sábado, 25 de abril de 2009

LOS TRILLIZOS




Ese era un pescador que iba a pescar; echó la red y salió un pez muy gordo, dice:

- Apártame cuando llegues a tu casa: le vas a dar tres tajadas a tu mujer, tres tajadas a la yegua que llevas, tres tajadas a la perra, tres tajadas...

Y cuando llegó, fue a casa, hizo eso: echó tres a la perra; tuvo tres perros ¡tan bonitos!, con tres luceritos en la frente. Luego la jaca tuvo tres caballos, con tres luceritos en la frente, igual. Y en el pozo, siembra tres tajadas también, y salió el pez espada...

Cuando ya los niños fueron grandes, pues cada uno partió: su caballo, su espada: cada uno tenía la suya, ya que eran grandes, y su perro, cada uno su perro y su...

Y ya que los niños fueron grandes, dice uno:

- Pupá, yo me voy a ir a correr mundo. ¿Y qué hacemos? ¡Estamos aburridos, aquí nada más nosotros...!

Bueno, pues se fue; cogió uno su caballo y se fue por ahí. Y llegó a un pueblo que no había nadie. Todas calles, y todos -eran cerca las doce-, cerrando las puertas.

- ¡Vayase usted, vayase usted, que viene un elefante y se come todas las criaturas!

Pero él no entendió de chica. Allí llegó con su caballo, su perro: salió el elefante, se lió a luchar con él, y lo mató. Y el rey había dicho que el que matara al elefante, le tenía que llevar las siete cabezas.
Cuando ya pasó aquello, que mató, empezó todo el mundo a salir, que había matado al elefante. Dice uno:

- Pero, mire usted que tiene que llevar las siete cabezas.

Y él ya había cortado las siete lenguas. Y dice que no entendió chica, pero, cuando llegó uno, cortó las cabezas, se las llevó al rey. Y dice:

- ¡Pero no tienen lengua! Entonces él presentó las lenguas: se casó con la hija del rey. Cuando pasó, se fueron al mirador, y dice que empezó a mirar, y dice:

- Esto que se ve allí, ¿qué es lo que será?

Dice:

- ¡Uy!, eso es el castillo Irás y no Volverás. ¡No vayas tú a ir allí nunca!

Dice:
- Pues yo quería echar un paseo, a ver...

- No, pues, no vas tú, que no vas... ¡Nada, pues tiene que ir gente contigo! Pero fueron gente con él. Correteó para acá y para allá, y se fue al castillo de Irás y no Volverás. Salió una viejecita:

- ¿Quién mal te quiere que por aquí te envía, hijo?

- Mi mala suerte o buena, madre anciana.

Bueno.

- Espera, que te voy a enseñar aquí una cosa.

Cuando entró, le pegó un empujón y lo echó en un sótano que tenía, y allí lo dejaron allí solo. Bueno, pues él había dejado una mariposa (que se pone en la camilla) llena de agua y le había dicho el hermano:

- ¡Uy, hermano, el agua está turbia; el hermano está en peligro.

Tengo que buscarlo!

Dice la madre:

- ¡Ay, hijo mío, ya se va a ir otro, ya se va...!

Pues cogió y se fue. Pues él vino a salir a palacio otra vez. Empezó la gente en seguida:

- ¡Uy, ahí va el yerno del rey! ¡Uy!, ahí va.

Todos acudieron en seguida, empezaron a tocar las campanas, y...

- ¿Yo qué hago?

Pues nada, se conformó. Entró y se abrazó en seguida la mujer a él.
Y él no sabía ni qué decir ¡porque como no era!

- ¡Uy, parece que vienes tonto. Yo no sé lo que te pasa! ¡Yo no sé lo que a ti te pasa que parece que estás tonto!

Pues al otro día, se levanta y se va a ver al mirador otra vez.

Empieza a mirar, y dice:

- ¡Oye!, aquello que se ve allí, ¿qué es?

Dice:

- ¡Oy, me lo vas a preguntar, ahora! Donde tú te perdiste, que tanto tiempo has estado perdido. ¿Y ahora me vas a preguntar? ¡El castillo de Irás y no Volverás! ¿No te lo dije?

- Pues mañana voy a ir yo a dar otra vuelta, que se me ha olvidado una cosa.

Bueno, pues dice que al otro día...

- Pues tú no vas solo; tiene que ir más gente contigo; tiene que ir más gente contigo.

Fue más gente, pero ya no... Se perdió de ellos y se fue al castillo de Irás y no Volverás.

Cuando llegó, salió la viejecita y dice:

- ¡Hombre!, ¿quién mal te quiere que por aquí te envía?

Dice:

- Mi mala suerte o buena, madre anciana.

Dice:

- Pues entra, hijo, entra, que te voy a enseñar una cosa que tengo que te va a gustar, ¡verás! El pobre va a entrar, y hace como el otro.

Cuando empieza a echarlo de menos, que no aparecía, y mira el otro la garrafa, y dice:

- ¡Momá, mi hermano está en peligro! Yo me voy a buscarlo.

Dice:

- ¡Ay, me vais a dejar sola, hijo, que me vais a dejar sola, que no te vayas...!

Cogió y se fue para donde tenía que ir, pues a palacio. Y empezó todo el mundo:

- ¡Ay, ya está ahí el yerno del rey! ¡Uy!

Empezaron a tocar las campanas, y mucho jaleo la gente. Y pasó lo mismo que al otro.

Dice:

- ¡Que mi hermano se habrá casado con la hija del rey! ¿Que hago yo? Yo, ¿qué hago yo? Me haré el tonto...

Aquella noche se acostaron como si fuera...

Dice:

- Yo no sé lo que a ti te pasa, que yo no te comprendo. ¡Yo no entiendo! Pero bueno..., ¡que ya pasará! Bueno, pues dice que ponía de noche, cuando se acostaba, ponía la espada...

Al otro día, dice que hizo lo mismo que el otro: empezó a pasear por la casa, para allá y para acá, y subió arriba, y...

- ¡Oye, niña!, aquello que brilla allá, ¿qué es?

- ¿Otra vez quieres que yo te lo diga? Donde tú te perdiste. Si, ¿no te lo digo yo? ¡Parece que vienes tonto; no sabes nada, ni conoces nada, ni nada!

Dice:

- Pues yo quería ir allí.

Dice:

- Sí, ¡otra vez vas a ir tú! ¡Tú no vas más por ahí, que te pierdas otra vez! ¿no? ¡Pues tú no vas más!

- Yo quería ir a ver, a conocer eso, aunque venga más gente conmigo, pero yo voy a ir.

Pues hizo lo mismo que con el otro. Cuando le pudo dar de lado a la gente, se fue al castillo. Sale la viejecita, dice:

- ¿Quién mal te quiere, que por aquí te envía, hijo?

Dice:

- Mi mala suerte o buena, madre anciana.

- Entra, hijo, entra.

Dice:

- ¿Que entre? ¡Yo qué voy a entrar!

-¡"Pum"!, y le pegó un manotazo y mató a la vieja.

Y entonces él, cuando entró, cuando ya mató a la viejecita, empezó a mirar, a registrar por allí. Y se encontró al sótano y los dos hermanos que estaban allí metidos. Sacó los hermanos, y ya se montaron a caballos, y se fueron ya los hermanos y él a buscar palacio. Y ya van por el camino... Empieza el hermano a contarle:

- ¿Tú te has casado con la hija del rey?

Dice:

- ¿Pues qué, tú has estado con mi mujer?

Dice:

- No hombre, pero...

Claro, allí armaron mucho jaleo y...

- ¡Que has estado tú con mi mujer! ¿no? Y se lió con la espada allí y mató a los hermanos.

Ya que se fue hacia palacio, cuando llegó a palacio, se entró en la casa.

Cuando aquella noche se fueron a acostar, puso la espada por medio. ¡No!, no puso la espada por medio, dice:

- ¿Pero ya has cumplido la promesa?

Dice:

-¿¡Qué promesa!?

Dice:

- ¿Tú no habías hecho una promesa de no estar conmigo hasta que no pasara tiempo? La promesa que has hecho, ¿ya la has cumplido? Ya él dijo:

- Esto es que no han estado mis hermanos... -no con la mujer, que no había estado con la mujer.

Y ya el pobre, dice que no pudo dormir aquella noche dando vueltas, deseando que fuera de día. Dice:

- Yo me voy a ir por ahí a echar un paseo.

Dice:

- Veremos a ver, a ver si te pasa como siempre: te alejas de manera que te pierdes, ¿no?

- Pues yo no sé por los sitios; pero yo me volveré, ¡descuida! ¿Y dónde fue? Fue en busca de los hermanos. Y entonces dice que los curó. Cuando ya estaban buenos los tres, dice que se montaron los tres a caballo y fueron a palacio. Y ya la reina ya no sabía cuál era su marido. Miraba uno..., miraba al otro..., y no sabía cuál era su marido.

Y ya se ha acabado el cuento.


María Fernández. Fernández. Arahal, 1991.

Versión oída en la provincia de Sevilla.

REVISTA DE FOLKLORE
Caja España
Fundación Joaquín Díaz

Imagen: http://www.sevillasigloxx.com/2007/12/dragones-modernismo-y-plaza-de-espaa.html

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viernes, 24 de abril de 2009

EL TRONADOR

El Tronador


HISTORIA DE LA MONTAÑA QUE TRUENA


Cuentan que hace muchísimo tiempo vivía en la cordillera un pueblo de guerreros, un pueblo al que los otros llamaban "El enemigo invencible".

No tenían vecinos ni aliados, porque el primero que se animaba a entrar en su territorio sin autorización era esclavizado o aniquilado.

