miércoles, 25 de marzo de 2009

LA CACHARPAYA



En las zonas rurales se festeja con gran emoción y virulencia el entierro del carnaval, así, Félix Coluccio nos cuenta que en Santiago del Estero, particularmente, la kacharpaya está simbolizada por un criollo mal vestido y mal ensillado, que va acompañado por otros compañeros, va de casa en casa mendigando algo. Al final del periplo, se reparten lo obtenido.


Se entierra la cacharpaya el miércoles de ceniza o domingo siguiente.


La ceremonia se dramatiza cuando la cacharpaya se mete dentro de un hoyo en el suelo y los acompañantes le arrojan algunas paladas de tierra.


De este modo se da por terminado el carnaval.


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martes, 24 de marzo de 2009

LA SILLA DEL INCA

Puerto Inca

Cuenta la leyenda que el máximo soberano del Imperio Incaico venía desde las tierras altas del Cusco hasta este balneario Puerto Inka o Puerto Inca, actual provincia de Caravelí, Perú.

Un fastuoso cortejo recorría la larga senda que conduce al mar, entre ellos varios hombres fornidos que llevan en hombros una elegante litera y sentado dentro de ella iba el Inca en persona.

La música sonaba, las ofrendas a los dioses eran entregadas y la ceremonia era seguida atentamente por el soberano, quien permanecía sentado en una hermosa silla de oro y piedra labrada.
Según los lugareños este hermoso "trono" fue arrojado al mar y escondido en el interior de una caverna submarina que es custodiada por seres extraordinarios.

Aunque no se puede tener certeza de que la Silla del Inca haya existido, lo que algunos investigadores si han podido concluir es que desde esta caleta (pueblo de pescadores) partían los Chasquis (mensajeros) para aprovisionar al soberano del Tahuantinsuyo de pescados y mariscos frescos.

Dicen los pobladores que estos productos llegaban al Cusco en apenas 24 horas, gracias a la rapidez de los mensajeros y al extraordinario camino que unía la ciudad Imperial con la costa.

Nota: Puerto Inca es un balneario de larga historia, ubicado en la Provincia de Caravelí, Departamento de Arequipa.

Para llegar hasta allí se debe tomar el desvío a la altura del kilómetro 615 de la Carretera Panamericana Sur y seguirlo unos 7 km hasta la Caleta de Chala.


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lunes, 23 de marzo de 2009

EL LOCRO



El locro (del quechua ruqru o luqru) es un guiso a base de zapallo, maíz y porotos que se consume en la zona de la cordillera de los Andes, desde Argentina, Chile (aunque allí se le dan diversos nombres) hasta Ecuador, pasando por el Perú y Bolivia.

Suerte de guiso cuyo origen es indudablemente prehispánico y preincaico, típico de varios pueblos andinos que basaban gran parte de su dieta en el maíz o los porotos y la papa.

Se lo prepara según multitud de recetas, siendo lo único invariable su base vegetal y el procedimiento de cocción, a fuego lento durante varias horas.

De acuerdo a la región se lo prepara con carne de vacuno fresca o seca (charqui), vísceras como la tripa gorda o el chinchulín, mondongo, embutidos y costillas o despojos de chancho (manos, patas, cola, orejas y cuero, tocino, grasa de pella); las carnes se cuecen por separado y se añaden luego al preparado de vegetales entre los que suele destacarse el zapallo (especialmente el redondo de cáscara grisácea llamado por esto zapallo plomo) que suele dar color amarillo al locro, y granos de maíz o porotos e incluso granos de trigo, vegetales que por el almidón presente en sus componentes hacen que el preparado alcance la densidad de una crema.

Sustancioso y nutritivo es un plato típico del invierno; se lo adereza de manera acorde, con una salsa picante preparada a base de aceite, ají molido, pimentón y cebolla de verdeo, denominada fritura o quiquirimichi.

En Argentina su consumo se ha extendido desde el noroeste y Cuyo hacia el resto del país, en Neuquén además del locro de maíz se prepara una especie de locro con arvejas (guisantes), en el noreste argentino y zonas vecinas como Paraguay se prepara el locro en base a la mandioca (también llamada yuca).

Alimento con muchas calorías y nutrientes el locro resulta muy adecuado para consumir durante los inviernos o en zonas frías.

Tradicionalmente se consume de manera masiva el 25 de mayo, día en que se conmemora la formación del primer gobierno patrio. Por este motivo es un plato regional y tradicional para festejar las fechas patrias.

El locro suculento (denso y con variados y abundantes ingredientes) suele recibir el nombre de locro pulsudo…
Otra variante -bastante diferente y menos frecuente que el locro de choclo o porotos- es el locro de papas.

En el Perú antiguo y moderno se consume, con sus variantes, en la costa, la sierra y la selva, en toda época del año.

Casi cada región o localidad tiene su propia variante de este plato.


Fuente: http://es.wikipedia.org

domingo, 22 de marzo de 2009

¿QUIEN ERES TU?



Al atacar a un rebaño, una tigresa dio a luz y poco después murió. El cachorro creció entre las ovejas y llegó él mismo a tomarse por una de ellas, y como una oveja llegó a ser considerado y tratado por el rebaño.

Era sumamente apacible, pacía y balaba, ignorando por completo su verdadera naturaleza.

Así transcurrieron algunos años.

Un día llegó un tigre hasta el rebaño y lo atacó. Se quedó estupefacto cuando comprobó que entre las ovejas había un tigre que se comportaba como una oveja más. No pudo por menos que decirle:
--Oye, ¿por qué te comportas como una oveja, si tú eres un tigre?
Pero el tigre-oveja baló asustado.

Entonces el tigre lo condujo ante un lago y le mostró su propia imagen.

Pero el tigre-oveja seguía creyéndose una oveja, hasta tal punto que cuando el tigre recién llegado le dio un trozo de carne ni siquiera quiso probarla.

--Pruébala -le ordenó el tigre.

Asustado, sin dejar de balar, el tigre-oveja probó la carne. En ese momento la carne cruda desató sus instintos de tigre y reconoció de golpe su verdadera y propia naturaleza.

El ser humano común está tan identificado con la burda máscara de su personalidad y su ego que desconoce su genuina y real naturaleza.

¿Quien eres?

sábado, 21 de marzo de 2009

DESDE EL PUENTE CARRETERO

El Puente Carretero
Blanca Inés Castilglione
Primer premio. XII Concurso de pintura 2003


DESDE EL PUENTE CARRETERO

(Chacarera)

Letra: Carlos Carabajal

Música: Peteco Carabajal



Si pasas por mi provincia
Por nada olvides viajero
con tu familia viajero
lo que sienten mis paisanos
verás que lindo es el río
seguro te han de querer
desde el Puente Carretero.
como se quiere a un hermano.

Es cuna de mil recuerdos
Y cuando llega la noche
de amores y de nostalgias
te pasas mirando el río
corazón entrelazado
seguro que algún dorado
entre Santiago y la Banda.
se besa con el rocío.

Será el Puente Carretero
Coplitas que van naciendo
que va cortando caminos
de mi corazón travieso
para llegar a los brazos
me hacen cosquilla en el alma
donde me espera un cariño.
cuando se agranda el silencio.

Estribillo:

Encontrarás en mi tierra
Encontrarás en mi tierra
cantores de salamanca
cantores de salamanca
para que nunca te olvides
para que nunca te olvides
aroma a Santiago manta.
aroma a Santiago manta.

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viernes, 20 de marzo de 2009

LA SANLORENCEÑA




LA SANLORENCEÑA

Jaime Dávalos (Letra y Música)
(Zamba)


Bajo de un sauce llorón
del ciego Nicolás
bailan la chacarera
la polvareda p’al carnaval.
Bombos en mi corazón
hoy siento retumbar
carpas de San Lorenzo
blanqueando el lienzo p’al carnaval.

Estribillo

Pero cuidate Sanlorenceña
que el Duende del manantial
sale a probar fortuna
bajo la luna p’al carnaval
Guarda que todita la Salamanca
se desbarranca p’al carnaval.

Gaucho sobre un remodón
sale el diablo a pasear
y con ají quitucho
carga el cartucho p’al carnaval.

Sangre de sol y maíz
bajo del temporal
la chicha corajuda
fuerte y pulsuda p’al carnaval.


