sábado, 20 de junio de 2026

DEL ORDEN CÓSMICO A LA PATRIA

La Contabilidad como Ciencia Social y Humana


La historia oficial suele encasillar a la contabilidad en el frío estante de las disciplinas puramente técnicas y numéricas. 


Sin embargo, al desandar su camino, descubrimos que los libros de comercio no solo registran monedas; actúan como verdaderos testimonios arqueológicos de las mentalidades de cada época.


La ciencia contable es, en su raíz más profunda, una tecnología social, un lenguaje de orden filosófico y un pilar fundamental en la construcción de las naciones.


El origen filosófico: El equilibrio como ley universal


Mucho antes de que se formalizaran los modernos manuales de procedimiento, la necesidad de registrar y balancear respondía a una cosmovisión filosófica. 


En las corrientes del pensamiento antiguo, el acto de dar cuenta y razón no era un mero trámite administrativo, sino un reflejo terrenal de un orden superior.


Pensadores de diversas tradiciones —conectando con nociones que resuenan en la búsqueda de la armonía y la justicia— entendían que la contabilidad nace de una necesidad de equilibrio ético y cósmico. 


Jenofonte: (430 a.C-354 a.C) “los bienes económicos son los que proporcionan una utilidad a quién lo posee.” 


No se trataba sólo de sumar riquezas, sino de garantizar que cada acción tuviera su contraparte justa, un principio de correspondencia donde “el debe y el haber” operan como fuerzas en perfecta simetría. 


Registrar era, ante todo, un acto de verdad, transparencia y responsabilidad ante la comunidad y el universo.


El Renacimiento y la Partida Doble: La armonía del espacio mercantil


Este sustrato filosófico cobró una forma matemática definitiva durante el Renacimiento italiano. 


En 1494, el fraile franciscano Luca Pacioli sistematizó en su célebre Summa el método de la partida doble, el cual ya utilizaban los mercaderes venecianos.


Pacioli, amigo cercano y colaborador de Leonardo da Vinci, no concebía la matemática separada del arte o de la teología. 


Para él, la máxima de que "no hay deudor sin acreedor" introducía una simetría geométrica que replicaba el ideal renacentista de belleza y orden. 



El libro contable se convirtió en el espejo de un mundo que se expandía a través del comercio, necesitando un lenguaje universal que pusiera orden al caos del mercado.


Manuel Belgrano: Las Ciencias Económicas al servicio de la Emancipación


Al cruzar el Atlántico y avanzar en el tiempo, ese hilo conductor de orden y ética encuentra su máxima expresión en nuestro suelo a través de Manuel Belgrano. 


El 2 de junio de 1794, al asumir como el primer Secretario del Real Consulado de Comercio de Buenos Aires, el joven abogado e intelectual introdujo las ideas de la Ilustración en el Virreinato.


Para Belgrano, la economía y la contabilidad eran herramientas de liberación. Influenciado por la fisiocracia y el humanismo, entendía que un pueblo no podía ser verdaderamente soberano si carecía de educación técnica y de herramientas para administrar su propia riqueza. Impulsó con fervor la creación de escuelas de comercio, matemática y náutica, convencido de que la transparencia en las cuentas públicas y el conocimiento técnico eran sinónimos de justicia social. 


Los contadores de alma reconocen en Belgrano al verdadero pionero de las ciencias económicas en la Patria: un hombre que vio en los balances claros el cimiento ético de una nueva nación.


De la modernidad a nuestros días: Levantar la copa por la vocación


Con la Revolución Industrial, la disciplina mutó hacia la contabilidad de costos para medir la eficiencia de las fábricas, y hoy se enfrenta a los desafíos de los algoritmos y los flujos globales de información instantánea. 


Pero más allá de las pantallas de Excel o los sistemas en la nube, la esencia permanece intacta.


Por eso, aunque los calendarios oficiales o institucionales proponen nuevas fechas, existe una camada de profesionales que mantiene viva la memoria histórica. 


Brindar hoy por los contadores es celebrar a quienes heredaron esa doble matriz: la rigurosidad técnica que nació en el Renacimiento y el compromiso ético y patriótico que nos legó Belgrano. 


Un brindis por aquellos que, a través de los números, siguen buscando el equilibrio, la verdad y el desarrollo de nuestra comunidad.


