sábado, 11 de julio de 2009

ENLIL

Ekur de Enlil en Nippur

ENLIL: dios supremo del panteón sumerio-acadio, es el creador de la humanidad. Sus poderes y competencias específicos cambiaron mucho con el tiempo. Sustituyó a Anu, dios del cielo, como deidad suprema, al ser un dios más "cercano" para la gente. Pese a ser su creador, es él quien ordena un diluvio para acabar con la humanidad.

Astronómicamente era asociado con el "Camino de Enlil", región del cielo al norte del ecuador celeste, a veces coincidente con el Trópico de Cáncer. También se le relacionó con las Pléyades (Mul-mul, en sumerio) y con el planeta Júpiter. En algunos lugares era conocido como Ellil. Posteriormente sería asimilado por el dios de Babilonia, Marduk. Era representado mediante una corona sobre un altar o por siete estrellas (las Pléyades). Su número era el 50. Tradicionalmente, el centro de su culto era Nippur, donde estaba el E-kur, el principal templo a él dedicado.

Imagen
historiaantigua.es

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/01/anu.html

viernes, 10 de julio de 2009

EL FANTASMA DE LA ESQUINA DE LAS MONJAS

En aquella época colonial en la que, según opinión de un reconocido autor, el diablo andaba suelto y los fantasmas proliferaban por todas partes, generalmente había detrás de cada uno de ellos una historia o una leyenda como la que se suscitó en nuestra ciudad alrededor de la llamada "Esquina de las Monjas".

Tan pronto anochecía nadie se atrevía a pasar por la Esquina de las Monjas ubicada en ese entonces en la intersección de las calles Bernardo Valdivieso y 10 de Agosto, debido al terror que inspiraba una tétrica figura que allí se aparecía; y si la noche era obscura se destacaba más la figura de una masa informe que se movía en todas direcciones, mientras que si la noche era clara el fantasma brillaba a la luz de la luna como un bulto espectral al que nunca pudo vérsele la forma de su cara, ni sus brazos, ni sus pies…, nada que no fuere un enorme bulto blanco que inspiraba un indescriptible terror.

¿Qué misterio encerraba el fantasma de la Esquina de las Monjas?
Nadie se atrevía a encararlo. Todos huían despavoridos apenas escuchaban el rumor que escapaba del choque del viento con sus vestiduras y peor aún cuando su blanca figura se erguía imponente ante los desorbitados ojos del atrevido que osaba acercarse un poco más.

Así transcurrieron algunos meses y la ciudad estaba sobrecogida de temor. Pero un anoche en la que un grupo de jóvenes bebía y bromeaba alrededor de la mesa de una cantina, uno de ellos se levantó y dijo:

¡Vamos a pelear con el fantasma de la Esquina de las Monjas!

La mujer del cantinero se santiguó al escuchar semejante desacato, pero los otros jóvenes se pusieron de pie y llenos de euforia exclamaron:

¡Vamos!

No tardaron mucho tiempo en llegar al sitio elegido pues se encontraban cerca y para entonces la ciudad apenas tenía unas cuatro cuadras de ancho por el doble de largo. Mas cuando vieron de frente la blanca y espectral figura, retrocedieron amedrentados y pretendieron huir. Pero entonces escucharon la voz de su cabecilla que cerrando los ojos y tomando aliento gritó.

¡Alma de la otra vida!: ¿qué busacas en este mundo…?

Un silencio profundo fue la única respuesta cuando el viento empezó a agitar las vestiduras del fantasma, el joven abrió los ojos y se encontró con una sábana blanca que había sido estratégicamente colocada en lo alto de la Esquina de las Monjas para ahuyentar a los transeúntes. Al mismo tiempo un hombre salió furtivamente por una de las ojivas del campanario que quedaba justamente en dicha esquina y se dio a la fuga…

Una imprecación grosera salió entonces de los labios del valeroso joven que gritó a sus compañeros:

¡A él, amigos síganlo, que allí va el fantasma de la Esquina de las Monjas!

Y mientras ellos marchaban atrás del fugitivo, el joven cabecilla se introdujo al campanario por la misma ojiva por donde había visto salir al fantasma y allí se encontró con un bulto grácil y ligero que se apretujaba contra la pared como si quisiera desaparecer. Pensó proceder con el desprecio y la dureza de las circunstancias lo ameritaban, pero en ese instante una nube desgarrada dejó penetrar la luz de la luna por una de las ojivas del campanario e iluminó una faz pálida, hermosa y cubierta de lágrimas, lo cual lo hizo detenerse y su actitud hostil casi se troncó en reverencia.

Sin embargo, recordando al punto que esa mujer estuvo allí minutos antes con un hombre, volvió a sentir coraje y la obligó a descifrarle el enigma del fantasma.

Don Lucas Samaniego era entonces uno de los hombres más acaudalados de Loja. Heredó una gran fortuna y como en su hogar había un solo heredero, su hijo Santiago, no tuvo reparos en invertir gran parte de esa fortuna en educarlo de la mejor manera. Después de que terminó la educación primaria lo envió a la capital para que continuase los estudios secundarios y de allí paso nada menos que a París para seguir la carrera de medicina que había elegido.

Cuando regresó a Loja graduado de Médico todas las jovencitas suspiraban por él, pues a su profesión, a su fortuna y a su aire de elegancia que había adquirido en Francia, se sumaban sus cualidades morales y físicas que eran excelentes, todo lo cual hacía de él, definitivamente, el soltero más codiciado de la ciudad.

La familia de Santiago, por supuesto, ya le había elegido una novia entre las más distinguidas, bellas y acaudaladas damas de la alta sociedad lojana. Pero ello no impidió soñar con su amor a tantas lindas jovencitas que se hallaban en la flor de la edad, entre quienes se encontraba Amparito Espinosa, de familia decente pero pobre y que se enamoró perdidamente de Santiago desde el primer instante que lo conoció.

María Amparo no abrigaba ninguna esperanza de matrimonio con Santiago y simplemente lo amaba como se ama al amor, a la primavera, al sol y a la lluvia. Por eso se pasaba largas horas soñando con él ya sea en las noches que su amor le robaba el sueño o cuando se situaba en el balcón de su modesta casa sólo para verlo pasar. Al principio él ni siquiera se dignaba mirarla, pero cuando aquello ocurrió después de varios meses de constante espera se produjo el milagro de amor y comenzó un mudo idilio que jamás conoció de palabras bonitas, de promesas ni de nada… Sólo amor en la mirada de los dos que se atraían poderosamente en todos los sitios donde se encontraban y que más tarde el comenzó a buscar en sus ojos pasando repetidas veces frente al balconcito de su casa.

Al verla como se arreglaba y se ponía esplendorosa con el amor que el joven médico le inspiraba, su madre le repetía frecuentemente:

No te ilusiones, hija. Él nunca se casará contigo…

En medio de estas circunstancias un día tocó a la puerta uno de los jóvenes más apreciados de la ciudad y con todo respeto pidió hablar con los padres de María Amparo a quienes solicitó la mano de la joven. Nunca habían sido novios ni tampoco ella había sido consultada previamente, pero el joven creyó que su actuación era la más correcta para llegar a convertirse primero en el novio oficial y luego en el esposo serio y circunspecto que anhelaba ser.

Un violento rechazo fue el primer impulso que brotó del corazón de María profundamente enamorada de Santiago. Mas…, pensándolo bien, creyó que había llegado la oportunidad de saber si realmente era amada. Por eso no les dio una inmediata negativa a sus padres cuando fueron a comunicarle acerca de las buenas intenciones de ese improvisado pretendiente, sólo prometió pensarlo.
Largo se le hizo el tiempo que tuvo que esperar para tener la oportunidad de hablar con Santiago. Al fin se encontraron en una fiesta en casa de amigos comunes y cuando él la invitó a bailar, ingenuamente le contó que alguien había ido a pedirla en matrimonio.

Estaba segura que él habría de retenerla si es que verdaderamente la amaba.

Pero… cuán equivocada estuvo, él era un hombre maduro y de mucho mundo; ella una pobre muchacha sencilla e ingenua a quien él muy cortésmente dejó que se fuera.

Cuánto lloró y lamentó su error la enamorada joven, él también sintió esa despedida como un latigazo en su orgullo de dios herido. Pero no hubo vuelta. El formalizó su matrimonio con la elegante dama que sus padres le eligieron y a María Amparo no hubo quien la convenza de que acepte como esposo al que la pidió primero ni a ninguno de los que le propusieron después.

¡Me haré monja! dijo al fin un día la hermosa joven que apenas había cumplido los 18 años de edad y efectivamente entró en un convento de clausura que había en la ciudad.

Prematuras canas pintaban la cabeza del correcto cuando un día fue llamado de urgencia porque se moría una monja del convento de clausura. Tomó su maletín y acudió presuroso a la cabecera de la moribunda. Aquella aventura de su juventud y aquel platónico amor por una jovencita tonta e insignificante habían quedado tan hondamente sepultados en sus recuerdos que jamás pudo imaginarse que podrían revivir ante la presencia de esa religiosa que agonizaba y que, al mirarla con detenimiento, lo dejó paralizado por la sorpresa e involuntariamente pronunció su nombre:

¡María Amparo!

Y como ni siquiera él mismo se había dado cuenta de cuán fuerte fue ese sentimiento que una vez sintió en lo profundo de su alma, al volver a verla después de tantos años pudo reconocer que verdaderamente la había amado. En un instante pasaron por su mente todos esos imborrables momentos de amor purísimo y cristalino que vivió junto a la jovencita que amó con el más noble de los sentimientos humanos y sintió nostalgia por esa hermosa etapa de la juventud.

Pero todo eso no duró más que un instante e inmediatamente comenzó el médico a ejercer su noble profesión y aunque las manos le temblaban imperceptiblemente, examinó con cuidado a la religiosa y le prodigó las atenciones que fueron necesarias para salvarla del inminente peligro.

Antes de retirarse prometió volver cuantas veces fuesen necesarias y así lo hizo y continuó haciéndolo inclusive cuando la paciente había superado ampliamente el peligro de su enfermedad.

Por eso prudentemente un día la Madre Abadesa le agradeció sus servicios y el médico ya no pudo entrar en el convento.

Pero el recuerdo de María Amparo ahora convertida en una hermosa y dulce religiosa se clavó como una espina en el corazón de Santiago.

