miércoles, 15 de julio de 2026

HISTORIAS EN CLAVE DE SAINETE. 6

 


Té con Cianuro Positivista 


Los Personajes (El Elenco de la Mente Caótica)



1. Victoria Ocampo (La Anfitriona Protectora): 


Elegante, autoritaria, aristocrática, mecenas, fascinada por lo extranjero. 


Intenta mantener el decoro del salón, pero está secretamente aburrida de la rigidez de los académicos viejos. 


Ella representa la "sociedad abierta" estética.


2. José Ingenieros (El Alienista Implacable)


Llega con su levita oscura, su mirada analítica de psiquiatra y su libreta de notas. 


No ve personas en el salón; ve "especímenes". 


Critica la mediocridad de la élite que lo rodea mientras toma el té.


3. Rabindranath Tagore (El Místico Incómodo)

(En Argentina en 1924, hospedado por Victoria). 


Es el contrapunto espiritual. 


Envuelto en sus túnicas, habla de la unidad del alma, el arraigo a la tierra y el peligro de la máquina occidental. 


Es la antítesis del laboratorio social.


4. Un Filósofo Alemán Invitado (Arquetipo de la mentalidad fáustica)


Un discípulo tardío de Hegel o del determinismo biológico.


Rígido, cuadriculado, habla del "Fin de la Historia" y de la necesidad de que el progreso triture las culturas rezagadas para que nazca el Hombre Nuevo.


5. El Espectro de Thomas Hobbes (El Intruso del Rigor)


Presente en un cuadro que habla a través del Relator, recordando que el hombre es el lobo del hombre y que sin el látigo del Estado todo es caos.


6. "Martín Fierro (El Anclaje Fractal): El mayordomo que sirve el té, que escucha todo desde las sombras y que, con una sola frase, desarma toda la pomposidad filosófica de los caballeros.


7. El Viejo Vizcacha, (Jardinero) Anciano cínico, inescrupuloso, renegado, pícaro, desconfiado. Doctorado en supervivencia


Estructura de las Escenas y el Conflicto Escena 1: 


El Diagnóstico del Espécimen


* Acción: Victoria presenta a Ingenieros y a Tagore. Ingenieros, en lugar de elogiar la poesía de Tagore, intenta medir el cráneo con la mirada o diagnosticar el misticismo oriental como una etapa primitiva de la evolución psicológica.


* El Choque: El Filósofo Alemán interviene defendiendo que la inmigración masiva en Argentina es el triunfo de la razón sobre la barbarie del desierto. 


Ingenieros salta: ¡No, colega! Lo que han hecho Avellaneda y Roca no es razón, es botín. 


Han llenado el hotel de inmigrantes con autómatas que no piensan, han creado una mediocracia donde el tendero es rey y el idealista es un paria".


Escena 2: El Banquete del Leviatán


* Acción: Se debate el orden social mientras Hobbes "susurra" sus máximas desde el fondo.


* El Choque: El Alemán y Hobbes defienden que el laboratorio social es necesario: las fronteras deben abrirse o cerrarse según el cálculo del Estado. 


Tagore interrumpe con su voz pausada: 

"Ustedes han convertido a las naciones en fábricas y a las almas en engranajes. Traen hombres de Europa huyendo de la guerra solo para encadenarlos a la usura del puerto".


Ingenieros asiente a medias con Tagore: 

El místico tiene razón en algo: la hipocresía patricia compra cultura francesa pero gobierna con el Remington".


Escena 3: La Fractura del Cristal


* Acción: Entra Martín Fierro con bandeja de plata a retirar las tazas de porcelana. 


Los filósofos discuten sobre "las masas abstractas" y el "diseño global" de las poblaciones (el germen de lo que hoy se asocia a sociedades abiertas).


* El Clímax: Martín Fierro deja caer una cuchara. 


Se hace un silencio sepulcral.

 

Mira a los ilustres pensadores y dice algo que rompe el automatismo del salón: les recuerda que mientras ellos diseñan el mundo en París o San Isidro, la tierra real está pariendo una resistencia que no entra en sus libros.


Las Cadenas Invisibles


(Tagore sale al jardín, alejándose del ruido de las tazas de té y de las fórmulas biológicas de Ingenieros. Vizcacha está acunado contra un rincón de la pirca, afilando un cuchillo viejo en una piedra. Martín Fierro observa desde la sombra de la puerta trasera, sosteniendo la bandeja de plata).


