actos ceremoniales de la comunidad, en los actos cívicos de la MARKA (pueblo) en los juegos de WALLUNk’A (columbio) en los juegos de competencia ATIPASINA (ganarse), fechas históricas, en las K'ILLPA (día ceremonial del ganado), en la transmisión de mando de las autoridades en cada periodo.

También se utiliza en las danzas y bailes, como en la fiesta del ANATA ó PUJLLAY (juego): en los trabajos agrícolas sin ó con yuntas, a través del ayni, la mink'a, el chuqu y la mit'a.

Al concluir una obra, una construcción de una vivienda y en todo trabajo comunitario del Ayllu y Marka.

Fuente
Ser Indígena
Por Elías 19 agosto 2007

Imagen
enciclopedia.us.es

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/04/wiphala.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/chaya-y-pusllay.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/04/la-challa-y-el-principe-pujllay.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/la-chakana-inka.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/04/ayllu.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/05/ayni-minga-o-minka.

martes, 5 de abril de 2011

WIPHALA



WIPHALA

Como comprensión del mundo y expresión de una comunidad

Símbolo de hermandad y sabiduría


Debemos destacar que la patria ancestral de los Quechuas - Aymaras cuenta entre sus emblemas más importantes como es la sagrada WIPHALA, compuesto de siete colores del arco iris y las de cuatro colores correspondientes a los cuatro SUYU, y podemos definir desde la óptica andina, los aymara-quechuas conocemos históricamente a la WIPHALA, como emblema nacional del Pusintsuyu o Tawantinsuyu.

La Wiphala está compuesta de 49 espacios con los siete colores del arco iris.

En el centro está atravesada por una franja de siete cuadrados blancos que simbolizan las Markas y Suyus, es decir la colectividad y la unidad en la diversidad geográfica y étnica de los Andes.

Esta franja representa también al principio de la dualidad, así como la complementariedad de los opuestos, por lo tanto unión de los espacios; y así la oposición complementaria o fuerza de la dualidad, es decir: fertilidad, unión de los seres y, por consiguiente, la transformación de la naturaleza y los humanos que implica el camino vital, y la búsqueda a la que éste nos impulsa.

Los cuatro lados de la Whipala conmemoran tanto a los Cuatro Hermanos Míticos; Ayar-kachi, Ayar-uchu, Ayar-laq'a y Ayar-k'allku, quienes fueron los precursores de los Cuatro Estados originales del Tawantinsuyu; así como simbolizan al calendario Cósmico de los Aymará Quishwa; las cuatro épocas del año divididas por las cuatro festividades que las conmemoran:

JUYPHI-PACHA o estación fría,
LAPAKA-PACHA, estación del calor,
JALLU-PACHA, estación de la lluvia, y finalmente,
AWTI-PACHA o estación seca.

Por eso la WIPHALA es el símbolo de identificación Nacional y Cultural de los Andes Amazónicos y altiplánicos, es el emblema de la Nación colectivista y armónico.

Es la representación de las actividades diarias del hombre andino en el tiempo y en el espacio.

Uno de los tantos investigadores de la cultura Aymara-Qechua como Carlos Urquizo S. confirma que la WIPHALA fué el emblema Nacional de la civilización andina, antes y durante el periodo de los INKA.

Sobre la existencia y el uso de este emblema probablemente sea desde la misma creación de TIWANAKU hace más de 2000 años.

De acuerdo a las investigaciones y excavaciones arqueológicas fueron encontradas restos de tejidos en diferentes regiones del Tawantinsuyu, que hoy comprende desde el Ecuador, Perú y Bolivia.

Entonces se supone que la WIPHALA fue utilizada desde hace muchos siglos, en los trabajos agrícolas, en fiestas solemnes, en actos ceremoniales y culturales y en todo acontecimiento social del hombre andino.

Según Germán Ch. Wanka: fué encontrado un objeto parecido a un estandarte en una tumba, de hace 800 años de antigüedad en la región de Chanqay, situado en la costa central del Perú.

