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domingo, 10 de octubre de 2010

PIFILKA MAPUCHE

Instrumento folclórico mapuche


Pito araucano y mapuche con sonido.

Es de madera, de forma cilíndrica, achatada en su extremo superior donde va la embocadura.

Lleva un agujero longitudinal, pero sin traspasar el fondo.

Silbato rústico de un solo orificio, sin un tono determinado y con sonido muy agudo. En la cultura mapuche representa a un ave llamada "ñandú" llamando a sus hijos.

Son los pitos que usualmente ocupan los Kuriche, durante la rogativa mapuche.

También se lo define como:

Es un aerófono de la familia de las flautas, sin aeroducto, semejante a un silbato.

Este instrumento se difundió en la Patagonia, principalmente en las provincias argentinas de Río Negro y Neuquén.

Se construye tallando una madera cilíndrica de unos treinta o cuarenta centímetros de largo, carece de orificio para obturar. El tubo se perfora a lo largo, aproximadamente en la mitad de su amplitud.


La Pifilca emite un sólo sonido, su única nota se mezcla en el curso del canto o del conjunto instrumental sin relación rítmica


Nota:

Kuriche: gente negra


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/08/el-and.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/el-nandu.html
Fuente: Ser Indígena
http://artesaniamapuchedelanas.globered.com/categoria.asp?idcat=28
http://triotrutruca.blogspot.com

miércoles, 22 de septiembre de 2010

EL ORIGEN DE LA QUENA

Chasqui

Nakaq era un demonio rojo de raras facciones y gestos. Iba vestido de rojo y aguardaba a los viajeros en los recodos de los caminos para hechizarlos.

En aquellos días, Cuzco era la sede imperial donde florecía una de las más completas civilizaciones del mundo: a ellos se les debe el primer sistema de correo postal, donde utilizaban a los chasquis (indios corredores), que se turnaban cada ciertos tramos de distancia; con tal perfección que, el Inca, por ejemplo, en su palacio de Cuzco, podía permitirse diariamente el lujo de comer pecado fresco proveniente de la costa, muy lejana.

Era el reinado del Inca Yahuar Huakacc, rey sabio y melancólico.

El príncipe de Kachamarka era un anciano de gran valía a quien el Inca especialmente distinguía de entre todos. Tenía tres hermosos hijos, talentosos y buenos; dos mujeres y un varón: Pura, Wañu, y Auki Paukar. Los tres se amaban tiernamente y eran conocidos como bellos ejemplos de fraternal amor.

Su padre los había educado según su rango a través de sabios amautas (maestros), y mientras esperaban que llegase el día en que Pura y Wañu fuesen llevadas al Aclla Huasi (casa de las vírgenes del sol), en calidad de ñustas (doncellas nobles), para ser consagradas al Dios Sol.

Mientras, Auki Paukar pastoreaba rebaños paternos en la falda del Wilkanuta.


Esta actividad transformó al joven en inspirado haravec (poeta),
y las notas dulces de sus yaravíes (cantos tristes), aún se escuchan en nuestros días, interpretadas por los collas con sus quenas; al atardecer, en la soledad del altiplano.

Cuentan que a oídos del Inca llegó la fama de los tres hermanos, y tuvo el deseo de ofrecer a su Coya (esposa), la amistad y servidumbre de las dos bellas ñustas, y dejar para sí el dulce canto del haravec, quien espantaría los supayes (genios malos) de la tristeza.

Envió un chasqui al Príncipe de Kachamarca, requiriendo sus tres hijos para adornar con su gallardía la noble corte de Cuzco.

El dolorido anciano no pudo negarse a tan gran honor y, llorando secretamente, consintió en separarse de ellos.

La víspera de la partida, los hermanos rodearon al padre, y fueron a recorrer los lugares queridos. El más apenado era Auki Paukar.

Con doliente voz iba creando un nuevo yaraví (llegado a nuestros días con el nombre de Suray Surita)

Su vida sería la de un pájaro prisionero destinado a cantar para distraer las tristezas del Inca.

Al día siguiente, los hijos, llorando, se despidieron del padre.

Cuando la caravana partió, subió el dolorido príncipe a una colina para contemplarlos por última vez. Sentía que su alma volaba tras ellos, cuando en un recodo del camino divisó agazapado un deforme colla jorobado, vestido de rojo.