Dicen que no hubo país donde las piedras y las flores fueran más rojas, porque allí la sangre de las guerras había penetrado hasta las capas mas profundas de la tierra.

Entre los invencibles no había lugar para los débiles: los niños mamaban el valor, de los pechos ceñidos de sus madres y allí mentándose con carne cruda se convertían en hombres altos y fuertes como montes.

Este pueblo tuvo un jefe valiente y formidable llamado Linko Nahuel, el “tigre que salta”. Era tan valeroso como feroz, y cuentan que si alguien hubiera podido navegar en los ríos de sus venas hubiera visto hervir la sangre.

Entre todas las montañas del país de Linko Nahuel se distinguía el pico nevado del cerro Amun-Kar, el monte sagrado que es el trono de Dios.

Dominaba el paisaje con sus laderas que subían verdes y boscosas.

A veces, la montaña se transformaba, lanzaba humo y fuego hacia el cielo, bombardeando a los Mapuches con rocas incandescentes que parecían las tokikuras de Dios.

Y la gente le tenía más miedo que a la furia de Linko Nahuel.

Un amanecer, mientras acampaban en el gran valle que se encontraba a los pies del Amun-Kar, los centinelas, bajaron corriendo las laderas para contar lo que habían visto. Miles y miles de enanos armados, avanzaban por la cuesta de la montaña sagrada.

Linko Nahuel sintió como la cólera le subía por el pecho, como sus brazos ansiaban descargar un golpe contra los invasores que ni permiso habían pedido; él los aplastaría, una vez más la sangre correría por las sendas y los arroyos.

Pero Linko Nahuel también era astuto, y conocía el valor de los planes. Por eso llamo a sus segundos y les ordeno:

“Vayan a entrevistarse con el jefe de los enanos. Cúbranse con cueros de guanacos y puma, píntense la cara del modo más horroroso y adórnense con las plumas de choike mas largas y oscuras que tengan. Y sobre todo, ya saben, mirada severa y pocas palabras. Así los intimidaremos. Ya van a ver cuando comiencen la retirada, ahí caeremos sobre ellos”.

Los emisarios se fueron confiados, pero volvieron humillados y furiosos a rendir cuentas ante Linko Nahuel: -“Los enanos son gente de montañas y planean quedarse a vivir en el Amun-Kar, no conocen tu nombre y no tienen miedo de la ira de Dios. Son tan chiquitos como un anchimallen, pero hay que reconocer que son valientes y tantos, que cuando nos rodearon no veíamos nada mas allá”.

Entonces Linko se dispuso para la guerra y partió. Trepaban la cuesta, cuando sorpresivamente los enanos se lanzaron desde arriba sobre ellos, hiriéndolos con miles de flechas y lanzas diminutas.

Defenderse era difícil. Linko alentaba a los suyos para alcanzar a los pigmeos, pero estos se protegían detrás de paredones y salientes, y desde allí empujaban la nieve y piedras que caían en alud sobre el ejercito invencible.

Los enanos eran muchos y rodearon a los mapuches.

La tierra y la nieve se teñían de sangre, y Linko Nahuel, enfurecido, pedía refuerzos con gritos desaforados.

Los enanos se dieron vuelta y comenzaron a huir con extraordinaria agilidad montaña arriba dejando atrás a Linko Nahuel, que los perseguía. Pero los guerreros de Linko eran gente de los valles y de las hondonadas y no podían competir con sus enemigos, que milagrosamente se perdieron de vista.

La trampa estaba tendida: los enanos salieron de sus escondites y los atraparon uno por uno.

El cacique de los enanos dictaminó su sentencia: “Todos los prisioneros mapuches deberían subir hasta la cumbre y desde allí serian precipitados; él último en caer seria Linko Nahuel, para que viera la muerte muchas veces antes de dar su último salto”.

Penosamente subía el tigre derrotado pisando por primera vez las rocas de la cima. Cuando el enano dio la orden de detenerse ataron a los prisioneros de pies y manos y comenzó el castigo.

Empujaron al primer mapuche al precipicio.

Erguido y rígido, Linko miraba la distancia, ese paisaje nuevo que no lo dejaba recordar, que aplacaba por primera vez su sangre huracanada. Entonces se escucho el primer estruendo, los estallidos interiores de la montaña de Dios.

Las rocas volaron en mil pedazos. Un viscoso lago de fuego arrastró a los mapuches y enanos, que mezclaron sus gritos Y quedaron confundidos en la misma ceniza.

Y Dios dispuso que los dos jefes se sentaran frente a frente, para que contemplaran juntos el horror, provocado por la osadía de llevar la guerra a su montaña. Para que el castigo fuera eterno los convirtió en piedra; y desde ese entonces fueron cubiertos muchas veces por la lava ardiente o el hielo, condenados a escuchar el tronar intermitente de su furia.

Por eso la gente del valle ya no llama al cerro Amun-Kar sino Tronador, y dicen los mapuches que los dos caciques esperan en vano el día en que Dios se duerma y puedan despertar ellos para vengar a sus pueblos.


Fuente: Mauchaulil. Cultura fálica en Chile.

jueves, 23 de abril de 2009

VIGILANTES DE LOS ELFOS



Cuando los Elfos llegaron a la Tierra desde sus inexpugnables moradas, acostumbraron a habitar en medio de los bosques vírgenes.

Trataron por todos los medios de mantener alejada a la Gente Grande de allí, y para ello utilizaron a Vigilantes, seres humanos sometidos a los Elfos por poderosos encantamientos.

Cuando un ser humano entraba en sus posesiones, los Vigilantes daban aviso a los Elfos y estos, la mayor parte de las veces, los sometían a tormentos despiadados hasta que morían.

Sólo los poetas y los soñadores podían tener alguna posibilidad de salvarse de las maldiciones élficas, aunque poco les duraba la suerte si caían en manos de los Vigilantes, celosos de su fortuna y condenados a no poder huir de los Elfos.

miércoles, 22 de abril de 2009

EL PALO NEGRO

PALO NEGRO - Leptocarpha rivularis


Para las grandes mareas -llamadas pilcanes- la playa se llena de mariscadores, pero esa mañana había una joven solitaria en ella.

La gente trabajaba en su agricultura, aprovechando el buen tiempo.
Ella había completado su carga y andaba dando vueltas las piedras por si encontraba huevos de pescado.

En eso se topa con un palo negro, debajo de un peñasco, que comienza a hablarle. Ella quiso arrancar, pero la voz le dijo que se espere y en un de repente ¡zas!, y aparece un hombre pequeñísimo y le dice:

_"¡Oye! ¿Cómo te va?"

_"Yo como siempre", le contestó. ¿Tú debes ser el Trauco?, inquirió turbada la joven.

Pero el hombrecito no le respondió.

_"Mira -continuó- yo ando buscando mujer y me gustaría que tú fueras mía".

_"Pero yo soy a cuenta una niña", se defendió la chica, tratando de escapar, pero no podía porque sus alientos ya se los tenía él.

_"Eso no debe preocuparnos, agregó, porque podemos cambiar de figura". Y, en un abrir y cerrar de ojos, ya no fue más chiquitín, sino un hermoso joven, bien trajeado, con dientes de oro y reloj de oro.

Y para hacerle creer a la niña que la quería se sacó uno de sus dientes dorados y se lo pudo a ella. Y la niña que era engañada, le creyó que la quería y dejó que fuera su esposo.

El Trauco partió con ella a vivir a la orilla de un río. A la chica la convirtió en piedra y él entró a vivir debajo de ella. Y la niña, que nunca imaginó que iba a ser así su vida, lloraba su cautiverio y de dolor, porque la dejó muy pequeña y dura.

Los domingos se convertían en pancoras de mar, pero también era incómodo. Bajaban hacia la playa y se distraían mordiendo a los marisqueros.

Pero en uno de esos viajes el Trauco se fue enamorando de una pacora verdadera. Con esto el Trauco le devolvió sus alientos a la joven, y ella quedó liberada, pudiendo así recuperar su forma humana y regresar a su hogar.


(Relato de la tradición).
Renato Cárdenas Alvarez.
"EL LIBRO DE LA MITOLOGÍA historias, leyendas y creencias mágicas obtenidas de la tradición oral".
Chiloé, 1997.
Fuente:
Diccionario de Mitos y Leyendas - Equipo NAyA
http://www.cuco.com.ar/

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/04/el-trauco.html

martes, 21 de abril de 2009

TELESITA


Cierta vez, en los montes de Santiago del Estero, habitaba una jovencita Telesfora Castillo, Telesita para quienes la conocían y la querían.

Vivía sola, sin que se le conociera familia ni casa donde habitar.

Suponían que era muy pobre ya que se presentaba vestida casi en harapos y descalza. Llevaba un cantarito de agua sobre su cabeza en algunas oportunidades y en otras un poco de leña.

De tanto en tanto aparecía atraída por los ecos de la música. Amaba la música y la danza, se apartaba del grupo de gente y sola bailaba acompañando los compases de la música, dando golpes sobre su cantarito, bailaba marcando los pasos de la danza con pies tan leves que parecía no tocar la tierra.

Cuando amanecía y la fiesta llegaba a su fin, todos veían a la Telesita regresar al bosque, hasta que hubiera otra.

Cuando se hizo otro baile, Telesita no acudió a la fiesta, todos advirtieron su ausencia. Fue inútil que pusieran la música fuerte, esperando que así viniera. Todos preocupados, inquietos y afligidos los hombres salieron a buscarla, internándose en el bosque nocturno.

