martes, 14 de julio de 2026

HISTORIAS EN CLAVE DE SAINETES 5

Los Tacos de la Civilización,

la Aduana del Desierto

y la Dinastía del Despojo


Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social


ESCENOGRAFÍA: El puerto de Buenos Aires.


De un lado, un mostrador de la aduana colonial que muta sutilmente en pantallas led con gráficos bursátiles y logos de fondos buitre. 

Del otro, la silueta difusa de la Patagonia que se desvanece ante una maqueta del navío Le Frigorifique

En el centro, un banquillo de madera para que el presidente no quede a la sombra de nadie.

(Entra el Relator vistiendo levita deshilachada y alpargatas sucias. Trae un megáfono de hojalata).

Relator: (Al público con ironía, mirando al gallinero con desdén)  

¡Pasen y vean, damas y caballeros de los palcos y plateas y a ustedes señoras y señores del gallinero! 

Arriba el telón para el doctor Nicolás Remigio Aurelio Avellaneda. 

El presidente más joven, el más leído, ¡el hombre que disimula los hilos del destino con centímetros de suela! 

Mírenlo andar, balanceándose sobre sus célebres taquitos altos para que las provincias no vean lo bajo que vuela el poder del puerto. 

¿Quién lo subió al trono si no hubo voto secreto? 

No busquen el sufragio, busquen el fraude bendecido por Sarmiento y los fusiles que aplastaron la revolución de Mitre en La Verde (1874). 

Lo sentó la Liga de los dueños de la tierra

El pacto de caballeros donde las provincias entregan sus hombres para recibir migajas de la aduana.

(Entra Avellaneda calzando sus botas de tacón exagerado. 

Lo escoltan los fantasmas de la Liga de Gobernadores, cargando urnas rotas sin fondo. Se sube al banquillo e imita una postura de gigante).

Avellaneda: (Acomodándose la barba, mirando al horizonte)  

¡Gobernar es poblar! Traeremos los brazos de la Europa culta para sembrar el desierto argentino. 

La barbarie nativa no tiene títulos de propiedad sobre la extensión de la patria. 

¡El pueblo sufrirá privaciones, pero la República pagará sus deudas!

Sol de Enero: (Entra de un portazo, arrastrando un cajón de aduana vacío. Viste su trapo rústico de algodón tejido en telar criollo)  

— ¿Poblar, don Nicolás? 

¡Otra palabra comadreja que muerde por la espalda y succiona su escencia! 

¿Cómo va a poblar un desierto que ustedes mismos están vaciando a fuerza de Remington y fusil? 

Al indio lo borran de la tierra para que la Sociedad Rural rife las hectáreas en el centro de París. 

¡Ese desierto no estaba vacío, don Taquito, lo dejaron mudo! 

(Entra corriendo Julio Argentino Roca con paso marcial. Trae un fusil Remington al hombro y una libreta de remates en la mano).

Roca: (Firme, golpeando la culata del fusil en el piso) 

 — ¡No tiemble, don Nicolás! Aquí está la espada de la República. 

Con este Remington de retrocarga no habrá lanza que sostenga el desierto. 

Limpiaremos las leguas del sur para que las vacas patagónicas caminen derechito hacia los ganchos de su buque francés.

Sol de Enero: (Se para entre los dos y agarra el cañón del fusil)  

— ¿Remington, general? 

¿Y con qué plata compraron este fierro importado? 

Porque el norte tiene hambre y las teleras no ven un centavo de su aduana. 

¡Minga de futuro gratis! 

Esta campaña al sur es *made in* Inglaterra. 

Hipotecaron la tierra india antes de pisarla, pidiendo préstamos a la banca de Londres para pagarle los tiros a los yanquis. 

Avellaneda: (Tratando de recuperar la postura en su banquillo)

¡Insolente! Es financiamiento patriótico, bonos del Estado respaldados por el comercio global y los lazos con la gran Reina de los Mares. 