Por un instante, el terror paralizó su corazón; luego bajó corriendo la loma: ¡él sabía a quiénes esperaba aquel personaje siniestro!

En su palacio llamó al sacerdote, y le preguntó cómo salvar a sus hijos del Nakacc.

El sacerote movió tristemente su cabeza: el Nakacc es un demonio poderoso y nadie se salva de sus garras. Sólo queda llorar, ya que nadie los volverá a ver.

Más a Cuzco llegó el mensajero con las dos bellas ñustas.

Sin Auki Paukar. Así lo explicó el mensajero: "A poco de partir de Kachamarca, se nos unió un colla deforme y jorobado, vestido de rojo. Parecía muy enfermo. Compadecidos, los tres hermanos le hicieron lugar en la comitiva. Como permanecía callado, nadie se le acercó. Más, al anochecer, sacó el jorobado un cuerno y sopló sobre todos, inmovilizándolos con su hechizo. En aquel momento, Auki Paukar estaba alejado, mirando desde una loma su querida Kachamarca.

Y en la noche silenciosa, cuando a los demás se acercaba la muerte de manos del Nakacc; bella y pausada surgió la melodía de un yaraví.

Y el demonio, dejando caer su cuerno funesto, escuchó profundamente.

Entonces Auki Paukar, surgiendo de entre las sombras, se le acercó y le dijo: "Señor mío, deja ir en paz a mis hermanas, y yo cantaré siempre para tí". Y respondió el Nakacc: "Si me das un hueso de tu pierna izquierda, y consientes que dentro de él encierre tu alma, las dejaré partir sin hacerles daño" Auki Paukar, por salvarlas, consintió sin dudar. Deshizo el hechizo el supay, y ordenó a las hermanas alejarse; pero ellas se negaban a abandonar a su querido hermano.

Entonces el Nakacc desapareció llevándose para siempre al generoso haravec".

Tal es lo que el chasqui narró al Inca, y lo que repitieron ambas ñustas, llorando.

Llenase el Inca de la tristeza más honda: "¿Cuál no sería el encanto de esa música, que detuvo la mano en alto del inexorable Nakacc, que nunca perdona? ¿Cómo sus notas hubieran hecho nacer la paz en su alma en su propia alma angustiada?".

Y su deseo se vio realizado, ya que, desde entonces, por las noches comenzó a escucharse el sonido triste, grave y sentido de un raro instrumento, en todos los rincones del Imperio.

El Inca escuchó esas notas, y, si bien no logró desterrar la tristeza de su alma, al menos logró encontrar la calma al influjo de la dulce melodía.

Según los indios, este es el origen de la quena (especie de flauta), donde ellos, taciturnos, vuelcan su honda y eterna melancolía. No existe nada más sobrecogedor que su extraño e inquietante sonido: al escucharlo a lo lejos, cuando el día muere, se cree oír un lamento, una queja milenaria. Puede ser en verdad el alma del joven haravec, cantando en su extraña cárcel sus melancólicos yaravíes, que le sirvieron en su momento para salvar a sus dos queridas hermanas.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/la-quena-y-sus-leyendas.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/la-quena-y-sus-leyendas_25.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/la-quena-y-sus-leyendas_26.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/la-quena-y-sus-leyendas_29.html

domingo, 21 de junio de 2009

CURRUF – TAIEL

Joyas Mapuches


MUSICA MAPUCHE
- Pali palin- Premiada en Festival de Molina 89.


Canción y video de CECIL GONZALEZ, premiada en Festival Nacional en Molina 1989. Interpretada por Soledad Domímgues, con ritmo de purrún, sobre el juego de palín, déporte tradicional mapuche conocido también como chueca.


EL CANTO SAGRADO DEL VIENTO

Allá en las tierras del sur americano donde la realidad es mito y leyenda de antigua estirpe, los más viejos entre los viejos afirman que el padre - creador de la música es el viento. Y no les faltan razones, porque es cierto que allá curruf (viento) sopla su flauta en los pajonales, se vuelve trompeta en los remolinos, redobla como timbal, entre las piedras y el agua, y es manso violín en los cañadones largos y protegidos...

