domingo, 24 de agosto de 2008

CH´UTILLOS


FIESTA DE CH´UTILLOS O SAN BARTOLOME

La fiesta se celebra el 24 de Agosto, día de San Bartolomé y se extiende dos días mas con las entradas los días sábado y Domingo siguientes, popularmente tienen tres nombres, correspondientes a tres días de celebración.

El Primer día - Fiesta del Ch'utillo.

El Segundo día - Fiesta del Majtillo

El Tercer día - Fiesta del Thapuquillo.

Ch’utillo, para algunas personas, es de nombre tradicional del minero montado en mula, el ser Ch’utillo no es prerrogativa del varón, también las mujeres pueden serlo.

Se exige que sean solteros.

El concepto Ch'utillo también infiere jugar, jugar unos con otros.

Majtillo, se le da este nombre al segundo día de la fiesta, es voz quechua que viene de “majti o maytu” que significa "Joven, Jovenzuelo o Adolescente". En la fiesta del Majtillo, tiene preponderancia las burlas entre jóvenes.

Antiguamente se decía “hoy pueden Ch´utillarse los jóvenes”.

Thapuquillo, nombre popular que recibe el tercer día de la fiesta. Para el pueblo es la fiesta del preguntón o curioso. La palabra Thapuquillo, quiere decir “el que pregunta mucho”.

Todo comienza el 12 de Agosto con el traslado de las imágenes de San Bartolomé y San Ignacio de Loyola, desde la parroquia de la localidad de la Puerta. En la oportunidad, la primera autoridad comunal, es la encargada de realizar el traslado junto a otras autoridades del departamento, los que, luego de arribar a la ciudad, encabezan la procesión seguido de fieles devotos del señor recorriendo las principales calles coloniales con que cuenta esta noble ciudad.

Al paso de la procesión se pueden observar la fe y devoción con que es recibido el Señor de San Bartolomé, junto a San Ignacio de Loyola por sus feligreses, los que se acercan agarrando un pequeño bracero, a carbón, encendido, haciendo humear el ritual incienso y dando de ésta manera la bienvenida al santo.

El recorrido de la procesión es prolongada por más de una hora desde su traslado de la Puerta, hasta que llegue al Hall de la Honorable Alcaldía Municipal, donde a partir de ese día, se realiza un solemne velada, asistiendo a este recinto todo el pueblo a depositar sus ceras “velas” que son encendidas al pie del altar. Todo esto se suscita hasta el 24 de Agosto, fecha en la que la festividad se realiza en la misma localidad de la Puerta, donde se dan cita gran cantidad de devotos.

sábado, 23 de agosto de 2008

NQUILLIÚ

Araucaria o Pehuén
Araucaria araucana


Antes, mucho antes de que el huinca viniera por estos lados, hubo un invierno muy frío.

Casi no había más comida. Se moría la gente de hambre.

Habían desaparecido el pudú, el choique, el luan.

No se sabía adónde se habían escondido.

Los coná salían a buscar animales y volvían peor que antes.

Y algunos morían en el viaje.

Comían hasta raíces de plantas.

Entonces se reunieron todos los loncó. Una gran junta hicieron.

Así que mandaron delegaciones para conseguir ayuda.

Lo poco que tenían era repartido.

Al tiempo volvió un coná.

Traía nquilluú.

Dijo que cuando estaba en la cordillera se encontró con un anciano.

Cuando le contó lo que le estaba pasando a su gente, el viejito le preguntó por qué no se alimentaban con los piñones, que ésa era la verdadera comida mapuche que Nguenechén había enviado.

Habló de todas las formas de aprovechar el piñón.

Después el coná no supo más del füchá huentrú, que desapareció entre la nieve.

Se reunió toda la gente a escuchar la novedad que traía el recién llegado.

Y entonces uno dijo: -Ese era un mandado de Nguenechén.

Buscaron todos los piñones que pudieron hallar.

Los juntaron y comieron.

Y para agradecer a Nguenechen, por haberlos salvado de morir, hicieron una gran rogativa.

Y desde entonces, cuando se hace nguillatún el rehue se pone en el pehuén y se toma chafí.

Huinca: hombre blanco , no mapuche.

Choique: Avestruz o ñandú americano.

Luan: guanaco. Coná: joven fuerte y valiente.

Loncó: Jefe, cacique.

Nguenechén: Principal deidad en la cosmogonía mapuche.

Fücha huentrú: anciano , de fücha, viejo y fuentrú, hombre.

Rehue: Altar formado por un tronco, árbol o conjunto de árboles en torno del cual se ruega.

Nguillatun: adorar a Dios. Ceremonia con la cual se le piden favores y beneficios al Ser Supremo, Nguenechén. Se conoce también con el nombre de camaruco, término quechua que es utilizado con mayor frecuencia en las zonas este y sur del área neuquina.

La ceremonia antiguamente no revestía el carácter de anual, era celbrada en ocasión de interpretar, como presagio de un porvenir incierto o adverso, cualquier fenómeno que se presentaba con características extrañas o amenazadoras.

Chafí: bebida obtenida de la molienda de los piñones o nquillú.

Nquiluú: piñón, fruto de la Araucaria o Pehuén


Guillermina Imiguala, Chapelco. 1973

Del libro Relatos y romanceadas mapuches, compilación e introducción de César Fernández

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/el-pehuen.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/el-pino-cordillerano.html

viernes, 22 de agosto de 2008

TRENTRÉN Y CAICAI




Esto pasó en los tiempos de antes, cuando sólo había reché, los antiguos y verdaderos mapuches.

Si no llovía se hacía una gran rogativa.

Había que ir al Lago Lácar y golpear el agua con ramas de pehuén para que viniera la lluvia.

Y después, cuando venía la tormenta, había que estar a pura panza no más.

Nada de protegerse con un toldo o ponerse al reparo.

Decían los abuelos, cosas que a ellos les habían contado, que una vez apareció un hombre que decía que era el mandado de Nguenechén.

Contó que se iba a enojar Caicaifilú y todo se iba a inundar.

Había que ir a la mahuida Trentrén para salvarse.

Se cansó el hombre de hablar, pero nadie le hacía caso y se fue.

Ese año hicieron la rogativa.

Y llovió y llovió.

No sabían qué hacer para que no diluviara más.

Y ahí fue cuando la Caicaifilú, que vivía en el fondo del lago y estaba muy rabiosa con los mapuches, empezó a golpear el agua con su cola para hacer subir más el agua todavía.

La Caicaifilú llamaba al Pillán del Mahún.

Y los mapuches disparaban para todos lados.

Algunos se acordaron del mandato de Nguenechén y empezaron a subir el Trentrén.

También iban los animales como el choique, luan, pudú, pangui, nahuel...

Sombrero de palo tenían que ponerse para subir, si no Antü los dejaba sin pelos.

De esa vez quedaron con el color de piel oscura, por estar cerca del sol.

Los mapuches que caían al agua se hacían peces y los animales, rocas.

Tanto batifondo armó Caicaifilú que Trentrén se despertó.

Estaba en su cueva, en la punta de la montaña.

La Trentrén, para que los hombres y los animales no se murieran, se encorvaba y así subía la mahuida.

Todo se había inundado y sólo el cerro flotaba.

Pero la Caicaifilú se revolcaba y levantaba el agua.

La filú buena gritaba: -¡Trentrentrentren! Y la montaña subía.

La filú mala decía: -¡Caicaicaicai! Y aumentaba el agua.

Mucho tiempo dicen que duró la pelea.

Pasó entonces que la Caicai quiso ir a sacar a los mapuches de la cueva del Trentrén, donde se habían metido.

Se enroscó en una roca muy grande para poder llegar hasta arriba.

Pero Trentrén le dio un golpe con la cola y la tiró al fondo del lago.

Ahí cayó la filú y la roca encima. Murió.

Al poco tiempo dejó de llover.

Entonces los mapuches hicieron una gran rogativa para agradecer a Trentrén por haberlos salvado de Caicaifilú.

Dicen que esa montaña está apoyada en cuatro patas y si vuelve a diluviar se va a levantar de nuevo.