Recién al otro día hallaron su cuerpo sin vida, quemado junto al fogón al que seguramente se arrimaba para pasar la noche.

Imagen: http://tardesamarillas.blogspot.com/2010/07/mujeres-santiaguenas-tres-generaciones.html

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lunes, 20 de abril de 2009

YGGDRASIL



EL ÁRBOL DEL MUNDO DEL MITO NÓRDICO
(Tor Åge Bringsværd)


Este inmenso fresno de dimensiones prodigiosas sostiene al universo.

Es el Siempre Verde, el Poderoso Fresno, la fuente de la vida, vida eterna y polo axial del mundo.

No existe mito alguno sobre su creación, por lo que es entonces fuente primordial, es el Árbol de la Existencia y nutre todo la vida.

La vida en el norte era bastante dura para las tribus nómadas que decidieron asentarse a lo largo de las costas, por no poder ir más lejos.

Los Gigantes de Hielo mandaban terribles tormentas que bajaban de las montañas.

Las bestias salvajes, los trolls y los malos espíritus vagaban por los territorios vírgenes, y monstruos extraños hacían naufragar los barcos de estos pueblos que fueron creando una complicada cosmogonía a partir de su experiencia.

Estas tribus eran rudas y guerreras y las protegían sus dioses.

Ante todo, honraban a Odín, el Padre de Todo, primero entre los dioses Aesir, quienes llegaron a convivir con los Vanir para conformar la cultura nórdica. Y el Fresno Yggdrasil era el centro del Todo.

El reino de Odín está formado por los Tres Planos que contienen los Nueve Mundos que surgen de y están unidos por Yggdrasil.

En AsgarthR habitan dioses y diosas. Es el plano más alto y representa la individualidad.

Para llegar a AsgarthR –o Asgard- uno tiene que cruzar el puente de Bifrost, que es el arcoíris. Contiene muchas salas y casas en las que reinan los diferentes dioses. Valhalla es la sala principal, donde reina el Padre de Todo, cuyos nombres pueden ser Odin, Woden o Wotan, y su consorte e igual, la Madre de Todo: Freyja, Frigg, Frigga, Freya, y donde van las almas de los guerreros caídos en batalla. Este es el reino de myne, la memoria, y hugh, el intelecto.

Hay otros dos mundos en el primer plano.

En el segundo está MidgarthR, o la tierra media, que representa las cuatro direcciones y los cuatro elementos. Es por supuesto esta tierra es donde se desarrolla la humanidad, nuestra realidad. Representa la personalidad, el ego y la conciencia y aporta estabilidad de orden en los Nueve Mundos.

De los cuatro reinos de Midgard, el del Norte o Northi está el origen de las aguas envuelto en hielo. Es la tierra de la niebla y un campo de magnetismo y contradicción. Nada puede sobrevivir en esta zona de no existencia. Su opuesto es el reino de Suthri, en el Sur: la casa del gigante de fuego, donde las brotan las fieras chispas de vida y de todas las formas de energía positiva. Entre el Norte y el Sur se da el balance de Hielo y Fuego que permite la vida.

Al Oeste está VanaheimR, -sobre las aguas- la tierra de los Vanir, dioses y diosas que promueven la fertilidad. Su atributo es la intuición y los sentimientos, y al Este Austri, el reino de los gigantes, donde el cambio es constante y se da ala evolución. El Este representa aquí el pensamiento lógico.

En el nivel o plano siguiente se encuentra el Inframundo, donde se adentran las tres raíces de Yggdrasil. Ahí encontramos el mundo de los enanos oscuros o SvartalheimR, que es el reino de la forma y la formación de la humanidad. Todo lo que en este reino se forma se manifiesta en Midgard.

En este tercer nivel está también HelheimR, el reino de los muertos y territorio indiscutible de la diosa Hel, hija de Loki, quien está más allá de la vida y de la muerte. Es donde van las almas a renacer, los ancestros están siempre presentes y de hecho nutren a los vivos con esa presencia. Las tres raíces se nutren de tres distintos pozos. Uno está en la tierra de los vanir y es el Pozo de Wryd, donde viven las Nornas, diosas del destino, y contiene todo el conocimiento cósmico desde los principios del tiempo. La segunda va al Pozo de Mimir en la tierra de los gigantes, donde yace la sabiduría y la inteligencia, y la tercera llega hasta el Pozo de Helvelgamar junto a las puertas del reino de Hel. Las tres raíces producen un fluido mágico llamado aurr, probablemente la sangre lunar que yace secretamente bajo todos los mitos del elixir universal. Muchas cosas suceden en este árbol, por supuesto. Es eternamente carcomido y eternamente restaurado. De su madera surgió el primer hombre, Askr, y de la de un olmo Embla, la primera mujer.

(Aquí un paréntesis para decir que, según historiadores medievales, el olmo, o Ulm, era sagrado para las Amazonas adoradoras de la Diosa –seguramente Vanires- en arboledas sagradas, sobre una de las cuales se fundó la ciudad del mismo nombre, Ulm, en Alemania)

El poder de todos los símbolos contenidos en Yggdrasil es considerable. Une cielo y tierra, se sumerge en las profundidades. Es cobijo, refugio y hogar de la naturaleza. Es a la vez pasado, presente y futuro y como todo arquetipo, tiene sus partes oscuras y luminosas, pero en principio es la renovación de la vida, manteniendo el balance entre las fuerzas constructivas y de destrucción, fuerzas moralmente neutras e inevitablemente necesarias.

La cosmogonía de este Fresno del Mundo es mucho más compleja de lo que puedo contar en este texto. Está contenida en los primeros siete capítulos del Edda en prosa, aquí su autor Snorri Sturluson (S. XIII) ofrece una serie deliciosa de historias e imágenes en las cuales podemos entender a los gigantes, enanos, pozos, dioses, etc., como metáforas de la psique y experiencia humanas.

Extracto del artículo “El bosque sagrado”, de Elizabeth Ross, publicado en enero del 2002 en Acento, la voz de Michoacán.

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domingo, 19 de abril de 2009

TAKAURR, EL ANCIANO




Así se iban dando las cosas por la Patagonia. Los animales estaban distribuidos en ella; los bosques rebosaban de vida; los Chónek gozaban del Guanaco, su inagotable fuente de alimento y vestimenta.

Elal se veía satisfecho por su creación y disposición de lo hecho.

Constantemente acompañaba a grupos de cazadores para enseñarles mayores detalles y trucos de cómo hacerse de Chulengos y Choiques.

A todo esto, el padre de Elal-Nóshtex-, a raíz del fracaso de su hermano Gosye ya convertido en Ballena, decidió ir personalmente a la Patagonia para terminar de una buena vez con la amenaza que representaba su hijo. Para eso, el gigante se transformó en un anciano curandero llamado Takaurr.

La mejor forma que tenía él de acercarse a su hijo sin ser descubierto era ganándose la confianza del cazador fiel al héroe mítico. Este se llamaba Wekne; era el símbolo de la lealtad y el valor entre el pueblo Chónek.

El legendario cazador, persiguiendo una vez a un Chulengo herido, se internó en el bosque, tras la presa que ya creía segura.

Allí se extravió y al salir, en el deslinde del bosque fue atacado por un feroz Puma que de un zarpazo le desgarró la garganta. Antes de caer, Wekne logró tender su arco y atravesar el cuello del Puma con una flecha que le dio muerte.

Herido, llamó a sus camaradas; tan sólo se le apareció un anciano desconocido que, después de alzarlo, se lo llevó a su cueva. Mientras marchaba cargando con el nativo al hombro, el viejo le habló en voz alta diciéndole que el Puma le temería, porque era fuerte y valiente como Elal. Profetizó que los Chónek gritarían el nombre de Wekne.

Ese día y esa noche, el cazador permaneció inconsciente en la cueva.

Al amanecer, despertó, somnoliento, completamente curado.

Asombrado, apenas si cambió palabras con el anciano curandero.

Cuando regresó con los suyos, contó la extraordinaria aventura que había vivido. Sin embargo, nadie le creyó -a pesar de su insistencia-, ni siquiera habiendo traído el cuero del Puma con la flecha clavada en su cuello, y la cicatriz que aquel le había causado con sus garras.

El brujo Takaurr apareció posteriormente en la toldería de los Chónek y ratificó las palabras de Wekne. El anciano les enseñó a los viejos el arte de curar las heridas y les entregó el talismán, atributo de los brujos.

Elal sospechaba del viejo curandero, pero nada podía hacer para desenmascarado ya que este era muy cuidadoso de cada paso que daba.

Como Takaurr no lograba ganar la confianza de su hijo, convocó a uno de los Malos Espíritus para que lo ayudase.

Vino Maip, quien aletargó y durmió con su aliento helado a Terr-Werr, la "abuela" del héroe.

Esta permaneció dormida mucho tiempo.

Cuando trascendió la fama de los milagros que realizaba el brujo Takaurr, Elal fue a su encuentro para pedirle que sanara al Tucotuco.

El anciano cumplió de inmediato con el mandato de Elal.

El roedor, apenas abrió los ojos, descubrió la verdadera identidad del brujo, pues advirtió que cuando este se asomó a la entrada de la caverna, todas las Nubes rápidamente se dispersaron por el firmamento, asustadas al darse cuenta de que en realidad Takaurr era el gigante Nóshtex, quien había dado muerte a la nube Teo.

El gigante se vio acorralado; temeroso de Elal, regresó por ayuda a la Isla Legendaria.


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/04/shintaukel.html

sábado, 18 de abril de 2009

EL TIMBÓ

Timbó
Enterolobium contortisiliquum


En la vasta llanura chaqueña la vida era fatigosa y dura durante los meses de verano.