Ya no cabía duda de que el demonio andaba trabajando con habilidad en el alma de ambos, pues ella también no volvió a conocer la paz después de aquellas largas visitas del médico durante su penosa enfermedad. Y al fin él logró ingeniarse para citarla a las once de la noche en la torre del campanario de la iglesia, dónde siguieron viéndose por algún tiempo.

Y allí estaba ahora también, pero ya no en los brazos de su amante y protegida por el fantasma que él había inventado para ahuyentar a la gente, sino acosada por el enemigo que le exigía confesar la verdad, y la verdad fue dicha tal como acabamos de conocerla.

Esta es la historia del fantasma de la esquina de las monjas: una blanca sábana puesta allí por dos amantes para ocultar su prohibido amor.

Y cuenta la leyenda que el joven que logró descifrar el enigma, bajó del campanario asombrado de cuanto había escuchado, y cuando sus amigos le contaron que se había escapado el hombre al que persiguieron, no les reveló el nombre del respetable profesional que había andado enredado en esa aventura ni tampoco les dijo una palabra acerca de la enamorada religiosa que encontró en lo alto de la torre.

Esto se supo después de muchos años, cuando el médico se había convertido en un venerable anciano y la Religiosa murió como una santa dedicó el resto de su vida a expiar ese pecado de amor.

Fuente:
Loja de Ayer; Relatos, Cuentos y Tradiciones de Teresa Mora de Valdivieso
Loja, Ecuador
http://www.vivaloja.com/content/view/244/54/

jueves, 9 de julio de 2009

GILGAMESH


Gilgamesh o Gilgamés, también conocido como Istubar, es un personaje legendario de la mitología sumeria.

Según el documento llamado lista Real Sumeria, fue el quinto rey de Uruk hacia el año 2650 a. C. y protagonista del Poema de Gilgamesh, también llamada La Epopeya de Gilgamesh en la que se cuentan sus aventuras y búsqueda de la inmortalidad junto a su amigo Enkidu (Enkidu fue creado por Aruru por petición de Anu que oía las quejas de la gente sobre Gilgamesh y ésta le dijo a Aruru que creara un ser tan fuerte como Gilgamesh, hijo de la diosa Ninsun y un sacerdote llamado Lillah. Gilgamesh, al enterarse de la existencia de Enkidu, envió a una prostituta sagrada llamada Shamhat, que pasó seis días y siete noches haciendo el amor con Enkidu para convencerle de que era mejor una vida sabia y social que una vida de soledad y brutalidad en el bosque).

La mitología cuenta que Gilgamesh fue un rey déspota que reinó en Babilonia en la ciudad de Uruk (actual Warqa, en Irak).

En la Biblia se hace referencia a esta ciudad con el nombre de Erech. Fonéticamente, su evolución puede haber dado el nombre a Iraq.

Según la lista de reyes de sumeria, el padre de Gilgamesh y predecesor en el trono fue Lugalbanda.

La leyenda decía, además, que su madre era la diosa Ninsun.

A Gilgamesh le sucedió en el trono su hijo Ur-Nungal, que gobernó durante 30 años.

Imagen
clt.astate.edu

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/01/poema-de-gilgamesh-fragmento.html

miércoles, 8 de julio de 2009

MAORÍ

Maui taming the sun
The Marae
Te Papa Museum of N.Z.

MITOLOGIA MAORÍ (2ª parte)

Tane y sus hermanos componían el Ira Atua (el Principio Divino) buscaban el mundo natural para el Ira Tangata (el Principio Humano).

En una búsqueda incesante, Tane el creador ejerció sus poderes de procreación sobre varios elementos de la naturaleza, dando así origen a los árboles, los pájaros y los insectos. De estos resultados, los dioses concluyeron que el Ira Tangata no podía derivar a partir del Ira Atua, así que se necesitaba un diferente acto de creación para los humanos. Para conseguirlo, Tane creó a Hineahuone, la doncella formada de la tierra e influyó en ella la fuerza vital en su boca y sus fosas nasales. Entonces Tane se unió a Hineahuone y de la pareja nació Hinetiitama, la doncella del amanecer. Posteriormente el propio dios se unió a Hinetiitama en relación incestuosa para producir otros hijos.

Un dia, Hinetiitama le preguntó a Tane por su padre. El dios le dio toda clase de evasivas, lo que le condujo a la inevitable conclusión de que su padre era su propio marido. El descubrimiento afectó tanto a Hinetiitama que huyó en dirección al submundo de Rarohenga. Mientras atravesaba el portal al inframundo, se volvió hacia Tane, que la había seguido hasta allí y despidiéndose le dijo: “Tane, regresa con nuestra familia. He tenido una fuerte conexión con el mundo de la luz y ahora deseo yacer en el mundo de la noche”. Tras decir esas palabras, descendió hacia Rarohenga, donde se convirtió en Hinenuitepo, la diosa de la muerte.

En un mito de creación donde sólo hay una pareja, el incesto es inevitable para poder establecer descendencia. Pero ese hecho no absolvía al hecho del juicio moral, de hecho la evasiva respuesta de Tane a Hinetiitama y su reacción al descubrimiento de que su relación era incestuosa, sugiere que existía un natural rechazo hacia el tema. La historia servía para establecer y promulgar el tabú del incesto entre el pueblo Maorí.

Entre los descendientes de Tane y Hineahuone surgió Maui, el más importante héroe de la mitología Maorí.

La importancia de Maui deriva tanto de las circunstancias de su nacimiento como de sus muchos logros. El era el último de 5 hijos, lo que se conoce como un “potiki”. En una sociedad basada en los derechos de sucesión por orden de nacimiento, ser el menor de sus hermanos lo colocaba en un status jerárquico inferior. Pero también tuvo la desventaja de nacer prematuro, muy débil y prácticamente muerto, por lo que fue considerado como aborto.

Taranga, su madre, cortó el moño de su pelo, envolvió al recién nacido en él y lo abandonó en el mar. Afortunadamente para Maui, unas suaves brisas enviadas en su ayuda por los espíritus del mar lo condujeron de Nuevo hacia la costa, donde quedó varado en un macizo de algas que lo salvaron de ahogarse, siendo rescatado de allí por Tama-nui-ki-te-Rangi. De esta circunstancia tan poco afortunada en su nacimiento deriva su nombre Maui-tikitiki-a-Taranga (Maui el del moño de Taranga).

Los potiki en la sociedad maorí eran niños especiales y tendían a la precocidad. Así fue con Maui. Era rápido, inteligente, resistente, superdotado y carecía de temor. Como figura heroica representaba todos los ideales valorados en la sociedad maorí, y servía de modelo para los teina (niños). Todo aquel que fuese capaz de mostrar las cualidades y determinación asociadas a Maui lograría éxito en la vida.

Cuando Rangi lo rescató de las aguas, fue revivido mediante el humo y el fuego y cuidado por el propio dios hasta que alcanzó la adolescencia. Por esa razón se considera que Maui había estado en el reino celestial y regresado entre los vivos. Cuando creció buscó a su familia encontrando primero a sus cuatro hermanos, quienes dudaron de su identidad. Entonces Maui comenzó a realizar prodigios como fue el de convertirse en diferentes pájaros, maravillando a sus hermanos y reconociéndole estos como de la familia. Después se presentó ante su madre con el sobrenombre de “Maui, el del moño de Taranga”. Ella le reconoció ante la revelación del secreto de su nacimiento y le invitó a habitar en la casa de su ancestro Hinenuitepo.

Pero una noche Taranga desapareció, comenzando a partir de entonces Maui la legendaria búsqueda de sus padres. Este mito representa la importancia del linaje dentro de la sociedad maorí.

Maui descubrió la entrada al submundo donde habitaba su padre, allí encontró a Taranga, pero como ella estaba fuera de su mundo natural no pudo reconocerle. Debido a que las complicadas normas de conducta impedían que ella preguntase de forma directa, comenzó a hacerle una serie de preguntas para comprobar que era quien decía ser.

Taranga le preguntó a Maui si venía del norte, respondiendo éste que no. Sucesivamente le fue preguntando por los otros tres puntos cardinales obteniendo igualmente respuesta negativa. Ella entonces supo que Maui procedía de la dirección de donde sopla la brisa que acariciaba su piel, identificando su hogar y reconociendo a Maui, por lo que le acogió como su hijo y le presentó a su padre. Estas normas de comportamiento se reflejan en la sociedad maorí en lo que respecta al tratamiento con extraños, no es correcto interrogar directamente a una persona sobre quién es sino averiguar su procedencia mediante preguntas.

El padre de Maui, Makeatutara, realizó sobre él un ritual (tohi) de purificación con el fin de limpiarle del tapu impuro que tenía debido a las desdichadas circunstancias de su nacimiento, al tiempo que servía como ceremonia de legitimación sobre su hijo. Desafortunadamente cometió un error en el ritual, lo que trajo una terrible consecuencia:

Maui sería la primera persona en tener una vida mortal y con él la humanidad perdía su inmortalidad. Este mito representa tanto la comprensión del ciclo natural de la vida como una enseñanza de la importancia que tenía para los maoríes la correcta realización de sus ritos. Cualquier error durante la realización de un ritual era ofensiva para los dioses y podía acarrear desgracias y muerte.

Maui representa muchas cualidades vitales para los maoríes. Buscó permanentemente distintos encuentros con sus ancestros para obtener conocimientos, personalizando y definiendo las eternas relaciones de tensión e indulgencia, respeto y audacia, entre jóvenes y mayores.

Las kuia, sus ancestros femeninos descendientes de los dioses, representaban el conocimiento acumulado de toda existencia divina y humana y Maui quería obtener dicho conocimiento para él y para la humanidad, quien carecía del propio autoconocimiento de sí mismos.

Pero las kuia controlaban fuerzas primigenias que podían destruirle si él agotaba su paciencia o buscaba de forma indebida, así que Maui tuvo que recurrir a su ingenio, paciencia, persistencia y respeto para poder obtener el conocimiento que buscaba.

Una bonita leyenda que enseña a los jóvenes maoríes no sólo la importancia del aprendizaje sino la dificultad del camino.