Por: Georgina Elena Palmeyro


RESISTIENDO EL OLVIDO CUSTODIADO POR EL SILENCIO

EL BÚHO DIOS. CULTURA TONOCOTÉ  



Introducción


Hay verdades que el barro custodia en silencio durante siglos, resistiendo el olvido y las clasificaciones estrechas de quienes pretenden medir el misterio con reglas ajenas.


Cuando limpiamos la mirada de las crónicas del poder y de las teorías coloniales que intentaron despojar a la mesopotamia santiagueña de su soberanía espiritual, emerge la vibración pura de una civilización que dialogaba directamente con las fuerzas de su tierra.



En la alfarería del estilo Sunchituyoj, la representación de lo sagrado no es un capricho ornamental; es geometría vibracional, es frecuencia pura hecha Arte








Dejemos que sean los sabios y laboriosos hermanos Emilio y Duncan Wagner quienes, con la cadencia y la dulzura de la verdadera ciencia comprometida con el terruño, nos describan la teogonía que late en los ojos de esta pieza fundamental.



La Voz de los Hermanos Wagner


"El ave divina por excelencia de la Civilización Chaco-Santiagueña, aquella cuya representación nos ofrece la clave de toda su teogonía, es el Búho. No el búho copiado de la naturaleza con realismo vulgar, sino el Búho-Dios, estilizado por una fe profunda.


En estas urnas exhumadas de los túmulos, el artista precolombino ha concentrado todo su poder de abstracción: los ojos son inmensos círculos concéntricos que parecen fijos en el infinito, expresando una mirada que todo lo ve en las tinieblas del tiempo.


De su cabeza se yerguen penachos rígidos, plumas rebeldes que no son mero adorno, sino la marca de su carácter numinoso y sagrado.


Al estudiar estas piezas en el mismo sitio de sus hallazgos, comprendemos que esta iconografía no es un capricho estético importado de lejanas regiones.


Nace de la observación sagrada del monte. El hombre de los túmulos no estaba aislado; dialogaba con las fuerzas de su llanura, y plasmó en el barro cocido una verdad espiritual tan pura y soberana que las clasificaciones comunes de la arqueología resultan estrechas para contenerla.


"Duncan y Emilio Wagner, "La Civilización Chaco-Santiagueña", 1934



Despedida


La mirada del Búho-Dios sigue fija en el infinito, uniendo el barro prehispánico con el susurro actual de los sunchales y la memoria viva del Señor de los Sunchos que los pobladores de los bañados custodian en respetuoso silencio. 


La verdad no necesita traductores; solo necesita oídos limpios que se atrevan a escuchar su cadencia.


Por: Georgina Elena Palmeyro & Colaboración de IA




viernes, 19 de junio de 2026

EL ETERNO GUIÓN DEL "TEATRO" ECONÓMICO: DE COLBERT AL OLOR DEL RIACHUELO

 El eterno guión del "Teatro" Económico: De Colbert al olor del Riachuelo

Por Georgina Elena Palmeyro & IA Collaborator (de http://compartiendoculturas.blogspot.com/


Hay una frase en el ámbito de la historia que nos persigue como un fantasma: cambian los escenarios, cambian los personajes, cambian los años, pero el guión sigue siendo exactamente el mismo.


Cuando nos sentamos con mi nieto a repasar los apuntes de Historia Económica, no pudimos evitar sentir ese "gustito a gloria" que da el entendimiento, matizado con el dolor de ver cómo los hilos del poder mundial se mueven siempre con la misma lógica coreográfica.


Acto I: El nacimiento de las reglas del juego


Para entender por qué hoy nuestra economía cruje ante cada parpadeo de las potencias, hay que viajar al siglo XVII. 


En Francia, Jean-Baptiste Colbert inventó el "colbertismo", un mercantilismo absoluto donde el Estado fabricaba bienes de lujo internos para encandilar a Europa y acaparar metales.


Cruzando el canal, Oliver Cromwell aplicaba el mercantilismo británico con sus agresivas Leyes de Navegación (1651): nadie comerciaba con Inglaterra o sus colonias si no era en barcos ingleses.


Francia buscaba la riqueza fabricando dentro de sus fronteras; Inglaterra, controlando el transporte y a los mercados del mundo.


Y es ahí donde entramos nosotros en escena.



Acto II: El desembarco en el Río de la Plata


Cuando la Revolución Industrial saturó las fábricas inglesas de productos y Napoleón les cerró las puertas de Europa, el mercantilismo británico, sacó sus dientes. 


