sábado, 20 de septiembre de 2008

CASA DE GOBIERNO DE LA PCIA DE SANTIAGO DEL ESTERO



En el lugar había una estructura de hormigón armado realizado por la empresa tucumana "Cassanova SA" con destino a estación terminal de ómnibus.

Con el criterio de respetar la misma se encargó al arquitecto Aníbal Oberlander el diseño de un edificio para la Municipalidad de la Capital.

Este fue confeccionado en estilo español y alguna impronta colonial.

Los detalles de ornatos y balcones fueron diseñados y ejecutado por el escultor santiagueño Roberto Delgado.

Una vez concluidos los trabajos a mediados de 1952, cambió su destino original para ser sede del Poder Ejecutivo Provincial.

Su torre con campanario, que seguía las pautas de su primer destino, es símbolo de los Cabildos, por medio de ella se llamaba al pueblo y desde los balcones se daba parte de las novedades o simplemente se rendía cuenta de lo actuado, así el ciudadano "sabía de lo que se trataba" .

Dirección: Rivadavia (O)

viernes, 19 de septiembre de 2008

LOS NOMBRES DE LA LUNA

Luna roja tomada por el astrofotógrafo Laurent Laveder desde el Observatorio de Pic du Midi en Francia.


Las 12 lunas, correspondientes a festividades y actividades cotidianas según los Incas:

Capac Raimi Quilla (Luna de la Gran Fiesta del Sol), equivalente a Diciembre, mes de descanso.

Huchuy Pucuy Quilla (Pequeña Luna Creciente), Enero, tiempo de ver el maíz en crecimiento.

Hatun Pucuy Quilla (Gran Luna Creciente), Febrero tiempo de vestir taparrabos.

Pacha Pucuy Quilla (Luna de la Flor Creciente), Marzo, mes de maduración de la tierra.

Ayrihua Quilla (Luna de las Espigas Gemelas), Abril, mes de cosecha y descanso.


Aymoray Quilla (Luna de la Cosecha), Mayo, el maíz se seca para ser almacenado.

Haucai Cusqui Quilla (Luna de la Preparación), Junio, cosecha de patata y descanso, roturación del suelo.

Chacra Conaqui Quilla (Luna del Riego), Julio, mes de redistribución de tierras.

Chacra Yapuy Quilla (Luna de la Siembra), Agosto, mes de sembrar las tierras en medio de cantos de triunfo

Coia Raymi Quilla (Luna de la Fiesta de la Luna), Septiembre, mes de plantar.

Uma Raymi Quilla (Luna de la Fiesta de la Pcia de Uma), Octubre, tiempo de espantar a los pájaros de los campos cultivados.

Ayamarca Raymi Quilla (Luna de la Fiesta de la Pcia de Ayamarca), Noviembre, tiempo de regar los campos.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Dr ORESTES DI LULLO

Orestes Di Lullo

Médico, etnógrafo, folclorista y filólogo.

Nació en Santiago del Estero (Argentina) el 4 de julio de 1898.

Murió en Santiago del Estero (Argentina) el 28 de abril de 1983.

Resulta difícil definir la trayectoria de un hombre como Di Lullo, ya que fueron diversos los campos científicos en los que incursionó, y en cuya práctica obtuvo un reconocimiento generalizado.

Si bien Di Lullo se graduó de médico, su área de especialización fue el estudio del folclore argentino, la etnografía y la filología.

Realizó la recopilación de El cancionero popular de Santiago del Estero, una obra en cuyos dos tomos, recupera el sentir y la identidad de la provincia a través de su música. Fue además autor de otras obras como Los Pueblos dormidos, Santiago del Estero, Medicina y Alimentación, La alimentación popular de Santiago del Estero, El Bosque sin Leyenda, Contribución al estudio de las voces santiagueñas, El folclore de Santiago del Estero, El habla popular, entre otras.

El 25 de julio de 1941 fundó en su ciudad natal el actual Museo Histórico Orestes Di Lullo, en cuyo interior se testimonia parte de la historia de la provincia, a través de salas sobre la historia política, folclore y etnografía, armas y numismática, etc.

Dirigió esta institución hasta 1967.

En 1953 creó el Instituto de Lingüística, Folclore y Arqueología, dependiente de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán, y fue siempre un referente en los estudios filológicos, principalmente relacionados con la lengua quichua.

En su extensa y variada labor se destaca además, el descubrimiento de una enfermedad reflejada en su obra El Paaj: una nueva dermatitis venenata, una afección de la piel que es causada por el tanino del quebracho y muy presente a la provincia debido a la explotación del quebracho colorado para la extracción del tanino, una sustancia química que ayuda a conservar las células, a los organismos que la poseen, y es muy utilizada para la curtiembre de cueros.

Este proceso extractivo producía en los trabajadores una inflamación en algunos sectores de la piel, que Di Lullo identificó como una forma de dermatitis.

Fue además, miembro fundador de la Junta de Estudios Históricos de Santiago del Estero, Intendente Municipal de esa misma ciudad (entre 1944 y 1945), miembro correspondiente de las academias Nacional de la Historia y Nacional de Ciencias, como así también de la Academia Argentina de Letras.

Después de su muerte, ocurrida en 1983, en la ciudad que lo vio nacer y donde se desempeñó profesionalmente, fueron editadas dos importantes obras de este gran estudioso: La razón del folclore y Santiago del nuevo Maestrazgo.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

EL MITO DE CON

Posible figura del dios Con


Cuenta un mito peruano que el dios Con, en los tiempos más remotos, pobló la tierra de seres humanos y los colmó de abundante agua y frutos; pero sus criaturas olvidaron pronto las ofrendas que le debían al padre creador.

Con los castigó quitándoles las lluvias y transformando las fértiles tierras en los inmensos desiertos costeños. Sólo dejó algunos ríos para que con mucho esfuerzo y trabajo los humanos puedan subsistir.

El dios Con fue el creador de esa primera generación de hombres que poblaron la tierra pero un día fue vencido por el dios Pachacamac quien los convirtió en monos, zorros, lagartos para luego crear una nueva generación de seres humanos.

Fuente: "Pachacámac y el Señor de los Milagros" de María Rostworowski.

http://diosesdelperu.blogspot.com/2009/08/el-mito-de-con.html
Arturo Gómez Alarcón Lima, Peru Licenciado en Educación por la UNMSM. Profesor de Historia desde 1998. Correo: argoperu@gmail.com

martes, 16 de septiembre de 2008

PROF. DOMINGO A BRAVO


El Profesor Domingo Bravo nació en Higuera Chacra, una pequeña localidad del Dpto Robles, el 4 de agosto de 1906.

Su madre, Clodomira Bravo fue artífice de su futuro ya que permanentemente le brindó un apoyo incondicional.

Como en su pueblo no había escuela y las condiciones no permitían que viajara hasta Beltrán, la localidad más cercana, recién asistió a los 8 años, aunque ya había leído su primer libro antes de eso.

Llegó a La Banda a los 14 años para continuar sus estudios en la Escuela Normal.

Fue Maestro, luego Director y posteriormente siguió estudios de Historia, Geografía y Gramática.

Su primer trabajo como maestro fue en la localidad de Amicha y también ejerció la labor docente en la escuela Fernando Bravo de Termas, ambas en el Dpto Río Hondo.

Así comenzó su gran pasión: investigar el habla de los aborígenes que vivían en este suelo. Recorrió el interior santiagueño desentrañando los secretos del quichua.

Tras 18 años de intensa investigación volcó su trabajo en un libro al que llamó “El quichua santiagueño, reducto idiomático argentino”.

Su carrera docente continuó como Preceptor, Dir con grado a cargo en la Esc Domingo Carrizo del Dpto Río Hondo, Dir de la Esc Remigio Carol de Beltrán, Inspector de Escuelas provinciales, Prof de Castellano y Literatura española e hispanoamericana en la Esc Normal de La Banda, Dir provisorio de la Esc NormalLa Banda, Adscripto al Instituto de Letras en la cátedra de Lingüística. Superior de Maestros Regionales José Benjamín Gorostiaga de La Banda.

Fue también Dir de la Biblioteca del Instituto de Letras en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán entre 1953 y 1956.

Fue alumno regular del Inst Lingüístico Latinoamericano dependiente de la Univ de la República de Uruguay. Concurrió en calidad de becario argentino al primer Concurso Internacional de Intercambio para Docentes y Universitario, en Lima, Perú en 1970.

Se desempeñó como Investigador Adjunto del Instituto de Antropología de la Univ Nac de Córdoba en 1971, Dir del Instituto de Investigaciones de Lingüística Regional de la Universidad Nacional de Santiago del Estero, Profesor de Cultura Quichua en el Instituto Superior del Profesorado Provincial desde 1973 a 1977, Director de Lingüística, Folclore y Arqueología de la Universidad Nacional de Tucumán.

Entre otras de sus obras pueden citarse: El maestro de escuela primaria (1932); El cancionero quichua santiagueño (1955); Antitéticas (poemas); El quichua santiagueño, reducto idiomático argentino (1956); Estado actual del quichua santiagueño (premiado en 1955); El Diccionario quichua santiagueño; El sustrato lingüístico de Santiago del Estero; Cuadernos de impresiones; Episodios Provincianos; Visiones, etc.