Maui comenzó su larga misión venciendo a su antepasada ciega Murirangawhenua. Primero la provocó escondiendo su comida y cuando su ira amenazaba con devorarle, consiguió calmarla y convencerla de que se trataba de su descendiente. La mezcla de astucia y paciencia convenció a Murirangawhenua, quien le regaló a Maui su hueso de mandíbula encantado. Maui utilizó el hueso mágico para capturar al sol y hacerle prometer que ralentizaría su movimiento en el cielo y de esa forma dar a los humanos suficiente luz diurna como para poder emprender sus trabajos diarios, ya que hasta entonces los días eran demasiado cortos. Posteriormente fabricó un anzuelo con el hueso y con él sacó del fondo del mar la tierra conocida como Te Ika a Maui, la isla norte de la actual Nueva Zelanda.

En otro de sus encuentros con sus ancestros, Maui obtuvo el secreto del fuego de las uñas de Mahuika, a quien convenció para que se las diera. Usó el poder para encender fuego en algunos árboles del bosque, pero su presunción y exceso de confianza hizo que el fuego se descontrolara debido a la furia de Mahuika, costándole casi la vida.

Por fortuna Maui levantó rápidamente plegarias a Tawhirimatea, quien vino en su ayuda enviando una lluvia torrencial que aplacó el fuego.

Esta leyenda trae muchas enseñanzas importantes, principalmente el peligro que tiene la mala utilización de energía primigenias, capaces de destruir el mundo si no se utilizan como es debido y de forma respetuosa. Esta leyenda también muestra el origen del conocimiento secreto del fuego por los humanos, mediante la fricción de dos maderas de los tipos de árbol que Maui seleccionó para encender el primer fuego. Los nombres que dan los maoríes a estos tipos de árboles son: mahoe, taraire y kaikomako.

Maui también inventó lazos, cuerdas y sogas que utilizó para ralentizar el sol y pescar la tierra del fondo del mar.

Un día que sus hermanos salían de pesca, él solicitó ir con ellos pero le rechazaron, así que se escondió en el barco hasta que llegaron al lugar de pesca. Una vez allí les solicitó carnaza, pero ellos se la negaron, así que Maui se golpeó la nariz hasta que sangró y mojó con su sangre el anzuelo, pescando con él un pez tan inmenso que tuvo que lanzar un encantamiento para poder subirlo a la barca. Sus hermanos, devorados por la avaricia, comenzaron a discutir sobre el reparto y a despedazar el pez mientras Maui estaba concentrado en sus rituales de agradecer la pesca a los dioses.

Esta leyenda entronca con la firme creencia maorí de agradecer a la naturaleza sus regalos antes de disponer de ellos, ya que hacer lo contrario trae fatales consecuencias. El sacrilegio cometido por los hermanos de Maui, enfrentándose entre ellos y despedazando el pez antes de agradecer a los dioses la pesca, fue, según la tradición maorí, uno de los grandes pecados del ser humano y causa de que el mal entrase en el mundo.

Tras volver de otra expedición de pesca en compañía de su cuñado Irawaru, Maui estaba algo molesto porque su cuñado había pescado en cantidad mientras que él no había conseguido nada, echándole la culpa de haber saboteado sus redes enredándolas a propósito.

Cuando estaban arrastrando la barca hacia la orilla Maui persuadió a Irawaru de que se pusiese a cuatro patas estirando de la soga mientras él empujaba la canoa por detrás. Cuando Irawaru adoptó la posición, Maui lo convirtió en perro.

Este mito intenta explicar la especial relación que ha habido siempre entre perros y seres humanos, aunque algunos expertos creen ver también en este pasaje una advertencia sobre las difíciles y a menudo peligrosas relaciones entre cuñados. En fin, lo que sí es cierto es que los expertos son como los cuñados: hay de todo.

La última tarea que emprendió Maui fue intentar vencer a la diosa de la muerte, Hinenuitepo, con el fin de revertir el proceso de mortalidad para él y para la humanidad. Maui intentó entrar en Hinenuitepo a través de su vagina y alcanzar su corazón para arrancárselo y posteriormente salir del cuerpo por la boca de la diosa. La tarea era muy peligrosa pues la diosa contaba con peligrosos dientes de obsidiana en torno a su vagina. Cuando Maui había conseguido introducir la mitad de su cuerpo dentro de ella, uno de los pájaros que acompañaban a Maui hizo ruido involuntariamente, provocando que la diosa despertara y aplastara al héroe, perdiendo éste su vida,

Este fracaso en la última hazaña de Maui significó también la pérdida de la última posibilidad de alcanzar la ansiada inmortalidad perdida para la raza humana. Desde entonces el ser humano está destinado a enfrentarse a la muerte de forma inevitable.

Pero no todos los mitos maoríes acaban con la muerte de Maui, muy al contrario hay gran cantidad de pasajes y leyendas de otro héroes humanos en su relación con los dioses. Todas estas historias tienen una gran importancia en la sociedad maorí ya que explican tanto el origen de muchas de sus costumbres como la necesidad de orientar a los descendientes en cuanto a valores básicos y normas de comportamiento. Podemos decir que hasta el más mínimo aspecto, la ley más simple y la costumbre más cotidiana, tienen su reflejo en los mitos a través de una historia legendaria. Es una buena forma de educar y enseñar, eso es innegable.

De la concepción, el crecimiento
Del crecimiento, el pensamiento
Del pensamiento, el recuerdo
Del recuerdo, la conciencia
De la conciencia, el deseo.

(Canto maorí de la creación)

Fuente
http://www.pleiads.com/index.php?option=com_content&view=article&id=89:mitolmaori1&catid=52:oceania&Itemid=75
Imagen
newmiddle-earth.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/01/maui-de-las-mil-estratagemas.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/07/maori.html

martes, 7 de julio de 2009

MAORÍ

RANGI y PAPA


MITOLOGIA (1ª parte)


Los orígenes mitológicos del pueblo Maorí se basan en tres ciclos principales.

Comienzan con la creación de Ranginui, el padre cielo y Papatunuku, la madre Tierra.

El segundo ciclo de mitos se basa en la vida del semi-diós Maui, que enriqueció la tierra y trajo grandes beneficios para la humanidad. El tercer ciclo se centra en la historia de Tawhaki, una figura heroica y aristocrática.

Estos mitos transcurren en el remoto pasado de una tierra mítica, Hawaiki, situada en algún lugar ignoto del Océano Pacífico. Los protagonistas de estas historias son los dioses, su progenie y sus descendientes humanos. Están narradas en prosa, transmitidas mediante tradición oral por el clásico método de la recitación ritual de las genealogías.

Los Maoríes dividían el mundo en tres estados de existencia:

- Te Kore (El Vacío) - Un estado potencial, contiene en su vastedad las semillas del Universo.

- Te Po (La Oscuridad) - Reino celestial y dominio de los dioses. Fuente del maná y el tapu.

- Te Aomarama (El Mundo de La Luz) - El mundo de la realidad, el lugar de nacimiento de los humanos.

El mito de la creación comienza con la relación de los diferentes nombres que definían el primer estado de existencia. En el principio sólo existía Te Kore, el gran vacío en el espacio. De allí surgieron diferentes sub-estados definidos en los que se iba transformando:

- Te Kore Whiwhia: El mundo en el que nada podía ser obtenido.
- Te Kore te Rawea: El vacío en donde nada podía sentirse.
- Te Kore i Ai: El vacío donde nada se unía.
- Te Kore te Wiwia: El espacio sin fronteras.

La cantidad de estos nombres descriptivos del estado original variaban de tribu a tribu. Cualquiera que sea el número y calificación de estos distintos sub-estados, implicaban eones de tiempo durante el cual la materia primigenia del universo se iba uniendo para formar el cielo y la tierra.

Te Po, el Segundo estado de existencia, también tenía diferentes niveles:
- Te Po Nui: La gran noche
- Te Po Roa: La larga noche
- Te Po te Kitea: La noche en la que nada podía verse
- Te Po Uriuri: La noche oscura
- Te Po Kerekere: La noche intensa
- Te Po Tangotango: La noche intensamente oscura

Los periodos siguieron tras estos primeros sub-estados, definiéndolos como la décima, la centésima y la milésima noche. Durante todos estos periodos, también transcurridos en eones, nació la Tierra.

Te Kore y Te Po indican también el vacío y la oscuridad de la mente.

Como no había luz, tampoco existía el conocimiento. La causa para esto fue la auto generación durante Te Kore de la primera pareja primigenia: Ranganui y Papatuanuku (Rangi y Papa).

Ellos significaron la primera causa que impidió que la luz entrase al mundo debido a su mutuo abrazo.

De la pareja surgieron sus primeros hijos: Tanemahuta, Tangaroa, Tawhirimatea, Tumatauenga, Haumiatiketike y Rongomatane. Los hijos vivían en un mundo de oscuridad situado entre los cuerpos fuertemente entrelazados de Rangi y Papa. Resolvieron que la única forma de aliviar ese mundo de oscuridad e ignorancia y dejar que la luz se esparciese por el mundo sería separando a sus padres.

Así, Ranginui se convertiría en el padre cielo sobre ellos y Papatuanuku permanecería con ellos como la madre Tierra.

La tarea de separarlos fue realizada por Tanemahuta, quien lo consiguió poniendo sus hombros en tierra y elevando sus piés al cielo. Desde ese momento recibió el nombre de Tane-te-toko-o-te-rangi (Tane el sustentador de los cielos).

La separación del cielo y la Tierra permitió la existencia del Te Aomarama, el Mundo de la Luz.

El tercer estado de existencia es el de los seres humanos. Pero este hecho de la separación supuso también el primer punto de confrontación del proceso de creación. Dejar que la luz entrase en el mundo trajo consigo el conocimiento del bien y del mal, toda una analogía con el mito bíblico del árbol del conocimiento y su fruta prohibida. La dualidad en oposición entre bien y mal es uno de los temas centrales subyacentes de la mitología Maorí. Los dioses mostraron sus desacuerdos con respecto a la separación de sus padres, y tuvo lugar una guerra entre ellos.

Tawhirimatea, el dios del viento que era uno de los opositores, devastó los bosques de Tane con grandes huracanes. Después envió grandes olas sobre los dominios de Tangaroa, forzando a los descendientes de esa deidad a buscar refugio. La huida de los hijos de Tangaroa para escapar de la ira de Tawhirimatea, trajo consigo la separación de las especies.

Ikatere huyó a las profundidades del océano y se convirtió en el progenitor de los peces, mientras que Tu-te-wehiwehi marchó tierra adentro para crear a los reptiles.

Tawhirimatea no pudo dirigir su ira hacia Rongomatene y Haumiatiketike ya que su madre Papatuanuku los escondió en su pecho.