Tagore: (Se acerca despacio, sus túnicas flotan con el viento de San Isidro) 


Hermano de la tierra... te miro y veo el dolor de los siglos. 


Tu mirada está llena de espinas. 


Dime, hombre, ¿quién te ha puesto cadenas tan pesadas que ya no puedes mirar el amanecer sin sospechar del sol?


Viejo Vizcacha: (Escupe al sesgo, sin mirarlo, probando el filo con el pulgar) 


¿Hermano me dice? Los hermanos míos se los comieron los caranchos en la frontera, o andan doblando el lomo para pagarle el arriendo a los apellidos que toman el copetín allá adentro.

 

A mí las cadenas me las puso el progreso, ese que traen los dotores en los libros ingleses.

 

Yo no sospecho del sol, patrón; sospecho del que te abraza para ver dónde tenés la puñalada.


Tagore: (Con tristeza profunda) 


Tu dolor es el dolor del mundo mecanizado. 


Han sembrado el desierto de máquinas y han cosechado la soledad de tu alma. 


Buscas la astucia del zorro porque te han quitado la dignidad del hombre.


Viejo Vizcacha: (Se pone de pie, encorvado, señalando el salón con el cuchillo) 


¡Y claro! 


Esos dotores que charlan con usted nos miden el lomo como si juéramos vacas. 


Dicen que abren las fronteras para que venga la civilización, pero lo que traen es más alambre. 


Para ellos somos el abono de su laboratorio. 


Usted les canta poemas bellos, pero ellos usan sus versos como perfume para tapar el olor a bosta del fraude. 


¡Mírelos! (Señala el ventanal donde Ingenieros anota en su libreta y el cuadro de Sarmiento gotea barro)

.

Martín Fierro: (Desde la puerta, quebrando su silencio de mayordomo) 


El viejo tiene razón, maestro de Oriente. Yo sé lo que es andar huyendo de la ley que ellos escriben con pluma de ganso. 


Nos domesticaron para servirles el té en tazas de loza, pero en la sangre nos late el mismo desierto que ellos quieren borrar con sus inmigrantes de molde.


Reflexión Fractal de Cierre: La Gran Fuga a la Orilla


Relator: El salón de las Ocampo nos deja con la imagen grotesca del laboratorio estético desmantelado. 


Las élites, de ayer y de hoy, siempre han querido sentar a la mesa a los grandes pensadores del mundo para legitimar sus proyectos de ingeniería social: ya sea el viejo positivismo de orden y progreso, o las modernas fundaciones transnacionales que hoy predican agendas de fronteras abiertas desde sus oficinas climatizadas en Ginebra o Nueva York.


Diseñan el mundo en una pizarra estadística o en una taza de porcelana china. 


Clasifican a las poblaciones, deciden quién es "mediocre", quién es "inferior" y cuántos inmigrantes o recursos deben moverse como piezas de ajedrez para que funcione la maquinaria financiera global. 


El problema —el hermoso y persistente problema— es que la vida real late en otra frecuencia.


El cortocircuito ocurre cuando el "objeto de estudio" decide ponerse de pie. 


Cuando Martín Fierro se saca el guante blanco de la servidumbre, 


cuando el Viejo Vizcacha escupe sobre el césped inglés de la corrección política, y 


cuando un místico como Tagore recuerda que ninguna civilización verdadera se construye desraizando el alma humana.


La fuga de los tres hacia la orilla del río no es solo una humorada teatral; es una metáfora fractal que atraviesa los siglos:


* El automatismo del mal es rígido, necesita salones cerrados, retratos de bronce que ocultan la decrepitud (estilo Dorian Gray) y fotógrafos contratados para congelar la mentira oficial

.

* La resistencia moral, en cambio, es fluida como el río


Se escapa por la puerta trasera de los laboratorios biopolíticos para tomar mate amargo en el barro del interior o de la periferia.


Victoria Ocampo se queda con el molde de su revista vacío, congelada en su soponcio, porque la cultura viva no se importa ni se planifica desde arriba: la vuelve a parir la tierra en su propio barro, cada vez que los de abajo deciden patear el tablero y mandar a los ingenieros sociales a orillar sus soberbias. 


