sábado, 18 de abril de 2009

EL TIMBÓ

Timbó
Enterolobium contortisiliquum


En la vasta llanura chaqueña la vida era fatigosa y dura durante los meses de verano.

Atravesando grandes distancias, a pie o a caballo, se encontraban algunos modestos caseríos visitados de vez en cuando por algún ciego y su lazarillo.

La llegada del ciego con estampas y baratijas y algunos libros de viajes o vida de santos, era siempre un acontecimiento; y... al modo de los juglares, el viajero encontraba hospitalidad y afecto en los abnegados pobladores del Chaco legendario.

Un día Timbó, anciano ciego, atravesaba el campo chaqueño con la ayuda de su lazarillo.

La saca enorme contenía los alimentos para el viaje y los libritos para la venta. La mano apoyada sobre el hombro de su lazarillo se hacía cada vez más pesada; y los ojos sin luz sentían, a pesar de las sombras eternas las fuerzas de las brillazones que castigaba la mirada dulce del lazarillo, a quien Timbó amaba como a un hijo.

Iban atravesando una cañada. Era a la siesta.

El niño miró hacia el cielo y vio a los pajaritos volar libremente; miró hacia el bosque... y la agreste selva parecía entonar allá lejos, con la música del ramaje verde, himnos de libertad para invitarlo a disfrutar de un derecho común.

Él, siempre había tenido que vivir sujeto a Timbó, el amigo que lo trataba bien, pero cuya mano temblorosa siempre sostenía sobre el hombro como un peso que lo esclavizaba.

No había tenido amigos de su edad.

Estas reflexiones hechas a campo traviesa, dieron al lazarillo una fuerza extraña..., tan extraña, que sin saber cómo, separó bruscamente la mano de Timbó y echó a correr en aras de la libertad.

El ciego no pudo comprender lo que pasaba. Llamó al niño una y otra vez. Lo esperó confiado porque lo amaba y creía en su lealtad. Sus ojos en eterna noche no pudieron contar las noches y los días; pero él esperaba... esperaba... echando el oído en tierra con la esperanza de escuchar sus pasos.

El viento de la cañada se mostró implacable; la lluvia le caló los huesos, y un frío de muerte recorrió el cuerpo del anciano. De pronto creyó escuchar unos pasos; una tibieza amorosa recorrió su cuerpo, y derramando cálidas lagrimitas, se sintió transportado a una región muy hermosa.

El corazón no le latía más.

Llegó la primavera. En aquel mismo lugar creció una plantita, primero tímida y temblorosa como la mano de un anciano que se tiende pidiendo caridad... después fuerte y vigorosa, como un corazón noble que confía y espera.

Pronto fue esa planta más alta que la selva vecina. Tenía prisa por crecer y ya en lo alto se cubrió de flores, pequeñas como lágrimas, para mirar a la distancia. Quería ver... después multiplicó sus orejas y agachando las ramas hacia la tierra pareciera que todavía confiara escuchar los pasos del ausente.

Esta es la leyenda del timbó, un árbol de la región, cuyo fruto, llamado vulgarmente “oreja de negro” cae al suelo siempre del mismo lado como una oreja en actitud de escuchar.

Y dicen las gentes del campo, que los que viven en ranchos a la sombra de algún timbó jamás se traicionan porque el timbó es símbolo de lealtad."

“Leyendas argentinas en la voz y en la pluma de Inés Márquez”, 1957.
Compaginación de Victoria Mabel Romero,
Museo Histórico Regional Ichoalay, Resistencia, Chaco, Argentina

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/el-timbo.html

viernes, 17 de abril de 2009

DE CÓMO LA BALLENA LLEGÓ AL MAR




A todo esto, en la Isla Legendaria, Nóshtex -padre de Elal- enterado por el Cóndor de la nueva residencia de su hijo, envió a su hermano Gosye a que devorara cazadores y criaturas, por creer que así se liberaría de Elal.

Para lograr su cometido, Gosye llegó a la Patagonia convertido en una gigantesca ballena llamada Góos. En vez de aletas tenía patas muy cortas, por lo que se le hacía difícil caminar con ligereza. Por esa razón prefirió quedarse en un cañadón, próximo al mar.

Todo bicho que pasaba cerca era comido por ella, ya que no sabía distinguir a Elal de las demás criaturas.

A su panza iban a parar: zorros, guanacos, zorrinos, paisanos, pájaros; todo lo tragaba. Se perdían muchos Chónek; salían al campo a cazar y no volvían nunca más al toldo. Se los tragaba con montura y todo.

Así estaban las cosas cuando fueron a pedirle a Elal que los ayudara a encontrar a los paisanos que no regresaban.

-¿Qué es lo que pasa? -se preguntaban-.

Estamos perdiendo a la gente.

Cada paisano que salía al campo no volvía más.

-Yo sé lo que pasa -dijo Elal-, mañana iré a ocuparme. Mientras tanto, no se acerquen al cañadón.

A la mañana siguiente, los paisanos salieron a cazar Choiques, pero se mantuvieron lejos del cañadón. Como se esperaba, ese día la Ballena Góos estaba ahí, deseosa de tragarse a todo bicho que pasase caminando o al vuelo.

Elal se había convertido en Tábano y andaba dando vueltas alrededor de ella; la molestaba terriblemente. Con agilidad le picaba los ojos, la boca. Góos se quejaba diciendo:

-¡Cómo me molesta esta Mosca! Cuando se aproxime me la voy a tragar.

Y así fue, se tragó a Elal convertido en Tábano. Pero Elal no se murió dentro de la Ballena. Para incomodarla más todavía, le picaba la panza, los pulmones y las tripas.

La Ballena, visiblemente molesta, se puso a caminar, porque al hacerlo se movía la gente que había tragado, los que todavía estaban vivos dentro de ella.

-Ahora voy a caminar, a ver si se muere ese Tábano -decía Góos.

Pero apenas dejó de hacerlo, el Tábano volvió a picarla, esta vez en el corazón.

Entonces, sintió que Elal hablaba dentro de ella con los paisanos que todavía estaban vivos.

-¡Qué lástima, yo entré sin cuchillo! ¿Nadie tiene uno? -escuchó que decía.

Un paisano le entregó el suyo.

Ya convertido en hombre, Elal tomó el cuchillo de piedra y con él abrió la panza de la Ballena.

Salió primero y ayudó a los demás a escapar. Los pobres paisanos que salían estaban medio muertos; algunos se salvaron. Caían como borrachos cuando lograban huir de ahí dentro. Los que habían estado una noche nomás, esos se salvaron. Elal sacó fuera a los que estaban vivos, y a los muertos también.

Después de todo lo sucedido, Elal tomó a la Ballena Góos y la metió en el mar.

¡Que se fuera a vivir allá, donde todavía está!


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html
Imágen: http://www.folkloretradiciones.com.ar/argentina/chubut.htm
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html

jueves, 16 de abril de 2009

SHINTAUKEL

Guadal característico de la Meseta Central patagónica.
Al fondo el cerro Ventana.
Banco de imágenes E.E. A. Santa Cruz.



Shintaukel, el nativo impostor que bajo la protección de los gigantes trató de ocupar el lugar de Elal entre los Chónek, fue seducido por el brujo Takaurr y lo acompañó en su huida a la Isla Legendaria, cuando ambos se enteraron de que Elal había descubierto la superchería del anciano.

De allí regresó Shintaukel acompañado de un gigante que lo protegía, volando en alas del Chimango. Pronto se incorporó a las tribus diciendo que venía a deshacerse de Elal y que este, por temor, rehuía enfrentarlo, alejándose con grupos de cazadores.

El primer encuentro entre ambos tuvo lugar junto al lago Cardiel.

Shintaukel hirió a traición a Elal, aprovechando que este creyó hallar a su camarada, a quien suponía extraviado. Alegremente Elal quiso abrazar a su amigo, que lo apuñaló seriamente. Mal herido, Elal parecía caer, cuando apareció un grupo de Pumas hambrientos.

Los Chónek que presenciaban la lucha, convencidos de que su héroe sería devorado, corearon entusiasmados el nombre de Shintaukel, aclamándolo como el nuevo héroe de los hombres.

Tras aniquilar a los Pumas, ambos contrincantes se buscaron afanosamente sin poder encontrarse. En ese lapso, Elal recuperó sus fuerzas, y cuando volvieron a trabarse en lucha, logró imponerse fácilmente dominando al impostor, en el mismo instante en que los nativos volvían a gritar su nombre.

Durante el segundo encuentro, Elal vio que detrás de las montañas asomaba un gigante.