Hay varios Trentrén por San Martín de los Andes, Junín, Bariloche, Aluminé y también en Chile.

Hay piedras con forma de animales que están en las islas de los lagos que son de los animales del tiempo de antes.

Quedaron así desde el diluvio.

Y ésta es la historia que pasó hace tantísimo tiempo cuando sólo había mapuches.

Caicaifilú: animal mitológico, mitad serpiente y mitad caballo.

Trentrén : Serpiente mítica que en el diluvio salvó a los mapuches.

Reche: mapuche puro. De re , sin mezcla , puro y che, persona, gente .

Nguenechén: principal deida de la cosmogonía mapuche.

Mahuida: montaña.

Pillán: alma de un muerto que mora en un cerro o volcán.

Mahün: lluvia.

Choique: avestruz o ñandú americano.

Luan: guanaco.

Pangui: puma, león americano.

Filú: culebra, víbora.


Trentrén y Caicai Pedro Curruhuinca, Quila Quina, 1968
Del libro Relatos y romanceadas mapuches, compilación e introducción de César Fernández.

jueves, 21 de agosto de 2008

MASHENKENK

Cuevas de las manos
Río Pinturas
Santa Cruz, Argentina
Patrimonio de la Humanidad


EL REGRESO DEL CAZADOR

Ya el chamán propiciador de la cacería ha encerrado en el círculo mágico a su presa...

Y el animal, atado por los hilos invisibles del conjuro del cazador sagrado, caerá pronto bajo las armas del tehuelche mashenkenk...

En la realidad cotidiana del aborigen, y en la simbolización pictórica del arte rupestre, siempre ha sido así: primero, la caza del espíritu, después la caza de la carne... Y seguirá siéndolo... en tanto no se borre la memoria de los pueblos de América.

Los abuelos mapuches cuentan que Elëngasem, el que sopla y tira piedra para que las mujeres no se acerquen a su caverna mítica, es el autor del arte rupestre, del las escenas de caza y de las manos... las extrañas manos de las cuevas australes. Hay manos en el centro y sur de la Patagonia: en las cuevas del río Pinturas, de Santa Cruz, del Chubut...

Aquí y allá, manos. En negativo en su mayoría, resaltando sobre la concavidad de piedra del refugio chamánico con sus aureolas en blanco, rojo, negro, amarillo, naranja... Manos importantes o gozosas, grandes y pequeñas, casi todas izquierdas, y en distintas posiciones...

¿Son las del sagrado chamán?

¿Acaso las del cazador?

Parecen convocar la cura mágica cuando manos rojas imprimen su huella sobre la yegua blanca mientras el médico-hechicero cura al enfermo con su antiguo saber...

Pero también parecen propiciar el ritual de la caza cuando aparecen estampadas simbólicamente sobre la presa: manos blancas sobre guanacos rojos... manos rojas sobre guanacos blancos...

Abundan en el arte rupestre patagoniense representaciones de escenas de cacería de guanacos, a los que los hombres cercan por ojeo. Es que el indio del Sur se valió del guanaco para su alimentación y para su subsistencia toda. Lo aprovechó integralmente: comió su carne, se abrigó con sus pieles... y con ellas también hizo sus toldos. El guanaco fué su vigía y su compañía en las desiertas extensiones...

Por eso lo representa y cuida de su cría, y se indigna ante el blanco depredador que caza chulengos sin miramientos.

El aunkenk (cazador) también ejercitó su astucia cazadora para atrapar al choique o al zorro, de los que se alimenta y a cuyas plumas, tendones o pieles de variados usos.

En la estricta organización social de las culturas aborígenes australes el trabajo se divide rigurosamente de acuerdo con el sexo y la edad.

Las mujeres fabrican utencillos y vestimentas, cuidan de los niños, acarrean agua y leña, conservan el fuego, y recogen frutos y raíces silvestres: en realidad la tarea más importante, porque sólo esta recolección es el alimento seguro para los suyos...

Los hombres, entre tanto, salen de cacería por días y días, pero el logro es incierto... Cuando miden sus fuerzas el indio y el animal todo es posible. Si Nguenemapún, el dueño sagrado de los animales, está enojado... no habrá artimaña que valga para atrapar a la presa.

Los viejos que saben dicen que hay que andar de buenas con Nguenemapún... Hay que pedirle permiso para andar por sus dominio y tomar a sus criaturas, y hay que propiciarlo con los nguillatunes (rogativas) y conjuros de la machi, la gran intercesora.

Sólo así los cazadores tendrán éxito aplicando las viejísimas técnicas de caza por boleadoras, por proyectiles varios, por acorralamiento, por ojeo o por despeñamiento. Sólo así volverán con las piezas que iluminan los ojos de los ancianos, las mujeres y los niños...

¡Es tan bueno el sabor de la carne al calor del fuego!...

En otros tiempos que apenas recuerda la memoria de los más viejos entre los viejos y que son memoria de firme trazo y colorido en las cuevas secretas, en esos días tan lejanos los indios cazadores del sur supieron de la muerte agazapada en los felinos, y los enfrentaron y cazaron...

Como toda América, la Patagonia tuvo un culto especial, por el animal de atractivo hipnótico que despierta los miedos ancestrales. Lo refleja el arte rupestre, con representaciones de felinos en estado naturista o semi-naturista, esquemático o simbólico.

Los pigmentos reproducen su figura en el salto o en la quietud acechante... A veces es sólo la huella de su pisada, ¡pero basta para marcar su temida presencia!

Es una incógnita la reiteración del motivo del félido en el arte aborigen...

¿Por depredador?

¿Por capacidad cazadora?

¿Por fiereza?

¿Porque es el rival por excelencia para el cazador de raza?.

¡Quien sabe!...

En la meseta central de Santa Cruz, en gran parte de la Patagonia, y en la Cueva de los felinos, la estampa de la temida especie reabre la inagotable conjetura... ¿Quién dirá la última palabra? ¿Es que acaso existe la clave reveladora?

Entre tanto las pinturas rupestres siguen hablando su código de imágenes y símbolos. Elaborado con pigmentos minerales, grasa animal, zumos vegetales, sangre, orina, y misterio, el color es forma y vida en escenas rituales, pisadas humanas y zoomorfas, signos, líneas... ¡y en las manos!... el instrumento ente los instrumentos.

Las manos del hombre que por ellas se hace hombre y por ellas se une a Dios...

Las manos hoy cierran el capítulo de otro misterio de la Patagonia.

miércoles, 20 de agosto de 2008

LA SIRENA


La Sirena, personaje mágico de la Amazonía.

Dicen que vive solitaria, pero siempre en busca de compañero, en las profundidades de los ríos y cochas, que sube a la superficie por medio de las muyunas o remolinos. Entonces, en una playa solitaria o en un barranco cercano de agua, canta con dulce acento lastimero y si algún joven la escucha, será atraído hacia ese lugar y terminará rindiéndose ante ella. Seducido por los encantos y la ternura de la sirena, el hombre lo abandonará todo y se marchará con ella para siempre.

Los familiares del desaparecido dirán entonces: se habrá ahogado, pero el cuerpo jamás será encontrado y si se consulta con un buen chaman ayahuasquero; seguro les dirá que la sirena lo ha encantado y lo llevó a vivir con ella, a su reino de las profundidades.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/las-sirenas.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-origen-del-ayawaska.html

martes, 19 de agosto de 2008

EL YACURUNA




“Yacu” = agua o río, “Runa”= hombre o gente.

Es el espíritu mágico más importante de la selva baja. Manda sobre todos los animales y genios del agua, suele ser invocado por los chamanes y curanderos, en las sesiones de ayahuasca, tanto para hacer el bien como para hacer el mal.

Cuentan que se traslada por los ríos y quebradas, y entra en las cochas montado en un enorme cocodrilo “lagarto negro”.

Cuando viaja, se adorna con cinturones y collares de feroces boas negras y va calzado con cascos de tortugas de taricayas o charapas.

