miércoles, 26 de noviembre de 2008

HUGO DIAZ




Fue un creador insuperable que elevó su instrumento predilecto, la armónica, a una jerarquía inigualada.

Aprendió a tocar siendo niño, iniciándose en la Orquesta Educacional Infantil, dirigida por el maestro Leopoldo Bonell.


Se hizo conocer en los ya desaparecidos Radio del Norte y Parque de Grandes Espectáculos de Santiago del Estero.


Emprendió luego la conquista de Buenos Aires con un conjunto folclórico que formó con su cuñado, el bombisto Domingo Cura y la voz de su esposa Victoria Cura.


Según los críticos el suyo fue un folclore de corte técnico, implementando variaciones de gran originalidad en cada interpretación.


Dedicó una serie de grabaciones de jazz junto a Duke Ellington y Ella Fitzgerald en Brusela, de Louis Armstrong en una gira por Alemania y Francia y con Sara Vaughan en América. Logró un disco de oro en Japón.


El popular y querido "Orejita", como le decían sus amigos, se fue de este mundo el 24 de octubre de 1979 en Buenos Aires.


martes, 25 de noviembre de 2008

YAHATUEY O HATUEY



En 1511, Diego Velásquez partió de La Española (ahora la República Dominicana) para conquistar y colonizar a Cuba. Entre sus soldados estaba Hernán Cortés, que posteriormente conquistaría a Méjico. Al llegar a Cuba, Velásquez fundó a Baracoa la primera población española.

Hatuey, un jefe Taíno de isla de La Española, que había escapado en canoas con alrededor de cuatrocientos hombres, mujeres y niños, advirtió a los cubanos lo qué podían esperar de los españoles. Él le explicó la necesidad de unirse contra los hombres blancos el enemigo común, los que habían infligido mucho sufrimiento a su pueblo.

Según lo reportado más tarde por el sacerdote Bartolomé de Las Casas, Hatuey mostró a los cubanos una cesta llena de oro y de joyas. Y dijo "este es el dios que los españoles adoran. Por esto ellos luchan y matan; por esto nos persiguen y es por eso qué tenemos que lanzarlos al mar"

Ellos nos dicen, "que adoran a un dios de la paz y de la igualdad, pero usurpan nuestras tierras y nos hacen sus esclavos. Nos hablan de un alma inmortal y de sus recompensas y castigos eternos, pero roban nuestras pertenencias, seducen a nuestras mujeres, violan a nuestras hijas. Y como no pueden igualarnos en valor, estos cobardes se cubren con hierro que nuestras armas no pueden romper."

Los Taínos de Cuba oriental y central no podían creer el horrible mensaje de Hatuey, y solamente unos pocos se le unieron.

La estrategia de Hatuey contra los españoles fue la de atacar, a manera de guerrilla, y después dispersarse a las lomas, donde los se reagrupaban para el siguiente ataque. Por cerca de tres meses las tácticas de Hatuey mantuvieron a los españoles a la defensiva, asustados de dejar la fortaleza de Baracoa.

Gracias a un traidor, Velásquez pudo rodear y capturar a Hatuey. En Febrero 2, 1512, Hatuey fue atado en una hoguera en el campo español, donde fue quemado vivo. Momentos antes de encender el fuego, un sacerdote le ofreció la salvación de su alma, mostrándole la cruz y pidiendo que él aceptara a Jesús para ir al cielo.

"¿Hay gente como ustedes en cielo?" -Preguntó Hatuey.

-"Hay muchos como nosotros en cielo" -contestó el sacerdote.

Hatuey contestó que él no deseaba saber nada de un dios que permitía que tal crueldad fuera hecha en su nombre.

Fuente
www.juanperez.com/historia/hatuey.html

Imagen
elintruso.com

lunes, 24 de noviembre de 2008

SAN MIGUEL DE ARALAR




Dice la leyenda, que algunos la datan en el siglo VIII, que un tal Teodosio, de la población navarra de Goñi, en las faldas de la sierra de Andia, fue una vez interceptado por el diablo disfrazado de ermitaño, quien le indicó que su mujer le estaba siendo infiel.

Loco de ira corrió a su casa y entrando en la habitación conyugal encontró en su cama a dos seres y suponiendo era su mujer y el amante los mató, cuando prendió la luz vio que había matado a sus propios padres.

Ocurrió que estos, que eran ancianos, tenían frío y la mujer de Teodosio les cedió su cama pues era la zona más caliente de la casa.

Ante tal crimen acudió Teodosio al obispo de Pamplona quien le indicó que a dicho pecado solamente podía dar la absolución el Papa, por lo que Teodosio marchó a Roma.

El Santo Padre le impuso como penitencia que hiciera vida de ermitaño con una cadena a sus pies hasta que estas cadenas se rompieran.

Teodosio con las cadenas atadas a la cintura estuvo durante siete años viviendo como ermitaño en los montes cercanos a su pueblo, hasta que un día estando en el monte Aralar salió de una cueva un enorme dragón.

Invocó Teodosio a San Miguel, quien se le apareció y venció al dragón, que herido de muerte se precipitó por una sima.

En ese momento se le rompieron las cadenas a Teodosio, quien como agradecimiento erigió en dicho lugar en el año 707 un santuario en honor a San Miguel, donde se guardan aún las cadenas.

Hasta aquí la leyenda. El dato real es que el primer documento de la existencia de este templo es del 1027.

En Navarra consta la existencia del Monasterio de Leire el año 842, que documentalmente antecede a la iglesia de San Miguel del Aralar.

A media hora andando sobre el pueblo de Goñi está la Ermita de San Miguel (advocación proveniente, según el Diccionario de la Real Academia de Historia de 1802, “por creerse que el santo arcángel se dejó ver en aquel sitio al celebre asceta y penitente D. Teodosio de Goñi, natural de este pueblo”) y cerca había una estela discoidal que precisaba el lugar exacto donde se le apareció el demonio.

El templo de San Miguel de Aralar, situado en estratégico lugar con imponentes vistas, es el resultado de distintas reedificaciones.

Es de planta basilical de tres naves.

Destaca entre todos sus valores el espléndido frontal de esmaltes del altar, que antaño estaba en la catedral de Pamplona, una de las más importantes piezas de este tipo del románico de toda Europa, obra del siglo XII.


Imagen
benedicamus-domino.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/el-dragon-herensurge.html

domingo, 23 de noviembre de 2008

TRADICIÓN DE INKA QAMAÑA




En el distrito de Cuturapi, en la parte que comprende el cerro Kapía, dicen que existe una construcción arquitectónica, especie de templo o casa de material piedra, que se denomina Inka Qamaña o descanso del Inca, otros hacen referencia que se encuentra en el centro poblado de Queñuani; en el sitio denominado Callo Uta, donde los monarcaS Cusqueños que lo visitaban, forzosamente tenían que descansar en ese sitio, antes de ingresar a la ciudad sangrada de Yunguyo, de paso al gran templo del Sol, en el Titicaca, solamente parangonado con el templo del Sol de Qorikancha en el Cusco, Pachacamac en Lima, Ankokawa y Wirakocha o Cacha en la nación Kana, Cusco.

Kauffmann nos refiere que el Inca Waina Qapaq que gobernó de l493 a l525 más o menos, en sus grandes conquistas llegando en el norte hasta Ancasmayo y en el Qollasuyo, se había suscitado sublevaciones e invasiones de los selváticos Chiriguanos, procedentes de Guaraní en el año de l5l8, traspasando el Chaco llegaron hasta las faldas de la cordillera oriental de Bolivia, otros dicen que llegaron hasta Huancané, encabezado por un español llamado Alejo García que había naufragado en las costas de Brasil en años anteriores que después fue muerto. Waina Qapaq vino con un poderoso ejército al Qollasuyo para enfrentar a los Chiriguanos, a quienes los derrotó completamente.

El Inca se propuso ampliar sus conquistas hacia Tucumán y Chile y para ello era muy importante visitar al templo del Sol de la Isla de Titicaca para honrar y consultar a los más famosos oráculos que existía en el templo del Sol para su campaña triunfadora.

Cuenta la tradición de los moradores de Queñuani, que los Incas salían de la capital del Tahuantinsuyo la ciudad del Cusco, en son de guerra de conquista, romería y peregrinaje religiosa hacia el Qollasuyo; con un ejército numeroso, su séquito de orejones, su coya y las pallas, los yanaconas o servidores, sus barredores de caminos; sentado en una litera de oro, cargado por los nobles del Cusco, después de 20 días de viaje; los chasquis o correos ya anunciaban su proximidad a la ciudad de Yunguyo, con un ruido estrepitoso de los gritos de sus soldados, el sonido de las trompetas o Pututos, (caracol procedente de la costa de Ecuador), retumbar espectacular de las Tinyas o tambores, elaborado con la piel de sus enemigos, que tenían sonidos muy especiales.

La ciudad sagrada de Yunguyo era muy importante en aquella época, por el control o especie de aduana para todos los romeros y estaba cercado de costa a costa por una muralla de piedra con puertas y porteros, de donde empezaba el suelo sagrado, para la entrada al templo del Sol del Titicaca; su abuelo Pachacutec Inca y su padre Tupac Inca Yupanki de Waina Qapac habían hecho construir en Yunguyo, un templo del Sol (hoy templo mayor de nuestra señora de la Asunción) un palacio suntuoso, donde gobernaba un pariente del Inca un sacerdote menor Willka o Auqaches, (limpiador de pecados), Qolqas o graneros, muchos edificios de los pobladores, divididos en dos barrios o zonas, Masaya (parte alta) y Arasaya (parte baja).

