sábado, 8 de mayo de 2010

LA VIRGEN DE LUJÁN


Hoy 8 de mayo se cumplen 370 años de un hecho que fortaleció la fé del pueblo argentino.

Por eso hoy la conmemoramos, festejamos y veneramos recordando aquella mañana en que la Virgen dispuso quedarse en Luján y la gente es fiel “porque la tradición es más fuerte que el olvido”

Se cuenta que en el año 1630, un portugués radicado en Sumampa, provincia de Santiago del Estero, escribió a un compatriota que vivía en Brasil, le enviara una imagen de la Virgen para que sea venerada por la gente del pueblo, para lo cual ya estaba haciendo una capilla.

El amigo solícito, no tardó en conseguir dos imágenes bellísimas, encajonarlas y enviarlas a Buenos Aires, juntamente con el esclavo, el negrito Manuel para que las cuidara en todo el trayecto, enviaba dos, por si una se deterioraba, el camino era largo y accidentado.

Llegaron al puerto de Buenos Aires y de allí tenían que seguir viaje en carreta hacia el interior del país.

A los tres días de emprender la marcha en carreta llegaron a la Cañada de la Cruz (a 5 leguas de Luján). Se detuvieron para descansar y pernoctar esa noche en la casa de don Rosendo de Oromas.

Al otro día, bien temprano se pusieron en movimiento. Uncieron los bueyes, y ya todo listo, quisieron emprender la marcha y la carreta que llevaba las imágenes ni se movió. Los bueyes tensaban el cuerpo en el esfuerzo y los peones ayudaban empujando de atrás, sin embargo la carreta seguía en el mismo sitio.

Bajaron uno de los cajones que el negrito Manuel abrió y se hallaron frente a la imagen de la Virgen una estatuilla de 58 cm. de altura, cuyo peso no podía influir en lo que había ocurrido, pero lo cierto era que al bajar el cajón, la carreta comenzó a rodar sin ningún esfuerzo.

Todos se miraron sorprendidos e interpretaron que el deseo de Dios era que esa imagen quedara allí.

Después de muchos cambios que la historia registró, la imagen fue llevada y colocada en la basílica de Luján, a cual se inauguro en 1910, y se declaro a la Virgen de Luján patrona de la Argentina.

viernes, 7 de mayo de 2010

BÚSQUEDA DE LA TIERRA SIN MAL


La búsqueda de un paraíso terrenal provocó largos viajes.

Los guaraníes creían en una Tierra Sin Mal, especie de un paraíso terrenal adonde se podía entrar sin morir. "Allí los cultivos crecen solos -decían-, la miel y la carne son abundantes, no hay enfermedades ni muerte, y todos viven con felicidad."

Cada tanto, algún karaí afirmaba haber recibido en sueños revelación de donde se ubicaba ese anciano lugar y como llegar hasta él. Con sus discursos elocuentes, arengaba a todos para que abandonaran aldeas y cultivos, y siguieron el camino que le había sido indicado. Muchos de estos éxodos eran penosos y trágicos. Los peregrinos debían avanzar por zonas boscosas y ríos desconocidos, rodear saltos de agua, improvisar puentes con troncos y lianas, enfrentar a grupos enemigos y padecer enfermedades.

Para llegar a La Tierra Sin Mal era necesario tener perseverancia, coraje y fuerza espiritual.

Esta última se renovaba cada noche, cuando el karakí precedía danzas especiales vinculadas con los mitos y con la esperanza de una nueva tierra. La música, los cantos religiosos, las oraciones y los bailes buscaban aligerar los cuerpos y liberar a los hombres de sus imperfecciones, elevándolos y facilitándoles el camino. Ante un fracaso, volvían a partir con nuevo rumbo, siempre dirigido por su profeta.

Españoles y portugueses trajeron nuevos males a la tierra guaraní, y dieron mayor impulso a la búsqueda de La Tierra Sin Mal, fuera del alcance de los conquistadores. La historia mas dramática fue la de un grupo de 12.000 Tupi-guraní, quienes en 1.539 partieron desde la costa de Pernambuco, en Brasil; 10 años más tarde, 300 sobrevivientes llegaron a los Andes peruanos, después de atravesar toda la amazonía.

Dia Europeo de la Opera en Pamplona. CORO "PREMIER ENSEMBLE" de AGAO. ...




Actuación sorpresa del Coro "Premier Ensemble" de AGAO en el Café Iruña de Pamplona, 7 de mayo de 2010. Celebración del "Día europeo de la Ópera".

Organizado por la "Asociación Gayarre Amigos de la Ópera de Navarra" (AGAO)
www.agao.es
Colabora: Pamplona 2016

El Iruña es el bar famoso en el que pasaba muchos ratos Heminway, que dio a conocer los sanfermines en su libro "Fiesta". Los americanos acuden en masa a Pamplona todos los años.
En ese café se come el menú por 13 euros y mantiene el decorado del tiempo en que el escritor vivió en Pamplona.

Muchas gracias Carlos Palmeyro por este aporte.

jueves, 6 de mayo de 2010

EL HORNERO, POEMA




La casita del hornero
Tiene alcoba y tiene sala.
En la alcoba la hembra instala
Justamente el nido entero.