Dejando al fotógrafo sin pauta.


¡TELÓN SANTIAGUEÑO Y FEDERAL!


Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social

 

martes, 14 de julio de 2026

HISTORIAS EN CLAVE DE SAINETES 5

Los Tacos de la Civilización,

la Aduana del Desierto

y la Dinastía del Despojo


Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social


ESCENOGRAFÍA: El puerto de Buenos Aires.


De un lado, un mostrador de la aduana colonial que muta sutilmente en pantallas led con gráficos bursátiles y logos de fondos buitre. 

Del otro, la silueta difusa de la Patagonia que se desvanece ante una maqueta del navío Le Frigorifique

En el centro, un banquillo de madera para que el presidente no quede a la sombra de nadie.

(Entra el Relator vistiendo levita deshilachada y alpargatas sucias. Trae un megáfono de hojalata).

Relator: (Al público con ironía, mirando al gallinero con desdén)  

¡Pasen y vean, damas y caballeros de los palcos y plateas y a ustedes señoras y señores del gallinero! 

Arriba el telón para el doctor Nicolás Remigio Aurelio Avellaneda. 

El presidente más joven, el más leído, ¡el hombre que disimula los hilos del destino con centímetros de suela! 

Mírenlo andar, balanceándose sobre sus célebres taquitos altos para que las provincias no vean lo bajo que vuela el poder del puerto. 

¿Quién lo subió al trono si no hubo voto secreto? 

No busquen el sufragio, busquen el fraude bendecido por Sarmiento y los fusiles que aplastaron la revolución de Mitre en La Verde (1874). 

Lo sentó la Liga de los dueños de la tierra

El pacto de caballeros donde las provincias entregan sus hombres para recibir migajas de la aduana.

(Entra Avellaneda calzando sus botas de tacón exagerado. 

Lo escoltan los fantasmas de la Liga de Gobernadores, cargando urnas rotas sin fondo. Se sube al banquillo e imita una postura de gigante).

Avellaneda: (Acomodándose la barba, mirando al horizonte)  

¡Gobernar es poblar! Traeremos los brazos de la Europa culta para sembrar el desierto argentino. 

La barbarie nativa no tiene títulos de propiedad sobre la extensión de la patria. 

¡El pueblo sufrirá privaciones, pero la República pagará sus deudas!

Sol de Enero: (Entra de un portazo, arrastrando un cajón de aduana vacío. Viste su trapo rústico de algodón tejido en telar criollo)  

— ¿Poblar, don Nicolás? 

¡Otra palabra comadreja que muerde por la espalda y succiona su escencia! 

¿Cómo va a poblar un desierto que ustedes mismos están vaciando a fuerza de Remington y fusil? 

Al indio lo borran de la tierra para que la Sociedad Rural rife las hectáreas en el centro de París. 

¡Ese desierto no estaba vacío, don Taquito, lo dejaron mudo! 

(Entra corriendo Julio Argentino Roca con paso marcial. Trae un fusil Remington al hombro y una libreta de remates en la mano).

Roca: (Firme, golpeando la culata del fusil en el piso) 

 — ¡No tiemble, don Nicolás! Aquí está la espada de la República. 

Con este Remington de retrocarga no habrá lanza que sostenga el desierto. 

Limpiaremos las leguas del sur para que las vacas patagónicas caminen derechito hacia los ganchos de su buque francés.

Sol de Enero: (Se para entre los dos y agarra el cañón del fusil)  

— ¿Remington, general? 

¿Y con qué plata compraron este fierro importado? 

Porque el norte tiene hambre y las teleras no ven un centavo de su aduana. 

¡Minga de futuro gratis! 

Esta campaña al sur es *made in* Inglaterra. 

Hipotecaron la tierra india antes de pisarla, pidiendo préstamos a la banca de Londres para pagarle los tiros a los yanquis. 

Avellaneda: (Tratando de recuperar la postura en su banquillo)

¡Insolente! Es financiamiento patriótico, bonos del Estado respaldados por el comercio global y los lazos con la gran Reina de los Mares. 

Ella trae el progreso con sus barcos mercantes.

Sol de Enero: (Suelta una carcajada amarga y señala hacia el fondo del escenario, donde amarra el barco con nombre francés)  

— ¡Qué reina ni qué ocho cuartos! 

¡La gran pirata es! 