Un objeto como banderín, denominado Walqanka, anterior a los Inkas, en un gráfico de Ph. Waman Puma de A. del año 1612.

Una WIPHALA pintada en una roca, que se encuentra en el lugar denominado Wantirani, en Qppakati Provincia Manko Kapaj del Departamento de La Paz.

Dos WIPHALAS pintadas en qheru ó vaso, que se encuentra en el Museo de Tiwanaku del Departamento de La Paz.

Así mismo una WIPHALA junto a los tejidos en Koroma, que datan de época precolonial, en la Provincia Quijarro del Departamento de Potosi.

En 1534 durante la invasión y ocupación de la ciudad de Qusqu hoy Cusco, los españoles encontraron la primera resistencia de los quechua-ayrnaras y vieron entre la multitud, objetos parecidos a la bandera de franjas y cuadros de siete colores del arco iris.

Creemos que con las investigaciones posteriores se podrán conocer más datos sobre la existencia de la WIPHALA.

Tenemos como tarea, para encontrar mucho más de los que todavía no hemos llegado a saber de las virtudes y conocimientos que tenían nuestros antepasados los AJAYUS y ACHACHILAS.

Probablemente la palabra WIPHALA viene del antiguo idioma (Jhaqi-aru) (idioma del ser humano) posteriormente denominado por el cronista Polo de Ondegardo en 1554 como AYMARA, que se deriva de las palabras jaya-mara (años lejanos ó tiempo inmemorial).

Entonces desciframos de la siguiente manera, primero (Wiphay) es voz de triunfo, usada hasta hoy en las fiestas solemnes y en actos ceremoniales.

Segundo, el (lapx-lapx) producido por el efecto del viento, lo que origina la palabra (laphaqi) que se entiende, fluir de un objeto flexible.

Juntando los dos sonidos (WIPHAY-LAPX) tenemos la WIPHALA, y la (px) se perdió por un pronunciamiento fácil de la palabra


Fuente
Ser Indígena

Imagen
alltheflags.us

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/la-anata-carnaval-andino.html

jueves, 24 de febrero de 2011

LA APACHETA SAMAWI

Apu Kapia


Al sur de la cima del cerro Kapia, hay un camino antiguo que viene del sector de Pomata hacia la comunidad de Choquechaca, en la parte de la cima en el mismo camino existe una Apacheta o Huaca de los antiguos Aymaras, en su alrededor hay una pequeña explanada donde se llevaba y se lleva todavía actualmente el ritual del pago a la tierra, con restos de construcciones de pequeñas casitas de piedra.

Unos metros más allá, siempre sobre el mismo camino, cuyas huellas profundas cavadas por el trajín de la gente antigua, en piso de roca calcina o Ignimbrita del volcán Kapía, se nota con toda claridad. Este lugar se denomina Alma Samawi, Descanso del Muerto; en medio del camino hay una piedra grande, que tiene la forma de una mesa y en las inmediaciones hay varias pequeñas cuevas naturales o quizás trabajadas expresamente en la roca con este fin.

Esta tradición es parte de la historia de los grupos humanos pertenecientes a la cultura Tiahuanaco. Que se prologaba todavía en la Colonia con implantación de capillas cristianas; que hace muchos años atrás se practicaba esta costumbre de trasladar a sus muertos de un lugar a otro.

Cuenta la etnología de aquella época, que los pobladores de las comunidades de Pomata, cercanas al cerro Kapía, una vez fallecido un familiar, tenían la costumbre de traer al muerto hacía Yunguyo, pero era forzoso hacer descansar y velar al muerto toda la noche; en el mismo camino del cerro Kapía, depositaban el cadáver en esa mesa de piedra que tenía dimensiones de una persona, todos hacían la ceremonia del velatorio, sus familiares y sus acompañantes, masticando la coca en grandes cantidades y bebiendo licor para soportar el intenso frío de la altura y para no ser afectado por kaika.