Murió el 27 de agosto de 1977 a los 91 años, después de cumplir el último de sus sueños: que la Universidad Nacional de Santiago del Estero aprobara la Curricula Universitaria para estudios de la Lengua Quichua.

lunes, 15 de septiembre de 2008

EL BARCO FANTASMA




Según una leyenda amazónica, es un barco que emerge de las aguas, lentamente, con aspecto centellante, con ventanas rojas y se oye una fiesta en su interior, haciendo que por las ventanas salga una curiosa luz roja.

El contenido de las conversaciones son lenguas extranjeras y, según, cuentan, la vestimenta de sus pasajeros y tripulantes son de aspecto medieval.

Se mantiene por las aguas surcando por un tiempo, para luego sumergirse y desaparecer.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/un-barco-fantasma.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/el-caleuche.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/07/el-holandes-errante.html

domingo, 14 de septiembre de 2008

UNA JOVEN HUACHICHIL Y UN MUCHACHO IRRITILA


Años atrás se hablaba de un hombre que vestía de una manera muy rara. Se le veía con un arco y una flecha y más que caminar parecía que flotaba. Siempre se dirigía al mismo lugar, donde hoy se localiza El Grasero. Se hincaba y ponía su frente en el suelo. Permanecía un tiempo allí y luego se desaparecía, se esfumaba.

(Luego se supo que era un indígena huachichil, de los muchos que poblaban las sierras de lo que hoy es Concepción del Oro.)

Una hermosa y joven mujer de la tribu de los huachichiles acostumbraba andar por el que hoy conocemos como el cerrito de la Cruz. Juntaba mezquites, que formaban parte de su alimentación.

Un día, andando en esos menesteres, sintió que alguien la observaba.

Al dirigir su mirada a lo alto del cerro, descubrió que a un apuesto indígena de la tribu de los irritilas, hombre alto, muy bien formado, que andaba de cacería con su arco y su flecha.

Tras saberse descubierto, el joven bajó despacio por la ladera del cerro, sin perder de vista a la joven.

Cuando ya estaba a cierta distancia, preparó su flecha en el arco y la dirigió hacia la joven.

Ella se quedó petrificada, anticipando lo peor.

El joven disparó la flecha y en unos instantes cayó una serpiente que estaba enroscada en una rama del mezquite.

La hermosa huachichil recuperó el aliento y corrió hacia el irritila; lo abrazó y le dio las gracias de todo corazón.

Ése fue un momento en que por primera vez se vieron a los ojos y sintieron que el amor los había atrapado.

A partir de aquel día, se les veía por todas partes siempre corriendo entre las florecillas del campo. Sus risas eran acompañadas por el canto de los pajarillos.

Se sentaban bajo la sombra de los pirules; y un lugar muy especial al que acudían era al arroyito de las aguas cantarinas donde se les veía refrescar sus cuerpos siempre felices, siempre riendo.

Pero siempre algo sucede que nubla la dicha de una pareja que vive tan feliz…

Resulta que un huachichil se moría de celos porque pretendía a la joven y ella no le correspondía. A cada momento la seguía. A la distancia la observaba con el irritila, al tiempo que urdía la forma de acabar con ese amor que no pudo ser para él.

Un día siguió a la joven y precisamente en ese lugar que hoy se conoce como El Grasero y que era el lugar donde se reunían los enamorados, le dio muerte con su puñal, clavándolo en su pecho.

En ese preciso momento llegaba el joven irritila a reunirse con su amada. Al darse cuenta, el huachichil preparó su arco y su flecha y le disparó a su rival de amores, hiriéndolo de muerte. El joven irritila se arrastró hasta donde estaba su amada, puso su cabeza sobre el pecho de ella y allí murió.

El joven huachichil se fue furioso porque ni en la muerte logró separarlos.

Cuentan que ese día el cielo se obscureció y empezó a llover; que era una lluvia triste como si el cielo llorara por la muerte de esos enamorados. Los pájaros dejaron de emitir sus cantos y las flores del campo doblaron sus tallos en señal de duelo.

Se dice que el hombre que aparece y desaparece en El Grasero es el joven irritila que de vez en cuando va al lugar donde le quitaron la vida a él y a su amada.


Compartida por Lucila Torres Ortiz, nativa de Concepción del Oro, Zacatecas, radicada en Monterrey. México

Fuente: Xpresandote.com
http://leyendasdemexico.obolog.com/mitos-leyendas-zacatecas-joven-huachichil-muchacho-irritila-874697

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/04/los-huachichiles.html

Notas
Mezquite (del Náhuatl mizquitl) son especies botánicas de plantas leguminosas del género Prosopis

sábado, 13 de septiembre de 2008

EL MILAGRO DE SALTA

Señor y Virgen del Milagro de Salta


Cuenta la historia que, en 1592, apareció flotando en las aguas de las costas del Perú un cajón que resguardaba a un Santo Cristo en tamaño natural junto con una imagen de la Virgen del Rosario.

Las autoridades salteñas recordaron que el obispo Francisco Victoria, antes de regresar a España, les había prometido ese regalo y, de inmediato, se apresuraron a reclamar las imágenes como propias.

Las efigies fueron enviadas a lomo de mula desde Lima y guardadas en la sacristía de la iglesia matriz de Salta durante un poco más de un siglo.

En 1692 fuertes terremotos castigaron la región. Una ciudad cercana, Esteco, desapareció por completo, tragada por una montaña que hoy sigue siendo impenetrable para los arqueólogos.

Los salteños, incrédulos de que este fenómeno fuera un castigo por haberse alejado del camino de Dios, bromeaban al respecto: “Déme cintitas color temblor”, decían las mujeres en las mercerías, riendo a carcajadas.

Los movimientos sísmicos se hicieron cada vez más intensos y la población entró en pánico.

Durante esos días los salteños imploraban a Dios por piedad.

En la iglesia matriz los curas notaron, sorprendidos que, la imagen de la Virgen que tenían archivada en los rincones del templo, yacía intacta a los pies del Santo Cristo en una extraña posición, como si le pidiera ayuda.

La efigie no había sufrido ni un rasguño en la aparente caída pero su rostro estaba desfigurado y descolorido.

Tal acontecimiento fue interpretado como una milagrosa señal de Dios, e inmediatamente, los curas jesuitas liberaron de su encierro a ambas imágenes para llevarlas en andas por las calles devastadas.

El 13 de septiembre de ese mismo año se hizo la primera procesión.

La mañana del día siguiente la tierra dejó de temblar pero, por la noche, un fuerte estremecimiento hizo trastabillar los cansados pies de los pobladores, que no paraban de orar y de caminar tras Jesucristo y su madre.

El día 15 volvió la quietud a la castigada tierra salteña y, así, se consolidó la fe cristiana bajo la protección de la “Virgen del Milagro” y del “Señor del Milagro”, quienes ya “habían perdonado a Salta”.

A partir de entonces, los salteños, sellaron un pacto de fidelidad con sus patronos.

Cada septiembre son venerados fuera del templo, aunque la devoción hacia ellos se mantiene durante todo el año.

La espiritualidad que se respira en esos días contagia hasta a los que no son católicos.

Además de ser un culto religioso, estas festividades forman parte de la tradición popular.

Es el único momento en el año en el que se reúnen ricos y pobres con un mismo objetivo: pedir por la paz del pueblo de Salta y de la República Argentina.

Los preparativos se realizan con meses de antelación y los devotos de los pueblos más alejados preparan su peregrinar con mucha anticipación.

La Fiesta del Milagro se ha convertido, así, en un acontecimiento multitudinariamente colectivo.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/la-ciudad-de-esteco.html