Son similares a los tsunki o tsungi de otros mitos.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-origen-del-ayawaska.html
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lunes, 18 de agosto de 2008

EL SOL Y LA LUNA





El primer Sol, el Sol del Tigre, nació en 955 a.C. Pero al final de un largo período de 676 años, el Sol y los hombres fueron devorados por los tigres.

El segundo Sol era el del viento. Él fue llevado por el viento y todos los que vivían sobre la tierra, y quienes se colgaban de los árboles para resistir a la tempestad se transformaron en monos.

Vino a continuación el tercer Sol, el sol de la Lluvia. Una lluvia de fuego se abatió sobre la tierra, y los hombres se transformaron en pavos.

El cuarto Sol, el sol de Agua, fue destruido por las inundaciones. Todos los que vivían en esta época se transformaron en peces.

El agua recubrió todo durante 52 años.

Pensativos, los dioses se reunieron en Teotihuacan:

- ¿Quién se va a encargar ahora de traer la aurora sobre la tierra?

El Señor de los Caracoles, célebre por su fuerza y su belleza, hizo un paso adelante:

- Yo seré el sol, dijo él.

- ¿Alguien más?

Silencio.

Todos miraron al Pequeño Dios Sifilítico, el más feo y desafortunado de los dioses, y decidieron:

- Tú.
El Señor de los Caracoles y el Pequeño Dios Sifilítico se retiraron a las montañas, que hoy son las pirámides del Sol y de la Luna.

Allá, en ayunas, meditaron.

Luego los dioses formaron una inmensa hoguera, contemplaron el fuego y los llamaron.

El Pequeño Dios Sifilítico tomó impulso y se tiró a las llamas. Resurgió enseguida después y se elevó, incandescente, en el cielo.

El Señor de los Caracoles miró la hoguera ardiente, el seño fruncido. Avanzó, retrocedió, se detuvo, dio varias vueltas. Como no se decidía, exasperados los dioses lo empujaron. Pero antes de que se elevara en el cielo, los dioses, furiosos, lo abofetearon y le pegaron en la cara con un conejo, tanto que le retiraron su resplandor.

Fue así que el arrogante Señor de los Caracoles se volvió la Luna.

Las manchas de la Luna son las cicatrices de su castigo.

Pero el Sol resplandeciente no se movía.

El gavilán de obsidiana voló hacia el Pequeño Dios Sifilítico y le preguntó:

- ¿Por qué no te mueves?

Y respondió, él, el menospreciado, el purulento, el jorobado, el cojo:

- Porque yo quiero la sangre y el reino.

Este quinto Sol, el Sol del Movimiento, iluminó a los toltecas e iluminó a los aztecas. Tenía garras y se alimentaba de corazones humanos.

Leyenda Azteca

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domingo, 17 de agosto de 2008

EL CERRO DEL TEPEYAC




Toda la historia guadalupana empezó en el cerrito del Tepeyac, ya que en la punta del cerro del Tepeyac fue donde Juan Diego tomó las rosas para mostrarlas al obispo Zumárraga como prueba de las apariciones de la Siempre Santa María de Virgen de Guadalupe.

Tepeyac es el último saliente y morro de la serranía, que llegaba hasta las playas del lago de Texcoco por el norte de la Gran Tenochtitlán; su altura sobre el nivel de la Basílica es de unos cuarenta y cinco metros, aunque parece más alto por el hundimiento de la ciudad. Por la forma de picacho eminente y el lugar que ocupa en el valle de Anáhuac, ya desde los tiempos remotos, los primeros habitantes de estos contornos edificaron en él un adoratorio dedicado a Tonantzin. (Diosa Madre).

Esta colina es llamada en lengua náhualt Tepeyacátl, por su forma de nariz.

No es muy alto, pero desde su alma, como desde un mirador, se contempla un ancho y pintoresco paisaje, en gran parte, ahora cubierto por la mancha urbana de la Ciudad de México.

Al sur se dibuja con toda claridad, no obstante la niebla del progreso, el Ajusco, la montaña más alta del Valle, después de los volcanes: el Popocatépetl y el Ixtacíhuatl, que se yerguen majestuosos, coronados de nieve perpetuas, hacia el sureste; por el poniente se extienden la serranías de El Desierto de los Leones y la de Las Cruces hasta perderse de vista por el rumbo de Tlalnepantla.

A partir del milagro de las apariciones de la Virgen, ahí realizado, la gente piadosa erigió en ese un lugar una cruz para conmemorar el prodigio.

Tiempo después en 1666, fue cuando Cristóbal Aguirre, panadero de México, y de Teresa Peregrina, su esposa, se construyó una humilde capilla con un retablo en cuyo centro se colocó la Imagen de Nuestra Virgen de Guadalupe, pintada por buenos pinceles de México.

“Miércoles 2 de Febrero de 1667 día de la Purificación de Nuestra Señora se abrió y se dedicó la Ermita”.

Era pequeña esta primera capilla pues tenía 10 varas de largo por 7 de ancho.

Aunque eran de adobe las paredes y el techo de madera duró al servicio del culto divino casi 90 años, hasta que en el año 1748 un fervoroso sacerdote, enamorado de la Virgen de Guadalupe, llamado José Mariano Montúfar, demolió la ermita y comenzó la obra de otra de mejor fabricación y de mayores dimensiones y en mayo de 1756 se celebró la primera misa en la capilla actual.

Como hecho notable, se narra que desde ese tiempo en adelante, el Cabildo de la Colegiata la tomó como propia del patrimonio de la Basílica.

Las medidas de la Capilla, construida por el padre Montúfar y que es la actual son: 25.5 m de largo y 6 de ancho; posteriormente sólo en los altares se han hecho modificaciones y se le han puesto algunos adornos; la cruz latina de la planta ha quedado intacta; la linternilla dorada le da esplendor en medio de los árboles que abundan en el contorno.

La fachada barroca es obra de Francisco Guerrero y Torres, afamado arquitecto del siglo XVIII.

Toda la amplia extensión de la cumbre del Cerrito está ocupada por el Cementerio, fundado por el P. Montúfar. Este panteón, a finales del siglo XIX y principio del XX, fue escogido por muchas familias de abolengo, como última morada para sus seres queridos; a eso se debe que haya monumentos mortuorios dignos de admiración. “La Vela del Marino”, las escalinatas: la del oriente, que es la que da acceso, cuando se sube desde la Capilla de El Pocito, y la del poniente, que sube desde el Atrio de la Basílica, forman un armonioso conjunto que da belleza a la Montaña del Tepeyac.

El fervor del P. Montúfar lo impulsó a edificar también una Casa de Ejercicios para personas piadosas que quisieran un lugar recogido solitario para la meditación y la unión con Dios, en un ambiente lleno de recuerdos ligados a las apariciones de la Virgen de Guadalupe.

Ahora ese lugar de oración lo tienen las Madres Carmelitas Descalzas, que desde 1892 en Adoración Perpetua elevan sus oraciones al Eterno Padre.

Finalmente, en el Atrio de la Capilla montan guardia cuatro Arcángeles esculpidos en mármol blanco, dándole al Tepeyac un aspecto de fortaleza que vigila la Ciudad a sus pies.


Fuente: http://eloficiodehistoriar.com.mx/2010/08/07/el-cerro-del-tepeyac/

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/la-virgen-de-guadalupe-patrona-de-nazca.html

sábado, 16 de agosto de 2008

LEYENDA DE HUNZAHÚA




Se cuenta que fue Hunzahúa, uno de los pocos soberanos que impusieron su dominación sobre toda la nación chibcha. Era fuerte y luchador en las batallas. Pero la ruina de aquel hombre irresistible, no la acarreó ningún enemigo, sino sus desarregladas pasiones.

Tenía Hunzaúa una hermana tan hermosa, que no pudiera haberse hallado otra como ella entre todas las doncellas chibchas. El veleidoso monarca se enamoró apasionadamente de su hermana y comunicó a su madre su determinación. Negóse la madre a dársela como esposa. Cosa insólita debió parecerle a aquella grave matrona tan insensato antojo de su hijo. Los chibchas, al menos en los dominios de Zipa, tenían prohibido el matrimonio entre parientes, hasta el segundo grado de consanguinidad, y en toda la nación chibcha era tan abominable el incesto, que tenía siempre por castigo la muerte.