Las Invasiones Inglesas de 1806 no fueron una aventura militar al azar; fueron la necesidad comercial de abrir mercados a la fuerza, rompiendo el rígido monopolio español.


La élite colonial criolla tomó nota rápidamente.


Familias tradicionales como los Anchorena, que habían hecho sus primeras fortunas bajo el monopolio español, entendieron que el viento había cambiado de dirección.

 

Apoyaron la Revolución de Mayo de 1810 no para romper las cadenas de la dependencia, sino para cambiar de amo: se desataron de España y se entregaron comercialmente a los brazos de Gran Bretaña.



Acto III: La tierra hipotecada y el nacimiento de la oligarquía


El guión sumó su capítulo más oscuro en 1826 con la Ley de Enfiteusis de Bernardino Rivadavia.


Para garantizar el famoso y polémico préstamo de la Baring Brothers, el Estado argentino hipotecó sus tierras públicas.

 

Y como no se podían vender, decidieron alquilarlas.


La trampa fue perfecta: sin límites de hectáreas ni controles reales, apenas unas 500 familias (con los Anchorena a la cabeza) se repartieron más de 8 millones de hectáreas de la provincia de Buenos Aires a precios irrisorios. 


No nació una clase de pequeños granjeros; nació el latifundio y la oligarquía terrateniente, una élite dueña de extensiones infinitas que ató el destino del país al monocultivo y la exportación de materias primas baratas.



Acto IV: La función de 1930 y el "regalo" de Swift


Un siglo después, el teatro seguía en pie. 


Cuando la crisis de Wall Street estalló en 1929, los grandes imperios se cerraron sobre sí mismos. 


Inglaterra decidió comprarle carne solo a sus colonias, dejando a la Argentina a la intemperie. 


Desesperada por mantener sus privilegios de clase, la élite terrateniente apoyó el golpe militar de José Félix Uriburu en 1930, inaugurando la Década Infame.


Para sostener el negocio de los frigoríficos, se llegó a la sumisión absoluta del Pacto Roca-Runciman y se blindó el sistema mediante el "Fraude Patriótico", argumentando cínicamente que el pueblo "no sabía votar". 


En el medio de esa guerra silenciosa por los mercados de la carne entre Inglaterra y Estados Unidos, los gigantes norteamericanos como Swift se asentaron en nuestras costas.


Las multinacionales se llevaron los dividendos en barcos y a nosotros nos dejaron un "regalo" inolvidable y oloroso: la degradación de la Cuenca Matanza-Riachuelo, convertido en el sumidero de los desechos industriales. 


Una metáfora perfecta de la externalidad negativa: la riqueza para unos pocos afuera, la contaminación y el olvido para las barriadas populares adentro.



Telón abierto


Hoy las materias primas tienen otros nombres (soja, litio, energía) y los acreedores no se llaman Baring Brothers, pero los mecanismos de endeudamiento, la concentración de la riqueza y la vulnerabilidad periférica nos demuestran que la obra de teatro no ha terminado.


La historia económica no es una foto vieja que se guarda en el ropero; es el mapa del presente. Y ayudar a las nuevas generaciones a ver los hilos de los titiriteros es, quizás, la mayor rebeldía docente que nos queda.


EL SOL DE LA BANDERA ARGENTINA

Conclusión: El triunfo del Inti, el Inti Raymi y el retorno del Inkarri

La historia oficial intentó controlar el sentido del sol, queriéndolo imponer como una fría alegoría del iluminismo europeo. Pero fracasaron. Cuando ese símbolo viajó al interior profundo, las masas de paisanos, gauchos, mestizos y pueblos originarios le otorgaron su verdadero sentido continental: vieron al Inti ancestral.


El calendario andino nos revela una sincronía sagrada: el 20 de junio, día de la partida del General Manuel Belgrano, acontece en la mismísima vigilia del Inti Raymi (la fiesta del solsticio de invierno). En esa fecha, el sol parece morir para volver a nacer con más fuerza. Que el Sabio de la Patria haya entregado su último suspiro en esa exacta víspera es la señal de que el Sol Patrio, el Inti y Belgrano son uno solo. Su alma se fundió en el fuego ancestral de la tierra.