En la sala, muy orondo,
el padre guarda la puerta,
con su camisa entreabierta
sobre su buche redondo.

Lleva siempre un poco viejo
su traje aseado y sencillo,
que, con tanto hacer ladrillo,
se la habrá puesto bermejo.

Elige como un artista
el gajo de un sauce añoso,
o en el poste rumoroso
se vuelve telegrafista.

Allá, si el barro está blando,
canta su gozo sincero.
Yo quisiera ser hornero
y hacer mi choza cantando.

Así le sale bien todo,
y así, en su honrado desvelo,
trabaja mirando al cielo
en el agua de su lodo.

Por fuera la construcción,
como una cabeza crece,
mientras, por dentro, parece
un tosco y buen corazón.

Pues como su casa es centro
de todo amor y destreza,
la saca de su cabeza
y el corazón pone adentro.

La trabaja en paja y barro,
lindamente la trabaja,
que en el barro y en la paja
es arquitecto bizarro.

La casita del hornero
tiene sala y tiene alcoba,
y aunque en ella no hay escoba,
limpia está con todo esmero.


Leopoldo Lugones.

miércoles, 5 de mayo de 2010

EL HORNERO


El hornero, es un ave que arma su nido, por lo general, en la cercanía de los humanos.

Ese nido tiene dos compartimentos, de los cuales el más protegido es el de la hembra y que es donde ésta empolla.

Además, una superstición dice que romper nido de horneros atrae a la tormenta. Cuando llueve el hornero se pasea por el nido, alborozado, dejando sus huellas.

Una leyenda de origen guaraní cuenta que Jahé, hijo único de su padre y criado en el monte alejado del contacto con los demás, un día, al salir en persecución de una carpincho, oyó un chapoteo en el río y acudió creyendo que se trataba del animal.

En realidad, era una hermosa joven que desapareció de inmediato, pero que lo dejó prendado por su hermosura.

En la espera de poder volver a verla, el cansancio lo hizo dormirse a orillas del río.

Al despertar vio salir de las aguas a la hermosa joven y quedó totalmente enamorado. Pero como sucede generalmente en estos cuentos, sobrevendría un hecho trágico.

El premio de una dura prueba

Trastornado por la hermosura de la muchacha, hija de un jefe local, se dirigió al poblado, acompañado por su padre, a pedir la mano de la joven como esposa.

Pero había otros pretendientes, por lo que la costumbre establecía que todos ellos deberían someterse a tres pruebas; el ganador final se quedaría con la novia.

La última y definitiva era atroz: debían envolverse en cueros mojados de animales que, a medida que se secaban iban achicharrando a los muchachos.

El vencedor sería el último en sobrevivir. Una cruel prueba, cuyo resultado puede adivinarse.

Jahé triunfó en natación y triunfó en carrera. A la tercera prueba se sometieron muy pocos.

Rápidamente, la mayoría fueron abandonando; sólo quedaron Jahé y Aguará (el zorro).

Al noveno día, cuando Aguará no soportó más y pidió que lo sacaran, todos acudieron a ayudarlo y por un tiempo se olvidaron de Jahé.

Al ir a aflojar su tortura y proclamarlo vencedor y digno del amor de la doncella, vieron que de adentro del cuero salía un pajarito pequeño que, de inmediato comenzó a hacer su nido con paja y barro.

En ese mismo momento, ante la estupefacción de todos, la joven princesa se transformó a su vez en ave y lo siguió en su vuelo, triunfando así, el amor sobre el sufrimiento.

Desde entonces el hornero anda en pareja.

martes, 4 de mayo de 2010

EL POÁS, EL SACRIFICIO DE RUALDO

Volcán Poás, Costa Rica


LA LEYENDA DEL POÁS
, EL SACRIFICIO DE RUALDO



Costa Rica es un hermoso país de la América Central cuya exótica geografía exhibe selvas espesas y montañas jalonadas por fieros volcanes. Uno de ellos es el Poás.

En las selvas que se extienden en los alrededores del coloso, viven infinidad de aves cantoras, muchas de ellas con nombres curiosos y muy originales. Sólo una, la más bella por los colores de su plumaje, es muda. Se llama Rualdo y es el principal protagonista de una hermosa leyenda indígena.

Cuenta esta leyenda que hace muchos siglos, antes de la llegada de los conquistadores, el Rualdo era un ave de plumaje corriente pero su canto era el más bello y melodioso de toda la selva.
En los límites de la jungla, cerca del volcán, había un poblado indigena. En una de sus chozas vivía una hermosa muchacha huérfana, amiga de los pájaros...

Todas las mañanas, al dirigirse al río con un pequeño cántaro, la doncella caminaba lentamente, mientras escuchaba extasiada el hermoso canto de las pequeñas aves...

En cierta ocasión, una pareja de Rualdos anidó cerca de su choza. Día a día la joven observaba complacida el alegre ir y venir de los pajaritos, llevando alimentos a su pequeñuelo.

Una mañana...