Quedó Huzaúa, anonadado ante la inflexible negativa de su madre. La más acerba tristeza abatió por muchos días el ánimo del soberano de los chibchas. Perdió el tino y el consejo, y prefirió huir a Chipatae, robando a su hermana de la tutela de su madre.

En Chipatae la hizo su esposa. Algún tiempo después, el recuerdo de su madre desolada, los forzó a volver a Tunja al hogar materno. Bien comprobó entonces la madre que los dos hijos eran esposos, montó en cólera y dispuso corregir a en su hija tan enorme escándalo con un severo castigo. Echó mano de la sana, que era el palo de revolver la chicha; la muchacha, que no era tonta, se amparó tras de la tinaja.

Esquivó el tremendo garrotazo, que dio estruendosamente sobre la gacha o moya. Toda la chicha se derramó y entonces se formó el pozo de Donato, que es como en nuestros días se denomina una famosa laguna, situada al norte de la ciudad de Tunja.

Los dos desalentados hermanos ya no dudaron que solamente huyendo de palacio podría gustar la felicidad. Abandonaron a Tunja y partieron hacia el sur, hasta Susa. Aquí se dispuso con alegría el Zaque errante a recibir de su esposa el primer fruto de aquel su gran amor tan desdichado. Pero los nuevos padres quedaron espantados, al ver que el niño recién nacido se les quedó, de pronto, ante sus ojos, convertido en piedra.

Considerándose castigados por el Cielo, abandonaron Susa, sin saber qué rumbo seguir. Creyeron hallar en una encrucijada la señal que les indicaba el camino, y por él emprendieron un largo y fatigoso peregrinar, hasta que un día llegaron hasta el Salto de Tequendama.

Allí resolvieron quedarse a vivir, sin ver ni oír a nadie, escondidos en los bosques cercanos.

Al pasar la impetuosa corriente, sintieron los dos infaustos compañeros un súbito desfallecimiento: se miraron, y al mismo tiempo un hielo de muerte paralizó sus cuerpos, quedando allí convertidos en piedras en medio del río, hasta el día de hoy...

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/06/las-piedras-de-tunja.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/el-salto-del-tequendama.html

viernes, 15 de agosto de 2008

EL PAN O TTANTA



Cuenta en sus crónicas Bernabé Cobo, que se le invitó un pan de maíz preparado a la usanza de los curacas, con harina de maíz, leche y grasa, y era muy agradable.

El pan o Ttanta, era preparado de maíz o quinua.

Sara Ttanta: Era pan o tortilla y bollos de maíz.
Ara ttanta: En Huaylas, es el pan de maíz blanco, cocido sobre piedras calientes.
Chuta o chutaca: Es el pan ovalado y plano que se hacía en el Cuzco.
Kkolle: Es un pan dulcete
Kauka: Es un pan tradicional
Satanka: Es un pan cocido en kallana o cancana.
Ttanta camayoc: Era el panadero.
Chapuni: Es amasar la harina.
Paruyachic o paruyark: Es cocer los panes a fuego lento
Kaskan ttanta: Es quemarse el pan.
Los panes incaicos eran tortillas o bollos que se hacían también rellenos y se les denominaba misti. (Antúnez de Mayolo)

En Cuzco, actualmente, se hacen los deliciosos panes chutas

Muchos de los potajes pre-colombinos de maíz se siguen preparando o son la base de otros.

Las humitas o humintas, llamadas por Garcilaso, Pan de los Incas; se hacen en variadas formas: Humitas con recado, con pollo o mariscos, Tamalitos verdes piuranos, Parpas de queso a la brasa, tamales costeños, envueltos en hojas de plátano, tamales serranos amasados con yemas y almendras, envueltos en hojas de achira y los de la selva en perfumadas hojas de bijao.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/mama-sara.html

jueves, 14 de agosto de 2008

VIRGEN DE LUJÁN

Estandarte de la Virgen de Lujan, realizado en similitud al que las tropas patriotas llevaron como estandarte en la Reconquista de Buenos Aires en 1806
Museo Orlando "Fito" Binaghi

La historia comienza en el siglo XVII cuando Antonio Farías Saa, un hacendado portugués afincado en Sumampa (Santiago del Estero), le escribió a un amigo suyo de Brasil para que le enviara una imagen de la Virgen en cuyo honor quería levantar una ermita. El amigo le envió dos, la que le había sido encargada y otra de la Virgen con el Niño Jesús. Virgen de Luján.

Al llegar a Argentina, ambas imágenes fueron colocadas en una carreta y partieron desde Buenos Aires a Santiago del Estero pero al llegar a las proximidades del río Luján la carreta se detuvo por una fuerza misteriosa contra la que no pudieron las dos yuntas de bueyes que la arrastraban.

Eso hizo que el boyero decidiera aliviar el peso de la carga.

A pesar del escaso tamaño de la Virgen, en el momento que bajaron el cajoncito que la transportaba, los bueyes insinuaron la posibilidad de reanudar la marcha, por lo que intentaron acomodarla nuevamente entre la carga pero, al subirla, nuevamente la carreta tornó a detenerse.

Descendida por segunda vez la imagen, una vez más el vehículo pudo andar.

Parecía imposible que el pequeño envoltorio y su mínimo peso impidieran la reanudación.

El boyero entendió entonces que, lo único que podía impedir la continuidad de la marcha, era el deseo de la Virgen de quedarse en ese lugar.

Los hombres comprendieron que estaba ocurriendo algo milagroso. Al ver que la Virgen no quería marcharse se dirigieron a la casa más cercana, la de don Rosendo.

Réplica de la ermita construida en tierras adquiridas por los Padres de Fátima,
construida en el
Lugar del Milagro, Villa Rosa,
donde estuvo por muchos años la imágen de la Virgen de Luján



La familia se emocionó al ver la imagen y la colocaron el su casa, la noticia corrió por toda la región, y se enteraron hasta en Buenos Aires. Las personas empezaron a viajar al lugar, entonces don Rosendo construyó una pequeña capilla, entre los pajonales de la pampa, y además le dedico a la Virgen un negrito para cuidarla y encargarse de mantener encendida una lámpara al pie del oratorio que, cada vez fue más popular a raíz de los milagros que, según relata Manuel, comenzaron a registrarse. En este lugar permaneció la virgencita desde 1630 hasta 1674.

La tradición nos dice que Manuel, realizaba curas milagrosas con el sebo de las velas de la capilla y relataba a los peregrinos los viajes de la Santa Virgen, que salía de noche para dar consuelo a los afligidos.

Manuel guardaba de los viajes de la Señora los abrojos se desprendían del vestido de la Virgen.

Con los años, don Rosendo falleció y el lugar quedo casi abandonado, pero éste hombre fue siempre fiel y continuó al servicio de la Virgen.

Doña Ana Mattos, viuda de Siqueyras era una señora que tenia gran cantidad de tierras a orillas del río Luján, ella quería llevar la imagen a su casa y realizarle una capilla, para ello en el año 1674, habló con el Cura Juan de Oramas, administrador de los bienes de don Rosendo y la colocó en su casa, pero la Santa Virgen desapareció y la encontraron en su antigua ermita (capilla), doña Ana volvió a llevar la imagen a su casa y por segunda vez regresó a la estancia de don Rosendo.

La dama consultó entonces a las autoridades eclesiásticas y civiles, quienes viajaron al lugar y examinaron lo sucedido, esta vez la Virgen fue trasladada en una devota peregrinación y en compañía de Manuel. Desde ese momento la imagen no retornó más a su antigua capilla.

Doña Ana donó el terreno para la realización del nuevo templo en el año 1677 lugar en donde actualmente se encuentra la hermosa Basílica de Luján.