El sitio denominado Inca Qamaña era costumbre y tradición de los Incas un descanso forzoso antes de ingresar a la ciudad de Yunguyo, donde permanecía una noche y un día, después de un largo viaje y reparar sus energías; terminado este descanso por fin llegaba a la ciudad de Yunguyo en medio de aclamaciones de sus vasallos, donde permanecía un mes hasta un año, sometiéndose a los ayunos, penitencias y purificaciones de sus pecados a cargo del gran sacerdote.

Auqachec. Después de su estadía en esta ciudad, continuaba su marcha hacía el templo del Sol, por el camino real aderezado y empedrado, por Inca calle o Chacapata (hoy Jr. 28 de julio), Kasani, Loqa, Copacabana.


(Tradición recogida por Prof. J. Torres Ch) en Queñuani.
(Información del Prof. Francisco Tonconi.)

Fuente:
TRADICIONES MITOS Y LEYENDAS DEL LAGO TITICACA Y TIAHUANACO
http://historia_yunguyo.pe.tripod.com/historiadeyunguyo/id4.html

Imagen
musicaandinalatinoamericana.blogspot.com

sábado, 22 de noviembre de 2008

SOL - Kalamarka



Padre SOL eterna luz de paz, en la lejendaria ciudad de Tiwanaku, junto a los hermanos y hermanas del balet ADAF

viernes, 21 de noviembre de 2008

EL ZORZAL PATAGONICO




En lengua Tehuelche: Segiep

El Zorzal Patagónico (Turdus falcklandii)


Es un pájaro grande, con el dorso marrón oscuro, con el vientre y pecho amarillos ocre pálido. La garganta es blanca, manchada de negro y el pico y las patas son amarillas.

Los Onas decían que en tiempos antiguos un hombre pequeño, Xo•olche quiso convertirse en guanaco.

Los demás se opusieron, porque al ser de cuerpo tan chico la caza del guanaco no tendría ningún interés.

Entonces el se transformo en un pájaro, el zorzal patagónico, y a todos les pareció bien. Sin embargo, todavía recuerda sus primeras intenciones, y es por eso que su canto se parece a veces al relincho del guanaco.


Fuente:
http://www.turismo.riogallegos.gov.ar/contenidos/fauna.htm
Imagen
http://www.inta.gov.ar/

jueves, 20 de noviembre de 2008

LA AURORA BOREAL




Leyenda Inuit sobre la Aurora Boreal

"Los límites de la tierra y el mar son bordeados por un inmenso abismo, sobre él aparece un sendero estrecho y peligroso que conduce a las regiones celestiales.

El cielo es una gran bóveda de material duro, arqueado sobre la tierra. Hay un agujero en él a través del que los espíritus pasan a los verdaderos cielos. Sólo los espíritus de aquellos que tienen una muerte voluntaria o violenta y el cuervo, han recorrido este sendero. Los espíritus que viven allí encienden antorchas para quitar los pasos de las nuevas llegadas. Esta es la luz de la aurora. Se pueden ver allí festejando y jugando a la pelota con un cráneo de morsa.

El sonido silbante y chasqueante que acompaña, a veces, a la aurora son las voces de esos espíritus intentando comunicarse con las gentes de la tierra. Se les debería contestar siempre con voz susurrante.

A los espíritus celestiales se les llama ‘selaimut’, ‘sky-wellers’, moradores del cielo".


Imagen
pepegrillo.com

miércoles, 19 de noviembre de 2008

EL GRAN AMOR DE YIGUI

Reina de Seondeok, dinastía Shilla


En los tiempos de la dinastía Shilla, entre los años 632 y 647, reinó una reina mujer. Su nombre de monarca era Seondeok y, además de sabia y generosa, poseía un rostro de gran belleza. Cuando la procesión que llevaba a la reina atravesaba las calles de Seorabal en alguna de sus salidas, todo el mundo salía de sus casas para aclamarla y poder contemplar de alguna manera su legendaria hermosura.

Un día aconteció que un joven llamado Yigui, que visitaba por primera vez la capital del reino, tuvo la oportunidad de ver desde cerca a la reina Seondeok, que pasaba por la calle principal transportada en una silla de oro y escoltada por una magnífica procesión. Desde ese instante el joven se sintió atravesado por un profundo e irremediable amor por la reina. El sentimiento, incontrolable, fue creciendo y creciendo, y ante la conciencia de ser imposible e irrealizable, el joven se sumió en un estado de completa locura. Olvidado de volver a su pueblo de origen, vagaba por las calles de Seorabol gritando a todo aquel que quisiera escucharlo que estaba perdidamente enamorado de la reina Seondeok.

Tiempo después, cuando la procesión de la reina Seondeok volvió a pasar por las calles de Seorabol, el joven Yigui se lanzó corriendo para alcanzar a la reina. Los guardias lo cogieron antes de que pudiera siquiera aproximarse a ella y se lo llevaron en vilo.

Al ver esto la reina preguntó a uno de los ministros que la acompañaban quién era ese joven que gritaba desaforadamente mientras se lo llevaban. El ministro, con la cabeza baja, como si cometiera una gran falta, le explicó quién era Yigui y cuál era la causa que lo había llevado a ese estado. La reina se sintió compadecida del joven y pidió que lo trajeran a su presencia. Los cortesanos intentaron disuadirla, pero la reina no escuchó razones y dijo: “Si yo soy la causa de su locura, puedo ser el remedio que lo cure. Traedlo a mi presencia y dejadlo que camine junto a mí.”

Cumpliendo la orden, los guardias trajeron a Yigui, quien no cabía en sí de contento e iba marchando al lado de la silla de la reina saltando y gritando que amaba más a la reina que a sí mismo.

La procesión de la reina se dirigía a un templo budista que se hallaba en las cercanías de Seorabol. Allí la reina se retiró a rezar al santuario principal. Yigui se quedó esperándola bajo una torre de piedra como un perro fiel.

Pero el tiempo pasaba y la reina no terminaba sus oraciones, de modo que Yigui, cansado de tantas emociones, se quedó profundamente dormido al pie de la torre. Cuando la reina terminó sus oraciones y salió fuera del santuario, vio a Yigui que dormía como un bendito apoyado en la torre. Una profunda compasión se apoderó de la reina al ver el aspecto de Yigui. El joven, que era en realidad un hijo de buena familia, se había convertido en un pordiosero, con sus ropas hechas harapos y el cuerpo y el rostro cubiertos de mugre y suciedad. Sonriendo y murmurando por lo bajo “gracias por quererme”, se sacó una de las pulseras de oro que adornaban su muñeca y se la puso con suavidad entre las manos. Hecho esto, la reina y su procesión partieron silenciosamente hacia el palacio.

Horas después, Yigui despertó y se encontró con que la reina se había ido y el templo estaba vacío. Una profunda congoja se apoderó del joven, quien estrechó con fuerza la pulsera de oro contra su pecho.

Conmovido al descubrir el aspecto humano y generoso de la reina, su amor creció hasta lo inconcebible y se transformó en un fuego que abrasó primero su corazón y luego se expandió hacia su cuerpo, convirtiéndolo en una bola de llamas vivas. En ese estado, el joven iba de un lugar a otro, incendiándolo todo a su paso. Cuando la reina supo lo que estaba ocurriendo, escribió un conjuro y ordenó que la población se protegiera pronunciándolo. El conjuro decía así: “El amor de Yigui incendió su corazón y transformó su cuerpo en fuego. No lo miréis ni lo tratéis y echadlo lejos al mar.” Cuando la gente pronunciaba estas palabras, la bola de fuego incontrolable en que se había convertido Yigui se alejaba obediente sin producir ningún daño en los poblados, puesto que era la voluntad de su amada reina.

Con el tiempo Yigui se convirtió en el dios del fuego y en el dios del amor apasionado, por lo que fue venerado y respetado por la gente común.

Fuente

http://aranchataekwondista.wordpress.com

Leyendas de Corea

Imagen newworldencyclopedia.org

martes, 18 de noviembre de 2008

EL VELO DE LA NOVIA

EL VELO DE LA NOVIA
(Cataratas del Iguazú)


La exuberante vegetación de la selva tropical envuelve el paisaje con el embrujo de su magnifica belleza.

Los árboles elevan sus copas al cielo en isipós, helechos y bejucos, y se mezclan y se entrecruzan unos con otros en cascadas de verdes intensos, de amarillos, de sepias y de pardos.

El duro lapacho cubierto de flores violáceas, el peteribí festoneado de pétalos blancos, el Jacarandá que luce su floración añil, el ivirá pitá con su manto de corolas amarillas, y los cedros, los algarrobos, los quebrachos y los timbós, que forman la abigarrada selva, son cuna y sostén de las maravillosas orquídeas que, en múltiples formas y coloridos hermosos, se ofrecen con profusión a los ojos admirados de los que llegan a gozar de belleza tan extraordinaria.

Y junto a esta hermosura de formas y de colores, el magnífico espectáculo del río, del Iguazú, del Agua Grande, como bien lo nombraron los primitivos habitantes de la región.