Atravesando grandes distancias, a pie o a caballo, se encontraban algunos modestos caseríos visitados de vez en cuando por algún ciego y su lazarillo.

La llegada del ciego con estampas y baratijas y algunos libros de viajes o vida de santos, era siempre un acontecimiento; y... al modo de los juglares, el viajero encontraba hospitalidad y afecto en los abnegados pobladores del Chaco legendario.

Un día Timbó, anciano ciego, atravesaba el campo chaqueño con la ayuda de su lazarillo.

La saca enorme contenía los alimentos para el viaje y los libritos para la venta. La mano apoyada sobre el hombro de su lazarillo se hacía cada vez más pesada; y los ojos sin luz sentían, a pesar de las sombras eternas las fuerzas de las brillazones que castigaba la mirada dulce del lazarillo, a quien Timbó amaba como a un hijo.

Iban atravesando una cañada. Era a la siesta.

El niño miró hacia el cielo y vio a los pajaritos volar libremente; miró hacia el bosque... y la agreste selva parecía entonar allá lejos, con la música del ramaje verde, himnos de libertad para invitarlo a disfrutar de un derecho común.

Él, siempre había tenido que vivir sujeto a Timbó, el amigo que lo trataba bien, pero cuya mano temblorosa siempre sostenía sobre el hombro como un peso que lo esclavizaba.

No había tenido amigos de su edad.

Estas reflexiones hechas a campo traviesa, dieron al lazarillo una fuerza extraña..., tan extraña, que sin saber cómo, separó bruscamente la mano de Timbó y echó a correr en aras de la libertad.

El ciego no pudo comprender lo que pasaba. Llamó al niño una y otra vez. Lo esperó confiado porque lo amaba y creía en su lealtad. Sus ojos en eterna noche no pudieron contar las noches y los días; pero él esperaba... esperaba... echando el oído en tierra con la esperanza de escuchar sus pasos.

El viento de la cañada se mostró implacable; la lluvia le caló los huesos, y un frío de muerte recorrió el cuerpo del anciano. De pronto creyó escuchar unos pasos; una tibieza amorosa recorrió su cuerpo, y derramando cálidas lagrimitas, se sintió transportado a una región muy hermosa.

El corazón no le latía más.

Llegó la primavera. En aquel mismo lugar creció una plantita, primero tímida y temblorosa como la mano de un anciano que se tiende pidiendo caridad... después fuerte y vigorosa, como un corazón noble que confía y espera.

Pronto fue esa planta más alta que la selva vecina. Tenía prisa por crecer y ya en lo alto se cubrió de flores, pequeñas como lágrimas, para mirar a la distancia. Quería ver... después multiplicó sus orejas y agachando las ramas hacia la tierra pareciera que todavía confiara escuchar los pasos del ausente.

Esta es la leyenda del timbó, un árbol de la región, cuyo fruto, llamado vulgarmente “oreja de negro” cae al suelo siempre del mismo lado como una oreja en actitud de escuchar.

Y dicen las gentes del campo, que los que viven en ranchos a la sombra de algún timbó jamás se traicionan porque el timbó es símbolo de lealtad."

“Leyendas argentinas en la voz y en la pluma de Inés Márquez”, 1957.
Compaginación de Victoria Mabel Romero,
Museo Histórico Regional Ichoalay, Resistencia, Chaco, Argentina

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/el-timbo.html

viernes, 17 de abril de 2009

DE CÓMO LA BALLENA LLEGÓ AL MAR




A todo esto, en la Isla Legendaria, Nóshtex -padre de Elal- enterado por el Cóndor de la nueva residencia de su hijo, envió a su hermano Gosye a que devorara cazadores y criaturas, por creer que así se liberaría de Elal.

Para lograr su cometido, Gosye llegó a la Patagonia convertido en una gigantesca ballena llamada Góos. En vez de aletas tenía patas muy cortas, por lo que se le hacía difícil caminar con ligereza. Por esa razón prefirió quedarse en un cañadón, próximo al mar.

Todo bicho que pasaba cerca era comido por ella, ya que no sabía distinguir a Elal de las demás criaturas.

A su panza iban a parar: zorros, guanacos, zorrinos, paisanos, pájaros; todo lo tragaba. Se perdían muchos Chónek; salían al campo a cazar y no volvían nunca más al toldo. Se los tragaba con montura y todo.

Así estaban las cosas cuando fueron a pedirle a Elal que los ayudara a encontrar a los paisanos que no regresaban.

-¿Qué es lo que pasa? -se preguntaban-.

Estamos perdiendo a la gente.

Cada paisano que salía al campo no volvía más.

-Yo sé lo que pasa -dijo Elal-, mañana iré a ocuparme. Mientras tanto, no se acerquen al cañadón.

A la mañana siguiente, los paisanos salieron a cazar Choiques, pero se mantuvieron lejos del cañadón. Como se esperaba, ese día la Ballena Góos estaba ahí, deseosa de tragarse a todo bicho que pasase caminando o al vuelo.

Elal se había convertido en Tábano y andaba dando vueltas alrededor de ella; la molestaba terriblemente. Con agilidad le picaba los ojos, la boca. Góos se quejaba diciendo:

-¡Cómo me molesta esta Mosca! Cuando se aproxime me la voy a tragar.

Y así fue, se tragó a Elal convertido en Tábano. Pero Elal no se murió dentro de la Ballena. Para incomodarla más todavía, le picaba la panza, los pulmones y las tripas.

La Ballena, visiblemente molesta, se puso a caminar, porque al hacerlo se movía la gente que había tragado, los que todavía estaban vivos dentro de ella.

-Ahora voy a caminar, a ver si se muere ese Tábano -decía Góos.

Pero apenas dejó de hacerlo, el Tábano volvió a picarla, esta vez en el corazón.

Entonces, sintió que Elal hablaba dentro de ella con los paisanos que todavía estaban vivos.

-¡Qué lástima, yo entré sin cuchillo! ¿Nadie tiene uno? -escuchó que decía.

Un paisano le entregó el suyo.

Ya convertido en hombre, Elal tomó el cuchillo de piedra y con él abrió la panza de la Ballena.

Salió primero y ayudó a los demás a escapar. Los pobres paisanos que salían estaban medio muertos; algunos se salvaron. Caían como borrachos cuando lograban huir de ahí dentro. Los que habían estado una noche nomás, esos se salvaron. Elal sacó fuera a los que estaban vivos, y a los muertos también.

Después de todo lo sucedido, Elal tomó a la Ballena Góos y la metió en el mar.

¡Que se fuera a vivir allá, donde todavía está!


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html
Imágen: http://www.folkloretradiciones.com.ar/argentina/chubut.htm
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html

jueves, 16 de abril de 2009

SHINTAUKEL

Guadal característico de la Meseta Central patagónica.
Al fondo el cerro Ventana.
Banco de imágenes E.E. A. Santa Cruz.



Shintaukel, el nativo impostor que bajo la protección de los gigantes trató de ocupar el lugar de Elal entre los Chónek, fue seducido por el brujo Takaurr y lo acompañó en su huida a la Isla Legendaria, cuando ambos se enteraron de que Elal había descubierto la superchería del anciano.

De allí regresó Shintaukel acompañado de un gigante que lo protegía, volando en alas del Chimango. Pronto se incorporó a las tribus diciendo que venía a deshacerse de Elal y que este, por temor, rehuía enfrentarlo, alejándose con grupos de cazadores.

El primer encuentro entre ambos tuvo lugar junto al lago Cardiel.

Shintaukel hirió a traición a Elal, aprovechando que este creyó hallar a su camarada, a quien suponía extraviado. Alegremente Elal quiso abrazar a su amigo, que lo apuñaló seriamente. Mal herido, Elal parecía caer, cuando apareció un grupo de Pumas hambrientos.

Los Chónek que presenciaban la lucha, convencidos de que su héroe sería devorado, corearon entusiasmados el nombre de Shintaukel, aclamándolo como el nuevo héroe de los hombres.

Tras aniquilar a los Pumas, ambos contrincantes se buscaron afanosamente sin poder encontrarse. En ese lapso, Elal recuperó sus fuerzas, y cuando volvieron a trabarse en lucha, logró imponerse fácilmente dominando al impostor, en el mismo instante en que los nativos volvían a gritar su nombre.

Durante el segundo encuentro, Elal vio que detrás de las montañas asomaba un gigante.

Creyendo que su adversario era uno de los monstruos que lo perseguían, maniató a Shintaukel y lo llevó a una caverna. Tras meditar en lo sucedido, pensando que su prisionero era realmente un gigante -y no su camarada-, Elal le sacó el corazón en presencia de su "abuela" Terr-Werr.

Ella le reprochó semejante proceder, haciéndole notar que los gigantes tenían el corazón de piedra y que su vencido no. Mas el héroe, exasperado, desoyó los consejos de su "abuela" y terminó por comerse el corazón de su contrincante.

Cuenta la leyenda que, mientras luchaban frente al lago Cardiel, gotas de sudor de ambos héroes salpicaron las aguas del lago, y desde entonces estas son amargas y con un fuerte sabor a sudor.

Otras gotas que salpicaron los alrededores, originaron los extensos guadales, tierras estériles, donde no crece ni una brizna de pasto.

La zona donde tuvo lugar la lucha, era poco visitada por los Chónek, quienes rehuían internarse en esa región.


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html

miércoles, 15 de abril de 2009

TRES GOLPES PARA CREAR A LOS CHÓNEK





Elal no creó el universo ni las fieras, en cambio, fue el creador de los Chónek o Tehuelches.