El clérigo don Pedro de Montalbo estaba muy enfermo y desahuciado, en 1684 viajó a Luján, casi moribundo fue llevado a la capilla. El Negro Manuel le ungió el pecho con el sebo de la lámpara que ardía en el altar y le dio de beber una infusión con abrojos de los que solía desprender del vestido de la Virgen. Don Pedro sano milagrosamente y agradecido se quedo como primer capellán.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/la-virgen-de-lujan.html

miércoles, 13 de agosto de 2008

UNA SERPIENTE DE SIETE CABEZAS



En un amplia franja geográfica de comunidades dentro de los municipios de Charcas, Matehuala y Villa de Guadalupe se habla de una gran serpiente de siete cabezas (algunas versiones dicen que son nueve), la cual estaba destinada a causar grandes calamidades e, incluso, destruir por completo la ciudad de San Luis Potosí, pero gracias a un exorcismo realizado por un sacerdote, ese fabuloso reptil quedó petrificado, o mejor dicho, convertido en cerro.

Muchos lugareños afirman que han visto al animal convertido en piedra y que la historia es real. Sin embargo, también hay quienes aseguran que es una simple formación natural en lo alto de un cerro.

Mito o no, lo cierto es que ha generado un sinfín de leyendas y aquí tenemos una versión que habla del porqué de la existencia de dicho animal.

Por ahí, en un cañón que sube de Villa de Guadalupe a la hacienda de Solís, hay una serpiente; está sobre la sierra y se forma como un camino donde se apartan las cabezas –son siete cabezas– que tiene el animal. También por ahí hay un cerrito boludito, prieto, que es un cuervo y ese cuervo iba guiando a la serpiente.

Cuentan que esa serpiente de las siete cabezas era como un embrujo de los antiguos huachichiles –muy bravos esos hombres–.

Entonces viene la historia que en los años antiguos la conjuró a esa serpiente el padre –un padre que ha de haber estado en la iglesia de Villa de Guadalupe o en la de Solís–, y la conjuró porque parece que venía esa serpiente a un rancho que le llaman el Rancho Alegre; que iba a caer ahí a comerse a la gente. Entonces el padre la conjuró y ahí está hecha piedra. Sí, eso cuentan, que la serpiente está hecha piedra y el cuervo hecho cerrito.

Y luego digo yo: «Bueno, ¿cómo estará eso de que vuelva a resucitar ese animal, que ya no esté hecho piedra; cómo estará eso?».

Es que, según la plática, se dice que un mal día esa serpiente de la siete cabezas ya no va tener el conjuro y va resucitar y va seguir su camino para comerse a la gente de Rancho Alegre o de cualquier otro lugar hasta donde vaya ella a cumplir la misión que le encomendaron los huachichiles.

(Leyenda narrada por don Marcos Saucedo,
de Norias del Castillo, municipio de Matehuala, S.L.P.)
Homero Adame, "Mitos y leyendas de huachichiles"
Editó la Secretaría de Cultura del Estado de Oaxaca, en 2008,
Premio Nacional de Cuento, Mito y Leyenda “Andrés Henestrosa” 2007
http://leyendas-de-mexico.blogspot.com/2009/11/mitos-y-leyendas-la-sierpe-de-siete.html

martes, 12 de agosto de 2008

TUNUPA

TUNUPA


Entre los dioses del sur andino, Tunupa parece haber sido una divinidad muy antigua, cuya área de influencia llegó a su máxima expresión antes del auge del culto a Viracocha.

Santa Cruz Pachacuti menciona la aparición de Tonapa, Tarapaca en el tiempo llamado purun pacha raccaptin

Ahora analizaremos los otros nombres de Tunupa mencionados por los cronistas. Santa Cruz Pachacuti se refiere a la voz Tarapaca; Ramos Gavilán a Taapac; mientras Sarmiento de Gamboa da el apelativo de Tahuapaca. En los tres casos se halla la palabra paca que según el cronista Bertonio significa un "pajaro grande como águila".

El Colesuyo junto con el altiplano formarían las áreas de la máxima influencia alcanzada por el culto a Tunupa.

Ramos Gavilán narra las hazañas y andanzas de Tunupa, convertido por los religiosos cristianos en la persona del apóstol Santo Tomás.

Este personaje apareció en Brasil, Paraguay, pasó por Chachapoyas y recorrió el Altiplano.

Llegado al pueblo de Cacha lanzó rayos y fuego celeste contra un ídolo que allí se veneraba.

Luego fue visto en el Cusco de donde se dirigió a las orillas del lago Titicaca.

Apresado y atormentado por los naturales, empalado en una vara de chonta, fue puesto en una balsa y echado al lago. Sopló entonces un fuerte viento que lo llevó al Desaguadero y de ahí a Aullagas, donde se hundió en las entrañas de la Tierra.

Bertonio nombra a una huaca llamada Aahuacasa que acordó soplar contra Tunupa un fuerte viento durante cuatro días y sus noches consecutivas.

Predicaba Tunupa sin descanso a los hombres, y un día llegó al pueblo de Yamquesupa del cual fue echado por sus habitantes y, como los maldijo, la aldea se transformó en laguna. En sus andanzas llegó al lugar de Cachapucara donde había una huaca mujer a la cual cobró gran odio, y destruyó el cerro y el pueblo echando fuego y derritiendo como cera la montaña.

En Quinamares convirtió a la población en piedras por no prestarle atención.

En sus correrías arribó a Carabaya donde resultó preso, los naturales lo ataron de pies y manos cerca de la laguna de Carapucu, pero él desató milagrosamente las cuerdas y tendiendo su manta sobre las aguas navegó hasta la peña de Titicaca.

En sus viajes pasó y de allí por el río Chacamarca llegó al mar.

Sarmiento de Gamboa habla de Tuagapaca en tiempos después del diluvio, antes de la existencia del Sol y de la Luna, a la vez que formaba parte de los acompañantes de Viracocha Pachayachachic.
Estando en el Collao desobedeció; a Viracocha, quien ordenó entonces lo ataran de pies y manos y que en una balsa fuese puesto en el río Desagaduero. Después nunca no fue visto más. Según este cronista es Viracocha y no Tunupa quien causó la destrucción del pueblo de Cacha con fuego bajado del cielo que abrasó la comarca.

Entonces uno de los atributos de Tunupa sería ser el fuego celeste o sea, el rayo.

El mito de Tunupa estaba también conectado con los volcanes, muchos de ellos hoy apagados. La región sureña se distingue por los numerosos volcanes y no es de extrañar que Tunupa estuviese asociado no solamente con el fuego del cielo sino con el fuego que emerge de las entrañas terrestres.

Su tercer atributo era ser el dios de la lluvia que cae junto con la tormenta y fecunda la tierra. También es el dios de las fuentes, de los ríos por donde navegó antes de sumergirse en las profundidades de la tierra.

Al analizar los atributos de Tunupa encontramos una constante dualidad entre lo de arriba y lo de abajo, entre el fuego celeste y el fuego que brota de la tierra a través del cráter humeante o abertura del mundo bajo; del agua que se precipita del cielo en oposición a las lagunas, fuentes, ríos situados en lo bajo.

A este antiguo dios sureño vino posteriormente a yuxtaponerse Viracocha.

Las deidades más recientes desplazaban cultos anteriores, de acuerdo con los movimientos de los grupos étnicos. De igual manera sucedió con Viracocha, cuya influencia creció junto con el avance y la pujanza de los ejércitos incaicos. Debido al auge de las fuerzas del Cuzco, el dios Viracocha suplantó a Tunupa, mientras que en otros casos ambos cultos se amalgamaron.

Santa Cruz Pachacuti añade el nombre de Tunupa-Tarapaca al de Viracocha pachayachicachan cuncacuy camayoc con el objeto de transformar la divinidad primera en un dios incaico. Establecido el virreinato y pacificada la tierra, los religiosos católicos acomodaron los mitos andinos a las necesidades de la enseñanza de la doctrina y transformaron el binomio Tunupa Viracocha en el apóstol Santo Tomás o San Bartolomé.