Al no haberse curtido en la Guerra, estos dioses fueron asignados a tareas pasivas. Haumiatiketike se convirtió en la deidad asociada a las raíces comestibles y otras plantas salvajes. Rongomatane se convirtió en el custodio del kumara y el dios de la agricultura y las artes.

Entonces Tawhirimatea's dirigió su furia contra Tumatauenga, el cual se enfrentó en solitario a su furioso hermano ya que el resto de los dioses estaban huidos o escondidos. Aun así, Tumatauenga no pudo ser vencido, pero se enfadó mucho con sus hermanos por no haberle ayudado. Por esta razón es conocido por los nombres de Tu-ka-riri (Tu el del temperamento violento), Tu-ka-nguhu (Tu el de la ira desatada) y Tu-whakaheke-tangata-ki-te-po (Tu el que condena a los hombres al infierno). Tu, dios de la guerra y ancestro de los hombres fieros que adoptaron alguno de sus nombres, representa a las características agresivas de la naturaleza guerrera de los seres humanos.

Tumatauenga planificó venganza contra sus hermanos por haberle dejado solo contra Tawhirimatea. Primeramente atacó a los hijos de Tane y fabricó utensilios con ellos; de los árboles y arbustos fabricó lanzas y trampas para atrapar a los pájaros. También fabricó redes y canoas para pescar a los hijos de Tangaroa. Mediante sus acciones utilizando a los hijos de sus hermanos como utensilios y comida, Tumatauenga anuló su “tapu”, convirtiéndolos en “noa”. De esta forma surgió la dicotomía básica en las creencias Maoríes entre lo sagrado y lo profano. La reafirmación de poder sobre sus hermanos fue la motivación que condujo a los seres humanos a su superior posición en el orden natural.

La personificación de los fenómenos naturales en el panteón Maorí es fundamental en su visión holística del mundo. Papatuanuku fué adorada como madre, ya que la sustancia que brotó de su pecho nutrió y alimentó a sus hijos. Los humanos fueron concebidos como parte de la tierra; tangata whenua (gente de la tierra). Esto significaba que no se encontraban por encima de la naturaleza, sino que formaban parte integral de ella. El ser humano debía relacionarse con la naturaleza de forma significativa y respetuosa. Si por ejemplo se necesitaba cortar un árbol para obtener madera, debían realizarse antes rituales en honor a Tane solicitando su permiso. De forma similar, los pescadores debían regresar al mar al primer pez que pescaran en honor a Tangaroa y los primeros frutos recogidos en la cosecha debían ser ofrecidos a Rongo Se creía que estas ofrendas y ritos asegurarían la abundancia permanente de los regalos de la naturaleza.

En la mitología Maorí existe también el recuerdo de un gran diluvio. El proceso de inundación del mundo sigue un sistema similar a la personificación de otros fenómenos naturales, siéndoles asignados nombres como en las genealogías de Te Kore y Te Po.

Primero fué Ua-nui (la gran lluvia), seguida de Ua-roa (la larga lluvia), Ua-whatu (intensas tormentas de granizo) finalizando con Ua-Nganga (lluvia suave) y su numerosa progenie, como la niebla y el rocío. Estas formas de precipitaciones eran la manifestación del dolor de Ranginui por haber sido separado de Papatuanuku.

Por su parte, el más pequeño de los hermanos, Ruaumoko, el cual seguía siendo un niño, permaneció con su madre como diós de los volcanes para así calentarla y confortarla.

Fuente
http://www.pleiads.com/index.php?option=com_content&view=article&id=89:mitolmaori1&catid=52:oceania&Itemid=75

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2011/01/maui-de-las-mil-estratagemas.html

lunes, 6 de julio de 2009

LA PALOMA TORCAZ



Había una vez un guerrero valiente y apuesto. Amaba la caza y así, con frecuencia, iba por los bosques persiguiendo animales. En una de sus cacerías llegó junto a un lago y, lleno de asombro, contempló a una mujer bellísima que bogaba en una canoa. El guerrero quedó tan enamorado que, muchas veces, volvió al lugar con el ánimo de verla; pero fue inútil, pues, ante sus ojos, sólo brillaron las aguas del lago. Entonces pidió consejo a una hechicera, la cual le dijo:

—No la verás nunca más, a menos que aceptes convertirte en palomo.

— ¡Sólo quiero verla otra vez!

—Si te vuelves palomo jamás recuperarás tu forma humana.
— ¡Sólo quiero volverla a ver!

—Si así lo deseas, hágase tu voluntad.

Y la hechicera le clavó en el cuello una espina y en el acto el joven se convirtió en palomo. Este levantó el vuelo y fue al lago y se posó en una rama y al poco rato vio a la mujer y, sin poderse contener, se echó a sus pies y le hizo mil arrumacos. Entonces la mujer lo tomó entre sus manos y, al acariciarlo, le quitó la espina que tenía clavada en el cuello.

¡Nunca lo hubiera hecho, pues el palomo inclinó la cabeza y cayó muerto! Al ver esto, la mujer, desesperada, se hundió en el cuello la misma espina y se convirtió en paloma. Y desde aquel día llora la muerte de su palomo.

Fuente:
http://leyendasdeamerica.blogspot.com
Imagen
conciencia-animal.cl

domingo, 5 de julio de 2009

EL HUEVO CÓSMICO



MITO POLINESIO

Al principio, el Universo tenía la forma de un huevo que contenía solo dos elementos: Te Tumu, un macho, y Te Papa, una hembra.

Pero no seguiría así por siempre. Durante la primera aurora, el Universo estalló y produjo tres capas superpuestas. Te Tumu y Te Papa, quienes permanecieron en la capa más baja, crearon a todos los seres vivientes que hoy conocemos: los hombres, las plantas y los animales.

Pero Te Tumu y Te Papa no eran infalibles. Primero crearon a Matata, un hombre sin brazos que murió al poco tiempo de ser creado. Después idearon a Aitu, quien carecía de piernas; también murió. El tercer hombre era perfecto. Lo llamaron Hoatea que significa “espacio del cielo”.

Hoatea recibió de manos de sus creadores todo el Universo. No tardó en darse cuenta de que en esa inmensidad no existía otro ser como él. Entonces le enviaron a una mujer. Se llamaba Hoatu que significa “fructuosidad de la tierra”.

Hoatu se convirtió en la mujer de Hoatea y de ellos descendió la raza humana.

Cuando la capa más baja de la Tierra se llenó de creación, algunas personas hicieron una abertura en medio de la capa superior para poder subir. Allí se establecieron y llevaron con ellos las plantas y los animales.

La vida se multiplicaba vertiginosamente. Tampoco quedaba espacio en la segunda capa. Entonces levantaron la tercera capa de modo que formara un techo a la segunda y se establecieron allí también. Así los seres humanos pudieron disponer de tres superficies.

Por encima de la Tierra estaban los cielos, también superpuestos. Llegaban hasta abajo y estaban sostenidos por sus respectivos horizontes. Algunos de ellos se mezclaban con las capas de la Tierra, por lo que la vida de los hombres era confusa e incómoda. Por eso la gente siguió trabajando, expandiendo un cielo por encima del otro, hasta que todo estuvo en orden.


Cosmologías y paladines. Antología de mitos universales

Fuente:
http://sapiens.ya.com

Imagen
biblion-thekes.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/el-enorme-huevo-cosmico.html

sábado, 4 de julio de 2009

ANIMALES SAGRADOS



ANIMALES SAGRADOS
PILLÁN MAMUL MO

Los mitos más antiguos de la humanidad cuentan que el Ser Supremo tomó la forma de Águila o gran ave solar, y descendió un día al Árbol del Mundo. Allí puso sus huevos chamánicos y los empolló o hizo empollar durante los muchos días que suman tres vueltas completas de la Tierra en torno del Sol. Y cumplido el tiempo de la incubación de los huevos se abrieron, y los grandes chamanes de los nidos más altos y los medianos de los nidos intermedios y los más pequeños de los nidos de las ramas mas bajas abrieron sus ojos nuevos ¡y supieron qué debían hacer!

Desde entonces son guías de los hombres y mantienen vivo el sagrado contacto entre las criaturas y el Padre Creador.

Y en memoria de la Gran Ave-Madre se adornan con elementos ornitomórficos, que magníficamente los devuelven a sus orígenes, y a su divina facultad de volar al Más Allá. Por eso usan garras y plumas de águila…, quizás del águila mora o calquín, la que habla con Dios. Y otras veces toman los atributos del cóndor, también sagrado, ave maligna a la que el mítico Elal de los tehuelches cazó con una flecha y en castigo ejemplar por llevarse niños le sacó todas las plumas de la cabeza…

Y así no podemos detener la pregunta: ¿por qué las aves ocupan un lugar tan vertebral en los mitos de la humanidad?...

Tal vez porque las aves han representado siempre para el hombre el vuelo y por ende el contacto con lo lejano, difícil o inaccesible. Si la flecha tiene plumas volará lejos hasta la presa… Si la cabeza o el cuerpo lucen plumas, el indio estará dotado de vista aguda o ligereza o invisibilidad, en todo semejantes a las cualidades del pájaro del que las tomó. Sí, posiblemente esto explique el por qué es tan rico y variado el repertorio mágico en torno a las aves en distintas culturas aborígenes.

Entre los mapuches y araucanos de la Patagonia es sagrado el ñamco de pecho blanco, al que se reverencia especialmente porque su ubicación durante el vuelo indica al viajero buenos o malos augurios: si va de espaldas o avanza por la izquierda, ¡lo mejor es volverse!… pero aún es si se posa en el vuelo, porque con eso dice que morirá el ganado que se arrea. Y hay quién afirma que el vómito cubierto de lana y pelos de animales es el más preciado amuleto, pero quién lo posea y honre verá multiplicarse su buena suerte.

También es mágico el arisco rerré: si uno lo lleva consigo en el cuerpo no hay bala que lo alcance… Y en el pequeño chucao cordillerano se reconoce la virtud de la suerte y las variaciones del tiempo según sea el canto: si canta dulcemente a la derecha del que viaja le anuncia felicidad, si lo hace por la izquierda, y con tono áspero, tendrá contratiempos y habrá lluvias.

Es ave de mal agüero el guairao ó guarivao, la garza nocturna que engaña con un grito igual al del zorro y de la que se dice es portadora del alma de algún brujo. Y son pájaros mágicos el pidel negro que predice la lluvia y cuya carne aumenta la leche de las madres cuando crían, y el nuco (buho) y la huala lastimera, y el tordo huérfano y unos cuantos más.