viernes, 12 de septiembre de 2008

“LA FIESTA DE LOS CONCHEROS” EN QUERÉTARO




Los Concheros de Querétaro

En el Barrio de San Francisquito, cuando las tardes declinan, se escucha el sonido guerrero del teponaxtle, del huehuetl, del caracol, sonidos graves y agudos, el ritual de la chirimía y los tamborcillos de mano, indicando la existencia de una mesa de danza, en el barrio de indios, ubicado en la Loma del Sangremal, cuna de la danza de Concheros o Chichimeca.
Desde el 25 de julio de 1531, los chichimecas de esa región llamada Maxei, no han dejado de prepararse con largas y afanosas tareas para la fiesta de la Santa Cruz de los Milagros, cada 14 de septiembre, dando así un vuelco sincrético a su tradición de danzantes rituales.
“Cuando escucho tocar una danza, me olvido de todo y recuerdo solo lo mío. Todo lo demás se viene abajo. A mí me gusta ejecutar todas las danzas y pido a gritos al tamborero que toque Sol o Fuego, espero el ritmo, marco mi cuadro de danza hacia los cuatro puntos cardinales, me imagino que estoy danzando con gente de aquellos tiempos y no me fijo más en los espectadores”.
“Para los danzantes, el cielo comienza en la planta de los pies. La danza es movimiento, un puente entre el tiempo y el espacio”.
Empiezan los preparativos para, las fiestas de septiembre, la fiesta grande de la Santa Cruz De Los Milagros.
Al grito de “El es Dios”, los círculos de danza chichimeca, desde sus respectivos adoratorios, después de haber oído “La Palabra”, comienzan a ensayar la danza, actitud que inicialmente se pensó impecable, para la cual hay que someterse con absoluta obediencia a la guía de la jerarquía, responsable del grupo, a preparar el espíritu de los instrumentos y los trajes para el gran acontecimiento que dará principio la noche del 12 al 13 de septiembre. La Velación.
“Yo creo en las fuerzas cósmicas y conozco la influencia de la luna, las utilizo para hacer nuestros instrumentos, así no se acaban pronto. También uso a la luna tierna para la caza y apareamiento de los animales, a la Cucharilla para alejar los malos vientos, todo en el espíritu de nuestros abuelos, son secretos transmitidos generacionalmente”.
La danza de los Concheros es sagrada y el logro máximo del danzante es obtener el éxtasis que propicia la manifestación de la divinidad por medio de él.
La sobrevivencia de esta manifestación religiosa es un fenómeno especial, sui generis, que ha llegado a nuestros días gracias a la visión de los antiguos danzantes, quienes supieron readaptarla formalmente al catolicismo, tomando los elementos que les fueron comunes, cambiando el nombre de las antiguas divinidades y la letra de los cantos, pero tratando siempre de mantener las etapas del ritual y sus objetivos, dice Ma. De Los Ángeles González, investigadora que da como cierto que el origen de estos grupos está en Querétaro.
Integran esta hermandad los Concheros de Guanajuato, Tlaxcala, México Tenochtitlán y Querétaro, esta sellada por rasgos de compadrazgo ritual que obliga a sus miembros a una relación de recíproco respeto y solidaridad, independientemente del rango jerárquico del danzante. “Soy portador de la danza misma”. Dicen.
Cada danzante tiene que batallar con las tendencias mismas de su propia naturaleza humana, para realizar correctamente el ritual, estar en constante lucha por la purificación y el perfeccionamiento individual, para mantener la armonía y poder realizar un esfuerzo corporal considerable, tratando de traspasar el cansancio físico, manteniendo un ritmo continuo, en algunas ocasiones por más de diez horas.
“Cuando comienzo a bailar me desmaterializo, paso a otro plano mental. La danza hace fluir en mí una energía interna. Vivo y siento la danza. Me olvido del modernismo, solo veo el círculo donde bailo y me remonto a otra época. Donde se funde el presente con el pasado. Trato de hacerlo como todos lo hacían. No es un simple espectáculo”.
“Al salir ataviado de guerrero, salgo con la fuerza de los guerreros antiguos, ayuno tres días antes de comenzar a danzar, recuerdo los muchos secretos importantes, que no se pueden sacar a la luz pública, me introduzco a otro mundo, yo no se de donde me sale tanta vitalidad, cómo logro ser ligero y pisar el fuego sin quemarme”. Habla el peso de 400 años de tradición y tres mil años de cultura civilizatoria.
Los Concheros tienen tres tipos de jerarquía: La humana, compuesta por el General, la Malinche Sahumadora, los Capitanes de marcha, de mesa y de bastón, el Sargento, el Flechero, la Tropa y la Conquista, la segunda es la Jerarquía semi divina o ánimas conquistadoras, son todos los jefes y benefactores de la danza, desde su origen, ya muertos, es otro plano de existencia y de relación, se establecen como mediadores y guías de los danzantes vivos y la tercera es la Jerarquía divina compuesta por los diferentes Santos invocados.
El pueblo organiza la fiesta y acoge al danzante en su peregrinar por los santuarios, las autoridades civiles y religiosas no intervienen.
“Mi abuelo me decía que había que venerar a la serpiente y que en todo el Cerro del Sangremal, había cuevas en donde ellas habitaban, que eran dioses a los que había que hacerles invocaciones, lo mismo que a la fertilidad, la Madre tierra. También me decían mis parientes viejos, que había que rendirles culto a todos los animales que contribuyen al sustento. Todo esto forma parte de un solo y único conocimiento”.
A La media noche del 12 de septiembre de cada año, los oratorios de las mesas de danza en el barrio de indios, conocido como San Francisquito, los ancianos preparan con Cucharilla las ofrendas que llevarán procesionalmente al día siguiente al templo del Colegio de Propaganda Fide de la Santa Cruz, en la loma del Sangremal, donde españoles y chichimecas simularon la batalla de conquista, donde según la tradición apareció el Apóstol Santiago y una Cruz.
Esa misma noche entre, cantos, sahumadores, alabanzas y oraciones, se procede a la “limpia”, de ancianos, jefes y tropa. Preparativo fundamental para el inicio de la fiesta. Es la Velación donde concretizan el aspecto lunar del rito solar, acompañando a las ánimas que los han precedido en el camino del sol, en el llamado “Toque de ánimas”.
Por todo el barrio se escucha el sonido triste de la chirimía, el canto grave del teponaxtle, el rasgueo de la guitarra de concha de armadillo, en la madrugada se visitan entre sí, vivos y difuntos.
Pasan los siglos y el sentimiento de los dioses permanece en el ruido de los caracoles, que no paran de sonar. Cada mesa de danza tiene su estandarte, reliquias y un altar lleno de flores, imágenes y papel picado donde se recibe al Santo Suchitl.
Después de la comida tradicional del día trece, saldrá por antigüedad cada círculo de danza, a la primer “cumplida”, víspera de la gran fiesta de la exaltación de la Santa Cruz de los Milagros o de la recolección.
“Una cosa es lo material y otra el espíritu de los instrumentos” dicen, ya que para fabricarlos utilizan troncos ahuecados, maderas especiales, que se cortan cuando la luna esta madura. Los penachos son elaborados mediante el tradicional arte plumario mesoamericano, resaltan las plumas de avestruz, guacamaya, guajolote, gallo, perico y quetzal.
Los maxtles o taparrabos, lo mismo que las capas, están adornadas con complicada pedrería, también usan pieles de venado, tlacuache, zorrillo, tlalcomiche, zorra, gato montés y coyote. En los tobillos suenan los huesos de fraile y en las manos las sonajas.
De la loma en declive bajan los caballeros Águila, los Caballeros Tigre, ataviados para la guerra, el tamborero golpea frenéticamente el huehuetl y los movimientos se vuelven tan rápidos que golpean los ojos, los oídos y el pecho de los espectadores, suenan rítmicamente los huesos de fraile, al frente va el estandarte y el adoratorio ambulante, es el desfile.
Los caracoles, símbolos del viento, comunican las ordenanzas, detrás de ellos van las malinches, también la guitarra de concha de armadillo, al centro los capitanes y el tambor, los ancianos, los niños, los sargentos se mueven libremente.
Estamos al paso de los peregrinos de los cuatro vientos. Cada danzante cumple su papel, es el pueblo que occidente llama supersticioso pero que en realidad mantiene a través del tiempo una forma de vida distinta, pero cierta y aportadora de civilización a la humanidad entera.
“Yo no puedo rendir culto directo y con la creencia verdadera de aquel entonces, pero hacerla a un lado es imposible, porque todo se vendría abajo”
Es el 14 de septiembre “la cumplida” más importante, desde muy temprano se lucen las indumentarias: Penacho, pectoral, maxtle, capa, chamalli, unidos en su confección con hilos de maguey y pintados con colores de raíces y frutas, así también están presente los troncos cortados durante la luna tierna, tocarán intermitentemente, son tres días de ritmo permanente, con promesa cumplida.
Después de haber dejado sus insignias, junto a la Cruz de los Milagros, danzarán incansablemente durante todo el día, integrando mente, cuerpo y espíritu por medio del ritmo acompasado de los ayoyotes, del canto de las conchas, del bajo profundo del caracol, del retumbar del huehuetl.
Se trata de danzas que datan de cientos de años, quizá miles, que sobreviven a la conquista, dicen que representan la guerra cósmica.
Saludadas las imágenes y solicitado el permiso para danzar, salen del tiempo, marcan la cruz con los pies y así se honrará nuevamente al sol y a la tierra, dadores de vida.
Cada danzante asume su lugar en el círculo y cumple con su parte en la danza, uno se hace todo y todo se hace dios.
Esta fiesta, es producto de largos y afanosos preparativos, gasto económico y empeño tenaz, para poder mantener y entender la vida de una raza amenazada de muerte, se da entre cohetes e incienso.
El 15 de septiembre, después de la gran celebración, sigue el día de la penitencia, de la “la manda”, subir de rodillas al Sangremal, lo harán los danzantes hasta llegar extenuados, se expían las faltas, después recogen los estandartes, insignias y ofrendas, para salir nuevamente a danzar y despedirse. La fiesta de la Recolección ha terminado, las fiestas de septiembre han llegado a su fin, para ser renovadas el año próximo.

El sacrifico es la entrega al camino que conduce a la luz eterna y la penitencia es el esfuerzo extraordinario que permite alcanzar la iluminación. Termina la “obligación” de Los Concheros”.

La han cumplido ya centenariamente. Dicen los que saben.


José Félix Zavala
El Oficio de Historiar

jueves, 11 de septiembre de 2008

SIMPIRA



Simpira, se suele pronunciar Shimpira, es el señor del panshin nete o mundo amarillo.