Ratos sollozaban sus familiares más cercanos y ratos pronunciaban tristes cánticos fúnebres, al son de un tamboril, alabando las obras buenas realizadas en vida del finado, las lloronas o plañideras que para el caso no faltaban. Los acompañantes del cortejo fúnebre, se guarnecían en las pequeñas cuevas de las rocas que existían, sobre el camino, soportando las inclemencias del tiempo, ya sea en lluvia, en nevada, ventarrones o en fuertes heladas; al día siguiente continuaban con su marcha hacia Yunguyo por el camino de herradura hasta llegar al destino que ellos tenían para dar sepultura en algún lugar.

Fuente:
TRADICIONES MITOS Y LEYENDAS DEL LAGO TITICACA Y TIAHUANACO
http://historia_yunguyo.pe.tripod.com/historiadeyunguyo/id4.html

Imagen
pachamama.ciap.org

lunes, 29 de noviembre de 2010

LA NOCHE DEL TATU





Los indios tejieron tupidos techos de paja y bajo ellos colgaron sus hamacas. Pero no pudieron dormir.

El Padre Primero no había creado aún la noche. El sol alumbraba todo el tiempo. El brillo y el calor caían sobre las criaturas de la tierra sin descanso.

Cazar y pescar era la ocupación de los hombres. Cocinar y cuidar los niños, el trabajo de las mujeres.

Los indios se quejaban:

-Nunca podemos sentarnos a fumar junto al fuego, antes de dormir.

-¿Para qué nos sirven las hamacas? Sólo podemos echar una pequeña siesta.

Las mujeres reclamaban:

-Tenemos que cocinar sin descanso. Como no hay noche, los hombres y los niños tienen hambre a cada rato.

Un día, Niva, la mamá de Cochipil, descubrió que el ratón tenía una pequeña noche en su cueva.

-El ratón tiene noche y nosotros no -contó al pequeño Cochipil.
El niño sintió curiosidad y se tendió en el suelo a mirar la noche del ratón.

El animalito robaba algún pedazo de carne o se comía unas cucarachas y corría a esconderse en su cueva. Se ponía a dormir envuelto en su larga cola.

-¡Qué buena es la noche del ratón! -dijo Cochipil a su padre, el jefe Nahua.

-¿La noche del ratón? ¿Dónde la viste? -preguntó Nahua, sobresaltado.

-Allá, cerca del fogón, donde cocina mamá -contestó el niño.
-¡El ratón tiene noche y nosotros no!

-Mi mamá dijo lo mismo -observó el chiquillo.

-Ya que tú conoces dónde guarda el ratón su noche, ¿por qué no se la pides prestada?

-Lo intentaré -contestó Cochipil entusiasmado.

Cuando su madre le dio una de las numerosas comidas del día, guardó los pedacitos de carne más sabrosos. Mientras sus padres dormían una corta siesta en las hamacas, Cochipil se acercó a la cueva del ratón.

Con gran cuidado puso delante de la entrada los trozos de carne. Y apenas el ratón asomó su hocico puntiagudo, el niño le dijo con suave voz:

-Si me prestas tu noche, te traeré más carne.

Al ratón le brillaron los negros ojillos y aceptó.

Luego de roer los trozos de carne, salió de sus ojos y de sus orejas un aire negro; subió al cielo y empezó a cubrir rápidamente la luz del sol. Y el sol, huyendo de la noche del ratón, bajó por el cielo y se escondió en el horizonte.

Y fue la primera noche.

Los indios vieron caer la dulzura de la oscuridad y se alegraron.

Corrieron a sus cabañas a encender una buena fogata para sentarse a fumar y conversar. Luego se tendieron en las hamacas y sintieron que las sombras eran como otro párpado sobre sus ojos. Pero, ¡qué poco les duró el descanso! Casi de inmediato empezó a amanecer y el cielo no tardó en llenarse de una luz fuerte que les quitó las ganas de dormir.

-La noche del ratón es muy corta -exclamó Nahua.

-Hay que conseguir una noche que dure varias horas para dormir a gusto -contestó Ruma, uno de los cazadores.

En medio de la selva encontraron al tapir comiendo hojas tiernas.
-Te perdonamos la vida si nos prestas tu noche -dijeron los cazadores.

