lunes, 1 de noviembre de 2010

MI CAMA ES UN JARDÍN

Telera de Huilla Catina, Dpto. Loreto
Santiago del Estero

"MI CAMA ES UN JARDÍN"
[1937]



Era una región más árida que muchas otras de la Provincia. De una aridez desoladora. De una árida desolación. Había un perro flaco que no ladraba, unas ovejitas cabizbajas que no balaban, sin duda porque nada podía recoger allí su voz. Junto al ranchito terroso, apenas distinto por su pequeña masa tumular, en la perspectiva de árida inmensidad en que conjugaban aquella media tarde tierra y cielo, alzábase un algarrobito de talle exiguo y follaje esquemático, que daba la impresión de que hubiera detenido voluntariamente su desarrollo y la expansión de su fronda en aquel punto, porque ¿para qué? …

Yo mismo, confieso, me sentí distendido y anulado. Y sólo mi automatismo de ser traslaticio y ambulatorio pudo llevarme a dar una vuelta al ranchito. Y fue contoneando una esquina que tropecé de manos a boca con aquello. Digo tropecé, pero en realidad lo que aconteció fue que aquello se me vino encima, me cortó el paso agresivamente. Era una colcha santiagueña desplegada al sol entre dos estacas. Estaba armada de rojos, amarillos y verdes, en haces, y cuchillas, y zigzagueantes y masas que resplandecían, y coruscaban y crepitaban, en esgrimas, disparos, proyecciones y flameos, como dirigiéndose numerosamente al bulto. Aquello era algo así como el malón del color a plena luz. Diré, en una palabra, que allí mi inermia descubría el infinito número, el múltiple alarido, la ofensiva, la carga del color descolgado. Diré que allí, en aquella desolada aridez, el color concentraba la voz, la voluntad y la forma que faltaba a las cosas. Diré que allí la nulidad unánime del cielo y la tierra, conjugando en la misma inmensidad indistinta, en la misma indiferencia, confesaba una herida sangrante, una vena alcanzada de abajo. Diré…

Busqué en mi desazón a alguien en quien fiarla, y descubrí junto a uno de los horcones del ranchito a una mujer de negro, un manto negro encuadrándole el rostro caoba. Las manos cruzadas sobre el vientre. Parecía de pronto volver el silencio estéril, la derrota muda del paisaje, con ella. Pero nada podía detener ahora mi confusa ansiedad, y me desahogué señalándole la colcha con la mano y estas palabras:

-¡Qué lindo!

Un resplandor potente rebasó sus ojos y la cara caoba se rajó en una sonrisa que dejó en descubierto un carozo blanco, y se animó el desmañado cruce de sus manos sobre el vientre. Entonces de su boca escaparon estas palabras:

-… Y si viera mi cama. Mi cama es un jardín…

Pues que lo había dicho, no necesitaba ya ver su cama. En la espesa penumbra del rancho ocluso estaría reverberando de alguna sobrecama palpitante, de colores tan vivos que parecen entrar en movimiento, animarse a la existencia biológica.

He pensado después muchas veces en aquella frase espontánea. Si nos es menester una teoría sobre el sentido plástico y la concepción estética ingenua que se enuncia en esas colchas, ahí está toda entera en esa frase. Acaso ella alcanza a darnos una clave del enigma vital del arte. Pensad en que la tejedora campesina fabrica las colchas para introducir en el orden de la vida espiritual del hombre eso que aquella mujercita llamaba casi esotéricamente “jardín”. Por contraste con la parda y árida comarca donde la escuché, brotó como con fuerza de exorcismo, de conjuro mágico, de fiat. ¿Qué sabía ella de jardines si no era su angustia, si opresión del paisaje mezquino y anulante, su esencial necesidad de color y de forma? Puesto que Dios le negaba paisaje, el alma se lo hacía tan fastuoso que compensaba con exceso la falta.

Hay que considerar, pues, que esas colchas constituyen expresiones artísticas auténticas. Pueden alguna vez no interesar al gusto a la moda, al gusto burgués siempre tan indeciso y mudable. Pero la medida de su valor estético no puede ser el gusto contingente de quien sólo encuentra las colchas como producto de mercado, sino el gusto o sentimiento de quien las hace para su vida, desde su vida.
Fauna nunca vista, fantástica flora, triángulos, signos escalonados, reptiles misteriosos, soles y lunas y estrellas de cielos ignorados.

Verdaderamente, la mano que conjura entre los cuatro palos del telar “el jardín” del alma, sabe de la magia de la creación divina.


Bernardo Canal Feijóo
“Ensayo sobre la expresión popular artística en Santiago del Estero”, Compañía Impresora Argentina, Buenos Aires, 1937

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/06/bernardo-canal-feijoo.html

domingo, 31 de octubre de 2010

FUEGO DE LEÑA DE CALAFATE



Atesora la leyenda que, la Zorrina, el Gato del Pajonal y el Piche, cacique de ambos, mantenían el fuego. Los tres lo cuidaban gracias a un yuyo que llamaban oukha-ínash. Ellos ponían una piedra cerca del yuyo, la chocaban con otra y ahí saltaba la chispa que prendía la hierba. El fuego más grande era para el Piche; cuando los otros se acercaban para calentarse, este hacía chiquito el fuego y no les dejaba quemar leña en su fogón.

Cierta vez, calentita por el fuego, la joven Zorrina se acercó a otros animales, quienes le pidieron fuego para calentarse y cocinar. La Zorrina no escuchó las súplicas y se pavoneó entre los ateridos.

La vieja Cisne se enfrentó a la recién llegada acusándola de egoísta.

Por más que la Zorrina negaba la posesión del fuego, el olor a humo en su piel contradecía sus palabras.

Asustada, la Zorrina corrió a avisarle a su cacique que escondiera el fuego para que los demás animales no pudieran tenerlo.

Presuroso, el Piche tapó la hoguera y se echó encima para que nadie la encontrara.

La gente de la toldería le pidió a Elal que interviniera, a fin de que todos pudiesen disfrutar de las bondades del fuego.

El héroe tehuelche salió a caminar por el campo y encontró al Piche haciendo fuego tapadito.

La visita a la toldería del Piche parecía casual, aunque este suponía que Elal venía por fuego y no por cortesía.

La Zorrina y el Gato del Pajonal no salieron de su toldo, por temor a las reacciones de Elal.

Como el Piche poco pudo hacer para esconder el humo que se escapaba del fuego tapado, Elal aprovechó la oportunidad y de buen modo le pidió un poco de carbón quemado.

Este le respondió que nada tenía para darle, mientras nerviosamente soplaba la columna gris, tratando de desvanecerla en el aire.

El héroe de la Patagonia intentó por última vez razonar con el Piche solicitándole un tizón para hacer fuego, para que la gente pudiera calentarse y cocinar. El Piche se negó.

Elal, enojado por la actitud del bicho, lo empujó muy lejos.

Y ahí estaba el fuego; carbón quemado de leña de Calafate. Elal se lo llevó a los paisanos, que así pudieron calentarse y comer carne asada.

Cuando Elal le sacó el fuego al Piche, le cruzó el lomo en tiras, por no habérselo querido dar. Por eso tiene ahora esas rayas en el caparazón.

Desde entonces, el Piche se fue al campo y no volvió más junto a los paisanos.

El Gato del Pajonal y su amiga la Zorrina huyeron con él.

Hasta hoy, el Piche come hutas y la Zorrina cucarachas.


Fuentes: http://elal-patagonia.blogspot.com/2009/03/ciclo-heroico.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/elal-y-sus-inventos.html

sábado, 30 de octubre de 2010

CATEDRAL DE OAXACA

Fachada de la Catedral de Oaxaca


EL BARROCO DEL S. XVII EN LA CATEDRAL DE OAXACA

La portada principal
La fachada es de estilo barroco del siglo XVII, comprende tres cuerpos y cinco calles que, a través de cornisas y columnas corintias de fuste tritóstilo conforman una retícula de quince cuadrantes, donde se disponen vanos de acceso, nichos con esculturas y marcos acodados con excelentes relieves.

El hastial principal de la catedral está integrado por la portada y dos torres con campanario.
En el primer cuerpo están ubicados tres vanos de acceso profusamente decorados con relieves florales; a la izquierda del acceso central se encuentra la imagen de San Pedro y a la derecha San Pablo.

En el segundo cuerpo, al centro, sobresale un relieve que representa la Asunción de María, flanqueado a la izquierda por San José y San Pedro de Arbués. A la derecha por Santiago el mayor y San Juan Nepomuceno.

En la calle central del tercer cuerpo, aparece otro marco de igual calidad; representa la adoración del Santísimo; está flanqueado por San Marcial, patrón de Oaxaca, y el arcángel San Miguel a la izquierda, y por San Jerónimo y San Gabriel Arcángel a la derecha.

El remate es un frontón curvo, con la representación del Espíritu Santo.

Las portadas laterales

Las fachadas laterales al norte y sur, son también de estilo barroco. Ambas son semejantes en su composición; comprenden tres cuerpos definidos por columnas jónicas y corintias, cuyos fustes tritóstilos se decoran con entrelazos florales, rombos y estrías.
El vano de acceso, con arco de medio punto y pilastras estriadas, ocupa el primer cuerpo. En el segundo hay un nicho con escultura y en el tercero una ventana octagonal. La portada norte tiene la imagen de Moisés y la sur la imagen de Santa Rosa de Lima.

El interior:

El interior del templo se organiza a partir de una planta basilical de tres naves y capillas laterales; además contiene las capillas del Sagrario y la de la Virgen de Guadalupe; también la sacristía y sala capitular entre otros anexos.

Destacan como peculiaridades la ubicación de la cúpula, de planta octagonal, las bóvedas de la nave central; así como la bóveda de medio cañón de las naves laterales o procesionales.
Además, es interesante la comunicación entre el coro y el presbiterio, la posición y el espesor de los pilares, de muros y contrafuertes, cercano a los dos metros de grosor.

En el aspecto artístico se distingue el cancel de madera tallada con grabados en vidrio y el altar del perdón ubicados en la entrada principal.

La vista va a el coro con su sillería, barandales y órganos de tubos, así como al altar mayor en el presbiterio con el ciprés y a la escultura de la Virgen de la Asunción.

Existe una importante colección de pinturas que se han incorporado al tesoro de la Catedral desde principios del siglo XVIII.

Destaca el Lienzo que representa a San Cristóbal, fechado por un autor anónimo en 1720, y los cuadros al óleo de la sacristía, especialmente: El Triunfo de la Iglesia.

El mayor número de piezas de arte, en especial de las capillas, proceden del siglo XIX. En las capillas laterales y en otras zonas del interior hay imágenes y reliquias, entre éstas, los restos de la Cruz de Huatulco.

Cronología de su construcción:

El antecedente principal de su construcción fue la creación en 1534 del obispado de Oaxaca con sede en la ciudad de Antequera.

El primer obispo, Juan López de Zárate, ocupó el templo de San Juan de Dios como catedral, bajo la advocación de Santa Catarina, a partir de 1535.

En este mismo año, López de Zárate inició los preparativos para la construcción de la catedral definitiva, misma que se basó en el diseño de tipo basilical usado en la ciudad de México y Puebla.
La catedral atravesó por varias etapas de construcción hasta alcanzar su forma actual.