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jueves, 19 de marzo de 2009

JUAN FELIPE IBARRA



Por Luis Alén Lascano

La vida del santiagueño Juan Felipe Ibarra recorre la crucial primera mitad del siglo XIX, cuyo derrotero de sangre y fuego trazaron tanto la guerra de la Independencia como la posterior guerra civil.

Integró el Ejército del Norte y fue designado por Manuel Belgrano al frente del Fuerte de Abipones, que mantuvo a raya a los indígenas chaqueños. Fue solidario con Juan Bautista Bustos en el motín de Arequito. Enfrentó a su jefe, Bernabé Aráoz, gobernador del Tucumán, a fin de obtener la autonomía de Santiago del Estero. Para ello contó con la asistencia de Martín Miguel de Güemes. En 1820, consiguió el reconocimiento de su provincia, a la que gobernó los siguientes 31 años.

Cuando sus diputados se unieron al partido porteño de Bernardino Rivadavia, designó al también porteño Manuel Dorrego, para defender las posiciones federales. Más tarde apoyó, sucesivamente, al propio Dorrego, al “Manco” Paz -a quien luego enfrentó militarmente-, a Facundo Quiroga, a Juan Manuel de Rosas y a Manuel Oribe.

A su muerte, en 1851, nacieron dos leyendas: la del patriota y la del tirano. Extraídos de un artículo (1970) del historiador Luis Alén Lascano, su comprovinciano, estos párrafos intentan provocar la curiosidad de quienes no se conforman con tales leyendas.

Monstruo surgido del averno, bárbaro, ignorante y cruel, para unos. Caudillo indiscutido durante 30 años, guerrero de la independencia y patriarca del federalismo, para otros. Entre ambos extremos se debate la polémica alrededor de la figura de Ibarra.

Hasta ahora los historiadores clásicos lo han condenado sin posibilidad de indulto. Pero en ese juicio no ha habido defensa ni alegato favorable alguno. Ha sido la sentencia del tribunal vencedor; muchas veces cómplice y converso, ansioso por eso mismo de una severidad implacable.

(…) Ahí está, al filo de los años cuando se aproxima el fin de sus días. Estatura mediana y grueso el cuerpo; frente ancha y despejada, cabello negro y lacio, labios finos, con una sonrisa imperceptible más parecida a un rictus despreciativo. Severa la mirada, imperturbable el gesto y prodigiosa la memoria.

(…) Tuvo a su antojo el patrimonio entero de la provincia, y en años de escasez no percibía sueldos; se le entregaron bienes en administración a su confianza, como los de la familia Uriarte y fue escrupuloso en el manejo de los dineros ajenos o públicos. Alguna vez, los excesos políticos lo llevaron a confiscar fondos enemigos; los destinaba al ejército y a pagar sus soldados.

Fuera de su violenta pasión federal, era amigo sincero y consecuente; educado cuando quería serlo, don Pedro Ferré escribió de Ibarra: “Conocí y traté en Santa Fe a don Juan Felipe Ibarra, y me hizo la mejor impresión por su educación, y la nobleza de sentimientos que manifestaba”.
Páginas similares ofrecen sobre su persona el Dr. Eduardo Lahitte, amigo y corresponsal desde Buenos Aires; el culto historiador y gobernante santafesino Urbano de Iriondo, y otros contemporáneos no afectados por la pasión.

Todo esto es un hombre con un hondo drama sentimental. Se ha casado en 1823 por poder con doña Ventura Saravia, hija del Dr. Mateo Saravia quien sin duda por amistad, consiente u obliga a esta boda. El padre es un rico feudatario en las cercanías de Abipones, mas el origen familiar es salteño, y de allí llega la desposada en una volanta a Santiago.

La espera el gobernador, las autoridades y las mejores familias de la ciudad, y van al nuevo hogar los esposos. Al amanecer, ordena Ibarra atar nuevamente los caballos del carruaje, y en silencio, la esposa parte de retorno. ¿Qué misterio se oculta en esa noche nupcial? El gobernador nunca lo explicará, y el silencio se tiende sobre el episodio para siempre. Un historiador actual piensa que la novia fue obligada por la autoridad paterna, a una boda sin amor. Y que llegada ante el prometido, no vaciló en confesarle tan desgraciada situación. “En un acto caballeresco, decide el retorno de su esposa a su casa paterna.”

No es ésta la actitud de un mandón irresponsable. En la dignidad con que lleva su proceso sentimental intimo, hay una respuesta para sus detractores. La misma actitud tiene siempre Ventura Saravia. Sus hermanos se tratan fraternalmente con Ibarra, y a Manuel Antonio Saravia lo hace elegir gobernador de Salta y lo sostiene con su influjo. Hasta su misma esposa vuelve a Santiago al saberlo enfermo y lo acompaña hacia el fin de sus días, cuando muere, el 15 de julio de 1851. Ella es albacea y heredera en su testamento, y ella ha de quedar velando su memoria, hasta que la pasión política después de Caseros, confisque sus bienes y la obligue a buscar refugio en Tucumán.

Muere Ibarra como buen cristiano. Pide en su testamento a Dios, “me perdone todas mis culpas”, el hábito mercedario de mortaja, la asistencia de franciscanos y dominicos y ser enterrado en el templo de La Merced; todo lo cual así se hace. Los más distinguidos sacerdotes lo han confesado y ayudado a morir. Nada sabe hasta entonces de los sucesos del litoral, ni de la defección de Urquiza y puede esperar el fin, seguro de haber sido, como le cantan los trovadores populares a su muerte, “la columna más fuerte de la Confederación”.

Si muchos de sus actos no tienen justificativo, hay una explicación coherente para todos. Y por encima del balance postrero, hay una provincia argentina que le debe su erección como estado federal. Fundador de la autonomía santiagueña, en estos 150 años de vida provinciana, todos han disfrutado del privilegio ciudadano de esa san-tiagueñidad lograda por Ibarra a sangre y fuego. Pocos son los que alguna vez le agradecen esa herencia, cuidada con empecinamiento en 30 años, y dilapidada después por tantos sucesores.

Tres décadas, largas acaso para soportar a un mismo hombre en el poder, pero que dan relevancia inusitada a su provincia en el concierto nacional; donde no se permite la menor trasgresión a sus fueros y prestigios, y en las cuales su caudillo alcanza estatura mayor dentro del país.

Ibarra demuestra no ser un hombre de la patria chica, constreñido sólo a límites locales. El mismo respeto y jerarquía que quiere para su provincia, le inspiran altivas actitudes argentinas. Todas las determinaciones de su vida acusan una notoria sensibilidad nacional y en-tiende al país, como una Nación total: geográfica y políticamente integrada.

Es la cohesión conseguida por el federalismo, e Ibarra la manifiesta el 23 de febrero de 1833, al protestar al Rey de Inglaterra por la ocupación de las Islas Malvinas. Ese espíritu está presente en la firma del Tratado Interprovincial del 6 de febrero de 1835, para perseguir en el norte, “toda idea relativa a la desmembración de la más pequeña parte del territorio de la república”, y evitar la anexión de Jujuy a Bolivia.

Idea fundamental ésta, de todos sus actos. Por ella rechaza el ofrecimiento de los gobernadores de Catamarca y La Rioja, Cubas y Brizuela, que le proponen retirar a Rosas del manejo de las relaciones exteriores y confiárselo a él como jefe de un bloque mediterráneo.
Por ella se opone a la Coalición del Norte en 1840 y le pregunta a Manuel Sola, gobernador de Salta: “¿Se constituye el país haciendo causa común con los extranjeros que están hostilizando injusta y vilmente a nuestros mismos pueblos?”

Y este sentimiento de la nacionalidad, cuando estaba en pañales o era negada por los letrados del Plata, inspira al bárbaro Ibarra una proclama de repudio a la agresión colonialista anglo-francesa de 1841, donde desentraña el sentido de la emancipación argentina ante España, la codicia de los imperios europeos, y el valor de la Confede-ración, cuya resistencia como “precio de nuestra independencia na-cional, es la sangre de millares de victimas que desde el campo del honor, nos recuerdan nuestros deberes y nuestros juramentos”.