Miren bien el truco a los barcos de Liverpool. 

Cuando entran al puerto de Buenos Aires te muestran la bandera blanca y roja, limpita, civilizada, con olor a té y manual de geografía británica. 

Pero espere a que salgan unas yardas a mar abierto... 

¡Ahí nomás la tiñen de luto! 

Arriba del mástil les brota la tela negra, con los huesos cruzados y la calavera pelada. 

¡Esa es la verdadera divisa del libre comercio!

Relator: (Girando la maqueta de "Le Frigorifique" para mostrar que del otro lado tiene pintada una calavera pirata)  

¡Fascinante metamorfosis, el gallinero aplaude el abordaje! 

El Remington dispara en la pampa pero el eco suena en las arcas de la City de Londres. 

Miren el truco del francés: el nombre es de París, pero la billetera es de la Baring Brothers. 

Roca: (Enojado, abriendo la libreta de remates) 

 — ¡Silencio, bicho de monte! 

La tierra ya está repartida. 

Diez millones de hectáreas para los suscriptores del empréstito. 

Los Martínez de Hoz, los Álzaga, los Luro... 

El orden ha triunfado.

LA METAMORFOSIS FRACTAL: LOS DISCÍPULOS DEL BRONCE

(El escenario muta abruptamente al presente por completo. Las luces de las pantallas led titila con gráficos bursátiles.

Entran dos personajes modernos: "El Ceo Global" —vistiendo traje gris y zapatillas de marca— 

y "El Gurú del Mercado" —con auriculares inalámbricos y una tablet—).

Relator: (Cambiándose la levita por un saco de traje moderno pero igual de deshilachado)

¡Atención, gallinero, que la función no terminó! 

Los actores cambian de ropaje, pero el libreto de la entrega sigue siendo el mismo. 

¡Pasen y vean a los discípulos del Doctor Taquito! 

Ya no usan botas con suplemento; ahora usan planillas de Excel, trajes importados y pantallas de televisión para convencerte de que el desierto sigue vacío. 

Es la herencia de los reyezuelos, una dinastía de sangre impecablemente corrupta que se va pasando las antorchas de sebo humano.

El Ceo Global: (Mirando la pantalla)

— ¡Hay que vaciar las provincias para poblar las arcas! 

El litio del norte, el agua del sur y la tierra de los montes no tienen títulos eficientes. 

¡El libre mercado exige el despojo sustentable!

El Gurú del Mercado: (Tecleando en su tablet) 

— Emitimos bonos, tomamos deuda externa con el nuevo Rey de los Mares y tierra: los fondos buitre y el FMI. 

Si el pueblo sufre privaciones, ¡no importa!

Se cumple la profecía de Avellaneda. 

Sol de Enero: (Se planta en el centro de las pantallas) 

— ¡Mírenlos cómo repiten la lección de memoria! 

Inglaterra le pasó la fórmula a USA y ahora el norte abusa. 

La marca Remington lo testimonia desde sus fábricas teatrales de Virginia y Richmond. 

Cambiaron el fusil por el decreto de necesidad y urgencia, y la aduana del puerto por la fuga de capitales. 

Antes rifaban la Patagonia a los Martínez de Hoz en los salones de París; hoy rifan los glaciares y el monte santiagueño por transferencias electrónicas a las guaridas fiscales de las hordas de Liverpool. 

¡Son los mismos piratas, nomás que ahora navegan por fibra óptica! y nos miran con globos meteorológicos que dicen perdidos.

Relator: ¡Vea cómo cierra la matriz del saqueo! 

La impunidad no es creativa, señores, es una fotocopiadora oxidada.

Sol de Enero

— ¡Así de cortita es su cartilla! 

El mal es puro automatismo, carencia de seso, carencia de entraña, carencia de espíritu. 

Es mecánico y repetitivo en su modo de actuar: si no piensas como yo, te borro de la tierra, como Caín a Abel en el primer surco del mapa. 

Si destapas mis negocios y molestas al imperio, te apuñalo por la espalda en el Senado como a Julio César. 

O te mando un comisario mafioso como el que le mandaron a Lisandro de la Torre en el 35 para callar el debate de las carnes inglesas, dejando el cuerpo del pobre Enzo Bordabehere tirado en el recinto parlamentario. 