¡Qué extraño!, hace dos días no oigo el canto de los rualdos y el pequeño no hace más que piar desesperadamente.

¡Algo tuvo que haberle ocurrido a los padres!... jamás podrían abandonar a su cría así por así...

¡Ven conmigo amiguito!, yo te cuidaré hasta que seas grande y fuerte. Conmigo nadie te hará daño.

Desde entonces la muchacha se dedicó con sumo esmero al cuido del indefenso pajarillo.

El animalito pronto creció y se hizo vivaz y cantarín, alegrando con sus trinos la morada de la solitaria joven.

El vínculo que se estableció entre el Rualdo y su ama, llegó a ser entrañable.

El ave acompañaba a la joven en todo momento y lugar, ella le contaba sus cuitas y confidencias.

Un día...

¡La furia del Poás se ha desatado!

La tierra tembló violentamente y los habitantes del poblado salieron de sus chozas, presas del pánico. Mientras bajaban torrentes de lava por las laderas del volcán.

¡El dios del volcán está molesto, hay que calmar su furia antes de que sea demasiado tarde!

¡Reverenciamos tu grandeza gran dios del fuego y del trueno... compadécete de nosotros!

Los brujos pronunciaban oraciones ininteligibles y le ofrecían al dios volcánico animales y frutas.

Mientras tanto, la joven huérfana corrió a esconderse al interior de su choza.

No temas pequeño Rualdo, pronto pasará la furia del gran dios.

El volcán rugía cada vez con mayor furia.

El gran dios no se conforma con nuestras ofrendas... parece pedir algo más...

Sí... y yo creo saber que quiere...

El brujo más anciano decidió acercarse a la lava para confirmar sus corazonadas

¡Quiere un sacrificio humano!

¡Soy tu confidente, gran dios del fuego... dime con qué ofrenda calmaremos tu furia!

El monstruo confió sus secretos al gran brujo...

Quiero en sacrificio a la doncella más hermosa del poblado... la doncella más hermosa del poblado...

... La doncella más hermosa del poblado... yo sé bien donde vive... en la vieja choza con su Rualdo.

El brujo convocó a todos los líderes del poblado y los enteró sobre los deseos del dios del Poás.

¡No hay tiempo que perder, vamos por esa doncella antes de que sea demasiado tarde!

En el interior de la choza, la joven yacía escondida en un rincón, acompañada de su Rualdo. Su corazón parecía avisarle del peligro que corría su vida.

De pronto...

Sabemos que estás ahí muchacha, hemos venido por ti para sacrificarte al gran dios del fuego.

No por favor, no quiero morir.

Es inútil que implores piedad muchacha, todo el pueblo atiende los deseos del gran dios del volcán.

La doncella pronto comprendió su imposibilidad de luchar contra los designios de su pueblo. Su vida y su belleza eran inevitablemente el precio a pagar para salvar a los suyos de una muerte segura. Si me niego al sacrificio, el dios del volcán aniquilará entonces a todo este poblado y yo, de todas formas, moriré. Ofrendaré mi vida para cumplir la voluntad de mi raza y salvar así a muchas vidas inocentes.

Venciendo sus temores, la muchacha se entregó a los supremos sacerdotes.

A lo alto, el monstruo volcánico esperaba impaciente a su víctima.

El sacerdote condujo a la doncella cerca del cráter. Ahí, mascullando oraciones, la dejó en libertad para que avanzara hacia el fuego. No podría ya retroceder, a sus espaldas esperaban los cuchillos del pedernal...

Por el bien de mi pueblo, por la salvación de mi raza, acógeme en tus entrañas, gran dios del fuego y de la lava...

La muchacha dio unos pasos vacilantes y entonces...

Gran dios del Poás, te imploro el perdón para mi ama...

Volando en círculos sobre el cráter, mientras burlaba las lenguas de fuego, el Rualdo habló al volcán en el lenguaje misterioso de la naturaleza...

A cambio de su vida te ofrezco la armonía de mi voz

Y el Rualdo cantó como nunca antes lo había hecho. La maravilla de sus melodiosos trinos vibró en el ambiente, ahogando el rugido del coloso volcánico.

El Poás se enterneció, la dulzura de los cantos hicieron saltar sus lágrimas, llenándose con ellas el cráter en medio de una gran humadera.

El fuego y la lava se extinguieron, ocupando en su lugar una hermosa laguna que cubrió gran parte de la oquedad del volcán.

Testigos maravillados de tan soberbio espectáculo fueron la hermosa doncella huérfana y su noble Rualdo, el cual seguía volando en círculo sobre el enorme cráter...

Las ardientes emanaciones del fuego extinto habían secado su voz para siempre pero el calor doró sus plumas y las matizó de hermosos colores azul y verde.

En adelante la selva jamás volvería a deleitarse con la mágica armonía de sus trinos, pero su hermoso plumaje sería una melodía visual para todos aquellos que gozaban del privilegio de verlo volar sobre bosques y montañas. La doncella regresó a la aldea, en medio del asombro y el silencio reverencial de toda la población.

Cuenta la leyenda que el Poás, ennoblecido por el sacrificio del Rualdo, nunca dejó de llorar.

