Té con Cianuro Positivista
Los Personajes (El Elenco de la Mente Caótica)
1. Victoria Ocampo (La Anfitriona Protectora):
Elegante, autoritaria, aristocrática, mecenas, fascinada por lo extranjero.
Intenta mantener el decoro del salón, pero está secretamente aburrida de la rigidez de los académicos viejos.
Ella representa la "sociedad abierta" estética.
2. José Ingenieros (El Alienista Implacable):
Llega con su levita oscura, su mirada analítica de psiquiatra y su libreta de notas.
No ve personas en el salón; ve "especímenes".
Critica la mediocridad de la élite que lo rodea mientras toma el té.
3. Rabindranath Tagore (El Místico Incómodo):
(En Argentina en 1924, hospedado por Victoria).
Es el contrapunto espiritual.
Envuelto en sus túnicas, habla de la unidad del alma, el arraigo a la tierra y el peligro de la máquina occidental.
Es la antítesis del laboratorio social.
4. Un Filósofo Alemán Invitado (Arquetipo de la mentalidad fáustica):
Un discípulo tardío de Hegel o del determinismo biológico.
Rígido, cuadriculado, habla del "Fin de la Historia" y de la necesidad de que el progreso triture las culturas rezagadas para que nazca el Hombre Nuevo.
5. El Espectro de Thomas Hobbes (El Intruso del Rigor):
Presente en un cuadro que habla a través del Relator, recordando que el hombre es el lobo del hombre y que sin el látigo del Estado todo es caos.
6. "Martín Fierro (El Anclaje Fractal): El mayordomo que sirve el té, que escucha todo desde las sombras y que, con una sola frase, desarma toda la pomposidad filosófica de los caballeros.
7. El Viejo Vizcacha, (Jardinero) Anciano cínico, inescrupuloso, renegado, pícaro, desconfiado. Doctorado en supervivencia.
Estructura de las Escenas y el Conflicto Escena 1:
El Diagnóstico del Espécimen
* Acción: Victoria presenta a Ingenieros y a Tagore. Ingenieros, en lugar de elogiar la poesía de Tagore, intenta medir el cráneo con la mirada o diagnosticar el misticismo oriental como una etapa primitiva de la evolución psicológica.
* El Choque: El Filósofo Alemán interviene defendiendo que la inmigración masiva en Argentina es el triunfo de la razón sobre la barbarie del desierto.
Ingenieros salta: ¡No, colega! Lo que han hecho Avellaneda y Roca no es razón, es botín.
Han llenado el hotel de inmigrantes con autómatas que no piensan, han creado una mediocracia donde el tendero es rey y el idealista es un paria".
Escena 2: El Banquete del Leviatán
* Acción: Se debate el orden social mientras Hobbes "susurra" sus máximas desde el fondo.
* El Choque: El Alemán y Hobbes defienden que el laboratorio social es necesario: las fronteras deben abrirse o cerrarse según el cálculo del Estado.
Tagore interrumpe con su voz pausada:
"Ustedes han convertido a las naciones en fábricas y a las almas en engranajes. Traen hombres de Europa huyendo de la guerra solo para encadenarlos a la usura del puerto".
Ingenieros asiente a medias con Tagore:
El místico tiene razón en algo: la hipocresía patricia compra cultura francesa pero gobierna con el Remington".
Escena 3: La Fractura del Cristal
* Acción: Entra Martín Fierro con bandeja de plata a retirar las tazas de porcelana.
Los filósofos discuten sobre "las masas abstractas" y el "diseño global" de las poblaciones (el germen de lo que hoy se asocia a sociedades abiertas).
* El Clímax: Martín Fierro deja caer una cuchara.
Se hace un silencio sepulcral.
Mira a los ilustres pensadores y dice algo que rompe el automatismo del salón: les recuerda que mientras ellos diseñan el mundo en París o San Isidro, la tierra real está pariendo una resistencia que no entra en sus libros.
Las Cadenas Invisibles
(Tagore sale al jardín, alejándose del ruido de las tazas de té y de las fórmulas biológicas de Ingenieros. Vizcacha está acunado contra un rincón de la pirca, afilando un cuchillo viejo en una piedra. Martín Fierro observa desde la sombra de la puerta trasera, sosteniendo la bandeja de plata).