Ella trae el progreso con sus barcos mercantes.

Sol de Enero: (Suelta una carcajada amarga y señala hacia el fondo del escenario, donde amarra el barco con nombre francés)  

— ¡Qué reina ni qué ocho cuartos! 

¡La gran pirata es! 

Miren bien el truco a los barcos de Liverpool. 

Cuando entran al puerto de Buenos Aires te muestran la bandera blanca y roja, limpita, civilizada, con olor a té y manual de geografía británica. 

Pero espere a que salgan unas yardas a mar abierto... 

¡Ahí nomás la tiñen de luto! 

Arriba del mástil les brota la tela negra, con los huesos cruzados y la calavera pelada. 

¡Esa es la verdadera divisa del libre comercio!

Relator: (Girando la maqueta de "Le Frigorifique" para mostrar que del otro lado tiene pintada una calavera pirata)  

¡Fascinante metamorfosis, el gallinero aplaude el abordaje! 

El Remington dispara en la pampa pero el eco suena en las arcas de la City de Londres. 

Miren el truco del francés: el nombre es de París, pero la billetera es de la Baring Brothers. 

Roca: (Enojado, abriendo la libreta de remates) 

 — ¡Silencio, bicho de monte! 

La tierra ya está repartida. 

Diez millones de hectáreas para los suscriptores del empréstito. 

Los Martínez de Hoz, los Álzaga, los Luro... 

El orden ha triunfado.

LA METAMORFOSIS FRACTAL: LOS DISCÍPULOS DEL BRONCE

(El escenario muta abruptamente al presente por completo. Las luces de las pantallas led titila con gráficos bursátiles.

Entran dos personajes modernos: "El Ceo Global" —vistiendo traje gris y zapatillas de marca— 

y "El Gurú del Mercado" —con auriculares inalámbricos y una tablet—).

Relator: (Cambiándose la levita por un saco de traje moderno pero igual de deshilachado)

¡Atención, gallinero, que la función no terminó! 

Los actores cambian de ropaje, pero el libreto de la entrega sigue siendo el mismo. 

¡Pasen y vean a los discípulos del Doctor Taquito! 

Ya no usan botas con suplemento; ahora usan planillas de Excel, trajes importados y pantallas de televisión para convencerte de que el desierto sigue vacío. 

Es la herencia de los reyezuelos, una dinastía de sangre impecablemente corrupta que se va pasando las antorchas de sebo humano.

El Ceo Global: (Mirando la pantalla)

— ¡Hay que vaciar las provincias para poblar las arcas! 

El litio del norte, el agua del sur y la tierra de los montes no tienen títulos eficientes. 

¡El libre mercado exige el despojo sustentable!

El Gurú del Mercado: (Tecleando en su tablet) 

— Emitimos bonos, tomamos deuda externa con el nuevo Rey de los Mares y tierra: los fondos buitre y el FMI. 

Si el pueblo sufre privaciones, ¡no importa!

Se cumple la profecía de Avellaneda. 

Sol de Enero: (Se planta en el centro de las pantallas) 

— ¡Mírenlos cómo repiten la lección de memoria! 

Inglaterra le pasó la fórmula a USA y ahora el norte abusa. 

La marca Remington lo testimonia desde sus fábricas teatrales de Virginia y Richmond. 

Cambiaron el fusil por el decreto de necesidad y urgencia, y la aduana del puerto por la fuga de capitales. 

Antes rifaban la Patagonia a los Martínez de Hoz en los salones de París; hoy rifan los glaciares y el monte santiagueño por transferencias electrónicas a las guaridas fiscales de las hordas de Liverpool. 

¡Son los mismos piratas, nomás que ahora navegan por fibra óptica! y nos miran con globos meteorológicos que dicen perdidos.

Relator: ¡Vea cómo cierra la matriz del saqueo! 

La impunidad no es creativa, señores, es una fotocopiadora oxidada.

Sol de Enero

— ¡Así de cortita es su cartilla! 