La primera obra inició en 1535 y concluyó en 1574. El diseño comprendía tres naves con muros y pilares de cantera cubiertas con techumbre de viguería y teja.

La portada era austera y el interior tenía altares y retablos.

Hacia 1667 la autoridad eclesiástica autorizó la construcción de las bóvedas de las naves, la sacristía y la sala capitular, que fueron concluidos en 1678.

En 1682 fueron trazadas las capillas laterales, concluyéndose su construcción en 1694.

Un intenso temblor en 1714 causó serios daños, tanto en el interior como en la fachada, lo que obligó a cerrarla al culto.

El 1724 decidieron la reconstrucción, otorgando el proyecto al arquitecto local Miguel de Sanabria el 17 de octubre de ese mismo año.

El proyecto comprendió construir las bóvedas de la capilla del Sagrario y la capilla de Guadalupe.
Las obras de reconstrucción fueron limitadas a la reapertura del culto en 1730, en vísperas de la navidad del mismo año.

La inauguración y dedicación a la Virgen de la Asunción de María fue hecha por el obispo Fray Francisco Santiago y Calderón el 21 de abril de 1733.

Entre 1735 y 1736 se reconstruyeron los campanarios. El diseño de la portada fue aprobada el 21 de abril de 1741 y su construcción concluyó en 1752.

En 1890, ante la ausencia del obispo de Oaxaca Eulogio Gillow, el cabildo substituyó el remate por un campanario con reloj, mismo que fue retirado a principios de los años cuarenta del siglo pasado y reemplazado por el remate actual al tiempo que se reconstruían los campanarios.

En 1982 fue retirada la reja del patrio atrial quedando integrado a la Alameda de León y ampliado hacia el zócalo de la ciudad.


Por “El oficio de historiar”

viernes, 29 de octubre de 2010

CHAYA Y PUSLLAY




Recuerdo una leyenda que de niño a mis mayores les oí contar, ¡como Chaya y Pusllay se quisieron y su amor no pudieron plasmar!

Pusllay era mal visto en toda la comarca y tanto le compungía aquel desprecio, que amanecía y atardecía, con su desconsuelo.

Chaya, sufría dolida por ese desaire, pero aún más, por aquel amor imposible, que no pudieron concretar. Y en una tarde cualquiera consumido de penar, Pusllay partió hacia la ausencia a su destino enterrar, era tanta esa pena que lo embargaba, que era imposible en su pecho albergar una más.

Detrás de sus pasos salió Chaya a buscarlo, siguió el mismo camino sin poderlo encontrar.

Chaya se convirtió en nube y llorando a su amor perdido, mojaba la tierra gredosa y carnal y anduvo por toda esa tierra sin poder enjugar sus lágrimas de rocío y de sal.

Se hizo carne en su pueblo, también en las coplas, en las coplas palomas trepando aún más y en su pueblo ungida en vidalas, que se eternizaran.

¡Por eso La Rioja! cuando exhuma febrero llora por todos los barrios rociando con agua para el carnaval. Lagrimas que derramó Chaya, ¡rocío de agua! por su amor Pusllay.


(De la Veja Estación del alma)

Agradecemos a Luis Casca Olivera por su valiosa colaboración.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/04/la-challa-y-el-principe-pujllay.html

jueves, 28 de octubre de 2010

PASIONES


Cuento del Dr. Dante Cayetano Fiorentino
(Trabajo inédito distinguido con el segundo premio del 6º Certamen de cuento corto gauchesco de la Asociación Argentina de Escritores Tradicionalistas de La Plata).

Zapatilla y pocito... zapatilla y pocito... en el camino de tierra. Un golpe duro de la única muleta y luego el asentamiento de todo el pié, el único pié, que se arquea desde el talón hacia los dedos para apoyar suavemente todos los huesitos forrados de caucho y tela.

Vuelve Pedro Rengo de trabajar en la estafeta postal donde puede estar sentado todo el tiempo, que es como se siente fuerte. Cuando peleaba, siendo niño, se tiraba al suelo para evitar que lo voltearan de una trompada y desde allí se defendía, muleta en mano tratando de derribar a su rival a muletazos, para luchar de la mitad para arriba, ya que no podía confiar en su mitad para abajo en única pierna, que más que mitad lo reducía a un cuarto. Allí, podía apelar a la fuerza descomunal de sus manos enormes, especialmente la izquierda que manejaba la muleta, afianzada en una espalda poderosamente desarrollada. Desde el suelo también estaba cerca de la tierra que podía hacerla puñado para arrojarla a los ojos de su rival si se ponía difícil la lucha.

Pedro se apropia de los sonidos de la tarde: el galope de un caballo, el ruido del tren al pasar, el croar cavernoso de los grandes escuerzos, se transforman en el ruido de chacareras o de chamamés a los que acompaña frotando las muelas rítmicamente. Se las ingenia para que su caminar, tenga ritmo musical, completándolo con algún castañeteo de su mano libre: zapatilla y pocito... zapatilla, pocito y chasquido... zapatilla, pocito y muelas... hasta que llega al bombo colgado en la galería de su casa. Se instala bajo el alero desbordado de golondrinas, descuelga el bombo de un gancho de madera incrustado en la pared, se sienta en la silla de totora, acomoda la muleta en el suelo, monta el instrumento sobre la pierna seca y se pone a tocar. Tucumta… tucúm... tucúm... tucúmta... tucúmta… tucúmta. Tucum tucúmta hasta siempre, hasta nunca. Tan cerca está el instrumento de su cuerpo que le entran las vibraciones por las entrañas, le atronan el alma y le salen por la boca, en un canto entusiasmado, vibrante, clarinadas de melodías.

Una joven, oculta entre las ramas del monte que rodean la casa de Pedro, observa al muchacho con ojos enormes y pestañudos de corzuela. Bella a pesar de la brutalidad de la adolescencia que no ha conseguido agrandarle las rodillas, siente sensaciones inexplicables arrancadas por el ritmo del bombo y la melodía que Pedro mete en el canto. Ritmo y canto se le han filtrado bajo la piel pulida de barro cocido, formándole minúsculos granitos de estremecimiento. Una incontenible saliva de gozo le inunda la boca y la conmoción le ha llegado tan hondo que la obliga a sentarse a orinar. Luego, abruptamente, aparece ante Pedro con la espontaneidad de un animal salvaje, bailando, poseída por una ansiedad de movimiento que le agita las piernas, los brazos, las caderas. Cualquiera sea el origen de la música no le permite estar quieta. Pedro no deja de tocar, seguro que si para, le va a pasar algo malo. Un par de andrajos desflecados le cubre los pechos. La falda, deforme, muy parchada, no le permite reconocer el trapo que le dio origen, y la mantiene sujeta a la cintura por una atadura de hilo sisal despeinado, que le deja el ombligo visible y rosado de tanto flotar contra la carne. El cabello lacio y renegrido le cae abundante hasta la cintura con destellos azules de tordo. Y baila, ágiles las manos, castañetea el ritmo que se le desparrama hasta los pies descalzos y voladores, que más que bailar acaricia el patio de tierra en un sinfín de giros gráciles, etéreos, justos. Pies costrosos con varias capas de piel y tierra para defender la carne de adentro. Eso le permite darle seguridad, justeza y exactitud de movimientos, para responder al repiqueteo alocado que él arranca ahora del bombo, impulsado por el entusiasmo desenfrenado y contagioso que ella arroja al aire en su danza.

Los movimientos de la muchacha, descuidados, pocos cubiertos, encienden la sangre del bombista. En la cara de la muchacha se dibuja un agradabilísimo gozo y una actitud de entusiasmado asombro por todo lo que está pasando por su cuerpo. Ni una ni otra hubieran parado, si no fuera que el día no comenzara a despedirse, con la entrada de la noche, que tiñe de azul oscuro las sombras y hace más negros los grillos.

El acordeón sopla el último acorde para dar por finalizado el baile del pueblo, en la madrugada, que ya empieza a ser alba, la joven, como tantas otras noches de baile, toma el camino solitario que la llevaba a su casa, muy adentro del monte, en el ombligo del monte donde decían que vivía, aunque nunca nadie había visto su casa. No le pesa la soledad porque la música le sigue circulando por adentro, emborrachado de desvelo.

Pedro Rengo oculto entre el montón de gente; cerveza en mano, la vio bailar sola toda la noche. La espera ahora en el enmadejado de espinas de vinal y ramas de garabato, muy a cubierto, al lado del caminito por donde debe pasar y cuando se acerca lo suficiente la toma de atrás y la tira al suelo. Antes de que empiece a gritar le tapa la boca con una mano grande mientras el otro brazo le sujeta firme el talle frágil. Se le tira encima apretándole la cadera virgen.

-¡Si te quedas quietita no te va a pasar nada..! -susurra el hombre con la voz desfigurada por el deseo.

La muchacha se siente como si su atacante tuviera un montón de manos que le arrancan la ropa, que le sujetan los brazos, que le tapan la boca para evitar el grito y ahogada de desesperación solo alcanza a girar la cabeza contra el suelo barriendo la tierra con sus cabellos matizados de polvo. Sus dientes crujen al morder la mano que la enmudece y logra un espacio para un grito terrible que estremece la madrugada. Desesperado, empieza a descargar trompadas agigantadas por el miedo de ser descubierto hasta que logra hacerla callar. Aún cuando la joven ya no se queja, Pedro sigue golpeando para hacerle pagar el deseo no satisfecho que había despertado en él. El cuerpo inerte tiene más fuerza qué la resistencia que había ofrecido hasta unos minutos antes.

Pedro Rengo, sacude la descoyuntada figura amarilla y blanda y al ver esa laxitud entre sus manos comprende que no le queda mucho por hacer. Deja el cuerpo en el suelo, se levanta de un envión como lo hacen los caballos y comienza a juntar hojas secas y ramas finas, que va acumulando muy cerca del cuerpo de la joven, zapatilla y pocito..., le va agregando ramas más gruesas, zapatilla y pocito ..., e inventa un fuego al que alimenta hasta hacer hoguera. Cuando con ayuda del viento, se declara el incendio, recién vuelve a su casa, más sereno, zapatilla y pocito..., seguro de que el fuego se ha comido su crimen. Las cenizas, blandamente, tapan los rastros, primero los pocitos, luego los de la zapatilla.

Muchos días después, el parte policial indicaba que, por el anillito de hierro en el hueso de la mano derecha y el collar de piedritas simples en las vértebras del cuello, la muerta había sido identificada como la menor que, en vida, se llamaba Telésfora Castillo, alias “Telesita” y que probablemente cayó en uno de los tanto incendios forestales en la zona.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/09/la-telesita.html

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/04/telesita.html
http://compartiendoculturas.blogspot.com/2008/09/dante-cayetano-florentino.html

miércoles, 27 de octubre de 2010

EL TIMBÓ



Iraí!... ¡Hija mía!... ¿Dónde estás?...

¡Ven a mi lado! ¡No te apartes de tu viejo padre!... ¡Tú eres la luz de mis ojos, la alegría de mi corazón, el consuelo de mis penas, el apoyo de mi ancianidad!...

¡Tu cariño es el único sostén de mis últimos años! ¡No te alejes de mí, Iraí! ¡No me abandones nunca!

Quien así hablaba siempre a su hija era Isaraki, el viejo cacique de la tribu de los timbúes que habían establecido sus tolderías en un hermoso lugar, a orillas de nuestro Paraná.