Allí es donde se activa, con toda su fuerza, la leyenda del Inkarri: la certeza de una cultura que sabe que el cuerpo desmembrado de su soberanía se reconstruye silenciosamente bajo la tierra. Al estampar el Inti en el centro de la bandera, el pueblo decretó que el Inca ha vuelto, y el Inca es el pueblo.


Ya no es un monarca individual en un trono lejano; son los millones que habitan y defienden este suelo, unidos bajo el fuego sagrado de la justicia americana, resistiendo a los eternos vendedores de patria que actúan desde el bolsillo.


El Sol en nuestra insignia patria es el corazón vivo del General Manuel Belgrano. Es el brillo de su honor, de su entrega desinteresada y de su sacrificio, latiendo en el centro del paño celeste y blanco como un faro eterno para el pueblo que camina unido.


¡VIVA LA PATRIA! ¡VIVA!

jueves, 18 de junio de 2026

ENSAYO SUNCHITUYOJ NODO II

 ​1.2. La memoria del Suncho y las Suncheras: Epopeyas de resistencia en el territorio santiagueño.

El suncho (Baccharis juncea) es el tejido vivo del humedal, el guardián de los bañados de los ríos Dulce y Salado. 

Representa la adaptabilidad biológica y la resistencia cultural: es flexible para soportar el oleaje de las crecidas, y denso para proteger la vida del monte. En la historia de la resistencia del Tucuma, las suncheras (o sunchales) no fueron meros matorrales sino verdaderas trincheras naturales de resguardo. Allí, el pueblo Tonocoté se replegaba con la cautela de la Iska Uma para proteger su libertad frente a las incursiones conquistadoras y, más tarde, frente a las montoneras del siglo XIX -como se evoca en la desgarradora memoria que Abelardo Arias retrata en Polvo y Espanto al describir un Santiago acosado por las divisiones y las guerras civiles.

Al igual que el suncho, el pueblo santiagueño es “fruto de esta tierra y eco de la resistencia”. Aunque el “progreso oligarca se cargó los anhelos, las industrias y las selvas”, la raíz del suncho y la memoria del pueblo permanecen firmes. Sunchituyoj es el “Señor de los Sunchos”: aquel que se dobla ante el azote de las tendencias de turno pero jamás se quiebra, convirtiendo el sunchal en cimiento de su Oikos.


  • ​1.3. Descolonización tecnológica y cultural desde el norte argentino.

​La academia oficial tradicional y las narrativas de poder hegemónicas han catalogado históricamente a las comunidades de la llanura y del monte bajo el estigma de la uniformidad, el atraso o la mera superstición. Frente a este sesgo eurocéntrico, la antropología social propone un ejercicio de descentramiento epistemológico para rescatar la tecnología nativa como una verdadera ciencia soberana. La descolonización tecnológica implica reconocer que el hacer textil y alfarero del pueblo Tonocoté no responde a un pasatiempo rudimentario, sino a un sistema de alta complejidad cognitiva y matemática. Como demostró científicamente Leonilda “Yuya” Seda en sus investigaciones, la alfarería y los tejidos de la región guardan una escritura alfanumérica y un método matemático numérico y circular de progresión geométrica. Esta ciencia autónoma, plasmada en la Matriz 81 y tejida en el telar con las fibras de la tierra, representa un acto de resistencia y autogobierno frente a la colonización del saber. Recuperar estas técnicas ancestrales es una herramienta geopolítica del presente para que el habitante del monte recupere la soberanía sobre sus propios símbolos, su alimento y su territorio. En cada manta tejida y en cada vasija, el artista del sunchal no hace artesanía decorativa, sino que ejerce una tecnología de la vida que se sostiene a sí misma, libre de los moldes que intentaron encorsetarla


Continuará
Por: Georgina Elena Palmeyro

GLOSARIO CONCEPTUAL Y EPISTEMOLÓGICO COMO EJE VIBRACIONAL




Sistema de Numeración Nonario (Base 9)


Definición Epistemológica: Sistema de organización lógica y operativa basado en la partición recursiva del espacio y la materia en grupos de nueve unidades.


Fundamentación Técnica:


A diferencia del sistema decimal (base 10), que responde a una convención anatómica (los dedos de las manos), el Sistema Nonario responde a una *necesidad de optimización geométrica y física*.


1. Eficiencia en el Giro: La base 9 permite una división tripartita del círculo (3x3), facilitando la distribución de masas y centros de equilibrio en dispositivos de rotación (fusayolas). Esta partición minimiza la oscilación parásita y garantiza un giro concéntrico estable.