Las cosas malas de su existencia, inocultables, se traslucen en un claroscuro de luces y sombras, humanas e imperfectas. Todos las tuvieron, y las tenemos, y ¡cómo habrían de estar exentos de vicios los caudillos de aquel momento fundacional donde con barro y muertes se creó la patria! Pero la tarea del historiador, como dice Vincen Vives, “no es aplaudir ni condenar, sino comprender vitalmente el drama humano”

miércoles, 18 de marzo de 2009

LA SIERPE DE SIETE CABEZAS

Indígenas trabajando en las minas del Potosí
Bolivia

Leyenda del Altiplano potosino

Hace muchos pero muchos años, cuando los españoles penetraban los territorios del Altiplano potosino, que justificadamente consideraban hostiles, para fundar sus pueblos donde encontraban vetas de plata, varios clanes de huachichiles decidieron reunirse para buscar la forma de impedir el avance de los invasores.

Durante la reunión, acordaron que sus brujos trabajaran con las fuerzas de la naturaleza, pues de tal modo las poderosas armas de los conquistadores serían inútiles.

En Charcas, Mexquitic, Cerro de San Pedro y San Luis Potosí ya había colonos españoles, cuyos ejércitos no se tentaban el corazón para aniquilar a los nativos. Por su parte, los evangelizadores también obraban a su manera, a favor de la corona española.

Por un lapso de tres lunas, los brujos huachichiles estuvieron reunidos en un paraje desolado del Altiplano, donde ni el más aventurado explorador español hubiera penetrado. La magia de aquéllos era poderosa y, así, lograron su propósito.

Cuando la luna roja de octubre salió en el horizonte, se escuchó un ruido sobrenatural que dejó paralizados a todos los que lo escucharon, menos a los brujos. Habían dado vida a una serpiente descomunal, con siete cabezas y ojos de fuego.

Al amanecer, un enorme cuervo solitario surgió de la nada. Dio varias vueltas en el cielo y voló hacia el sur. La sierpe lo siguió. Con eso, los brujos huachichiles habían comandado a las fuerzas ocultas de la naturaleza para que el monstruo recién creado destruyera los pueblos españoles. El cuervo era su guía.

Por donde pasó la sierpe causó terror y destrucción. La voz corrió por doquier y varios ejércitos españoles fueron a su encuentro, pensando que se trataba de una fantasía o de un animal común y corriente.

La realidad fue espeluznante: no pudieron con ella y nadie sobrevivió para contarlo.

Cerca de lo que ahora es Solís, en el municipio de Villa de Guadalupe, unos frailes apenas comenzaban a fundar una ermita para catequizar a los indómitos nativos y, asimismo, protegerlos de los despiadados españoles. Cuando vieron al gigantesco cuervo venir hacia ellos, uno de los frailes prendió inciensos, sacó las imágenes cristianas de la ermita y se dirigió a enfrentar al ave misteriosa. Sus compañeros lo siguieron. Sin embargo, cuando éstos vieron que ya se aproximaba la horrible sierpe de siete cabezas, huyeron despavoridos, dejando al pobre fraile a su suerte.

La sierpe incendiaba cuanto hallaba a su paso, dejando un rastro de cenizas tras de sí.

El fraile se hincó y se puso a rezar, pidiéndole a su Dios que lo protegiera y que destruyera a ese monstruo infernal. Cuando el cuervo voló sobre su cabeza, aquél se puso de pie y dijo unas palabras en latín.

El ave negra pegó un chillido, cayó a tierra y quedó convertida en cerro.

Después, el fraile dijo más oraciones en latín y la sierpe le lanzó miradas de fuego que, en pocos segundos, acabaron con su vida. No obstante, antes de morir, el fraile dijo una última oración, mientras alzaba su brazo derecho y con eso conjuró al animal. La serpiente también quedó convertida en cerro.

Aunque han pasado muchos años desde entonces, y los huachichiles dejaron de existir como tribu o como individuos, mucha gente todavía recuerda aquel suceso y cuenta que la sierpe estaba destinada a destruir la capital potosina o la ciudad de Charcas; sin embargo, gracias a la fe del fraile, tanto la serpiente de siete cabezas como el cuervo quedaron conjurados, pero no para siempre…

Narra la leyenda que el conjuro un día habrá de expirar y que esos cerros volverán a ser lo que realmente son, para entonces, cumplir su destino.

Esta versión de “La sierpe de siete cabezas” apareció en el libro de Homero Adame, Mitos y leyendas de huachichiles, publicado por la Secretaría de Cultura del Estado de Oaxaca, en 2008, tras haber sido la obra ganadora del Premio Nacional de Cuento, Mito y Leyenda “Andrés Henestrosa” 2007, convocado por dicha institución.

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martes, 17 de marzo de 2009

EL ZORRO Y LA CHUÑA

Arroyo de la Punilla
Parque Nacional El Rey
Salta, Argentina


LA APUESTA



El zorro y la chuña eran compagres.

Un día el zorro la convidó que vayan a bañarse en el río, y se jueron.

La chuña sabía que el zorro la quería comer. Entonce la chuña le dijo al compagre:

-Oiga compagre, ¿hagamos una apuesta?

-Güeno -le dijo el zorro.

-Cuál 'tá más mucho zambullío en el agua.

Se zambulleron. La chuña salió, se sacó una pluma de l'ala y la dejó plantada en el suelo, en medio del agua. Salió y se jue.

El zorro sacó la cabeza, espió, y dijo:

-Áhi no más 'tá mi comagre -y se volvió a zambullir.

Salió otra vez y dijo:

-¡La pucha!, con mi comagre, acaso 'tará muerta.

Se arrimó a verla, sacó la pluma y no 'staba la chuña.

Salió del agua, le vio la güella y parecía que ya hacía mucho que se 'bía ido. Se jue a buscarla.

Llegó en una casa y preguntó:

-¿No me lo han visto pasar un mozo poncho cari?

-Hace ya como tres días que pasó, me lo trabajó un potrero y se ha ido.

El zorro le dijo:

-Prestemé una piegra pa afilar mi cuchillo.

Lo afiló y se jue. Llegó en otra casa y preguntó:

-¿No me lo han visto pasar un mozo poncho cari?

-Hace ya como dos días que pasó, me lo trabajó un cerco y se ha ido.

El zorro pidió una piegra y afiló el cuchillo y siguió. Llegó en otra casa y preguntó:

-¿No me lo han visto pasar un mozo poncho cari?

-Hace ya como un día que pasó. Me lo trabajó un corral y se jue.

-Entonces prestemé una piegra pa afilar mi cuchillo.

Cuando estuvo afilandoló, se quebró y se jue triste porque ya no tenía cuchillo. Encontró ande durmieron unos carreros, y andaba buscando desperdicios que 'bían botao, cuando encontró un asador de hierro y se jue otra güelta a buscarla a la chuña. Llegó en una casa y preguntó:

-¿No me lo han visto pasar un mozo poncho cari?

-Hace rato que pasó.

-Prestemé una piegrita pa afilar mi cuchillo.

Como la chuña sabía que el zorro venía buscandolá, se allegó a una casa vecina y pidió los perros.

Al poco rato llegó el zorro, preguntó del mozo y la chuña estaba escondida. Le echó los perros. Los perros lo corrieron, lo alcanzaron, y lo mataron.

Antonio Cóndori, 49 años. Malvalai. Anta. Salta, 1951.
Buen narrador. Es colla. No habla quichua, pero su sintaxis es bilingüe. Su apellido es indígena.

lunes, 16 de marzo de 2009

EL CACHIRÚ


El Cachirú también llamado Cachurú.


Divinidad maligna muy temida en la región de Mailin, Santiago del Estero, Argentina se lo representa con la forma de un descomunal lechuzón de poderosas garras y agudo pico.


Su plumaje es gris oscuro y ríspido, degradando en cerdas a la altura de las piernas.


Sus ojos enormes y fosforescentes, brillan como hogueras en la sombra.


Esta luz y sus gritos agoreros son las únicas señales que denuncian su vuelo silencioso.


Se dice que puede alzar a un hombre por los aires o desgarrar su cuerpo en un santiamén.


Pero prefiere arrebatarle el alma en la hora de su muerte, para convertirla en un fantasma terrible.


Vive en las más inaccesibles marañas del monte, donde el hombre no penetra.


Pero como estos montes son cada vez más escasos, su reinado declina y hasta parece concluido.