El tapir no quería morirse todavía y prestó a los indios su noche.

De su cuerpo grande y gordo, de sus orejas y de su pequeña trompa, empezó a salir una noche espesa que cubrió rápidamente el cielo. El sol se puso casi de inmediato y fue la segunda noche.

Los indios corrieron felices a sus aldeas de paja. Por el camino, vieron las estrellas por primera vez y se llenaron de admiración.

-La noche es una gruta llena de ojos -dijo Ruma.

-Sí, de ojos de tigre -añadió Nahua.

Encendieron sus fogatas, fumaron y conversaron hasta que les dio sueño. Luego, todos, hombres, mujeres y niños se tendieron en las hamacas sintiendo la pesada noche del tapir sobre sus párpados.
Durmieron y durmieron durante horas y horas. Y soñaron mil sueños, desde el principio del mundo.

Después de mucho tiempo, amaneció lentamente. Cuando los indios despertaron, vieron que las malezas y matorrales del monte habían cubierto sus sembrados y destruido sus aldeas. Las enredaderas habían trepado hasta sus hamacas y techos.

-La noche del tapir es demasiado larga -dijo Nahua.

-Tendremos que hacer todo de todo de nuevo, las siembras y las casas -se quejó Ruma.

Y Niva lloró:

-Mi cocina desapareció bajo la maleza; no encuentro mis vasijas de cuero y paja.

La noche del tapir fue un desastre. Sin embargo, los indios no perdían la esperanza de encontrar una noche convincente.

Después de limpiar su cocina y sus cacharros, Niva anunció:
-Cochipil, como niño, encontró una noche muy corta; los cazadores, como hombres, otra demasiado larga. Yo, mujer, buscaré la noche que conviene.

Y se fue por los montes hasta que encontró al Peludo (quirquincho) en su madriguera.

-Tatú, despierta -gritó Niva.

El Peludo, protegido por su armadura, por lo que también se le llama armadillo, ni se movió; Niva le hizo cosquillas entre los anillos de su coraza y Tatú asomó su afilada cabecita.

-¿Qué quieres mujer?

-Quiero que me prestes tu noche -rogó Niva.

El Tatú guardó silencio, pensando.

-Te daré las sobras de la comida -prometió la mujer.

Al oír lo de comida, el Tatú despertó por completo.

-Te presto una sola noche -ofreció.

La mujer aceptó feliz y regresó a su cabaña.

Del fondo de la madriguera del Peludo salió lentamente su noche.

El sol bajó por el cielo poco a poco. Los hombres tuvieron tiempo de terminar sus trabajos y las mujeres prepararon una buena comida antes de que oscureciera.

Y llegó la tercera noche.

En todas las aldeas encendieron fogatas y la gente conversó y fumó alegremente. Cuando brillaron todas las estrellas, se acostaron en sus hamacas. Y la dulzura de la noche les cerró sus ojos.

Amaneció a las pocas horas, luego de un buen sueño. Los indios estuvieron de acuerdo en que la noche del Tatú era la más conveniente.

Por eso, los hombres no quisieron devolvérsela nunca más.

Y esta es la razón por la cual el Tatú duerme durante el día y corretea sin descanso en la oscuridad, porque no tiene noche.


Autor anónimo
Fuente: http://www.logoslibrary.eu
Mito Aymará de la selva peruana
Imagen
portaldemisterios.com

martes, 12 de octubre de 2010

CHULLPAS DE SILLUSTANI


Chullpas de Sillustani, Puno


Sillustani se encuentra una península de la laguna Umayo, a 34 km de Puno.

En Sillustani encontramos un cementerio donde se pueden ver una serie de impresionantes tumbas pertenecientes a la cultura Kolla (1200 - 1450) que se desarrolló en la parte norte de la laguna, en la localidad conocida como Hatuncolla.

La forma particular de las tumbas llamados chulpas, troncos de cono invertidos, a modo de torres de planta circular o cuadrada y que ya se encontraban en ruinas en tiempo incaico, construcciones que, en menor número se encuentran también en otros lugares del altiplano: Acora, Ilave...