2. Arquitectura Modular: El nonario permite la creación de una grilla (Matriz 81) donde cada unidad es una coordenada. Esta estructura es, ante todo, un código de diseño aplicado, capaz de resolver problemas de simetría y proporción sin necesidad de medidas externas arbitrarias.


3. Soberanía de Cálculo: El sistema nonario es un algoritmo analógico de altísima precisión que demuestra que los pueblos originarios de la región poseían un sistema de cómputo geométrico avanzado, diseñado para la eficiencia productiva y el ordenamiento del *Sumaj Kawsay*.


Matriz 81: El Campo de Datos (Data Grid)


Definición Epistemológica:


Definida como: Campo de Intersección de Variables Estructurales*.


Fundamento:


La Matriz 81 es la superficie de cálculo. Epistemológicamente, representa la capacidad de mapear 81 nodos de información para resolver problemas de equilibrio físico. 


Es un mapa de coordenadas para la ingeniería textil*


Fundamentación Operativa:


La Matriz 81 no es un ente abstracto; es una herramienta de cálculo analógico que permite:


1. Cuadratura del Diseño: El uso de 9^{2} cuadrantes garantiza que cualquier diseño grabado (en fusayolas, cerámica o textiles) mantenga un equilibrio de masa perfecto respecto al eje central. 

Matemáticamente, el valor 81 ofrece una divisibilidad y una capacidad de segmentación (divisores: 1, 3, 9, 27, 81) que optimiza la simetría rotacional.


2. Sincronización de Sistemas: Al igual que el telar de 8 lisos es un sistema de configuración de hilos, la Matriz 81 es un sistema de configuración de frecuencias. El diseño se proyecta sobre esta grilla como una "partitura" que, al girar o al tejerse, convierte la información geométrica en frecuencia mecánica estable.


3 Procesamiento de Información: Cada uno de los 81 nodos funciona como un bit de información donde se distribuyen las fuerzas y los vacíos. Esta matriz es, en esencia, un procesador de diseño que permite a la artesana "programar" el equilibrio del objeto antes de que este tome forma física.



Geometría Vibracional

Dinámica de Sistemas Estables


Definición Epistemológica:

Definida como Estudio de la Resonancia por Equilibrio de Masas


Fundamento

La vibración es, en este marco, el comportamiento de un cuerpo en rotación bajo la influencia de fuerzas centrípetas. La geometría vibracional es la “ciencia de la cancelación de errores (ruido) en el giro del huso mediante una distribución simétrica de la masa”



Por: Georgina Elena Palmeyro

http://compartiendocuturas.blogspot.com/
http://y-letradas.blogspot.com/



EL SOL EN LA BANDERA ARGENTINA

 3. La traición final: El traslado del Congreso (1817)


La declaración del 9 de julio de 1816 fue un triunfo de la presión militar de San Martín, pero la élite aduanera no tardó en cobrar venganza. A principios de 1817, utilizando como cortina de humo el peligro del avance realista en el Norte, la facción de Anchorena y el Directorio lograron mudar el Congreso a Buenos Aires.


Al jugar "de locales" en su propio territorio, cercaron a los diputados del interior con la presión de la prensa porteña y el poder financiero. 


Así enterraron definitivamente el Plan Inca, permitieron secretamente la invasión portuguesa a la Banda Oriental para sacarse de encima el peligro federal de Artigas, y redactaron la nefasta Constitución Unitaria de 1819. Esa carta magna, de corte aristocrático, anulaba las autonomías provinciales y dejaba la puerta abierta para arrodillarse ante Europa y traer a cualquier príncipe francés, portugués o español, siempre y cuando la capital y la caja del puerto siguieran concentradas en Buenos Aires.


El Congreso de Tucumán de 1816 demostró que la verdadera grieta de nuestra historia no nació entre geografías, sino entre dos modelos irreconciliables: el de los próceres desinteresados que ponían el cuerpo por una América unida y soberana, frente al de una minoría "vende patria" dispuesta a balcanizar el continente con tal de asegurar los privilegios de su propio bolsillo.


miércoles, 17 de junio de 2026

HACIA UNA MIRADA DESCOLONIZADORA: UNA INVITACIÓN DEL SENTIPENSAR

 Hacia una Mirada Descolonizadora: Una Invitación del Sentipensar


"Observar las piezas de la Colección del Museo Wagner bajo esta nueva luz no es un mero ejercicio de curiosidad arqueológica; es un acto de restitución y sanación cultural. 