Es mostrado como un inmenso jaguar negro, que posee en algunos mitos, cuernos de taruka o venado. Pero lo que lo caracteriza es una de sus patas delanteras de color blanco y en forma de tirabuzón, la cual puede extender de manera interminable como si de una serpiente infinita se tratase. La usa para atrapar a los pecadores y maldecidos que merecen formar parte de su infierno en compañía de otros pecadores, los que se convierten en bestias selváticas de su séquito por toda la eternidad.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/05/las-amazonas.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/el-runapuma-o-yanapuma.html

miércoles, 10 de septiembre de 2008

KUNAPIPI




Kunapipi es la Gran Madre del territorio de Arhem Land oriental.

Ella creó la tierra y la pobló de muchos hijos sobre todo, animales y plantas.

Existen muchas canciones, a menudo explícitamente eróticas, que ponen de manifiesto el contraste entre su feminidad esencial y el simbolismo de la serpiente del arco iris (aunque éstas en algún caso también pueden ser femeninas).

La Serpiente del Arco iris, adquiere los conocimientos secretos del ritual y de la fertilidad al comerse a sus hijas, las hermanas Waugeluk (o Wawilak).

martes, 9 de septiembre de 2008

EL MAPINGUARI O PADRE MONTE


Es un espíritu protector al que puede verse como una gran bestia bípeda, del tamaño de dos hombres adultos, llena de pelos y capaz de lanzar un olor terrible que usa para castigar y noquear a los cazadores furtivos y otros que no respeten la selva, junto con su descomunal fuerza y filosísimas garras.

A veces se presenta en los mitos como un oso con un pie vuelto hacia atrás o de algún otro animal a la manera del Chullachaqui.

Otros mitos lo muestran como un monstruo peludo con una boca en el vientre.

Algunos creen sin embargo que es un animal que existiría realmente en lo profundo de la selva, una especie gigantesca de perezoso.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/01/el-duende-chullachaqui.html

lunes, 8 de septiembre de 2008

EL TESORO

Decían los pobladores que en la casa, donde actualmente se encuentra la posta medica de la campiña de Huacho, vivían unos antiguos ancianitos. Vivieron muchos años en dicha pasaron los años y estos murieron.

Los nuevos inquilinos eran de ascendencia española; su primera noche en la casa cuando el reloj dio las 12 de la noche estaban despiertos escucharon una voz que decía:

“Caigo o no caigo... ...” al escuchar esa voz salieron corriendo y al día siguiente desalojaron dicha casa.

Mucho Tiempo después volvieron a habitar la casa, un señor y su esposa ellos se habían enterado de lo sucedido pero no hicieron caso a los comentarios, después de tres días de encontrarse en esta casa, a las 12 de la noche oyeron una voz:

“Caigo o no Caigo... ... ...” no hicieron caso y a la tercera vez que la escucharon salieron corriendo y pidieron alojamiento a los vecinos.

La casa estuvo mucho, mucho tiempo deshabitada luego llegaron unos señores ellos venían de la sierra se enteraron de esto y manifestaron lo narrado era pura imaginación, fueron a vivir a dicha casa.

A las 11 de la noche estaban la señora estaba friendo su pescado y seguían friendo, cuando de repente una voz decía:

“Caigo o no caigo ............” y uno de ellos le dijo: “cae nomás” y cayó una pierna y luego otra vez:

“Caigo o no caigo ............” y el otro le contestó: “cae nomás” y cayo la otra pierna; y así sucesivamente iba cayendo todas las partes y cuando ya estaba formado un cuerpo, los señores voltearon y vieron un hombre alto que les manifestó:

Ustedes son los mas valientes que he encontrado y les voy a dar todo el tesoro que tengo aquí” y señalo debajo de una silla y desapareció.

Empezaron a brotar monedas de oro y hallaron dicho tesoro, desde esos momentos fueron ricos debidos a su valentía.

domingo, 7 de septiembre de 2008

EL GUALICHO

Salina del Gualicho
Bajo del Gualicho en Río Negro



El gualicho, el diablo, la salamanca, parecen todos términos sinónimos, sin embargo no lo son. Han sufrido transformaciones, readaptaciones y re-significaciones.

Gualicho es, según Casamiquela, un término que proviene de Walichum o Wasichem.

En lengua tehuelche representa un remolino (una deidad femenina que se roba a los niños y es identificada como una anciana) que se encuentra en los grandes bajos (depresiones entre pampas-mesetas) típicos del paisaje patagónico. Muchos de ellos, se hallan bajo nivel del mar y constituyen verdaderos espacios, ecosistemas auto integrados: ese es el caso en particular del Bajo del Gualicho en un amplio espacio en la provincia de Río Negro, con una entidad e identidad definida.

A partir de la intervención del catolicismo se produce una re-significación del complejo conceptual “gualicho” y se asimila a la idea del diablo, y la salamanca, antigua tradición criolla (heredada a su vez del imaginario árabe-español)

Entonces debemos hablar de la idea del gualicho asimilado a lugares (geográficos) que por determinadas características se consideran “especiales” esto es dotados de características mágicas o sobre naturales. Esto es así por lo menos en el caso del Bajo del Gualicho en Río Negro, las distintas cuevas de la Salamanca (la Salamanca de Anecón Grande o Renüpülli, por ejemplo) y las cuevas del Gualicho en Santa Cruz, donde encontramos también pinturas rupestres.

Para los aborígenes dentro del complejo gualicho se instalaba todo aquello sobrenatural que escapaba a la comprensión racional. Así lo vemos en el libro de Lucio V. Mansilla “Una excursión a los indios ranqueles” cuando le muestra al caciquejo Caiomuta de la tribu ranquel una brújula y él lo increpa diciendo: “¿qué hace midiendo tierra, gualicho redondo?”.

Uno de los efectos que dicen que provocan las depresiones bajo el nivel del mar es una especie de desorientación y/o mareo que hacía que los arrieros temieran atravesarlos, y para hacerlos se protegían con “propiciamientos” “mandas”; dejando paquetitos de yerba, ofrendas de comida, dinero y hasta trocitos de tela atados a los arbolitos, a los que se llama “solitos” y se los considera entidades protectoras de los bajos.

En la pronunciada depresión que separa Puerto Madryn y Trelew conocida como Bajo Simpson existe un arbolito llamado “el solito” al que los camioneros cuidan y riegan. También suelen encontrarse restos de tela de diferentes colores.

En el famoso Bajo del Gualicho de Río Negro (aclaro porque hay muchos bajos denominados así) existía una famosa rastrillada que llevaba ese nombre. Con el advenimiento de la población blanca estos sitios peligrosos, de largos trayectos donde falta el agua, pasan a denominarse “travesías” temidas por los viajeros por la reverberación de la blancura implacable de la salina, el aire denso y enrarecido ya que uno tiende a perder todo tipo de referencia estable.

Esto abona a la idea de esos bajos como los sitios donde el diablo espera a sus víctimas, eventuales, para darles esos dones sospechosamente “sobrenaturales” (el caso de Bernabé Lucero, el guitarrista famoso de la zona) a cambio del alma del salamanquero.


Bwugan: poeta, escritora, investigadora, coordinadora de talleres y critica literaria.
Vive en Puerto San Julián, e investiga Literatura Patagónica.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/walichu.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/08/renupulli-salamanca-del-lago-lacar.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-cerro-volcan.html

sábado, 6 de septiembre de 2008

LA LEYENDA DEL BULÓN DE ORO




Toda leyenda o mito tiene, de alguna manera, un cable a tierra que la conecta con el contexto geográfico, histórico, religioso o humano, que le permite subsistir por años a los embates racionales de aquéllos que sustentan la realidad en hechos comprobables.

La historia del remache de oro en el Puente Carretero está íntimamente ligada con los dichos de obreros que trabajaron en esta obra descomunal, quienes por muchos años sostuvieron que habían colocado el mítico bulón dorado en un lugar secreto y que jamás sería encontrado.

Hasta hoy, estos dichos nunca pudieron ser desmitificados, ya que hasta hoy, en pleno siglo XXI, nadie pudo decir que recorrió centímetro por centímetro los diez tramos del Puente “Viejo” y que el remache de oro no está.

Si bien lo impracticable de la búsqueda es uno de los factores vitales que fortalece día a día el mito del tornillo perdido, los testimonios de algunos obreros son vitales en esta historia que se niega a perecer.

Uno de estos testimonios pertenece al Ing. Pablo Muller, uno de los propietarios de la empresa encargada del montaje del Puente Carretero, quien había señalado en varias oportunidades que el bulón de oro “está colocado en un lugar secreto que nunca se dará a conocer”.

Pero este hombre no fue el único en la obra que conocía el secreto rincón que cobija al mítico remache.

También Dn Salvador Catálfamo, quien llegó a Santiago del Estero desde su Italia natal en 1924, y trabajó como capataz de remachadores en el Puente Carretero, supo narrarles a su esposa y a otros familiares la historia del bulón dorado.

Una vez que terminaron de construir al monstruo de acero, Dn Salvador comentaba a sus familiares en rondas de mate que junto a Muller y a otro remachador, ubicaron en un lugar desconocido por los demás obreros, el valioso tornillo.