El mal es puro automatismo, carencia de seso, carencia de entraña, carencia de espíritu. 

Es mecánico y repetitivo en su modo de actuar: si no piensas como yo, te borro de la tierra, como Caín a Abel en el primer surco del mapa. 

Si destapas mis negocios y molestas al imperio, te apuñalo por la espalda en el Senado como a Julio César. 

O te mando un comisario mafioso como el que le mandaron a Lisandro de la Torre en el 35 para callar el debate de las carnes inglesas, dejando el cuerpo del pobre Enzo Bordabehere tirado en el recinto parlamentario. 

Relator: (Apuntando a las pantallas de televisión)

— ¡Ochenta años después, la misma función con distinta escenografía, gallinero! 

El fiscal prepara los papeles para cruzar la plaza hacia el Congreso, las alarmas suenan en los despachos del poder, y antes de que aclare... ¡pum! 

Otro cuerpo que cae en el departamento de Puerto Madero. 

Otra denuncia que se vuelve misterio de balizamiento técnico y peritos televisivos. 

Sol de Enero: — Cambian los calibres, cambian los apellidos, pero la regla de la dinastía corrupta sigue intacta: el que destapa la olla de la entrega geopolítica, paga con el cuero para complacer al amo de turno. 

Al final, don Lisandro tenía razón: se conoce el nombre del matador, ¡pero este pueblo sigue buscando el nombre del asesino! 

(Los bombos legüeros santiagueños irrumpen en un ritmo helicoidal, ancestral y furioso, haciendo vibrar las pantallas led hasta que se apagan por completo. 

El Sol de Enero queda iluminado por un haz de luz dorada en el centro del escenario, esparciendo un puñado de tierra en el suelo).

Sol de Enero: — Pero el error de la máquina es creer qué porque mata el cuerpo, borra la semilla. 


La vida sí es creativa, la identidad es un telar que inventa colores nuevos en cada hebra.

Podrán repetir el despojo fractal mil veces, pero la verdad no prescribe en sus archivos de bronce.

Cuando el Sol de Enero calienta la memoria de la tierra... ¡el bucle de los piratas se rompe y la historia la vuelve a parir el pueblo!


TELÓN FINAL.


Reflexión Fractal de Cierre La corrupción no tiene imaginación. El mal actúa por repetición mecánica porque es, ante todo, una profunda carencia intelectual y afectiva. 


Desde el fratricidio original hasta los crímenes de Estado de nuestro siglo, el verdugo colonial aplica la misma receta automática: eliminar al que molesta para complacer al poder de turno y resguardar las arcas de la aduana. 


Ayer fueron los taquitos de Avellaneda estirando la estatura de la entrega y el Remington de Roca rematando la Patagonia a cuenta de los empréstitos de Londres. 


Hoy, los discípulos del fractal colonial aplican la misma palabra comadreja: "modernización". Despojan los territorios del litio, el agua y el monte, disfrazando de libre comercio lo que a todas luces sigue siendo el abordaje de la gran pirata.


Pero frente al automatismo de la muerte, los pueblos oponen la memoria helicoidal. 


Una memoria tejida hebra por hebra, que no se rige por los algoritmos del mercado y que sabe que, tarde o temprano, la verdad siempre viene fresquita.

HISTORIAS EN CLAVE DE SAINETES.- 4

El Doble Discurso de Bartolomé Mitre


Arriba el telón


Acto 1


El discurso de la Unidad Nacional vs. La Guerra de Policía


* Lo que dice el guion oficial:

Mitre asumió la presidencia en 1862 con la promesa de pacificar el país, unir a Bs As con las provincias y fundar una República bajo la ley y la Constitución.


* Lo que hacía tras bambalinas (La Comadreja): 

Para lograr esa unión, Mitre no usó el diálogo, sino el terror. 


Decretó la Guerra de Policía para el interior. 


Envió a los ejércitos porteños a cazar literalmente a los últimos caudillos federales que defendían sus recursos. 