Isaraki, que había perdido toda su familia y se encontraba ya viejo y enfermo, adoraba a su única hija. Era tan grande el cariño que le profesaba que sin su compañía el anciano sentíase solo, triste y abatido.

Iraí era para él una hija solícita y cariñosa. Lo guiaba y lo acompañaba siempre, ayudándolo en todas sus tareas de jefe de la tribu; y como era joven, alegre y bulliciosa, sus risas y sus cantos regocijaban también el corazón del padre.

Iraí había llegado a ser, para el anciano, “la luz de sus ojos, el consuelo de sus penas”, como él le dijera.

Llevaban ambos en su choza una vida tranquila y apacible.

Pero una tarde Iraí notó que su padre estaba, al parecer, muy triste y apenado.

— Padre: ¿qué pesar aflige tu corazón?
¿Qué pensamientos oscurecen tu alma y te hacen callar y pensar tanto? — le interrogó con cariño Iraí.

— Hija mía — replicó el padre con los ojos llenos de lágrimas —, desde hace tiempo un solo pensamiento me tortura.

— ¡Dímelo padre... yo te ayudaré a desecharlo para que vuelvan la calma y la alegría a tu corazón!

¿Es que ya no confías en mí? ¿No crees que mi cariño pueda disipar tu penas? ¿No sabes que daría mi vida por verte contento y feliz?

— Iraí, mi dulce y bondadosa hija...

Tú no podrías aliviar mi dolor. Si...

— Si... ¿qué? — interrumpió Iraí con viva ansiedad, deseosa de conocer el secreto temor de su padre.

— Si tú me faltaras, Iraí, me moriría de pena — continuó diciendo Isaraki.

— ¿Qué dices, padre? — interrumpió nuevamente Iraí —. ¿Por qué piensas en ello? ¿Cómo podría abandonar a mi anciano padre, a quien quiero con todas las fuerzas de mi alma y con toda la ternura de mi corazón? ¿Crees que puedo ser tan ingrata que te deje solo un instante sin mi cariño, sin mi apoyo, sin mi guía? ¡Oh, padre mío... eres injusto si así lo crees!

— Iraí — dijo el viejo cacique al comprender que con sus palabras había entristecido a su hija —, olvida lo que te he dicho. Es tal mi cariño hacia ti, que la sola idea de perderte me llena de angustia y desconsuelo. Sé que nada te separará de tu viejo padre y que viviré hasta mi último día recibiendo como siempre tus cariños y tus cuidados. Y ahora, hija mía, ríe y canta para alegrar esta choza y para que nunca vuelva a entrar en ella la tristeza.

Calló Isaraki.

Iraí guardó silencio. La naturaleza calló también: sobre el campo y sobre la selva caían los postreros rayos del sol poniente. Padre e hija sólo oyeron en aquel crepúsculo el susurro de la fronda de los árboles del bosque mecidos por la suave brisa primaveral.

Transcurrió el tiempo y un día llegó de lejanas tierras un apuesto guerrero que se prendó de la bellísima y bondadosa hija de Isaraki.

Ella se enamoró también de él y se casaron. Entonces emprendieron juntos el largo viaje hacia las tierras de donde él viniera.

El anciano cacique sintió destrozársele el corazón; pero no derramó ni una sola lágrima en la despedida. Sin embargo, le entró en el alma una tristeza honda, muy honda.

— Padre... ¡volveremos pronto! — le había dicho Iraí al partir.

Y él abrigaba esa esperanza, que era como un rayito de sol en la oscuridad de su pena.

Desde entonces, todas las tardes salía de su choza y se alejaba de ella en dirección al campo. Allí aplicaba su oreja a la tierra: el mejor medio de percibir los ruidos lejanos. Creía así oír alguna vez el paso de su hija que volvía.

Uno y otro y otro día, el anciano iba al campo y aplicaba su oreja a la buena tierra que había de avisarle el regreso de la hija ausente. Pero ésta, aunque recordaba a su padre y lo amaba como siempre lo había amado, no podía volver, y se resignaba pensando en él y pidiendo a Tupá que lo protegiera.


Timbó colorado
(Enterolobium contortisiliquum)


Una tarde, no volvió el viejo cacique a su choza.

En la tribu se alarmaron por su ausencia y salieron buscarlo en todas direcciones. Lo hallaron sin vida, en suelo, en la misma posición de aplicar la oreja a la tierra.

Lo levantaron, y ¡cuál no sería la sorpresa que recibieron, al ver que la oreja del cacique se desprendía y se queda allí, donde tantas veces él había querido percibir la llegada de su hija!

Nuestra leyenda cuenta también que después de transcurrido un tiempo, nació en ese mismo lugar una planta que creció hasta llegar a ser un hermosísimo árbol.

Los timbúes lo llamaron Cambá-nambí, que en su lengua significa “oreja de negro”.

Es el “timbó”, también llamado pacará.

Y decían nuestros indios que en este hermoso árbol, de elevado tronco y de frondosa copa en forma de sombrilla, mora el alma del viejo cacique para divisar desde lo alto la figura de la hija cuyos pasos nunca oyó y para cobijarnos a su sombra como un amoroso padre.

REFERENCIAS (Del libro Ibakuí)

El timbó, pacará u oreja de negro, es un hermosísimo árbol que alcanza un desarrollo extraordinario destacándose en los bosques por su gran altura y su espeso follaje.

No sólo es muy apreciado por la maravillosa sombra que da su copa en forma de sombrilla, sino porque es un árbol sumamente útil.

La corteza de su tronco contiene tanino, por lo que se la emplea en las curtiembres.

La madera, aunque floja, es usada en carpintería. Cuando se seca, produce el mismo efecto que el rapé. Los frutos son vainas de color muy oscuro en forma de oreja (de allí su nombre “oreja de negro”).

Se utiliza para fabricar tinta. El tallo, la madera y el fruto contienen saponina, por lo que en las provincias del norte se los emplea como jabón.

Abunda en el norte de nuestro país y se lo ve en algunas calles y plazas de Buenos Aires.

En el barrio de Caballito, Buenos Aires, en la intersección de las calles Puán y Montes, existe actualmente un pacará histórico. Bajo su sombra, hace más de cien años, el Deán Saturnino Segurola aplicó las primeras vacunas a los vecinos del lugar. Se lo conoce con el nombre de pacará de Segurola.


Fuente: Biblioteca "Petaquita de Leyendas", de Azucena Carranza y Leonor M. Lorda
Tomo XX: YUQUERÍ (Mimosa - Sensitiva)
Material compilado y revisado por la educadora argentina
Nidia Cobiella (NidiaCobiella@Educar.Org)

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/04/el-timbo.html

martes, 26 de octubre de 2010

LA LUZ DE LA REVOLUCION

ALEX JOSÉ PIMENTEL VIDAL
(5 de enero de 1984 – )


LA LUZ DE LA REVOLUCION

Por Alex Pimentel

Cuando los niños duermen en las
calles, y pasan por sus gargantas
un pedazo de pan duro.
Se enciende la luz de la revolución.
Cuando el campesino y el obrero
son explotados y envilecidos
se mantiene viva
la luz de la revolución.
Cuando la juventud
no encuentre otro medio
de instrucción más que la religión
y el estado reduzca el presupuesto
de la educación,
brillará en nuestras mentes
la luz de la revolución.
Cuando se peguen
nuestras tripas,
cuando el trigo, el agua no sea
del pueblo, en los ojos
de nuestros hijos
brillará la luz de la revolución.
Cuando la civilización actual
reciba un nuevo sistema
nervioso, y aumenten masivamente los
suicidios, por desempleo, subempleo, pobreza...
en nuestros labios pronunciaremos
¡libertad¡ ¡libertad¡ ¡abajo el sistema de hambre¡
¡abajo el capitalismo e imperialismo¡
y en nuestros ojos brillará
la luz de la revolución.
Cuando saqueen asquerosamente
nuestros recursos naturales
y a nosotros nos dejen en la sombra
nos alumbrará la luz de la revolución.
Cuando se comience a perseguir
a los cristianos, comunistas
para no luchar por causas justas,
se aumentará el fuego,
la luz de la revolución.
El amor por una mujer
con el tiempo se olvida
el amor por la revolución
no termina ni aún cuando dejamos de existir.
La revolución salvará a los países oprimidos.



Enviar adhesiones y condolencia a: poetasdelmundoperu@gmail.com

Nombre completo, Actividad, País....

http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_america.asp?ID=377

Comparto mi Cultura se adhiere rechazando: la cultura de la muerte, de la opresión, de la obsecuencia... de todo aquello que convierte al hombre y a la naturaleza en medios para alcanzar sus fines narcisistas, ególatras...



EL ALICANTO




A medida que predomina el desierto en el norte de Chile, se presenta con creciente exuberancia una frondosa creación de leyendas en torno al hallazgo de minas y tesoros.

Muchos de los derroteros que circulan al respecto son netamente racionales, indicando, por ejemplo, que desde la plaza de Copiapó se divisan en una determinada dirección tres cumbres; que es preciso remontar la central, desde la cual se verá al sur un algarrobo, hacia el cual es preciso dirigirse; que cerca de él pasa una quebrada, por la que se deberá subir hasta la media falda de la serranía de que proviene; y que hacia la izquierda, tapiada por un derrumbe ocurrido con motivo de un terremoto, existe la bocamina de un riquísimo yacimiento de oro, abandonado justamente con motivo de este desastre, en que perecieron sus mineros. Los datos son siempre un tanto vagos.

Hace pocos años vivía en Chañarcillo un pastor de cabríos y asnales que declaraba haberse radicado en aquel riquísimo yacimiento de plata, ahora agotado, porque su abuela había sabido de labios de Juan Godoy, el descubridor de ese mineral, que por mucha riqueza que éste hubiera suministrado, era una pálida sombra comparado con otro, aurífero y muchísimo más rico, que el mismo Godoy había descubierto al poniente de aquél, en una puntilla de Las Bandurrias, pero que debido a su avanzada edad no había alcanzado a explotar. Manifestaba aquel pastor que él sólo vivía allá con su majada, porque tenía la seguridad de poder ubicar esa segunda mina del célebre descubridor de Chañarcillo.

Es el caso típico de los pastores del norte chileno: viven pobremente, cerca de alguna aguada, de la venta de queso de cabras, de cueros caprinos y de las crías de la majada, como también de transportes que realizan por cuenta de algún mineral cercano; pero todos son al mismo tiempo cateadores o mineros que trabajan pequeñas minas por su propia cuenta, como pirquineros u obreros. Y todos están convencidos de que el día menos pensado descubrirán una mina fabulosa o harán un magnífico alcance en una ya conocida.


Mientras más pobre sea el ambiente que los rodea, más se exalta su fantasía, y es, en definitiva, la quimera del oro la que los hace sentirse ricos en medio de la mayor pobreza.

Por otra parte, es un hecho que muchos de ellos han tenido realmente la suerte de descubrir —sin o con derroteros— minas que los han hecho pudientes. El propio Juan Godoy había sido pastor, como ellos.

La fantasía avanza, sin embargo, más allá de los límites de lo racional o verosímil. Hay también otros indicios que permiten descubrir minas o tesoros.

Uno de ellos está vinculado con una prodigiosa ave: el Alicanto.