De cuando en cuando deja escapar chorros de vapor caliente... son los llantos tardíos del gran dios del fuego y de la lava...

Oscar Sierra Quintero

lunes, 3 de mayo de 2010

LA CHAKANA, INKA


Es un símbolo Inka, representado por una cruz andina, formada por cuatro escalones de tres peldaños, superiores y externos y dos inferiores e internos, los externos superiores corresponden al mundo “ideal”, la escalera derecha comprende la teoría cosmogónica, la escalera izquierda explican la teoría de los tres mundos. Los escalones inferiores e internos corresponden al mundo “real”, los escalones izquierdos comprenden la norma de conducta y los principios básicos de la relación humana, los escalones derechos significan el orden jerárquico inalterable de la relación política, social y religiosa.

En el lado superior derecho, al que llamaremos “Paccarec” o “nacimiento”, está el primer escalón de tres niveles que explica la concepción del Universo. Para los Incas, el supremo creador de todas las cosas es, ILLA TECSE WIRACOCHA PACHAYACHACHIC, y para él, está reservado el primer escalón, es el Dios creador del cielo y la tierra, es el Señor Omnipotente, que dejó caer de su “chuspa” todo el Universo.

El Sol ocupa el segundo escalón, dios vivo y cotidiano que premia y castiga en forma directa, es el dios de la naturaleza y el hombre, dispone las obligaciones y da tiempo para la siembra y la cosecha, para las fiestas y el amor y también para la muerte. El tercer escalón es de los “Mallquis”, dioses tutelares, propios de cada individuo, son las “Huacas” y “Apus”, ríos, cerros y árboles - son los dioses de donde surge la vida, son origen de los “ayllus” y los “runas”.

El lado superior izquierdo, al que llamaremos “Puriy”, explica le teoría de las tres vidas o los tres mundos. El “Hanan Pacha”, es “antes de la vida” y ocupa el primer peldaño correspondiente al ”alto mundo”, en este lugar viven los dioses tutelares, los “Apus”, en este primer mundo pleno de mitología, conviven como seres animados, con hambre, sed y deseos, los cerros, ríos y piedras, junto a árboles, animales y fenómenos naturales, son los dioses endinos que pueblan un universo mágico, real y conciente, a este mundo de ensueño también acceden, los hombres andinos luego de su muerte, convertidos en parte de su progenitor y perviven engendrando vidas nuevas. “Kai Pacha” o “esta vida”, transcurre desde el nacimiento, hasta le muerte, es una existencia ordenada y predeterminada, los quechuas, no tenían un signo fatalista, creen que al venir al mundo tienen que cumplir un rol asignado, dentro del orden y armonía en el que se desenvuelve la sociedad Inca. “Uju Pacha” o “después de la vida” creen que el hombre al morir, se va en cuerpo y alma a integrarse a la naturaleza, vuelven a su “Paccarina” enterrados debajo de los árboles, en las andenerías, sirviendo de alimento a las plantas que nutren la vida del hombre andino.



En el lado inferior izquierdo, al que llamaremos ”Kausanapac” o regla de conducta, está el tercer escalón de tres niveles, que bajan internamente significando la vida corporal, son la regla básica de la ética y la moral. Ocupa el primer escalón, la honestidad “Ama Llulla”, la honestidad estaba aplicada desde el cumplimiento de los ayunos y penitencias, hasta el convencimiento de la honestidad ajena, existía un trato franco en el que era inconcebible, un abuso de confianza, una desatención o un acto grosero. El segundo nivel corresponde a la honradez “Ama Sua”, es la norma de conducta para con la comunidad, la honradez en el tiempo de los Incas, también significaba no cometer yerros en contra de los demás ni de sus intereses, la honradez no se limitaba a las posesiones materiales, sino, abarcaba todo género de interrelación social, compartiendo con los demás trabajo y obligaciones. El tercer nivel del lado izquierdo del mundo real, lo ocupa la norma “Ama Quella” que significa “laboriosidad, trabajo conciente y constante, en pos del engrandecimiento del Imperio, que redunda en mayor alimento y trabajo y fiestas para todo el pueblo, significa la obligación de producir, para compartir, colaborar para adquirir, significa participar en común, hacer Ayni, en la tarea de engrandecer el Tahuantinsuyo.

El último escalón, corresponde al mundo real, inferior e interno que se denomina “Yuyaypac” o “inalterabilidad”, el primer escalón lo ocupan las tierras del Sol, significando así, la sacralidad del trabajo, estas tierras eran una poderosa fuerza económica, los bienes que se obtenían de ellas servían para el sustento de 6000 sacerdotes solares, para el culto de las “Huacas” y para las celebraciones. El segundo nivel, lo ocupan las tierras del Inca, que eran las de mayor extensión y ubicadas en los mejores suelos. El trabajo de estas tierras, producía ingentes recursos alimenticios, de vestido, utensilios, herramientas, armas, etc. que eran destinados a retribuir el servicio que prestaba el pueblo a favor del Imperio, esta producción se utilizaba para alimentar a las poblaciones que cada año se anexaban, era además un recurso para auxiliar a las poblaciones afectadas por fenómenos naturales. El Tercer peldaño, estaba ocupado por las “tierras del Pueblo, que cada año se extendían más y requerían trabajadores que la hagan producir, las tierras del pueblo eran el recurso para el sustento de la población, era distribuido con generosidad y utilizado para servir al pueblo durante las grandes fiestas, estas tierras le proporcionaban al pueblo, vivienda, vestido, alimento y familia.