Las chulpas de Sillustani alcanzan hasta los 12 m de altura.

Construidas de bloques de piedra perfectamente labrada tienen en su interior una cámara a la que se accede por una puerta a ras del suelo y que se cubre con una falsa bóveda. En esa cámara se amontonaban hasta diez o doce fardos funerarios, probablemente pertenecientes a jefes.

Características:

- Una entrada, siempre dirigida hacia el Este, que servía para la comunicación del espíritu del difunto con el dios sol.

- La entrada es siempre demasiado pequeña para que a través de ella se haya podido introducir el fardo funerario. Se considera que el fardo era introducido en la bóveda, antes de ser cerrada.

- La cámara mortuaria abovedada formada con piedras de pequeñas dimensiones. Estas piedras no son labradas.

- Revestimiento exterior con bloques de piedras labradas de grandes dimensiones, perfectamente encajadas unas en otras sellando el exterior sin necesidad de argamasa. Internamente, como se puede observar en las fotos, los bloques de piedra son apuntalados y apoyados por medio de piedras más pequeñas.

- Lateralmente, los bloques de piedra del recubrimiento exterior presentan hendiduras y protuberancias para permitir una cierta flexibilidad de la estructura, como un todo, frente a los sismos.

- La parte superior de las Chulpas, de la época incaica, presentan una hilera sobresaliente, formando la cornisa que adorna la chulpa.

- Algunas piedras presentan bajorrelieves representando principalmente lagartos y culebras. Otras piedras exteriores presentan, a semejanza de las que también se observan en Ollantaytambo, protuberancias, quizás utilizadas para ayudar el manipuleo de las mismas.

Fuentes:

http://www.artehistoria.jcyl.es/civilizaciones/monumentos/1240.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Sillustani


Nota

(Sillustani = Sillus (Uña) + Llustani (Resbaladero) = Resbaladero de uñas, quizás haciendo referencia a que la unión de los bloques externos no permite ni el pasaje de una uña)

Chullpa: Momia, sarcófago.

Puno fue sede de la cultura Tiahuanaco (800 a 1200 d.C.), máxima expresión del pueblo Aymara, que se desarrolló entre lo que es hoy Perú y Bolivia, hasta la llegada de los Incas en el s. XV.

Considerada capital del folklore de Perú por sus tradiciones de danzas (más de 300), la Festividad de la Candelaria que se celebra en febrero es la mayor festividad de Perú, está declarada Patrimonio Cultural de la Nación y moviliza más de 40.000 danzarines durante dos semanas.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/11/chullpas-de-sillustani-en-puno-peru.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/el-camino-real.html

sábado, 2 de octubre de 2010

LA CHICHA O AZUA

Kero andino, vaso ritual y cúltico



La chicha o azua fue la bebida obligada de los antiguos peruanos.

Se bebía al final de las comidas. El beber constituía un acto ceremonial y era además una forma de establecer relaciones con el todo, se comía y bebía en medio de conversaciones, bromas y alegría.

La bebida se iniciaba con el pago a la tierra o tinka, que consistía en verter unas gotas al suelo, luego todos bebían de una sola vasija o anccosani, costumbre que aún perdura en muchos lugares, sobre todo en provincias. La chicha se utilizo profusamente en el antiguo Perú como alimento y con fines mágico-religiosos, para lo cual se le añadían algunos elementos.

Se prepara principalmente de jora o maíz germinado, pero también se utilizan diversos productos como la quinua, cañihua, chuño, ocas, rumu o yuca, apichu, molle, algarrobo, pijuayo, entre otros.

El proceso de una buena chicha empieza con la selección del grano que debe ser de primera calidad. Luego se procede a germinar los granos que se colocan sobre hojas de achira y cuando ya presentan los brotes, se ponen sobre hojas de lambrán que los endulzan, enseguida se ponen a secar.

La jora o wiñapo, se coloca en una olla de barro o hatun manca, con agua tibia para que remoje, luego se pasa a la azuana, donde debe hervir durante un día, mientras se mantiene agua hirviendo en una tercera manca, para reponer el líquido de la merma.