Creyendo que su adversario era uno de los monstruos que lo perseguían, maniató a Shintaukel y lo llevó a una caverna. Tras meditar en lo sucedido, pensando que su prisionero era realmente un gigante -y no su camarada-, Elal le sacó el corazón en presencia de su "abuela" Terr-Werr.

Ella le reprochó semejante proceder, haciéndole notar que los gigantes tenían el corazón de piedra y que su vencido no. Mas el héroe, exasperado, desoyó los consejos de su "abuela" y terminó por comerse el corazón de su contrincante.

Cuenta la leyenda que, mientras luchaban frente al lago Cardiel, gotas de sudor de ambos héroes salpicaron las aguas del lago, y desde entonces estas son amargas y con un fuerte sabor a sudor.

Otras gotas que salpicaron los alrededores, originaron los extensos guadales, tierras estériles, donde no crece ni una brizna de pasto.

La zona donde tuvo lugar la lucha, era poco visitada por los Chónek, quienes rehuían internarse en esa región.


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html

miércoles, 15 de abril de 2009

TRES GOLPES PARA CREAR A LOS CHÓNEK





Elal no creó el universo ni las fieras, en cambio, fue el creador de los Chónek o Tehuelches.

Apenas Elal había logrado organizar el nuevo mundo, creó a los Tehuelches, a los que llamó Chónek. Para ello lanzó tres gritos y dio tres golpes con el pie antes de crear a los hombres y a la selva.

Consiguió un poco de barro y le dio forma a dos muñecos: uno parecía un varón y el otro una mujer. Tanto los maleó que consiguió darles sangre y corazón; al fin estaban con vida. Crecieron, y tuvieron hijos y fueron más y más gente.

A los hombres les reveló el secreto del fuego, les brindó las primeras armas, les enseñó el arte de la caza y, como seres creados a su imagen y semejanza, no sólo les proporcionó todo lo necesario para sobrellevar la vida, sino que les inculcó algunos principios de conducta y moral.

Inventados el arco y la flecha, creados el guanaco, la selva y los hombres, Elal les enseñó a construir y a utilizar las armas, incorporándose a los grupos que partían en expediciones de caza.

Gracias a la presencia del guanaco, el pueblo nativo pudo cubrirse y basar su economía y su industria en la caza de ese animal. Elal les enseñó a los paisanos a hacer capas de guanaco, para taparse; les decía: "Saquen el cuero del chulengo y hagan capitas para atárselas al cuerpo, mocasines para los pies y toldos para dormir y guarecerse".

Para coserlos, hacían agujas con cuchillos de piedra y pasaban tendones en crudo. A las mujeres les enseñó a estaquear y coser el cuero del guanaco. A los hombres, a guanaquear -matar a los guanacos chicos, sacarles el cuero y sobarlos.

Nacía de esta manera uno de los mejores ejemplos del equilibrio entre la Naturaleza y el uso que los hombres hacían de ella.


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html

martes, 14 de abril de 2009

TOPA TOPA




Topa Topa
Calceolaria Biflora





Un muchacho cuidaba sus animales por allí y recorría con ellos los lugares de buenos pastos. Por senderos y picadas, entre el lago y la montaña, pasaba el día pastoreando el rebaño.

Una tarde, algunas cabras se internaron por una estrecha y empinada senda hasta lo alto de la montaña cubierta de espesos bosques.

El joven las siguió y con extrañeza observó en las ramas que bordeaban la huella, pedazos de lana, plumas y trocitos de cuero de animales. Decidió seguir los rastros llevado por la curiosidad, ya que nunca había andado por ese lugar.

Siguiendo el sendero llegó hasta una enorme cueva en un pico de la montaña. Era profunda y oscura y el mozo se internó en ella tanteando con las manos en las paredes.

De pronto vio que algo parecía relucir donde se apoyaba y en el suelo también. Tomó un puñado de esas piedritas relucientes y al salir al sol el corazón le saltó en el pecho: eran pepitas de oro como las que pueden encontrar en arroyos y cascadas.

Cuando volvió al poblado contó a sus amigos el hallazgo y todos decidieron ir de noche en busca del tesoro descubierto.

Era una noche de luna llena y subieron sin dificultad hasta la gruta. Al llegar observaron que a la entrada había un hombre sentado sobre una roca que tenía la piel negra, tiznada como el carbón. También comprobaron que de la cintura para abajo tenía el cuerpo de una culebra enrollada.

Fue tan grande el espanto que sintieron ante esta visión, que varios murieron instantáneamente del susto. Solamente el muchacho pastor y uno de sus amigos lograron reponerse y escapar apresuradamente.

Los familiares de los fallecidos, al enterarse se enfurecieron y decidieron subir todos a la gruta y capturar al monstruo y matarlo.

Salieron todos con palos, lanzas y boleadoras. Allí a la entrada de la cueva seguía sentado el hombre culebra jugando con su cola y arreglándose el cabello que tenía muy bien peinado.

Con gritos, insultos y amenazas lo rodearon obligándole a subir a un carro. Allí acomodó su enorme cola de serpiente sin inmutarse demasiado mientras seguía arreglándose su peinado.

Lo llevaron al pueblo y una gran multitud se congregó para ver al monstruo al que todos habían empezado a llamar "El Bien Peinado", sin afanarse en juntar el oro.

La machi escupió en su mano derecha y se la tendió al hombre serpiente quien la estrechó con la suya. La sabia anciana conocía el secreto del "Bien Peinado".

Cuando todos se hartaron de juntar oro, tiraron del carro y llevaron otra vez al monstruo a su cueva. La única que se quedó en el poblado fue la viejita que no tocaba los huevos de oro.

Al llegar a la montaña, la cueva había desaparecido. Buscaban por aquí, buscaban por allá, pero todo era extraño y desconocido: la gruta no aparecía.

Quisieron preguntarle al hombre culebra, pero ¡oh sorpresa!, el carro estaba vacío; el "Bien Peinado" se había esfumado.

Entonces se dieron cuenta de que todo el piso estaba cubierto de huevitos de oro y se agacharon para juntarlo, pero se llevaron un buen chasco al comprobar que eran flores amarillas que nunca antes habían visto.

Cuando regresaron a casa se encontraron con que todos los canastos y bolsos que habían llenado con los huevitos de oro del hombre culebra, estaban llenos de las mismas flores amarillas.

Lo curioso era que en cada flor podía verse a una viejita sentada envuelta en su manta con tres mechones del pelo en la cabeza y el mentón saliente.

Los mapuches comenzaron a llamar a esas flores "Kuram Filu", huevos de culebra y así le siguen llamando aunque los blancos las llamen de otra manera.

Tiempo después hubo una gran inundación y un terremoto y todos pensaron que el "Bien Peinado" se estaba vengando por haberlo querido matar.


Imágen: http://www.bolsonweb.com/aventura/hieloazulcajonen.html

lunes, 13 de abril de 2009

EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO

Salinas de Ambargasta


El zorro y el quirquincho que han ido de compañeros. Iban pa Buenos Aires a buscar trabajo, como mucha gente se acompañan y se van.

Diz que era tiempo de invierno. Qui hacía mucho frío y que helaba. Y cuando iban le pregunta el quirquincho al zorro.

-Y vos, que llevás de avío.

-Yo, nadita -que le dice-. ¿Y vos?

-Yo nadita.

-Y esta noche, ¿cómo iremos a dormir? -le dice el zorro.

-A mí no me va hacer frío -dice el quirquincho.

-Nai, ni a mí tampoco -que dice el zorro.

Cuando ha llegado la noche se buscan un lugar para dormir. El quirquincho busca unos pastitos y cava un poco y áhi arregla su camita. Y el zorro que se acuesta a campo no más, sin tender nada, diciendo que a él no le va hacer frío.

Y ya heló, y ha hecho mucho frío. Y el quirquincho le ha estado preguntando al zorro si tenía frío, y claro, que los dos han tenido frío, y casi no podían hablar, pero el zorro siempre se hacía el juerte, y decía que no.

-Amigo... ¿Chirinchón? (si le hacía frío).

-Mana... michirón, señor... (que no le hacía frío) -decía el zorro.

A la media noche que otra vez le pregunta el quirquincho:

-Compañero... ¿chirinchón?

-Mana... michirón... señor... -decía.

Que cerca del amanecer le vuelve a preguntar el quirquincho si le hacía frío, y ya agatitas que le decía:

-Mana... michirín... señor... -con la voz delgadita, finita, que ya se estaba muriendo de frío.

Y ya cuando se ha levantado el quirquincho lo ha encontrao empalizau, ya. Ya muerto, el corajudo que no iba a tener frío. Ya murió áhi, por compadrón y palangana.