En efecto, posiblemente del viento las culturas australes aprendieron a hacer música. Quizás del mítico Elëngasen, su progenitor y señor, el autor de los curruf-taieles…

Dicen que en la lengua araucana no existe una palabra para designar la música. No hace falta. Los instrumentos musicales hablan por sí solos de su presencia en el pueblo y su cultura…

¿Cómo negarla cuando suenan el quinquercahue o la pifilca?

Y aunque todavía no hubiera ritmos indígenas ni instrumentos, el viento -músico si existiría, y seguiría dando notas para sus legendarios taieles…

Entre todos los instrumentos musicales Nguenechen, el Padre de las razas aborígenes, eligió el cultrún y lo puso en las manos de la machi. Desde entonces es sagrado. Su vientre resonador tiene el perfume y las voces misteriosas de las maderas con que se talla: el foye (canelo) el triwe (laurel), el ciprés o el raulí. Y es para que no se escapen que los artesanos le ponen bien ajustado sobre la redonda boca el parche de cuero pelado.

Es el cultrún el instrumento chamánico por excelencia, y esto ocurre desde sus antepasados, el tambor divino de los magos hindúes y el tibetano. Por eso el rito acompaña su nacimiento como instrumento compañero e inspirador del trance mítico. Quienes lo han visto dicen que antes de tensar la membrana del cultrún la machi mete adentro su canto y con él parte de su pullú o alma… Y es fama que introduce las propiedades mágicas o curativas al colocar por la abertura a punto de cerrarse, piedritas de colores, plumas, pelo de animales o hierbas medicinales…

Los mapuches aseguran que cuando la meica hechicera toma el cultrún tiene el mundo en su mano. Y así debe ser nomás, no solo por su forma semiesférica característica sino también porque los dibujos que lo ornamentan, con sus sagrados azules, amarillos y blancos, con su cruz abarcadora y sus extrañas figuras, representan posiblemente el orden y equilibrio entre el cosmos y sus criaturas.

Con el cultrún junto a su pecho la mediadora sagrada está a la altura de su dios, y con el palo percutor de cabeza de rellmú (arco iris) puede invocarlo y obtener la gracia o petición. Con él hace sus rogativas, y con él vuela el más allá, con él acompaña los taieles y danza en torno al rehue (altar sagrado), con él se instala el camaruco y bate sin cesar… Como antes, ¿como siempre?

Allá en el cerro sagrado de Yanquenao hay un cultrún de piedra. El misterio envuelve su presencia fósil.

¿Cuanto hace que su cuerpo es mineral?

¿Lo petrificó el Gualicho, celoso por el poder de la machi?

¿Algún espíritu envidioso aprisionó así su alma de música?

Muchas lluvias y soles largos han caído desde entonces sobre el cultrún de piedra, pero no han borrado sus curiosos petroglifos.

Quizás aparezca el Elëngasen cuando sopla pueda contar la historia de la Creación... ¡quién sabe!

Al cultrún sagrado loa compaña en los nguillatunes (rogativas), la también sagrada pifïlca.

Cuenta la leyenda que los valientes mapuches al son de la pifïlca pudieron rechazar a los poderosos incas conquistadores.

Pero perdieron la pifïlca mágica… y todavía la buscan.

Por eso la reproducen en madera o hueso y con sus timbres agudos parecen que las llaman en las rogativas…

Especialmente cuando el munday las bendice con su agua de trigos maduros.

¿Volverán a ser fuertes e invencibles cuando la encuentren?

En las rogativas rituales los mapuches acompañan los sonidos sagrados del cultrún y la pifïlca con los tonos graves de la trutruca.

Esta hermana del erque norteño buscó el sur de la leyenda promisoria para vivir por sí misma, y tanto se aquerenció que no falta en el corazón de los nguillatunes.

Claro que un buen pillantún (orquesta sagrada) se completa con otro noble instrumento como el cull cull, el cuerno que es pariente del erquencho y que antiguamente hacia sonar sus graves alarmas en caso de peligro para la tribu. Y hasta con la wada, la rítmica sonaja aborigen.