Fue en tiempos de los guaraníes, precisamente, hace muchísimos años, tantos que no se podría determinar su número.

En ese marco de Soberbia belleza, en una choza levantada junto a la orilla, defendida por los colosos de la selva, vivía Panambí con su madre.

Tan bonita y tenue como mariposas que en vuelo raudo cruzaban la floresta, era esta Panambí de la leyenda.

Bonita, muy joven, de grandes y expresivos ojos negros y lacio y brillante cabello, vivía gozando de los dones que le brindaba la naturaleza.

Su voz armoniosa se desgranaba en dulces melodías, cuando, dirigiendo la frágil canoa, llevando su cesto tejido con fibras de yuchán, iba en busca de apetitosos frutos o de exquisita miel silvestre, de camoatí o de lechiguana.

Su madre la oía desde lejos y distinguía su voz cristalina destacándose del ruido que hacía el agua al precipitarse desde la altura y de los trinos de los pájaros que cantaban en la fronda...

Panambí llegada fresca y armoniosa, con su cesto repleto de provisiones. Era una flor más, entre las flores de la selva y su sonrisa constante reflejaba su amor a la vida, su alegría de vivir.

Un día, como tantos otros, Panambí, con su cesto enlazado en el brazo, llegó hasta la orilla donde se hallaba amarrada la canoa, marchaba a su cabaña llevando el tribuno del bosque.

Desató el cordel que sujetaba la canoa; tomó la pala y a los pocos instantes, manejada con pericia, la embarcación se deslizaba por las aguas tranquilas en dirección a su oga.

Volvía del grupo de islas a las que había llegado en busca de frutos y de miel de camoatí. Allí el río era ancho y la corriente muy suave. El crepúsculo teñía de rojo, violado y oro, las nubes y las aguas.

La vegetación de las orillas, erguida o inclinada sobre el río, ponía un marco de verdes diversos en el paisaje.

A mitad de camino se cruzó con otra canoa. La dirigía un indio joven, desconocido para ella, que la miró, con curiosidad primero, con interés, luego.

El indio, apuesto, de piel cobriza y brillante, de cuerpo recio y brazos fuertes, impulsaba la canoa con movimientos firmes y precisos.

Al pasar cerca de la doncella, clavó sus ojos dominadores en la dulce Panambí y una gran admiración se pintó en ellos.

La niña quedó como hipnotizada, incapaz de separar su vista del desconocido que así la había impresionado.

Continuó mirándolo en la misma forma hasta verlo desaparecer en la lejanía. Por un momento quedó inmóvil, en medio del río, la canoa mecida suavemente por el vaivén de las aguas.

Cuando volvió a la realidad, la luna había extendido su manto de plata y se reflejaba en el río dibujando una estela brillante.

Pensando en su madre que la esperaría ansiosa, dio a la pala un impulso vigoroso y la canoa surcó las aguas con rapidez.

Al llegar a su cabaña, tal como se lo figuraba, la madre la esperaba afligida.

- ¿Qué te ha sucedido, Panambí? ¿Cómo vuelves tan tarde? - le preguntó.

- No sé... madre... - respondió la niña con mirada ausente.

La madre la miró sorprendida. Una expresión desconocida, como ausente, se pintaba en el semblante de la niña. Por eso, alarmada, insistió:

-¿Qué te ha sucedido, Panambí? ¿No habrás hallado, por ventura, a Pyra-yara?

La niña la miró con mirada turbada y nada respondió. Ella misma no sabía lo que sucedía: pero eso si, sabía que no estaba como siempre.

El recuerdo del apuesto muchacho que viera en el río, no la abandonó desde entonces.

Si caminaba sobre la tierra rojiza que formaba los senderos, o marchaba por la selva separando helechos e isipós para poder pasar, o recostada en su hamaca miraba al cielo azul, o junto a la orilla mojaba sus pies en el agua clara que lamía la playa, la imagen del desconocido estaba siempre ante ella como un ser sobrenatural que la hubiera hechizado.

Sólo ansiaba que llegara la tarde para tomar su canoa y marchar a las islas, con la esperanza de volverlo a ver.

Y cada tarde y cada crepúsculo, el encuentro se repitió durante mucho tiempo.

Una noche, la paz reinaba en la selva y en la cabaña de la orilla, cuando se oyó, viniendo del río, un ruido de remos que hendían las aguas. Estas, a su contacto, se agitaban y se encrespaban, levantándose en olas que golpeaban con furia en la playa.

Panambí tuvo un sobresalto y se despertó como al conjuro de un mandato ineludible.

Abandonó la hamaca tejida, de algodón, donde hallaba descansando, y corrió a la orilla atraída por el llamado del desconocido que en ese instante pasaba con su canoa frente a la niña.

Panambí miraba absorta hacia el medio del río.

La misma fuerza que la impulsó hasta allí la condujo hacia el lugar donde se había detenido la canoa.

Al introducir sus pies en el río, éste se calmó y una superficie de aguas mansas y tranquilas la invitó a llegar hasta la embarcación que esperaba.

Panambí, inconsciente, obedeció a la fuerza poderosa que la dominaba y entró en el agua, la mirada fija en un punto lejano...

Las aguas, bajas al principio, sólo taparon sus pies, pero a medida que se internaba en ellas, iban cubriendo todo su cuerpo hasta que en un instante, sin notarlo siquiera, con la visión del apuesto guerrero que aún la esperaba, Panambí se hundió en las aguas que la envolvieron con su manto de cristal.

Poco después, el cuerpo exánime de la doncella, llevado por las aguas, aparecía junto a Pyra-yara, que no otro era el extraño ocupante de la embarcación.

El Dueño del río y de los peces, la tomó entre sus brazos fuertes y colocó el cuerpo sin vida en una balsa de juncos y tacuaras que flotaba amarrada a la popa de su canoa.

Con tan delicado botín, dirigió su embarcación hacia el lugar donde las aguas, al despeñarse en el abismo, formaban una enorme caída.

Los cabellos de Panambí, fuera de la balsa, marcaban una estela oscura en las aguas del río.












Navegaron durante algunos instantes, hasta que un ruido sordo e impotente, anunció la proximidad de la caída.

Al llegar, la canoa dirigida por Pyra-yara, apenas apoyada en las aguas, cayó al abismo formando un todo con la masa líquida, para seguir allí abajo el curso del río, como si no hubiera tenido que pasar semejante obstáculo, demostrando con ello su naturaleza sobrehumana.

No sucedió lo mismo con el cuerpo de Panambí que, despedido de la balsa por el potente impulso de la caída, quedó preso entre piedras del gran macizo por donde se volcaban las aguas al abismo, convirtiéndose en piedra ella misma y guardando sus formas humanas.

Un chorro de agua muy blanca y muy tenue se desliza desde entonces por su cabeza y cubre su cuerpo de piedra semejando un velo de novia que se deshace en gotitas de cristal antes de volver a formar parte del caudal del río.

Ese fue el final de Panambí, la enamorada de un imposible, que olvidó que Pyra-yara, Dueño del río y de los peces, es incapaz, por ser esencia divina, de amar a ninguna mujer sobre la tierra.

VOCABULARIO

IGUAZU: (I: agua; GUAZU: grande) Agua grande.
PANAMBI: Mariposa.
YUCHAN: Palo borracho.
OGA: Casa.
CAMOATI: Avispa melera.
PYRA-YARA: Dueño del río y de los peces


Biblioteca "Petaquita de Leyendas", de Azucena Carranza y Leonor M. Lorda Perellón, Ed. Peuser, Bs. As. 1952

Tomo VI: RAYITRÁI (Cascada de flores)

Bibliotecas Virtuales.com

Leyenda guaraní

lunes, 17 de noviembre de 2008

EL TRASGO




Trasgo es el nombre genérico de un duende familiar, bien conocido en casi toda España aunque con algunas variantes en el nombre. Trasgu en Cantabria y Asturias, Trasno en Galicia, Follet en Cataluña.

Según la tradición, estos pequeños seres, habitantes de un mundo mágico, viven en los castros, en los bosques y en las casas.

En la mitología gallega también pueden recibir el nombre de Trasgos, diaños, tardos, etc. En una tierra de hadas, "mouras", santos milagreiros (milagrosos)… brujas (haber, hainas), no pueden faltar estos pequeños y polivalentes seres que tanto pueden ejercer como "demonios pequeños" o como "duendes inofensivos".

Y como en todo, en el mundo mítico gallego también hay jerarquías y los "demos" se dividen en varias clases:

1º.- Los que viven en la atmósfera, o "demonios del aire" (demochiños, nubeiros, tronantes), producen miedo a través de fenómenos raros y atmosféricos.

2º.- Los que viven en la tierra: Trasgos, trasnos, se burlan de las personas normalmente de forma inocente.

3º.- Los que viven en el Infierno: Satanás y los Diablos Mayores, que tientan al hombre buscando su perdición.

En Galicia, el trasno es considerado un duendecillo doméstico carente de poder para hacer daño, salvo asustar.


Vuelcan jarras de leche, hacen ladrar a los perros, dan portazos… pero si se les trata bien, lo arreglan todo y colocan las cosas en su sitio. Se dice que muchas veces aunque son invisibles para los adultos, los niños pequeños y los animales si pueden verlos.