Al final del día se cuela con una bayeta de tejido ralo o wayna. Luego se exprime o chirwi. El líquido obtenido se pasa a una botija de boca grande llamada hinchu. Luego se traslada al urpu, o botija de boca angosta la que se tapa con el pucu. En este recipiente se dejará fermentar para que se convierta en chicha. Cuando haya completado su fermentación, se debe pasar por un tamiz fino suysuna o chumana. El bagazo se llama hanchi, y el concho o sedimento se llama borra.

Gloria Hinostroza
http://cocinatradicional.blogspot.com/2008_08_01_archive.html

“La comida, así como todo cuanto rodeaba al antiguo peruano, era sentida a modo de algo viviente. Entre ella y el hombre se siente una afectuosa relación casi de persona a persona”
Arturo Jiménez Borja

LA COCINA PERUANA PATRIMONIO CULTURAL DE LA NACIÓN

Foto: http://www.historiacultural.com/2010/05/ceramica-incaica.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/mama-sara.html

domingo, 12 de septiembre de 2010

FIESTA DEL SEÑOR DE QOYLLUR RIT´Y


La Fiesta del Señor de Qoyllur Rit´y es una de las fiestas religiosas más grandes de la región del Cusco.

Qoyllur Rit´y termino quechua, en español significa Estrella de Nieve.

Su origen probablemente se remonta al año 1780, fecha que coincide con el levantamiento revolucionario del prócer de la independencia Tupac Amaru II.

Cuenta la leyenda que Mariano Mayta era un niño a quien su anciano padre le había encargado cuidar de su rebaño en los fríos parajes donde hoy en día se levanta el santuario, debía realizar estas tareas junto con su hermano mayor, pero éste lo dejaba solo para ir a divertirse; además lo acusaba de irresponsable ante su padre, quien daba crédito a sus palabras. Como consecuencia de esta situación de desconfianza y sin poder hacer nada para remediar lo que sucedía, Mariano toma una decisión desesperada: huir e internarse en la nieve aunque esto le costara la vida. En ese momento se le aparece un niño de unos 12 años llamado Manuel, quien le ofrece un pan blanco y su amistad (en el Cusco se venera al niño Jesús con el nombre de niño Manuelito). Mientras los niños juegan y bailan, el ganado comienza a reproducirse.

Las autoridades eclesiásticas se enteran posteriormente del hecho y, sospechando que en el paraje los indígenas realizaban profanaciones, desatan una persecución que culmina con la muerte de Marianito y la inmediata aparición de un Cristo Crucificado en un árbol; posteriormente y de manera milagrosa, su imagen aparece estampada en una roca que había en el lugar.

Historia popular de la población del Cusco.

Extraído de: "Experiencia de Cristo en la Vida Aymara", en Puno (Perú).

Esperanza Díez Cruz (Bogotá, Colombia)

domingo, 1 de agosto de 2010

LA WILANCHA




Por: Saúl Alejandro Maldonado Pérez

La pervivencia de las costumbres de los pueblos aborígenes fue aumentando en el transcurso de los años. Los mitos andinos, enriquecidos en el tiempo tienen como referencia un respeto profundo a la naturaleza. Las costumbres se arraigaron en los pueblos, hasta tal punto de repetirlos y venerar a los elementos de toda la naturaleza.

Las ceremonias de los pueblos andinos, tanto en las ciudades y sitios alejados que reciben el nombre de “sitios sagrados”, son actos espirituales de la sociedad.

Es interesante destacar que la descendencia genealógica de los pueblos andinos fue fijada en la piedra o identificada con elementos geológicos como las montañas, colinas, grietas, ríos, rocas, cascadas, etc. Pero hay unos lugares especiales que son las wakas o achachilas que son la prolongación del tiempo de las organizaciones sociales como los ayllus, markas, layas y suyus en lo que antes era el territorio del Tawantinsuyu.

En la cosmovisión andina todo tiene vida, por eso se habla de mentalidad animista. Así, como dice Freddy Yapu, un intelectual aymara, “las montañas tienen valentía, honor, astucia, incluso pueden aparearse, pueden reproducirse.