Fuente consultada:

Adolfo Colombres "Seres Sobrenaturales de la Cultura Popular Argentina".

domingo, 15 de marzo de 2009

LA LEYENDA DE LA CUEVA DE LA SALAMANCA


Una de las leyendas con más tradición tanto en Salamanca, España, como fuera de ella es la leyenda de la Cueva de Salamanca.

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo atrás existía un lugar en Salamanca, en la que hoy es la Cuesta de Carvajal, dónde era común practicar las artes mágicas, como la adivinación, la nigromancia y otras muchas.

Este lugar era la Cueva de Salamanca y surgió hacia principios del siglo XIV como contrapunto a las enseñanzas que se realizaban en la Universidad, un lugar donde aprender lo que ninguna escuela enseñaba, las ciencias marginadas; hasta para esta fábula se aplica aquel refrán que dice “a aprender a Salamanca”.

La leyenda nos relata que en dicha cueva, el demonio impartía clases de ciencias ocultas a la luz de una vela incombustible a siete estudiantes durante siete años, uno de los cuales debía quedarse con él como tributo a las clases recibidas.

Escritores como P. Delrio y Francisco Torreblanca escribieron que más que el demonio debía ser un maestro humano.

En el siglo XV, a la historia se le añadió la figura del Marqués de Villena que era conocido por su afición a la brujería y a las ciencias astrológicas.

Dice la historia que fue el Marqués de Villena el elegido para quedarse con el demonio (o maestro) y el Marqués utilizando los trucos que había aprendido engañó al maligno escondiéndose en una tinaja de agua vacía de la cueva y haciéndole creer que se había vuelto invisible.

A esta conclusión llegó el demonio porque vio sobre la mesa varios libros de magia abiertos por lo que pensó que el Marqués había desaparecido poniendo en práctica las artes mágicas adquiridas.

El Marqués consiguió salir de la tinaja cuando el demonio ya se había ido y escapó de la cueva.

Pero, al salir, perdió su sombra la cual le podía haber delatado en su huida, dejándola en el interior de la cueva.

Existen otras variaciones “menos oficiales” sobre esta leyenda.

Se ha llegado a oír que el maestro era una cabeza parlante o que el que hablaba era un brazo.

También se ha dicho que el Marqués llegó a un acuerdo con el diablo para cambiar su sombra (o su alma) por dejarle en libertad.

Se dice que ocasionalmente los estudiantes de la cueva aplicaban sus conocimientos satánicos con las gentes de la ciudad.


Con la llegada de nuevos pueblos la cueva se cristianizó, construyendo sobre ella una iglesia de pequeñas dimensiones dedicada a San Cipriano, curiosamente el patrón de la magia.



Este hecho hace más creíble la idea de en ese lugar se practicasen cultos prohibidos.

La cueva se convirtió en la sacristía de la iglesia y para acceder a ella desde el interior de la iglesia había que bajar veinticinco escalones.

En el siglo XVI la cueva seguía atrayendo la curiosidad de los ciudadanos por lo que Isabel la Católica mandó tapiarla para evitar la tentación de acercarse a ella, aunque siempre se dijo que la actividad de la cueva nunca cesó.

La ciudad adquirió fama de mágica, idea que pasó a América a través de los conquistadores y que se extendió por los pueblos americanos. Tal fue así que tenemos constancia que “las salamancas” eran por antonomasia lugares ligados a lo esotérico donde se practicaba la brujería y la magia, como cuevas, recovecos o árboles. Estos pueblos engendraron canciones con estrofas como la que sigue:

“Montando una escoba cruza el añil
de los cielos la bruja mayor,
la lechuza en el hombro y el gran tenedor
disparándole a la Cruz del Sur”

“Socavón donde el alma muere al salir
salamanca del cerro natal,
en las noches de luna se puede sentir
a Mandinga y los diablos cantar”

Por otra parte, esta historia ha trascendido literariamente a obras de autores de la talla de Walter Scott, Zorrilla, Quevedo, Rojas y Miguel de Cervantes, el cual tiene un entremés sobre ella con menciones a la cueva, como cuando uno de los protagonistas dice: “La ciencia que aprendí en la Cueva de Salamanca, de donde yo soy natural, si se dejara usar sin miedo de la Santa Inquisición […] ¿No se contentará vuestra merced con que le saque de aquí dos demonios en figuras humanas que traigan a cuestas una canasta llena de fiambres y comederas?”

Esta es la historia de una de las leyendas con más arraigo de la cultura salmantina.

Hoy en día, el lugar está completamente cerrado al público y se le conoce como Torre de Villena.

La agrupación de Ciudadanos en Defensa del Patrimonio está luchando por que la cueva sea acondicionada para una posible apertura al público, con el fin de que la historia se conozca y transmitir así la leyenda a próximas generaciones.

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sábado, 14 de marzo de 2009

EL MAR SALINO



Dice una antigua leyenda vikinga, que el rey Frodi, de Dinamarca, recibió en una ocasión de Hengi-kiaptr el regalo de dos piedras de molino mágicas, llamadas Grotti, que eran tan pesadas que ninguno de sus sirvientes ni sus guerreros más fuertes podían darlas vuelta.

Durante una visita a Suecia vio y compró como esclavas a las dos gigantas Menia y Fenia cuyos poderosos músculos y cuerpos habían llamado su atención.

De regreso a casa ordenó a sus dos nuevas sirvientas que molieran oro, paz y prosperidad.

Las mujeres trabajaron alegremente hasta que los cofres del rey rebosaban oro y la paz y la prosperidad abundaban en sus dominios.

Pero el rey, en su avaricia, ni siquiera permitía a sus sirvientas descansar, por lo que éstas se vengaron moliendo una guerra, provocando la muerte del rey a manos de los vikingos.

El rey vikingo Mysinger tomó las dos piedras y las sirvientas y las embarcó en su nave, ordenando a las sirvientas que molieran sal, que era un producto muy valorado en aquel tiempo.

Pero el rey vikingo se volvió tan avaricioso como el rey Frodi, no dejando descansar a las mujeres, por lo que, como castigo, tal fue la cantidad de sal que molieron que al final su peso hundió el barco.

A consecuencia de esta gran cantidad de sal, el mar se volvió salino.

viernes, 13 de marzo de 2009

EL HECHIZO DE LA LUPUNA


En el pueblo escuchamos hablar de la Lupuna colorada y queríamos conocerla, sabíamos que era un árbol frecuentado por malvados hechiceros.

Entonces nos internamos en el bosque por una senda oculta tapizada por hojarascas húmedas.
Íbamos saltando de tronco en tronco para no pisar las espinas de las ñejillas. Sus finas espinas regadas por todas partes retardaban nuestra penosa caminata.

Encontramos palmeras despojadas de sus hojas maduras y árboles derramando su savia de llanto como mudos testigos que mucha gente transitaban esta selva.

Serpientes asustadas se deslizaban al sentir nuestra presencia, iguanas verdes y camaleones que cambiaban de color, nos miraban sorprendidos, pero sin atreverse a dar un paso.

El calor sofocante y la humedad del bosque nos hacían sudar a chorros.

Y de pronto, debajo de la sombra del cormiñón frondoso, un alivio intenso con el aire fresco.

Después de horas de andar, avistamos la sobresaliente copa de la Lupuna colorada. Pero, no estaba tan cerca como pensamos. Tuvimos que caminar unas horas más.

Finalmente, el gigante árbol colorado con su característico tallo ventrudo estaba al frente de nosotros.

Vientre anormal en los árboles. Impresionante barriga, presto a reventar con su savia si la abundancia se lo permitiera.

En la Lupuna colorada no había nadie, ni vivos ni espíritus. Nos llamó la atención los cortes perfectos de hábiles bisturíes en su grueso tallo.

Al parecer, alguien desollaba su corteza para extraerle algún misterio.

Habíamos escuchado que en los ratos solitarios y de sepulcral silencio, un brujo experto en atar y desatar conjuros la visitaba a menudo. Dicen que espera que en el bosque no haya visita alguna para que prepare, al pie del árbol, su mate espeso con la soga de la borrachera.

Luego, toma un tazón con el brebaje amargo y comienza su rito acompañado de cánticos nasales. Da vueltas sobre sí siguiendo un círculo imaginario alrededor de la Lupuna. Hace ademanes con la mano levantada implorando al árbol que le dé favores. Y de rato en rato, lanza quejidos, como si se tratara de algún animal herido, y llama la atención, el silbido de serpiente que emite cuando entra en trance.