Relator: (Apuntando a las pantallas de televisión)

— ¡Ochenta años después, la misma función con distinta escenografía, gallinero! 

El fiscal prepara los papeles para cruzar la plaza hacia el Congreso, las alarmas suenan en los despachos del poder, y antes de que aclare... ¡pum! 

Otro cuerpo que cae en el departamento de Puerto Madero. 

Otra denuncia que se vuelve misterio de balizamiento técnico y peritos televisivos. 

Sol de Enero: — Cambian los calibres, cambian los apellidos, pero la regla de la dinastía corrupta sigue intacta: el que destapa la olla de la entrega geopolítica, paga con el cuero para complacer al amo de turno. 

Al final, don Lisandro tenía razón: se conoce el nombre del matador, ¡pero este pueblo sigue buscando el nombre del asesino! 

(Los bombos legüeros santiagueños irrumpen en un ritmo helicoidal, ancestral y furioso, haciendo vibrar las pantallas led hasta que se apagan por completo. 

El Sol de Enero queda iluminado por un haz de luz dorada en el centro del escenario, esparciendo un puñado de tierra en el suelo).

Sol de Enero: — Pero el error de la máquina es creer qué porque mata el cuerpo, borra la semilla. 


La vida sí es creativa, la identidad es un telar que inventa colores nuevos en cada hebra.

Podrán repetir el despojo fractal mil veces, pero la verdad no prescribe en sus archivos de bronce.

Cuando el Sol de Enero calienta la memoria de la tierra... ¡el bucle de los piratas se rompe y la historia la vuelve a parir el pueblo!


TELÓN FINAL.


Reflexión Fractal de Cierre La corrupción no tiene imaginación. El mal actúa por repetición mecánica porque es, ante todo, una profunda carencia intelectual y afectiva. 


Desde el fratricidio original hasta los crímenes de Estado de nuestro siglo, el verdugo colonial aplica la misma receta automática: eliminar al que molesta para complacer al poder de turno y resguardar las arcas de la aduana. 


Ayer fueron los taquitos de Avellaneda estirando la estatura de la entrega y el Remington de Roca rematando la Patagonia a cuenta de los empréstitos de Londres. 


Hoy, los discípulos del fractal colonial aplican la misma palabra comadreja: "modernización". Despojan los territorios del litio, el agua y el monte, disfrazando de libre comercio lo que a todas luces sigue siendo el abordaje de la gran pirata.


Pero frente al automatismo de la muerte, los pueblos oponen la memoria helicoidal. 


Una memoria tejida hebra por hebra, que no se rige por los algoritmos del mercado y que sabe que, tarde o temprano, la verdad siempre viene fresquita.

HISTORIAS EN CLAVE DE SAINETES.- 4

El Doble Discurso de Bartolomé Mitre


Arriba el telón


Acto 1


El discurso de la Unidad Nacional vs. La Guerra de Policía


* Lo que dice el guion oficial:

Mitre asumió la presidencia en 1862 con la promesa de pacificar el país, unir a Bs As con las provincias y fundar una República bajo la ley y la Constitución.


* Lo que hacía tras bambalinas (La Comadreja): 

Para lograr esa unión, Mitre no usó el diálogo, sino el terror. 


Decretó la Guerra de Policía para el interior. 


Envió a los ejércitos porteños a cazar literalmente a los últimos caudillos federales que defendían sus recursos. 


Fue bajo su mirada que asesinaron al Chacho Peñaloza en La Rioja y persiguieron a Felipe Varela.

 

El interior no se unió; fue conquistado a sangre y fuego para  ponerlo de rodillas ante el puerto.


Acto 2


El campeón de la Libertad vs la masacre de la Triple Alianza


* Lo que cantan sus simpatizantes: Que Mitre fue el heraldo de la libertad en América del Sur, llevando la antorcha de la civilización contra las tiranías.


* La verdad oculta en el gallinero: Financió y lideró la Guerra de la Triple Alianza (1865-1870) contra el Paraguay. 


Un conflicto absurdo impulsado por los intereses comerciales de la corona británica y la banca de Londres. 


Paraguay, era un país soberano, que producía su propia tecnología y no le debía un penique a Inglaterra, fue borrado del mapa: masacraron a casi el 90% de su población masculina adulta. 


Mitre usó la caja del puerto para financiar una masacre ajena.