Es corredora y, estando en ayunas, se mueve con presteza, perdiéndose fácilmente entre el roquerío o matorral. Se alimenta, sin embargo, de granos de oro o plata, de modo que al dar con un yacimiento se vuelve pesada y es apenas capaz de correr. Además, sus alas, que extiende a menudo durante la noche, tienen la propiedad de comenzar a brillar luminosamente. Siendo la mina de oro, su luz es áurea; y siendo de plata, argentífera.

Por eso los mineros, al catear de noche, prestan especial atención al descubrimiento de un Alicanto, ya que si dan con él pueden considerarse afortunados, pues les indicará con absoluta certeza donde se encuentra un yacimiento, ya sea de oro o de plata.

La única precaución que requiere esta ave, es que el minero debe mantenerse oculto, pues tan pronto ella se cree observada, extingue el fulgor de sus alas, confundiéndose con la obscuridad de la noche. Y podrá ocurrir también que guíe al cateador hacia un precipicio, a fin de que se desbarranque.

Se sabe, además, que el Alicanto forma parejas que anidan en una cueva, donde la hembra pone un huevo de oro y otro de plata.

Los peligros indicados pueden evitarse, empero, si el minero se limita a observar donde se alimenta el Alicanto, pues ese hecho basta para descubrir ahí mismo la mina, sin espantarlo.

Fuente: http://ojoconelarte.cl/?a=2007

Imágen: http://www.aexplorar.cl/VOS006.pdf

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/07/el-alicanto.html

lunes, 25 de octubre de 2010

EL CAMINO REAL

Puerto Inka
Álbumes web de Picasa

PUERTO INCA UN DESTINO DEL CAMINO REAL HACIA EL MAR

Un extraordinario camino que se extiende sobre dunas, lomas, quebradas y montañas como una espigada serpiente de piedra.

Según algunos arqueólogos esta senda, de la que se conservan tramos en muy buen estado, son los vestigios del Camino Real de la Costa construido durante el periodo incaico para interconectar las provincias costeñas con la capital del Imperio.

Así como este o el Camino Inca del Cusco muchos otras vías están dispersas por todo el Perú, todas ellas formaban parte del intrincado sistema de comunicaciones construido a lo largo y ancho del Tahuantinsuyo durante el Incanato.

Este tramo en particular partía desde la costa sur del Perú para adentrarse en territorio ayacuchano y llegar finalmente al Cusco, aunque durante algún tiempo se pensó que esta ruta era de origen colonial las investigaciones posteriores demostraron que tales afirmaciones estaban equivocadas.

Pero ¿qué hacia de esta bahía algo tan especial?

Más allá de la admirable belleza del entorno, Puerto Inca es un lugar de una incomparable riqueza marina, esta playa constituía entonces un importante nexo entre la costa y la sierra, además de ser el principal proveedor de productos marinos para la capital del Imperio.

Las investigaciones han revelado que en este poblado eran procesados mariscos (lapas, percebes, chanques), algas (cochayuyo) y moluscos (pulpos y calamares) que también se llevaban al Cusco y otras provincias de la sierra a través de esta vía, para ser intercambiados (trueque) por granos, carne seca y papas, completando así la dieta diaria de los pobladores de la zona.

Las interrogantes seguían surgiendo al mismo tiempo que la ciudadela era desenterrada, los arqueólogos se preguntaban cómo en una zona aparentemente árida e inhóspita, aislada de valles y por consiguiente de tierras de cultivo o fuentes de agua fue posible el desarrollo de un pueblo. Al parecer los antiguos habitantes de la zona desarrollaron técnicas de cultivo acordes con su medio ambiente, abonaron la tierra con guano (excremento de aves) extraído de los islotes cercanos a la bahía ganándole tierras al desierto, mientras que el agua era obtenida de algunos puquios cercanos.

La zona de lomas, cercana a la playa, proveía los recursos de caza y recolección, los que se sumaba a la gran variedad de peces, mariscos y algas (Cochayuyo) que formaban parte de la dieta diaria.
Precisamente esa riqueza marina permitía el hábitat de numerosas colonias de lobos marinos que eran cazados para servir como fuentes de grasas y proteínas.

Los arqueólogos han encontrado, además, restos de excrementos de llamas y cuyes lo que indicaría que también habría sido posible la crianza de animales.

Aparentemente este lugar que podría parecernos estéril era un oasis de vida durante el apogeo del antiguo imperio.


Según estudios realizados este Complejo Arqueológico fue habitado entre los siglos XIII y XV de nuestra era. En el se encuentran una zona de viviendas, depósitos y terrazas de cultivo.

Además, fuera del área que concentra la mayor parte de estructuras, se han descubierto más muros y viviendas dispersas por la zona.

Puerto Inca, también conocido como Quebrada de la Waca, posee estructuras bastante simples, para las cuales se utilizó mayormente piedra y una argamasa fabricada con conchas quemadas y molidas mezcladas con arena, de la que se obtiene una sustancia bastante parecida al carbonato de calcio, uno de los ingredientes utilizados en la fabricación de cemento en la actualidad.

Los edificios eran de una sola planta a excepción de uno de dos pisos cuya finalidad se desconoce. Aunque en su mayoría los muros presentan líneas rectas algunos poseen cierta curvatura además de ser más estrechos en la base, acercándose un poco a la forma de las famosas Chullpas de Sillustani.

Algo que ha llamado particularmente la atención de los arqueólogos es el hallazgo de numerosos depósitos subterráneos, dispersos por toda la zona los cuales asemejan la forma de una botella hundida en la arena, con una entrada estrecha y un fondo ancho. Esto debido a que el número de este tipo de almacenes o "Colcas" es bastante desproporcionado en relación a la población que se supone habitó el lugar.

En la ciudadela también se encuentra una zona denominada el "Secadero", formada por un total de 16 construcciones alineadas una al lado de la otra, con techos de piedras planas y un amplio patio cercado al frente. Esta parte del complejo era utilizada para secar, seleccionar y limpiar los productos marinos que también eran llevados al Cusco.

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/chullpas-de-sillustani.html
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domingo, 24 de octubre de 2010

HISTORIA DE LOS MAPUCHES

Imágen: Ser Indígena




Antes, mucho antes de que llegaran los blancos y lo mataran, Dios vivía en lo alto con su mujer y sus hijos, reinando sobre el cielo y la tierra.

Aunque siempre era Dios, tenia muchos nombres: Chau, el padre, y también Antú, el sol, o Nguenechen, creador del mundo.

A la reina, que era a la vez madre y esposa de Dios, le decían luna, Reina Azul, Reina Maga y también Kushe, que quiere decir “bruja” o “sabia”.

Dios había hecho un gran trabajo: había creado el cielo, con todas sus nubes y cada una de sus estrellas, y la tierra de gigantescos cordones. Había hecho correr los ríos y crecer los bosques, y había entreabierto sus enormes dedos para sembrar aquí y allá los animales y los hombres, los mapuches.

Ahora vivía en el cielo, vigilando sus creaciones e iluminando durante el día su reino inmenso. De noche, la reina tomaba su puesto y salía a cuidar el sueño de las criaturas dispersas.

Como todos los hijos, crecieron también los de Antú y Kushe. Poco a poco quisieron ser como su padre, crear ellos también nuevos seres y cosas, no por nada eran retoños de Dios.

Y los dos mayores empezaron a murmurar, a criticar a sus padres, y a quejarse: “El Chau y Ñuke ya están viejos, ¿no será la hora de que reinamos nosotros?”

Dios sufría por ese deseo de sus hijos, sufría y juntaba rabia. Esa rabia trataba de barrerla Kushe, pidiéndole que no le diera importancia, que los perdonara. Pero los rebeldes no desistían; comenzaron azuzar a sus hermanos más jóvenes y a confabularse.

“Por lo menos, deberíamos mandar sobre la tierra”, decían, y se prepararon para bajar con sus enormes pasos la escalera de nubes.

Entonces el rey Chau dejo salir toda su furia. Uno con cada mano agarro a sus hijos del mechón de príncipes que colgaba de sus coronillas.

Con todas sus fuerzas de Dios les sacudió de arriba a bajo y los dejo caer desde lo alto sobre las montañas rocosas.

La cordillera tembló con los impactos, y los cuerpos gigantescos se hundieron en la piedra formando dos inmensos agujeros.

Mientras la furia de Dios se deshacía en rayos de fuego, madre luna se precipito entre las nubes y se puso a llorar enormes lagrimas que caían sobre las montañas, lavaban de una vez sus paredes de piedra e inundaban rápidamente los profundos hoyos.

Así se formaron los dos lagos vecinos, el Lácar y el Lolog, brillantes como la misma cara de Kushe, hondos como su pena.

Entonces el gran Chau quiso atenuar el castigo: permitió que la vida volviera a los dos cuerpos despedazados y los convirtió en la enorme culebra alada encargada de llenar los mares y los lagos, llamada Kai-Kai Filu.

Pero, príncipes o serpiente, seguían albergando el deseo de derrotar a Dios y reinar de una vez por sobre todas las cosas.

Rabiosa, imponente, Kai-Kai Filu se lleno de odio contra Antú y los mapuches, sus protegidos. Y por eso aun hoy azota el agua de los lagos con su enorme cola, levantando olas espumosas, se revuelve hasta formar remolinos devoradores, empuja la marejada contra los flancos de las montañas queriendo alcanzar los refugios de los hombres y los animales y, reptando por debajo de la tierra, provoca terremotos con la agitación enloquecida de sus alas rojas.

Al darse cuenta de que sus criaturas corrían grave riesgo, Dios busco una arcilla especial y modelo una serpiente buena.

Dijo: “Tren-Tren, este es tu nombre”, y con esas palabras le dio vida. Y antes de dejarla bajar a la tierra, agrego: “Tu misión es vigilar a Kai-Kai Filu. Cuando veas que comienza agitar el agua del lago, tenés que prevenir a la gente para que busque refugio y se ponga a salvo...”.

Paso el tiempo, y el rey Chau decidió enviar a otros de sus hijos a la tierra, para tener informes de lo que sucedía y hacer llegar sus instrucciones a los Mapuches. El mismo quiso bajar al cabo, y ver con sus propios ojos los frutos de su obra.

Dios apareció un día entre los mapuches como si fuera uno mas, oscuro, cubierto por un cuero y con la cabeza desnuda. Les enseño a cumplir los trabajos y a respetar el tiempo: el arte de la siembra y la cosecha, la elección de las semillas y la conservación de los alimentos. Y les hizo un gran regalo: el fuego. Así fue como Dios gano otro nombre: Küme Huenu, que quiere decir “lo bueno del cielo”, como lo llamaron los hombres.

El rey Chau volvió a su casa y paso otro tiempo muy largo, tan largo que la gente se fue olvidando de muchas enseñanzas que había recibido, dejo de ser buena y empezó a pelearse entre si. Ya no había quien hiciera escuchar los consejos de Dios, los propios descendientes de sus hijos hablaban de sus antepasados sin ningún respeto. Y mientras se quejaban de todo e insultaban mirando al cielo los hombres se robaban y se asesinaban entre ellos...

Cada vez que se asomaba a contemplar el estado de su creación, el gran Chau se daba vuelta enseguida y apretaba los labios con amargura. Así empezó otra vez a juntar su rabia divina, hasta que decidió recurrir a Kai-Kai Filu:

- Quiero que agites una vez mas el agua del lago, que la superficie se ponga oscura, que chasqueen las olas unas contra otras y salte la espuma blanca, a ver si un buen susto hace que los hombres cambien su conducta-dijo.