Carlos Candia Muriel “Wanchu”
- Escritor - Cuadernos Andinos.

domingo, 2 de mayo de 2010

BRUNJIL, CREADOR SUPREMO



Bunjil, el águila-halcón es el dios creador supremo de los pueblos Koori de Victoria, Australia.

Tenía dos esposas y un hijo, Binbeal, el arco de iris. Bunjil creó las montañas y los ríos, la flora y la fauna, y le enseñó a vivir a los humanos.

Luego, indicó a Bellin-Bllin, el cuervo, su rival, que abriera su saco y dejara salir al viento.

Cuando Bellin-Bellin lo hizo, sopló un viento tan fuerte que arrancó los árboles de toda la tierra.

Pero Bunjil siguió pidiendo más viento y Bellin-Nellin abrió aun más el saco, hasta que Bunjil y su familia fueron llevados hasta el mundo del cielo.

Los Koori creían que el cielo estaba sostenido por cuatro postes.

Poco después de la llegada de los primeros hombres blancos, se corrió la voz de que el poste oriental se estaba pudriendo... poco después, el cielo se derrumbó.

sábado, 1 de mayo de 2010

CHARIA DIFICULTA LAS COSAS


Paí Reté Kuaraí estaba dando las últimas terminaciones a la Tierra, para que ésta fuera preparada para los guaraníes, cuando apareció otro dios tan poderoso como él que modificaba todo lo que éste hacía, para que los guaraníes no tuviesen fácil acceso a determinadas cosas.

Por ejemplo Paí Reté Kuaraí había creado abejas y avispas que producían miel y vivían en colmenas que se encontraban en todos los árboles, pero Charia hizo que las colmenas solo se encontraran en algunos árboles.

Paí Reté Kuaraí con su poder hizo que todos los árboles tengan frutos coloridos, ricos, jugosos y dulces. Pero Charia hizo que sólo algunos árboles tengan frutos, el resto no tuviesen o eran frutas chicas, duras, de mal gusto y que daban dolor de barriga.

Paí Reté Kuaraí creó plantas cultivadas para que los hombres tuviesen sus plantaciones y para que no les faltase comida. Éstas crecían en sólo un día, se sembraban en la mañana y se cosechaban a la noche. Pero Charia hizo que éstas tardaran meses en crecer y madurar.

Paí Reté Kuaraí creó a la Anguila, que no hace mal a nadie. Y Charia creó a la Yarará (Víbora venenosa).

Para cazar tapires, Paí reté Kuaraí hizo un bichito que imitaba el sonido de ese animal. Al hacerlo gritar, los tapires venían pensando que era alguno de su especie, de esta forma era fácil cazarlos.

Pero Charia se lo pidió prestado, lo hizo gritar y cuando un tapir se acercó se lo tiró encima, de esta forma el bichito se convirtió en garrapata lo que hizo que los tapires se convirtiesen en animales ariscos y difíciles de cazar.

Cuando descubrió las maldades que provocaba Charia, Paí Reté Kuaraí le regaló un sombrero de plumas con un adorno de madera que contenía una brasa. De inmediato Charia comenzó a quemarse, y, como era un fuego que no se apagaba con agua, avanzó sobre su cuerpo y lo convirtió en cenizas. Esa ceniza maldita se convirtió en una nube de jejenes que lo empezaron a picar. Para que los mosquitos no lo picasen más creó a otros animales para que los piquen a éstos y no a él, dentro de esos animales se encontraban: monos, gatos monteses, hurones, pájaros, patos, coatíes, etc.

Sin embargo los jejenes lo seguían picando, por lo que decidió consultar a Ñanderú, éste le dio una vasija con rocío, que hicieron desaparecer las ronchas y el dolor de Paí Reté Kuaraí. Pero un animal alborotado por las picaduras de los mosquitos rompió la vasija, lo que hizo que se cayera el rocío, en los lugares donde se había derramado creció una caña y una calabaza (las que sirven para hacer los mates). De la caña salió la primera mujer y de la calabaza el primer hombre de la Tierra.

Paí Reté Kuaraí les señaló las colmenas y les dijo cómo recoger la miel que contenían. Les enseñó cuáles eran las frutas que se podían comer y cómo juntarlas. Les dijo cuáles eran las plantas para sembrar, cómo cultivarlas y les explicó que tardarían en crecer. Les dijo cual era la víbora venenosa y que tuvieran cuidado. Les dijo secretos de las plantas, que sirven para hacer remedios, y también cómo cocinar, cómo construir casas, cómo hacer sus cantos sagrados y rezar a Ñanderú.