Nota

Aahuacasa: divinidad del viento.



http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/08/tunupa.html

lunes, 11 de agosto de 2008

KOONEK



EL CALAFATE



Koonek, la anciana hechicera de la tribu estaba demasiado agotada para continuar caminando hacia el norte, el invierno estaba próximo y había que buscar lugares donde no faltara la caza.

Como era habitual en estos casos, se le construyó un buen kau y se le dejó abundante comida, pero seguramente no le alcanzaría para todo el invierno.

Para esa época no existían los caballos ni los calafates.

Quedó totalmente sola, hasta los pájaros emigraron con la llegada de las primeras nieves, pero ella subsistió inexplicablemente.

A la llegada de la primavera se asomaron las primeras golondrinas, algunos chorlos y unas inquietas ratoneras.

Koonek les increpó la actitud por haberla dejado sola, sumida en el silencio, a los que las avecillas respondieron que ello se debía a que durante el invierno no tenían donde resguardarse del viento y del frío, además en el otoño el alimento les era escaso.

Koonek, sin salir del toldo les respondió.

–“Desde ahora en adelante podrán quedarse, tendrán abrigo y alimento”.

Cuando abrieron el kau, la anciana hechicera ya no estaba, se había convertido en una hermosa mata espinosa de perfumadas flores amarillas que al promediar el verano ya eran moradas frutas de abundantes semillas.

Los pájaros comieron sus frutos, también los Tsonekas y desparramaron las semillas de aike en aike.

Ya nunca más se fueron las aves y las que se habían ido volvieron al enterarse.

Por eso: “El que come calafates, vuelve”.-

Notas:

Koonek: calafate
Kau: Toldo, Casa
Tsonekas: nombre verdadero de los llamados: Tehuelches, Aónikenk o chonkes Aike
Joiuen: leyenda

Joiuen Tsoneka (leyendas tehuelches) de Mario Echeverría Baleta

domingo, 10 de agosto de 2008

KOSPI

Pintura No. DSC06325
Artista: Arenas
Titulo de la obra: Flores
Tecnica: Oleo sobre lienzo
Dimensiones: 120 x 80 cms
www.arteandino.co.cr


Kospi era el nombre de una hermosa niña que vivía en el sur cuando las plantas no tenían flores.

Muchos jóvenes cazadores recorrían largas distancias para admirarla y recibir el regalo de su sonrisa.

Kospi empleaba el tiempo en las tareas propias de la mujer Tsoneka, coser quillangos, pintarlos, preparar pinturas, tejer mantas..... o peinarse los negros y lacios cabellos mirándose en el espejo del Lago.

En esa estaba la tarde en que Karut (el trueno) el señor de la montaña la raptó escondiéndola en una profunda caverna del glaciar.

En vano llamó, más nadie podía oírla.


Tan grande era su pena que se convirtió en hielo y se confundió con los témpanos.

Cuando Karut no pudo hallarla bramó una y otra vez, pero sus voces solo lograron despertar a la lluvia que acudió presurosa y manó abundante.

Kospi convertida en agua, bajó por la plata de los chorrillos hasta hundirse en los valles.

Con la llegada de la primavera trepó por los tallos de las plantas y se asomó convertida en flor para mirar desde allí y para siempre a la gente de su raza.

Desde entonces en la lengua Tsoneka se le denomina Kospi a los pétalos de las flores.

Tsonekas: nombre verdadero de los llamados: Tehuelches, Aónikenk o Chonkes

Joiuen: leyenda
Kospi: pétalo
Karut: trueno


Leyenda mitológica “Kospi” del libro Joiuen Tsoneka de Mario Echeverría Baleta

sábado, 9 de agosto de 2008

RUMIÑAHUI



LA RESISTENCIA DE EN QUITO


Rumiñahui había nacido en Quito por el año 1486.

Descendía directamente de los Atis Puruhaes, y muchos historiadores aseguran que fue hijo del Inca Huayna Cápac y de la princesa Nary Ati, hija de Pillahuaso, cacique de Panzaleo, Mulalillo, San Miguel y Píllaro, siendo por lo tanto medio hermano de Atahualpa.

Sebastián de Benalcázar, quien había fundado Guayaquil, fue el encargado de marchar con su ejército en busca del líder indígena.

Antes envió un mensajero con una cruz y la oferta de amistad.

Los rebeldes devolvieron su cadáver. En Cajamarca habían visto un símbolo de madera igual, en las manos de un tenebroso fraile que secundaba a Pizarro.

Después Rumiñahui se preparó para recibir a Benalcázar. Reunió a su gente y le dijo: "Es preferible morir que aceptar la esclavitud de estos hombres que robarán tesoros, mujeres y tierras".

Al hablar, un volcán parece salirle desde adentro, arde su voz, sonríe su corazón y vibran sus guerreros. Benalcázar consigue una alianza con los indios cañaris para combatir a los rebeldes.

El jefe indígena se adelanta y le sale al encuentro en las llanuras de Tiocajas. El lugar, favorable para el andar de los caballos españoles, no impide que los rebeldes anulen el poder del enemigo. Cada vez que matan un caballo le cortan la cabeza para mostrar que no son inmortales. La batalla va desde el mediodía hasta que la noche oscura obliga a suspenderla y continúa al día siguiente con la salida del sol.

Las llanuras de Tiocajas estaban llenas de trampas para que los europeos y sus potros quedaran ensartados.

Un traidor avisa a Benalcázar el lugar y muestra un camino seguro para retirarse a Riobamba. Rumiñahui no se desanima y decide atacar la ciudad. En la hora del ataque el volcán Tungurahua entra en erupción.

Muchos indígenas, aterrados, creyendo que se trataba de un mal augurio, huyeron bajo la lluvia ardiente.

Los españoles no se cansaron de matar gente que corría indefensa.

Rumiñahui se retira con sus soldados más fieles hacia Ambato. Luego se va a Quito, envía a lugar seguro a los más débiles y esconde los tesoros de Atahualpa en la zona sureña de Sigsig, en las estribaciones de la Cordillera Oriental o de los Llanganates.


Nota

Rumiñahui significa Cara de Piedra

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/04/r-u-m-i-n-w-i.html

viernes, 8 de agosto de 2008

HUMAHUACA



Hace mucho, mucho tiempo los indios humahuacas vivían sin privaciones en las tierras de su quebrada.

Dicen que éstas eran tan verdes y fértiles como lo es hoy la pampa, y que en sus terrazas crecía el maíz como crece la hiedra a la sombra de los árboles.

Como no era tan duro el trabajo, y su fruto abundante, los dueños de esa tierra podían compartir la paz y la alegría que les enviaba la Pachamama en fiestas interminables.

Y dicen también que las cosas habrían seguido así para siempre si no hubiera sido por la envidia de los calchaquíes, la codicia de los diaguitas y la belleza de Zumac.

Calchaquíes y diaguitas se aliaron un día y decidieron conquistar la tierra humahuaca.

Hubo largas reuniones secretas, planes y contra planes, espías que se asomaron a la quebrada e informantes que volvieron a contar que los humahuacas no sospechaban nada, demasiado satisfechos como para pensar en la guerra.

Y que el único obstáculo para sus planes era el jefe, que sabía cómo convertir de golpe en un ejército a las familias campesinas.

Las dos tribus aliadas prepararon sus arcos, y sus flechas, sus hondas y sus piedras y, sobre todo, prepararon a Zumac.

La más linda entre los calchaquíes y las diaguitas, Zumac Huayna, no sólo era joven y hermosa. Ante todo, estaba convencida de sus encantos. Sabía cuando bajar la vista con una media sonrisa. Sabía acercarse silenciosa a sus interlocutores hasta casi rozarlos con su cuerpo firme y, al alejarse, caminar por la aldea con la seguridad de una reina.

Así llegó Zumac, hasta las casas humahuaqueñas, en el atardecer del día señalado. Ella contó su historia de india perdida y las mujeres la llevaron a descansar y la convidaron con un vaso de alhoja.

Más tarde, a la hora de la fiesta y el baile, conoció al jefe. Se miraron muchas veces a través del aire frío de la noche y el humo de la fogata, y ella lo fue enredando con su collar de cuentas invisibles.