Dominga Lescano, 48 años.
Quimilar. Ambargasta, Ojo de Agua, Santiago del Estero, 1951.
Quimilar: Población rural.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/el-quirquincho.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-zorro-el-quirquincho-y-los-huevos-de.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/03/el-zorro-y-el-hombre-1.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/05/el-zorro-y-el-hombre.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/03/el-zorro-y-el-hombre-1.html

domingo, 12 de abril de 2009

EL CHIMICHURRI




Se dice que el origen de la palabra “chimichurri”, que se refiere al adobo, o marineo típico con que se suele sazonar a menudo el tradicional “asado” –como así también a las carnes en general- proviene de cuando una persona de nacionalidad inglesa andaba por nuestro país en épocas pasadas, y en un asado, pidió una salsa o adobo para acompañar la carne, (costumbre en aquellos países del norte) diciendo “give me curry” y que de ahí surge una salsa o adobo que habrían realizado para esta persona, quedando castellanizado como chimichurri dicho adobo.

Otra versión indica que un hacendado inglés, en cada asado campestre le pedía a su asistente la salsa para acompañar la carne: “Jimy, the curry”…
¿Será así?


Por Daniel González Turu
Fuente: http://www.camdipsalta.gov.ar

sábado, 11 de abril de 2009

EL PUCHERO ROTO

PUSHKAR - INDIA


Vivía en cierto lugar un brahmán cuyo nombre era Savarakipana, que significa: nacido para ser pobre.

Aquel día recibió una gran cantidad de arroz y cuando hubo terminado de cenar, aún le quedó para el día siguiente. Para que no se estropease lo guardó en un puchero que colgó de un clavo en la pared, encima de su cama.

Al acostarse, el brahmán no podía apartar el pensamiento del puchero de arroz.

- Si ahora reinase el hambre en el país -se dijo,¬ de ese puchero de arroz sacaría lo menos cien rupias, con las cuales podría comprar una pareja de cabras, macho y hembra. Cada seis meses tendría cabritillas y, en unos años tendría un gran rebaño. Vendiendo las cabritillas, sacaría bastante dinero para comprar un buey y una vaca. Con el importe de los ternerillos que tuviesen, me compraría unos cebús. Con las crías de los cebús compraría una pareja de caballos, y con lo que me diesen por los potros sería pronto rico. En cuanto fuese rico me compraría una casa bien grande a la que iría a visitar el gobernador, quien, encantado de lo hermosa que sería, me concedería la mano de su hija, dotándola regiamente. Al poco tiempo de casados tendríamos un hijo que se llamaría Somasarman. Cuando fuese lo bastante grande para poderle columpiar sobre mis rodillas lo tomaría...

En aquel momento, el brahmán levantó una pierna y tiró el puchero, cuyo contenido cayó sobre él, quedando cubierto de arroz de pies a cabeza.

Así, a orillas del Sagrado Ganghes los sacerdotes dicen a sus fieles oyentes:

- Quien hace locos planes para el futuro, quedará cubierto de arroz como Savarakipana.

viernes, 10 de abril de 2009

LA CEIBA





En la civilización de mayas, la ceiba o yaxché tenía una gran importancia: era el árbol sagrado que conectaba los diversos niveles del Universo, desde el inframundo hasta el cielo.

Este árbol proviene de América, no existía en suelo africano antes de la división de los continentes, y se propagó a aquella parte del mundo en forma natural hace unos 10 ó 15 millones de años.

Por eso su área de distribución se reduce a la zona oeste de África, que es la más próxima a Sudamérica.

La ceiba, un árbol de dimensiones verdaderamente majestuosas, alcanza hasta 70 metros de altura, produce frutos en forma de cápsulas leñosas que al abrirse dejan salir 200 o más pequeñas semillas, de cuatro a ocho milímetros de largo, adheridas a finas fibras algodonosas blancas y muy suaves, como algodón, que popularmente se conoce como pochote —nombre que también se aplica en algunos lugares al propio árbol— o kapok y que se usaba como material de relleno para almohadas, colchones, salvavidas y otros objetos, y como material aislante en hieleras. Esas semillas pueden ser fácilmente llevadas por el viento hasta grandes distancias y son también lo bastante ligeras para flotar en el agua.

Pueden conservar su capacidad de germinación hasta seis meses si se les conserva almacenadas y protegidas, pero en un medio ambiente húmedo no resisten tanto tiempo. Por eso se consideraba poco probable que pudieran resistir el largo viaje hasta África llevadas por las corrientes marinas o por los vientos.

Es el árbol Símbolo Nacional de Guatemala y el árbol nacional de Puerto Rico.

En Guatemala existen ceibas importantes como la Ceiba de Palín Escuintla que cuenta con más de 400 años y la ceiba de San Francisco en El Petén que ya sobrepasa los dos siglos.


Imágen: http://portal.bibliotecasvirtuales.com/foros/la-ceiba?page=1

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/el-hechizo-de-la-lupuna.html

jueves, 9 de abril de 2009

HUEN CO

Mirtha Dávolos, de la ciudad de Trelew (Chubut)


AGUA DEL CIELO


Hoy los áridos y alucinantes termos de la Patagonia piden a gritos: ¡agua!

Lo dicen las ramas retorcidas e implorantes de las patas grises, la tierra cuarteada, la herida seca de lo que fueran cauces rumorosos, el viento arenoso y desbocado... El Sur parece maldito... porque en el misterio de los mitos del ayer de los tiempos sí hubo agua, mucha agua.

¿Que pasó entonces? El eslabón se ha cortado y tal vez nunca podamos descifrarlo...

Sin embargo en la historia aborigen de la creación, Kóoch lloró agua amarga y sagrada de sus ojos, y formó un mar inconmensurable...

Y fué Elal con su tiro certero el que secó las tierras más australes de América, y trajo animales amigos, y creó a los Chónek (hombres) para que las habitaran...

Sí, entonces había agua buena y abundante, y había vegetación y había animales de muchas clases, todos juntos sobre la nueva tierra.

Incluso había una ballena, la gigantesca Góos la que llamaba con un fantástico resuello y se tragaba enteritos a los bichos y a los indios con caballo y todo...

Hasta que Elal la mató y la tiró al agua... y desde entonces las ballenas viven en el mar y se acercan a las costas de Puerto Madryn para ver la tierra donde vivieron antiguamente...

Y Góos, la enorme ballena vencida por el padre de los tehuelches, es ahora la barca mítica que lleva las almas aborígenes por el Mar de la Muerte hacia las tierras del más allá.

Después de este percance Elal, que vio que había poca tierra y mucha agua para tantas criaturas, ordenó a los animales. Y así a los lobos marinos, ballenas y otros los mandó al mar, y al resto les dejó el dominio de la tierra y el aire...

Los que ven más que los demás aseguran que las aguas de la Patagonia guardan extraños secretos y criaturas fantásticas...

¿Acaso no lo prueba la legendaria Sirena, Petín, hija del Sol y la Luna y esposa del legendario héroe-dios de los tehuelches, que vive en el fondo del océano austral y levanta las mareas cuando ve en el cielo la luz fría de su madre Luna?...

¿No se agita en el seno marino del Atlántico el innombrable hijo de Elal?

Es más: ¿no dicen que en los lagos insondables que custodian los Andes habitan el Lafquen trilque (cuero del lago), el cuero maligno que, con su tranquila apariencia de cuero de novillo o de potro flotante al sol, atrae a inocentes víctimas para adherirse a ellas con las agudas uñas ocultas y llevarlas a los más hondo?

¡Claro que también puede aparecerse "el cuero uñudo" en ríos y arroyos!

Lo que no debe olvidarse es el modo de combatirlo: los muy viejos, que se han vuelto astutos por la experiencia, aconsejan arrojarle una rama espinosa, porque el monstruo al sentir el contacto cree que podrá devorarla… y así se arrolla en ella y muere por la sangre de sus múltiples heridas...

¿Y el Caleuche? Unos cuantos han visto el barco fantasma, el que anda abajo del agua del lago Mascardi, y que de pronto se aparece todo iluminado para disolverse en la oscuridad momentos después. El que lo ve es porque el Caleuche encantado quiere llevárselo... vaya a saber para qué, pero seguro es que le toma el espíritu y deshecha el cuerpo... porque este después flota abandonado a merced de la corriente...

¿De dónde brota tanta imaginería mítica sino de la importancia del agua? Desde los más remotos orígenes ella ha sido fuente y preservadora de la vida... Por eso las culturas aborígenes han trazado sus asentamientos y derroteros en torno al camino del agua... Sin pozos, sin arroyos, sin ríos, ¿como sobrevivirían en los desiertos barridos por Elëngasen?