Pero también escucho Tren-Tren, la culebra buena que vivía en la montaña de la salvación.

Enseguida lanzo su silbido de alerta, la aguda contraseña que se coló por todas las quebradas como si fuera un viento, convocando a todos los mapuches al cerró Tren-Tren.

Y el pueblo, lleno de miedo, comenzó la escalada. Pero ya el lago los perseguía y, bajo sus pies, las escarpadas laderas se movían, agitadas por los terribles movimientos de Kai-Kai. De modo que hombres, mujeres y chicos rodaban como pequeñas piedras hacia el fondo, mientras el gran Chau enviaba rayos de fuego que aniquilaban a los que lograban sostenerse.

Y todos murieron, menos un niño y una niña que sobrevivieron en el abismo profundo de una grieta. Unidos seres humanos de la tierra, crecieron sin padre ni madre, desabrigados de palabras y amamantados por una zorra y una puma, comiendo los yokones que crecían en las alturas. De ese niño y esa niña descienden todos los mapuches, resucitados.

Pero el gran Chau debió de haber muerto un poco con sus criaturas, por que desde ese momento se mostró pocas veces y parecía no escuchar los ruegos de los hombres. Seguramente por eso fue posible que llegaran los blancos y le dieran la estocada final.

Desde entonces la tierra ya no es lo que era: las semillas no brotan como antes y las cosechas son escasas; proliferan las enfermedades y los chicos no hacen caso a los mayores.

En el cielo las cosas no marchan mucho mejor, rota la alianza entre los astros: la madre luna esconde entre las nubes su cara magullada y escapa, escapa siempre, perseguida por un sol muerto...

Fuente: UNA VIEJA LEYENDA

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sábado, 23 de octubre de 2010

CACHEUTA Y LAS AGUAS MÁGICAS

TERMAS DE CACHEUTA
Mendoza, Argentina



Lo que se cuenta sucedió en el año 1532. Unos hombres llegaron y colocaron detrás de las casas unos aparatos.

¡Eran cañones! Pero los indios no lo sabían.

También asustaban un poco los caballos que traían los blancos y que ellos tampoco habían visto antes.

Todo el pueblo estaba reunido frente a la plaza. Y los soldados y los altos jefes indios haciendo guardia de honor para que pasara Atahualpa, el emperador de los incas.

Recibirá allí mismo a Pizarro, el jefe blanco, y a su gente para saber qué querían en sus tierras.

Atahualpa no quiso rendirse a los extraños y los blancos lo atacaron. Todo el pueblo estaba aterrorizado. El estruendo era terrible.

Retumbaban en la plaza los cañones y las otras armas de fuero.

Era tanto el ruido que parecía que la tierra iba a estallar. Atahualpa fue hecho prisionero. Encerraron a Atahualpa en una habitación, y, desde ese momento, lo único que deseó el jefe de los incas fue recuperar su libertad para defender sus dominios.

¡Pero no sabía cómo! ¡Imposible escapar de allí!

Por eso, un día que Pizarro fue a visitarlo le dijo: -Si me dejas en libertad cubriré con oro el piso de esta habitación, y te lo daré.

Pizarro no podría creer que hubiera tanto oro, y se quedó mudo de asombro.

Atahualpa pensó que le parecía poco. Entonces señaló con la mano la pared, hasta aquí.

No, más arriba de su cabeza: ¡hasta aquí!

Y levantando su mano todo lo que pudo, dijo: -Llenaré este cuarto de oro, hasta esta marca que aquí hago. Pizarro no lo podía creer.

¡Toda una habitación llena de oro!

¿Es que los incas tendrían tanto?

¿Sería verdad? -Está bien, dijo-; si me das todo ese oro te dejaré en libertad.

-Entonces Atahualpa mandó mensajes a todas partes. A todos sus vasallos. Hacia el norte. Hacia el sur. Hacia el este y el oeste. -Hay que reunir todo el oro que sea posible. Hay que traerlo de todos lados. Todo el oro, todas las cosas de oro, decía el mensaje.

-¡Todo el oro de los incas para salvar al Hijo del Sol!

Y los mensajeros corrieron, corrieron. Atravesaron ríos, subieron y bajaron montañas. Y volvieron a subir. Y volvieron a bajar.

Oro, oro para libertar al emperador. Los mensajeros llegaron a todos lados, y también a las tierras donde gobernaba el cacique Cacheuta, los valles de las montañas altas, donde ahora se encuentra Mendoza.

Cacheuta, que quería mucho a su soberano, rápidamente empezó a reunir todo el oro que había en el valle. Y no solo Cacheuta. Todos los habitantes del lugar buscaron los objetos de oro, las piedras con oro, los cachorros, los adornos y cuanta cosa hubiera del rico metal, para enviársela al prisionero.

Luego lo puso todo en unas grandes bolsas de cuero y cargó un montón de llamas con ellas.

Cacheuta reunió as sus mejores guerreros, a los más altos jefes y a los más fieles vasallos. Y poniéndose él mismo al frente del grupo inició la marcha rumbo al Perú.

Los blancos no esperaron que llegara el oro, y mataron a Atahualpa.

Pero como se enteraron que Cacheuta iba caminando al Perú con su preciosa carga, un grupo de blancos fue a esperarlo.

Muy poco camino había recorrido Cacheuta cuando alcanzó a ver a los blancos escondidos. Cacheuta adivinó lo que querían, y rápidamente dio la orden:

-¡A esconder el oro! –

La orden fue cumplida, y cuando los blancos atacaron no había una sola bolsa de cuero sobre las llamas.

-¡La lucha fue terrible! Resonaba en las montañas el estallido de las armas de fuego.

Los indios no podían defenderse con sus lanzas y cuchillos. Uno de los primeros en caer fue el cacique Cacheuta.

Pero lo que le contaron después al indiecito Illapa fue realmente maravilloso. Algo de casi no creer.

Cuando terminó la lucha, los blancos fueron a buscar el oro.

Buscaban por aquí, buscaban por allá. Pero nada, nada.

¡No podían encontrarlo!

¿Dónde estaba el oro? ¿Dónde?

Los indios lo habían escondido muy bien.

Siguieron buscando, revolviendo y revolviendo las piedras.

¡Hasta que lo encontraron! ¡Allí estaba! ¡El codiciado oro!

¡Y cuánto, cuánto era! Pero cuando fueron a tomarlo con sus manos, grandes chorros de agua brotaron como por arte de magia.

¡Agua! ¡Sí, agua caliente, bien caliente!

Los blancos huyeron asustadísimos, para no quemarse de arriba abajo.

Dicen que fue el espíritu de Cacheuta, que, ayudado por el dios Inti, convirtió el oro en agua.

Un agua calentita, calentita, con el color maravilloso que le dio su padre el Sol. Y más valioso que el mismo oro, porque cura muchas enfermedades.

Para los lugareños, estas aguas son el símbolo de la solidaridad humana, simbolizan la hermandad de los pueblos por su libertad.

Desde entonces, se brindan generosas a los que se bañan en ellas para cuidar sus males.


Fuente: CUYO, Supersticiones y creencias

viernes, 22 de octubre de 2010

LAS GRANDEZAS DE QUERÉTARO


Escudo de Armas Querétaro

La muy noble y la muy leal ciudad de Querétaro, ha sido siempre entre todas las que pueblan esta septentrional América, una de las más hermosas, grandes, opulentas, floridas y agradables; por eso ha sido en todos tiempos reputada por la tercera de este continente.

Cuenta su primer población en la gentilidad, por los años de 1446 en el que el tlatoani de México, Moctezuma Ilhuicamina, primero de este nombre, juntamente con las provincias de Jilotepec y Huichapan, la redujo a la comarca mexicana, fortaleciéndola como frontera y término de su imperio, con guarniciones militares de sus Aculhuas, contra los insultos de los michoacanos y chichimecas.

Fue conquistada por el insigne cacique Don Fernando de Tapia, de nación otomí, el 25 de julio de 1531, por intersección del apóstol Santiago, a quién según tradición antigua, vieron firme y constante, en el aire, los combatientes; con una cruz roja y resplandeciente a su lado, con cuya visión respiraron los ánimos de los españoles, que ya casi desfallecían en la batalla.

Del mismo color y singular hermosura de aquella cruz hallaron los nuestros, cuatro piedras en la loma que vulgarmente se llama de Sangremal, y de ella formaron, el año de 1531, una cruz con su peana, que hasta hoy esta colocada con todo culto y veneración en el altar mayor del Colegio Apostólico de Misioneros Franciscanos de esta ciudad.

De aquí le viene el grande y honroso título de la ciudad de Santiago de Querétaro, que tiene por escudo de armas y timbre de sus grandezas, una cruz a quién el sol sirve de pedestal, con dos estrellas a los lados, abajo la imagen del Apóstol Santiago, con otros jeroglíficos de la antigüedad y sobre este el escudo de armas reales, abrasado todo con el insigne toisón de oro, con que la han querido distinguir nuestros católicos monarcas.

Fuente: http://eloficiodehistoriar.com.mx/2008/10/04/leyenda-de-la-batalla-del-sangremal/

Nota:

El Estado de Querétaro es uno de los 31 estados en México. Se encuentra en el Centro del país en la región conocida como Bajío. La Capital de Querétaro es Santiago de Querétaro.

Sus límites son con San Luis Potosí, Guanajuato, Hidalgo, Estado de México y Michoacán. Tiene 18 municipios y su ciudad más importante es Santiago de Querétaro, con 596,450 habitantes (717,281 en la zona conurbada).

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/09/fiesta-de-la-santa-cruz-de-los-milagros.html

jueves, 21 de octubre de 2010

EL NIÑO ALCALDE

Imagen del Niño Jesús Alcalde



Se cuenta que San Francisco Solano salió un día con la cruz y el violín a recorrer caminos, y encontró en un pajal, una hermosa imagen del Niño Dios, que le sonreía al mirarlo.

Lo levantó y con todo cuidado lo llevó a su casa.

Al poco tiempo le dieron la noticia de que miles de indios, de diferentes tribus, venían hacia la ciudad de La Rioja para destruirla.

Tomó al Niño Dios y al violín y se dirigió a la quebrada de Los Sauces a esperarlos, se sentó, colocó al Niño Dios a su lado, y se puso a tocar una melodía con su violín.

Las notas de la canción atravesaron las laderas de los cerros a través de las solitarias cumbres.

Era una música suave, melancólica, y tan triste..., que se oía a gran distancia.

Hasta los pájaros habían callado ante el embrujo de aquellas notas.

Llegaron los indios, avanzando muy despacio, para no quebrar aquel encanto.

Se detuvieron lejos del Santo y poco apoco se fueron acercando hasta tocarlo.

El Santo siguió con su melodía embelesándolos. Y cuando vio que con su arte había ganado el respeto de los indígenas, dejó de tocar y levantando al Niño Dios sobre sus hombros, les explicó lo que representaba y pidió su nombramiento como alcalde, es decir de gobernador de la ciudad, a quien debían obedecer en sus mandatos, y dicen que desde entonces lleva el nombre de Niño Alcalde.

Se cuenta que San Francisco Solano ese día bautizó a nueve mil indios, y que los restantes volvieron en paz a sus tiendas, con la promesa de no alzarse nunca contra el Niño Dios.