Los músicos mapuches han recibido de sus hermanos americanos la inspiración y el impulso para trasplantar y adaptar formas instrumentales. Por eso también hacen música con el koolo o violín tehuelche, el ñolquín hermano menor de la trutruca el quinquercahue o gran violín araucano hecho con costillas de yeguarizo, el piloiloi descendiente de los incas que imita en madera o piedra la mítica flauta de Pan, el trompe con su diminuto cuerpo de hierro con forma armoniosa lira, o las cascavillas de sonantes pezuñas de huemul…

Los aborígenes de los confines patagónicos guardan viva memoria de los orígenes sagrados de la música, y han representado por siglos mitos y tabúes en la relación con la ejecución de los instrumentos musicales.

Por ejemplo no pueden tocarse indistintamente o en cualquier ocasión… y hasta hay claras jerarquía, por orden social, o sexo, o edad, para ejecución de algunos. De este modo la machi batirá el parche del pichicultrún… y las pifilcas estarán a cargo únicamente de acólitos masculinos.

¡Y hay del transgresor que no respete las normas!

Puede pasarle lo que a las indiecitas desobedientes que, ignorando la prohibición que impide a los más jóvenes soplar el trompe de coloridos pompones, se fueron con él a la montaña y lo tocaron despreocupadamente bajo las barbas mismas de futa chao, el padre grande…

No se dejó esperar el castigo divino. Dicen que un espíritu maligno las transformó en estatuas de piedra. Y para memoria de sus hermanos allí están todavía, ¡quietecitas y fosilizadas en el volcán Epuilche las dos niñas!

Supongamos que por un momento que ahora el pillantún está completo y muestra su variedad de sonidos y matices orquestales. Los ejecutantes están listos y ensayan…

Sin embargo aún falta el instrumento entre los instrumentos: la voz humana, el don con el que el hombre se lanza a la vida con el primer llanto sonoro… En realidad los instrumentos musicales son sólo el complemento y realce para el canto aborigen.

Los pueblos del Sur cantan sus taieles sagrados como invocaciones a sus dioses en las rogativas, o como invocaciones a su origen en las canciones del linaje. Pero también cantan a la vida en el ülcatún profano, o en los "romanceros" improvisados, o en los de memoria que preservan lo que fué: patria, historias, amor, magia, costumbres… para que no mueran con el tiempo y el olvido en los hermanos dispersos…

Si, la música es algo que las culturas de la Patagonia aprendieron de currúf.

Elëngasen les enseñó a celebrar el gozo, el ruego o el dolor de vivir, con sonidos humanos o con instrumentales… Mientras canten no estarán ni se sentirán solos, mientras repitan las viejas melodías el hilo sagrado de la raza mantendrá unidas las generaciones, y mientras hagan música, no habrá ocaso para los hombres.

Este es el misterio que nos contó anoche el viento… En uno de sus curruf-tailes…


Fuente
UNA VIEJA LEYENDA

Imagen
carolinaeg-carolina.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/pifilka-mapuche.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/01/el-camaruco.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/los-caballos-blancos.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/el-pehuen.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/08/nquilli.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/historia-de-los-mapuches.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/04/nanculahuen.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/08/trentrn-y-caicai.html


http://www.youtube.com/watch?v=OsFvFQKfEeo

sábado, 30 de mayo de 2009

LA QUENA

Quena de hueso con 4 orificios digitales -
Cultura Chancay



En los dominios de Maratec muchos siglos antes que bajara de sus altos valles la gente de Manco Capac, se desarrolló un idilio apasionado entre el hijo del Señor de esa comarca y una india llamada Zenaguet. Este amor limpio y puro se deslizó largos días ante los edénicos paisajes que tienen por vigía el Aconcagua. El Sol los protegía, y la Luna, en íntima complicidad, los contempló muchos ciclos completos bañando con su faz enfermiza el alma de los enamorados... Pero un día... (siempre hay un hado que mata los sueños más hermosos), Zenaguet enfermó y murió antes que apareciera en el Cielo el Lucero del Alba… La angustia y la desesperación más profunda invadieron al pobre indio, que no pudo sobreponerse a la Fatalidad, y enloqueció allí mismo junto al cadáver de la bien amada. Días después le extrajo la tibia de una de sus piernas y fabricó un instrumento para desahogar su dolor, y, con él echó a rodar por montes y quebradas las melodías dolientes que arrancaba de aquella caña ósea, que era parte de su alma... Sonámbulo y andariego, llevó a sus quejas por todos los rincones de su heredad, hasta que cayó para siempre... Pero había nacido la quena. La quena quejumbrosa y triste, que aún hoy sigue manifestando todas las fases de la angustia, el dolor y el infortunio de la raza.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-origen-de-la-quena.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/la-quena-y-sus-leyendas.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/la-quena-y-sus-leyendas_25.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/la-quena-y-sus-leyendas_26.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/la-quena-y-sus-leyendas_29.html