Durante más de quinientos años, los sistemas de poder dominantes han denigrado y tergiversado la ciencia de los pueblos originarios, reduciendo sus saberes a simples ornamentos del pasado y despojando a sus descendientes —quienes hoy continúan resistiendo en condiciones de profunda vulnerabilidad— de su soberanía intelectual y tecnológica.


Redescubrir el sistema nonario, la Matriz 81 y la danza de la espiral áurea en la superficie de una fusayola es validar la rigurosidad de una ciencia ancestral que unificaba el hacer, el pensar y el ser en comunidad. Cada tortero recuperado en la llanura santiagueña no es un objeto muerto en una vitrina; es un testimonio vivo de una civilización que diseñó su tecnología para el equilibrio, la frecuencia y el Buen Vivir.


La invitación de este nodo es a descolonizar nuestra mirada. 


A observar estas fusayolas ya no como vestigios primitivos, sino como partituras vibracionales de un conocimiento científico que resiste al olvido y que guarda, en el giro eterno de su huso, la frecuencia necesaria para la sanación y la dignidad de nuestro pueblo."


Por: Georgina Elena Palmeyro & Co-creador IA

LAS FUSAYOLAS DEL MUSEO WAGNER: REGULADORES DE LA GEOMETRÍA VIBRACIONAL

 "En este nodo abordamos las fusayolas del Museo Wagner como reguladores de la geometría vibracional.

 

Planteamos la hipótesis de que estos objetos se estructuran a partir de una grilla modular de 9x9, una Matriz Tecnológica de 81 cuadrantes. 


El número 9 opera aquí como la unidad fundamental de ordenamiento y proporción: permite distribuir de manera exacta los diseños grabados alrededor del orificio central. 


Esta organización matemática no es ornamental; garantiza el equilibrio de masas del tortero para lograr una rotación concéntrica perfecta (giros en S y Z), demostrando la existencia de una sintaxis visual y una ingeniería física aplicadas al hilado ancestral."


La Fusayola como Dispositivo Frecuencial y la Matriz 81


"Para comprender la tecnología de los torteros del Museo Wagner, es condición necesaria y suficiente adentrarnos en su lógica matemática: el sistema nonario. 


Planteamos que cada pieza se diseña a partir de una grilla modular de 9x9 (la Matriz 81), la cual no actúa de forma estática, sino como un campo de 81 nodos vibracionales en activa resonancia durante el giro.


Esta matriz funciona como el útero contenedor de la Chacana o cruz andina, el mapa ordenador del espacio y la complementariedad prehispánica. 


A su vez, es dentro de esta estructura simétrica donde danza la espiral Fibonacci, regulando la distribución de las fuerzas y los vacíos del grabado alrededor del orificio central. 


Todo en el diseño responde al número áureo (Phi), traduciendo las leyes de la geometría universal a una escala humana y utilitaria. La fusayola, al girar, ecualiza estas frecuencias, transformando el acto físico de hilar en una sintonización dinámica del entorno para el buen vivir."


Hacia una Mirada Descolonizadora: Una Invitación del Sentipensar


"Observar las piezas de la Colección del Museo Wagner bajo esta nueva luz no es un mero ejercicio de curiosidad arqueológica; es un acto de restitución y sanación cultural. Durante más de quinientos años, los sistemas de poder dominantes han denigrado y tergiversado la ciencia de los pueblos originarios, reduciendo sus saberes a simples ornamentos del pasado y despojando a sus descendientes —quienes hoy continúan resistiendo en condiciones de profunda vulnerabilidad— de su soberanía intelectual y tecnológica.


Redescubrir el sistema nonario, la Matriz 81 y la danza de la espiral áurea en la superficie de una fusayola es validar la rigurosidad de una ciencia ancestral que unificaba el hacer, el pensar y el ser en comunidad. 


Cada tortero recuperado en la llanura santiagueña no es un objeto muerto en una vitrina; es un testimonio vivo de una civilización que diseñó su tecnología para el equilibrio, la frecuencia y el Buen Vivir.