Más tarde se cruzaron en el momento que, acallados los pinkullos y las ocarinas todos iban a recogerse; y más tarde todavía él dormía junto a ella, envuelto en su olor recién descubierto.

La noche, de luna nueva, era oscurísima sobre la quebrada, y nadie estaba despierto para escuchar el silencio enorme que cubría el valle como una manta.

El sorpresivo ataque de las tribus aliadas no dio lugar a la defensa de los humahuacas.

Ni los que huían de sus casas, ni los que intentaron buscar sus armas, ni los que se ocultaron en los maizales, ni los que corrían desesperados hacia las montañas, ni uno solo pudo escapar de la masacre.

El mismo jefe murió como uno más, pero antes maldijo a sus enemigos y les auguró que no les serviría de nada la victoria.

Y así fue.

Al día siguiente, cuando el sol iluminó la quebrada, el paisaje era otro. El pueblo y los cultivos habían desaparecido. La tierra se había secado, se había vuelto arenosa y estéril, y estaba extrañamente teñida de rojo, de morado, de rosa...

¿Dónde estaban los muertos, la sangre, los despojos? En vez de cadáveres, sobre las laderas, de a trechos, entre las piedras y el polvo, había brotado una planta desconocida.

Miles de cardones, con sus verdes brazos espinosos, poblaron las cuestas, los pasos y las cimas. Se levantaban desafiantes, únicos pobladores del desierto que es ahora lo que fue la tierra que les pertenecía.

Y en primavera, bajo el cielo más azul que se conozca, dejan salir de entre sus espinas increíbles flores amarillas, blancas y rojas que, según dicen, son las almas de los desaparecidos indios humahuaqueñas.

jueves, 7 de agosto de 2008

CÓMO HACER UN BARCO



Cómo hacer un barco


Arranque sus costillas
y esternón,
construya las cuadernas,
ponga su alma
de mascarón de proa,
extienda sus ganas
como velas,
gane el viento
que le deben
y llore, luche, ame,
mate, llore, luche,
hasta hacer el mar.

Julio Leite, poeta nacido en Ushuaia.

miércoles, 6 de agosto de 2008

EL CHULENGO





“Había una vez", era un chulenguito guacho que encontré detrás de una mata cerca de la aguada.

Por qué lo había dejado su madre... no lo sé; pero creo yo - que como recién nacido no pudo seguirla cuando los cazadores de guanaco cayeron sobre la tropilla y ella se alejó galopando para despistarlos de su cría y... no volvió. Si una madre no vuelve, es porque no puede, no porque no quiere. La guanaca perseguida, seguramente cayó bajo las alas de los cazadores.

El estaba solo, guacho y yo lo adopté a mi chulenguito. Había una vez.

Era precioso, su piel era una seda roji-marrón, con un rombito gris suave, bordeado de blanco, entre enormes ojos almendrados de largas pestañas y mirada triste; el cuello largo y flexible; la colita corta y movediza; las patas ágiles y graciosas.

Habia una vez, me seguía a todas partes; era mi compañero de interminables caminatas por cerros y cañadones.

Mi chulenguito no hablaba pero entendía todo lo que yo le contaba; sus orejas giraban de aquí para allí y cualquier ruido extraño lo sobresaltaba, lo hacía correr; sin embargo, si yo no lo seguía, se paraba a esperarme. Así pasamos juntos todo un verano.

En Marzo, lo dejé, yo debía volver al norte, al colegio.

En esos años, en la Patagonia, no había colegios - solo una que otra escuelita -. Un instituto en Río Gallegos, otro en Trelew, por lo tanto la mayoría de nosotros debíamos ir de pupilos al norte.

Teníamos que dejar nuestros hogares, a nuestros padres y nuestros chulenguitos. No podíamos volver para las vacaciones de invierno pues los barcos tardaban varios días; como también los pequeños aviones que debían hacer el trayecto en etapas; por tierra: ni que hablar; queda lejos de la Capital nuestra Patagonia!

“Habia una vez” quedó solo, durante nueve interminables meses; solo todo ese tiempo. Cuando finalmente volví al campo, ni bien bajé del coche para abrir la tranquera, escuche un galope; me di vuelta y ...

Había una vez estaba allí, erguido, inquieto, anhelante. Lo miré largo rato, cómo había crecido - quise acariciarlo - retrocedió comprendí entonces que deseaba su libertad: abrí de par en par la alta tranquera del potrero... el miró, se acerco, vio el campo y al galope tendido se alejó.

Nunca más volvió mi chulenguito Había una vez.

Nota
Chulengo: se llama a la cría del guanaco
Guacho: huérfano, pobre, desprotegido.

No conozco al autor de este hermoso relato

Imagen
tipete.com

martes, 5 de agosto de 2008

ELAL Y TELUJ



Elal se enamoró de Teluj, el lucero del amanecer, hija del sol y de la luna. Su madrina convertida en cisne lo alza sobre el lomo y emprende el vuelo el Este, sobre el mar. Al llegar la noche, ya cansados, Elal arroja una flecha sobre el agua formando un grupo de Islas, (¿Malvinas?) donde descansan para proseguir viaje rumbo al sol.

Cuando llegaron, su madrina, que como ya sabemos, era bruja, convertida en mosca se ubica en la oreja de Elal para indicarle paso a paso lo que debía hacer.

Nuestro héroe le pide al Astro Rey el permiso para casarse con su hija y este no contento con el pretendiente, le impone una serie de pruebas en las que tendría que poner de manifiesto: ingenio, inteligencia y valentía. En caso de salir airoso en todas, le otorgaría el permiso.

La primera consistía en rescatar un anillo que estaba dentro de un huevo envenenado al fondo de una caverna custodiada por un guanaco que mataba con la mirada.

Mientras la mosca distraía al animal posándose en sus ojos y orejas, Elal lo mata con un certero golpe de shome (boleadora de dos bolas), luego le quita la piel y cubierto con ella penetra en la caverna.

Allí utiliza el arco y la flecha para romper el huevo que estalla desparramando veneno, pero Elal se despoja de la piel salpicada y recupera el anillo.

Teluj, hecha mujer, lo aguardaba en un palacio al fondo de un frondoso jardín.

Cuando Elal pretendió avanzar, a cada paso el suelo se convertía en pantano. Camina hacia atrás, le dijo la mosca, y no arranques flores, pués se convertirán en víboras.

Así lo hizo hasta llegar a la puerta del palacio de donde asomaron dos mujeres; una joven hermosa luciendo “kai eorrenk” y la otra vieja, deforme y harapienta. En realidad la vieja no era otra que Teluj disfrazada por orden de su progenitor para despistar a Elal.

Advertido por su madrina eligió la verdadera.

-Has acertado nuevamente, dijo contrariado el sol, pero tendrás que superar todas las pruebas que te dé. Y le fue dando tantas para dilatar el tiempo, a la espera que el pretendiente desistiera de sus intenciones, que no le alcanzaría la vida para cumplirlas.

-Escapa con ella, el padre no te dará jamás el consentimiento, le aconsejó la madrina.

Y huyeron juntos para siempre.

Pero Teluj, temerosa de la furia de su padre, cuando éste sale, se esconde.

NOTAS

Elal: nombre propio del héroe de los Tsonekas.

Joiuen: Leyenda

Tsonekas: nombre verdadero de los llamados: Tehuelches, Aónikenk o Chonkes.

Kai: quillango – capa

Eorrenk : color blanco

Shome : boleadora de dos bolas

Teluj: lucero del amanecer

Leyenda mitológica “Elal y Teluj” del libro Joiuen Tsoneka de Mario Echeverría Baleta

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/08/leyenda-de-malvinas.html

lunes, 4 de agosto de 2008

CREACIÓN DE LA LUNA

Alugrafía y Monocopia / 60 x 80 cm
Serie Origenes / Creación de la luna II (Leyenda Tehuelche)
Mabel Berzano
Artista PLástica (Artist)
http://berzano.blogspot.com/2008/06/nativos_06.html


Kooch ya había creado al sol para iluminar el día y dar calor a la existencia, pero durante el descanso de éste, Tons, la oscuridad daba libertad a sus hijos, los malos espíritus que prodigaban los males por doquier y los gigantes Hol-Gok asomados por los ojos de las maderas viejas, por los huecos de las rocas y desde lo profundo de las cavernas, acechaban a los indios para prodigarles sus males, enfermedades y desgracias, entonces Kooch crea a la luna, llamándola Keenyenkon para que ilumine a la tierra y aleje con su lumbre a los malos espíritus.