Entre todos, ¿cuál es el pájaro más temido por el indio?

A no dudarlos el chonchón o chuncho o quilquil o tué tué, especie de caburé fabuloso al que se considera rey cruel de los seres alados, porque los convoca para elegir el mejor, destruirlo y comerlo.

Los que saben entre los mapuches afirman que se trata de un brujo o bruja que se ha separado la cabeza del cuerpo, y ha hecho crecer desmesuradamente sus orejas como las alas para volar a las salamancas (cuevas de los brujos) y participar de las orgías y maleficios. La creencia popular cuenta que si este pájaro nocturno o cabeza voladora ríe: habrá muerte cercana, y si canta: se producirá un casamiento… Pero es tanto el temor que suscita el chonchon que se siempre se intenta ahuyentarlo con rezos, las extrañas doce palabras redobladas, o conjuros de todo tipo…

También la mitología aborigen de la Patagonia es fecunda en fantásticas criaturas zoomorfas como el ñivirilú, la serpiente-zorro de los grandes ríos y lagos cordilleranos que se enrolla en las patas de los caballos y los arrastra a las profundidades. O la Calchona, la bruja desgreñada que aparece de noche a los viajeros a veces como oveja de largas calchas o mechones… y otras como una perra negra lanuda. De ella dicen que fué una mujer que habiendo sido descubierta en su transformación, ya no pudo volver más a su estado natural, y desde entonces vagabundea por los campos sin consuelo. O el chivato portero de las salamancas, o el quiltro lanudo conductor de almas…

Otros Entes o seres interesantísimos resultan ser el toro y el caballo de la Leyenda del Domuyo: los lugareños creen en pié juntillas que el cerro se enoja cuando algún forastero intenta escalarlo, y por eso ruedan enormes piedras y se desatan tormentas para acabar con el atrevido curioso. Afirman algunos que en realidad lo que el Domuyo no quiere es que se conozca a la hermosa joven que peina allá en la cima sus cabellos rubios con peine de oro, siempre vigilada por un toro colorado y un potro lustroso y renegrido. Es el toro que despeña las grandes rocas, el caballo el con sus carreras y resoplidos logra despertar al trueno y originar el rayo castigador…

Los viejos más viejos entre los araucanos son los que saben de lo que pasó en los tiempos del Diluvio, cuando Trentren, la serpiente mitológica del agua, para impedir la extinción del género humano, y salió vencedora… Ellos son los que recitan decenas de leyendas del ciclo de Elal, donde el mítico héroe-dios, el creador de los tehuelches, se relaciona con los animales y organiza la creación poniéndola al servicio del Hombre. Allí aparecen, fantásticos pero ya con sus cualidades características, el zorro, el jaguar, el puma, la serpiente, el piche, el lobo marino, la ballena.

Sus enojos dejan huellas memorables: la locura y la muerte en el mejor de los casos… y en el peor: la eterna agonía del huitrán che cura o la transformación del hombre en piedra…

En la topografía del sur de América hay cientos de rocas con formas humanoides ante las que el indio tiembla o eleva su respetuoso homenaje. Son riscos huitrán che, y allí están sus hermanos de raza purgando la antigua culpa…

¿No son huitrán che cura las indiecitas del trompe en el volcán Epuïlche?

¿Y acaso el Collón Cura (espantajo de piedra) que también se vuelve invisible a su gusto?

¿O la piedra Pintada, idéntica a un cristiano de un metro de estatura?

¿O la sagrada piedra azul de Calfucurá, a la que venera anualmente la gran tribu Namuncurá?

Las piedras encierran misterios poderosos para el hombre, sea huinca o mapuche, no ha logrado descifrar. Porque, ¿cómo explicar el caso de la Piedra Saltona de cajón Chico, allá en la Cordillera del Viento, que en el blanco y largo invierno del '43 subió sus veinte toneladas unos cincuenta metros más arriba de su habitual emplazamiento de siglos, se encaramó sobre el lomo de la sierra y allí se detuvo, calzada por una insignificante piedrecita?

¿O el de la Piedra Pesada, que pese a su tamaño mediano era imposible levantar ni aún por varios hombres, y que hoy ha desaparecido misteriosamente… o se ha vuelto invisible, burlándose de todos…?

Y como puede ser que no caiga ladera abajo la gran piedra trapezoidal del cerro, pese a que la empujan con violencia vientos de doscientos kilómetros por hora?

Más aún: ¿qué fuerza operó para formar la gran cruz roja sobre la superficie granítica de la piedra del Quillén?...

¿O para mimetizar el paisaje alucinante la mítica Ciudad de los Césares?

Los mapuches distinguen entre piedras diabólicas y piedras santas.

No se acercan a la gran Pillán Cura también llamada Piedra del Diablo, ni a la Kalkufurá o piedra bruja, porque son asiento del Maligno; ni pasan entre los bloques de la Piedra Partida porque la hendidura es obra del Diablo y acarrea desgracias…

Sin embargo desde tierras muy lejanas acuden con fervor a pedir gracia ante la Piedra Milagrosa de Cochico, o la Piedra Santa del Arroyo Blanco del tromen, en la región del Pehuén.

Con sabiduría de siglos las culturas patagonienses saben que hay piedras que "caminan"… Sin importar su tamaño o peso, hoy pueden estar aquí y mañana a cinco o cincuenta metros… aunque ni ley natural ni humana puedan explicarlo. Y el indio de ojos viejos lo acepta sin cuestionamientos, porque ha aprendido que para el orden sagrado no caben razones de pequeños mortales. Eso sí, no pisará el rastro que dejó la piedra… porque puede secarse y volverse polvo, como han contado los que vivieron cerca, en sus familiares o amigos, el castigo de la huella prohibida, de la marca que se come la vida…

¿Quién se animará a discutir, ante un fervor tan puro y tan añejo, la virtud de algunas piedras mágicas?

¿Podrá el blanco negar propiedades curativas de ciertas piedras?

¿Las llancas sagradas del cultrún no inspiran a la machi en las rogativas?

¿Acaso con la catán cura chamánica no sopla el daño y adhiere sabiduría infinita, y usada en los instrumentos agrícolas no asegura con su poder sobrenatural buenas cosechas?

¿Las boleadoras hechas con fragmentos de cherufe (aerolito) no tiene la virtud de no fallar el tiro en la caza del guanaco y el avestruz?...

Las piedras que vienen del cielo son las más poderosas. Tal vez porque las descargó sobre la tierra el hacha del Pillán, el gran guerrero celeste…

Por eso es sagrado el meteorito de Kaper-Aike, y las esquiarlas y limaduras de las estrellas caídas son infalibles para la curación, el rito o la cacería.

Ya lo sabían y practicaban las culturas más viejas de América, y por el gran cordón cordillerano llegó al sur el conocimiento.

Ente los tehuelches y araucanos cada linaje ha tenido y tiene su piedra secreta de color distintivo. Con ella la machi prepara a cada uno el amuleto protector. También con piedras de uámek fabrica amuletos auspiciosos, zoomorfos, para asegurar la preservación y fecundación de los ganados representados en ellos… y amuletos contra el enojo, y de la piedra se sirve para las prácticas.

Una Vieja Leyenda

Imagen
infinitomisterioso.blogspot.com

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/fuego-de-lena-de-calafate.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/11/kaash-para-el-invierno.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/01/la-salamanca.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/el-supay.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/historia-de-los-mapuches.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/01/la-ciudad-encantada-de-la-patagonia.html

viernes, 3 de julio de 2009

EL CABALLERO DE LAS ESPUELAS DE ORO




La feria del 8 de septiembre tan antigua como la historia de la ciudad de Loja, inicialmente atraía a muchos comerciantes peruanos y con ello generalmente venían sus familiares y amigos a disfrutar de la proverbial generosidad de los lojanos que siempre hemos sido capaces de "quitarnos el bocado de la boca según el decir de la gente para ofrecérselo al forastero que hacía "la merced" de llegar a visitarnos en esta lejana ciudad enclavada entre montañas y precipicios y a donde es tan difícil llegar por cualquier medio de comunicación.

Así, pues, lo cierto es que para una de aquellas ferias cierta ocasión llegó un grupo de cinco hermosas chiquillas nativas de Piura, Perú, tan esbeltas como las palmeras de su tierra, quienes habían venido solamente de paseo y con el afán de conocer nuevas tierras y amistades. Pero las familias lojanas les abrieron las puertas de sus casas y de su corazón y las bellas jóvenes comenzaron a danzar en los salones de la más alta sociedad, todos disputándose el honor de servirlas y halagarlas de la mejor manera.

Sin embargo las chicas lojanas pronto empezaron a ver que sus novios las dejaban para ir en pos de las hermosas piuranas y más tarde cundió la alarma inclusive entre las señoras casadas porque las cinco bellas se alcanzaban para todos y habían vuelto locos hasta a ciertos caballeros de respetable edad.

Entonces comenzaron a cerrárseles las puertas y no tuvieron otra opción que pensar en regresar a su tierra porque hasta la gente más humilde les negó no solamente vivienda sino inclusive un vaso de agua, tan estrecho y conservador era en esa época el ambiente que se vivía en esta apartada ciudad.

Pero como el diablo no descansa cuando de buscar adeptos se trata, un caballero de noble estirpe y cuantiosa fortuna que andaba loco por una de esas beldades a pesar de sus bien cumplidos cincuenta años de edad, después de mucho cavilar sobre la manera de retener a las piuranas ubicándolas en un lugar apropiado, al fin se acordó de una casa que la tenía abandonada y que anteriormente fue una hermosa Estancia situada más arriba del Molino de las Monjas, a un costado del "camino real" que conducía de Loja a Malacatos y Vilcabamba.

¡Hombre! le dijo de improvisto al amigo con el cual estaba tratando de solucionar el problema.

¿Qué pasa...? ¡Dilo!

¡Hallé el sitio preciso para llevar a las piuranas!

¡Otra vez me has de salir con que a esta hacienda o la de más allá, o la casa de ese o aquel arrimado...!

¡Olvídate de eso! ni el peón más humilde te las recibe por temor a Dios, a los curas e inclusive al diablo.

El diablo..., el diablo...

¡El diablo no existe!

¿Cuándo se convencerá de eso la gente y especialmente nuestros campesinos...?