Cuando el brujo está seguro que la Lupuna le dará el favor, saca de su bolsa una prenda de la víctima, le dobla con sumo cuidado, le escupe una flema verdosa, y tambaleante se acerca al vientre del árbol, y blandiendo su machete le da un corte perfecto que abre la dura corteza, y en la entraña de la Lupuna esconde la ropa del infortunado que desde ese momento comienza a tener sus días ya contados.

Pronto, el hechizo surte su efecto, la víctima, hombre o mujer sana, empieza a hincharse, especialmente el vientre. Y creyendo haber subido de peso, nadie repara en el mal, sino después, cuando ya no hay remedio para el enfermo.

Regresamos impresionados después de conocer de cerca a la Lupuna colorada, y en el camino nos encontramos con don Shanti, un brujo conocido.

Y después de haber estado en el antro de la maldad, molesto le dije:

- Hola don Shanti, dicen que a cada rato te vas a la Lupuna, ¿a qué pues te vas?

- Me voy a castigar el desamor, la infidelidad, el engaño. Me estoy yendo a hacerle un trabajito a mi sobrina. A la pobre, su novio le abandonó el día de su boda. Eso yo no perdono. Para mí es una burla. Acá en la tierra pagamos nuestros errores y yo les hago pagar a los desgraciados.

Después de haber escuchado su disertación sobre el bien y el mal, y antes que se moleste, nos despedimos del vengativo brujo.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-origen-del-ayawaska.html


jueves, 12 de marzo de 2009

PACHAMAMA, KUSILLA, KUSILLA…




PACHAMAMA, KUSILLA, KUSILLA…

Pachamama, kusilla, kusilla:
primero vinieron por el oro
propiedad del Dios Sol:
se lo dimos y el Dios Sol nos maldijo
arrojándonos de nuestra tierra
quitándonos su cobijo.

Pachamama, kusilla, kusilla:
primero vinieron por la plata
propiedad de la Diosa Luna:
se la dimos y la Diosa Luna nos maldijo
dejando de alumbrar nuestro camino
alejándonos de nuestros mansos ríos.

¿Qué podíamos hacer nosotros,
Pachama, sino rendirnos
a sus manos que escupían fuego, hambre y muerte?
¿Pachamama: qué podíamos?

Llegaron y llegaron,
por miles y por miles
bajando de sus casas que flotaban sobre las aguas,
envueltos en hierro, matando, robando, violando.
Violando nuestras casas, nuestros sueños
nuestros dioses, nuestras vidas.

¿Qué podíamos hacer nosotros,
Pachamama, sino rendirnos a sus pies
a sus pies que nuestro sagrado maíz,
nuestra tierra, nuestros dioses,
pisoteaban, contaminaban, destruían?

No nos maldigas, vos, Pachamama,
no nos maldigas:
ahora vienen por el agua,
por tus riquezas escondidas;
por los jóvenes, nuestra prenda mayor,
la continuidad de nuestras pobres vidas,
y no salimos a defenderte.
No pudimos salir a defenderte.
No tuvimos fuerzas para salir a defenderte.

Estamos ciegos, Pachamama,
pobres de nosotros,
estamos ciegos y no vemos la polvareda
de su venida.

Estamos ciegos, Pachamama:
no nos maldigas…

Pachamama, kusilla, kusilla…
no nos maldigas…
no mandes tus potros de barro
que deslumbrados de odio siegan
lo poco que nos queda.
No hagas tronar tus montes enfurecida,
que no sople el Hauyra Yanah,
que no se enoje la Mayu Maman.
Que la cosecha sea buena.
Que no falte el maíz en nuestra mesa,
que el Muchuy no siga caminando entre nuestra gente…
ten piedad… muna-su-ycu…
que la lluvia no caiga furiosa.
Que el Sachayoj despierte de su siesta
y haga renacer los bosques y la floresta.
Que la Salamanca no siga creciendo
sobre nuestra tierra…

Pachamama… kusilla… kusilla…
muna-su-ycu, Pachamama,
perdona nuestras ofensas.

Glosario: (del quechua)
Pachamama: diosa protectora: Madre Tierra
Kusilla: ayúdanos.
Huayra Yanah: viento de la muerte.
Mayu Maman: Madre del Río, que montada sobre la cresta de la primera ola, o en un dorado gigantesco, anuncia la primera creciente. También guía hacia los cardúmenes a los pescadores que le son propicios y rapta, llevándolos a sus profundidades a los niños que van al río sin permiso, especialmente a la siesta.
Muchuy: dios de la carestía.
Muna-su-ycu: nosotros te amamos.
Sachayoj: numen protector de los bosques.
Salamanca: el templo del Supay (diablo).

Datos idiomáticos: Diccionario quichua santiagueño del Grupo Sunisapis, de la Universidad Nacional de Tucumán. Centro de Estudios Regionales.

1ª Edición, Imprenta Fagre. Año 1999
Del ARGENTINA DENTRO MÍO, Premiado con mención honrosa.
TERESA DEL VALLE DRUBE L. ARGENTINA

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/06/mi-pachamama.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/05/mayumama.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/04/el-sachayoj1.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/01/la-salamanca.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/salamanca-en-buenos-aires.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/la-leyenda-de-la-cueva-de-la-salamanca.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/el-supay.html

miércoles, 11 de marzo de 2009

SIETE AÑOS DE HAMBRE


Khnum o Jnum "El que modela", fue un dios creador en la mitología egipcia.
Originalmente fue un dios del agua.



Esta leyenda aparece grabada en jeroglíficos sobre un bloque de granito en la pequeña isla de Sehail, situada junto a la primera catarata y célebre por sus centenares de inscripciones rupestres.

Se trata de una inscripción que data de la época tolemaica, aunque es posible que la leyenda, en su forma original, sea todavía más antigua.

Los sucesos que en ella se desarrollan debieron producirse en tiempos de las primeras dinastías, hacia el año 3000 antes de Cristo, y recuerda en cierto modo los años de hambre que afligieron a Egipto en la época de José, hijo de Jacob.

Esta catástrofe de carácter nacional se debió a que las aguas del Nilo estuvieron siete años sin salirse de su cauce.

El faraón remitió al gobernador de Nubia, que residía en la isla Elefantina, un mensaje en que se hace referencia a la terrible plaga:

"Mi corazón está triste; pues el grano falta; no hay legumbres y todos los artículos necesarios para la alimentación de los hombres se han agotado.
Todo el mundo roba a su vecino: las gentes tratan de huir, de emigrar, pero ni siquiera tienen ya fuerzas para moverse.
El niño llora de hambre, el adolescente se arrastra miserablemente y los ancianos están abrumados por la desesperación.
Sus piernas no pueden sostenerlos, caen agotados, y en su dolor se oprimen los hinchados vientres.
El hambre hace de los funcionarios unos seres impotentes y ni siquiera son capaces de proporcionar consejos a nadie.
Todo se precipita hacia la ruina. ¿Qué puedo hacer? Decidme: ¿Es que se han secado las fuentes del Nilo? ¿Qué divinidad cuida de ellas? Porque es siempre el Nilo el que llena las trojes de grano".

El gobernador acudió a entrevistarse con el rey y le ayudó a consultar los libros sagrados de los templos, en donde estaba escrito que el Nilo nacía entre dos grandes rocas de la isla Elefantina y que el dios protector del nacimiento de sus aguas se llamaba Khnum; los propios isleños le habían erigido un templo en donde recibía las ofrendas de quienes aspiraban a obtener sus favores.

Apenas lo supo el faraón, se dirigió al templo de Khnum, ofreció presentes a la divinidad y elevó sus preces y oraciones.

Khnum fue desde entonces propicio al faraón y se le apareció para manifestarle que había enviado aquella plaga de hambre porque descuidaban en demasía su culto.

"Desde ahora —añadió— voy a hacer que las aguas del Nilo crezcan y sean abundantes siempre.
Saldrán de madre y cubrirán el país entero; las plantas, matorrales y árboles ofrecerán sus frutos y se multiplicarán mil veces.
El pueblo quedará absolutamente saciado, y los graneros se llenarán de nuevo; el país de Egipto se dorará con las maduras cosechas y la tierra será fértil como nunca."