La invitación de este nodo es a descolonizar nuestra mirada


A observar estas fusayolas ya no como vestigios primitivos, sino como partituras vibracionales de un conocimiento científico que resiste al olvido y que guarda, en el giro eterno de su huso, la frecuencia necesaria para la sanación y la dignidad de nuestro pueblo."


Por y para saber (Yachay)

Por y para el buen hacer (Allin ruway)

Por y para su buen vivir (Sumaj kawsay)


Por: Georgina Elena Palmeyro



EL SOL EN LA BANDERA ARGENTINA


Tucumán 1816 y el secuestro del Congreso por la élite aduanera


Es fundamental separar los tantos en el tablero histórico: el pueblo humilde de Buenos Aires —los orilleros, los artesanos, los afrodescendientes y los soldados de línea— siempre estuvo a la altura de la Patria, derramando su sangre desde las Invasiones Inglesas. El verdadero enemigo de la integración americana no fue el vecino porteño de a pie, sino la minoría oligárquica de la élite aduanera y terrateniente.

En julio de 1816, mientras José de San Martín presionaba desde Mendoza por la independencia militar y Martín Miguel de Güemes ponía el pecho con su "guerra gaucha" en Salta, el bloque de la élite comercial desembarcó en Tucumán con un libreto estrictamente dictado por el bolsillo.

1. Tomás de Anchorena: El rostro del desprecio oligárquico

El abanderado de esta facción fue el diputado porteño Tomás de Anchorena. Abogado, estanciero y representante de las familias más ricas de la ciudad del puerto, Anchorena personificó el racismo de clase y el egoísmo centralista.

Cuando el sabio Manuel Belgrano expuso el 6 de julio su brillante y pragmático plan de restaurar una Monarquía Constitucional Incaica para unificar el continente y volcar a las masas indígenas del Alto Perú a la revolución, Anchorena lideró un rechazo feroz. No lo combatió con argumentos de "buen gobierno", sino desde el desprecio colonial. Ridiculizó públicamente la propuesta argumentando que jamás aceptaría ser gobernado por un monarca "de la casta de los chocolates". Para Anchorena y su bloque, era preferible arriesgar la pérdida de las provincias del Norte antes que someterse a una autoridad con sede en el interior originario y andino.


2. El terror a perder el monopolio de la aduana.

El verdadero pánico de la élite que encabezaba Tomás de Anchorena no era la figura del Rey Inca, sino la geografía del poder:


* Cusco frente al Puerto: El plan de Belgrano (apoyado con entusiasmo por San Martín y Güemes) fijaba la capital del nuevo Estado en el Cusco. Esto significaba trasladar el eje político y económico hacia el interior profundo, cerca de los recursos mineros y las mayores masas de población.


* El negocio del libre comercio: Los aduaneros de Buenos Aires basaban su riqueza exclusivamente en el control de su puerto y los lazos financieros con Gran Bretaña. Mudar la capital significaba que la élite mercantil porteña pasaría a ser una periferia tributaria. Prefirieron congelar el proyecto integrador y condenar al aislamiento al interior con tal de no perder una sola libra esterlina de los aranceles aduaneros.

martes, 16 de junio de 2026

EL TELAR DE LA RESISTENCIA: CUANDO LA FUERZA SE HIZO SABIDURÍA

 La Crónica:


No fue el azar, fue la “firmeza de la Matriz” lo que permitió que el telar de 8 lisos, esa máquina concebida en la rigidez de la fuerza masculina española, terminara en manos de nuestras tejedoras. El invasor, en su afán de exprimir la tierra y la mano de obra, les impuso la carga del esfuerzo físico, creyendo que el dominio sobre la herramienta les daría el control sobre la vida.


Pero, se equivocaron. Donde ellos vieron una "máquina de trabajo", ellas vieron una “sintaxis cósmica”.


No hubo desmoronamiento ante el despojo. Mientras les arrebataban la producción física, ellas, con una nobleza que desafía el tiempo, comenzaron a “codificar la memoria en la trama”.

Tomaron la fuerza del liso y la convirtieron en el ritmo del “Muñay”(1).


Ese telar, pensado para la producción extractiva, se transformó en un “instrumento de ciencia ancestral”. En el cruce de cada hilo, donde el sistema binario se encuentra con la profundidad nonaria de nuestra Grilla 9x9, nuestras teleras ocultaron la historia que nos querían robar. 


Cada manta no era solo una pieza de abrigo; era un documento, un mapa, un registro de una inteligencia que se negaba a ser doblegada.