Pero, cuando sus hijos le preguntaban dónde colocaron el famoso remache, el hombre fiel a su juramento les respondía: “Nosotros juramentamos que nunca jamás diríamos dónde está el bulón dorado”.

Don Salvador cumplió con su promesa, y junto con sus compañeros de tareas, llevó este secreto dorado a la tumba.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/puente-carreto.html

viernes, 5 de septiembre de 2008

CHASQUI

Chasqui tocando el pututu.


El chasqui (quechua: chaskiq, 'el que recibe', «receptor» o «mensajero») era un funcionario de la Organización Inca.

Era el mensajero personal del Inca que utilizaba un sistema de postas.
Eran jóvenes entre los 18 y 20 años excelentes baqueanos y preparados físicamente desde su juventud para recorrer, a través de un sistema de postas, los extensos caminos construidos por el Sapa Inca, pues de ellos dependía a veces que se suspendiera una acción militar a tiempo o llegaran los refuerzos en una batalla.

Por informaciones históricas en las crónicas del Inca Garcilaso de la Vega se establece que los chasquiq, gracias a su velocidad y resistencia, llevaban al Inca, establecido en el Cusco, pescado fresco desde la costa; cubriendo una distancia aproximada de 200 km en condiciones adversas tales como la altura para cruzar la Cordillera de los Andes.

El Cusco está a 3.680 msnm y fue la capital del Tawantinsuyu antes de la llegada de los españoles en el siglo XVI.

Llevaba siempre un pututu para anunciar su llegada, un khipu, donde traía la información, y un qëpi a la espalda, donde llevaba objetos y encomiendas.
En la cabeza llevaba un penacho de plumas blancas para poder ser divisados de lejos.

Además, el chaskiq se convirtió en el receptor del saber tradicional ancestral, recibido de parte de los hamawt'a o amautas (sabios ancianos), para ser entregado a un nuevo receptor, y así transmitir los conocimientos en forma hermética, a fin de preservar los principios esenciales de la cultura andina, ante el avasallamiento de los invasores.

Nota:

Pututu es un instrumento de viento, un tipo de trompeta fabricada con una caracola grande.


Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Chasqui
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/el-origen-de-la-quena.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/12/el-cardon.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/08/el-qhapaq-nam.html

jueves, 4 de septiembre de 2008

EL ZORRO Y LA CHUÑA


ORIGEN DEL COLOR DE LOS PÁJAROS


Para el aborigen el zorro es un animal astuto y por ello temido debido a que nunca sabe si su astucia será para bien o para mal, por eso cada vez que se le dice a una persona ¡Sos un zorro! hace referencia a esta característica.

Esta historia comenzó cuando en el Chaco hubo un largo período de sequía y grandes calores, por lo tanto el agua escaseaba debido a esto en los lugares que había un charco su dueño lo protegía y en este caso era una chuña la dueña absoluta de la aguada.

Un sediento zorro observaba el charco pero conociendo el carácter de la chuña dudaba de acercarse; pero la sed era más grande y venciendo su temor se acercó lo más simpático que pudo y le rogó que le dejara beber. La chuña recordando muchas picardías que el zorro le hizo a ella y sus parientes, le dijo que no y lo desafió a una carrera, el primero en llegar se adueñaría del charco.

Como el zorro no vio dificultad en ganarle aceptó.

Cuando estaban en posición, el zorro sabiendo lo cansado que se sentía saltó antes que la chuña impartiera su voz de largada, pero la chuña con grandes zancadas llegó antes, esto no le gustó al zorro, e igual quiso beber, empujó a la chuña, y se produjo así un enfrentamiento entre ellos; en un momento de la pelea la chuña le dio una patada que lo hizo dar una vuelta por el aire cayendo sentado arriba de un tronco de un árbol quedando aprisionado por su parte trasera, los gritos de dolor y de angustia no mortificaron a la chuña ni a otros animales del bosque debido a que conocían las mañas del zorro, pensaron que seguramente era otra de sus zorrerías.

Ya habían pasado cuatro o mas días cuando el zorro vio acercarse un remolino y con lo que le quedaba de voz le pidió ayuda (el remolino es un duende que viene dando vueltas y vueltas) el duende se acercó al zorro y recordando, aunque parezca extraño, que en el pasado este le prestó ayuda; lo liberó.

Lo primero que hizo el zorro fue comer todo lo que encontraba en su camino; chañar, mistol que abundaban en esta temporada, pero muy afligido veía que todo lo que comía no era retenido, se le caía por atrás. De nuevo angustiado pidió a gritos que alguien lo ayudara.

Todos oyeron su lamento, pero nadie se atrevía a acercarse a él, solo lo hicieron las "rubiecitas", avispitas doradas, (descendientes del pueblo que no conoció el mal) le taparon su parte trasera con cera fabricada por ellas, el zorro probo de nuevo alimentarse y al ver que retenía las frutas agradeció a las rubiecitas pero cuando quiso hacer sus necesidades hizo un pequeño esfuerzo y cayó toda la cera, encontrándose en la misma situación.

Volvió a pedir ayuda y esta vez fue a la "boquilla de barro" -avispas negras del árbol- (descendientes del pueblo que no conoció el mal) que lo ayudaron, taparon con barro la parte afectada; el zorro probó algunas frutas y haciendo un esfuerzo vio que su parte trasera resistía, esto lo llenó de confianza y comenzó a comer abundantemente hasta quedar satisfecho, pero cuando quiso hacer su necesidad no pudo debido a que la boquilla de barro se olvidó de hacer un agujerito.

Los días pasaban y la panza del zorro estaba a punto de explotar, este se revolcaba de dolor, en esta ocasión todos los animales y pájaros querían ayudar pero no sabían como, fue entonces que se presentó el pájaro carpintero con su poderoso pico ofreció darle la solución al zorro, haciéndole una abertura para aliviarlo de su dolor.

Al saberse esto todos los pájaros acudieron al lugar (en esa época todos los pájaros eran grises, ninguno tenía color).

El carpintero presto a iniciar su tarea miró a su alrededor y vio a pájaros de todas las especies que comenzaron a rodearlo y preocupado por lo que pudiera pasar pidió que se alejaran, pero ellos curiosos no le prestaron atención.

Entonces comenzó con su tarea, cuando estaba a punto de terminar volvió a insistir que se alejaran pero nadie le hizo caso, de pronto se oyó una gran explosión y el producto del zorro manchó a todos, el primer pintado fue el propio carpintero, la sangre manchó su cabeza de allí su copete rojo, todos, por igual fueron salpicados, las más tímidas, las palomitas, que estaban un poco mas alejadas del lugar; solo sus patitas fueron salpicadas por un poco de sangre, por eso siguen siendo grises como su antiguo color.

Debido a este hecho los pájaros obtuvieron sus colores.

Hasta el día de hoy en nuestra comunidad cuando se acerca un pajarito por sus colores sabemos si es curioso o no.

Relato: Francisco Ferrer

miércoles, 3 de septiembre de 2008

QUINUA: GRANO DE ORO



Por Mabel Azcui

Bolivia guarda el banco de granos más grande del mundo.

Una fundación custodia éste que es el tesoro dorado de quechuas y aymaras.

Las panojas de quinua cambian de color según el tiempo de su maduración.

Quienes la conocen le calculan unos 10 mil años y aseguran que por ella no existía el hambre en el altiplano. Más bien, hombres muy fuertes dejaron el legado de su cultivo y su consumo a sus descendientes andinos. La quinua, originaria de las alturas de Los Andes y conservada por quechuas y aymaras, con sus 3.120 variedades, pinta el arco iris en las áreas de cultivo y su cosecha ha convertido a Bolivia en el primer productor mundial del grano.

Uno de los principales impulsores de la revalorización del consumo de quinua, Humberto Gandarillas (1920-1998), calculaba que la domesticación de la planta en la meseta andina tenía unos 10 mil años. Su consumo habitual fue comprobado por los arqueólogos, al encontrar quinua en las ruinas pre-hispánicas.

La conquista española y los prejuicios contra los alimentos originarios como la quinua, el amaranto y la maca ocasionaron su paulatino desuso y fueron reemplazados por aquellos granos introducidos de Europa como el trigo y la cebada.

Los agricultores andinos conservaron las semillas y continuaron su cultivo en pequeñas parcelas, sabedores de la enorme riqueza que encierra la quinua.

Así, hasta casi el último tercio del siglo XX cuando un puñado de bolivianos redescubrió el valor del grano e impulsó con decisión su estudio científico, el mejoramiento de algunas variedades como la quinua “sajama” y la expansión tanto de los cultivos como del consumo entre los bolivianos.

El banco más grande

En Bolivia se encuentra el banco de germoplasma que guarda 3.120 variedades de quinua, la mayor gama en todo el mundo, además de otras, como la cañahua, de la que se han reunido 770 accesiones, y el amaranto, con 51 variedades, que están cuidadosamente conservadas y custodiadas por la Fundación de Promoción e Investigación de Productos Andinos (Proinpa), que trabaja estrechamente con el Sistema Nacional de Recursos Genéticos para la Agricultura y la Alimentación, dependiente del Ministerio de Agricultura.