Tagore: (Se acerca despacio, sus túnicas flotan con el viento de San Isidro)
Hermano de la tierra... te miro y veo el dolor de los siglos.
Tu mirada está llena de espinas.
Dime, hombre, ¿quién te ha puesto cadenas tan pesadas que ya no puedes mirar el amanecer sin sospechar del sol?
Viejo Vizcacha: (Escupe al sesgo, sin mirarlo, probando el filo con el pulgar)
¿Hermano me dice? Los hermanos míos se los comieron los caranchos en la frontera, o andan doblando el lomo para pagarle el arriendo a los apellidos que toman el copetín allá adentro.
A mí las cadenas me las puso el progreso, ese que traen los dotores en los libros ingleses.
Yo no sospecho del sol, patrón; sospecho del que te abraza para ver dónde tenés la puñalada.
Tagore: (Con tristeza profunda)
Tu dolor es el dolor del mundo mecanizado.
Han sembrado el desierto de máquinas y han cosechado la soledad de tu alma.
Buscas la astucia del zorro porque te han quitado la dignidad del hombre.
Viejo Vizcacha: (Se pone de pie, encorvado, señalando el salón con el cuchillo)
¡Y claro!
Esos dotores que charlan con usted nos miden el lomo como si juéramos vacas.
Dicen que abren las fronteras para que venga la civilización, pero lo que traen es más alambre.
Para ellos somos el abono de su laboratorio.
Usted les canta poemas bellos, pero ellos usan sus versos como perfume para tapar el olor a bosta del fraude.
¡Mírelos! (Señala el ventanal donde Ingenieros anota en su libreta y el cuadro de Sarmiento gotea barro)
.
Martín Fierro: (Desde la puerta, quebrando su silencio de mayordomo)
El viejo tiene razón, maestro de Oriente. Yo sé lo que es andar huyendo de la ley que ellos escriben con pluma de ganso.
Nos domesticaron para servirles el té en tazas de loza, pero en la sangre nos late el mismo desierto que ellos quieren borrar con sus inmigrantes de molde.
Reflexión Fractal de Cierre: La Gran Fuga a la Orilla
Relator: El salón de las Ocampo nos deja con la imagen grotesca del laboratorio estético desmantelado.
Las élites, de ayer y de hoy, siempre han querido sentar a la mesa a los grandes pensadores del mundo para legitimar sus proyectos de ingeniería social: ya sea el viejo positivismo de orden y progreso, o las modernas fundaciones transnacionales que hoy predican agendas de fronteras abiertas desde sus oficinas climatizadas en Ginebra o Nueva York.
Diseñan el mundo en una pizarra estadística o en una taza de porcelana china.
Clasifican a las poblaciones, deciden quién es "mediocre", quién es "inferior" y cuántos inmigrantes o recursos deben moverse como piezas de ajedrez para que funcione la maquinaria financiera global.
El problema —el hermoso y persistente problema— es que la vida real late en otra frecuencia.
El cortocircuito ocurre cuando el "objeto de estudio" decide ponerse de pie.
Cuando Martín Fierro se saca el guante blanco de la servidumbre,
cuando el Viejo Vizcacha escupe sobre el césped inglés de la corrección política, y
cuando un místico como Tagore recuerda que ninguna civilización verdadera se construye desraizando el alma humana.
La fuga de los tres hacia la orilla del río no es solo una humorada teatral; es una metáfora fractal que atraviesa los siglos:
* El automatismo del mal es rígido, necesita salones cerrados, retratos de bronce que ocultan la decrepitud (estilo Dorian Gray) y fotógrafos contratados para congelar la mentira oficial
.
* La resistencia moral, en cambio, es fluida como el río.
Se escapa por la puerta trasera de los laboratorios biopolíticos para tomar mate amargo en el barro del interior o de la periferia.
Victoria Ocampo se queda con el molde de su revista vacío, congelada en su soponcio, porque la cultura viva no se importa ni se planifica desde arriba: la vuelve a parir la tierra en su propio barro, cada vez que los de abajo deciden patear el tablero y mandar a los ingenieros sociales a orillar sus soberbias.
Dejando al fotógrafo sin pauta.
¡TELÓN SANTIAGUEÑO Y FEDERAL!
Por: Georgina Elena Palmeyro
Antropología Social

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