En fin les mostró todas las cosas de la Tierra. Hecho esto Paí Reté Kuaraí subió al cielo junto su amigo, el Loro del Discreto Hablar, ya que éste podía revelarles a los hombres secretos del espacio y el tiempo, que los volvería locos.

El loro se fue a vivir con Ñanderú y se encuentra en la puerta del paraíso, para que sólo puedan entrar las almas de la gente buena.

Y, Paí Reté Kuaraí, se convirtió en Sol.

viernes, 30 de abril de 2010

EL COOLI DE CALCUTA


Un buscador occidental llegó a Calcuta.

En su país había recibido noticias de un elevado maestro espiritual llamado Baba Gitananda.

Después de un agotador viaje en tren de Delhi a Calcuta, en cuanto abandonó la abigarrada estación de la ciudad, se dirigió a un cooli para preguntarle sobre Baba Gitananda.

El cooli nunca había oído hablar de este hombre.

El occidental preguntó a otros coolíes, pero tampoco habían escuchado nunca ese nombre.

Por fortuna, y finalmente, un cooli, al ser inquirido, le contestó:

-Sí, señor, conozco al maestro espiritual por el que preguntas.

El extranjero contempló al cooli.

Era un hombre muy sencillo, de edad avanzada y aspecto de pordiosero.

-¿Estás seguro de que conoces a Baba Gitananda? -preguntó, insistiendo.

-Sí, lo conozco bien -repuso el cooli.

-Entonces, llévame hasta él.

El buscador occidental se acomodó en el carrito y el cooli comenzó a tirar del mismo.

Mientras era transportado por las atestadas calles de la ciudad, el extranjero se decía para sus adentros: "Este pobre hombre no tiene aspecto de conocer a ningún maestro espiritual y mucho menos a Baba Gitananda. "Ya veremos dónde termina por llevarme".

Después de un largo trayecto, el cooli se detuvo en una callejuela tan estrecha por la que apenas podía casi pasar el carrito.

Jadeante por el esfuerzo y con voz entrecortada, dijo:
-Señor, voy a mirar dentro de la casa. Entra en unos instantes.

El occidental estaba realmente sorprendido. ¿Le habría conducido hasta allí para robarle o, aún peor, incluso para que tal vez le golpearan o quitaran la vida?

Era en verdad una callejuela inmunda. ¿Cómo iba a vivir allí Baba Gitananda ni ningún mentor espiritual?

Vaciló e incluso pensó en huir.

Pero, recurriendo a todo su coraje, se decidió a bajar del carrito y entrar en la casa por la que había penetrado el cooli.

Tenía miedo, pero trataba de sobreponerse. Atravesó un pasillo que desembocaba en una sala que estaba en semipenumbra y donde olía a sándalo. Al fondo de la misma, vio la silueta de un hombre en meditación profunda.

Lentamente se fue aproximando al yogui, sentado en posición de loto sobre una piel de antílope y en actitud de meditación.

¡Cuál no sería su sorpresa al comprobar que aquel hombre era el cooli que le había conducido hasta allí!

A pesar de la escasa luz de la estancia, el occidental pudo ver los ojos amorosos y calmos del cooli, y contemplar el lento movimiento de sus labios al decir: -Yo soy Baba Gitananda.

Aquí me tienes, amigo mío.

jueves, 29 de abril de 2010

MANCO CÁPAC Y MAMA OCLLO

Dibujo de Christian Chiroque y José Medina Gutiérrez

La leyenda fundacional de la cultura incaica, es considerada como la primera y gran epopeya hecha historia, a partir de Manco Cápac y Mama Ocllo, quienes son en este mito, la primera pareja de pobladores sagrados de estas tierras y los primeros incas que se establecen en ellas.

Los dos hermanos que se unieron en matrimonio, abriendo de ese modo el ritual de la unión del Inca con su hermana, la Coya; donde, es el Sol el donador de vida, quien, observando la deplorable condición de la humanidad, que solo parecía vivir para las guerras y para las fiestas, envió a su hijo Manco Cápac, y a su esposa hermana, Mama Ocllo, a la tierra para instruir a las
degradadas gentes en las artes de la vida civilizada.

Este Monarca Inca considerado como un Dios héroe, como un verdadero hijo del Sol y hermano de Pachacamac y Wiracocha, según cuenta la leyenda, tiene una gran afinidad con el mito que dio origen a la cultura Azteca; el de Quetzalcoatl, donde, Manco Cápac, se dedicó a fecundar la tierra con un bastón de oro que su padre el Sol le había dado y haciendo crecer las nuevas plantas, iba creando beneficios para la raza de los pobres mortales, para quines también iba dando forma a los ríos y arroyos, hacia brotar árboles, pastos y construía cómodas habitaciones en las que pudieran vivir con decencia.

Mientras, Mama Ocllo se dedicaba hacer su gran tarea, ya que era ella quien iba enseñando a las mujeres, las artes e industrias que les permitiera sacar todo el provecho posible a las riquezas que su hermano producía; así haciendo prodigios, la real pareja llego hasta un lugar en el que, con su mágico bastón de oro, señalo el centro del imperio, la futura ciudad y hoy el ombligo del mundo, Qosqo-Cusco.

miércoles, 28 de abril de 2010

EL BARQUERO HUMILDE.