¡Nunca! por eso ya debes convencerte tú también de que no hay más remedio que las piuranas se regresen a su tierra. Aquí ya nadie las quiere precisamente porque en ellas ven al mismo diablo en cuerpo de mujer.

Pues no se van a regresar, amigo… Se van a quedar y precisamente con nosotros…

!Ya verás como la vamos a pasar de lindo...!

Pero ¿dónde...amigo...dónde?

En la Estancia que tengo más arriba del Molino de las Monjas y a donde nadie llega precisamente por temor al diablo y los fantasmas.

Tan pronto las sombras de la noche cubrían la recoleta ciudad, un grupo de cinco elegantes caballeros cuyo rostro escondían parte bajo la angosta ala del sombrero de copa y lo más bajo el fino casimir de la amplia capa que cruzaban sobre el mentón, tomaba el estrecho sendero que conducía al Molina de las Monjas y después de este seguía adelante hasta llegar a la Estancia abandonada cuya gran casa de dos pisos había resistido tranquilamente el embate de los años y el descuido de sus dueños, empleados y cuidadores que no quisieron regresar más desde que alguien aseguró que allí se había aparecido el diablo.

Esto molestó mucho al dueño de la Estancia, quien decía que creía en Dios pero no en el demonio. Sin embargo nada pudo hacer debido al temor de la gente y como era dueño de muchas propiedades, a esa le dejó abandonada hasta el día que las bellas piuranas recibieron la noticia de que ya tenían a donde ir.

Los enamorados caballeros se las ingeniaron para comprar o sacar de sus casas de la ciudad o de sus haciendas todo lo que las bellas podrían necesitar en su nueva residencia, mientras que ellas se empeñaron en dejarla reluciente para las grandes fiestas que se daban por la noche. Así, tan pronto se apagaba la luz del día, en la casa de la Estancia se encendían los grandes candelabros que habían llevado los galanes y luego de que estos llegaban con su acostumbrada provisión de manjares y licores, comenzaba el baile que duraba hasta la madrugada.

Cuando las campanas llamaban a misa de cuatro en la iglesia de San Sebastián, los parranderos se acordaban de que debían retornar a sus hogares y emprendían el regreso evadiendo el encuentro con las personas que podían reconocerlos.

Una de esas noches en que se hallaba más animado el baile al calor de las copas y de los besos que repartían las bellas piuranas, al rayar las doce llegó un caballero muy alto que vestía traje negro, camisa blanca, corbata, capa y sombrero negros.

El sombrero no era de copa sino de ala ancha le cubría parte de su rostro moreno y en vez de zapatos calzaba botas de cuero negro con espuelas de oro. Al sonreír mostraba como si toda su dentadura fuese también de oro y sus ojos despedían raros fulgores.

Su inesperada presencia paralizó por un momento la fiesta, pero el forastero explicó que acababa de llegar del Perú y había ido a ver a sus paisanas.

Los enamorados galanes creyeron que se trataba de un pariente a quien ellas habían dado la dirección y por ese motivo lo invitaron a entrar al salón y a disfrutar de la fiesta.

El forastero no se hizo repetir la invitación. Enseguida entró al salón y sacó a bailar a una de las jóvenes y lo hacía con tal desenvoltura y alegría que las muchachas también olvidaron sus recelos y empezaron a divertirse a lo grande con el nuevo galán, quien sacaba chispas del suelo cuando taconeaba con sus botas calzadas con espuelas de oro y al compás del taconeo siempre decía:

¡Que se te hunda...! ¡Que se te hunda...!

El estribillo del forastero al principio llamó la atención de los presentes, pero luego se acostumbraron a verlo bailar como un trompo siempre repitiendo:

¡Que se te hunda...! ¡Que se te hunda...!

Al fin acabaron bailando todos de la misma manera alegre y desenvuelta cantando siempre:

¡Que se te hunda...! ¡Que se te hunda...!

A la noche siguiente se repitió la escena del caballero de las espuelas de oro que llegó al baile cuando el reloj marcaba las doce.

Pero entonces su presencia ya fue familiar para todos y lo recibieron con exquisitas muestras de cordialidad y alegría cuanto más que la noche anterior había dejado sobre la mesa una bolsa de gamuza negra repleta de esterlinas.

Enseguida empezó a danzar indistintamente con todas y cada una de las muchachas, motivo por el cual sus galanes no se mostraron celosos y antes más bien parecían contentos con el ritmo frenético de la fiesta que hacía retumbar el piso al son del estribillo:

¡Que se te hunda...! ¡Que se te hunda...!

Además cuando los otros caballeros se retiraron también lo hizo el de las espuelas de oro dejando nuevamente sobre la mesa otra bolsa llena de monedas.

Las piuranas no cabían de gozo con tanto mimo de los caballeros lojanos que cada noche les llevaban golosinas y licores, mientras que el caballero peruano las llenaba de dinero. Por ello pensaron que ya podían darse el lujo de contratar servidumbre y empezaron a buscarla sin alejarse demasiado de la Estancia que había sido fichada como la "guarida del pecado" y por tanto no se acercaba nadie.

Ni aún sacando a relucir las monedas de oro que a montones que a montones les había regalado el caballero peruano pudieron conseguir sirvientes. El espíritu sencillo de la gente humilde se hallaba sobrecogido de temor por las maldiciones que de todo lado caían sobre las pecadoras que habían ido a habitar la Estancia abandonada.

A orillas del Río Malacatos

Pero un día que las piuranas se paseaban por la orilla del río Malacatos que corría cerca de allí, encontraron a una mujer flaca y escuálida que estaba lavando ropa y a su lado lloraba un niño de dos o tres años de edad tan débil y pálido como su madre.

Como en toda mujer por más disipada que fuese siempre late el corazón de una madre, las piuranas se compadecieron del niño y preguntaron a la madre por la causa de su llanto.

¡Tiene hambre! contestó simplemente la mujer.

¿Y por qué no le das algo? le interrogó una de las jóvenes.

Porque no tengo fue la respuesta seca y cortante, pero bajó la vista para que las jóvenes no vieran dos lágrimas que se cuajaron en sus ojos.

Entonces una de las muchachas tomó en brazos al niño tan liviano como una espiga y las otras pidieron a la mujer que las siguiera hasta su casa para darles de comer, como en efecto así lo hicieron minutos después.

Luego la mujer contó a las jóvenes que había sido echada de la casa de los padres cuando supieron que iba a tener ese niño de un hombre que la sedujo y la abandonó. Desde entonces había vivido caminando como un autómata y sustentándose con lo que le prodigaba la caridad de la gente no tenía fuerzas para trabajar, para sonreír y hasta para hablar, tal era el estado de desnutrición en que se encontraban ella y su niño. Por eso aceptó llena de felicidad la propuesta de que se quedase allí con su hijo puesto que nada sabía de cuanto murmuraba la gente acerca de la "guarida del pecado".

Los primeros días que la mujer y su hijo se quedaron a vivir en casa de las piuranas nunca se asomaron al salón de baile. Se limitaba la buena mujer a ayudar en las tares de casa y apenas obscurecía ella y el niño se retiraban a su cuarto y dormían largas horas reponiendo las fuerzas que poco llegaban a sus cuerpos debilitados por la desnutrición y la anemia.

Una noche, ya repuesta de esa debilidad que le producía tanto sueño, sintió curiosidad por lo que ocurría en la sala de baile y tomando a su niño en el regazo se sentó junto a la puerta del gran salón que estaba iluminado con muchas luces y parecía temblar con los taconazos de los bailarines que golpeaban el piso al tiempo que repetían el estribillo del caballero peruano:

¡Que se te hunda...! ¡Que se te hunda...!

En una de las vueltas del baile el caballero peruano acertó a pasar cerca de donde estaba la mujer con el niño. Entonces éste se aferró al cuello de la madre y rompió a llorar.

¿Qué te pasa hijito...? dijo la madre.

¡Ese hombre, mamita, ese hombre...! contestó el niño y señalaba con el dedo al caballero peruano.

¿Qué tiene ese hombre...?

¡Le salen chispas de los pies!

Son las espuelas de oro que calza sobre las botas.

¡También le salen chispas de la boca!

Es su dentadura de oro.

¡Pero también le salen chispas de los ojos...!

¿De los ojos...? preguntó la mujer e hizo un esfuerzo para fijarse bien, comprobando que en efecto al caballero peruano le salían chispas de los pies, de la boca y de los ojos.

¡Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal! dijo entonces la mujer acordándose de aquella invocación que había aprendido de niña para enfrentar los momentos de peligro y terminó persignándose al mismo tiempo que decía:

¡Líbranos, Señor de todo mal!

Todo fue pronunciar esa frase y hacer la señal de la cruz cuando el caballero de las espuelas dio un brinco que rompió el techo y por el boquete que quedó abierto como si hubiera pasado un cuerpo candente, volvió a regresar lanzando un fuerte alarido. Al caer al piso del salón volvió a pronunciar el estribillo:

¡Que se te hunda...! ¡Que se te hunda...!

Entonces el piso se hundió junto con todos los presente y sólo quedó junto al umbral de la sala aquella pobre mujer que tenía fuertemente abrazado a su hijo. Todos los demás desaparecieron con el piso del salón que se hundió hasta unos dos metros bajo tierra y de allí quedó saliendo humo durante varios días.

Fuente: Loja de Ayer; Relatos, Cuentos y Tradiciones de Teresa Mora de Valdivieso
Loja, Ecuador
http://www.vivaloja.com/content/view/244/54/

Imagen
perianaypedanias.blogspot.com
skyscraperlife.com

jueves, 2 de julio de 2009

SIGUANABA EN EL TANQUE DE SAN FRANCISCO, Guatemala.


Esta leyenda clásica pertenece a Nueva Guatemala de la Asunción.


Su personaje es una mujer vestida de blanco y larga cabellera negra que aparece por los ríos y veredas solitarias.


Se hace seguir, por los hombres que trasnochan buscando aventuras nocturnas, sin dejarse ver el rostro. Luego los pierde en los barrancos, tras haberles mostrado su cara de caballo.


Cuentan que en el barrio de Ojo de Agua. Por el callejón de la Pila Seca caminaba un señor cuando vio que en el tanque de San Francisco se bañaba una mujer de pelo negro, muy hermoso y con vestido blanco.


El hombre le dijo: "¡Ay chula, ¿no quiere que yo la bañe?”