Esta leyenda es del Noroeste argentino (La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy)

miércoles, 20 de octubre de 2010

LA LAGUNA DE GUATAVITA Y EL DORADO


En el departamento de Condinamarca, Colombia, se halla la laguna de Guatavita, a 80 km de Santa Fe de Bogotá.

En 1537, el conquistador español Jimenez de Quesada descubre a un pueblo, de etnia chibcha, que habitaba cerca de la laguna de Guatavita. El zipa, el jefe de la tribu, era conocido también como el cacique de Guatavita, cuya esposa era la cacica de Guatavita.

En torno a la relación de ambos personajes con la laguna habría de nacer la leyenda del Dorado.

La cacica de Guatavita se hastió un día de las orgías de su esposo y de su afición a la chicha, una bebida embriagante de maíz fermentado. Se enamoró entonces de un atractivo guerrero. La cacica fue sorprendida mientras se unía sexualmente a su amante. Escapó entontes con su hija, que acababa de abandonar su vientre, y se arrojó al agua. Allí, madre e hija perecieron ahogadas. El cacique, entristecido, perdonó a su esposa infiel. Y entonces inició un especial ritual durante el cual se arrojaban, a la laguna, esmeraldas y oro, y se entonaban plegarias y oraciones.

El propósito de la ceremonia era rogar a la cacica que yacía en el lecho de la laguna para que pidiera a los dioses prosperidad y bonanza para su pueblo.

La cacica adquirió el rango de diosa que moraba en lo profundo de la laguna.

En el día dispuesto para el ritual, una gran balsa orlada de centelleantes adornos acogía al cacique de Guatavita.

Al llegar al centro del estuario, el jefe indígena se quitaba su manto y su vestido y se arrojaba a las aguas.

Al regresar a la adornada embarcación, su cuerpo empapado era espolvoreado con oro en polvo.

De la garganta del jefe tribal nacían oraciones y cánticos. Luego, introducía nuevamente su anatomía en el agua. Acto seguido, los sacerdotes lanzaban a la laguna vasijas y joyas de oro, relumbrantes como el fuego solar, para que oficiaran de ofrenda a los dioses que vivían en lo hondo del sagrado espejo líquido.

Al concluir el ritual, el cacique recuperaba su aspecto habitual y regresaba a la ribera con su balsa. Pero a su regreso, la realidad se había transformado porque ahora los dioses se mostrarían generosos para con el pueblo del cacique.

La ceremonia luego se transformó en la leyenda de un gran tesoro, El Dorado oculto en algún sitio de la geografía americana. Esto espoleó la ambición española y el anhelo de arrebatar aquellas riquezas que nunca fueron halladas.

La única fortuna fácilmente ubicable es la del cristalino rostro de la laguna de Guatavita y la memoria de su pasado ritual.

Esteban Ierardo
http://www.temakel.com/geosagradalagunaguatavita.htm

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/02/el-dorado.html

martes, 19 de octubre de 2010

EL ENORME HUEVO CÓSMICO

Imágen Pangu


Existen distintas versiones del mismo mito, pero todas ellas coinciden básicamente en la presentación de una misma idea: encontramos un mito, que como muchos otros, nos lleva a la forma de caos preexistente, a un Universo original sin definir (el huevo cósmico), donde reside un ser superior (P'an-Ku), de cuya acción y sacrificio procede nuestro Universo (ordenó el mundo y al romperse el huevo, P'an-Ku murió).

La primera mención de esta leyenda, la encontramos en el libro de Xu Zheng en el Periodo de los Tres Reinos (220-265 d. C.).

En la cultura china este mito está muy arraigado, incluso hay una frase hecha a partir del mismo: «Desde que P'an-Ku creó el cielo y la tierra», para significar desde hace mucho tiempo.

En una de las variantes del mito encontradas, se nos relata que al principio, los cielos y la tierra eran solamente uno y todo era caos.

El Universo era como un enorme huevo negro, que llevaba en su interior a P'an-Ku.

Tras 18.000 años P'an-Ku se despertó de un largo sueño. Se sintió sofocado, por lo cual empuñó un hacha enorme y la empleó para abrir el huevo. La luz, la parte clara, ascendió y formó los cielos, la materia fría y turbia permaneció debajo para formar la tierra.

P'an-Ku se quedó en el medio, con su cabeza tocando el cielo y sus pies sobre la tierra. La tierra y el cielo empezaron a crecer a razón de diez pies al día, y P'an-Ku creció con ellos.

Después de otros 18.000 años el cielo era más grande y la tierra más gruesa; P'an-Ku permaneció entre ellos como un pilar gigantesco, impidiendo que volviesen a estar unidos.

El relato sigue contando cómo Pan-Ku falleció y distintas partes de su organismo, se transformaron en elementos de nuestro mundo.

Su aliento se transformó en el viento y las nubes, su voz se convirtió en el trueno. De su cuerpo, un ojo se transformó en el sol y el otro en la luna. Su cuerpo y sus miembros, se convirtieron en cinco grandes montañas y de su sangre se formó el agua. Sus venas se convirtieron en caminos de larga extensión y sus músculos en fértiles campos.

Las interminables estrellas del cielo aparecieron de su pelo y su barba, y las flores y árboles se formaron a partir de su piel y del fino vello de su cuerpo. Su médula se transformó en jade y en perlas. Su sudor fluyó como la generosa lluvia y el dulce rocío que alimenta a todas las cosas vivas de la tierra.

En otras versiones del mito de P'an-Ku, sus lágrimas fluyeron para convertirse en ríos y el resplandor de sus ojos se transformó en el trueno y el relámpago. Según esta interpretación, cuando P'an-Ku estaba contento brillaba el sol, pero cuando estaba enfadado negras nubes cubrían el cielo.

También la aparición del ser humano, se explica en este mito de P'an-Ku, ya que según algunos relatos, las pulgas y los piojos que P'an-Ku tenía en su cuerpo, se convirtieron en los antecesores de la humanidad.

En otras interpretaciones P'an-Ku es descrito como el gigante chino que nació como un enanito dentro del primitivo huevo cósmico. La parte superior del huevo formó los cielos (Yang) y la parte inferior formó la Tierra. P'an Ku creció diez pies por día y empujó la cáscara del huevo un poco más y un poco más.

Entonces, transcurridos 13.000 años (en vez de los 18.000 de las versiones anteriores) P'an-Ku estalló. Sus ojos se convirtieron en el sol y la luna (en esta parte sí coincide con otros relatos); su cabeza se transformó en las cuatro montañas sagradas (en otras versiones son cinco); su sangre dio lugar a los mares y los ríos; de su pelo se formaron los campos y los árboles; su aliento se transformó en el viento, su sudor en la lluvia y su voz en el trueno. Las pulgas que vivían en su cuerpo eran los antecesores de los seres humanos.

Encontramos una variante de este mito que nos relata que P'an-Ku se formó a partir de los cinco elementos, y que él creó la tierra y el cielo con el cincel y el martillo.

La tradición taoísta suele representar a P'an-Ku como un ser primitivo velludo que lleva un gran martillo con el cual rompe la roca primigenia.

Algunos estudiosos consideran que su origen está en el sur de China o en el sureste asiático y hay zonas del sur de China donde el culto a P'an-Ku todavía pervive, levantándose multitud de templos y pabellones en su honor.

Entre esos pueblos, donde la leyenda de P'an-Ku está muy extendida, P'an-Ku es representado como un ser con cuerpo de hombre y cabeza de perro y se le conoce con el nombre de rey Pan. En una de esas leyendas, se cuenta que P'an-Ku se casó con una princesa como recompensa por traer la cabeza de l rey Fang al rey Gao Xin, quien había prometido la mano de su hija a quien le trajese la cabeza de su enemigo, y fue P'an-Ku quien realizó tal empresa. Pero la princesa no quería ser vista con aquel ser, con cuerpo de hombre y cabeza de perro, y se mudaron a las lejanas montañas del sur de China. Allí pudieron vivir felices y tuvieron tres niños y una niña.

Como se señala anteriormente, los relatos coinciden en múltiples detalles, pero también contienen datos diferentes, sin embrago en todos ellos apreciamos que es P'an-Ku el creador del Universo y que nuestro mundo existe gracias a su sacrificio. El huevo cósmico donde se formó P'an-Ku es un claro ejemplo de la idea de caos primitivo (el «enorme huevo negro», mencionado en la primera versión expuesta de este mito). En el mito de creación de P'an-Ku también encontramos la idea de la formación de la tierra y el cielo a partir de la separación de la materia original y primitiva. Por otro lado, esta leyenda china recuerda al mito nórdico del gigante Ymir, ya que en ambos casos, la tierra, el cielo y otros elementos de la naturaleza (la lluvia, los árboles...) surgen como restos corporales de esos seres primitivos.


Bibliografía
MIRCEA ELIADE
Historia de las creencias y de las ideas religiosas/ Mircea Eliade.-1978.-
Madrid, Ediciones Cristiandad. (4 vol.)
http://www.cervantesvirtual.com/historia/th/cosmogonia_china.shtml
REVISTA ELECTRÓNICA DE ESTUDIOS FILOLÓGICOS
http://www.um.es/tonosdigital/znum12/secciones/tintero%20E-Los%204%20cuentos%20chinos.htm

lunes, 18 de octubre de 2010

EL MUQUI



Cuenta la leyenda que en los socavones de las minas que pertenecían a la compañía Cerro de Pasco Copper Corporation, algunos mineros percibían la presencia de un ser diminuto y gracioso, el cual les jugaba algunas bromas a los que descansaban plácidamente en horas de trabajo, escondiéndoles sus pertenencias, pintándoles la cara con hollín, y haciendo muchas travesuras en aquellas minas.

Pero cierto día un minero anciano, visiblemente desgastado por el trabajo, contó que aquél que lograse atrapar al enano, tendría la posibilidad de pedirle el oro que éste guardaba en su escondrijo:

¡Es el Muqui! -Gritó en forma mística el anciano.

¡Pero cuidado! advirtió de repente; ¡No hay que hacer ningún trato con él! ¡Es muy astuto el bandido!

¡Si que es un bandido! gritaba el viejo minero mientras se alejaba riéndose como un demente.

Pasó mucho tiempo, tal vez semanas, tal vez años, hasta que aquel rumor llegó a los oídos de Octavio, un joven minero, recién casado y que llevaba un mes en la empresa. Octavio, llegaba cada semana a su casa, donde conversaba con su mujer siempre de lo mismo:

-¿Sabías que el Muqui tiene bastante oro?

¿Cuántos años tendrá el Muqui?

¿De dónde sacará todo ese oro el condenado enano?

Y así cada semana, el Muqui era el tema de conversación más resaltante.

Pero las conversaciones se volvieron ideas y las ideas se volvieron sueños y los sueños se convirtieron en obsesión; hasta que Octavio empezó a urdir un plan para capturar al Muqui y con él a todo su oro.

Ya los mineros congeniaban de manera amistosa (aunque sin verlo) con el Muqui, ellos le dejaban un poco de coca y cigarrillos en algún rincón de la mina a cambio de que éste no los haga víctimas de sus travesuras.

El Muqui recogía los regalos (o mejor dicho el pago respectivo) de manera tan misteriosa que absolutamente nadie sabia como ni cuando se aparecía. Pero para Octavio, en quien el Muqui se había convertido en su obsesión, ese ya era un problema resuelto.