Y los indios honran a los "dueños" de las aguas, los mágicos Nguen Co, como el enano silbador que oye el creyente en el río Aluminé, o el Arün Co, el intocable sagrado de las vertientes que cuida que no se sequen...

Si el mismo campo se esponja y cubre de flores cuando cae Maún (la lluvia) y le da de beber, ¿puede al mapuche dejar de ofrendar su agradecimiento y su ruego a Nguenemapún en los menu co u ojos de agua que calcan el cielo?

Una y otra vez huenu co bautiza y alimenta a las tierras del sur y sus criaturas, y convertida en vapor de las cascadas también cura: es el melicón lahuén del chamán, el agua bendita sanadora...

Claro que hubo un tiempo en que el agua fué castigo divino.

Las más remotas tradiciones del planeta hablan del diluvio... Sólo se salvaron los protegidos por el Gran Futachao... Cuentan los tehuelches que los refugiados en las cuevas de las cumbres, rodeados por la oscuridad y el agua de arriba y de abajo y marcados por el hambre y el frío, pidieron luz al Padre divino para buscar alimento y ramas para el fuego... Y entonces El ordenó a Kéenguenkon (la Luna) que subiera con su luz al cielo para alumbrar a los hombres... Pero en el largo trayecto su fuego sagrado se fué enfriando por la lluvia interminable... y desde entonces hay luz de luna en la noche, pero es luz fría, como Kéenguenkon quedó desde el diluvio...

Nunca las leyendas de los pueblos viejos de la Patagonia olvidan la preciosa y necesaria presencia del agua, por eso la historian mágicamente el origen de vertientes, arroyos, lagos, ríos... La memoria oral ha legado decenas de leyendas sobre el agua a la memoria del papel... pero otras se borrarán cuando se apaguen las voces temblorosas de sus narradores aborígenes... ¿Alcanzarán a rescatarlas los antropólogos y estudiosos de los mitos y tradiciones? Tal vez...

Pero entre tanto la lectura o la voz mantienen vivas las antiquísimas historias de Navé, la indiecita que se transformó en espuma de la Uñen Lafquen o la laguna de los pájaros allá en la Araucanía, o de cüyen (la Luna mapuche), que lloró incontables lágrimas de dolor cuando descubrió que Antü (el sol) ya no la amaba... y cuyo llanto formó el bello y nostálgico lago Aluminé en el Neuquén de los mapuches...

¿Pueden acaso las tribus pehuenches dejar morir la leyenda de Limay y Neuquén los jóvenes amigos que se volieron rivales anemigos por el amor de la bella Raihué y que, convertidos en ríos, uno al Norte y el otro al Sur, corrieron una peligrosa carrera hasta el mar... para obtener la caracola de los murmullos marinos que les aseguraría la mano de la amada? Cuentan que Rahué dió su vida para que ellos no murieran, y que el Limay y el Neuquén se abrazaron en su desconsuelo y juntos formaron el Río Negro, y así unidos llegaron al mar como homenaje de amor y de amistad...

Dicen que por el camino de los médanos se llega al agua dulce... ¿Acaso no fueron las fantásticas arenas del desierto las que guiaron a la tribu vencida de Tranahué, el gran cacique de la Araucanía, hacia la laguna del caldén solitario?

Y si por la senda de médanos y cortaderas se encuentra el agua, por las rutas de Pillán se llega al agua de fuego, al agua volcánica de virtud curativa... Quizás todo comenzó con Copahue, el cacique aguerrido que defendió con su vida el derecho al amor sin distingos. La tradición explica que al enterrarlo en el mismo lugar donde conoció a su amada brotó un chorro de agua caliente y generosa, tanto como el corazón de Copahue. Así se originaron las famosas termas que sanan.

Lo cierto es que el divino Pillán, tal vez conmovido por la historia del Copahue, repitió el agua humeante de probada bondad en el Domuyo, en Epu Lafquén, y en muchos otros sitios con arroyos termales, surgentes y fumarolas...

Y enseñó a los mapuches a no olvidar los "permisos": uno al dueño de los campos donde están las termas, y otro a Arün Co, el "espíritu dueño"de las surgentes curativas... El espíritu mágico es muy susceptible, de modo que hay que propiciarlo arrojando al "ojo"del que brota el agua termal alguna hilacha del poncho o de la matra.

Las voces de la experiencia anuncian que si se sumerge la ofrenda es que Arün Co está satisfecho y concederá la buscada curación... pero si flota, ¡es mejor no insistir! Y más todavía: debe respetarse el número de baños que será preferentemente una serie de nueve, Y si son necesarios más baños, sólo después de un intervalo de tres días podrá reiniciarse una nueva serie...

¿Qué secreta sabiduría alienta en la cifra sagrada por excelencia?

¿Por qué coinciden en ella Oriente y Occidente?

¿Es que la clave numérica representa un ritmo ignorado que organiza los ritmos orgánicos del hombre y los ritmos de la Naturaleza y del Cosmos?

Del agua primera de Kóoch al agua del diluvio, al agua del huenu co, al agua del melicón lahuén, al agua encantada del Domuyo, al agua de las termas... mucho camino andado y sin embargo ¡cuánto por descubrir todavía!

La Patagonia que fué toda agua en el principio y que ahora es una larga sed de arcilla y pedregal, aún espera que se develen su insoldable misterio.

A ella habrá que ir, y tal vez por el camino del agua...

Fuente: http://www.laangosturadigital.com.ar/v3/home/interna.php?id_not=54&ori=web
http://www.calafatetotal.com.ar/leyendas.html#agua
http://pinturasdelapatagonia.blogspot.com/

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miércoles, 8 de abril de 2009

EL VALLE DEL UNICORNIO


Procedente del valle de Araitz se cuenta una leyenda medieval en la que no son las lamias, ni los dragones, ni siquiera las brujas, los protagonistas, sino de modo extraño y poco corriente un unicornio que vivía en el valle.

Cuentan que estando el rey don Sancho enfermo de tristeza, como los médicos del reino no encontraran remedio, consultaron a un ermitaño, quien aseguró que aquel mal se curaba con una pócima bebida en cuerno de unicornio. Señaló también que en el encinar de Betelu vivía uno, pero que era muy peligroso intentar darle caza, pues sólo se rendía ante personas de alma pura y doncellas que nunca hubiesen tenido penas de amor.

Una de las hijas de don Sancho, Giomar, a pesar de que aún sufría por la partida y muerte de su amado, fue al bosque al encuentro del unicornio, el cual, al verla, la atravesó con su único cuerno, a la vez que los ballesteros del rey, apostados entre la espesura, lo atravesaban con sus flechas.

El rey bebió el brebaje en el cuerno y sanó, pero el dolor por la muerte de Giomar le partió el corazón…

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martes, 7 de abril de 2009

AJÍ QUITUCHO

Ají quitucho o kitucho
Capsicum microcarpum


Se trata de un ají silvestre que crece naturalmente en los cerros de la Pcia de Salta aunque su distribución es más amplia pudiéndoselo ubicar en otras provincias argentinas y países de Sudamérica.

Presenta frutos múltiples, muy pequeños, que dan nombre a la especie (Capsicum microcarpum).

Es un ají extremadamente picante razón por la cual en el centro de la Argentina se lo conoce como: "ají putaparió" o eufemísticamente: "ají de la mala palabra".

Se comercializa en pequeños frascos bajo aceite o vinagre. Puede comérselo natural o en salsas tanto crudas como cocidas.

Los pájaros suelen ingurgitar los frutos, quizás atraídos por el intenso color rojo de las bayas maduras y de esta manera propagan, a través de las deyecciones, la especie por los barrios linderos a los cerros tales como Tres Cerritos de la ciudad de Salta.

EXTRAÍDO DE LA RED
Eduardo Vicente Leo

(Vicente Leo en Infojardín)

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lunes, 6 de abril de 2009

IOBEC MAPIC



Nombre dado por los mocovíes a una planta de la familia de los helechos, y que significa árbol de la sal.

El cacique José Manito, de El Pastoril, contó su leyenda a Lázaro Flury:

"Cierta vez Cotáa (Dios) condolido por la triste vida de los hombres del Chaco, quiso darles un árbol, cuyo jugo serviría como alimento a los hambrientos y apagaría la sed de los sitibundos."

"Pero cuando la concluyó, Neepec (el diablo) le arrojó encima una urna llena de lágrimas. Y la planta en vez de dulce ambrosía, como quiso Cotáa, dio a quienes la buscaron un zumo áspero y salobre.