De espíritu inquieto, no abandonan la casa donde habitan a menos que los humanos se trasladen de residencia, entonces ellos también andan de mudanza: ""Xa que todos vais de casa mudada, tamén veño eu coa miña gorra encarnada".

Parece claro el origen indoeuropeo del trasno, ya que con diferencias mínimas lo encontramos por toda la cornisa atlántica y mediterránea de Europa.


Características:

Pequeño, delgado, ojos de fuego, con un agujero en la mano, cojo, uñas muy largas. Vestido con una casaquita y gorro rojos.
Posee cuernos.
Para deshacerse de él es necesario pedirle que haga algo en lo que fracase y se sienta descorazonado. En general son cosas parecidas, varían según la zona.

En Asturias se le pide que traiga un "paxu" de agua en la mano y esta se le escurre por el agujero. En la Mariña lucense es el maíz lo que se le escapa por "la mano furada"


Imagen
eraatlanta.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/10/el-trasno.html

domingo, 16 de noviembre de 2008

EL DUENDE DE LA INVISIBILIDAD




Algunos dicen que los duendes son simplemente un producto de la imaginación. Todos aquellos que piensan eso, no saben de esta historia. En verdad sí existen y son muy inteligentes, es más, con un coeficiente intelectual diametralmente opuesto a su tamaño real.

En promedio miden unos treinta y seis centímetros de altura, tienen la costumbre de resolver los problemas de los humanos y en el fondo ese es el ligamen que los une desde tiempos inmemoriales. Al igual que muchas otras criaturas vinculadas a esos animales que “razonan”, hablan y levantan grandes edificios, también los duendes están en peligro de extinción.

Ya quedan pocos en el planeta y al contrario de cómo pensaba el imaginario colectivo, los duendes viven por todo lado, no solamente en algún país europeo olvidado. Los pequeños genios tienen toda la contextura de un humano de principio a fin, pero son narizones en exceso, con orejas puntiagudas, de barbas blancas trenzadas y poseen unos ojos que cuando miran pueden hipnotizar a cualquiera que los ve.

Pero no todos tienen el privilegio de encontrarse con alguno y es más, se protegen de ser vistos porque sirve como un mecanismo de defensa para que no se muera alguno de los seiscientos setenta y cinco que quedan repartidos por ahí. Todos tienen un pacto: mantenerse vivos de los depredadores, de los investigadores, de los curiosos, de los niños inquietos o de aquellos que se hacen millonarios investigando los fenómenos paranormales. Y lo han logrado.

Los duendes pueden ser vistos solamente por los niños que no hablan o que apenas empiezan a desarrollar el lenguaje, aquellos “peques” menores de seis años, exclusivamente los de buenos sentimientos. Dicho de otro modo, son pocos los privilegiados, porque con la televisión y la modernidad, los infantes pierden la inocencia y la pureza cada vez a edades más tempranas.

En el clan de los duendes sobresale uno, Ñoqui, el duende de la invisibilidad. Dentro del equipo cada uno tiene una misión, todos poseen una magia particular y en el caso de Ñoqui, su fuerte es sin duda la capacidad para los inventos. Ya casi cumple los ciento treinta años de vida (por cierto, los duendes viven en promedio seiscientos años) y a su edad juvenil, puede sentirse orgulloso por ser el verdadero inventor de lo último de la tecnología de los humanos.

Si alguna vez a usado un teléfono celular, conoce los Ipod, ha navegado por Internet o se ha divertido con un GameBoy no dude en darle las gracias a la creatividad de Ñoqui. Por cierto, es el autor intelectual del concepto de la tele transportación y la usa siempre, pues la adaptó a su reloj de pulsera especial, utilizado para viajar de un lugar a otro con tan solo oprimir un botón.

Bueno... algo sí tiene este inteligente el pequeñuelo, hay inventos propios que guarda en total secreto y dice que se los va a llevar hasta la tumba, pues los seres humanos aún no están preparados para ciertos conocimientos.

El sabio Ñoqui siempre planea una estrategia. Observa a los humanos cuando duermen, los estudia mientras están despiertos y si pasan la prueba de la humildad del corazón, les habla al oído, les sugiere alguna idea novedosa, vanguardista que culmina en un invento exitoso en el mundo. La fama, el dinero y el consumo excesivo, es lo que pasa luego de que el secreto es revelado en el afortunado oído.

Por alguna extraña razón, Ñoqui tiene cierta preferencia por las orejas de gente Made In Japan.

Su invento más reciente es un aparato capaz de desaparecer los objetos y las personas, inclusive a los duendes, en realidad, cualquier cosa. Este dispositivo fue bautizado como “el control remoto de la invisibilidad”. Ñoqui pensó que sería genial para su clan, sus hermanos de sangre para que pudieran ocultarse o mostrarse a su antojo, incluso en el caso de los niños problema, capaces de revelar a sus padres el secreto de su existencia.

Pero un dilema en formato de pregunta pasaba por su creativa cabeza: ¿Los humanos estarán listos para semejante conocimiento y avance tecnológico? La respuesta que se dibujaba en su corazón era un rotundo y contundente NO del tamaño de una catedral gótica.

Los motivos serían muchos y las razones serían inmensas, pues si el duende seleccionaba mal al humano de su último invento, podría volverse loco de poder y hasta podría terminar desapareciendo a todo el mundo para llenarse de avaricia y convertirse en el hombre más rico del mundo. También desaparecería a su antojo a todos los que les caen mal o a aquellos que obstaculizaran su paso.

En resumen, el portador del secreto de la invisibilidad debería de ser una persona sencilla, pero ante todo extremadamente noble, sin mucha codicia en sus pensamientos. En verdad la tarea de la selección no era nada sencilla en esta ocasión.

El pobre de Ñoqui pasó varias noches visitando vecindarios, ciudades, urbanizaciones y cuanta casa se encontró, pero nada, nadita de nada. Todos los dueños de las orejas no eran lo suficientemente nobles de corazón.

Finalmente luego de tanta búsqueda, se metió camuflado por la puerta en la que sale el perro del dueño de la casa, una tamaño exacto y cómodo para Ñoqui, quién presuroso se escabulló por la cocina de aquel que sería el elegido.

Bernardo Mena es un científico de profesión, químico, para ser más específicos- Siempre en su laboratorio trataba de inventar cosas con un único fin: mejorar la vida de sus semejantes. No pertenecía a una familiar pudiente ni mucho menos más bien todo lo que tenía hasta su más desgastado tubo de ensayo se lo había ganado con las reacciones químicas de un cerebro que no paraba de trabajar. Pero el futuro de Mena era promisorio y además, era noble de corazón.

Luego de una experimental y agotadora jornada de trabajo Bernardo decidió irse a dormir más temprano de lo normal, a eso de la dos y quince de la madrugada. El científico vivía de manera solitaria, pues la fórmula para entender a las mujeres nunca la había encontrado. Su compañero de andanzas y guardián de sus secretos era Copérnico, su perro salchicha.

¡Que dicha que se fue a dormir más temprano!, pues la noche le tenía una sorpresa de lujo. Cuando estaba realmente dormido Bernardo soñaba cosas extrañas, pero nunca se imaginó en la posibilidad de que un duende le hablara al oído.

Ñoqui revisó a su candidato de pies a cabeza y confirmó que dormía plácidamente. Llevó su boca al oído y con voz rugosa le preguntó: “¿Cuál es tu máximo deseo en la vida?”. Él le respondió obviamente entre dientes y dormido: “Mmmmmm inventar algo impooortanteeee, para ayuuuuuudarrrrr a los demaaaaásss, eso es lo que haría un buen científicooooooooooooo por la humanidad”.

El duende lo volvió a ver fijamente y le susurró que en el mundo de los humanos ya son pocos en los que piensan en los demás, pero como él era una excepción le iba a dejar en su mesita de noche uno de sus más poderosos inventos: el control remoto de la invisibilidad. Antes de irse, sacó de un pequeño bolso el prototipo del control, apuntó hacia su pecho, oprimió el botón rojo principal y pluuuuuuuuuf se evaporó en el aire y ya no era visible.

Junto a la cama de Bernardo flotaban unas hojas con dibujos, el control remoto único en el mundo de los duendes y los humanos y una pequeña nota escrita a mano que decía:

En tus manos tienes el poder de la invisibilidad, es fácil de usar... solamente tienes que apuntar con precaución e inteligencia este control remoto. Recuerda siempre: puede ser una peligrosa arma de dolor o una encantadora herramienta de alegrías. Si le cuentas a alguien que este invento apareció mientras dormías el primero en desaparecer serás tú.

Ñoqui, un amigo.

Los científicos tienen la costumbre de levantarse en la madrugada para seguir trabajando, especialmente si tienen sueños extraños.

Exactamente así le pasó a Bernardo, quién abrió los ojos, llamó a Copérnico a viva voz, se estiró cuán largo era, prendió la lámpara de su mesita de noche y encontró la nota, escrita en un papel que nunca había visto y en letras doradas.

Lo primero que pensó fue en lo poco probable de la situación, no tenía una explicación científica. Miró el aparato, le pareció un control remoto común y silvestre, pero con el afán de quitarse la curiosidad le apuntó a la puerta de su cuarto y desapareció inmediatamente.