Eso se llama lógica de vida porque hay una armonía, una comunión entre el hombre y la naturaleza.

Muchas prácticas de ritos que se han ido mezclando se practican en la Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Santa Cruz y otros departamentos debido a la fuerte migración del campo a la ciudad que deja su huella y se enriquece con nuevos elementos.

Así, la Wilancha es una “ceremonia ritual donde se ofrenda, generalmente, una llama, se la degüella y con su sangre se challa o invita a la naturaleza, esparciéndola a los cuatro puntos cardinales y rociando con ella a la madre tierra o pachamama”. Es un acto que representa que la tierra bebe, ingiere la sangre y los achachilas o también llamados tíos que son los abuelos ancestrales y no dioses, reciben la sangre como una ofrenda en la ceremonia ritual de la Wilancha.

Previamente a la Wilancha se prepara una mesa ritual simple o una completa que contiene coca de hojas dulces o amargas, bebida que es chica o kusa que luego fue sustituida por el alcohol blanco y vino tinto o aguardiente y se utiliza el tabaco o sayri, planta originaria de América que fue de uso exclusivo para ceremonias religiosas y ofrendas a los antepasados.

Las mesas rituales contienen elementos de origen vegetal, entre ellos: incienso, copal, wira kuya, wairurus, kuti kuti, kulla kulla o phinaya, kina kina, saka kuti, pacha untu, coca, clavel, rosa, chunchu vainilla.

También elementos de origen animal: lanas de colores, fetos de camélidos o sullus, untu o grasa, cuero o carne seca de titi o gato montés, plumas de aves, conchas fósiles estrellas de mar, espinas de puercoespín, pescados secos, etc.

Asimismo, elementos de origen alimenticio: uva, cacahuate, higo, papa, oca, granos, galletas secas, caramelos, confetis, papeles de color brilloso denominados misterios.
Desde ya se utilizan elementos de origen mineral como: la mica, piedra imán, taku, llampu, azufre nativo, toba calcárea que es utilizado para tratamiento de enfermedades y curaciones por los yatiris, sabios o sacerdotes.

En las mesas rituales están varios elementos denominados “misterios” de distintos colores.

Su simbología se explica:

• Rojo o “chipika” que representa la sangre y sacrificios de nuestros mártires y abuelos que ofrendaron sus vidas en la lucha por la liberación y la guerra del Chaco. Como símbolo masculino, significa el principio de la vida.

• Celeste o “larama” representa la vida relacionado con las “cochas” como símbolo femenino.

• Amarillo o “kellu”, representa la riqueza de los recursos naturales, como el oro y la plata producidos en las minas. Es un principio activo que relacional al sol con los espíritus de los antepasados.

• Verde o “chojña”, representa a la madre naturaleza a la “Mamapacha” y a todos los seres vivos de la naturaleza. Es el símbolo de la fertilidad, es el símbolo femenino. Incluye al trueno, al relámpago y el anuncio de las lluvias.

Finalmente, destacar la posición de los ambientalistas y proteccionistas de utilería, que no conocen las prácticas ancestrales y vierten un pensamiento copiado en el llamado primer mundo, como libreto aprendido para repetirlo sin reflexión alguna. Si bien, la Wilancha tiene fuertes raíces culturales dinámicas, ahora se ha lanzado el desafío de sustituir el degüello de la llama por otro símbolo hecho en el “miski”. No entender, ni conocer la ritualidad del país, principalmente de occidente, genera una permisividad irresponsable que colinda en el autodesprecio. Por eso nuestra anotación final para que algunas entidades medioambientalistas y proteccionistas conozcan primero, la singularidad sociológica del país.


Bibliografía: “Mamapacha” Diccionario de Mitología Aymara, Mario Montaño Aragón
“Memorias del Titikaka”, Freddy Yapu Gutiérrez
“Liturgia Andina”, Luis Alberto Aguilar Calle
“Apuntes Provisionales”, Concierto Boliviano, Saúl Maldonado