Cuando Cotaá volvió y vio la obra del maldito dijo:

"-Tu maldad será trocada en bonanza. Esta planta será buena. Servirá para salar los venados y guasunchos y con la sal de las lágrimas endulzará los alimentos. Y los hombres la usarán eternamente...”

Y desde entonces apareció en el Chaco el árbol de la sal."


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LA TATUANA

Extraña mujer ¡La Tatuana!

¡Llegó al Reino de Goathemala en un barco que no arribó a ninguna de sus playas!

Paró en el Mesón de San Agustín, como era costumbre lo hicieran los forasteros en esos tiempos. Luego paseó su arrogancia y su belleza por las calles de la segunda ciudad colonial de América, en las cuales le formaban valla la admiración de empolvados marqueses y condes que la colmaron de piropos y galanterías. Y después, como una avara, la fue a encerrar tras las cuatro paredes de una casita del barrio de la Parroquia Vieja.

El vecindario la recibió con rayana indiferencia.

Indiferencia que se tornó en el más acendrado de los odios el día en que lo formaban, se dieron cuenta de que la misteriosa extranjera había convertido su mansión en templo de placer y vicio.

¡Y era cierto que la había convertido en tal! Los umbrales de su casa eran atravesados todos los días, a la hora en que el cielo principia a tachonar las lentejuelas su bello manto azul, por esbozados y misterioso caballeros, y por alegres mujerzuelas que no se retiraban de ella, sin hasta que las tímidas luces del alba caían sobre Santiago de los Caballeros, tras una noche entregada a la música, al vino y al amor…

Pero un día, en lugar de los esbozados caballeros y de las alegres mujerzuelas, llegaron a la casa del Barrio de la Parroquia Vieja dos corchetes. Cautelosamente golpearon con los nudillos las puertas que siempre franqueaban a la gente alegre. Esperaron un instante. Y al cabo de la espera salió a hacerlos pasar la extraña mujer que con sus escándalos y fiestas tenía alarmados a todo el vecindario.

La belleza enigmática de La Tatuana les hizo enmudecer. Y, sin cruzar con ella una sola palabra, pusieron en sus manos, blancas como los sagrados corporales, una orden que leyó sin inmutarse. Se le conminaba en ella a darse presa en virtud de que el Tribunal del Santo Oficio había acogido una acusación en su contra por gravísimo delito de hechicería. La Santa Inquisición daba por cierto el delito, fundándose en una sola prueba: ¡Que la Tatuana había Llegado al Reino de Goathemala en un barco que no arribó a ninguna de sus playas!

Por sus labios sensuales no pasó la menor voz de protesta.

Cuenta la leyenda que por todo comentario dijeron:

-¡Esto tenía que pasar! ¡Son los resultados de que esta mañana cuando volvía de Chinautla el piche me haya cantado por atrás!
¡Y se dejó sorprender!

Y la noche de ese día, y las noches de las siguientes, ya nos pasó rodeada de apuestos y libertinos caballeros, ni de música, ni de vino, ni de alegría; sino de la soledad, que junto con ella estaba encerrada en un lóbrego calabozo de la Casa de Recogidas.

Es 24 de diciembre de 16… hace ya mucho rato que los indígenas de Mixco y Chinautla han llegado al atrio de la Catedral Metropolitana, trayendo desde sus montañas, para que la cristiandad los ofrezca al Niño Dios, el rojo Pie de Gallo, las verdes hojas de Pacaya, las aromadas de ramas de pino, las amarillas sartas de manzanilla, las piñuelas provocativas como sensuales labios, y los chichines, pitos y tortugas…

¡Esta noche es Nochebuena…!

¡Nochebuena para todos los habitante del Reino.

Noche mala para La Tatuana, cuyo cuerpo blanco y bello ha ordenado el Tribunal del Santo Oficio ¡arda mañana en la hoguera!

Mientras el pueblo se desborda por las calles adyacentes a la Metropolitana, en demanda de una ofrenda, de las que han traído los indígenas, que brindar al Dios Niño, una larga y lata figura, envuelta en un manto negro, llaga a la Casa de Recogidas. Es el Comisario del Santo Oficio que va a poner la sentencia fatal en conocimiento de la infeliz mujer que morirá el mismo día en que el mundo celebra el nacimiento del que nos enseño a perdonar a los pecadores.

El de la alta figura se da conocer. E inmediatamente que son franqueadas las puertas de la cárcel, se hace conducir el calabozo que ha sido fiel guardián de la hechicera.
Ya en él, sin saludarla siquiera, su voz gangosa principia a leer, uno tras otro, los pliegos que contiene la larga sentencia, cuya lectura es escuchada por la desgraciada mujer sin que su rostro acuse la menor inquietud.

Terminaba aquélla, el clérigo, que velado por la penumbra de la celda, parece un fantasma, manifiesta a la reo que la justicia por su medio le manifiesta que está llana a concederle la última gracia.

-Muchas son las que me adornan, señor Inquisidor -fue la jactanciosa respuesta de la condenada a muerte-, según me lo decían mis numerosos admiradores. ¡Lamento que no hayáis reparado en ellas¡ pero como no es mi ánimo desairaros, os voy a pedir una cosa. Que ordene vuestra paternidad me sea traído un trozo de carbón. Es mi deseo pasar las últimas horas de mi vida entregada al arte del dibujo, que siempre ha sido muy de mi agrado. No os pido lienzo, pues en lugar de él emplearé las blancas paredes de mi celda. Quiero dejar en ellas un recuerdo de mi paso por la vida.

-Os será concedido -respondió el Comisario.

Y se marchó del calabozo, sin haber brindado a la Tatuana, que mañana sería pasto de la hoguera, ni una sola palabra de consuelo.

A las diez de la noche le llevaron el trozo de carbón.

El júbilo más grande la embargó cuando lo tuvo entre sus manos.

Jugueteó con la negra barrita unos momentos. La acarició con la misma finura con que sus manos acariciaban a sus amantes. Y pasados los primeros transportes de su infantil alegría, principió a dibujar.

Sus delicadas y finas manos, que para dibujar eran tan sabias como para prodigar caricias, dibujaron un tranquilo mar, sin tempestades que lo embravecieran, porque tenían suficientes en su alma. Y sobre el mar, navegando con proa hacia el norte, un barco diminuto y perfecto…



Pintura de Samuel L. Margolies (1897-1974) del Beagle.


Terminaba la obra, se puso a contemplarla con la misma unción con que un artista contempla la suya. Le dio uno, dos, tres y más retoques. Y cuando estuvo ya segura de que en ella no faltaba ni el más leve detalle, se embarcó en el velero que maravillosamente habían dibujado sus manos blancas como los sagrados corporales…

¡Y así se fue La Tatuana del Reino de Goathemala!

¡En el mismo barco en que llegó!

¡En el barco que no arribó a ninguna de sus playas…!

Fuente: Cuentos y Leyendas de Guatemala.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/03/tatuana.html

domingo, 5 de abril de 2009

TLÁLOC


Estatua de Tláloc a las afueras del Museo Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México.

DIOS AZTECA DE LA LLUVIA


Tlaloc era el dios de la lluvia y del relámpago entre los aztecas.

Se lo distingue por sus "ojos saltones" y por sus dientes de jaguar.

Su parte de jaguar deriva de la cultura Olmeca, cuyo dios de la lluvia era representado como un hombre-jaguar.

Algunos investigadores piensan que el mito fundamental de la creación entre los olmecas hablaba de la cópula entre una mujer y un jaguar, de cuya unión nacieron los olmecas, literalmente, "pueblo del jaguar".

Tlaloc era conocido como "El Proveedor" porque en su poder estaba la producción de lluvia que hacía crecer el maíz.

Era el señor de los fenómenos atmosféricos y de los espíritus de las montañas.



http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/el-yaguarete-aba-el-hombre-tigre.html

sábado, 4 de abril de 2009

COYOLXAUHQUI, LA LUNA

Escultura de 3.25 metros de diámetro en promedio, 8 toneladas de peso realizada en piedra volcánica.


Coatlicue era la Tierra, madre de Coyolxauhqui, la Luna y de los “Cuatrocientos del sur” Centzon Huiznahua, las Estrellas.

Un día, cuando barría su templo en lo alto del cerro de Coatepec, la Tierra quedó embarazada milagrosamente gracias a una bolita de plumas que provenía del cielo y que ella guardó en su pecho. La Luna consideró el embarazo de su madre como una afrenta e instigó a sus hermanos las Estrellas a matarla.

Huitzilopochtli, el Sol, desde el vientre de la Tierra, advirtió el peligro y decidió defender su vida y la de su madre.