Para sus adentros pensó que semejante invento debería ser resguardado, protegido de los ambiciosos y decidió desaparecer el control remoto de la invisibilidad, pues el mundo aún no se lo merecía. Junto a Copérnico, buscó un espejo y cuando lo encontró hizo una prueba, colocó el control en el suelo, apuntó, oprimió el botón rojo y el espejo desapareció.

De primera entrada el control remoto no sufrió efectos secundarios, pero a los pocos segundos se fue desvaneciendo, al igual que la mano de Bernardo. Al darse cuenta de lo que ocurría, decidió utilizar el control remoto de la invisibilidad en su contra, antes de que desapareciera para siempre. Y finalmente tanto el científico como el invento ya pertenecían al mundo de lo invisible. Copérnico con su olfato logró ubicarlo aunque no lo veía y no solo eso, logró darse cuenta que aún en el cuarto observando todo se encontraba Ñoqui el duende inventor.

Aunque los duendes tienen la regla de nunca hablar con humanos, el inventor no pudo contener el deseo de preguntarle por qué había actuado de esta forma. Bernardo no tuvo miedo al ver al duende y le respondió que con la decisión lograría convertirse en un ángel y ayudarle a los demás sin ser visto nunca más.

Ñoqui no podía creer su decisión pero lo apoyó, conversó con él un gran rato, le dio algunos consejos de la esencia de la invisibilidad y le explicó que luego de hacer sus tres primeras buenas obras, siendo humano e invisible, le empezaría un leve dolor en dos zonas de la parte alta de la espalda y sería acreedor de un par de alas.

El duende había realizado una excelente elección, pero decidió guardar el secreto para él mismo pues aún los humanos no estaban listos para tales invenciones, ya tenían demasiados enredos tecnológicos. Tomó varias decisiones: guardar en su bolso los dibujos, la nota, el control remoto invisible, volver con los suyos y seguir creando más inventos. Así que cuando el lector de este cuento conozca acerca de un nuevo invento o avance de los humanos, dude un poco, porque quizás el responsable sea Ñoqui, el duende de la invisibilidad.


Imagen: linkmesh.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/10/duendes.html

sábado, 15 de noviembre de 2008

CAUQUEN COMUN

Cauquén Común

Hembra (terracota) macho (blanco)

Acrílico sobre madera.


El cauquén común es un ave parecida a un ganso, de 54 cm. En el macho el plumaje es blanco, barrado de negro en dorso, flancos, cuello y la parte ventral.

Las patas y el pico son negros. La hembra es marrón castaño, con ocre en la cabeza y la espalda y el pecho barrados de negro. Vientre barrado de blanco y negro. Las patas son amarillas.

Vive en los cursos de agua en bosques, vegas y esteros patagónicos, donde come pastos tiernos.

Los Tehuelches, Onas y Alacalufes utilizaban al cauquén para su alimentación, cazándolo con lazos y trampas espaciales. Hay muchas leyendas relacionadas con el ave.

Los Yámanas ubicaban su origen en los tiempos en que las mujeres asustaban a los hombres con máscaras y pinturas, para mantenerlos dominados.

Una pareja de niñas que se estaban pintando atrajeron la atención de un de los hombres, Lem (el sol), que descubrió la patraña y decidió castigar a las mujeres, pero perdonó a las niñas, diciéndoles que huyeran.

Ellas se internaron en una laguna, donde se convirtieron en cauquenes.


Fuente:

http://www.turismo.riogallegos.gov.ar/contenidos/fauna.htm
http://www.google.com.ar/imgres?imgurl=http:
jcbarrueco.com
Juan Carlos Barrueco

viernes, 14 de noviembre de 2008

KACHINA

Calendario Hopi

Los Kachinas aparecen en los Hopi desde el solsticio de invierno el 21 de diciembre hasta mediados de julio. Bailan y cantan al unísono, simbolizando la armonía entre buen pensamiento y la acción, que serán necesarias para producir lluvia y una vida equilibrada. El resto del año los kachinas permanecen en su casa en las montañas de San Francisco.

Un Kachina puede adoptar tres formas: un poderoso espíritu invisible, una bailarina llena del espíritu, o una figura de madera que representa el espíritu.

Los encargados de la danza Kachina son siempre hombres, incluso cuando el espíritu es femenino. Los hombres pueden obsequiar las figuras Kachina como regalo a las mujeres y los niños durante las danzas.

Cada pueblo se encarga de realizar sus propias ceremonias.




Fuente: arizonahandbook.com
http://www.indioshopi.com/

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/10/historia-y-origen-de-los-katchinas.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/10/la-ceremonia-de-la-flauta.html

jueves, 13 de noviembre de 2008

TUPAJ KATARI


Tupaj Katari
(1750-1781)

Bartolina Sisa


Por Ivan Ignacio


Tupaj Katari, cuyo nombre adoptó Julián Apasa en memoria y honor al intrépido Tupaj Amaru (José Gabriel Condorkanqui) y al indomable chayanteño Tomás Katari, fue uno de nuestros más grandes mártires de la historia del mundo Aymara, insobornable líder, gran estratega del ejército indígena andino y caudillo indiscutible de la rebelión y asedio de la ciudad de La Paz.

Nació en la comunidad emporio agrícola de Sicasica en 1750 a 4 mil metros sobre el nivel del mar, casado con la igualmente gran jefa Aymara Bartolina Sisa, estuvo durante varios años en contacto permanente con Tupaj Amaru, el señor de Tungasuca, haciéndose eco de sus planes de liberación y emancipación de nuestros pueblos originarios.

Pese a algunos conflictos tácticos con los jefes supremos de la familia de Tupaj Amaru en lo que concierne al cerco y la posterior toma de la ciudad de La Paz, emprendió el primer cerco el 13 de marzo de 1781 con un ejército de 40 mil hombres y duró 109 días; luego procedió a un segundo cerco que duró 64 días.

Esto provocó muchas bajas en el ejército español integrado por españoles, criollos y mestizos (10 mil de los 23 mil con que contaban).

El refuerzo de la Audiencia de Charcas al ejército español posibilitó la ruptura del cerco el 1 de julio de 1781 a lo que el ejército de Tupaj Katari se replegó sin mayores pérdidas. Sin embargo las hostilidades continuaron con guerrillas permanentes y a principios de agosto reanudaron el asedio, esta vez con el apoyo de Andrés Tupaj Amaru, hermano de José Gabriel, quién intentó anegar la ciudad con una compleja obra hidráulica en la cabecera del río Choqueyapu.

Los nuevos refuerzos realistas encabezados por el coronel Reseguín lograron, desde el 17 de octubre, finalmente vencer a nuestros aliados desde la ciudad El Alto.

Con el propósito de retomar la iniciativa, cuando nuestro gran jefe Katari reunía nuevas fuerzas en la costa del lago Titikaka, fue víctima de un engaño sin nombre y cobardemente traicionado por su colaborador Tomás Inca Lipe, quién luego lo entregó a los realistas en la localidad de Chinchaya. Así nuestro hermano empezó a sufrir la suerte atroz que corrió su antecesor Tupaj Amaru.

El fallo del 13 de noviembre de 1781 sentenciaba a muerte al caudillo, su cuerpo sería descuartizado, y su ejecución sería efectivizada, según algunos cronistas el mismo día y según otros, el 15 de noviembre del mismo año, en la plaza de la comunidad originaria de Peñas (Q’arq’a Marka), llamado también santuario Nuestra Señora de las Peñas, situada en el inmenso altiplano de la hoy llamada república de Bolivia.

"... Nayaruw jiwayapxista, waranqa waranqanakaw kutt'anika -A mi solo me matarán, pero mañana volveré y seremos millones", les decía Tupaj Katari a sus verdugos en el momento de su dramática captura.

Instantes antes de su ejecución estaba rodeado de los representantes del poder opresor colonial: el cura, el delegado militar, el corregidor, y los notables criollos y chapetones, todos, símbolos de la mediocridad europea, destinada a destruir la armonía y vida de nuestras instituciones y de nuestras formas de organización social, económica, política, espiritual y cultural.

La sentencia se cumpliría no sin antes ser sometido a una despiadada tortura.

Luego de cortarle el pelo largo que simbolizaba la energía y rebeldía del caudillo, procedieron a cortarle la lengua en vida, lo que simbolizaba acallar su voz y mensaje de rebelión, luego se procedió al suplicio y destrozo del cuerpo cobrizo de Katari, aún en vida, por la fuerza de cuatro caballos atados a sus cuatro extremidades.

La orden fue dada y un desgarrador, estruendoso e imponente grito se diseminó como un eco interminable por los míticos Andes rompiendo el silencio que hasta ese momento se guardaba, al tiempo que cuatro caballos destrozaban en pedazos el cuerpo de Julián Apaza en dirección de los cuatro puntos cardinales.

El grito acongojado de la muchedumbre respondía impotente a aquél primer grito.

Al igual que Tupaj Amaru, su cuerpo despedazado en porciones y dividido por sus extremidades, fue expuesto por todo el territorio del Qullasuyu, en señal de “escarmiento a los indios rebeldes”.

Su cabeza fue expuesta en el cerro de K’ili K’ili (La Paz), su brazo derecho en Ayo Ayo, el izquierdo en Achacachi; su pierna derecha en Chulumani, y la izquierda en Caquiaviri.

