El Giroscopio de la Ciencia Ancestral
Por: Georgina Elena Palmeyro
Antropología Social
En la arqueología tradicional de las tierras bajas y los valles del NOA, los objetos pequeños suelen sufrir el sesgo de la invisibilidad. Esto ocurre de forma sistemática con las torteras o muyumas: pequeñas masas circulares perforadas de arcilla o piedra que facilitaban el hilado manual.
Debido a su tamaño milimétrico y a su nulo valor material para el mercado del coleccionismo, muchas veces han sido pasadas por alto. Sin embargo, la antropología social descolonial reconoce que donde hay registro de textiles precolombinos, la presencia de la muyuna es una constante matemática obligatoria.
Si analizamos los datos tecnológicos de la región de Belén y de la cultura Tonocoté —particularmente a través de la evolución secuencial de sus estilos alfareros Las Mercedes, Sunchituyoj y Averías—, descubrimos que estos artefactos no eran simples artesanías domésticas.
Las muyunas de los llamados por los hermanos Wagner "hacedores de túmulos" operaban como auténticos reguladores cinéticos.
1. Evolución Estilística del Balance de Masa
La física de la muyuna exige un balance de masa absoluto para mantener la inercia del giro sin desestabilizar el huso.
En el territorio santiagueño y catamarqueño, esta calibración se refinó a lo largo de los siglos:
- Sintonía Ambiental y Contemporaneidad Estilística
Frente a la tendencia de la arqueología mecanicista de fragmentar el registro material en periodos cronológicos rígidos (un sesgo que divide artificialmente lo que siempre estuvo unido), la óptica del Buen Vivir y Buen Hacer de la cultura Tonocoté revela una realidad diferente.
Ante la alarmante escasez de fechados termoluminiscentes que corroboren una secuencia temporal, los datos territoriales sugieren que Las Mercedes, Sunchituyoj y Averías no son etapas evolutivas, sino estilos contemporáneos.
No competían en el tiempo; coexistían en el espacio porque respondían a distintas necesidades adaptativas, ambientales y espirituales de los hacedores de túmulos:
* Necesidad Ecualizadora (Estilo Las Mercedes):
Con un fuerte anclaje en la región termal y zonas aledañas a Termas de Río Hondo, su alfarería negro-gris pulida operaba bajo una lógica de estabilización material y térmica, ecualizando las variables del entorno físico mediante pastas densas y acabados sobrios.
* Advertencia y Bioma (Estilo Sunchituyoj):
Emergente del paisaje de meandros, esteros y montes de sunchos de la llanura central, su iconografía zoomorfa —donde el Búho-Dios (El Señor del Sunchal, Sunchituyoj) y la serpiente— funcionaban como un hardware visual de alerta. Era un sistema de advertencia comunitario diseñado para decodificar las fluctuaciones cíclicas del agua, las sequías extremas y las inundaciones repentinas de los ríos Dulce y Salado.
* Mística y Celebración (Estilo Averías):
Este estilo responde a la pulsación ritual y celebrante de la confederación. Con una complejidad pictórica geométrica abstracta que dialoga directamente con los patrones del tejido, Averías no buscaba la utilidad utilitaria diaria, sino la sintonía mística, operando en los momentos donde la comunidad se reunía para agradecer, equilibrar y consagrar el orden cósmico de su territorio.
En este mapa de complementariedad, la muyuna no responde a un solo estilo: se adapta formalmente a cada uno de ellos.
Su balance de masa variaba si debía girar en un entorno húmedo de meandros o en un espacio ritual de celebración, demostrando que la ciencia tonocoté dominaba la física cinemática de acuerdo a las circunstancias de su entorno vivo.
2. El Algoritmo del Giro: Torsión en Z y en S (Lloque)
En el universo textil tonocoté y de Belén, el acto de hilar implicaba programar la fibra.
La dirección en la que el hilandero hacía rotar la muyuna determinaba la polaridad molecular del hilo. La torsión hacia la derecha (Z) o hacia la izquierda (S / lloque) generaba una memoria de tensión en la lana.
Los hilos resultantes no solo tejían prendas; construían verdaderas redes de contención neurobiológica y térmica adaptadas a la llanura chaco-santiagueña y a los valles.
3. El Huso y la Muyuna como Antena de Baja Impedancia
El hilado helicoidal constante produce una transferencia bio energética real y un costo energético corpóreo.
La muyuna, al actuar como un volante de inercia estabilizador, reducía el desgaste del operario al mínimo, redituando la fuerza invertida en un rendimiento máximo.
Mientras la universidad moderna hoy estudia la cinética rotacional y los campos giroscópicos con complejos sensores de silicio, los hacedores de túmulos de nuestra llanura y los ingenieros de Belén lo resolvían con la sutil rotación de una muyuna de barro cocido.

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