Fue bajo su mirada que asesinaron al Chacho Peñaloza en La Rioja y persiguieron a Felipe Varela.

 

El interior no se unió; fue conquistado a sangre y fuego para  ponerlo de rodillas ante el puerto.


Acto 2


El campeón de la Libertad vs la masacre de la Triple Alianza


* Lo que cantan sus simpatizantes: Que Mitre fue el heraldo de la libertad en América del Sur, llevando la antorcha de la civilización contra las tiranías.


* La verdad oculta en el gallinero: Financió y lideró la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) contra el Paraguay. 


Un conflicto absurdo impulsado por los intereses comerciales de la corona británica y la banca de Londres. 


Paraguay, era un país soberano, que producía su propia tecnología y no le debía un penique a Inglaterra, fue borrado del mapa: masacraron a casi el 90% de su población masculina adulta. 


Mitre usó la caja del puerto para financiar una masacre ajena.


Acto 3: 


El historiador del bronce que inventó el pasado


* El libreto del personaje

Mitre se sentaba en su escritorio refrigerado a escribir las biografías de San Martín y Belgrano.


* El negocio de los espejos: Él inventó la Historia Oficial.

 

Tomó la pluma para decidir quiénes eran los buenos (los que miraban al puerto) y quiénes eran los bárbaros: el gaucho, la telera del monte, los que defendían la tierra. 


Escribió el relato de bronce para justificar por qué Buenos Aires debía quedarse con los huevos del gallinero por los siglos de los siglos.


Escena en Clave de Sainete: El Sol de Enero desviste a la comadreja Mitre


(El escenario simula el despacho presidencial de Mitre en 1865. Hay mapas de Sudamérica sobre la mesa y un tintero de plata importada. Mitre, con su chambergo puesta, ensaya un discurso frente al espejo. 


En la puerta, el eterno boletinero Sarmiento acomoda furioso los programas impresos).


Mitre: (Ajustándose los puños envarados, mirando al gallinero con desdén)


— ¡Es por la Civilización! 


Llevamos la antorcha del progreso contra la barbarie del tirano Francisco Solano López. (Presidente de Paraguay, 1862-1870) Debemos integrar a los pueblos en el concierto de las naciones serias, bajo el libre comercio y las leyes del mercado global...


Sol de Enero: (Entra arrastrando los pies descalzos, con un balde de agua turbia y un trapo rústico de algodón tejido en telar de 8 lizos. Pasa el trapo con fuerza justo por donde Mitre pisa, dejando un surco espeso, de un rojo oscuro arcilloso).


— Permiso, don Bartolo. Vengo a sacar la costra. 


Porque Usted habla con la pluma fina y la tinta negra de su diario La Nación, pero las suelas de sus botas importadas vienen chorreando el barro sangriento de Humaitá y Curupaytí.


Sarmiento: (Gritando desde la boletería, resoplando de furia y abanicándose con un manual de urbanidad francés)


— ¡Bárbaro! 


¡Sujeto insolente! 


¡No manche el piso de la República institucional con ese lenguaje de monte! 

¡Ese lodo paraguayo bloquea el corset del ferrocarril y los manuales portuarios de la educación moderna!


Sol de Enero: (Se planta en el centro del escenario, como un Axis Mundi autónomo, sosteniendo el trapo húmedo como si fuera una bandera)


— ¿Cuál República, boletinero? 


¿La que financia la "Reina de los Mares" con la banca de Londres para romperle el espinazo al único país de América que no le debe un centavo a arcas ajenas? 


Al Paraguay lo castigan por el valor de no venderse. 


Tenían fundiciones de hierro, ferrocarril propio, telégrafos y las teleras hilaban soberanía técnica, sin pedirle permiso al monopolio de su aduana.


La Patria: (Desde lo alto del gallinero, esculpida en mármol de Carrara por Lola Mora, toma la palabra con voz de piedra y monte)


— Mírenlo, hermanas. Ahí está el general en jefe de la Triple Infamia. 