Cuando la Luna y las Estrellas estaban a punto de asesinarla, nació el Sol Huitzilopochtli, ataviado para la guerra y armado con una serpiente de fuego, llamada Xiuhcóatl, con la que la decapitó para, después, arrojarla desde lo alto del cerro Coatepec. En su caída, la diosa se fue desmembrando en cada giro.

Así muere la Luna cada mes derrotada por el Sol, a pedazos. Coyolxauhqui y su desmembramiento son la explicación a un fenómeno celeste, en cual la luna muere y nace por fases, y así fue encontrada al pie de la escalinata de Huitzilopochtli en el Templo Mayor.

El relieve muestra a la diosa decapitada y mutilada de brazos y piernas, con gotas de sangre que manan de las extremidades y que dejan expuestas las coyunturas óseas. Está adornada con un cinturón de serpiente bicéfala rematado con un cráneo en su espalda. La serpiente de dos cabezas se repite en los atados de muslos y brazos. Las articulaciones y los talones de sus pies están adornados con mascarones compuestos por un rostro de perfil provisto de colmillos, cuyo significado todavía se presta a las más variadas conjeturas. Lleva sus sandalias, sus muñequeras y tobilleras.

Su tronco, con los pechos flácidos, está de frente, mientras que sus caderas dan un inusitado giro mostrándose de perfil y obligando a las extremidades a colocarse de igual forma. Su cabeza porta un gran penacho de plumas y su pelo está adornado con círculos. Sus orejeras, compuestas por tres figuras geométricas, enmarcan su rostro, cuyo ornamento principal, los cascabeles en la mejilla, da nombre a la diosa Luna, de la que parece salir el último aliento de vida a través de su boca entreabierta.



Por Báalam

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/coatlicue.html

viernes, 3 de abril de 2009

LOS HUACHICHILES

Petroglífos, figuras geométricas, humanas, soles y cometas plasmados por los huachichiles.
Valle de Narigua

En la región de Guanamé y Venado (ahora municipio de San Luis Potosí) existen leyendas acerca de los nativos huachichiles que se levantaron en armas rudimentarias pero muy eficaces contra los hacendados y encomenderos españoles a finales del siglo XVIII.

Aunque los españoles no podían esclavizar a los huachichiles, sí lograban atrapar a algunos integrantes de otras tribus y clanes, como los bocala, los tamasecos.

Los huachichiles, sin necesidad de una ideología política, sin conocer los pormenores de la Ilustración que llegó de Europa con gente como Gillén de Lampart y encontró eco con Miguel Hidalgo y muchos partidarios, aquellos huachichiles iniciaron su propia lucha, totalmente ajenos a lo que ya se gestaba en los núcleos poblacionales más importantes de la Nueva España. Su levantamiento fue sofocado por los ejércitos realistas, los cuales no pudieron aniquilar a los revoltosos que lograron huir para, años más tarde, reagruparse y entrar de lleno en lo que se llamaría la Guerra de Independencia.

Nota

En el Valle de Narigua se puede admirar el arte de los huachichiles, quienes plasmaron en petroglifos figuras geométricas, humanas, soles y cometas cuyo significado aún es un misterio.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/una-joven-huachichil-y-un-muchacho.html

jueves, 2 de abril de 2009

LA CAPADA

LA CAPADA DEL TERNERO
FOTO: ROBERTO SALVADORES


La Capada

Mediante la castración, se logra que el animal eche más cuerpo y por ende carnadura para la venta.


En ciertos lugares del campo, la capada se realiza como una tradición.


En Santiago. del Estero, cuenta Félix Coluccio, la capada se realiza en cuarto creciente, una vez castrado el animal, se llenan las bolsas vacías con bosta de vaca o con cenizas, le hacen una cruz en la raíz de la cola y le pegan tres patadas al animal para que se levante y no se embiche.


La Ceremonia.


Previamente al casamiento de animales, comienzas las corridas, en las cuales los paisanos separan sus animales (que están mezclados con todos los demás en un corral de pirca), para pialar los cojudos (sementales) que serán capados.


Una vez volteados por el pial, a los animales se procede a castrarlos con el cuchillo capador (un puñal pequeño específico para esa tarea).


Las margaritas de los toros (así llamados los escrotos del vacuno) se tiran con un poco de sal a la parrilla y se convidan entre los parroquianos.


Luego se puede echar cenizas dentro de las bolsas, aunque en los últimos tiempos se los untaba con acaroina (fuerte desinfectante), de paso, si el animal era orejano, se aprovechaba para marcarlo o señalarlo.


Eventualmente algún gaucho subía un novillo con un tiento solamente, luego seguían los musiqueros vallistos (con sus pintorescos sacha violines (violines del monte), bombos, fuelles y guitarras semiencordadas).


Al final, cada participante de la faena saludaba a los dueños de casa y partían con sus casas, los arrieros soltaban los animales del corral al campo abierto, y los que festejaban en demasía quedaban para confiar en la destreza de sus cabalgaduras que los llevarían a casa casi sanos.

miércoles, 1 de abril de 2009

LA CUEVA DE LOS TUÉ-TUÉ



A dos kilómetros hacia el oriente de Graneros está el "Cerro Grande", el mayor de todos, cubierto por péumos, espinos y litres, es el último en despedir el sol poniente. Abajo crecen arbustos que adornan las campiñas.

En el pequeño flanco, casi en la cima del monte, existe una cueva en la que entran los viernes, cientos de "chonchones" que se conocen también con el nombre de "Tué-Tué", por ser éste el grito característico de esta ave nocturna, parecida a la lechuza, que encarna a los brujos.

La entrada de la caverna, que antes permanecía abierta, ahora está cerrada. Tiene a su alrededor una pequeña partidura redonda, especie de timbre, que tocan los brujos cuando llegan para abrir la puerta. Han tomado esta precaución, según ellos, porque la gente de hoy es más intrusa y curiosa que la antigua.

Los Tué-Tué, convertidos en brujos entran uno por uno y se van descolgando por la cavidad subterránea hasta llegar al "salón" donde se reúnen y tratan los acontecimientos últimos de su secta.

Concurren a la cueva de "Cerro Grande", brujos de, Machalí, Doñihue, Larmahue, Graneros, Rengo, Rancagua, Almahue Viejo, Rinconada, Cerrillos, Quinta, Coltauco y Tagua-Tagua, los que al despuntar el alba empiezan a salir. Su griterío se escucha a lo largo y ancho de la comarca; entonces los pobladores, para que no se acerquen dicen: "Martes hoy, Martes mañana, Martes toda la semana".

Y según las creencias, si alguien los siente y les ofrece alimentos o prendas de vestir, vuelven al día siguiente convertidos en seres humanos a cobrar lo ofrecido y en caso de que no se acceda, la burla es castigada con males o enfermedades que sólo curan las "machis".

Nota

Tué-Tué: queltehue, ave de Chile.

martes, 31 de marzo de 2009

LA LOBA



Hay una vieja que vive en un escondrijo del alma que todos conocen pero muy pocos han visto. Como en los cuentos de hadas de la Europa del este, la vieja espera que los que se han extraviado, los caminantes y los buscadores acudan a verla.

Es circunspecta, a menudo peluda y siempre gorda, y, por encima de todo, desea evitar cualquier clase de compañía. Cacarea como las gallinas, canta como las aves y por regla general emite más sonidos animales que humanos.

Podría decir que vive entre las desgastadas laderas de granito del territorio indio de Tarahumara. O que está enterrada en las afueras de Phoenix en las inmediaciones de un pozo. Quizá la podríamos ver viajando al sur hacia Monte Albán en un viejo cacharro con el cristal trasero roto por un disparo. O esperando al borde de la autovía cerca de El Paso o desplazándose con unos camioneros a Morella, México, o dirigiéndose al mercado de Oaxaca, cargada con unos haces de leña integrados por ramas de extrañas formas. Se la conoce con distintos nombres: La Huesera, La Trapera y La Loba.

La única tarea de La Loba consiste en recoger huesos. Recoge y conserva sobre todo lo que corre peligro de perderse. Su cueva está llena de huesos de todas las criaturas del desierto: venados, serpientes de cascabel, cuervos. Pero su especialidad son los lobos.

Se arrastra, trepa y recorre las montañas y los arroyos en busca de huesos de lobo y, cuando ha juntado un esqueleto entero, cuando el último hueso está en su sitio y tiene ante sus ojos la hermosa escultura blanca de la criatura, se sienta junto al fuego y piensa qué canción va a cantar.

Cuando ya lo ha decidido, se sitúa al lado de la criatura, levanta los brazos sobre ella y se pone a cantar. Entonces los huesos de las costillas y los huesos de las patas del lobo se cubren de carne y a la criatura le crece el pelo.