El banco de germoplasma de granos alto andinos tendrá, en un tiempo más, un edifico propio en la comunidad de Quipaquipani, situada a unos 20 kilómetros de Viacha, donde también se encuentran cultivos experimentales, que tienen el objetivo de lograr nuevas variedades en función de las necesidades de los agricultores.

Otras parcelas se destinan a “refrescar” las semillas del banco y en otros campos se trabaja con los comunarios, con quienes los agrónomos intercambian experiencias y consideran las ventajas de determinados granos para su comercialización o mejor uso culinario, dice el ingeniero Raúl Saravia, responsable técnico de las parcelas.

La estación experimental ampliará su trabajo de registro de la huella genética de cada una de las variedades que tiene el Banco y servirá fundamentalmente para proteger el germoplasma boliviano de la quinua de la voracidad de algunas empresas extranjeras que, en el pasado, intentaron vanamente patentar la quinua como suya.

Entre las tres mil variedades de quinua, se trabaja con unas 15 accesiones que han logrado la preferencia de los agricultores y de los consumidores por su sabor más suave y contenido menor de saponina.

Los cultivos se han extendido hasta 35.700 hectáreas, principalmente en el altiplano norte, central y sur, y la producción alcanza a un promedio de 23.200 toneladas métricas, de las que un 65% es para el autoconsumo y el 35 %se destina al mercado boliviano. Los productores de quinua exportaron 2.800 toneladas por un valor de más de tres millones de dólares a Europa y Estados Unidos, según datos de José Luis Soto, responsable del área de Socioeconomía y Género de Proinpa.

Un cultivo estratégico

Las culturas prehispánicas demostraron que la quinua era un cultivo muy importante para sus pobladores.

En este tiempo puede considerarse como estratégico en la política de seguridad alimentaria.

La cosecha es muy cuidadosa para evitar cuerpos extraños en la quinua.

Es un grano que satisface todos los requerimientos en cuanto a nutrición. Tiene proteínas, grasas, carbohidratos y minerales, y otros aminoácidos como la lisina, isoleucina, treonina, triptofano y valina, cuyo balance aumenta la calidad de la proteína, de acuerdo a las investigaciones realizadas por universidades latinoamericanas y un comité de expertos de la FAO en el año 1973.

La quinua es, en zonas salinas del sur boliviano, el único cultivo y está entre los principales en otras regiones del inmenso altiplano boliviano, cuyos pobladores, a la vez productores, están considerados entre los más pobres del país. Según las cifras de la fundación Proinpa - Regional Altiplano, al menos unas 40.000 familias tienen cultivos de quinua.

El arco iris altiplánico

En la época de maduración, los cultivos de quinua pintan el altiplano de hermosos colores, bajo un cielo azul o de plomo oscuro con amenazantes nubes de lluvia. Las panojas, como se llama a la floración aglomerada de la quinua, adquieren matices amarillos, dorados, rojos intensos casi llegando al negro, rosados suaves, malvas, lilas y verdes intensos. Y agitadas por el viento, pareciera que forman coloridas olas sin más orilla que el fin de la parcela.

Las parcelas comunitarias logran variedades de interés para el agricultor.

La quinua es una planta de la que se aprovecha todo. Los tallos rojos o amarillos tienen mucha fibra y, como el grano, son buenos para los animales: ganan peso y producen más leche.

Las hojas tiernas de la planta permiten preparar sopas y ensaladas y, tras sacar el grano de las panojas, la cascarilla que envuelve a cada quinua se la quema y, con ella, se elabora la “pasa” o lejía, utilizada en la masticación de coca.

Es conocido el alto poder nutritivo y el contenido de proteínas vegetales que tiene el grano, generalmente color crema, aunque se encuentra en otros matices como el café, el negro, blanco, rojo, amarillo y la “mixtura”, porque en una panoja se pueden encontrar varios colores.

El tamaño es grande, mediano y pequeño.

El trabajo concertado de instituciones bolivianas y extranjeras ha permitido que en los últimos años se lancen nuevas variedades comerciales de quinua.

La última de ellas es la “kurmi”, llamada así por la montaña del mismo nombre en el área de cultivo, que no tuvo un lanzamiento internacional debido a los bloqueos de marzo.

Es una variedad dulce, no tiene saponina, de grano grande con el que puede hacerse sopas, repostería, hojuelas y jugos con frutas.

Esta variedad fue creada especialmente para los cultivos del altiplano norte y central. Una más o menos similar, la “k'osuña”, es apta para las tierras y condiciones del altiplano sur.

Ambas plantas tienen panojas púrpuras hasta la floración y, luego, el color cambia a anaranjado o rosado y termina en amarillo dorado en su madurez.

La quinua “jacha grano”, lanzada en junio del 2003, ha mostrado su resistencia a algunas de las plagas más frecuentes y su fácil adaptación a las tierras de cultivo, pero, principalmente su rendimiento, un gran atractivo para su comercialización, de más de una tonelada por hectárea.

La “chucapaka” es una variedad que tolera bien el frío y se adapta a todo tipo de suelo. “Los campesinos dicen que esta quinua no escoge el suelo”, destaca el ingeniero Saravia. Su rendimiento es también mayor al promedio de otras variedades, de 800 kilos por hectárea, pues se cosecha más de 1.200 kilos. Los productores la prefieren por su grano mediano y porque las sopas y la ph'isara salen muy bien.

La luz de los colores

La quinua, con su impresionante colorido, suele convertirse en luz para los quechuas y aymaras, pues les indica sencillamente cuáles serán las condiciones del tiempo para el año agrícola y, asimismo, qué le depara el futuro a la familia.

El grano es también muy valioso en el uso medicinal, tanto como en el alimenticio.

El grano de dos colores, verde y rojo, conocido como “mixtura”, suele utilizarse en fiestas religiosas y en las mesas de ofrenda, explica Alejandro Bonifacio, ingeniero agrónomo que lleva 22 años dedicado a la investigación de la quinua y a su cultivo en el altiplano.

Las gamas de colores resaltan en el altiplano de Viacha, donde está Proinpa.

El pronóstico de la actividad agrícola para un próximo año se denomina Yapu, mientras que se llama “urqu urqu” a la costumbre de adivinar la suerte que tendrá la familia y se efectúa coincidiendo con la fiesta de Corpus Christi. Soto dice que para esa fecha la familia confecciona galletas, o k'ispiñas, con figuras de animales. El cabeza de familia se coloca de espaldas a la vivienda y lanza hacia atrás y al techo las galletas. Si amanecen húmedas, con rocío, el año será bueno. Si alguna se rompe significa que puede haber enfermedades con riesgo de muerte entre alguno de los familiares.

El grano de quinua tiene diversas formas de uso para combatir las afecciones hepáticas, las anginas y la cistitis.

Es un analgésico dental y tiene la cualidad de ser antiinflamatorio y cicatrizante. Puede que por ello se aplican emplastos de quinua negra, combinada con algunas otras plantas, para curar las fracturas de huesos.

Donde mayor placer produce es, sin duda, en la boca. La gama abarca desde lo salado hasta lo dulce. Además de sopas de quinua, las laguas o cremas, la ph'isara —el grano retostado y hervido como el arroz—, puede degustarse con carnes asadas, con azúcar y canela molida.

Muy pocas plantas alimenticias ofrecen tan diversos sabores y son útiles desde el tallo hasta el fruto. Pocas pintan de colores el altiplano como la quinua, el grano de oro.

Fuente: Diario Digital La Razón
URL: http://ea.gmcsa.net/2005/04-Abril/20050408/Rev_escape/Abril/esc050403a.html
Copyright:revista.serindigena.cl


Nota: La Quinua Real es un producto natural de Bolivia, tiene como nombre científico CHENOPODIUMQUINOAWILLD, planta cultivada en el altiplano boliviano desde la época de los Incas, es de tipo quinopodíacea pseudo cereal, que produce una semilla comestible pequeña de 2.63 mm. De diámetro, grano redondo semiaplanado de color blanco amarillento.

martes, 2 de septiembre de 2008

EL QUIRQUINCHO




Cuentan que hace mucho pero mucho tiempo, el quirquincho, antes de ser un animalito era un indio telero.

Era tejedor, pero casi nunca tejía, porque era muy perezoso.

Preparaba el telar lentamente y con desgano; colocaba los hilos de lana y empezaba...

Pero enseguida dejaba el trabajo: y decidía seguir al día siguiente.

Pasaban los días y entonces se acordaba de continuar con su tejido.

Se sentaba frente al telar, pasaba un hilo entre los hilos de la urdimbre y se ponía a descansar.

Al rato pasaba otro hilo y... se quedaba medio dormido...

Y así siempre; ¡qué perezoso!

Pasaba un hilo y descansaba diez... ¡Lástima!, prolijo es..., ¡pero tan haragán! decía la gente del lugar.

Llegó el invierno; los primeros vientos y heladas anunciaban que iba a ser muy frío.

Todos se preparaban para protegerse y fue entonces cuando el protagonista de esta historia se dio cuenta que no tenía nada de abrigo para ponerse.

¡¡Qué frío! Y yo sin ningún poncho para abrigarme... dijo-.

Voy a tener que tejerme uno... ¡qué le vamos a hacer!