Octavio había decidido atrapar al Muqui aquella noche, para lo cual se fue a hacer guardia junto a los regalos que ese día le dejarían los trabajadores al pequeño ser, en lo más profundo del socavón. Se tapó con una manta negra dejando una pequeña abertura para sus ojos. La zona estaba iluminada por una pequeña antorcha, la cual le daba un aspecto más misterioso aún a aquella situación. Esperó una, dos, cinco horas y nada; pero ya cuando bordeaban las cuatro de la madrugada, Octavio, quién se había echado a dormir, sintió un gran peso sobre su espalda y aún sin moverse abrió totalmente sus ojos y se quedó quieto escuchando.

¡Era el Muqui! ¡Y estaba revisando la bolsa sentado sobre su espalda!

¡Este es el momento!

-Se dijo Octavio para sí-

Entonces se levantó de improviso, trató de atrapar al Muqui con su manta, pero, cayó de bruces sobre el piso, mientras el Muqui se reía como loco, burlándose del pobre Octavio.

-¡Anda, ponte de pie! gritó el Muqui. Octavio se levantó y así con la poca luz de la antorcha pudo ver al Muqui.

-Tayta Muqui, quiero un poco de oro.

-Fue lo primero que imploró Octavio.

-¡Pues trabaja! -Respondió irónicamente el enano.

-Verdacito, necesito el oro, porque...porque...

Ya, porque mi esposa está enferma.

-¿¡Y su enfermedad se cura con oro!?

-Es que las medicinas están muy caras y en la mina te pagan poco.

-¡Pues consigue otro trabajo! seguía burlándose el Muqui.

-Por favor señor Muqui dijo Octavio mientras se acercaba lentamente al enanito burlón y de un felino salto, pudo cogerlo de las manos, forcejearon muy poco pero muy duro y por fin, ahí en el suelo envuelto en la manta oscura estaba Octavio, sí el Muqui lo había atrapado a él.

-¿¡Así que querías oro, no!? Le resondró el Muqui, mirándolo con cierta ironía.

Mencionó el Muqui algunas palabras en quechua arcaico y se alejó riendo como siempre, como un loco.

Mientras envuelto en la manta oscura, un gran bulto de oro en forma humana, descansaba en el suelo. La esposa de Octavio, cansada de esperar y llorar, se fue a vivir a La Oroya, donde cada noche tenía un sueño muy raro: un extraño resplandor la llamaba a través de un túnel profundo y se despertaba sobresaltada cuando en el mismo sueño escuchaba una risa vesánica, demente... pero esa, ya es otra historia.


http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/03/el-muqui-o-muki.html

domingo, 17 de octubre de 2010

SAN IGNACIO DE LOYOLA




Tradiciones populares


San Ignacio de Loyola tuvo una gran devoción a la Virgen, especialmente en dos de sus advocaciones: Nuestra Señora de Montserrat y Nuestra Señora de la Guía, esta última venerada en Manresa. Fue tanta la devoción que le despertaron estas dos imágenes cuando las visitó, que la tradición popular señala a la Virgen como la impulsora para que él se consagrara a la vida religiosa.

Hay muchas leyendas que se atribuyen a San Ignacio de Loyola, de entre muchas, destaca esta que te explico por su curiosidad. Se dice que un día que Ignacio pasaba por la calle Sobre-roca de Manresa, encontró un chaval que lloraba amargamente, al lado de un pozo, porque le había caído una gallina al fondo y temía que su madre lo pegara. El santo se acercó al borde del pozo y bendijo el agua. Al cabo de un instante, el nivel del agua subió hasta llegar por debajo del mismo borde del pozo... lógicamente, el niño pudo coger la gallina con toda facilidad y lo más importante: ¡viva!
¡¡¡Solamente hubiera faltado que en aquél instante hubiera puesto un huevo como agradecimiento!!!

¿Será por esa leyenda que los niños también le pueden pedir amparo?

Tal y como ha comentado nuestro amigo Santiago Thió, San Ignacio fue militar, es por este motivo que en algunos países los militares lo tienen como patrón, aunque recuerda que el abogado de los militares por excelencia es San Martín de Tours.

Curiosa es una de las protecciones a la cuál podemos recurrir si invocamos a este santo, es contra la presencia de lobos.

Dice una tradición que nuestro pobre Ignacio se hallaba en la montaña de noche y que escuchó unos fuertes aullidos de lobos. De pronto se le apareció una manada de estos "simpáticos" animalitos que al verlo se pusieron a jugar con él como si fueran perritos.

Otra versión de esta leyenda cuenta que Ignacio, al verlos, marchó corriendo y que los lobos le siguieron, pero éstos se cansaron después de horas y horas persiguiéndole.

Sea como fuere, mucha gente de la montaña ha invocado a lo largo de la historia a este santo contra la presencia de lobos.

Existe también la tradición de "El Agua de San Ignacio". Antes, más que hoy, era costumbre el día de su fiesta (31 de julio), que en las iglesias donde existía un altar dedicado a él, se bendijera agua, a la cuál se le atribuían efectos prodigiosos. En Brujas (Bélgica), en 1839 cesó el cólera después de una bendición en un altar.

Otras protecciones: a parte de invocar a San Ignacio contra la presencia de lobos, también le podemos pedir ayuda contra los piojos y las pulgas, animalitos con los que muy frecuentemente tuvo que convivir.

También por los remordimientos de conciencia y contra la fiebre, una enfermedad, ésta última, que a menudo padecía. Lógicamente, es el patrón de todos los hermanos jesuitas y de todos aquellos que realizan ejercicios espirituales.

Con el permiso de San Nicolás, también los niños le pueden pedir protección.

sábado, 16 de octubre de 2010

DESASTRE MINERO DE PASTA DE CONCHOS

Mina Pasta de Conchos



De Wikipedia, la enciclopedia libre


El desastre minero de Pasta de Conchos ocurrió aproximadamente a las 2:30 (Tiempo del Centro de México) el 19 de febrero de 2006.

Aún ahora, se desconocen las causas que provocaron esta tragedia, en una mina de carbón en San Juan de Sabinas, en la región de Nueva Rosita de Coahuila, México.

Las minas eran operadas por el Grupo México, la más grande compañía minera del país. Se estima que 65 mineros, pertenecientes al turno de las 22:00 hasta las 6:00, quedaron atrapados por una explosión.

Las informaciones son contradictorias sobre la profundidad a la que se encontraban atrapados los mineros. El Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros y Metalúrgicos informó de que los mineros se encontraban atrapados aproximadamente a 490 metros, dentro de un túnel horizontal de 1,6 km de largo. La compañía minera Grupo México realizó declaraciones indicando que los mineros se encontraban a unos 150 metros bajo tierra.

Guadalupe Rosales Martínez, la hermana de un trabajador que fue rescatado a la entrada de la mina, informó a Los Ángeles Times que los mineros se habían quejado previamente sobre una alta concentración de gas en la mina (1). Norma Vitela, la esposa de un minero atrapado en el interior de la mina, informó al Miami Herald que su esposo se había quejado sobre la misma concentración excesiva de gas metano, muy por encima de los estándares legales para poder trabajar(2).
Hacia el 21 de febrero, los familiares de los mineros atrapados y los grupos de búsqueda de Grupo México empezaban a perder la esperanza. Cada minero tenía una reserva de transformación de CO a CO2 de seis horas. El gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, comunicó a la emisora de televisión conocida como Televisa, que el servicio de ventilación de la mina, que usa ventiladores para introducir aire y exportar gases peligrosos, estaba aún funcionando.

Sin embargo, la edición del 21 de febrero del Miami Herald informó: "Incluso entonces, no hay forma de asegurarse de que el precioso oxígeno esté llegando a donde los mineros están atrapados"(2).

El 23 de febrero, Grupo México tuvo acceso a la parte del túnel de la mina donde consideraban que dos de los 65 trabajadores estaban atrapados. No obstante, no se encontró a nadie en ese punto de la mina, lo que llevó a la compañía a pensar que la fuerza de la explosión los había arrojado más profundamente a la mina de lo que habían presupuesto.

Al día siguiente, Grupo México avanzó aproximadamente hasta la mitad de la mina, de 2,8 km de profundidad, donde esperaban encontrar a 24 mineros. De nuevo, no encontraron a nadie allí, y el Grupo México hipotetisó que, o bien los mineros se hallaban enterrados bajo escombros, o que se encontraban en una parte aun más profunda de la mina. Durante la tarde del 24 de febrero, Grupo México anunció que sus esfuerzos de búsqueda serían suspendidos por dos o tres días, debido a que el equipo de rescate había avanzado a una parte de la mina donde había grandes concentraciones de gas natural. Lo curioso es que eran similares a las que había cuando hicieron bajar a los 65 mineros a trabajar. Durante la tarde del 25 de febrero, Grupo México confirmó durante una rueda de prensa que "no había posibilidad alguna de supervivencia tras la explosión de metano", basándose en un informe científico. Al día siguiente, el ministro de trabajo, Francisco Javier Salazar Sáenz, y el gobernador Moreira anunciaron que la mina sería cerrada indefinidamente en cuanto todos los cuerpos fueran recuperados.

El Diario de Ciudad Juárez publicó un informe de los oficiales mexicanos y la Oficina de Seguridad y Salud Minera de los Estados Unidos, que declaraba que, debido a los altos niveles de gas en la mina, sería poco probable, si no imposible, rescatar a alguien con vida. El Diario también publicó informes sobre mineros que habían estado en huelga en contra de Grupo México al menos 14 veces, "no sólo por incrementos de salarios (...) sino también por su constante negativa a revisar las medidas de seguridad y salud". Grupo México declaró que la compañía, junto con el sindicato de mineros, firmó un certificado el 7 de febrero, declarando la mina segura.(3)

La Cámara de Diputados guardó un minuto de silencio en honor a los mineros caídos en la mina Pasta de Conchos y asimismo empezó una investigación de las condiciones de seguridad de la mina.

El día 23 de junio de 2006 se recuperó el primer cadáver de uno de los mineros muertos en la mina Pasta de Conchos, Felipe de Jesús Torres Reyna, que contaba con 49 años de edad.

El 1 de enero de 2007 fue localizado y rescatado el cuerpo de un segundo minero muerto en la explosión, identificado como José Manuel Peña Saucedo, vecino del cercano poblado de Palaú(4).

Se indicó que seguirían las labores de rescate de los demás mineros muertos en la mina de Pasta de Conchos, por parte de la empresa Industrial Minera México del Grupo México, dirigida por Germán Larrea Mota Velasco, pero esto no ocurrió. Varios periodistas hicieron notar que Germán Larrea y el Grupo México se vieron beneficiados económicamente por la explosión al cambiarse la ley de explotación del metano, que impedía a las mineras el usufructo de este gas producido naturalmente en la explotación de minas de carbón.(5)

Esto podría apoyar las acusaciones de negligencia que enfrenta la compañía y el propio Germán Larrea por no dar solución a las comprobadas notificaciones y alertas de seguridad que habían recibido los administradores de la mina con semanas de anterioridad a la tragedia, estas notificaciones señalaban la alta concentración de gas metano en la mina, muy por arriba de lo establecido legalmente.