Mas tarde, el 5 de septiembre de 1782, su esposa Bartolina Sisa, moriría también con espeluznantes detalles de tormento, estrangulada por los mismos verdugos que terminaron con la vida de su compañero de vida. Lo mismo ocurrió con su hermana Gregoria Apasa; luego en 1783, un hijo de Tupaj Katari y Bartolina Sisa, de diez años de edad, fue también aprehendido y nunca más se supo de él.

No hubo odio colonial más grande que el vertido en estas tierras. No hubo masacres y muertes más sangrientas que las cometidas contra nuestros pueblos y sus poblaciones, nunca hubo tanta saña y barbarismo enfermizo que el que se vivió en aquella época en contra de las comunidades originarias andinas.


¡¡¡¡ VENCEDORES DURANTE MILENIOS!!!!
¡¡¡¡ JALLALLA JILATA TUPAJ KATARI!!!!


http://www.pusinsuyu.com/html/tupaj_katari.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/bartolina-sisa.html

miércoles, 12 de noviembre de 2008

CONVENTO DE SANTO DOMINGO


Los Padres de la Orden de Predicadores o de Santo Domingo levantaron su primer convento en la Ciudad del Barco I y lo fueron trasladando conforme cambiaba el emplazamiento de la ciudad.



Luego de que Francisco de Aguirre en 1553 la llevara a una nueva ubicación y le llamara Santiago del Estero, los dominicos, que habían comenzado a construir un templo, fueron obligados por el gobierno a marcharse. Volvieron a asentarse en 1587 y en 1593 erigieron otro edificio.


Al establecerse definitivamente en Santiago, levantaron un templo aproximadamente en el año 1615, pero las inundaciones lo arrasaron en 1628. Decidieron no reconstruirlo y oficiaban los cultos en una capilla muy pequeña.


Luego del corrimiento de la ciudad hacia el oeste y cerca de 1670, se le asignó una nueva ubicación entre las actuales calles Jujuy, Salta, Tucumán y La Plata donde vivieron y tuvieron convento y templo hasta que alrededor de 1793, debido a que las instalaciones estaban derruidas, se trasladaron al edificio que había pertenecido a los jesuitas expulsados.


En el siglo siguiente, edificaron su propias construcciones con apoyo del gobernador Absalón Ibarra, procediéndose a la bendición del templo, construido por Nicolás Cánepa, el 1 de octubre de 1881. Los trabajos de construcción fueron realizándose en forma parcial.


En el siglo XX, en los años 1952 y 1966 se realizaron importantes obras de reparación y restauración. En 1967 se inauguró y consagró el templo con una bendición conjunta de los Obispos Manuel Tato de la Diócesis de Santiago del Estero y Jorge Gottau de la Diócesis de Añatuya, quedando habilitados el Altar Mayor y la Capilla del Amo Jesús. En 1986 se realizaron nuevas refacciones.


El templo es de un estilo arquitectónico no claramente definido. Tiene 3 naves y una torre campanario. Gradas y una verja con dos portones, uno a cada calle, permiten el acceso al atrio donde se encuentra un busto de Fray Juan Grande, destacada figura de la educación santiagueña del siglo XIX.


En las paredes y columnas hay numerosas placas de hechos históricos, reconocimientos a Sacerdotes de la Orden y veneraciones a Santos, especialmente a Santo Domingo de Guzmán (fundador de la orden).


Al cruzar la puerta cancel de madera con aberturas laterales se ingresa al edificio.


Se encuentran enterrados allí los restos mortales del Pbro. José Baltasar Olaechea, que estuvo encargado del templo y fue gobernador de la provincia entre 1876 y 1877. Hay también una cripta subterránea donde descansan los restos de Fray Manuel Heredia y Fray Antonio Battista.


En las naves laterales se conservan imágenes de la Virgen del Valle, Santa Rosa de Lima, Santa Catalina de Siena, Santa Inés, Sagrado Corazón de Jesús, San Roque, Santo Domingo de Guzmán, San Francisco de Asís, Nuestra Señora Rosario de Esteco, San Martín de Porres, etc. la mayoría de ellas confeccionadas varios siglos atrás y de una calidad extraordinaria.


Al final de la nave izquierda se encuentra la Capilla del Santísimo, en la que cuelga un Cristo tallado y policromado de tamaño natural con una antigüedad de más de 200 años que asombra por su triste y dolorosa expresión, llamado “El Señor de la Agonía” que preside las celebraciones del Viernes Santo.


Hacia la derecha se ubica la “Capilla Santiagueña” en la que se encuentra una imagen del Cristo Nazareno, conocido entre los santiagueños como “Amo Jesús”, que se venera desde hace cientos de años y tiene coronación pontificia.


Sin duda, la reliquia más importante y de imponderable valor religioso es la Sábana Santa o Santo Sudario, una de las dos copias que existen en el mundo del paño que cubrió el cuerpo de Cristo luego de la crucifixión.


martes, 11 de noviembre de 2008

FRANCISCO XAVIER MINA

Xavier Mina
General de la División Auxiliar del Congreso Mexicano, que desembarcó en Nueva España en 1817


Nació en Otano, Navarra (España), en 1789.

Hizo sus estudios en la ciudad de Pamplona, donde se familiarizó con el complejo panorama político español y supo de la invasión napoleónica a su país, en 1808. Ante estos hechos, Mina tomó las armas en contra de los franceses.

En recompensa a su desempeño, le fue otorgado el grado de coronel. Sin embargo, fue capturado el 1 de abril de 1810 y recluido en el castillo de Vincennes, en Francia.

En 1814 regresó a España pero tuvo que huir a Francia y después a Inglaterra, debido a que participó en una conspiración contra la corona española con el fin de restablecer la Constitución de Cádiz.

En Inglaterra conoció a Servando Teresa de Mier y a otros exiliados americanos. Como consecuencia organizó una expedición a Nueva España, en apoyo a la lucha por la Independencia.

Sostenido por comerciantes ingleses y en compañía del padre Mier y 22 oficiales, entre ellos españoles, italianos e ingleses, Mina salió del Puerto de Liverpool en 1816 llegando a territorio americano en septiembre de ese año.

A principios de abril de 1817, desde Puerto Príncipe se embarcó hacia Nuevo Santander, al mando de unos 300 hombres. Llegados a Soto la Marina, Mina que llevaba una imprenta consigo imprimió sus proclamas y planes independentistas. La expedición enfrentó a los elementos realistas en varios puntos, logró grandes triunfos en Peotillos y San Juan de los Llanos, se unió a las tropas de Pedro Moreno en el Fuerte del Sombrero, hasta que el asedio de los realistas los obligó a buscar refuerzos. El Fuerte fue sometido y la mayoría de sus defensores muertos. Mina llegó hasta San Miguel el Grande, e intentó sin éxito tomar la ciudad de Guanajuato.

Posteriormente se trasladó al rancho de El Venadito, cuyo propietario era su amigo Mariano Herrera, en donde fueron de nuevo atacados por los realistas. En ese ataque murió Pedro Moreno.

Mina fue capturado y finalmente el 11 de noviembre de 1817 fue fusilado por la espalda, en el Cerro del Bellaco, Guanajuato, al ser considerado traidor a la corona española.

Actualmente sus restos descansan en la columna de la Independencia de la ciudad de México.

http://www.bicentenario.gob.mx/

Imagen: http://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:Francisco_Xavier_Mina.png

lunes, 10 de noviembre de 2008

ODÍN




Los Æsir y las Asynjur componían una gran asamblea a cuya cabeza estaba Odín, el más noble, el Allföðr ("padre de todos"). Fjölnir, el sabio Odín, fue quien sacrificó uno de sus ojos en el pozo de Mimar para acceder a la sabiduría de los años.

Es también el señor de la Guerra, la Magia, la Poesía, la Profecía y la Victoria.

Reside en su palacio de Valaskjálf que construyó el mismo para albergar su trono, el Hlidskjalf, desde el que puede ver lo que sucede en cualquier punto de los nueve reinos.

Odín es hijo de Bor y la giganta Bestla, hermano de Vili y Vé. Tomó como esposa a la diosa Frigg con quien fue padre de Thor, Balder, Vidar y Vali, entre otros. Es a unas de sus hijas, las valquirias, a los que envía a recoger a los héroes de las batallas, los einherjer, que son los que se sientan a su lado en el Valhalla durante los banquetes. Durante estas celebraciones da de beber a los poetas valerosos el hidromiel de la inspiración, fabricada por los swartalfr, en la vasija Óð-rœrir.

En la batalla porta la lanza Gungnir y cabalga a lomos de Sleipnir, el corcel de ocho patas, para liderar a las huestes de los guerreros muertos que habitan el Valhalla acompañado de las valquirias.

Sobre sus hombros se encuentran los cuervos Hugin y Mumin, el pensamiento y la memoria, y junto a el siempre estarán sus dos lobos, Geri y Freki. Pero no os fiéis de lo que veis, puesto que Odín es cambiar de aspecto a voluntad. En una ocasión incluso atravesó el mundo disfrazado de un anciano tuerto y de larga barba gris con sombrero de ala ancha y un abrigo azul oscuro.