Apenas Elal había logrado organizar el nuevo mundo, creó a los Tehuelches, a los que llamó Chónek. Para ello lanzó tres gritos y dio tres golpes con el pie antes de crear a los hombres y a la selva.

Consiguió un poco de barro y le dio forma a dos muñecos: uno parecía un varón y el otro una mujer. Tanto los maleó que consiguió darles sangre y corazón; al fin estaban con vida. Crecieron, y tuvieron hijos y fueron más y más gente.

A los hombres les reveló el secreto del fuego, les brindó las primeras armas, les enseñó el arte de la caza y, como seres creados a su imagen y semejanza, no sólo les proporcionó todo lo necesario para sobrellevar la vida, sino que les inculcó algunos principios de conducta y moral.

Inventados el arco y la flecha, creados el guanaco, la selva y los hombres, Elal les enseñó a construir y a utilizar las armas, incorporándose a los grupos que partían en expediciones de caza.

Gracias a la presencia del guanaco, el pueblo nativo pudo cubrirse y basar su economía y su industria en la caza de ese animal. Elal les enseñó a los paisanos a hacer capas de guanaco, para taparse; les decía: "Saquen el cuero del chulengo y hagan capitas para atárselas al cuerpo, mocasines para los pies y toldos para dormir y guarecerse".

Para coserlos, hacían agujas con cuchillos de piedra y pasaban tendones en crudo. A las mujeres les enseñó a estaquear y coser el cuero del guanaco. A los hombres, a guanaquear -matar a los guanacos chicos, sacarles el cuero y sobarlos.

Nacía de esta manera uno de los mejores ejemplos del equilibrio entre la Naturaleza y el uso que los hombres hacían de ella.


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html
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martes, 14 de abril de 2009

TOPA TOPA




Topa Topa
Calceolaria Biflora





Un muchacho cuidaba sus animales por allí y recorría con ellos los lugares de buenos pastos. Por senderos y picadas, entre el lago y la montaña, pasaba el día pastoreando el rebaño.

Una tarde, algunas cabras se internaron por una estrecha y empinada senda hasta lo alto de la montaña cubierta de espesos bosques.

El joven las siguió y con extrañeza observó en las ramas que bordeaban la huella, pedazos de lana, plumas y trocitos de cuero de animales. Decidió seguir los rastros llevado por la curiosidad, ya que nunca había andado por ese lugar.

Siguiendo el sendero llegó hasta una enorme cueva en un pico de la montaña. Era profunda y oscura y el mozo se internó en ella tanteando con las manos en las paredes.

De pronto vio que algo parecía relucir donde se apoyaba y en el suelo también. Tomó un puñado de esas piedritas relucientes y al salir al sol el corazón le saltó en el pecho: eran pepitas de oro como las que pueden encontrar en arroyos y cascadas.

Cuando volvió al poblado contó a sus amigos el hallazgo y todos decidieron ir de noche en busca del tesoro descubierto.

Era una noche de luna llena y subieron sin dificultad hasta la gruta. Al llegar observaron que a la entrada había un hombre sentado sobre una roca que tenía la piel negra, tiznada como el carbón. También comprobaron que de la cintura para abajo tenía el cuerpo de una culebra enrollada.

Fue tan grande el espanto que sintieron ante esta visión, que varios murieron instantáneamente del susto. Solamente el muchacho pastor y uno de sus amigos lograron reponerse y escapar apresuradamente.

Los familiares de los fallecidos, al enterarse se enfurecieron y decidieron subir todos a la gruta y capturar al monstruo y matarlo.

Salieron todos con palos, lanzas y boleadoras. Allí a la entrada de la cueva seguía sentado el hombre culebra jugando con su cola y arreglándose el cabello que tenía muy bien peinado.

Con gritos, insultos y amenazas lo rodearon obligándole a subir a un carro. Allí acomodó su enorme cola de serpiente sin inmutarse demasiado mientras seguía arreglándose su peinado.

Lo llevaron al pueblo y una gran multitud se congregó para ver al monstruo al que todos habían empezado a llamar "El Bien Peinado", sin afanarse en juntar el oro.

La machi escupió en su mano derecha y se la tendió al hombre serpiente quien la estrechó con la suya. La sabia anciana conocía el secreto del "Bien Peinado".

Cuando todos se hartaron de juntar oro, tiraron del carro y llevaron otra vez al monstruo a su cueva. La única que se quedó en el poblado fue la viejita que no tocaba los huevos de oro.

Al llegar a la montaña, la cueva había desaparecido. Buscaban por aquí, buscaban por allá, pero todo era extraño y desconocido: la gruta no aparecía.

Quisieron preguntarle al hombre culebra, pero ¡oh sorpresa!, el carro estaba vacío; el "Bien Peinado" se había esfumado.

Entonces se dieron cuenta de que todo el piso estaba cubierto de huevitos de oro y se agacharon para juntarlo, pero se llevaron un buen chasco al comprobar que eran flores amarillas que nunca antes habían visto.

Cuando regresaron a casa se encontraron con que todos los canastos y bolsos que habían llenado con los huevitos de oro del hombre culebra, estaban llenos de las mismas flores amarillas.

Lo curioso era que en cada flor podía verse a una viejita sentada envuelta en su manta con tres mechones del pelo en la cabeza y el mentón saliente.

Los mapuches comenzaron a llamar a esas flores "Kuram Filu", huevos de culebra y así le siguen llamando aunque los blancos las llamen de otra manera.

Tiempo después hubo una gran inundación y un terremoto y todos pensaron que el "Bien Peinado" se estaba vengando por haberlo querido matar.


Imágen: http://www.bolsonweb.com/aventura/hieloazulcajonen.html

lunes, 13 de abril de 2009

EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO

Salinas de Ambargasta


El zorro y el quirquincho que han ido de compañeros. Iban pa Buenos Aires a buscar trabajo, como mucha gente se acompañan y se van.

Diz que era tiempo de invierno. Qui hacía mucho frío y que helaba. Y cuando iban le pregunta el quirquincho al zorro.

-Y vos, que llevás de avío.

-Yo, nadita -que le dice-. ¿Y vos?

-Yo nadita.

-Y esta noche, ¿cómo iremos a dormir? -le dice el zorro.

-A mí no me va hacer frío -dice el quirquincho.

-Nai, ni a mí tampoco -que dice el zorro.

Cuando ha llegado la noche se buscan un lugar para dormir. El quirquincho busca unos pastitos y cava un poco y áhi arregla su camita. Y el zorro que se acuesta a campo no más, sin tender nada, diciendo que a él no le va hacer frío.

Y ya heló, y ha hecho mucho frío. Y el quirquincho le ha estado preguntando al zorro si tenía frío, y claro, que los dos han tenido frío, y casi no podían hablar, pero el zorro siempre se hacía el juerte, y decía que no.

-Amigo... ¿Chirinchón? (si le hacía frío).

-Mana... michirón, señor... (que no le hacía frío) -decía el zorro.

A la media noche que otra vez le pregunta el quirquincho:

-Compañero... ¿chirinchón?

-Mana... michirón... señor... -decía.

Que cerca del amanecer le vuelve a preguntar el quirquincho si le hacía frío, y ya agatitas que le decía:

-Mana... michirín... señor... -con la voz delgadita, finita, que ya se estaba muriendo de frío.

Y ya cuando se ha levantado el quirquincho lo ha encontrao empalizau, ya. Ya muerto, el corajudo que no iba a tener frío. Ya murió áhi, por compadrón y palangana.


Dominga Lescano, 48 años.
Quimilar. Ambargasta, Ojo de Agua, Santiago del Estero, 1951.
Quimilar: Población rural.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/el-quirquincho.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-zorro-el-quirquincho-y-los-huevos-de.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/03/el-zorro-y-el-hombre-1.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/05/el-zorro-y-el-hombre.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/03/el-zorro-y-el-hombre-1.html

domingo, 12 de abril de 2009

EL CHIMICHURRI




Se dice que el origen de la palabra “chimichurri”, que se refiere al adobo, o marineo típico con que se suele sazonar a menudo el tradicional “asado” –como así también a las carnes en general- proviene de cuando una persona de nacionalidad inglesa andaba por nuestro país en épocas pasadas, y en un asado, pidió una salsa o adobo para acompañar la carne, (costumbre en aquellos países del norte) diciendo “give me curry” y que de ahí surge una salsa o adobo que habrían realizado para esta persona, quedando castellanizado como chimichurri dicho adobo.

Otra versión indica que un hacendado inglés, en cada asado campestre le pedía a su asistente la salsa para acompañar la carne: “Jimy, the curry”…
¿Será así?


Por Daniel González Turu
Fuente: http://www.camdipsalta.gov.ar

sábado, 11 de abril de 2009

EL PUCHERO ROTO

PUSHKAR - INDIA


Vivía en cierto lugar un brahmán cuyo nombre era Savarakipana, que significa: nacido para ser pobre.

Aquel día recibió una gran cantidad de arroz y cuando hubo terminado de cenar, aún le quedó para el día siguiente. Para que no se estropease lo guardó en un puchero que colgó de un clavo en la pared, encima de su cama.

Al acostarse, el brahmán no podía apartar el pensamiento del puchero de arroz.