Acto 3: 


El historiador del bronce que inventó el pasado


* El libreto del personaje

Mitre se sentaba en su escritorio refrigerado a escribir las biografías de San Martín y Belgrano.


* El negocio de los espejos: Él inventó la Historia Oficial.

 

Tomó la pluma para decidir quiénes eran los buenos (los que miraban al puerto) y quiénes eran los bárbaros: el gaucho, la telera del monte, los que defendían la tierra. 


Escribió el relato de bronce para justificar por qué Buenos Aires debía quedarse con los huevos del gallinero por los siglos de los siglos.


Escena en Clave de Sainete: El Sol de Enero desviste a la comadreja Mitre


(El escenario simula el despacho presidencial de Mitre en 1865. Hay mapas de Sudamérica sobre la mesa y un tintero de plata importada. Mitre, con su chambergo puesta, ensaya un discurso frente al espejo. 


En la puerta, el eterno boletinero Sarmiento acomoda furioso los programas impresos).


Mitre: (Ajustándose los puños envarados, mirando al gallinero con desdén)


— ¡Es por la Civilización! 


Llevamos la antorcha del progreso contra la barbarie del tirano Francisco Solano López. (Presidente de Paraguay, 1862-1870) Debemos integrar a los pueblos en el concierto de las naciones serias, bajo el libre comercio y las leyes del mercado global...


Sol de Enero: (Entra arrastrando los pies descalzos, con un balde de agua turbia y un trapo rústico de algodón tejido en telar de 8 lizos. Pasa el trapo con fuerza justo por donde Mitre pisa, dejando un surco espeso, de un rojo oscuro arcilloso).


— Permiso, don Bartolo. Vengo a sacar la costra. 


Porque Usted habla con la pluma fina y la tinta negra de su diario La Nación, pero las suelas de sus botas importadas vienen chorreando el barro sangriento de Humaitá y Curupaytí.


Sarmiento: (Gritando desde la boletería, resoplando de furia y abanicándose con un manual de urbanidad francés)


— ¡Bárbaro! 


¡Sujeto insolente! 


¡No manche el piso de la República institucional con ese lenguaje de monte! 

¡Ese lodo paraguayo bloquea el corset del ferrocarril y los manuales portuarios de la educación moderna!


Sol de Enero: (Se planta en el centro del escenario, como un Axis Mundi autónomo, sosteniendo el trapo húmedo como si fuera una bandera)


— ¿Cuál República, boletinero? 


¿La que financia la "Reina de los Mares" con la banca de Londres para romperle el espinazo al único país de América que no le debe un centavo a arcas ajenas? 


Al Paraguay lo castigan por el valor de no venderse. 


Tenían fundiciones de hierro, ferrocarril propio, telégrafos y las teleras hilaban soberanía técnica, sin pedirle permiso al monopolio de su aduana.


La Patria: (Desde lo alto del gallinero, esculpida en mármol de Carrara por Lola Mora, toma la palabra con voz de piedra y monte)


— Mírenlo, hermanas. Ahí está el general en jefe de la Triple Infamia. 


Armó un tratado secreto para desvestir el negocio de una nación entera y repartirse la tierra de los guaraníes, sirviendo a la maestra y alma máter de toda la corrupción del multiverso. 


Creen que la soberanía es un sello de lacre de la oficina de comercio de Liverpool.


Mitre: (Tratando de tapar los mapas de la Triple Alianza con su sombrero, temblando al ver que el Soberano en el gallinero empieza a golpear las cajas copleras)


— ¡Esto es un complot! La historia me cantará honras por los siglos de los siglos... 


La historia oficial la escribo yo con mi propia pluma..

.

Sol de Enero: (Exprime el trapo de algodón sobre el tintero de plata de Mitre, tiñendo la tinta azul en un rojo espeso de sangre paraguaya, correntina y entrerriana, de aquellos changuitos que mandaron a la masacre a defender las libras de la Baring)


— Escriba lo que quiera, don Bartolo, que los emperadores de cartón se destiñen solitos cuando el Sol de Enero calienta de verdad. 


El gallinero ya no mira su espejo roto; mira la tierra húmeda donde la verdad viene fresquita, sin maquillaje y con la memoria despierta.



(Cae el telón de papel importado mientras en el gallinero retumban los bombos legüeros en una frecuencia helicoidal indestructible).