Se trataba de un joven erudito, arrogante y engreído.

Para cruzar un caudaloso río de una a otra orilla tomó una barca.

Silente y sumiso, el barquero comenzó a remar con diligencia.

De repente, una bandada de aves surcó el cielo y el joven preguntó al barquero:

-Buen hombre, ¿has estudiado la vida de las aves?

-No, señor -repuso el barquero.

-Entonces, amigo, has perdido la cuarta parte de tu vida.

Pasados unos minutos, la barca se deslizó junto a unas exóticas plantas que flotaban en las aguas del río.

El joven preguntó al barquero:

-Dime, barquero, ¿has estudiado botánica?

-No, señor, no sé nada de plantas.

-Pues debo decirte que has perdido la mitad de tu vida -comentó el petulante joven.

El barquero seguía remando pacientemente.

El sol del mediodía se reflejaba luminosamente sobre las aguas del río.

Entonces el joven preguntó:

-Sin duda, barquero, llevas muchos años deslizándote por las aguas. ¿Sabes, por cierto, algo de la naturaleza del agua?

-No, señor, nada sé al respecto. No sé nada de estas aguas ni de otras.

-¡Oh, amigo! -exclamó el joven-. De verdad que has perdido las tres cuartas partes de tu vida.

Súbitamente, la barca comenzó a hacer agua.

No había forma de achicar tanta agua y la barca comenzó a hundirse.

El barquero preguntó al joven: -Señor, ¿sabes nadar?

-No -repuso el joven.

-Pues me temo, señor, que has perdido toda tu vida.

martes, 27 de abril de 2010

LOS DUEÑOS DE LOS CERROS

Río Limay


En la creencia mitológica de nuestros aborígenes, todas las cosas de la naturaleza tenían "un dueño", un espíritu que las vigilaba y cuidaba. Por eso pedían permiso para levantar piedras, cortar ramas o flores, cazar ciertos animales etc. Temían que sus dueños se enojaran y les causaran algún daño real.

Los cerros tenían su "Nguen Mahuida" (dueño del cerro), que desde su cumbre vigilaba las plantas, animales salvajes, ríos y arroyos, para que nadie los perturbara. Vivía también en los chenques o cuevas naturales del cerro. Por eso consideraban muy peligroso el tocar las piedras de su interior, pues el dueño podía enojarse.

Algunos cerros eran considerados sagrados y se los denominaba "Tren Tren".

La condición de sagrados les había quedado porque en ellos había sobrevivido la única pareja humana durante el diluvio.

Fue la serpiente mítica "Cay Cay", dueña del mar, quien armó guerra a la serpiente "Tren Tren", amiga de los hombres. Cay Cay, inundó la tierra pora acabar con la vida en ella. Las personas corrieron entonces hacia los cerros para salvarse. Como no pudieron llegar arriba, "Tren Tren", los transformó en rocas, riscos, o en peces para que pudieran sobrevivir. Son los "huitran che cura" (gente transformada en piedra), como por ejemplo los que parecen verse en el Valle Encantado del río Limay.

Fuente: BolsonWeb.com

lunes, 26 de abril de 2010

KIKIMIMIZUKIN


Hace mucho, mucho tiempo, vivía un anciano en el fondo de una montaña.

Este iba todos los días a la montaña para recoger leña.

Un día, camino a casa, se encontró con un zorrillo, el cual quería recoger uvas pero no podía porque tenía paralizada una pierna.

El anciano al verlo, le ayudó a recoger las uvas.

El zorrillo le agradeció.

Al día siguiente, el zorrillo que estaba esperando al anciano en el camino, al verlo lo llamó haciéndole señas con la mano.

Al acercarse, el anciano pudo ver también a la madre del zorrillo. Esta le regaló una caperuza roja por el favor que le había hecho a su hijo.

El anciano agradeció el gesto y regresó a casa.

Al día siguiente, en la montaña, se puso la caperuza que le había regalado la mamá zorrilla y se sorprendió mucho al darse cuenta que podía escuchar las conversaciones de los animales y plantas que se encontraban a su alrededor.

Se alegró porque hasta ese momento se había sentido muy sólo, pero escuchando las conversaciones de animales y plantas se sentía acompañado.

En eso logró escuchar la conversación de dos pájaros:

"Sabes, la hija de aquél millonario se encuentra muy enferma y él está muy desesperado".

"¿Por qué? ¿Qué tiene?"

"La culpa la tiene un árbol de su jardín"

El anciano al escuchar eso decidió ir a la casa del millonario.

"Quiero salvar a su hija", dijo el anciano al millonario. "¿Puedo quedarme esta noche en su casa?

El millonario contestó: "¡Por supuesto! ¡Por favor!"

Esa misma noche el anciano salió al jardín con la caperuza puesta y en eso empezó a escuchar a unos árboles que estaban conversando.

"Me duele la cadera."

"¿Por qué?"

"Porque el millonario ha levantado un nuevo almacén, justo al lado mío. Por eso lo estoy poniendo en apuros."