Nuevos hechos han vuelto a enturbiar las investigaciones sobre la tragedia(6) y se plantean serias dudas sobre la actuación del Gobierno de México en este asunto(7)

En 2010 con motivo de las operaciones de rescate en el Derrumbe de la mina San José en Chile, han resurgidos voces críticas que comparan las reacciones del gobierno chileno y su actitud frente a los mineros atrapados, las familias de estos y frente a la empresa con la actitud del gobierno mexicano. Se destaca que los mineros chilenos fueron encontrados vivos a mayor profundidad y distancia y rescatados vivos después de 70 días de quedar atrapados. (8) (9)

Ver también

• Huelga de Nueva Rosita (1950)
• Germán Larrea (08/07/1941-) Presidente del Consejo de Administración del Grupo México, dueño de la Mina Pasta de Conchos ( Breve Biografía en Líderes Mexicanos )
• Derrumbe de la mina San José
• http://www.apiavirtual.com/2010/10/15/el-rescate-de-los-mineros-en-chile-y-pasta-de-conchos/?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+apia-articulos+%28ApiaVirtual%29

Referencias

• Canción Diagonal 23, Recorrido minero sobre los hechos La Lengua, Coahuila, 25 de febrero, 2006. Se puede ver también un video que incluye la misma canción Diagonal 23 Se puede ver el Artículo original en el Periódico La Jornada
1. Explosión de gas atrapa a 65 mineros, Los Angeles Times, 19 de febrero, 2006.
2. a b Mineros pierden esperanza, The Miami Herald, 21 de febrero, 2006.
3. Búsqueda de mineros mexicanos suspendida Diario, Ciudad Juárez, 25 de febrero, 2006.
4. Identifican a minero rescatado en Pasta de Conchos El Universal, 1 de enero de 2007.
5. Se entregará a la IP la explotación de gas metano, La Jornada, 10 de marzo, 2006.
6. Roban en despacho archivos sobre Pasta de Conchos, La Jornada, 4 de septiembre, 2006.
7. Viudas de mineros muertos en Pasta de Conchos dicen que el gobierno las engañó, La Jornada, 20 de agosto, 2006.
8. Gerardo Hernández, Dos historias, dos finales 27 de agosto de 2010
9. Sindicato Minero Mexicano, "A CUATRO AÑOS Y MEDIO DE PASTA DE CONCHOS, NO SE HA HECHO JUSTICIA A VIUDAS Y DEUDOS DE LOS MINEROS MUERTOS" Martes 24 de agosto de 2010

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2010/10/bienvenido-hermano-minero.html

LA VIRGEN DEL PUEBLITO



Piramide del Pueblito en la cima hubo un templo para adorar a la Virgen del Pueblito


La imagen de la Virgen del Pueblito permaneció 82 años en las inmediaciones de la Pirámide, Santuario erigido a la madre de Dios desde hace más de 2500 años, 22 años, fue venerada en la capilla del panteón, lugar de los antepasados, para luego dividirse en dos esculturas, la primera, factura del fraile escultor, Fray Sebastián Gallegos, fue al santuario y convento, construidos exprofeso, en el año de 1736.

La segunda imagen, realizada posteriormente y anónima, la llamada de los tenanches y de la mayordomía, pasó a poder de los indios. A partir de ese momento comienzan cultos paralelos, que continúan hasta la fecha.

368 años de culto indígena continuo a la Virgen del Pueblito.
54 años tardan los indios en formalizar el culto a la mueva imagen.
104 años permaneció con los indios la escultura original, de Sebastián Gallegos.
155 años tardó el decreto para ser patrona de la Provincia Franciscana
264 años van de culto criollo y mestizo a la Virgen del Pueblito.
238 años tardó la Iglesia en concederle culto litúrgico a la Virgen del Pueblito.
314 años tardó la Iglesia en conceder la coronación pontificia a la Virgen del Pueblito.
316 años tardó la Iglesia en declarar a la Virgen del Pueblito, Patrona de la ciudad.









A partir de 1632, en que fuera colocada la imagen de la Purísima Concepción, por el cura de Querétaro, Fray Nicolás Zamora, esculpida en una pequeña talla de kiote, por Fray Sebastián Gallegos, en las inmediaciones del centro ceremonial milenario, conocido como El Cerrito, en El Pueblito, han pasado 368 años de veneración continuada a La Virgen del Pueblito y se han dado simultáneamente dos cultos diferentes y paralelos, uno el de los indios y otro el de la jerarquía católica, especialmente en la ciudad de Querétaro.

El 18 de febrero de 1686, ya generalizado el culto a la Virgen del Pueblito, por parte de los indios, 54 años después de depositada la imagen en la pirámide del Cerrito, el Arzobispo de México, Francisco de Aguiar y Ceijas, autoriza “La Cofradía de Indios”, organización que hasta la fecha prepara y mantiene el culto a La Virgen de los Naturales, también conocida como La Tenanchita, entre los habitantes originales de Tlachco.

En el siglo XVIII, el 15 de junio de 1731, al darse las Ordenanzas por parte del Ayuntamiento de la ciudad de Querétaro, confirmadas por el Virrey Juan de Acuña, el 17 de diciembre del mismo año y confirmadas también por el rey Felipe V, el 6 de julio de 1733, se señala que cuando exista una “plaga pública” se acuda “al amparo” de esta advocación.

Para las fiestas de febrero, del Tascame o del Pan Blanco, según el calendario mesoamericano, la imagen de La Virgen de los Naturales, también conocida como La Tenanchita, fue llevada a la capilla del panteón, lugar de los “antepasados”, donde estuvo de 1714 a 1736.

El 5 de febrero de 1736, a 104 años del inicio del culto a La Virgen, por parte de los indios del pueblo de Tlachco o San Francisco Galileo, ahora llamado El Pueblito, se construye El Santuario, a costa de José de Urtiaga.

La primera talla de la Virgen, una inmaculada Concepción, fue esculpida por fray Sebastián Gallegos y colocada en las cercanías de la Pirámide del Pueblito, por el cura doctrinero de Querétaro, Fray Nicolás Zamora.

La imagen “original”, es retirada del poder de los indios, por parte de los franciscanos y se les entrega en su lugar una réplica, la llamada Tenanchita o Virgen de los Naturales.

Mientras la imagen original es llevada al santuario, construido exprofeso, para un culto más generalizado, es inaugurado el 5 de febrero de 1736.

El Papa Benedicto XlV, por Breve del 12 de febrero de 1750, concede un jubileo de cuarenta horas, a partir del 8 de diciembre de ese mismo año, con indulgencia plenaria, para todos los fieles que visiten el santuario y esta concesión es por 15 años.

En el año de 1766 se forma el Convento de Recolección, bajo el patrocinio de San Buenaventura, junto al santuario de La Virgen y probablemente se inicia la mayordomía de los indios tenanches o servidores.

El Papa Pío Vl por Breve del 10 de diciembre de 1775, concede indulgencia plenaria “perpetua” a quienes visiten el santuario el día de la fiesta litúrgica de la Virgen y en la Octava.

El 29 de febrero de 1829, el 5 de octubre de 1833 y el 3 de octubre de 1850, el Congreso del Estado decreta medidas encaminadas a dignificar y promover su veneración.

A 238 años de distancia del inicio del culto a la Virgen del Pueblito, el Papa Pío lX, concedió a la diócesis de Querétaro, fiesta litúrgica con misa del común de la Virgen y oficio divino.

El 12 de agosto de 1908, el papa Pío X, señala oficialmente como fiesta litúrgica de La Virgen del Pueblito, el sábado anterior al segundo domingo de pascua. Según el “Ordo misae”: “Sabbato ante domin. ll post Pascha B M V del Pueblito Patronae min. princip. dupl. ll clas”

Del 8 de junio de 1914 al uno de agosto de 1917, por tres años, la imagen de La Virgen del Pueblito, esculpida en 1632, estuvo oculta tras una pared en la Calle de Pasteur norte Número 28, casa de María del Rosario Solorio, debido a la persecución religiosa.

El 13 de noviembre de 1918, el Papa Benedicto XV, concedió “oficio y misa propia” de la Virgen, a la Provincia franciscana de San Pedro y San Pablo, se extiende esta concesión a la Diócesis, el 11 de junio de 1919.

El 12 de octubre de 1922, el Papa Pío Xl, concede, a petición del obispo de Querétaro, Francisco Banegas Galván, la coronación pontificia a La Virgen del Pueblito, acto no realizado en ese momento.

El 16 de mayo de 1923, La Sagrada Congregación de Ritos, aprobó la sexta lección del Oficio Divino.

El 7 de octubre de 1943, el Papa Pío Xll, concede coronación pontificia a la Virgen del Pueblito, a petición del obispo de Querétaro, Marciano Tinajero y Estrada, llevándose acabo este acto el 17 de octubre de 1946, en la explanada de los ahora campos deportivos, antigua huerta del exconvento de Propaganda Fide de la Santa Cruz.

La Sagrada Congregación de Ritos aprobó el 7 de junio del año de 1951, el añadir lo referente a la fiesta de coronación pontificia, de La Virgen del Pueblito.

En 1965, nuestro gran tallador, don Jesús Rodríguez y el ebanista Antonio Tovar, examinaron la imagen de la Virgen del Pueblito, y señalaron que mide 53 centímetros y medio, pesa un kilo 50 gramos y está hecha de caña de kiote.

Del 29 de marzo al 3 de abril de 1965, estos artistas queretanos, removieron de la talla las pinturas que le habían sobrepuesto encontrando que en la primera o más antigua, la túnica era de color rosa y azul verde el manto, también se restableció el sobredorado original.

En el mismo año de 1965, se le colocó una falda ampona de plata dorada, este armazón realizado por el orfebre Felipe Vázquez, que tiene el fin de proteger a la imagen.

Para conmemorar los 25 años de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito, (que se había realizado el 17 de octubre de 1946), el 17 de octubre de 1971, se celebró una ceremonia religiosa en el atrio del Santuario del Pueblito, presidida por el Obispo de Querétaro, Alfonso Toríz Cobián.

El poema del canónigo Salvador Septién, compuesto con motivo de la coronación pontificia de la Virgen del Pueblito, se transforma en una “Cantata”, con música del Pbro. Raimundo Ledesma y orquestación de Bonifacio Rojas. Esta cantata es estrenada el 16 de octubre de 1971, víspera de la ceremonia religiosa.

El 29 de octubre de 1977, La Virgen del Pueblito regresó a la Pirámide del Cerrito, por primera vez desde 1736, celebrándose una solemne “velación” al estilo mesoamericano, con motivo de la celebración de los 345 años del inicio de su culto, por parte de los indios de la región.

El 17 de octubre de 1982 se celebró el 350 aniversario del inicio del culto a la Virgen del Pueblito con una ceremonia en la Plaza de Toros de la ciudad de Querétaro, presidida por el Delegado Apostólico, Girolamo Prigione.

El 17 de octubre de 1996, en el estadio La Corregidora (con asistencia de 50 mil fieles) se celebró el 50 aniversario de la coronación pontificia de La Virgen del Pueblito, presidida por el obispo de Querétaro, Mario Gasperín Gasperín.

Hasta la fecha, la imagen de La Virgen del Pueblito es traída procesionalmente a la ciudad de Querétaro, en tres ocasiones principalmente, una para su fiesta litúrgica en la Pascua, otra para la petición por “el buen temporal” en junio y la tercera para el aniversario de su coronación en octubre.


Querétaro
Fuente: http://eloficiodehistoriar.com.mx/2010/10/15/efemerides-sobre-la-virgen-del-pueblito-en-queretaro/