- Si ahora reinase el hambre en el país -se dijo,¬ de ese puchero de arroz sacaría lo menos cien rupias, con las cuales podría comprar una pareja de cabras, macho y hembra. Cada seis meses tendría cabritillas y, en unos años tendría un gran rebaño. Vendiendo las cabritillas, sacaría bastante dinero para comprar un buey y una vaca. Con el importe de los ternerillos que tuviesen, me compraría unos cebús. Con las crías de los cebús compraría una pareja de caballos, y con lo que me diesen por los potros sería pronto rico. En cuanto fuese rico me compraría una casa bien grande a la que iría a visitar el gobernador, quien, encantado de lo hermosa que sería, me concedería la mano de su hija, dotándola regiamente. Al poco tiempo de casados tendríamos un hijo que se llamaría Somasarman. Cuando fuese lo bastante grande para poderle columpiar sobre mis rodillas lo tomaría...

En aquel momento, el brahmán levantó una pierna y tiró el puchero, cuyo contenido cayó sobre él, quedando cubierto de arroz de pies a cabeza.

Así, a orillas del Sagrado Ganghes los sacerdotes dicen a sus fieles oyentes:

- Quien hace locos planes para el futuro, quedará cubierto de arroz como Savarakipana.

viernes, 10 de abril de 2009

LA CEIBA





En la civilización de mayas, la ceiba o yaxché tenía una gran importancia: era el árbol sagrado que conectaba los diversos niveles del Universo, desde el inframundo hasta el cielo.

Este árbol proviene de América, no existía en suelo africano antes de la división de los continentes, y se propagó a aquella parte del mundo en forma natural hace unos 10 ó 15 millones de años.

Por eso su área de distribución se reduce a la zona oeste de África, que es la más próxima a Sudamérica.

La ceiba, un árbol de dimensiones verdaderamente majestuosas, alcanza hasta 70 metros de altura, produce frutos en forma de cápsulas leñosas que al abrirse dejan salir 200 o más pequeñas semillas, de cuatro a ocho milímetros de largo, adheridas a finas fibras algodonosas blancas y muy suaves, como algodón, que popularmente se conoce como pochote —nombre que también se aplica en algunos lugares al propio árbol— o kapok y que se usaba como material de relleno para almohadas, colchones, salvavidas y otros objetos, y como material aislante en hieleras. Esas semillas pueden ser fácilmente llevadas por el viento hasta grandes distancias y son también lo bastante ligeras para flotar en el agua.

Pueden conservar su capacidad de germinación hasta seis meses si se les conserva almacenadas y protegidas, pero en un medio ambiente húmedo no resisten tanto tiempo. Por eso se consideraba poco probable que pudieran resistir el largo viaje hasta África llevadas por las corrientes marinas o por los vientos.

Es el árbol Símbolo Nacional de Guatemala y el árbol nacional de Puerto Rico.

En Guatemala existen ceibas importantes como la Ceiba de Palín Escuintla que cuenta con más de 400 años y la ceiba de San Francisco en El Petén que ya sobrepasa los dos siglos.


Imágen: http://portal.bibliotecasvirtuales.com/foros/la-ceiba?page=1

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/el-hechizo-de-la-lupuna.html

jueves, 9 de abril de 2009

HUEN CO

Mirtha Dávolos, de la ciudad de Trelew (Chubut)


AGUA DEL CIELO


Hoy los áridos y alucinantes termos de la Patagonia piden a gritos: ¡agua!

Lo dicen las ramas retorcidas e implorantes de las patas grises, la tierra cuarteada, la herida seca de lo que fueran cauces rumorosos, el viento arenoso y desbocado... El Sur parece maldito... porque en el misterio de los mitos del ayer de los tiempos sí hubo agua, mucha agua.

¿Que pasó entonces? El eslabón se ha cortado y tal vez nunca podamos descifrarlo...

Sin embargo en la historia aborigen de la creación, Kóoch lloró agua amarga y sagrada de sus ojos, y formó un mar inconmensurable...

Y fué Elal con su tiro certero el que secó las tierras más australes de América, y trajo animales amigos, y creó a los Chónek (hombres) para que las habitaran...

Sí, entonces había agua buena y abundante, y había vegetación y había animales de muchas clases, todos juntos sobre la nueva tierra.

Incluso había una ballena, la gigantesca Góos la que llamaba con un fantástico resuello y se tragaba enteritos a los bichos y a los indios con caballo y todo...

Hasta que Elal la mató y la tiró al agua... y desde entonces las ballenas viven en el mar y se acercan a las costas de Puerto Madryn para ver la tierra donde vivieron antiguamente...

Y Góos, la enorme ballena vencida por el padre de los tehuelches, es ahora la barca mítica que lleva las almas aborígenes por el Mar de la Muerte hacia las tierras del más allá.

Después de este percance Elal, que vio que había poca tierra y mucha agua para tantas criaturas, ordenó a los animales. Y así a los lobos marinos, ballenas y otros los mandó al mar, y al resto les dejó el dominio de la tierra y el aire...

Los que ven más que los demás aseguran que las aguas de la Patagonia guardan extraños secretos y criaturas fantásticas...

¿Acaso no lo prueba la legendaria Sirena, Petín, hija del Sol y la Luna y esposa del legendario héroe-dios de los tehuelches, que vive en el fondo del océano austral y levanta las mareas cuando ve en el cielo la luz fría de su madre Luna?...

¿No se agita en el seno marino del Atlántico el innombrable hijo de Elal?

Es más: ¿no dicen que en los lagos insondables que custodian los Andes habitan el Lafquen trilque (cuero del lago), el cuero maligno que, con su tranquila apariencia de cuero de novillo o de potro flotante al sol, atrae a inocentes víctimas para adherirse a ellas con las agudas uñas ocultas y llevarlas a los más hondo?

¡Claro que también puede aparecerse "el cuero uñudo" en ríos y arroyos!

Lo que no debe olvidarse es el modo de combatirlo: los muy viejos, que se han vuelto astutos por la experiencia, aconsejan arrojarle una rama espinosa, porque el monstruo al sentir el contacto cree que podrá devorarla… y así se arrolla en ella y muere por la sangre de sus múltiples heridas...

¿Y el Caleuche? Unos cuantos han visto el barco fantasma, el que anda abajo del agua del lago Mascardi, y que de pronto se aparece todo iluminado para disolverse en la oscuridad momentos después. El que lo ve es porque el Caleuche encantado quiere llevárselo... vaya a saber para qué, pero seguro es que le toma el espíritu y deshecha el cuerpo... porque este después flota abandonado a merced de la corriente...

¿De dónde brota tanta imaginería mítica sino de la importancia del agua? Desde los más remotos orígenes ella ha sido fuente y preservadora de la vida... Por eso las culturas aborígenes han trazado sus asentamientos y derroteros en torno al camino del agua... Sin pozos, sin arroyos, sin ríos, ¿como sobrevivirían en los desiertos barridos por Elëngasen?

Y los indios honran a los "dueños" de las aguas, los mágicos Nguen Co, como el enano silbador que oye el creyente en el río Aluminé, o el Arün Co, el intocable sagrado de las vertientes que cuida que no se sequen...

Si el mismo campo se esponja y cubre de flores cuando cae Maún (la lluvia) y le da de beber, ¿puede al mapuche dejar de ofrendar su agradecimiento y su ruego a Nguenemapún en los menu co u ojos de agua que calcan el cielo?

Una y otra vez huenu co bautiza y alimenta a las tierras del sur y sus criaturas, y convertida en vapor de las cascadas también cura: es el melicón lahuén del chamán, el agua bendita sanadora...

Claro que hubo un tiempo en que el agua fué castigo divino.

Las más remotas tradiciones del planeta hablan del diluvio... Sólo se salvaron los protegidos por el Gran Futachao... Cuentan los tehuelches que los refugiados en las cuevas de las cumbres, rodeados por la oscuridad y el agua de arriba y de abajo y marcados por el hambre y el frío, pidieron luz al Padre divino para buscar alimento y ramas para el fuego... Y entonces El ordenó a Kéenguenkon (la Luna) que subiera con su luz al cielo para alumbrar a los hombres... Pero en el largo trayecto su fuego sagrado se fué enfriando por la lluvia interminable... y desde entonces hay luz de luna en la noche, pero es luz fría, como Kéenguenkon quedó desde el diluvio...

Nunca las leyendas de los pueblos viejos de la Patagonia olvidan la preciosa y necesaria presencia del agua, por eso la historian mágicamente el origen de vertientes, arroyos, lagos, ríos... La memoria oral ha legado decenas de leyendas sobre el agua a la memoria del papel... pero otras se borrarán cuando se apaguen las voces temblorosas de sus narradores aborígenes... ¿Alcanzarán a rescatarlas los antropólogos y estudiosos de los mitos y tradiciones? Tal vez...

Pero entre tanto la lectura o la voz mantienen vivas las antiquísimas historias de Navé, la indiecita que se transformó en espuma de la Uñen Lafquen o la laguna de los pájaros allá en la Araucanía, o de cüyen (la Luna mapuche), que lloró incontables lágrimas de dolor cuando descubrió que Antü (el sol) ya no la amaba... y cuyo llanto formó el bello y nostálgico lago Aluminé en el Neuquén de los mapuches...

¿Pueden acaso las tribus pehuenches dejar morir la leyenda de Limay y Neuquén los jóvenes amigos que se volieron rivales anemigos por el amor de la bella Raihué y que, convertidos en ríos, uno al Norte y el otro al Sur, corrieron una peligrosa carrera hasta el mar... para obtener la caracola de los murmullos marinos que les aseguraría la mano de la amada? Cuentan que Rahué dió su vida para que ellos no murieran, y que el Limay y el Neuquén se abrazaron en su desconsuelo y juntos formaron el Río Negro, y así unidos llegaron al mar como homenaje de amor y de amistad...