La Loba canta un poco más y la criatura cobra vida y su fuerte y peluda cola se curva hacia arriba.

La Loba sigue cantando y la criatura lobuna empieza a respirar.

La Loba canta con tal intensidad que el suelo del desierto se estremece y, mientras ella canta, el lobo abre los ojos, pega un brinco y escapa corriendo cañón abajo.

En algún momento de su carrera, debido a la velocidad o a su chapoteo en el agua del arroyo que está cruzando, a un rayo de sol o a un rayo de luna que le ilumina directamente el costado, el lobo se transforma de repente en una mujer que corre libremente hacia el horizonte, riéndose a carcajadas.

Recuerda que, si te adentras en el desierto y está a punto de ponerse el sol y quizá te has extraviado un poquito y te sientes cansada, estás de suerte, pues bien pudiera ser que le cayeras en gracia a La Loba y ella te enseñara una cosa... una cosa del alma.


Clarissa Pinkola Estés
Mujeres que corren con los lobos

lunes, 30 de marzo de 2009

Walichú

Cuevas del Walichu, a 8 km de Calafate, Patagonia, Argentina

Decían los viejos tehuelches septentrionales que Walichú ó Háleksem había nacido en las tierras de Tandil, donde el accidentado terreno le servía de morada.

Desde allí este espíritu maligno extendió su dominio a la Patagonia legendaria.

Es fuerte. Nada escapa a su aguda vigilancia ni a su poder:

¡Roba niños! y la angustia paraliza a las indias madres.

¡Asusta y petrifica a las mujeres! y los guerreros saben que sus flechas son inútiles contra él.


Aborígenes de distintas procedencias le han dado nombres diferentes: es gualichu para los quichuas, huecué para los mapuches, halpén para los onas, ieblon para la gente del Sur, o hálekasem para los tehuelches. Pero siempre esa palabra se dice con miedos ancestrales.


Quienes saben de estas cosas afirman que la malignidad de wualichú, o gualichú, tiene matices que van de la crueldad destructora a la traviesa picardía.


Quizás dependa de su humor del día, o de su aburrimiento, o del respeto que sus altares naturales despiertan en los viajeros.


Lo cierto es que sus remolinos apagan los fogones, y que su aliento helado mata a los pajaritos refugiados en los matorrales, y que aúlla por las mesetas desoladas.


¿Habrá alguien quién pueda vencerlo?.


El hombre de estas tierras sabe desde tiempo inmemorial que es mejor apaciguar su espíritu levantisco con ofrendas.


Por eso al recorrer la Patagonia y cruzar por sus dominios paga el tributo obligado.


Si no, ¿cómo escapar su terrible mirada abarcadora?, ¿cómo pasar de largo y con fatal descuido por los sitios sagrados donde merodea, sin desatar sus iras?


En realidad, más que eludir hay que convocar y propiciar el espíritu poderoso.


Y el camino del gualicho es transitado con respeto y silencios.


Y al árbol del gualicho, maldito, seco y solitario, al borde, de la senda que le ofrendan trapitos y bolsitas con llancas, piedras pequeñas, que obtienen rasgando los propios vestidos, matras y ponchos.


Así el árbol mítico florece con un fantástico ropaje que ondula al viento, y el hombre pierde retazos de sus prendas, ¡pero llegara salvo a destino!


Y a las piedras del gualicho, tan alucinantes y extrañas en el paisaje, apaciguan con el precioso alimento del aceite, la sal o las hierbas.


La Patagonia guarda celosa el misterio, pero tiene sitios q lo revelan: la piedra del collón curá, la piedra de caviahue, la piedra Saltona de Cajón Chico, el meteorito de Kaper-Aike, el bajo del gualicho el cerro, Yanquenao, el cañadón de las pinturas, las Cuevas de las Manos.


Aquí y allá los espíritus acechan en los parajes solidarios y se mimetizan en los árboles secos, plantas sagradas, piedras, sendas, travesías, y hasta el viento interminable.


La presencia del gualicho a sobrevivido al avance de la cultura del blanco y convive con ella.


Está en el paisano del campo y en el habitante del pueblo o ciudad.


Es para cosas del gualicho que todavía hoy en las zonas rurales no se canta de noche o no se usa sombrero dentro de las casas, o se teme al aire malo, o se respeta al ñamco sagrado, o se esquiva el humo cegador del molle.


También es por temor o conjuración al Gualicho que en la actualidad, en las ciudades se usan amuletos, cintas rojas, como el mal de ojo, ruda macho o ajo macho, o se encienden velas, o se compran hierbas para infusiones mágicas y lociones que todo lo pueden, si se usan al son de rezos o palabras secretas.


Los viejos dicen que Gualicho es una diablaza en realidad, y quizás sea así, porque las equivalentes representaciones aborígenes conservan el rasgo femenino.


¿Será por eso que persigue a las mujeres y roba niños?


¿Se mueve acaso por celos o envidias milenarias?


¡Quien sabe!


Sin embargo el carácter antifeminista de este espíritu maligno se puede rastrear en actividades que se relacionan: el loncomeo, danza neta masculina que el araucano tomó del tehuelche, y en la secreta ceremonia de iniciación ritual de los más jóvenes.


Dicen que lo atestigua también la celebración del camaruco.


Posiblemente la más admirable y misteriosa conexión con walichú sea el arte rupestre, diseminado en 1000 rincones del paisaje patagoniense.


Porque es fama que él es el artista de las míticas pinturas de las cuevas, donde las manos fantásticas y extraños laberintos, huellas de pisadas humanas, y no humanas, animales estilizados y siluetas de cazadores, guardas de grecas, tigre, máscara, reproducen y guardan al mismo tiempo el espíritu mágico.


Son su obra, y allí está su secreto para cuando podamos descifrarlo.


Entre tanto ¿Cómo conocerlo más profundidad’?


¿Es Gualichú el ancestro de las razas aborígenes de la tierra austral?


¿O tal vez una modalidad local de mitológico y universal espíritu guardián?


El camino sigue abierto al estudio y la conjetura inagotable, ¡porque nuestro gualicho está vivo!


Quizás la vieja sabiduría de los brujos chamanes puede ayudarnos.

Pero esa es otra historia.

domingo, 29 de marzo de 2009

EL RUNAPUMA O YANAPUMA





Cuentan que antiguamente, existían brujos maleros que llegaban a tener pactos con los demonios de la selva.

Eran poderosos haciendo el mal y sus afanes de tener cada vez más y más poder llegaban al estado en que tenían necesidad de beber sangre y comer carne humana.

Claro, estos brujos vivían en lo más apartado de la selva y casi siempre solos. Dominaban los secretos para transformarse en Runapuma, cuando sentían necesidad de alimentarse.

Hacían sus invocaciones por medio de icáros “cantos mágicos de poder” pidiendo fuerza a los demonios del monte y entonces se convertían en hermosos jaguares hambrientos totalmente negros.

Así, atacaban a sus víctimas, sin importarles que estuvieran armadas o en compañía de otras personas. No le temían a nada ni nadie porque se sentían protegidos. Satisfecho su apetito, volvían a convertirse en hombres casi normales.

Por esta razón se cree que los jaguares melánicos, totalmente negros o yanapumas son mensajeros del más allá o poderosos brujos capaces de tomar forma humana e incluso icarar o maldecir la comida desde lejos. Estos uturungus negros son temidos por esa razón.


Nota

Yanapuma: Yana palabra quechua y quichua, significa negro, puma es el jaguar.
Runapuma: Runa significa gente, indio.


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sábado, 28 de marzo de 2009

INANNA

La diosa sumeria Inanna
Museo Británico


Celeste reina de los Cielos, La Gran Madre y diosa del amor y de la guerra, de la fertilidad, esposa del dios de dioses del antiguo país de Sumeria, Damuzi Tammuz.

Inanna representa el arquetipo de la Diosa madre

Esta reina iracunda y soberbia que no estando contenta con su función de reina de los Cielos también la quiso ser de los infiernos, y por eso deseó arrebatarle a su hermana Ereskigal, su mortal enemiga el gobierno del reino de los muertos.

De esta manera bajo al reino del que nadie vuelve nunca jamás.

Cuando su hermana Ereskigal supo cual era el deseo de su hermana llamando a su portero Neti le instruyó que fuera abriendo cada una de las 7 puertas del infierno para que pasara su hermana, pero que en cada puerta la fueran despojando de cada una de sus vestiduras.

Cuando así lo hizo e Inanna preguntó:

-¿Porqué por favor hacéis esto?-

-Le contestaban, calla Inanna, las leyes del imperio de las sombras son perfectas.