En agradecimiento por esta promesa, el faraón ofrendó muchas y extensas propiedades al templo de Khnum y obligó a todos los campesinos, pescadores y cazadores a pagar al santuario determinados impuestos en especies.

Además, el faraón envió ricos presentes: oro, marfil, ébano, incienso y piedras preciosas, todo ello muy bien acogido, por supuesto, por parte de los sacerdotes del templo.

martes, 10 de marzo de 2009

EL LOBIZÓN


Esta leyenda llegó a la Argentina a través de Brasil, y se tiene noticias de él en el Litoral (N.E.).

Si una familia tiene siete hijos varones, la maldición cae sobre el séptimo.

Se dice que es un hombre alto, delgado y con mucho pelo.

Antes de convertirse anda muy nervioso y se enoja fácilmente, puede transformarse en los cementerios o cercanías y sobre todo cuando el acólito florece y la luna está llena.

Se alimenta con carroña y cuando anda por el monte puede morder a los desprevenidos. Cuando muerde o salpica con sangre o saliva a sus víctimas, éstas pueden transformarse.

Según Elena Bossi, para protegerse del lobisón hace falta:

- una bala bendecida en 3 iglesias (7 según otros). No se debe apuntar al bulto sino a la sombra
- un cuchillo bendecido que tenga forma de cruz
- una linterna con pila bendecida (de lo contrario no alumbrará)
- una alpargata (cuando se le pega al lobisón con una alpargata, se vuelve persona).

Se lo puede atar; pero tiene que ser con lana abierta de tejer. Así se queda quietecito cuando lo enlazan.

Si es perro lobisón hay que sujetarlo del cuello; si es perra lobisona, de la mitad de la espalda (media res).

Hay que herirlo sin que se dé cuenta, de lo contrario atacará y matará.

lunes, 9 de marzo de 2009

LA CHUÑA Y EL ZORRO

LA APUESTA


Diz que ha andau de cuenta el zorro por comerse la chuña y no podía. La chuña de lejo cuando lo devisaba al zorro se subía bien alto en un árbol y di allá conversaba.

Diz que un día el zorro li ha dicho que baje, qu'él no le va hacer nada y que jueguen una apuesta.

Diz que 'taban cerca di una laguna y li ha dicho el zorro que jueguen a ver cual resiste tener más tiempo la cabeza adentro de l'agua.

La chuña ha dicho que güeno y diz que ha bajau pensando joderlo al zorro.

Diz que han llegau a la laguna y han entrau un poco en l'agua.

-Allucito pongasé comagre -diz que li ha dicho el zorro-. Yo mi hi de poner aquicito.

Diz que áhi si han puesto. El zorro ha metíu la cabeza en l'agua. La chuña si ha arrancau unas plumas largas de l'ala, las ha plantau en el barrito de la laguna y si ha volau a un árbol. Áhi diz que ha 'tau mirando qué hacía el zorro.

Diz que el zorro ha sacau con trampa la cabeza pa respirar y ha mirau a la chuña y ha pensau que se 'tá augando. Y ha sacau varias veces la cabeza, y la chuña no se movía.

Ya cuando ha pasau mucho tiempo ha pensau que 'tá muerta la chuña y la ha saltau. ¡Jue puta!, el zorro si ha dau un golpe en una piegra.

¡Qué miesca!, casi si ha muerto del golpe.

Y áhi la chuña si ha largau a carcajiar di arriba 'el árbol lo que ha visto la mala suerte del socio que la ha queríu juaniar.

-Ha síu una broma, comagre ha dicho el zorro, quenquiando pa caminar, jodido del golpe.

-Ha síu una trampa 'i zorro, compagre -ha dicho la chuña y si ha volau lejo.

Diz que el zorro no la ha podíu comer a la chuña, porque la chuña es viva y lo jode al Juan que es tan pícaro.


Manuel Iseas, 80 años.
Las Chacras. Las Víboras. Anta.
Salta, 1952.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-zorro-el-quirquincho-y-los-huevos-de.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/03/el-zorro-y-el-hombre-1.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/05/el-zorro-y-el-hombre.html

domingo, 8 de marzo de 2009

EL QUEBRACHO COLORADO

Quebracho colorado
(S
chinopsis lorentzii)
Quimili, Dpto. Moreno
Foto: Jorge Llugdar
OFFSE
1 Diciembre 2008


El Quebracho Colorado se defiende a flechazos de la persecución del hombre.

Cuenta la leyenda indígena que el quebracho era tan perseguido por el hombre que un día se presentó ante supay en busca de protección.

Supay le dijo que le otorgaría el poder de la venganza para castigarlo y le dijo que cada vez que el hombre se acercara para dañarlo, que dejara caer las babas que desde ese momento le daría, las que le producirían llagas y ronchas difíciles de curar…

Y desde entonces el quebracho larga sus babas invisibles contra el hombre que prepara su hacha para golpearlo.

Pertenece a la familia de las anacardiáceas y su nombre científico es schinopsis lorentzii.

¿De dónde proviene su nombre quebracho?

Le viene de su tremenda dureza, quiebra hacha.

Se lo encuentra en los bosques de Santiago del Estero, Córdoba, norte de Chaco, y se extiende hasta Jujuy, Formosa y la Mesopotamia.

Su raíz es tan profunda que le permite mantenerse frondoso en suelos enteramente ácidos y resistir fuertes vientos.

Su tronco es recto y voluminoso y de madera color rojo oscuro. Alcanza una altura de 20 a 22 metros.
Su follaje es verde oscuro.

Sus flores pequeñas, blanco verdosas se agrupan en panojas y tienen un perfume que resulta alergógeno para algunas personas.

Los indígenas ya conocían esas propiedades alergógenas por lo que pensaban que para impedir esos flechazos era necesario hacerse amigo del árbol y saludarlo ceremoniosamente.

Cuando el quebracho ya lo había flechado, el indígena hacía una tortilla de ceniza y la colocaba en la parte más alta del árbol y la ataba con un hilo colorado, como símbolo de amistad y le rogaba que le sacara la enfermedad que le había producido.

Los antiguos le daban el nombre de paj.


Observadores de Flora y Fauna de Santiago del Estero
http://florayfaunasde.com.ar/quebracho-colorado-schinopsis/

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sábado, 7 de marzo de 2009

ACTIVIDADES ESTÉTICAS Y RECREATIVAS DE LOS TOBAS.

Foto tomada en una exposición de artesanías realizadas por comunidades wichí, toba y pilagá de la provincia de Formosa, ubicada al noreste de Argentina.


Al arte los Tobas lo ponen de manifiesto en la delicadeza de sus estilos y motivos, ya sea en la cerámica, en la cestería o los tejidos.


Todas éstas son manifestaciones de verdadera artesanía, en técnica y arte.


Cantan acompañándose de pimpines que llaman Katakí, y pequeñas flautas o nas’jiré.


PRÁCTICAS FUNERARIAS:


El enterramiento puede ser simple o doble (primario o secundario). Las tumbas aéreas cuyas últimas manifestaciones detectara el Prof. Palavecino en 1931/33 ya no se usan. La muerte no es debida, en la cosmovisión toba, a una causa natural sino a brujerías.


De no medir éstas el hombre viviría "siempre".


Generalmente las propiedades del muerto se destruyen y colocan dentro de la tumba.


Se lo dispone en forma acostada en un foso de un metro de profundidad y 60 cm. de ancho.


Por ninguna causa se pronuncia luego de la muerte el nombre del difunto.


El Más Allá Toba es un mundo en todo semejante al que viven en la actualidad, sólo diferenciando en la ausencia de rayos de su sol y en que todos, hombres y mujeres, viven felices.

RELIGIÓN:

Así como su mundo general y cosmovisión, se encuentran profundamente realizados y sentidos, explicados y existidos sobre un mundo de mitos y creencias, así la religión Toba no es más que una proyección de los mismos es un ambiente de sacralidad, simplemente por aumento de poder, de potencia, en este caso divina.


Nalá es el Sol. Él domina todo.


Koktá, la caña domina la tierra y el monte y con él el temido y temible Nowét, el que domina los animales.


A veces el valor de este personaje mítico se superpone, en importancia, al mismo Sol, lo que, con los resguardos que corresponde, nos mostraría la preeminencia de este rasgo del horizonte cazador.