Dicen que por el camino de los médanos se llega al agua dulce... ¿Acaso no fueron las fantásticas arenas del desierto las que guiaron a la tribu vencida de Tranahué, el gran cacique de la Araucanía, hacia la laguna del caldén solitario?

Y si por la senda de médanos y cortaderas se encuentra el agua, por las rutas de Pillán se llega al agua de fuego, al agua volcánica de virtud curativa... Quizás todo comenzó con Copahue, el cacique aguerrido que defendió con su vida el derecho al amor sin distingos. La tradición explica que al enterrarlo en el mismo lugar donde conoció a su amada brotó un chorro de agua caliente y generosa, tanto como el corazón de Copahue. Así se originaron las famosas termas que sanan.

Lo cierto es que el divino Pillán, tal vez conmovido por la historia del Copahue, repitió el agua humeante de probada bondad en el Domuyo, en Epu Lafquén, y en muchos otros sitios con arroyos termales, surgentes y fumarolas...

Y enseñó a los mapuches a no olvidar los "permisos": uno al dueño de los campos donde están las termas, y otro a Arün Co, el "espíritu dueño"de las surgentes curativas... El espíritu mágico es muy susceptible, de modo que hay que propiciarlo arrojando al "ojo"del que brota el agua termal alguna hilacha del poncho o de la matra.

Las voces de la experiencia anuncian que si se sumerge la ofrenda es que Arün Co está satisfecho y concederá la buscada curación... pero si flota, ¡es mejor no insistir! Y más todavía: debe respetarse el número de baños que será preferentemente una serie de nueve, Y si son necesarios más baños, sólo después de un intervalo de tres días podrá reiniciarse una nueva serie...

¿Qué secreta sabiduría alienta en la cifra sagrada por excelencia?

¿Por qué coinciden en ella Oriente y Occidente?

¿Es que la clave numérica representa un ritmo ignorado que organiza los ritmos orgánicos del hombre y los ritmos de la Naturaleza y del Cosmos?

Del agua primera de Kóoch al agua del diluvio, al agua del huenu co, al agua del melicón lahuén, al agua encantada del Domuyo, al agua de las termas... mucho camino andado y sin embargo ¡cuánto por descubrir todavía!

La Patagonia que fué toda agua en el principio y que ahora es una larga sed de arcilla y pedregal, aún espera que se develen su insoldable misterio.

A ella habrá que ir, y tal vez por el camino del agua...

Fuente: http://www.laangosturadigital.com.ar/v3/home/interna.php?id_not=54&ori=web
http://www.calafatetotal.com.ar/leyendas.html#agua
http://pinturasdelapatagonia.blogspot.com/

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/kooch-el-creador-de-la-patagonia.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-caleuche.html

miércoles, 8 de abril de 2009

EL VALLE DEL UNICORNIO


Procedente del valle de Araitz se cuenta una leyenda medieval en la que no son las lamias, ni los dragones, ni siquiera las brujas, los protagonistas, sino de modo extraño y poco corriente un unicornio que vivía en el valle.

Cuentan que estando el rey don Sancho enfermo de tristeza, como los médicos del reino no encontraran remedio, consultaron a un ermitaño, quien aseguró que aquel mal se curaba con una pócima bebida en cuerno de unicornio. Señaló también que en el encinar de Betelu vivía uno, pero que era muy peligroso intentar darle caza, pues sólo se rendía ante personas de alma pura y doncellas que nunca hubiesen tenido penas de amor.

Una de las hijas de don Sancho, Giomar, a pesar de que aún sufría por la partida y muerte de su amado, fue al bosque al encuentro del unicornio, el cual, al verla, la atravesó con su único cuerno, a la vez que los ballesteros del rey, apostados entre la espesura, lo atravesaban con sus flechas.

El rey bebió el brebaje en el cuerno y sanó, pero el dolor por la muerte de Giomar le partió el corazón…

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/06/el-unicornio.html

martes, 7 de abril de 2009

AJÍ QUITUCHO

Ají quitucho o kitucho
Capsicum microcarpum


Se trata de un ají silvestre que crece naturalmente en los cerros de la Pcia de Salta aunque su distribución es más amplia pudiéndoselo ubicar en otras provincias argentinas y países de Sudamérica.

Presenta frutos múltiples, muy pequeños, que dan nombre a la especie (Capsicum microcarpum).

Es un ají extremadamente picante razón por la cual en el centro de la Argentina se lo conoce como: "ají putaparió" o eufemísticamente: "ají de la mala palabra".

Se comercializa en pequeños frascos bajo aceite o vinagre. Puede comérselo natural o en salsas tanto crudas como cocidas.

Los pájaros suelen ingurgitar los frutos, quizás atraídos por el intenso color rojo de las bayas maduras y de esta manera propagan, a través de las deyecciones, la especie por los barrios linderos a los cerros tales como Tres Cerritos de la ciudad de Salta.

EXTRAÍDO DE LA RED
Eduardo Vicente Leo

(Vicente Leo en Infojardín)

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/la-sanlorencena.html


lunes, 6 de abril de 2009

IOBEC MAPIC



Nombre dado por los mocovíes a una planta de la familia de los helechos, y que significa árbol de la sal.

El cacique José Manito, de El Pastoril, contó su leyenda a Lázaro Flury:

"Cierta vez Cotáa (Dios) condolido por la triste vida de los hombres del Chaco, quiso darles un árbol, cuyo jugo serviría como alimento a los hambrientos y apagaría la sed de los sitibundos."

"Pero cuando la concluyó, Neepec (el diablo) le arrojó encima una urna llena de lágrimas. Y la planta en vez de dulce ambrosía, como quiso Cotáa, dio a quienes la buscaron un zumo áspero y salobre.

Cuando Cotaá volvió y vio la obra del maldito dijo:

"-Tu maldad será trocada en bonanza. Esta planta será buena. Servirá para salar los venados y guasunchos y con la sal de las lágrimas endulzará los alimentos. Y los hombres la usarán eternamente...”

Y desde entonces apareció en el Chaco el árbol de la sal."


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/12/el-arbol-de-la-sal.html

LA TATUANA

Extraña mujer ¡La Tatuana!

¡Llegó al Reino de Goathemala en un barco que no arribó a ninguna de sus playas!

Paró en el Mesón de San Agustín, como era costumbre lo hicieran los forasteros en esos tiempos. Luego paseó su arrogancia y su belleza por las calles de la segunda ciudad colonial de América, en las cuales le formaban valla la admiración de empolvados marqueses y condes que la colmaron de piropos y galanterías. Y después, como una avara, la fue a encerrar tras las cuatro paredes de una casita del barrio de la Parroquia Vieja.

El vecindario la recibió con rayana indiferencia.

Indiferencia que se tornó en el más acendrado de los odios el día en que lo formaban, se dieron cuenta de que la misteriosa extranjera había convertido su mansión en templo de placer y vicio.

¡Y era cierto que la había convertido en tal! Los umbrales de su casa eran atravesados todos los días, a la hora en que el cielo principia a tachonar las lentejuelas su bello manto azul, por esbozados y misterioso caballeros, y por alegres mujerzuelas que no se retiraban de ella, sin hasta que las tímidas luces del alba caían sobre Santiago de los Caballeros, tras una noche entregada a la música, al vino y al amor…

Pero un día, en lugar de los esbozados caballeros y de las alegres mujerzuelas, llegaron a la casa del Barrio de la Parroquia Vieja dos corchetes. Cautelosamente golpearon con los nudillos las puertas que siempre franqueaban a la gente alegre. Esperaron un instante. Y al cabo de la espera salió a hacerlos pasar la extraña mujer que con sus escándalos y fiestas tenía alarmados a todo el vecindario.

La belleza enigmática de La Tatuana les hizo enmudecer. Y, sin cruzar con ella una sola palabra, pusieron en sus manos, blancas como los sagrados corporales, una orden que leyó sin inmutarse. Se le conminaba en ella a darse presa en virtud de que el Tribunal del Santo Oficio había acogido una acusación en su contra por gravísimo delito de hechicería. La Santa Inquisición daba por cierto el delito, fundándose en una sola prueba: ¡Que la Tatuana había Llegado al Reino de Goathemala en un barco que no arribó a ninguna de sus playas!

Por sus labios sensuales no pasó la menor voz de protesta.

Cuenta la leyenda que por todo comentario dijeron:

-¡Esto tenía que pasar! ¡Son los resultados de que esta mañana cuando volvía de Chinautla el piche me haya cantado por atrás!
¡Y se dejó sorprender!

Y la noche de ese día, y las noches de las siguientes, ya nos pasó rodeada de apuestos y libertinos caballeros, ni de música, ni de vino, ni de alegría; sino de la soledad, que junto con ella estaba encerrada en un lóbrego calabozo de la Casa de Recogidas.

Es 24 de diciembre de 16… hace ya mucho rato que los indígenas de Mixco y Chinautla han llegado al atrio de la Catedral Metropolitana, trayendo desde sus montañas, para que la cristiandad los ofrezca al Niño Dios, el rojo Pie de Gallo, las verdes hojas de Pacaya, las aromadas de ramas de pino, las amarillas sartas de manzanilla, las piñuelas provocativas como sensuales labios, y los chichines, pitos y tortugas…

¡Esta noche es Nochebuena…!

¡Nochebuena para todos los habitante del Reino.

Noche mala para La Tatuana, cuyo cuerpo blanco y bello ha ordenado el Tribunal del Santo Oficio ¡arda mañana en la hoguera!