Armó un tratado secreto para desvestir el negocio de una nación entera y repartirse la tierra de los guaraníes, sirviendo a la maestra y alma máter de toda la corrupción del multiverso. 


Creen que la soberanía es un sello de lacre de la oficina de comercio de Liverpool.


Mitre: (Tratando de tapar los mapas de la Triple Alianza con su sombrero, temblando al ver que el Soberano en el gallinero empieza a golpear las cajas copleras)


— ¡Esto es un complot! La historia me cantará honras por los siglos de los siglos... 


La historia oficial la escribo yo con mi propia pluma..

.

Sol de Enero: (Exprime el trapo de algodón sobre el tintero de plata de Mitre, tiñendo la tinta azul en un rojo espeso de sangre paraguaya, correntina y entrerriana, de aquellos changuitos que mandaron a la masacre a defender las libras de la Baring)


— Escriba lo que quiera, don Bartolo, que los emperadores de cartón se destiñen solitos cuando el Sol de Enero calienta de verdad. 


El gallinero ya no mira su espejo roto; mira la tierra húmeda donde la verdad viene fresquita, sin maquillaje y con la memoria despierta.



(Cae el telón de papel importado mientras en el gallinero retumban los bombos legüeros en una frecuencia helicoidal indestructible).


INTERMEDIO


(El escenario ahora se traslada a los patios de tierra de Santiago del Estero. 

Hay un monte de algarrobos de fondo.


Acto 4: Los Taboada echan leña y el quiebre del mapa


Manuel Taboada entra con uniforme de general porteño pero con tonada santiagueña, contando billetes de la aduana que le gotea Mitre. 


Su hermano Gaspar, detrás de un mostrador, anota en un libro contable los nombres de los gauchos reclutados a la fuerza. 


Manuel Taboada: Gritando hacia el monte, con la pluma de Mitre en una mano y el rebenque en la otra


— ¡Acá manda la Civilización de la línea férrea, paisanos! 


El que no se aliste para marchar al Paraguay es un montonero, un traidor a la Patria Grande de los mercados libres.


¡Hay que limpiar el Norte de la maleza federal! 


Sol de Enero: (Entra arrastrando una carretilla cargada de vainas de algarroba y tierra colorada. Se detiene frente a Gaspar y golpea el mostrador con el puño)


— ¿Cuál patria, Dn Manuel


¿La patria de don Bartolo que les paga el sueldo para que cacen a sus propios hermanos?

 

Ustedes dos le arriman la leña al fuego a una hoguera ajena. 


Están vaciando los ranchos, dejando a las teleras sin hombres, a los niños sin padres y a la tierra sin brazos, todo para quedar bien con el libre comercio del puerto que nos mata de hambre.


Gaspar Taboada

(Sin levantar la vista del libro, acomodándose los anteojos)


Orden y progreso, salvaje


Hay que servir a las arcas del futuro. 


El Paraguay es un mal ejemplo de soberanía técnica; si ellos no le deben nada a Londres, nos arruinan el negocio de la importación. 


Es una guerra espiritual, ¿no entendés? Hay que extirpar el orgullo del guaraní.


El Fantasma de Bolivia

(Aparece por el fondo del escenario, envuelto en una manta de aguayo ajada, con los ojos llenos de polvo de la Puna y sal del Altiplano. Camina arrastrando cadenas)


— Escuchen el eco de los cañones del Paraguay, hermanos... porque esa misma pólvora viene bajando por los Andes. 


La comadreja del puerto aplaude el libre comercio, mientras la Reina de los Mares nos afila el cuchillo por la espalda. 


Hoy quiebran al Paraguay por tener el valor de no venderse; mañana nos amputarán el mar a nosotros en el desierto de Atacama. 


Nos van a quebrar el mapa para quedarse con el salitre, el guano y el cobre. 


La receta de la usurpación es la misma.