Casi todos los elementos naturales poseen sus dueños, la fruta silvestre, la constelación de la Pléyade, los fenómenos celestiales, el agua y la tierra.


MAGIA:


Puede ser de dos tipos, la magia privada y la magia pública.


La privada se realiza por medio de amuletos, cuya portación y utilización, junto con los cantos exorsísticos de sonajeros y maracas, previenen distintos males.


La pública se da en la acción shamánica que impide calamidades, incendios e inundaciones. Predice acontecimientos, detiene tormentas, hechiza al enemigo, da éxito guerrero, cura los enfermos.


Las cualidades mágicas se pueden obtener de tres maneras, ya sea por herencia de los elementos que componen el instrumento mágico, por aprendizaje con un médico, shamán ,brujo de prestigio, o por revelación.


El instrumento mágico consiste en un sonajero, o teketé, cascabeles de cascos de corzuela, un manojo de plumas de avestruz, sonajeros de calabazas o recipientes cerrados, platillos puntiagudos y todo objeto que a juicio del brujo encierre cualidades mágicas




viernes, 6 de marzo de 2009

Ricardo Rojas: Promotor de la ciencia y la cultura, y educador.



Ricardo nació el 16-9-1882 en el seno de una de las familias más tradicionales de Tucumán.

Su padre, Absalón Rojas, había sido diputado, Senador y Gobernador de la Provincia de Santiago del Estero.

Fue precisamente en Santiago del Estero donde Ricardo comenzó sus estudios preparatorios.

Cuando su padre falleció, en 1893, la familia se trasladó a Buenos Aires.

Allí residiría Ricardo el resto de su vida. En esta ciudad, además, se casó en 1913 con Julieta Quinteros, la hija del Gobernador de Tucumán.

Desde muy joven Ricardo comenzó a demostrar una excepcional vocación por la literatura: a los 15 años empezó a publicar artículos y poemas en los diarios de Santiago, y recién llegado a Buenos Aires se expresó a través de la revista Ideas, fundada en 1903 por Manuel Gálvez, y se inició como periodista en el staff de El País, periódico que respondía a Carlos Pellegrini.

Más tarde, fue también un asiduo colaborador de Caras y Caretas, desde 1900, y de La Nación desde 1904.

Sus artículos y poemas fueron recogidos, en los más importantes diarios y antologías de España y Sur América.

Sus estudios se interrumpieron en Santiago del Estero, y nunca obtuvo ningún grado universitario, si bien comenzó a estudiar Leyes, que abandonó a favor de sus trabajos literarios.

Más tarde, su prestigio le brindaría dos cargos universitarios y la membresía en varias sociedades científicas, incluso de la Academia Real de Letras de Madrid, de la Sociedad de Historia y Numismática de Buenos Aires, y del Consejo Académico de la Universidad de La Plata.

Su educación fue el resultado de sus propios esfuerzos: fue un autodidacta, disciplinado y constante con sus estudios particulares.

Así, con sólo 37 años ya era el autor de 20 obras y un referente en el panorama literario nacional.

Su primer libro fue una colección de versos titulado La victoria del hombre, que apareció en 1903, y fue prologado por Guido y Spano en Argentina y Miguel de Unamuno en España.

Mientras tanto, había cultivado con pasión sus estudios históricos y críticos, y había realizado numerosos viajes.

Producto de esta experiencia fueron El País de la Selva, una colección de personajes, paisajes y leyendas típicas del interior de la Argentina que publicó en 1907, y El Ucumar, novela corta sobre la vida del país.

Entre 1907 y 1908 fue a estudiar a Europa, visitó España, Inglaterra, Italia y Francia.

En el Viejo Mundo publicó varias obras, como El Alma Española, de crítica literaria.

A su regreso, presentó sus memorias de viaje en diario La Nación de Buenos Aires con el título de Cartas de Europa. Entonces, también apareció su libro más controversial, La Restauración Nacionalista, en el que marcaba la necesidad de reforma de la educación argentina, de acuerdo con sus ideales de nacionalidad y de civilización.

En 1909, la Universidad de La Plata lo invitó a ocupar el cargo de Literatura Española y tres años después la UBA lo propuso como el primer profesor de Literatura Argentina.

Bajo estas influencias académicas escribió Bibliografía de Sarmiento, Poesías de Cervantes e Historia de la Literatura Argentina, una obra que repasa el pensamiento argentino hasta 1917.

Junto a Manuel Gálvez y otros importantes pensadores, Rojas integró la "generación del Centenario", un grupo de jóvenes intelectuales nacidos entre 1876-1886, que admiraban la obra de la generación que los había antecedido, pero eran críticos de las consecuencias que esa labor había traído al país.

Atacaban el materialismo dominante y la falta de ideales, el cosmopolitismo del ´900 y la pérdida de la identidad. Por eso, sus escritos se orientaron principalmente al estudio de los orígenes y la formación de la nacionalidad argentina.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial el conflicto internacional lo incentivó a escribir artículos y pronunciar conferencias en las que promovía el más ferviente pacifismo.

El Gobierno de Francia le reconoció esta labor, en 1922, cuando le otorgó la Cruz de la Legión de Honor.

Ese año, Ricardo creó el Instituto de Literatura Argentina de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, que con el tiempo se convertiría en el centro de investigaciones folklóricas y de musicología indígena más importante del país.

También fue el fundador del Instituto de Filología, del Gabinete de Historia de la Civilización, y de la Escuela de Archivistas, Bibliotecarios y Técnicos para el servicio de Museos.

Fue elegido Rector de la UBA en marzo de 1926, y permaneció al frente de esa casa de estudios hasta 1930.

En 1934, por su destacada militancia en el radicalismo, fue confinado en el penal de Ushuaia, junto a otros muchos dirigentes radicales.

En la política, como en los claustros, fue un orador elocuente, que sabía cautivar a la audiencia.

Pasó los últimos años de su vida rodeado por el reconocimiento más generalizado.

En 1953, por ejemplo, el Centro de Derecho y Ciencias Sociales lo propuso como candidato al Premio Nobel de Letras, solicitud a la que adhirieron distintas universidades de América.


Rojas falleció en BA el 29 de Julio de 1957.


En 1982, un decreto presidencial consagró ese día como el "Día de la Cultura Nacional".

jueves, 5 de marzo de 2009

La Umita o Humita





Está historia es conocida mayormente en el noroeste argentino, con menos influencia en el norte de Jujuy. Entre varias versiones (Colombres, Coluccio, Orestes Di Lullo, etc.), se transcribe la de Paleari, que en cierto modo comprende a las otras...


Se cree que el nombre de Umita es un diminutivo castellanizado del vocablo quichua UMA que significa cabeza y, efectivamente, la leyenda se refiere a una cabeza de hombre (algunos obvian el sexo) con abundante y larga cabellera, ojos desorbitados, y tremenda dentadura que flota en el aire por las noches, gimiendo, llorando y provocando el terror entre quienes tienen la triste suerte de encontrarla.


Es un "alma en pena", sin duda, que paga sus culpas con el errabundo y eterno vagar por los caminos solitarios. Nadie sabe por qué fue condenada al Purgatorio, ni por qué se empeña en provocar el susto.

Alguna vez un paisano valeroso la enfrentó y lucharon toda la noche, hasta el alba.

Ganó y la Umita se transformó en toro o en ternero. Previamente narró su culpa al vencedor pero éste, a su vez, no pudo contarle a nadie, pues como precio a su hazaña perdió el habla para siempre.

Sin embargo hay otras versiones en que no es un ser maligno, o alma en pena, y ayuda a los caminantes a encontrar el rumbo si es que están perdidos.


miércoles, 4 de marzo de 2009

EL CAMINO REAL

El Camino Real fue en épocas Preincaicas, al albor de la noche de los tiempos al decir de los sabios Hnos. Wagner, un camino nacido y recorrido por los hacedores de túmulos, habitantes de la Mesopotamia comprendida por los actuales río Dulce y Salado, y demás comarqueños a fin de ejercer con eficacia no sólo un intercambio comercial intenso sino que de realizar un rico intercambio cultual y cultural.


Fue transitado y mejorado por el Tihuanaku.


Al nacer la confederación incaica, del Tahuantisuyu, este como otros tantos caminos del NOA, noroeste argentino, se denominan Camino del Inca.


Con la llegada del Español y habiendo sometido al incanato, se apropio de este camino, y lo llamó Camino Real.