Las nubes que divagaban por el cielo, fueron presurosas a contarle al sol la buena nueva y tanto le hablaron de la pálida dama nocturna que decidió conocerla y una mañana quebró con sus rayos el horizonte antes de lo acostumbrado, por su parte Keenyenkon tampoco pudo resistir el embrujo del rubio madrugador y lo acompañó a través del azul del cielo hasta perderse en el horizonte quebrado de los Andes en un rojo atardecer.

NOTAS

Tsonekas: nombre verdadero de los llamados: Tehuelches, Aónikenk o Chonkes

Joiuen: leyenda

Kooch: ser supremo, creador

Tons: la noche oscura, Madre de los malos espíritus

Hol – Gok: nombre del conjunto de los dos gigantes

Keenyenkon: luna llena

Leyenda mitológica “Creación de la luna” del libro Joiuen Tsoneka de Mario Echeverría Baleta

domingo, 3 de agosto de 2008

LEYENDA DE MALVINAS

Vista aérea de las Islas Malvinas


Dicen, en sus Karlem-shenik (cuentos viejos), que el mar se formó por el llanto de un todopoderoso y bueno.

Ese ser que para los tehuelches era el cielo (en algunas leyendas figura también como Kooch), vivió mucho tiempo en soledad y en tinieblas

Hasta que un buen día decidió crear también la luz, el sol y una isla.

Una isla donde tuvo origen la vida.

Allí aparecieron unos moradores gigantes y monstruoso que eran hijos de las montañas.

Esta leyenda de labios de un aborigen patagón llego a oídos de Pigafetta cronista de la expedición de Magallanes.

Y al parecer, el relato lo inspiró para dibujar, con la ayuda de su imaginación un sencillo mapa de una o dos islas.

Es probable que los tehuelches no hayan visto nunca las islas

Pero presentían su existencia. Ellos observaban que ciertas aves, como los cisnes y flamencos, llegaban desde el confín del mar hasta la costa.

Y que tres meses después se lanzaban resueltamente hacia el brumoso horizonte marino.

Este, comportamiento convenció a los aborígenes de que las ves iban y venían de la legendaria isla de sus mitos.

Sansón

En España a las islas que Pigafetta dibujó en su croquis le asignaron el nombre de Sansón.

Los que trabajaron en las cartas geográficas consideraron que a un lugar habitado por gigantes correspondía aplicarle el nombre del forzudo personaje bíblico.

Así Sansón fue la primitiva denominación de las Malvinas

sábado, 2 de agosto de 2008

TUNUPA


DIOS, PEREGRINO Y MÁRTIR


Tunupa fue la deidad más importante del Collasuyo.

Su culto se extendió entre los pueblos de origen aymara y lo veneraban como dios del rayo y los volcanes.

Los collas lo consideraban el supremo creador de la naturaleza y lo reverenciaban como héroe y maestro civilizador. También le temían pues podía convertir en piedra a los desobedientes como lo hiciera con los antiguos Tiahuanaco.

Cuenta el mito que Tunupa recorría el Collao como un peregrino y maestro hasta que sus enemigos (seguidores del dios Wiracocha) lo capturaron y ataron a una balsa de totora y lo desaparecieron en el Lago Titicaca.

En Bolivia existe un volcán llamado Tunupa de 5400 msnm y los pobladores lo consideran un Apu sagrado y protector de los pueblos aymaras.

viernes, 1 de agosto de 2008

LOS QUESOS DEL SUR DEL PERÚJAPCHA O KAWCHU,

Variedades de queso de Junín


Muchas veces la gastronomía también se relaciona con las leyendas de cada lugar y por supuesto con la historia.


Y si de quesos se trata, cada zona tiene su propia variedad.

EL QUESO ANDINO

Según señala en el libro “Alimentación y Nutrición” de Victoria Alcázar Lázaro, de la Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital.

Severo Ochoa, en Leganés Madrid, existe una leyenda que dice que el queso fue descubierto por un mercader árabe que, mientras realizaba un largo viaje por el desierto, puso leche en el estómago de un cordero.

Cuando fue a consumirla vio que estaba coagulada y fermentada, debido al cuajo del estómago del cordero y a la alta temperatura del desierto.

Hay otros autores que señalan que el queso ya se conocía en la prehistoria, extremo que no se ha podido comprobar.

También en la Biblia hay varias referencias a este alimento.

Durante la época del Imperio Romano se extendió su fabricación a todos los territorios conquistados.

Los primeros monasterios empezaron a producir diferentes variedades de queso durante la Edad Media con unas recetas que hoy aún se conservan

Cuando llegaron los primeros españoles al imperio de los Incas, estos trajeron muchos productos como elementos gastronómicos entre ellos el queso; los indios no consumían leche animal, primero porque no tuvimos animales mayores que pudieran abastecernos de leche, lo de la llama, su leche es tan grasosa que es imposible digerirla, y segundo por su concepción de la cosmovisión del universo y el hombre, “todo lo que produce, crea y preserva la vida, se respeta… .”

Francisco Pizarro, jefe de los españoles que llegaron al Perú, era de Trujillo, ciudad española muy afamada por sus quesos, ellos, los españoles, decidieron hacer queso en los primeros años de la conquista del Perú y como carecían de maquinarias y herramientas para el caso emplearon mantas y telas donde para extraer el suero ejercían presión ya sea con piedras o simplemente dando vueltas la tela, esta acción fue vista por los indios y ellos denominaron al acto de extraer el suero de la leche como wichurpari o wichurparia que significa “expulsar o expeler” y de ese vocablo empezó a denominarse el famoso “Queso PARIA”, muy conocido en todo el sur.

El viajero español Octavio Velazco del Real, en su obra “Viaje Por la América del Sur: Impresiones y recuerdos” (1892), nos habla de la gran cantidad de queso que se consumía en el Sur del Perú:” …..me asombre en Arequipa y en el Cuzco, así como otras ciudades del sur del Perú que utilizan mucho el queso, al que lo llaman JAPCHA o KAWCHU que traducido al castellano significa “morder jebe o caucho”, casi podría decir que en eso son como las ciudades de España En un plato donde mezclan el fuego de un chile que ellos lo llaman ají rocoto, le agregan queso y lo ponen en horno de amasar…”.

De lo expuesto podemos deducir porque a los platos donde se emplea el queso, en especial en el sur del Perú, estos (los platos) tienen el nombre de JAPCHI.Extraído de la revista digital Ser Indígena

jueves, 31 de julio de 2008

FREYJA Y SU COLLAR


Freyja posee un resplandeciente collar, el Brisingamén, que simboliza el ciclo de la vida, fabricado por cuatro enanos herreros: los Brisingos.

La diosa los encontró cuando estaban forjando el collar, y le gustó tanto que les ofreció a cambio oro, plata y otros tesoros. Pero los enanos respondieron que no querían riquezas, sino a ella: le darían el Brisingamén si se acostaba una noche con cada uno de ellos, algo a lo que la diosa accedió.

Debido a su hermosura, Freyja es deseada por enanos, gigantes, dioses y humanos, y dicen que ni siquiera el propio Odín está libre de su influjo.

Aunque la Resplandeciente es generosa ofreciendo sus encantos, elige a sus amantes con total libertad, por lo que ningún dios puede obligarla a tomar como compañero a alguien que ella no quiere.

Además de ser la diosa del amor y la fertilidad, Freyja lo es también de la magia seid, aquella relacionada con el otro mundo, la que permite despertar a los muertos para obtener conocimiento oculto o averiguar el porvenir.

En el arte de su práctica fue maestra de Odín.

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