La Patria

(Desde el gallinero, su voz de mármol se vuelve piedra filosa)


— Mírenlos en su juego de espejos. 


Los hilos de Liverpool manejan las bayonetas en el frente y las finanzas en el Tratado Secreto. 


Primero rompieron el espinazo paraguayo con la Triple Infamia; después desmembraron el cuerpo de Bolivia en el Pacífico. 


El doble discurso gana siempre la primera vuelta: te hablan de fronteras jurídicas y países serios mientras te roban el agua, la costa y el monte.


Manuel Taboada: (Tratando de taparse los oídos mientras el Sol de Enero le tira la tierra de la carretilla sobre las botas nuevas de estilo inglés)


— ¡Silencio! 


¡La historia oficial nos va a recordar como los pacificadores del norte, los aliados del progreso mitrista!


Sol de Enero: (Clava la mirada en los hermanos Taboada y luego mira fijo al gallinero)


— La historia de bronce que escribe don Bartolo se la van a comer las polillas, don Manuel. 


El libreto de ustedes está escrito con la tinta de la traición al vientre de la Pacha. 


Pero el gallinero tiene memoria helicoidal. 


Aunque salten unos centímetros y parezcan asustadas, las gallinas del último piso saben que el invierno de la mentira no dura para siempre... y cuando el Sol de Enero calienta la verdad, la costra de sangre y barro sale a la luz, dejando a las comadrejas desnudas en el medio del escenario.


(Los bombos legüeros del fondo aceleran el ritmo, imitando el latido de un corazón herido pero indomable que une Santiago, Asunción y el Altiplano boliviano en una sola frecuencia de resistencia).


TELÓN.


Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social .


lunes, 13 de julio de 2026

MANIFIESTO HISTÓRICO: La Trama Fractal del Despojo

 

De las hordas de Liverpool a la mano negra platense

(Y la farsa de los manuales escolares)



Nos dijeron que la Patria nació limpia en un mayo de paraguas, escarapelas y discursos ilustrados. 


Mentira. 


Nos vendieron un idilio cosmético para ocultar la instalación de una maquinaria de biopoder global, un libre comercio espurio y vil que costó ríos de sangre, carne y alma en tres continentes. 


Hoy, desde la trinchera de la memoria santiagueña, estaqueamos la farsa y unimos los nodos del fractal colonial.


I. La Matriz Originaria: Los Piratas del Fango


El ADN del Imperio Británico no nació en la razón industrial; se fraguó en las lógicas vikingas de infiltración, saqueo y factoría. 


Liverpool y la East India Company (EIC) perfeccionaron esa tecnología del despojo. 


No eran mercaderes; eran corsarios corporativos con ejércitos privados superiores a los de cualquier corona


Su estrategia jamás fue gobernar el fango de las tierras conquistadas, sino asfixiarlas, dividirlas y sacar tajada.


II. El Circuito de la Sangre y el Sebo


La riqueza que inundó el puerto de Buenos Aires en 1810 venía manchada con el sudor de la esclavitud Indo asiática. 


La ruta del contrabando legalizado no era lineal. 


Conectaba; Pekín, Singapur, Bombay, Calcuta y Ciudad del Cabo.


* En la India y China, la Compañía devoraba vidas: tejedores sometidos por el terror producían textiles a costo cero para no morir de las hambrunas y golpizas fraguadas por el imperio.


* En el Río de la Plata, los títeres locales de la mano negra platense esperaban en los muelles. 


Liniers, el militar-empresario de los saladeros; 


Cisneros, el facilitador; 


Martínez de Hoz, listo para pasar la hoz; junto a Saavedra, Larrea y Matheu, entregaron la soberanía económica a cambio de telas baratas de percal y lienzo asiático.


* El intercambio fue mortal: cambiaban ropa esclava por el tasajo porteño, que luego navegaba para alimentar a los esclavos de las plantaciones de Brasil, el Caribe y a los esclavos que por conveniencia propia se sumaron a la tripulación pirata. El círculo perfecto de la infamia global.