INTERMEDIO


(El escenario ahora se traslada a los patios de tierra de Santiago del Estero. 

Hay un monte de algarrobos de fondo.


Acto 4: Los Taboada echan leña y el quiebre del mapa


Manuel Taboada entra con uniforme de general porteño pero con tonada santiagueña, contando billetes de la aduana que le gotea Mitre. 


Su hermano Gaspar, detrás de un mostrador, anota en un libro contable los nombres de los gauchos reclutados a la fuerza. 


Manuel Taboada: Gritando hacia el monte, con la pluma de Mitre en una mano y el rebenque en la otra


— ¡Acá manda la Civilización de la línea férrea, paisanos! 


El que no se aliste para marchar al Paraguay es un montonero, un traidor a la Patria Grande de los mercados libres.


¡Hay que limpiar el Norte de la maleza federal! 


Sol de Enero: (Entra arrastrando una carretilla cargada de vainas de algarroba y tierra colorada. Se detiene frente a Gaspar y golpea el mostrador con el puño)


— ¿Cuál patria, Dn Manuel


¿La patria de don Bartolo que les paga el sueldo para que cacen a sus propios hermanos?

 

Ustedes dos le arriman la leña al fuego a una hoguera ajena. 


Están vaciando los ranchos, dejando a las teleras sin hombres, a los niños sin padres y a la tierra sin brazos, todo para quedar bien con el libre comercio del puerto que nos mata de hambre.


Gaspar Taboada

(Sin levantar la vista del libro, acomodándose los anteojos)


Orden y progreso, salvaje


Hay que servir a las arcas del futuro. 


El Paraguay es un mal ejemplo de soberanía técnica; si ellos no le deben nada a Londres, nos arruinan el negocio de la importación. 


Es una guerra espiritual, ¿no entendés? Hay que extirpar el orgullo del guaraní.


El Fantasma de Bolivia

(Aparece por el fondo del escenario, envuelto en una manta de aguayo ajada, con los ojos llenos de polvo de la Puna y sal del Altiplano. Camina arrastrando cadenas)


— Escuchen el eco de los cañones del Paraguay, hermanos... porque esa misma pólvora viene bajando por los Andes. 


La comadreja del puerto aplaude el libre comercio, mientras la Reina de los Mares nos afila el cuchillo por la espalda. 


Hoy quiebran al Paraguay por tener el valor de no venderse; mañana nos amputarán el mar a nosotros en el desierto de Atacama. 


Nos van a quebrar el mapa para quedarse con el salitre, el guano y el cobre. 


La receta de la usurpación es la misma.


La Patria

(Desde el gallinero, su voz de mármol se vuelve piedra filosa)


— Mírenlos en su juego de espejos. 


Los hilos de Liverpool manejan las bayonetas en el frente y las finanzas en el Tratado Secreto. 


Primero rompieron el espinazo paraguayo con la Triple Infamia; después desmembraron el cuerpo de Bolivia en el Pacífico. 


El doble discurso gana siempre la primera vuelta: te hablan de fronteras jurídicas y países serios mientras te roban el agua, la costa y el monte.


Manuel Taboada: (Tratando de taparse los oídos mientras el Sol de Enero le tira la tierra de la carretilla sobre las botas nuevas de estilo inglés)


— ¡Silencio! 


¡La historia oficial nos va a recordar como los pacificadores del norte, los aliados del progreso mitrista!


Sol de Enero: (Clava la mirada en los hermanos Taboada y luego mira fijo al gallinero)


— La historia de bronce que escribe don Bartolo se la van a comer las polillas, don Manuel. 


El libreto de ustedes está escrito con la tinta de la traición al vientre de la Pacha. 


Pero el gallinero tiene memoria helicoidal. 


Aunque salten unos centímetros y parezcan asustadas, las gallinas del último piso saben que el invierno de la mentira no dura para siempre... y cuando el Sol de Enero calienta la verdad, la costra de sangre y barro sale a la luz, dejando a las comadrejas desnudas en el medio del escenario.


(Los bombos legüeros del fondo aceleran el ritmo, imitando el latido de un corazón herido pero indomable que une Santiago, Asunción y el Altiplano boliviano en una sola frecuencia de resistencia).


TELÓN.


Por: Georgina Elena Palmeyro

Antropología Social .