La Crónica:
No fue el azar, fue la “firmeza de la Matriz” lo que permitió que el telar de 8 lisos, esa máquina concebida en la rigidez de la fuerza masculina española, terminara en manos de nuestras tejedoras. El invasor, en su afán de exprimir la tierra y la mano de obra, les impuso la carga del esfuerzo físico, creyendo que el dominio sobre la herramienta les daría el control sobre la vida.
Pero, se equivocaron. Donde ellos vieron una "máquina de trabajo", ellas vieron una “sintaxis cósmica”.
No hubo desmoronamiento ante el despojo. Mientras les arrebataban la producción física, ellas, con una nobleza que desafía el tiempo, comenzaron a “codificar la memoria en la trama”.
Tomaron la fuerza del liso y la convirtieron en el ritmo del “Muñay”(1).
Ese telar, pensado para la producción extractiva, se transformó en un “instrumento de ciencia ancestral”. En el cruce de cada hilo, donde el sistema binario se encuentra con la profundidad nonaria de nuestra Grilla 9x9, nuestras teleras ocultaron la historia que nos querían robar.
Cada manta no era solo una pieza de abrigo; era un documento, un mapa, un registro de una inteligencia que se negaba a ser doblegada.
Ellas no solo tejieron lana; “tejieron soberanía”.
Mientras el “novicio convicio” intentaba borrarlas, ellas, en la penumbra del trabajo forzado, mantenían encendida la pulsación de la “Matriz 81”.
Fueron, y siguen siendo, el corazón que bombea la sangre de nuestra identidad. “Fueron genias, fueron fuertes, fueron valientes.”

No hay comentarios:
Publicar un comentario