Mientras el pueblo se desborda por las calles adyacentes a la Metropolitana, en demanda de una ofrenda, de las que han traído los indígenas, que brindar al Dios Niño, una larga y lata figura, envuelta en un manto negro, llaga a la Casa de Recogidas. Es el Comisario del Santo Oficio que va a poner la sentencia fatal en conocimiento de la infeliz mujer que morirá el mismo día en que el mundo celebra el nacimiento del que nos enseño a perdonar a los pecadores.

El de la alta figura se da conocer. E inmediatamente que son franqueadas las puertas de la cárcel, se hace conducir el calabozo que ha sido fiel guardián de la hechicera.
Ya en él, sin saludarla siquiera, su voz gangosa principia a leer, uno tras otro, los pliegos que contiene la larga sentencia, cuya lectura es escuchada por la desgraciada mujer sin que su rostro acuse la menor inquietud.

Terminaba aquélla, el clérigo, que velado por la penumbra de la celda, parece un fantasma, manifiesta a la reo que la justicia por su medio le manifiesta que está llana a concederle la última gracia.

-Muchas son las que me adornan, señor Inquisidor -fue la jactanciosa respuesta de la condenada a muerte-, según me lo decían mis numerosos admiradores. ¡Lamento que no hayáis reparado en ellas¡ pero como no es mi ánimo desairaros, os voy a pedir una cosa. Que ordene vuestra paternidad me sea traído un trozo de carbón. Es mi deseo pasar las últimas horas de mi vida entregada al arte del dibujo, que siempre ha sido muy de mi agrado. No os pido lienzo, pues en lugar de él emplearé las blancas paredes de mi celda. Quiero dejar en ellas un recuerdo de mi paso por la vida.

-Os será concedido -respondió el Comisario.

Y se marchó del calabozo, sin haber brindado a la Tatuana, que mañana sería pasto de la hoguera, ni una sola palabra de consuelo.

A las diez de la noche le llevaron el trozo de carbón.

El júbilo más grande la embargó cuando lo tuvo entre sus manos.

Jugueteó con la negra barrita unos momentos. La acarició con la misma finura con que sus manos acariciaban a sus amantes. Y pasados los primeros transportes de su infantil alegría, principió a dibujar.

Sus delicadas y finas manos, que para dibujar eran tan sabias como para prodigar caricias, dibujaron un tranquilo mar, sin tempestades que lo embravecieran, porque tenían suficientes en su alma. Y sobre el mar, navegando con proa hacia el norte, un barco diminuto y perfecto…



Pintura de Samuel L. Margolies (1897-1974) del Beagle.


Terminaba la obra, se puso a contemplarla con la misma unción con que un artista contempla la suya. Le dio uno, dos, tres y más retoques. Y cuando estuvo ya segura de que en ella no faltaba ni el más leve detalle, se embarcó en el velero que maravillosamente habían dibujado sus manos blancas como los sagrados corporales…

¡Y así se fue La Tatuana del Reino de Goathemala!

¡En el mismo barco en que llegó!

¡En el barco que no arribó a ninguna de sus playas…!

Fuente: Cuentos y Leyendas de Guatemala.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/03/tatuana.html

domingo, 5 de abril de 2009

TLÁLOC


Estatua de Tláloc a las afueras del Museo Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México.

DIOS AZTECA DE LA LLUVIA


Tlaloc era el dios de la lluvia y del relámpago entre los aztecas.

Se lo distingue por sus "ojos saltones" y por sus dientes de jaguar.

Su parte de jaguar deriva de la cultura Olmeca, cuyo dios de la lluvia era representado como un hombre-jaguar.

Algunos investigadores piensan que el mito fundamental de la creación entre los olmecas hablaba de la cópula entre una mujer y un jaguar, de cuya unión nacieron los olmecas, literalmente, "pueblo del jaguar".

Tlaloc era conocido como "El Proveedor" porque en su poder estaba la producción de lluvia que hacía crecer el maíz.

Era el señor de los fenómenos atmosféricos y de los espíritus de las montañas.



http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/el-yaguarete-aba-el-hombre-tigre.html

sábado, 4 de abril de 2009

COYOLXAUHQUI, LA LUNA

Escultura de 3.25 metros de diámetro en promedio, 8 toneladas de peso realizada en piedra volcánica.


Coatlicue era la Tierra, madre de Coyolxauhqui, la Luna y de los “Cuatrocientos del sur” Centzon Huiznahua, las Estrellas.

Un día, cuando barría su templo en lo alto del cerro de Coatepec, la Tierra quedó embarazada milagrosamente gracias a una bolita de plumas que provenía del cielo y que ella guardó en su pecho. La Luna consideró el embarazo de su madre como una afrenta e instigó a sus hermanos las Estrellas a matarla.

Huitzilopochtli, el Sol, desde el vientre de la Tierra, advirtió el peligro y decidió defender su vida y la de su madre.

Cuando la Luna y las Estrellas estaban a punto de asesinarla, nació el Sol Huitzilopochtli, ataviado para la guerra y armado con una serpiente de fuego, llamada Xiuhcóatl, con la que la decapitó para, después, arrojarla desde lo alto del cerro Coatepec. En su caída, la diosa se fue desmembrando en cada giro.

Así muere la Luna cada mes derrotada por el Sol, a pedazos. Coyolxauhqui y su desmembramiento son la explicación a un fenómeno celeste, en cual la luna muere y nace por fases, y así fue encontrada al pie de la escalinata de Huitzilopochtli en el Templo Mayor.

El relieve muestra a la diosa decapitada y mutilada de brazos y piernas, con gotas de sangre que manan de las extremidades y que dejan expuestas las coyunturas óseas. Está adornada con un cinturón de serpiente bicéfala rematado con un cráneo en su espalda. La serpiente de dos cabezas se repite en los atados de muslos y brazos. Las articulaciones y los talones de sus pies están adornados con mascarones compuestos por un rostro de perfil provisto de colmillos, cuyo significado todavía se presta a las más variadas conjeturas. Lleva sus sandalias, sus muñequeras y tobilleras.

Su tronco, con los pechos flácidos, está de frente, mientras que sus caderas dan un inusitado giro mostrándose de perfil y obligando a las extremidades a colocarse de igual forma. Su cabeza porta un gran penacho de plumas y su pelo está adornado con círculos. Sus orejeras, compuestas por tres figuras geométricas, enmarcan su rostro, cuyo ornamento principal, los cascabeles en la mejilla, da nombre a la diosa Luna, de la que parece salir el último aliento de vida a través de su boca entreabierta.



Por Báalam

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/coatlicue.html

viernes, 3 de abril de 2009

LOS HUACHICHILES

Petroglífos, figuras geométricas, humanas, soles y cometas plasmados por los huachichiles.
Valle de Narigua

En la región de Guanamé y Venado (ahora municipio de San Luis Potosí) existen leyendas acerca de los nativos huachichiles que se levantaron en armas rudimentarias pero muy eficaces contra los hacendados y encomenderos españoles a finales del siglo XVIII.

Aunque los españoles no podían esclavizar a los huachichiles, sí lograban atrapar a algunos integrantes de otras tribus y clanes, como los bocala, los tamasecos.

Los huachichiles, sin necesidad de una ideología política, sin conocer los pormenores de la Ilustración que llegó de Europa con gente como Gillén de Lampart y encontró eco con Miguel Hidalgo y muchos partidarios, aquellos huachichiles iniciaron su propia lucha, totalmente ajenos a lo que ya se gestaba en los núcleos poblacionales más importantes de la Nueva España. Su levantamiento fue sofocado por los ejércitos realistas, los cuales no pudieron aniquilar a los revoltosos que lograron huir para, años más tarde, reagruparse y entrar de lleno en lo que se llamaría la Guerra de Independencia.

Nota

En el Valle de Narigua se puede admirar el arte de los huachichiles, quienes plasmaron en petroglifos figuras geométricas, humanas, soles y cometas cuyo significado aún es un misterio.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/una-joven-huachichil-y-un-muchacho.html

jueves, 2 de abril de 2009

LA CAPADA

LA CAPADA DEL TERNERO
FOTO: ROBERTO SALVADORES


La Capada

Mediante la castración, se logra que el animal eche más cuerpo y por ende carnadura para la venta.


En ciertos lugares del campo, la capada se realiza como una tradición.


En Santiago. del Estero, cuenta Félix Coluccio, la capada se realiza en cuarto creciente, una vez castrado el animal, se llenan las bolsas vacías con bosta de vaca o con cenizas, le hacen una cruz en la raíz de la cola y le pegan tres patadas al animal para que se levante y no se embiche.


La Ceremonia.


Previamente al casamiento de animales, comienzas las corridas, en las cuales los paisanos separan sus animales (que están mezclados con todos los demás en un corral de pirca), para pialar los cojudos (sementales) que serán capados.


Una vez volteados por el pial, a los animales se procede a castrarlos con el cuchillo capador (un puñal pequeño específico para esa tarea).


Las margaritas de los toros (así llamados los escrotos del vacuno) se tiran con un poco de sal a la parrilla y se convidan entre los parroquianos.


Luego se puede echar cenizas dentro de las bolsas, aunque en los últimos tiempos se los untaba con acaroina (fuerte desinfectante), de paso, si el animal era orejano, se aprovechaba para marcarlo o señalarlo.


Eventualmente algún gaucho subía un novillo con un tiento solamente, luego seguían los musiqueros vallistos (con sus pintorescos sacha violines (violines del monte), bombos, fuelles y guitarras semiencordadas).


Al final, cada participante de la faena saludaba a los dueños de casa y partían con sus casas, los arrieros soltaban los animales del corral al campo abierto, y los que festejaban en demasía quedaban para confiar en la destreza de sus cabalgaduras que los llevarían a casa casi sanos.