Entonces, la mujer dejó de bañarse y sin mostrarle el rostro empezó a llamarlo. Halagado, el enamorado la siguió.

Caminaron muchas cuadras, él sin poderla alcanzar, y sin darse cuenta llegaron al cementerio. Ya adentro se acercó la mujer y llevándolo sobre sus huellas se da vuelta.


Entonces aquel hombre pudo observar el rostro que parecía un caballo.


Ésta se abalanzó sobre él para tratar de llevárselo y enterrarlo en los barrancos. Tras el forcejeo de unos minutos, él recordó que tenía una medallita colgando del cuello. Se la puso en la boca, la mordió y rezó.


La mujer al verla grito y se lanzó al barranco.


En ese momento él comprendió que esa mujer era la Siguanaba.


Él corrió a su casa asustado.


Al día siguiente notó que su rostro y brazos estaban arañados. Su familia trató de curarlo, pero sus heridas nunca sanaron.

miércoles, 1 de julio de 2009

ALWILDA

Alvilda
(a.k.a. Alwilda, Alfhild, AElfhild)


En el siglo V en Dinamarca, las mujeres gozaban de mucha más consideración en los países nórdicos que en el resto de Europa

Mientras que en otros países se limitaban a ejercer de consortes, madres y amas de casa en Europa del Norte podían ejercer de médicos o de astrólogos.

Frecuentemente acompañaban a sus esposos o parientes a la guerra para darles ánimos durante el combate. En los ejércitos había también batallones de “vírgenes con escudos” consagrados a Odín y sus integrantes no podían casarse porque su amor era funesto.

Alwilda, princesa por entonces, se rebela contra los deseos diplomáticos de su padre de que se case con el príncipe Alf, hijo de Sigaro, rey de Dinamarca.

Primero pensó en unirse al batallón de vírgenes, pero luego decidió algo mejor: aprovechando la libertad para desplazarse en las hazañas bélicas y sobornando a algunos cómplices, consiguió enrolar a una tripulación entera de mujeres y, vestidas de hombre, se apoderaron de un barco que Alwilda comandaba y se hicieron a la mar…

Al desembarcar en un lugar de la costa para abastecerse, se encuentran con la tripulación de un barco pirata que las confunden con gente de su mismo sexo y que se lamenta por la reciente muerte de su capitán.

Durante las deliberaciones para elegir al nuevo capitán se descubre que Alwilda es una mujer y su tripulación es femenina y lejos de rechazarlas y viendo la parte agradable y práctica de la historia, eligen como capitán a la misma Alwilda.

A partir de ese momento, las dos tripulaciones unidas empiezan a aumentar su poder en el mar y a infundir el terror en el Báltico, hasta el punto de que el mismo rey de Dinamarca encarga a su hijo Alf, ex prometido de Alwilda, que intente hacer frente y controlar a los piratas.

En un encarnizado combate frente al Golfo de Finlandia, Alf consigue, con parte de su tripulación, subir a bordo del barco de Alwilda y entablar una lucha feroz con el capitán del barco, hasta que en pleno duelo, quiebra la hoja de su oponente y a la capitana no le queda otro remedio que rendirse y quitarse el casco…

Al darse cuenta de que era su prometida a la que tanto había llorado tras su desaparición, le pide su mano… Alwilda accede a casarse y a compartir el trono de su prometido y llega a ser reina de Dinamarca.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/las-valkirias.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/08/volund-o-wayland-el-herrero.html


Imagen
thepirateking.com

martes, 30 de junio de 2009

EL DUENDE SOMBRERUDO



Relato Folclórico de Juan Carlos Dávalos



Es- dijo el indio viejo, de barbas de chivato,
Empezando la historia con su habitual recato-
Un hombre petiso, sombrerudo y lampiño,
Forzudo como un toro, travieso como un niño.

Oculta en los bolsillos de su calzón de pana,
una mano de plomo y otra mano de lana.
Pregunta a quien le halla cual es la que prefiere,
y si elegís de lana, con la de plomo hoz hiere.

El hace en la cocina que rebalse la olla;
Él aumenta en el tulpo la dosis de cebolla.

De acuerdo con el gato, su compadre y amigo,
echa en la leche pelos, se revuelca en el trigo,
a media noche muele maíz en el mortero,
encabrita la jaca y aventa el avispero.

A la hora de la siesta cuando el sol reverbera,
se aparece a los chicos debajo de la higuera.
A jugar les convida con palabras cordiales
Y en la frente les deja tremendos cardenales.

El sábado a la noche ronda la pulpería
y aporrea a los ebrios con pesada porfía.
Se enanca en el caballo, les hurta los pellones,
y el pan de las alforjas lo trueca por carbones.

El duende es el demonio del mal que muerde y pasa,
El que pudre los huevos, el que apedrea la casa.

Toda molestia viene de su maligna influencia
Y un solo medio existe para burlar su ciencia.

Se sabe –acabó el viejo de barbas de chivato-
Que el duende es un espíritu que tiene un gran olfato.
Para ahuyentarle es bueno, según decía mi abuela,
Cargar en los bolsillos algo que mucho huela.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/06/el-duende-sombrerudo.html

EL DUENDE SOMBRERUDO


El Duende o Enano es un genio de gran popularidad en Argentina, que algunos autores han comparado con los gnomos europeos.



Se dice que son espíritus de criaturas que sus madres mataron al nacer, nacieron muertas, fueron abortados o murieron sin bautizar.



Comúnmente se lo presenta como un enano con una mano de fierro y otra de lana, rostro magro y barbirrucio, sombrerote de copa en embudo y traje de llamativos colores, entre los que predominan el rojo y el verde. También puede ser un niño de pocos años, un viejito gordo y barbudo de largas uñas y sombrero de paja de alas anchas.



En Villa Matará, Santiago del Estero, es negro y crespo y viste un hábito “chejchi”, de pintas coloradas sobre un fondo blanco, gris claro o ceniciento.



Vendrían a representar al demonio de la tentación.



Personaje esencialmente travieso, socarrón, enamoradizo y por momentos grosero.



Vive en el monte, en los troncos de los árboles, de donde sale a la siesta para asustar a los niños y cortejar a las mozas con regalos como pañuelos, dinero, melones, empanadas y golosinas. Si estas rehúsan sus favores se venga, gastándoles mil travesuras y hasta haciéndoles daños mayores.



Se aparece a veces desnudo ante las mujeres mayores y las escandaliza con groseros gestos, deporte que no practica con las jóvenes.



Según Juan Carlos Dávalos, se acerca a las pulperías los sábados a la noche para dar una tunda a los ebrios.


También se enanca a los caballos, hurta pellones, trueca por carbones el pan de las alforjas, apedrea las casas, pudre los huevos, apaga el fuego, vuelca la olla, corta la ropa.



Para ahuyentarlo hay que llenarse los bolsillos con algo que huela mucho.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/06/el-duende-sombrerudo-ii.html

Adolfo Colombres "Seres Sobrenaturales de la Cultura Popular Argentina".

Compilación. Prof. Teología y Antropología Social y Religiosa.

Georgina Elena Palmeyro.

lunes, 29 de junio de 2009

ORFEO Y EURÍDICE

Orfeo y Euridice por George Frederick Watts (1817-1904). Oleo, 56 x 76 cm.



Orfeo personaje de la mitología griega, hijo de Apolo y la musa Calíope. Hereda de ellos el don de la música y la poesía.

Según los relatos, cuando tocaba su lira, los hombres se reunían para oírlo y hacer descansar su alma.

Por ello enamoró a la bella Eurídice y logró dormir al terrible Cerbero, cuando bajó al inframundo a intentar resucitarla.

La historia más conocida sobre Orfeo es la que se refiere a su esposa Eurídice que a veces es conocida como Agriope.

Algunas versiones cuentan que mientras huía de Aristeo, u otras que mientras paseaba con Orfeo, fue mordida por una serpiente y murió.

En las orillas del río Estrimón Orfeo se lamentaba amargamente por la pérdida de Eurídice.

Consternado, Orfeo tocó canciones tan tristes y cantó tan lastimeramente, que todas las ninfas y dioses lloraron y le aconsejaron que descendiera al inframundo (catábasis).

Camino de las profundidades del inframundo, tuvo que sortear muchos peligros, para los cuales usó su música, ablandó el corazón de los demonios, e hizo llorar a los tormentos (por primera y única vez).

Llegado el momento, con su música ablandó también el corazón de Hades y Perséfone, los cuales permitieron a Eurídice retornar con él a la tierra; pero sólo bajo la condición de que debía caminar delante de ella, y que no debía mirar hacia atrás hasta que ambos hubieran alcanzado el mundo superior y los rayos de sol bañasen a Eurídice.

A pesar de sus ansias, Orfeo no volvió la cabeza en todo el trayecto, incluso cuando pasaban junto a algún peligro o demonio, no se volvía para asegurarse de que Eurídice estuviera bien. Llegaron finalmente a la superficie y, por la desesperación, Orfeo volvió la cabeza para verla; pero ella todavía no había sido completamente bañada por el sol, todavía tenía un pie en el camino al inframundo: Eurídice se desvaneció en el aire, y ahora para siempre.

Esta historia procede del tiempo de Virgilio, que fue el que introdujo el nombre de Aristeo. Sin embargo, otros autores también hablan de la visita de Orfeo al submundo; de acuerdo con Platón los dioses del infierno sólo le «presentaron una aparición» de Eurídice.

También según Platón, los dioses no le entregaron a su amante, porque les parecía que se mostraba cobarde, como buen citaredo, y no tuvo el arrojo de morir por amor, sino que buscó el medio de penetrar con vida en el Hades.



Orfeo y Eurídice

Video: Lila Calderón.
Pinturas universales con tema órfico.
Música: Gluck, "Orfeo y Eurídice".
Intérprete: Teresa Berganza.

Mito de Orfeo:

Orfeo fue el primer mortal capaz de desarrollar el arte de la música con la cual apaciguaba a los animales y era capaz de aplacar la ira de los dioses. Cuando creció, apareció un heraldo que le anunció el plan de Jasón de regresar el vellocino de oro y Orfeo se unió a ellos.

En la expedición de los Argonautas, Orfeo marcaba el ritmo de los remeros y logró anular el embrujo del canto de las Sirenas, entonando melodías más bellas para que la tripulación no fuese seducida por ellas.

Se casó con Eurídice, la cual muere el mismo día de la boda mordida por una serpiente.