Odín conoce el secreto de las runas, fue el primer Erilaz, o "sabio de las runas". Estas son la lengua de los poetas y los caracteres tallados en madera, piedra, las hojas de las espadas, los vasos de los caballos y son el origen de todo conocimiento y de cada fuerza. De hecho para aprender el arte de las runas y de la adivinación se colgó de un árbol atravesado por su lanza durante nueve días y nueve noches, en un sacrificio que ofreció a si mismo:

Sé que colgué en un árbol mecido por el viento nueve largas noches herido con una lanza y dedicado a Odín, yo ofrecido a mi mismo, en aquel árbol del cual nadie conoce el origen de sus raíces. No me dieron pan, ni de beber de un cuerno, mire hacia lo hondo, Tomé las runas las tomé entre gritos, luego me desplomé a la tierra. Conoce las runas y aprende los signos, los caracteres de mucha fuerza, los caracteres de mucho poder, que tiñó el tulr supremo. y los altos poderes hicieron y el señor de los dioses grabó

Antes de la batalla en busca de la protección de Odín o después para agradecerle la ayuda prestada, se realizaban sacrificios a Odín, generalmente por medio de ahorcamientos, empalamientos con lanzas afiladas o cremaciones de los enemigos cautivos.


Fuente: Niedner, Heinrich (1997).
Mitología Nórdica. Barcelona: Edicomunicación
Imagen wiki.taringa.net

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http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/odin.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/07/freyja-diosa-de-la-fertilidad.html

domingo, 9 de noviembre de 2008

BALDER

Imagen de Baldur en una ilustración de 1893 de una edición sueca del Elder Edda, «Baldrs draumar»

En la mitología nórdica y germana, Baldr es un dios y el segundo hijo de Odín.

Baldur: en feroés e islandés modernos,
Balder: en danés, inglés, noruego y sueco modernos,
Baldr: forma opcional en idioma inglés.


Edda prosaica

En la Gylfaginning, Baldr está descrito de esta manera:

«El segundo hijo de Odín es Baldr, y hay cosas buenas que decir sobre él.

Él es el mejor, y todos lo alaban; es tan hermoso en sus facciones, y tan brillante, que la luz se proyecta de él.

Hay una hierba que es tan blanca que se compara a su ceja; de todos los pastos, es el más blanco, y de él podrás juzgar su belleza, tanto en cabello como en cuerpo.

Es el más sabio de los Æsir, y el que mejor habla y con más gracia; y es tal la calidad que asiste, que nadie puede contradecir su juicio.

Habita en un lugar llamado Breidablik, que es el cielo; en dicho lugar, nada sucio puede ser»


(Traducción libre de la traducción de Brodeur)

De Wikipedia, la enciclopedia libre

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/odin.html


sábado, 8 de noviembre de 2008

EL ÁNGEL DE LOS NIÑOS




Cuenta una leyenda que a un angelito que estaba en el cielo, le tocó su turno de nacer como niño y le dijo un día a Dios:

- Me dicen que me vas a enviar mañana a la tierra. ¿Pero, cómo vivir? tan pequeño e indefenso como soy.

- Entre muchos ángeles escogí uno para ti, que te está esperando y que te cuidará.

- Pero dime, aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreír, eso basta para ser feliz.

- Tu ángel te cantará, te sonreirá todos los días y tú sentirás su amor y serás feliz.

-¿Y cómo entender lo que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?

- Tu ángel te dirá las palabras más dulces y más tiernas que puedas escuchar y con mucha paciencia y con cariño te enseñará a hablar.

-¿Y qué haré cuando quiera hablar contigo?

- Tu ángel te juntará las manitas te enseñará a orar y podrás hablarme.

- He oído que en la tierra hay hombres malos. ¿Quién me defenderá?

- Tu ángel te defenderá más aún a costa de su propia vida.

- Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.

- Tu ángel te hablará siempre de mí y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia, aunque yo siempre estaré a tu lado.

En ese instante, una gran paz reinaba en el cielo pero ya se oían voces terrestres, y el niño presuroso repetía con lágrimas en sus ojitos sollozando…

-¡Dios mío, si ya me voy dime su nombre! ¿Cómo se llama mi ángel?

- Su nombre no importa, tu le dirás: MAMÁ.

Anónimo.

Imagen: foroshoshan.com

viernes, 7 de noviembre de 2008

ARROPE

Fruto de la Tuna.

"Arrope se puede hacer de chañar, de mistol, de tuna, de ucli, de algarrobo, depende de la época.


Se lo hace hervir al fruto, se cuela, se saca la semilla y la agüita ésa que queda hierve, hierve y es eso, una jalea.


La pura fruta. Sin azúcar, sin nada. Es la misma dulzura de la fruta."



ARROPE DE TUNA:


Se coloca en un recipiente tuna cortada en trozos, cubierta de azúcar.


Se lleva a fuego suave hasta que espese.


Una vez espeso se lo saca del fuego, se lo envasa.


Esta receta del arrope no es patrimonio solamente de la provincia de Santiago del Estero, también de Santa Fe y parte del Noroeste argentino.


La palabra deriva del árabe "ar-rurb" que expresa la idea de "jugo de fruta cocido" y evidentemente es otra expresión tradicional traída por los conquistadores españoles aplicado a un elemento americano, como el higo de tuna, mejor identificado con su origen por el italiano "fichi d'India", las Indias de Colón.


En el caso netamente argentino, se identifica con un dulce hecho con la pulpa de algunas frutas como de la uva, las tunas, las algarrobas, los higos, del chañar (legumbres dulces y comestibles), del mistol (frutos de la misma planta alta de diez a quince metros y tronco de unos sesenta centímetros, con forma ovoide, color castaño y de un centímetros de largo), hervida lentamente hasta que adquiera consistencia de jalea.

Así podríamos definir que el arrope es un dulce sin agregado de azúcar.

No todas las frutas tienen el mismo tratamiento, depende de lo pulposo y contenido de jugos



jueves, 6 de noviembre de 2008

NIÑITO DIOS


Cuenta una curiosa tradición que, en Belén, cuando nació el Salvador del mundo, los animales hablaron milagrosamente y lo hicieron así:

El gallo, anunció:- ¡Cristo náacee!

Y baló la oveja:- En Be-lé-n.

Una cotorra pasó diciendo:- Vaamos, vaamos.

Y el cerdo rezongó:- No, no, no.

Pero el carancho dijo:- Lo veré, lo veré.

Y la palomita, con gran ternura:- ¡Hijo de Santa María!

Como se ve, todos alabaron, de alguna manera a Dios recién nacido menos el cerdo.

De allí que esté condenado a arrastrar el hocico entre el barro y la mugre, repitiendo: - No, no, no.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

HOMERO MANZI


Nicolás Manzione Pestrera, tal su nombre real, nació el 1 de noviembre de 1907 en Añatuya, Santiago del Estero.


Aunque toda su actuación política y artística se desarrolló en Buenos Aires, nunca olvidó su Añatuya natal, como dijo en uno de sus versos: "porque al fin es Aña... mía".


En 1926, con su tango "Viejo Ciego", obtuvo el primero de una larga serie de éxitos como letrista, afianzados en composiciones musicalizadas por Aníbal Troilo, Cátulo Castillo y otros célebres compositores.


En cine, inició con "La Guerra Gaucha" y "Su Mejor Alumno" los argumentos de las mejores producciones nacionales, evocativas del pasado histórico.


Hacia el final de sus días, esa labor se completó con la dirección cinematográfica, la comedia musical y el drama teatral de "La Novia de arena".


Su máxima expresión quedó registrada en las "Definiciones para esperar mi muerte" escritas cuando presentía la inminencia del fin.


Homero Manzi fue un luchador político al servicio de ideales nacionales, cofundador de FORJA en 1935 y del Movimiento Radical Revolucionario en 1947.


Murió en Buenos Aires el 3 de Mayo de 1951, en medio de un extraordinario duelo popular.

martes, 4 de noviembre de 2008

LAS TERMAS DE COPAHUE




Hace mucho tiempo, entre los mapuches que vivían cerca de la Cordillera del Viento, al Norte de Neuquén, hubo un cacique llamado Copahue. Dicen que era un jefe ambicioso y un guerrero valiente, pero no fue sino más tarde que su fama se extendió por todas las tribus, cuando hasta los de Chillimapu se alarmaban si los centinelas anunciaban su presencia en la cordillera. Cuentan que hizo muchas guerras, pero que su batalla más terrible la libro solo y por amor.

Una tarde, Copahue volvía de Chile con sus hombres. Ya estaban bien entrados en el paso cuando el viento, que los había acompañado desde el momento de iniciar el cruce, empezó a soplar más fuerte. En un rato mas se convirtió en huracán: corría desatado, loco, por las quebradas, levantando el polvo, arrastrando las piedras, empujando peligrosamente ladera abajo grandes rocas. La expedición se empecinaba por el camino: cada hombre avanzaba como podía, con la cabeza gacha, los ojos medios ciegos y las orejas heladas, mientras los perros se detenían, aullaban y, sin encontrar otro refugio, volvían corriendo junto a sus amos. Hasta que un derrumbe los disperso.

El viento se había calmado y Copahue, herido por los proyectiles, ahora caminaba solo, buscando orientarse en la semioscuridad del crepúsculo. De pronto vio en una altura un resplandor aislado, la curva de un toldo iluminado por el fuego. Hasta allí subió Copahue con dificultad, pero sus penurias parecieron esfumarse en cuanto levanto el cuero de la entrada. Sentada sobre las pantorrillas ante la hoguera, una mujer hermosa lo miraba entrar. Sin sorprenderse, le dijo:
- Podes entrar, Copahue, yo soy Pirepillan.