Protestó mucho pero por fin cuando compareció, desnuda y arrodillada, ante la Soberana del Infierno, que se sentaba en el magnífico trono de su palacio y rodeada por 7 Anunnaki, los jueces del reino de los muertos.

En ese momento su hermana, dirigió su mirada hacia ella, la mirada de la muerte; pronunció la palabra mágica, el grito de condenación contra ella.

La mujer enferma se convirtió en cadáver.

Éste fue colgado de un clavo.

Cuando al cabo de 3 días y 3 noches que Inanna no regresaba, Ninsubur su fiel visir elevó su llanto por ella hizo resonar el tambor y comenzó su peregrinaje por la morada de los dioses proclamando en todas las ciudades su oración:

“¡Oh, padre ¡no permitas que tu hija perezca en el reino de los muertos!”

En su largo peregrinaje destrozó muchas sandalias y no prestaron oídos ni Enlil el dios del cielo ni tampoco Nanna el dios de Ur.

Pero cuando se presentó ante Enki el dios de Eridú, que era el suegro de Inanna le respondió al fiel visir así:

-“¿Qué habrá sucedido a mi hija?

Y el mismo se contestaba: Me apesadumbro -¿Qué habrá sucedido a la reina de todos los países? Y el mismo se contestaba Me apesadumbro

-¿Qué habrá sucedido a la sagrada doncella celestial?

Y el mismo se contestaba Me apesadumbro”

“Entonces Enki sacó la mugre de su uña y modeló a Kurgarru, luego sacó la mugre de su uña pintada de rojo y modeló a Kalaturru.
Al primero le infundió el manjar de la vida y al otro le infundió el agua de la vida”

Después despidió al visir y a sus ayudantes y así les dijo:

“¡Os ordeno que rechacéis el agua y el trigo que os ofrezcan los dioses del reino de los muertos!”

Todos contestaron -Así lo haremos, luego el dios les ordenó –Entrareis en el imperio de las sombras, os dirigiréis en busca de su reina y le demandaréis con energía: “danos el cadáver colgado en el clavo”
–Así lo haremos.
Luego Enki siguió: -Y cuando esté en vuestro poder le administrareis el manjar y el agua de vida.
Solo entonces Inanna resucitará.

Efectivamente así sucedió, pero cuando Inanna quiso alejarse inmediatamente de aquel sombrío y tétrico lugar, los 7 Anunnaki se lo impidieron diciéndole: -“Nadie puede salir indemne del imperio de las sombras, si Inanna quiere surgir del imperio de las sombras
¡Qué deje un representante!

Como la reina no podía decidirse la dejaron al cuidado de los demonios, que grandes y pequeños no se apartaban de ella.
Así la reina del Cielo tuvo que dejar el tétrico lugar acompañada de los demonios.

Cuando llegó a la Tierra dos de sus súbditos se arrodillaron ante ella viéndole acompañada de aquellos maléficos seres, esta escena se sucedió varias veces y siempre con el mismo resultado.

Hasta que llegó a la ciudad donde su esposo era el dios rey, así cuando Damuzi-Tamuz vio llegar a su esposa acompañada de tal comitiva, en vez de salirle al encuentro y postrarse ante ella, quiso demostrar su autoridad de esposo, se engalanó con un gran atavío y se sentó en el trono.

Pero cuando Inanna le vio así, y llena de ira dirigió una mirada hacia él, la mirada de la muerte; pronunció la palabra contra él, la palabra de la ira; profirió el grito contra él, el grito de la condenación:
¡Llevadle de aquí!

Damuzi-Tamuz al ver que la comitiva demoníaca se le acercaba para arrastrarlo al reino de las sombras, lloró amargamente y su rostro se volvió verde.

Tendió las manos hacia el dios del Sol, Utu su cuñado y le suplicó:
-Oh Utu tú eres el hermano de mi esposa, yo soy el esposo de tu hermana.
Yo soy el que lleva la nata a la casa de tu madre.
“¡Sálvame de los demonios no permitas que se apoderen de mí!”

Pero Damuzi-Tamuz fue conducido al Averno por “los seres que desconocen los alimentos, que desconocen el agua”

Inanna había cumplido las leyes del Orco, del imperio de las sombras, dejando un rehén para quedar ella definitivamente liberada para reinar sobre el reino de la claridad.

Pero cuando Damuzi-Tamuz hubo muerto, toda la vida en la Tierra se paralizó.

Las plantas dejaron de crecer, sus hojas se agostaron y sus raíces se secaron y fueron comidas por una invasión de topos y sabandijas, los animales del cielo, de la tierra y de los mares dejaron de multiplicarse y el hombre no podía juntarse con su mujer-

El universo se convirtió en un páramo desierto.

Todo era un reguero de hormigas muertas, de bosques de árboles lacios cubiertos con el pardo de la muerte, de árboles de madera carcomida que contenían en sus ramas vencidas numerosos cuerpecillos putrefactos cubiertos de plumas de pájaros mudos, de ríos de lechos cenagosos y cuarteados que atrapaban malolientes cadáveres de herbívoros, mamíferos, peces topacio secos, de ojos opacos de viejos recomidos moribundos sin ninguna descendencia…
Pero tendría que llegar el día de los soles, de la luz, de las promesas y de la prosperidad, y cuando llegó Inanna, quizá arrepentida por su acción o porque consideró que el reino que tendría que gobernar cada vez se parecía más al de las sombras, ayudada por la hermana de Damuzi-Tamuz, libero al pastor del reino de la muerte…

Y la vida y el amor volvieron a la Tierra.

viernes, 27 de marzo de 2009

LAS APACHETAS

Los dibujos representan la morfología tipo de los diferentes marcadores espaciales del paisaje prehispánico:
1) Apacheta;
2, 4, 7 y 8) mojones de caminos;
6) Animita-mojón;
3, 5 y 9) Sayhuas.
Dibujo Lic. Christian Vitry
Publicado en Naya

La región del Valle Calchaquí se extiende por las provincias de Catamarca, Salta y Tucumán; tiene un clima árido y una cultura que tras el paso de los años poco se ha informado de la "modernidad" de los ruidosos y agitados centros urbanos.


Por allí el hombre sigue teniendo una vida simple y el ambiente lo curte con el calor del día y el frío de la noche.


La soledad es la compañía de todos los días.


Las piedras y la arena, junto con el viento que sopla y sopla, hacen de coreografía; y complementando el paisaje se yerguen los cardos, que sirven de leña y son usados para la carpintería (vigas, puertas, ventanas, etc.)


Recorriendo por la zona asombra al visitante el apreciar las construcciones del lugar, el adobe (ladrillo de barro y maleza), la paja y las piedras son los materiales más durables y resistentes.


Las casitas, centenarias en su gran mayoría, son la muestra de una cultura simple y completa: exteriorizan la vida mansa y laboriosa de la gente de esos lugares.


Entre las cosas que llama la atención, viajando por los cerros Calchaquíes (Muñoz, Quilmes o Cajón, Cumbres Calchaquíes), es común ver a la vera de las sendas las "apachetas", que son montículos de piedras en los cuales los lugareños, que tras el paso de los años han sabido respetar sus tradiciones, depositan ofrendas a la Pacha Mama (Madre Tierra) para tener un buen viaje; otras veces esos montículos de piedra se han cristianizado, puesto que las cruces hacen de apachetas, y debajo de las cuales hay enterrado algún viajero que durante la travesía le ha alcanzado la muerte.


Los que pasan por allí no dejan de prender alguna vela o de rezar, o si el viaje es muy apurado se sacan el sombrero como señal de respeto hacia el "finado".


Estos dos tipos de apachetas tienen lo mismo por objeto: el buen viaje; pero difieren en cuanto a que la de montículos de piedra está dedicada a la Pacha Mama y por que tiene un sentido diferente al de la "apacheta cristiana" cuyo significado es más profundo - el rezar por el muerto o prenderle una vela-.


Las ofrendas de una y otra también son disímiles: en la de la Pacha Mama se encuentran acullicos de coca, agua, dientes, cuernos de animales, dinero, bebidas, pulseras, relojes, etc.


En las Cruces hay flores de papel muy coloridas, velas, fotos y generalmente algunas estampitas de la Virgen María o algún santo.


Estas ancestrales costumbres poco a poco van desapareciendo, la juventud ya no sabe de su significado ni las practica, aparte las sendas polvorientas y pedregosas están siendo reemplazadas por los nuevos caminos hechos por las motos enduro o las camionetas 4X4, quedando en el olvido los caminitos usados antiguamente.