Eso significaba que tendría que estar varios días frente al telar, teje que te teje, y ya de sólo pensarlo empezaba a sentirse cansado. Pero armó la urdimbre, preparó los lizos y el peine, eligió la lana, y empezó la tarea.

Al principio todo iba bien, muy bien: una pasada, otra pasada, apretar los hilos; una pasada, otra pasada, otra y otra más.

Cuando había hecho ya una franja se puso a contemplarlo. ¡Qué lindo iba eso!

La trama había quedado parejita, apretada. Era en realidad un tejido tan perfecto que él mismo se asombraba al verlo.

Entonces pensó en descansar un ratito. Y se quedó dormido.

Al poco tiempo despertó: ¡qué frío hacía!

No tenía más remedio que seguir tejiendo... Una pasada, otra pasada. Una pasada, una más y otra, y otra...

No había alcanzado a hacer otra franja cuando ¡seguro!: ya estaba cansado.

Pero el frío era cada vez más intenso, así que no había tiempo para descansar.

Tengo que terminarlo, o me voy a congelar!

Con gran desaliento miró todo lo que le faltaba por hacer. ¡No termino más!, ¡y hace frío!

Así fue que decidió continuar, pero como quería terminar pronto empezó a hacer la trama del tejido muy floja.

De esta manera le rendía más el trabajo. Una pasada, una descansada; una pasada, una descansada...

¡Y todavía le faltaban muchas franjas para terminar el poncho!

Entonces tomó hilos mucho más gruesos que los que estaba utilizando y menos retorcidos y siguió con su tarea.

Claro que de esa manera la trama quedaba cada vez más abierta.

Si sigo así no me va a abrigar nada, se dijo.

Y haciendo un gran esfuerzo de voluntad continuó el tejido cada vez más y más apretado hasta terminar el poncho con franjas parejitas y con la misma prolijidad con que comenzó.

¡Y al fin terminó y se puso el poncho que tanto trabajo le había dado!

Todo el tiempo que se pasó haciendo el poncho estuvo el dios de esas regiones observándolo.

Y desde arriba movía la cabeza, de izquierda a derecha, de derecha a izquierda:

¡Malo!, pensó, no tiene condiciones para ser hombre. Con tan poca voluntad para el trabajo, el pobre se va a morir de hambre. Lo voy a transformar en animalito, así podrá arreglárselas mejor.

Y así: lo convirtió en quirquincho. Su poncho se hizo caparazón para protegerlo de las inclemencias del tiempo.

Un caparazón que tiene en los extremos las placas apretaditas y en el centro grandes y separadas.

Como la trama del tejido de su famoso poncho.

Leyenda adaptada de la versión extraída de Garrido de Rodriguez, Nelli:
Leyendas Argentinas. Editorial Plus Ultra. Bs. As, 1985

lunes, 1 de septiembre de 2008

LOS PÉTALOS DE LA RODOCROSITA



Tras largos días y noches de andar, el chasqui alcanzó el último tramo del camino que conducía a la morada del rey inca.

Llevaba una singular ofrenda destinada al gobernante: tres gotas de sangre petrificadas, el precioso hallazgo fue recibido con mucha emotividad.

En el lago Titicaca, en tiempos pasados, se había construido el templo de las acllas: las vírgenes sacerdotisas del Inti.

En ese sitio se encontraban anualmente el sol y la luna para fecundar los sembrados y asistir a la sagrada elección de quien heredaría la responsabilidad de perpetuar la sangre inca.

Un día el invencible guerrero Tupac Canquí se atrevió a ingresar al sagrado templo, desafiando la tradición incaica.

Desde el momento en que descubrió a la bella ñusta aclla, nació su amor por ella.

La sacerdotisa le correspondió, consciente de ignorar las restricciones del Tawantinsuyo para las elegidas.

Juntos, escaparon hacia el sur, buscando proteger el vientre de la aclla lleno de vida.

El poder imperial bramó y destinó infortunados grupos armados a castigar a los culpables de la transgresión.

Tupac Canquí y la ñusta aclla se instalaron cerca del salar de Pipando, donde tuvieron muchos hijos descendientes de los aymarás, que fundaron el pueblo diaguita.

Sin embargo, jamás lograron deshacerse del hechizo de los shamanes incas.

Ella falleció y su cuerpo fue sepultado en la alta cumbre de la montaña, él murió poco tiempo después, ahogado en su triste soledad.

Una tarde, el chasqui andalgalá descubrió la tumba de la ñusta aclla impresionado por ver cómo florecía, en pétalos de sangre, la piedra que la cubría.


Rápidamente salió del estupor y arrancó una de las rosas para ofrendar al rey inca.

El jefe del imperio, aceptando con emoción la flor de la rodocrosita, perdonó a aquellos antiguos amantes furtivos.

En adelante, las princesas de Tiahuanaco lucieron con orgullo trozos de la piedra rosa del inca, símbolo de paz, perdón y amor profundo.


Leyenda diaguita, ocuparon los territorios de las actuales provincias de Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero y Tucumán de la República Argentina.

domingo, 31 de agosto de 2008

PUENTE CARRETERO

Foto Diario Quimilí, Santiago del Estero


EL PUENTE CARRETERO

Fue nominado “Hipólito Yrigoyen” y es Monumento Histórico Nacional.

El 12 de Febrero de 1927, se concretaba la inauguración del puente “Hipólito Irigoyen”, o más conocido como “El Carretero”, que comunicó de esta manera automovilística y ferroviariamente a las ciudades Capital y La Banda.

En agosto de 1924, ante la expectativa de la población, se iniciaron los movimientos y desplazamientos de grandes volúmenes de arena en el cauce totalmente seco, en plena estación invernal, luego se continuó con la horadación del suelo en los sitios donde se alojarían los pilares sustentadores de la colosal estructura metálica.

Esta monumental e imponente obra, a pesar del tiempo transcurrido, posiblemente esté en los puestos de vanguardia, en el continente americano, por sus características.

En 1922 Don Hipólito Yrigoyen, luego de una audiencia concedida al Dr Manuel Cáceres, Gob de Santiago del Estero, firmó un decreto facultando a la Dirección de Ferrocarriles para concretar este proyecto, que posteriormente estuvo a cargo del Ing Pedro Mendiondo y se llamó a licitación internacional por un momento de 8 millones de pesos.

* Características:


Los elementos o piezas para armar, esta especie de gigantesco mecano, fueron fabricadas en la ciudad de Rhur, Rep de Alemania y se emplearon alrededor de 6.400 Tn de acero.

El montaje se le confió a la empresa Müller-Binda, era suspendido en los meses de verano por la problemática que originaba las crecientes indomables del río y se continuaba en el otoño, al cesar las lluvias en la cuenca Salí - Dulce. Cada tramo, 12 en total tiene una altura de 14 m en su parte central y 10 m en los pórticos de los extremos que queda reducido a 8,50 metros por la presencia de arriostramientos.

Su ancho exterior es de 11, 42 m, mientras que el interior útil es de 10 m que se distribuyen: 3,50 m para las vías y espacio ferroviario, 6 m la vía automovilística, ambas separadas por un cordón de 30 cm, sobre el que originariamente se encontraba un alambrado, actualmente un guarda raid.

La longitud de cada tramo es de 70 m, por lo que los 12 le confieren al puente un total de 840 m de largo. Estos se apoyan sobre pilares de cemento que se profundizan hasta unos 16 m, están anclados en uno de sus extremos, mientras que los otros asientan sobre rodillos de 30 cm de diámetro fabricados de acero cementado.

Este apoyo, facilita la absorción de las vibraciones originadas por el desplazamiento de trenes y automotores y por otra parte la dilatación motivadas por la temperatura ambiente. Se estima además, que se emplearon aproximadamente 2.500.000 roblones (remaches).

* Tradicional:


Con el correr del tiempo esta vía de comunicación cotidiana se transformó en un elemento propio del pueblo, por ello la estructura motivó la inspiración de chacareras que son cantadas en todo el país, e indudablemente hacen que los turistas sientan la necesidad de conocer el famoso “Puente Carretero”.

sábado, 30 de agosto de 2008

RENÜPULLI, SALAMANCA DEL LAGO LÁCAR

Panorámica Lago Lacar
Esteban Gryszczuk
22.04.2008


Mi abuelo siempre sabía buscar la famosa Renüpulli, la salamanca que hay a las orillas del Lago Lácar. La cueva de brujos de la que su padre, que se llamaba Cheukemilla, tantas veces le habló.

Por aquel entonces, el padre de mi abuelo no vivía en el lago, pero se fue a perder por ahí.

Siempre había querido descubrir la Salamanca, quería estudiar la brujería para ser brujo. Pero no conocía la palabra santa, nunca la supo hallar.

La noche estaba oscura y no encontró el camino. De aquí para allá andaba, en la orilla andaba, y no oía más que el sholpín de la diuka de noche, que se va a dormir después que despierta la diuka del día.

Pero él no sabía salir de la maraña de las rocas partidas, aunque había habido buen agüero, que a la mañana, cuando salió de su casa, un zorro se le cruzó de izquierda a derecha.

¿Dónde andaba la suerte ésa?

Sin querer dijo una palabra muy mala, que a veces había escuchado, que no sabía qué quería decir.