Pirepillan curo al cacique, le convido miel de shiumen y después, mientras Copahue terminaba su muschay, le vaticinó:

- Antes de que te vayas, quiero decirte algo: sin duda llegaras a ser él más poderoso de los mapuches, pero eso mismo te costara la vida.

– Entonces Pirepillan levanto el cuero y Copahue se fue, confundido, pensando en la gloria que llegaría, sin saber que se había enamorado de la hija de la montaña, el hada de la nieve.

Poco tiempo después Copahue fue, efectivamente, el cacique más rico y poderoso. Los negocios y las guerras lo hicieron señor de todos los mapuches, desde el Domuyo al Lanin. Cuando entraba en los valles al frente del ejercito, todo coraje y decisión, había muchos que lo creían invencibles, y se pasaban a su lado.

Pero Copahue, sobre todo después de las batallas, extrañaba a Pirepillan, que no era como ninguna de las mujeres que había querido. Y su recuerdo estaba siempre allí, por detrás de los asuntos propios de un jefe y de un guerrero, más tenue o más brillante, como una luz que nunca se apagara. Por eso, en sus horas tranquilas salía a caminar, la mirada siempre puesta en la montaña, escudriñando el crepúsculo, buscando en secreto el resplandor que le devolviera a Pirepillan.

Un día oyó contar a un mapuche del norte que el hada de la nieve estaba presa en la cumbre del volcán Domuyo, se decía que un tigre feroz y un monstruoso cóndor de dos cabezas no dejaban que nadie se le acercara. Y Copahue, feliz de contar con un dato que le permitiera explicarse se ausencia y seguirla con el pensamiento, con la seguridad de poder salvarla, con todo el entusiasmo que da el amor, se apuró a preparar la expedición. Había que marchar siempre hacia el noroeste, bordeando la Cordillera del Viento, y escalar la gran montaña.

Todos los machis desaprobaron la empresa y le dieron sus razones a Copahue: indudablemente todo era obra de un hechizo, y para vencerlo era necesario un talismán especial, más valioso que el oro, más fuerte que el poder. Pero Copahue no era hombre de retroceder. Era un gran cacique, tantas veces había lanzado su grito de guerra desde las cumbres y había bajado las laderas arrasando enemigos...

¿Quien sino él pelearía con un tigre, con un cóndor, con la misma Kai-Kai-Filu si fuera necesario? ¿Que botín más valioso que abrasar a Pirepillan y bajar con ella la montaña después de la gran batalla?

Copahue se despidió de sus hombres al pie del Domuyo y comenzó a subir solo, primero por las sendas y después, cada vez mas alto, por los diabólicos peldaños de la ladera rocosa, casi sin planos ni hoyos, solo filos y puntas traicioneras. Copahue estuvo a punto de abismarse muchas veces, arrastrado por un viento bramante, y aguardo los derrumbes aferrado como podía a las rocas cubiertas de hielo.

Ya cerca de la cumbre pensó que la empresa era imposible, tenían razón sus consejeros, y por primera vez se sintió vencido, solo, desesperado... entonces rogó a Nguenechen que lo ayudara, que le diera la oportunidad de pelear por lo único que quería ya, a cambio de su patrimonio y su poder. No había terminado su oración cuando vio el soñado resplandor brotando de una grieta. Entonces Copahue avanzo una vez mas, dispuesto a todo. No alcanzo a ver a Pirepillan porque un puma colorado, enorme y furioso, se le abalanzó.

Pero Copahue era rápido, y de un golpe tremendo de su lanza mando al animal montaña abajo. Camino hasta la gruta y allí estaba la hija de la nieve, hermosa y sabia como la había visto por primera vez.

- Por fin llegaste, Copahue – dijo Pirepillan tendiéndole la mano.

Copahue la retuvo y se agacho para abrazarla, pero un Cóndor arremetió contra ellos, tirando doblemente picotazos, clavándoles la mirada fría de sus cuatro ojos. Entonces Copahue levanto su pequeño cuchillo y de dos blandazos cerceno las cabezas del pájaro, que suavemente acaricio las rocas con sus alas inertes y cayo muerto a sus pies.

Ahora si se abrazaron Copahue y Pirepillan, y comenzaron a bajar juntos el volcán.

- Yo se el camino – dijo Pirepillan, y guío a su salvador por una pendiente accesible, empedrada de oro.

Copahue no podía creer lo que veía:

- ¡¡¡Era verdad!!! – Gritaba – Es el famoso tesoro del Domuyo! – y ya se agachaba a recoger las pepitas que iba pisando.

- No subiste hasta acá por el oro – dijo deteniéndolo, seria, Pirepillan

– El tesoro siempre fue de la montaña. ¿Quién sabe lo que podría ocurrirnos? Vamos, ya estamos juntos, no precisamos más que eso.

– Y Copahue se dejo llevar, dejando atrás el camino reluciente.

Copahue condujo a Pirepillan con su gente y vivieron muchos años como marido y mujer. Pero su pueblo nunca quiso a la hija de la montaña, la que había alejado al cacique de los suyos, la que se había llevado a Copahue más allá de la Cordillera del Viento y lo había devuelto sin ánimos de guerra... Y cuando los de Chillimapu los derrotaron y mataron a Copahue en una batalla, el odio contra Pirepillan se desato.

Una noche la fueron a buscar hasta su toldo, siempre nimbado de esa luz inexplicable. Se la llevaron a los empujones y a los golpes, insultada, en medio del griterío y el humo de las hogueras, hasta el extremo del valle, allí donde comienza la ladera. Condenada a morir, mirando con horror las lanzas que pronto arremeterían contra ella, Pirepillan llamo con todas sus fuerzas al muerto que una vez la había salvado:

- ¡Copaaahueee! ¡Copaaahueee!

El grito pareció enfurecer todavía más a los mapuches, que se apuraron a derribarla e hicieron brotar la sangre transparente del hada de la nieve. Y en el lugar de su muerte, al pie de la montaña, siguió corriendo para siempre su cuerpo deshecho en agua sanadora.


Una Vieja Leyenda

Imagen: celosenfermizos.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/tenten-vilu-y-caicai-vilu.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/02/trentren-vilu-y-caicai-vilu.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/historia-de-los-mapuches.html

lunes, 3 de noviembre de 2008

BAGUE

Nombre descriptivo: Ofrendatario ceremonial muisca
Cultura: Muisca
Periodo: Cacicazgos (500 d.C.-1492 d.C.)
Dimensiones: 25x17 cm.



LA CREACIÓN


Bague es la Gran Madre Creadora del Universo en la mitología muisca.

Ella es la intangible, ella es el pensamiento, la imaginación y la fuerza que vino. En Ella y en su pensamiento, esta todo lo que hoy existe.

En el tiempo de unquyquie nxie, cuando Bague pensó, su pensamiento se transformó en obra. Antes de esto no había nada.

Así Bague, la gran abuela creó a los hacedores y formadores del universo y les dio la orden de comenzar la creación del universo.

Fuente:

http://es.wikipedia.org/

Imagen: museonacional.gov.co

domingo, 2 de noviembre de 2008

LA MADRE DE AGUA

"OJOS DE AGUA"
TÉCNICA:PINTURA AL OLEO SOBRE LIENZO
Alvaro Sarmiento Pérez



Esta es la historia de una niña muy hermosa de cabellos áureos y fulgurantes, casi blancos; sus ojos son grises, claros como dos gotas de agua del más puro manantial. Pero en el fuego de sus ojos hay hipnotismo, una fuerza de atracción que es imposible resistir; el único defecto en su angelical figura es que tiene la característica de tener los piecitos volteados hacia atrás, por lo cual deja los rastros en dirección contraria a la que ella sigue.

Persigue únicamente a los niños, sobre los cuales ejerce una influencia perniciosa. Se puede decir que hay niños que nacen con esa "lesión", predispuestos a la persecución de la Madre de Agua, y desde bebes son atraídos y molestados por ella.

El niño perseguido habla siempre de una niña linda que lo llama, sueña con ella, se despierta asustado y vive predispuesto siempre a ausentarse solo, atraído por algo extraño.

Cuando lo llevan a la orilla de las aguas se ve intranquilo, cree ver flores muy bellas flotando en la superficie; se abalanza sobre lo que cree ver dentro del agua e insiste en que tiene que irse, pues una niña lo llama con sus blancas manecitas; le da fiebre y diarrea y la conmoción lo enferma perniciosamente, y muchas veces muere, fuera de otras, que por un ligero descuido se pierde o se ahoga, raptado por la Madre de Agua.

En la cultura popular se afirmaba que para librar a un niño de esa fuerza maléfica hay que rezarlo, llevárselo al cura para que lo bendiga colgarle escapularios, medallas, azabaches o abalorios indígenas del cuello; frotarlo con ajo, “chicote” o yerbas como la ruda y la albahaca. Además es necesario ofrecerlo en presentación a las Animas Benditas y procurar no llevarlo a la orilla de las aguas, por lo menos mientras crece y ya no es perseguido por el espíritu maligno.



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http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/origen-de-la-laguna-de-tota.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/10/la-bachue.html