Imagen

http://canteradecanterurias.blogspot.com/2008_04_01_archive.html

lunes, 22 de diciembre de 2008

MUSICA MAPUCHE - "ARAUCANIA" Banda instrumenal mapuche



Composicion y video de Cecil Gonzalez, para instrumentos tipicos mapuches: trutruca, pifilka, kultrun, wadas,trompe, kullkull, Ñolkiñ.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/05/la-ruka.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/pifilka-mapuche.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/historia-de-los-mapuches.html

sábado, 22 de noviembre de 2008

SOL - Kalamarka



Padre SOL eterna luz de paz, en la lejendaria ciudad de Tiwanaku, junto a los hermanos y hermanas del balet ADAF

jueves, 9 de octubre de 2008

CERBATANA





La cerbatana es un canuto en el que se introducen dardos, pequeñas flechas u otros elementos punzantes que se disparan soplando con fuerza desde uno de los extremos.

Es principalmente utilizado por las tribus indígenas. A veces, para mayor eficacia, el dardo se envenena.

Muchas culturas han empleado esta arma, pero las variadas tribus de la selva tropical de América y Asia Sur-Oriental son los tiradores más conocidos.

Las cerbatanas se usan raramente como armas reales por estas tribus, más bien las usan para cazar monos envenenando los dardos en un proceso que consiste en untarlos con la piel de ranas venenosas sin hacerles daño. Así, el dardo queda impregnado del veneno y está listo para usarse.

El canuto debe ser largo para poder dar potencia al dardo al ser despedido de éste.

El tamaño del canuto depende del tamaño del dardo.

Los dardos no deben pesar más de 30 gramos para que puedan ser disparados a gran velocidad.

El canuto debe ser estrecho para que el aire dé más potencia.

Fuente: De Wikipedia, la enciclopedia libre
Imágen: http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/sites/educa/libros/quetzal/html/sec_3.htm

viernes, 5 de septiembre de 2008

CHASQUI

Chasqui tocando el pututu.


El chasqui (quechua: chaskiq, 'el que recibe', «receptor» o «mensajero») era un funcionario de la Organización Inca.

Era el mensajero personal del Inca que utilizaba un sistema de postas.
Eran jóvenes entre los 18 y 20 años excelentes baqueanos y preparados físicamente desde su juventud para recorrer, a través de un sistema de postas, los extensos caminos construidos por el Sapa Inca, pues de ellos dependía a veces que se suspendiera una acción militar a tiempo o llegaran los refuerzos en una batalla.

Por informaciones históricas en las crónicas del Inca Garcilaso de la Vega se establece que los chasquiq, gracias a su velocidad y resistencia, llevaban al Inca, establecido en el Cusco, pescado fresco desde la costa; cubriendo una distancia aproximada de 200 km en condiciones adversas tales como la altura para cruzar la Cordillera de los Andes.

El Cusco está a 3.680 msnm y fue la capital del Tawantinsuyu antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI.

Llevaba siempre un pututu para anunciar su llegada, un khipu, donde traía la información, y un qëpi a la espalda, donde llevaba objetos y encomiendas.
En la cabeza llevaba un penacho de plumas blancas para poder ser divisados de lejos.

Además, el chaskiq se convirtió en el receptor del saber tradicional ancestral, recibido de parte de los hamawt'a o amautas (sabios ancianos), para ser entregado a un nuevo receptor, y así transmitir los conocimientos en forma hermética, a fin de preservar los principios esenciales de la cultura andina, ante el avasallamiento de los invasores.

Nota:

Pututu es un instrumento de viento, un tipo de trompeta fabricada con una caracola grande.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Chasqui
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-origen-de-la-quena.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/12/el-cardon.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/el-qhapaq-nam.html