Actualmente muchos de sus tramos coinciden con la Ruta 9 o Panamericana.

O sea es un jovén camino de más de 3000 años que vale la pena recorrer.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/el-qhapaq-nam.html


martes, 3 de marzo de 2009

ANTONIO TABOADA

ANTONIO TABOADA
(1814-1883)


Nació en Santiago del Estero y murió en Tucumán.

General del ejército que respaldó el poder Político de la familia Taboada.

Se educó en una escuela primaria de Buenos Aires.

En esta ciudad se inició en el mundo de los negocios pero como simpatizaba con los unitarios tuvo que emigran a Montevideo en 1839.

Acompañó a Lavalle en su campaña unitaria en contra de Rosas en Entre Ríos y Córdoba.

Fue capturado en la batalla de Quebracho Herrado.

Estuvo prisionero en El Retiro, en Buenos Aires.

En 1841 logró escapar y regresó a Montevideo.

Ocho años más tarde, se dirigió a Chile, donde estrechó vínculos con otros exiliados como Mitre, Sarmiento, Paunero y Gómez.

Volvió a Santiago del Estero y encabezó el movimiento en contra del caudillo Celedonio Gutiérrez, un partidario de Rosas que, luego de la caída de éste, seguía manteniendo el poder en Tucumán y que había invadido Santiago del Estero en 1853.

Taboada lo derrotó en Los Laureles.

Fue el comandante militar de la frontera del Chaco y acompañó con éxito a la misión científica estadounidense que exploró el río Salado, pasando por la región chaqueña hacia Santa Fe.

En 1859 el gobierno argentino lo condecoró por su actuación.

Durante los años que siguieron, le ofrecieron cargos políticos a nivel provincial y nacional pero rechazó algunos y en otros sólo se desempeñó por un corto lapso, prefiriendo dejar que sus hermanos se ocuparan de la política mientras él se dedicaba al mando militar.

Durante la presidencia de Mitre, los Taboada, de ideas liberales, lo apoyaron políticamente y le ayudaron a restablecer el orden en el norte y noroeste.

Candidato a la presidencia de la Nación en 1868, perdió frente a Sarmiento

Fue el general Taboada quien derrotó a Felipe Varela y a sus montoneros en Pozo de Vargas. Por cuestiones políticas, Taboada tuvo que emigrar a Tucumán en 1875.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/12/la-rubia-moreno.html

lunes, 2 de marzo de 2009

FLOR DE LOTO



En lo más profundo de la selva del Mayab, había un reino maravilloso, que tenía un príncipe llamado Chacdziedzib, lo cual quiere decir “pájaro cardenal”. Él estaba enamorado con locura de la hija del guardián del Cenote Sagrado: Nicté-Há, o lo que es lo mismo: “Flor de Loto”.

Un día el gran Cenote Sagrado, convencido de que Chacdziedzib debía casarse con una hija de los reyes, se opuso a sus amores con Nicté-Há, y convocó a los grandes señores, quienes decidieron que la hija del guardián del Cenote Sagrado debía morir.

El bufón de la corte había oído todo y, lleno de temor, se lo contó al príncipe, el cual ordenó a su mejor guerrero ir en busca de la princesa y traerla al Palacio Real, donde la tomaría por esposa.

El noble guerrero salió a cumplir su misión; pero en la negra oscuridad de la noche, unas manos asesinas le quitaron la vida y arrojaron su cuerpo a la espesura.

El bufón volvió a verlo todo.

Al enterarse de lo sucedido, el príncipe del manto rojo tomó su arco, y se dirigió al Cenote Sagrado en busca de su amada. Esa noche de luna, veló su sueño bajo las ceibas.

Tan pronto amaneció, Nicté-Há fue a mirarse en las aguas quietas del Cenote Sagrado. Allí el príncipe se acercó a ella y la estrechó entre sus brazos, demostrándole que la amaba con todas sus fuerzas.

Aquella escena fue interrumpida por una flecha que salió de las sombras y atravesó el pecho de la doncella. Su cuerpo frágil y sin vida cayó, hundiéndose en las aguas del Cenote Sagrado, morada de los dioses.

Lo embargaba un profundo dolor. Bañado en lágrimas, rogó a los dioses piedad y compasión.

Fue tal su tristeza, que el corazón se le hizo pedazos, y cayó agonizante al borde del Cenote Sagrado sobre un charco de sangre.

Los dioses lo escucharon y enviaron al Señor de las Aguas y al Señor de los Pájaros. El Señor de las Aguas bajó a lo profundo del Cenote, y convirtió el cuerpo inerte de Nicté-Há en un hermoso loto.

Mientras que el Señor de los Pájaros se posó sobre el corazón del príncipe, y lo transformó en un hermoso pájaro cardenal, siempre sediento de amor.

Desde entonces, cuando despunta el alba, el pájaro rojo baja hasta el Cenote Sagrado para cantar con trinos de amor sobre los abiertos cálices de los lotos.

Por: Yurina Fernández Noa

domingo, 1 de marzo de 2009

LOS HUEVOS DE PIEDRA, EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO


EL ZORRO Y EL QUIRQUINCHO

LOS HUEVOS DE AVESTRUZ



El zorro y el quirquincho eran compadres. El zorro era muy flojo y el quirquincho muy guapo.

El zorro se quería aprovechar siempre del trabajo del quirquincho, pero el quirquincho se había dado cuenta y lo embromaba al compadre que se pasaba de vivo.

Cierta vez el quirquincho lo invita al zorro a buscar chañar. Cuando llegaron adonde 'taban los chañares cargados de fruta, el zorro se quedó atrás. El quirquincho juntó mucha fruta y la trae.
El zorro no había juntado nada y le pregunta al quirquincho cómo podía hacer para llevar algún poco de chañar a su casa. Entonces le dice:

-Vea, compadre, es muy fácil. Mire, vaya a aquel chañar, pongasé lejito, y venga con toda la furia y pegue con la cabeza en el tronco del árbol. Ahí van a caer los chañares a montones. Así hago yo.

Fue el zorro, y se vino corriendo de lejos y pegó un topetazo con la cabeza en el tronco del árbol de chañar. Casi se volcó los sesos. Cayó al suelo medio desmayado.

Cuando se compuso, vio en el suelo una frutita, y la alzó diciendo:

-Basta para mis hijitos.

Se juntó con el quirquincho y se volvieron juntos, pero el quirquincho no le aflojó nada de su cosecha.

Otra vez se convidaron para salir a buscar huevos de avestruz.

Llegaron a un lugar donde andaban muchos avestruces.

El quirquincho empezó a buscar las nidadas y el zorro se quedó atrás, haciéndose el cansado.

Al rato volvió el quirquincho con varios huevos de avestruz y el zorro le pregunta que cómo puede hacer para encontrar algunos huevos. Entonce le dice el quirquincho de pícaro:

-Vea compadre, es muy fácil. Váyase y donde encuentre un avestruz sígalo hasta que empiece a perder los huevos y usté los va recogiendo.

En cuanto vea una cosa algo redonda, parecida a esto, levantelá no más, porque esos son los huevos.

El zorro fue y empezó a seguir al primer avestruz que encontró.

Como era tan flojo, se empezó a cansar en seguida no más. En eso que iba, tropezó con una piedra blanca y redonda, y áhi la levantó pensando que era un huevo de avestruz. Al rato volvió a tropezar con otra y hizo lo mismo, la levantó.

Entonces dijo:

-Basta para mis hijitos -y se volvió.

Se juntó con el quirquincho y se volvieron a las casas, cada uno con su cosecha de huevos.

El quirquincho vio que lo que había recogido el zorro eran piedras, pero no le dijo nada.

Los hijitos del quirquincho se dieron un banquete con los huevos de avestruz.

El zorro le dio a la zorra los huevos que él había encontrado.

La zorra los puso a hervir. Los cocinó un día entero, pero no se ablandaban.

No sabían qué les pasaba a estos huevos que eran tan duros, hasta que al fin se dieron cuenta que eran piedras y que el quirquincho lo había embromado al compadre zorro tan flojo y que se cree tan vivo.


Juan Ferreira, 50 años.
Los Puestos. Chacabuco. San Luis, 1958.
Modesto ganadero. Buen narrador.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-zorro-el-quirquincho-y-los-huevos-de.html