El canto de Orfeo se vuelve triste para siempre.

Se le concede la oportunidad de bajar a los infiernos y recuperar a Eurídice, con el fin de oír nuevamente su música. Sólo se le pide que no se dé vuelva a mirarla hasta que hayan abandonado el inframundo. Orfeo no resiste y ya casi al salir del Hades se vuelve y ella desaparece para siempre.

Orfeo murió asesinado por las sacerdotisas de Dionisio.

Se menciona a Afrodita como instigadora para vengarse de Calíope a través de su hijo Orfeo.

Otra versión implica a Zeus, quien lo habría fulminado con un rayo.

Una vez muerto, la lira de Orfeo fue transformada en constelación y cuentan que su cabeza fue llevada por las corrientes marinas hasta la isla de Lesbos, donde siguió cantando, hasta que su alma pudo partir a los Infiernos a encontrarse con Eurídice.


Fuente
Wikipedia

Imagen
http://www.fmv-uba.org.ar

http://www.youtube.com/watch?v=kWvGVFFkD0o
Alineación al centro

domingo, 28 de junio de 2009

TRISTAN E ISOLDA

"Tristán e Isolda" de John Duncan

TRISTÁN E ISOLDA

Feriado está don Tristán

De una mala lançada:

Dirásela el rey su tío

Por celos que d’el catava;

El fierro tiene en el cuerpo,

De fuera le templa el asta.

Valo a ver la reina Iseo

Por la su desdicha mala.

Júntase boca con boca

Cuanto una misa rezada.

Llora el uno, llora el otro

La cama bañan de agua.

Alli naçe un arboledo

Que açuçena se llamava:

Cualquier muger que la come

Luego se siente preñada.

Comiérala reina Iseo

Por su desdicha mala.

(Romance cantado por la Emperatiz en la corte de Constantinopla en el Tirant lo Blanc)



MARIA CALLAS. TRISTAN E ISOLDA. R. WAGNER
Mild und leise.
Orquesta del Festival de Atenas.
Dir. Antonino Votto.


LA LEYENDA DE TRISTÁN E ISEO (ISOLDA)

La historia de Tristán e Iseo es uno de los primeros mitos de amor cuya relevancia da testimonio de su antigüedad y resonancia universal.

La historia arquetípica surge de un misterioso filtro mágico, la pócima encantada que generará ese amor-pasión que, de fuerza arrolladora, lleva inscripto el destino de la autodestrucción.

Eros y Tánatos se funden inexorablemente en tono de tragedia.

La difusión de la leyenda dentro de la narrativa francesa marca el desplazamiento del interés por la recreación de historias grecolatinas, hacia historias originarias de la cultura celta.

Lo atractivo de la mitología celta, reside quizá el escenario insular, novedosos símbolos no cristianos y en Otro Mundo al que se podía acceder sin morir en tanto los seres reales coexistían con personajes extravagantes y sobrenaturales.

La poción mágica

El famoso y frecuentemente aludido, filtro mágico que beben Tristán e Iseo es un elemento original en el relato que no registra antecedentes anteriores.

Es probable que dado el ambiente cristiano y feudal en que se difundió la historia el filtro es la excusa que permite excusar la falta de los amantes: el adulterio y la traición.

"Señor, a fe mía, ella me ama de buena fe, pero vos no podeís entender el motivo: si me ama es a causa de lo que bebió.
No puedo separarme de ella ni ella de mí, no os lo puedo ocultar."
Versión de Berol

En rigor, no sería el adulterio lo que sorprende y escandaliza al público, porque en efecto, desde los primeros trovadores el hecho era consentido y hasta idealizado, pero siempre era la consecuencia de un matrimonio impuesto.

La peculiaridad de la obra reside en que el amor es un conflicto entre los mismos amantes y la sociedad a la cual pertenecen que deberán enfrentar una y otra vez. Porque el amor de Tristán no responde al ideal caballaresco, por el contrario, él sólo desea amar a Iseo y se desinteresa de la vida de caballero.

El amor antisocial de Tristán y las contradicciones de Iseo

Desde este enfoque, el amor de Tristán es antisocial porque quiebra las normas de la sociedad cortesa y deja a la corte del Rey Marco sin su mejor vasallo.

La figura de Iseo es literaria pero también humana. Hereda de su madre el don de curar heridas mortales causadas por venenos misteriosos.

Es rubia y bella. Es siempre lúcida, dueña de sí misma y dirige siempre los pasos de Tristán como una fuerza inspiradora.

Es hábil con las palabras, temeraria, astuta… pero a menudo egoísta y otras tantas veces mentirosa.

Es absolutamente capaz de llevar una doble vida afectiva como esposa de Marco y amante de Tristán. Pero es una mujer enamorada, y por lo tanto, impulsiva y alguna vez insegura y abatida.

La contradicción en Iseo es parte de la solidez del personaje que debe hacer frente a dos realidades simultáneas, por un lado, una pasión arrolladora y transgresora de la mano de su amante y por el otro, la seguridad junto a su esposo, el rey.

Fuente
http://mitologiacelta.idoneos.com/index.php/Trist%C3%A1n_e_Iseo

Imagen
hagaselamusica.com

http://www.youtube.com/watch?v=A1L48Zvc3vA

sábado, 27 de junio de 2009

AIPA ATIQ, El Señor de las Montañas



En 2010 se formó en Ayabaca la agrupación Aypatiq, para difundir la historia y orígenes de los pueblos indígenas, específicamente los “Wayayakuntu” o Guayacundo.

Geográficamente, el antiguo santuario de Ayahuaca o Ayawaka, se encuentra ubicado en el extremo occidental de la cordillera de los Andes.

Constituye uno de los últimos parajes cordilleranos donde se oculta o “muere” el sol, y al mismo tiempo, es una zona geográfica donde nacen todos los ríos y fuentes de agua de la región Piura.

Algunos investigadores como Raúl Zevallos Ortiz, consideran que se trata de ”la morada de los Ancestros” o el “Santuario de la Muerte”, pero también de la Inmortalidad, del cambio y transformación de la vida.

Actualmente, Ayabaca, o Ayavaca, se ubica, junto con la provincia de Huancabamba, sobre la cadena occidental de los Andes. Su ciudad capital, Ayabaca, es la más alta del departamento de Piura en Perú.




En tiempos de los Wayakuntu una gran sequía asoló sus tierras, los hombres se enfrentaban entre sí.
Sólo la sabiduría de Aipa Atiq, el señor de las montañas, reestableceria el orden natural.

Las alumnas del segundo grado de secundaria de la institución educativa Señor Cautivo de Ayabaca han rescatado esta leyenda.

INTI RAYMI EN AYPATE

En la cosmovisión andina había ceremonias que siempre estaban ligadas con los movimientos astronómicos -sobretodo el sol- para el cual le rendían dos fiestas el Inti Raymi (21 de junio solsticio de invierno) y el Qapaq Raymi (21 de diciembre solsticio de verano) estas dos fiestas marcan las actividades agropecuarias del mundo andino.

Con el propósito de rescatar la identidad cultural este 24 de junio las alumnas del 2 º grado “A”, “B” y “C” de la Institución Educativa “Señor Cautivo” de Ayabaca, con sus profesores, padres y madres de familia rindieron un homenaje a esta fecha en que el sol se aleja mas del hemisferio sur dando inicio al solsticio de invierno.

La mañana estaba fría, el tractor, que trabajaba en la rehabilitación de la carretera recién estaba llegando a Aypate. Una llovizna recibió al elenco y los asistentes empezaban a desanimarse. Cuando empezó la ceremonia que se inició con un pagapu (pago al apu) a cargo del maestro Gerardo Abendaño Pozo, quien brindó con primera de caña de azúcar y tabaco, ofreciéndole lociones, se limpió el cielo e irradió el Inti Tayta (padre sol)

Luego del recorrido guiado por el Centro Administrativo Ceremonial de Aypate a través de su Kallanka, Acllawasi, y Ushnu, se presentaron las obras preparadas para este homenaje: la primera obra fue Aypa Atiq (el que alcanza lo más alto) que es la recreación de la leyenda de Aypate, en los inicios de la cultura Ayawaka, representada por las alumnas del 2º “C” donde Aypate es un ser ligado a la naturaleza y que por su sabio proceder es merecedor de la mano de Pacha Sonqo (corazón de la tierra) la hija del anciano gobernador que al ver a su hija en edad de casarse, convoca a un torneo donde tienen que traer un venado sin herirlo, después de haberse presentado varios pretendientes con sus venados ninguno traía uno intacto, hasta que aparece Aypate acompañado de su venado que caminaba por el lugar y es elegido como el heredero para gobernar el pueblo Ayawaka.

La segunda obra fue la Resistencia de los Wayakuntu, confederación integrada por los Ayawakas, Calvas y Caxas, frente a los Inkas que luego de resistir cinco lunas, como lo relata Garcilaso de la Vega en sus Comentarios Reales de los Incas, los últimos Ayawakas concilian con los Inkas y se inicia la construcción del Centro Administrativo Ceremonial de Aypate.

La tercera obra fue Ollantay, conocida obra ¿que fue escrita en plena colonia? y nos relata el valor de este personaje que levanta el Antisuyo, por la negativa de Pachacutec en concederle la mano de Cusi Coyllur, hasta que por ruego de Ima Sumac, Tupac Yupanqui perdona a Ollantay y se une con Cusi Coyllur.

Las tres obras terminaron con sus danzas respectivas que era una de las actividades presentes en todos los acontecimientos del Tawantinsuyo. Es así que las alumnas de la Institución Educativa Señor Cautivo vienen trabajando junto a sus profesores, padres y madres de familia en el rescate de la identidad cultural ancestral y desarrollando conciencia turística.

Ellas manifestaban: “el Centro Administrativo ceremonial de Aypate es maravilloso porque conocimos las grandezas de nuestros antepasados, también conocimos como los Inkas han tallado la piedra para sus construcciones y agradecemos al profesor que nos ha llevado a este lugar arqueológico y turístico que hasta la actualidad sigue permanente y por habernos hecho conocer las grandezas de los Inkas”.


Fuente: Servindi & Factor Tierra
http://www.perureporta.pe/explorperu/noticias/qapaq-nan/590-leyendaaypa-atiq-o-senor-de-las-montanas-e-ayabaca.html

Imagen
losfathers.blogspot.com

http://www.youtube.com/watch?v=ABJrIcysr1E
Alineación al centro