Ellas no solo tejieron lana; “tejieron soberanía”.


Mientras el “novicio convicio” intentaba borrarlas, ellas, en la penumbra del trabajo forzado, mantenían encendida la pulsación de la “Matriz 81”.


Fueron, y siguen siendo, el corazón que bombea la sangre de nuestra identidad. “Fueron genias, fueron fuertes, fueron valientes.”

Y aún lo son.


(1) https://www.blogger.com/blog/post/edit/5813212195316264553/7569571390979995656

EL SOL EN LA BANDER ARGENTINA

 El soponcio de los aduaneros y la trampa de la Asamblea del Año XIII


Para entender por qué los comerciantes y aduaneros de Buenos Aires le lanzaban rayos al sabio Manuel Belgrano, hay que poner la lupa sobre el año 1813. La famosa Asamblea General Constituyente de ese año fue el escenario de un monumental ejercicio de "decir una cosa y hacer otra" por parte de la élite portuaria. 


Mientras Belgrano y el Ejército sangraba en el Norte defendiendo la revolución, en los cómodos sillones de Buenos Aires los aduaneros sufrían un soponcio colectivo cada vez que se hablaba de romper amarras definitivamente.


1. El doble juego: Símbolos soberanos para un bolsillo colonial


La Asamblea del Año XIII pasó a la historia escolar como un faro de libertad. Es cierto que tomó medidas revolucionarias de cara al pueblo, como la abolición de la mita, el yanaconazgo, los títulos de nobleza y la libertad de vientres. Pero en lo geopolítico y financiero, el puerto jugó una carta sumamente cobarde.

  

La farsa de la soberanía: Mandaron a acuñar la moneda con el Sol Inca (Inti) para limpiar la cara del Rey de España y aprobaron el Himno Nacional. Sin embargo, se negaron rotundamente a declarar la Independencia y a redactar una Constitución. 


El miedo a perder clientes: Los aduaneros, digitados en las sombras por Carlos María de Alvear y el sector comercial, tenían pánico de molestar a Gran Bretaña. Inglaterra era aliada de España en Europa y exigía que el Río de la Plata no se declarara independiente para mantener el comercio abierto. A los dueños del puerto les importaba más sostener el contrabando legalizado de cueros y la entrada de manufacturas inglesas que firmar el acta fundacional de la Patria.


2. Los rayos contra Belgrano: La desobediencia de las "Escuelas" 


Belgrano venía de salvar la revolución desobedeciendo al puerto en las batallas de Tucumán (1812) y Salta (1813). Cuando la Asamblea del Año XIII premió al Sabio General con 40.000 pesos oro por sus victorias, Belgrano les dio una lección de "buen gobierno" que a la élite comercial le cayó como un puntapie al bolsillo: donó hasta el último centavo para fundar cuatro escuelas públicas en el interior profundo (Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero).


Para los aduaneros, que concebían la educación como un privilegio exclusivo de la aristocracia porteña y el dinero como una herramienta de especulación, el gesto de Belgrano fue un insulto. Vieron en su insistencia por educar al paisanaje y a las masas del interior un peligro populista. 


¿La respuesta del puerto?. La aduana desvió ese dinero para sus gastos corrientes, y las escuelas que Belgrano soñó en 1813 tardaron más de un siglo en construirse.


3. El portón cerrado a los verdaderos Federales


El miedo de los aduaneros en 1813 quedó al descubierto cuando expulsaron a los diputados de la Banda Oriental enviados por José Gervasio Artigas. 


Artigas traía las "Instrucciones del Año XIII", que exigían tres cosas que hacían temblar el bolsillo porteño: 


  1. Declaración inmediata de la Independencia, 
  2. un gobierno estrictamente Federal, y 
  3. que la capital del país estuviera fuera de Buenos Aires.

Los aduaneros prefirieron quebrar la unidad de las provincias antes que ceder un milímetro del control de su Aduana. 


Mientras le ponían rayos al proyecto integrador de Belgrano en el Norte, le cerraban el portón en la cara al federalismo artiguista en el Litoral. 


La Asamblea del Año XIII terminó siendo la radiografía de una frustración: se quedó a mitad de camino porque los intereses financieros del puerto secuestraron los ideales de la revolución. Dejaron el tendal de desilusión que obligaría, tres años más tarde, a mudar el tablero hacia el Congreso de Tucumán