¡Ay, ay, ay, ay! Entonces, de repente, oyó voces, cantos, música, risa de chicos. Había caballos que relinchaban, gatos maullaban, ladraban perros, mugían vacas, de toda clase de animales se oían, que parecía que salía de abajo de tierra.

Fue detrás de los ruidos, tanteando y golpeando las rocas, hasta que vio una abertura que no había visto, que quedaba a la izquierda del lago, si se mira de Pukaullu.

Estaba ahora parado en una cueva y una muchacha había, una linda muchacha que lo llamaba, que le hacía entender que hiciera la señal de la cruz y avanzara no más.

La cueva era de más o menos una cuadra de largo, igual de ancho y muy alta, que llenaría una montaña. Dentro salían caminos, pasillos que debían ir a otras cuevas.

Clarito, pero clarito, se oía bramar el lago. Y todavía más claro se sentían las voces que había oído.

¡Ay, ay! Se persignó de la sorpresa, anduvo hacia la luz y, de repente, lo dieron vuelta muchas veces y era oscuro de nuevo.

Asustado, seguía tanteando hasta que vio un poco de luz y tropezó sobre un cadáver ensangrentado, que solamente se pudo librar diciendo la palabra.

Apenas anduvo un rato, un sapo enorme se le tiró encima, le ensuciaba la manta de piel y lo escupía.

De nuevo dijo la palabra santa y lo soltó el sapo.

Pero en otro pasillo vino a salirle un chivo con cuernos afilados, que lo tiró al suelo.

En su aprieto volvió a santiguarse, y se escapó el chivo.

Y entonces una víbora, gorda como un brazo, llena de escamas y peluda, se le largó sobre el pecho como para ahogarlo. Pero él no supo mostrar miedo, ni cuando el bicho se le enroscó en el cuello y silbaba y le ponía la lengua cerca de la boca. Y tampoco perdió su fuerza esta vez.

La palabra santa espantó a la víbora y él pudo seguir andando hasta la pieza principal, que representaba una escuela.

Había allí muchos conocidos y parientes, sobre todo estaban los mellizos de la región, pero nadie se ocupaba de él, nadie le hacía caso al otro. Nadie saludaba: como desconocidos se trataban.

¡Ay, ay, ay, ay! Y hablaban todos en el Chilidugu, en la lengua de las brujas.

Y como había muchas cosas buenas que das, y mucha alegría, él no hizo caso y agarraba lo que le daban: ¡Lo mejor de lo mejor había ahí! Se bailaba, se bebía, gritaban, cantaban. Juguetones estaban, alegres estaban todos los que ahí había, que no tomaban clase en el momento. Porque él vio que ésa era la famosa escuela de Salamanca, la escuela de los brujos, que entran los verdaderos mapuche nada más, los verdaderos araucanos.

A esta cueva venían los brujos más grandes del mundo para aprender y enseñar. La más grande escuela era. Y, si aún hoy en día hay brujos, por esta escuela es, que aún hoy está y que siempre sigue enseñando, la renüpülli en el Lago Lácar.

Cuando había comido y bebido bastante, miró alrededor y pudo ver la enseñanza. Ahí estaban los mellizos, por ejemplo, que, según dicen, tienen mucha habilidad para ser brujos. Los trataban con mucho cuidado, tenían una enseñanza especial.

Algunos alumnos querían aprender la curandería, para sanar a los hombres.

Otros querían tener poder sobre animales sanos y enfermos, los querían tratar.

Otros querían saber dañar.

Otros aprendían la lengua de los animales para mandarlos que dañen a los hombres.

No se puede contar todo. Muchas cosas hay que pueden saber pocos hombres no más, los elegidos no más.

Ahí había uno que quería aprender a dañar a un enemigo, pero de lejos. La machi mayor agarró un sapo gordo, viejo. Lo ató fuerte y lo colgó. Así le iba a pasar al enemigo. Se iba a sentir apresado. El tiento mojado se le iba a ajustar cada vez más. Aplastado se iba a sentir. Hasta morirse de dolor y de hambre y sed.

Había una que preguntó cómo podía enamorar y tenerlo enamorado al hombre.

Entonces, la machi mayor agarró una rana grande -posiblemente era un sapo también- y mostró cómo hay que pasar la panza blanca por la cara del hombre diciendo palabras para tenerlo enamorado siempre.

Otros querían aprender a hacer llover. Un sapo vivo y otro muerto ponían, panza arriba, sobre el suelo, y decían la palabra, y en seguida, pues, caía la lluvia.

Lo principal siempre era la palabra. En otra pieza se enseñaba a los veterinarios.

Justo practicaban el ampiñ, colocar plantas secas molidas y otras cosas que no se pueden llamar buenas. Ahí aprendían cómo se trata heridas abiertas, cómo se libra de gusanos a los animales; contarlos, medirlos, mandar que debieran abandonar el animal.

Aquí había unos mellizos que él conocía bien, pero que no le hacían caso, y que aprendían el arte de curar. Porque nacen para brujos ésos.

Ahí llegaba un zainu, un caballo oscuro, que en la paleta derecha tenía una herida llena de gusanos.

La bruja mostró cómo se podían contar y medirlos. Primero rezó un rezo que él no pudo recordar y los alumnos lo repetían. Luego agarró una varita fina y rompió un pedacito, de modo que tenía el largo de los gusanos.

"En nombre de la virgen digo yo: este zaino tiene veinticinco lombrices de este tamaño. Ya viene uno, quedan veinticuatro si lo mato." En eso cayó de la herida un gusano y ella lo echó al fuego. Después vino a caer otro. Ella decía: "quedan veintitrés si yo lo mato". Y siempre lo mismo, hasta que la herida estaba limpia de bichos. Con cada gusano tiraba un pedacito de madera al fuego, hasta que había terminado con el último gusano. El zaino estaba curado.

Muchas de estas cosas vio el padre del abuelo.

También que a los gusanos que están en las heridas de los árboles, en nombre de Jesús, María y José, se les pone tres días de tiempo para dejar el sitio, irse a otro lado, a otros campos o animales. También obedecían en seguida.

Ahí vio cómo los dueños de rebaños se procuraban anchimallén, porque necesitaban ovejeros sin entrañas, que no comían carne, que toman sangre no más, así no les robaban animales.

Traían chicos robados, les quebraban el espinazo, les sacaban la tripa gorda y los dejaban achicados cosiéndolos.

Así se convertían en fantasmas, en duendes, en enanos que ya no crecen y usan el chiripá no más o que tienen un pedazo de cuero sobre el pecho, con la cola colgando sobre el pecho, que brilla.

De noche, el anchimallén anda por las montañas y las rocas y se le ve brillar la luz mala, que siempre anda con él.

Fuerte ladran los perros cuando ven la luz, y tiemblan y se esconden.

Lo mismo hacen los hombres. Porque sabe que ésos son sirvientes de los brujos, y que conocen la palabra y que matan, no más, con la palabra.

En esta cueva, pues, se hacían los anchimallén, los "hombres sin tripas".

Y también enseñaban el granizo, la fuerza para sostener una avalancha de nieve o para hacerla caer sobre un enemigo, hasta en el verano.

Enseñaban a soplar enfermedades y otros males, manejar la piedra hueca.

Y todo eso y mucho más se sabía aprender ahí.

El chilidugu sabía. Secretos eran esos que no había que descubrir fuera de la cueva. Todo poder perdían los que contaban algo. Ya no se pueden volver animales o ser invisibles. Fieles tenían que ser en guardar el secreto, la palabra santa. Así les insistía la machi mayor.

En la escuela no más se los dejaba pronunciar la palabra santa; si no, los iban a perseguir y matar.

El camino tenían que ocultarlo a los padres, a las otras personas. Con relbún les escribían los signos que los podían ayudar, que para los que no saben son garabatos no más, que no permiten hallar la entrada.

Brujos tiene que haber siempre, hacen falta los brujos, hacen falta espíritus, las almas de los finados esperan que las llamen.

Mientras que la machi mayor decía estas cosas y otras más, Cheukemilla se dio cuenta que la camisa de la víbora le envolvía el pecho y la espalda. Se había sacado la camisa la víbora cuando se le enroscó al pescuezo.

Con rabia y con asco, a tirones la sacó y la tiró al fuego.

Entonces, de repente, se hizo oscuro alrededor.

Cuando se recobró, estaba echado sobre las rocas de luko, que entran bastante en el lago, a la otra orilla del Lácar, a la derecha, mientras que él había entrado en la cueva por la izquierda.

Tenía el cuerpo herido, machucados los huesos y nunca más volvió a sanarse del todo.

Lo peor del caso, es que probó muchas veces y no supo hallar más la entrada de la cueva; nunca más supo hallar la escuela de los brujos, la Salamanca ésa.

A pesar que más tarde se fue con la tribu donde creía que estaba la cueva, a la orilla izquierda del Lácar. Tampoco supo acordarse del chilidugu, de la lengua de los brujos.

Ni de la palabra santa se sabía acordar.


Recopilado por Bertha Koessler, 1962.
Narrado por el cacique Abel Kurüuinka.
Fuente: http://ar.geocities.com/argentinamisteriosa/


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/03/la-leyenda-de-la-cueva-de-la-salamanca.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/01/la-salamanca.html