Por Prof. Georgina Elena Palmeyro
Antropóloga Social. ASSA
1. La Iconografía como Marca de Oficio, Rito y Celebración
2. La Economía Circular del Barro: Del Tiesto Doméstico al Grog y al Túmulo
3. La Acústica del Barro: Vasijas Sonoras e Instrumentos Ancestrales
Cuando abordamos el estudio de la alfarería de la mesopotamia santiagueña —representada por los estilos Sunchituyoj, Las Mercedes y Averías—, la arqueología tradicional suele cometer el error de medir y catalogar todas las piezas bajo una misma vara estética.
Sin embargo, la antropología histórica y la etnohistoria revelan que las comunidades agroalfareras del Dulce y del Salado operaban con una rigurosa distinción entre lo sagrado, lo celebrativo y lo cotidiano.
La loza ancestral no era un producto homogéneo: respondía a un ciclo de vida material y espiritual donde el color, la forma y la durabilidad desempeñaban funciones sociales perfectamente calculadas.
Existe una frontera estética y funcional clara entre las piezas de la vida diaria y las destinadas al ámbito sagrado:
La Loza Doméstica (Color Canela): Las piezas utilizadas para la cocción diaria, el almacenamiento de agua o la preparación de alimentos (humita, locro, patay) no presentaban iconografía pintada ni incisa. Eran vasijas lisas, de color canela natural, donde primaba la funcionalidad térmica del barro sin ornamentación.
Pucos, Vasijas y Fusayolas Rituales: La riqueza gráfica (pintada o incisa) se reservaba de forma exclusiva para las piezas de uso ritual, celebrativo y de oficio. Los pucos de las ceremonias agrícolas, las vasijas ceremoniales y las fusayolas (los torteros utilizados por las teleras para hilar el algodón) eran los soportes donde se plasmaba la Geometría Vibracional de la matriz nonaria (9x9).
El Polícromo Tricolor de Averías: La combinación tricolor de negro, rojo y blanco sobre engobe constituye la firma inconfundible del estilo Averías, aplicada para señalar el carácter sagrado y la alta jerarquía del ritual.
Las Urnas y sus Minúsculas Efigies: Por su parte, las grandes urnas funerarias mantenían una marcada sobriedad formal. No llevaban cuerpos pintados; a lo sumo, presentaban minúsculas efigies modeladas en el barro cerca del cuello o gollete, velando el descanso de los ancestros.
A diferencia de la mentalidad colonial u occidental que busca la perennidad del objeto para la acumulación mercantil, la cerámica doméstica nativa no estaba pensada para perdurar indefinidamente en el tiempo. Respondía a una auténtica tecnología de economía circular:
El Tiesto Molienda (Grog): Cuando una vasija o puco de uso diario cumplía su ciclo o se rompía, no se desechaba como basura. El tiesto era molido e incorporado a la masa de arcilla fresca como material desgrasante o antiplástico (grog). Esta técnica reducía el encogimiento del barro al secarse y evitaba que las nuevas piezas se agrietaran durante la cocción a fuego abierto.
Estrato de Túmulos y Construcción Territorial: Los fragmentos de cerámica que no se reutilizaban como desgrasante pasaban a formar parte de los estratos constructivos de los túmulos o montículos habitacionales a orillas del río. Esta acumulación intencional elevaba el terreno por encima de las crecidas y desbordes del Río Dulce y Río Salado, consolidando la firmeza del suelo para las viviendas de quincha y barro.
La loza de uso ritual incorporaba una dimensión arqueoacústica de altísima precisión y durabilidad perenne:
Silbatos y Ocarinas: Se moldearon instrumentos de aire integrados a la arquitectura de pucos y vasijas que, al verter un líquido o soplar por sus embocaduras, emitían frecuencias acústicas calculadas para imitar el sonido de las aves del monte o el silbido del viento.
Resonancia de los Pucos: El espesor y curvatura de los pucos rituales generaban ondas estacionarias durante las ceremonias, haciendo vibrar el espacio y conectando la acústica del cuerpo con el entorno sagrado.
Reconocer que la iconografía pertenecía exclusivamente al rito, y que el barro cotidiano canela se reciclaba en grog y túmulos, es devolverle a las comunidades originarias de la Chaco-Santiagueña su estatus de verdaderos científicos de la materia, del espacio y del rito.