III. El Cercenamiento del Interior


Para que el embudo de la aduana porteña funcionara, debían destruir al Soberano


Cercenaron el Camino Real, militarizaron el Norte y desangraron a Santiago del Estero llevándose a sus jóvenes arribeños como carne de cañón. 


El libre comercio incondicional fue el golpe de gracia para la economía regional: el poncho y el lienzo de nuestras teleras, tejidos hebra por hebra con paciencia de monte, fueron aplastados por el remate de los saldos coloniales del Índico. 


Quienes se alzaron, como el mártir Juan Francisco Borges, terminaron fusilados por el Directorio centralista. 


No defendían una abstracción; defendían el pan y la dignidad de los pueblos del interior.


IV. Los Cómplices y los Dueños del "Gran Bonete"


En esta trama, de un modo u otro, el silencio y la amnesia nos han vuelto cómplices. 


Pero la culpa mayor la tienen los domesticadores del relato.


Intelectuales del orden oligárquico como José Manuel Estrada (y su larga dinastía de manuales de historia escolar) se llevan el gran bonete de culpable.


Estrada y los escribas mitristas momificaron a los pillos en estatuas de bronce. 


Fragmentaron el mapa para que no viéramos el fractal; convirtieron una entrega aduanera y un pacto mafioso en una gesta escolar inmaculada. 


Ocultaron que Moreno fue arrojado al mar por incomodar a los mercaderes y que el interior fue transformado en la periferia olvidada de una gran estancia agroexportadora atada a los intereses de Liverpool.


V. Conclusión


Frente al manual que deforma y la amnesia que condena, levantamos este manifiesto.


Compartir Culturas no es solo mostrar el telar y el barro; es denunciar la hoz que cortó los hilos de nuestra soberanía. 


La historia oficial es el sainete de los titiriteros. 


La verdad histórica es la memoria desobediente que hoy vuelve a encender sus fuegos en el monte santiagueño.


VI. El Bucle Fractal: Los Caudillos Sobrevivientes y los Pactos Leoninos


La mayor lección de esta investigación no reside en el pasado, sino en cómo ese patrón se repite de manera idéntica en el presente americano. 


El verdadero peligro de la mano negra no terminó con el fusilamiento de Borges o la entrega de la aduana; mutó y sobrevivió en la estructura misma de los caudillismos de turno.


A lo largo de nuestra historia, aquellos jefes territoriales que lograron perpetuarse en el poder y sobrevivir al barro de la política no lo hicieron por una pureza revolucionaria, sino mediante la firma de pactos de sumisión y contratos leoninos con las potencias globales del momento. 


Si en 1810 el patrón de acumulación obligaba a subordinarse a los barcos piratas de Liverpool y a la East India Company, la dinámica contemporánea de supervivencia de las élites provinciales repite el mismo libreto, pero cambiando de amos.


Hoy, las rutas comerciales y las concesiones de recursos estratégicos ya no miran únicamente al Atlántico británico, sino hacia los nuevos ejes del biopoder mundial y corporativo: los capitales de la República Popular China, los entramados financieros del Líbano o las alianzas con fondos de inversión del mundo islámico.


Para sostener sus feudos y blindar sus estructuras de poder local, los caudillos supervivientes necesitan de los "boletineros" y los monopolios mediáticos modernos —esos herederos de los escribas coloniales que hoy concentran diarios, canales de televisión y radios— para adormecer la conciencia colectiva y pintar de "progreso" lo que en el fondo es una nueva entrega feudal de la soberanía regional.


El verdadero peligro histórico siempre ha sido el mismo: 

la conversión del interior en una moneda de cambio para los negocios de unos pocos particulares integrados al mercado global, 

mientras el pueblo profundo sigue poniendo el cuerpo, la tierra desvestida y el sudor de sus trabajadores.



Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropóloga Social y Epistemológica