Al día siguiente el anciano convenció al millonario para que cambie de lugar el nuevo almacén.
Este decidió cambiarlo inmediatamente a otro lugar.

Su hija recobró la salud en un segundo y el árbol también recobró el ánimo.

El millonario se puso muy contento y le regaló mucho dinero al anciano por el favor que le había hecho en curar a su hija.

El anciano pensó: "Este dinero se lo debo en parte a los zorrillos. Voy a comprarles comida antes de regresar."

Y el anciano vivió feliz para siempre.

domingo, 25 de abril de 2010

LA NOCHE


Tons (la oscuridad) engendró a tres espíritus que eran muy temidos por los tehuelches.

Se dice que cuando la luna y el sol se fundían tras el horizonte, la oscuridad invadía la tierra hasta el regreso de los amantes, pero solo aparecía el sol, entonces Tons se alejaba de la tierra para encontrarse con el Tiempo que era su consorte y con él engendró a los tres malos espíritus llamados Axshem, Kélenken y Maip, estos dos últimos eran mellizos.

Axshem era el que vivía en el fondo de un manantial sulfuroso.

Kélenken en cambio, deambulaba por la Patagonia derramando sus males por doquier mientras que Maip, espíritu dañino que representaba el viento helado, acompañaba a su hermano mellizo, apagando los fogones, entumeciendo los miembros de los seres, matando a los inocentes pajaritos sin guarida y helando los tiernos brotes de las plantas.

Fuente: Libro Joiuen Tsoneka “Leyendas Tehuelches”, de Mario Echeverría Baleta

sábado, 24 de abril de 2010

ÑANCULAHUEN



ÑANCULAHUEN

Toda la tribu llora la terrible enfermedad que sufre su gran cacique Loncopán.

La fuerza de su hermoso y corpulento cuerpo ha desaparecido y está postrado en su lecho sin poder moverse, a pesar de los remedios y del Nguillatün en el que pidieron a Nguenechén por su salud.

Loncopán es muy querido y respetado por sus súbditos, no solo por su destreza en la caza y en la guerra, sino también por la sabiduría, comprensión y justicia con que los gobierna.

Han ido a buscar a la machi a su choza, allá entre los cipreses y alerces del espeso bosque; tienen la esperanza de que con sus hierbas y exorcismos sagrados, cure la terrible enfermedad que lo está arrastrando a la muerte.

Llega la machi y entra en la choza. Al lado del lecho del enfermo está su amante esposa Pilmaiquén, con los ojos llenos de lágrimas, desesperada.

Le ha pedido a Nguenechén que tome su vida a cambio de la de su esposo.
La machi hace conjuros y ritos sagrados y entre gritos y gestos, exclama finalmente con una convulsión:

¡¡¡Ñancú..., Ñanculahuén!!!

Pilmaiquén se estremece y ahoga un grito en su garganta.



La Ñanculahuén, es una hierba que crece en lo alto de la montaña, y está custodiada por el Nancú, el aguilucho blanco.

Todo el que intenta apoderarse de ella corre terribles peligros.

No obstante, la amante esposa exclama sin dudarlo un momento:

¡¡¡Yo lo haré!!!

Se acerca a la cama de su esposo y le dice Yo te traeré la hierba. Dentro de tres días estaré de vuelta.

Pilmaiquén parte decidida. Todos quedan aterrados cuando la machi les dice:

Ha ido a buscar la Ñanculahuén...

Pilmaiquén se internó por senderos solamente transitados por animales silvestres, hasta llegar a la cordillera nevada.

El viento helado le azotaba la cara y las piedras y espinas cortantes hicieron sangrar sus pies, pero el pensamiento de su esposo le dio ánimo y le hizo soportar con alegría los sufrimientos.
Se alimentaba con los piñones de los pehuenes y dormía bajo las lengas achaparradas de las altas cumbres.

Al segundo día llegó a los dominios del Rancú, donde crece la hierba que sana.

Rendida se sentó sobre una roca a descansar. De repente sus ojos divisaron un ave blanca que se había posado en una roca cerca de ella.

Su mirada era penetrante y con un graznido potente exclamó:

- ¿Qué has venido a buscar? -

- Mi esposo se está muriendo. ¡Dame la hierba que sana! Yo estoy dispuesta a dar mi vida por ella.

El Ñancú aceptó su sacrificio y le contestó:

- Por el amor que tienes a tu esposo, acepto tu ofrecimiento. Te daré la hierba que me pides, pero, a medida que tu esposo recupere su salud, tú perderás tus movimientos y tu palabra. Sólo conservarás tus ojos sanos para que puedas ver la obra que has hecho, y serás la esposa más amada del mundo.

Vuela el aguilucho y regresa al momento con la hierba sagrada entre sus garras y se la da a Pilmaiquén que llora de felicidad.

Al tercer día de haber partido, la tribu recibe entre exclamaciones de asombro a Pilmaiquén que regresa con la hierba sagrada en sus manos.

Rápidamente prepara la infusión con la maravillosa hierba y lava las heridas de su esposo que de a Poco va recuperando sus movimientos.

Al mismo tiempo ella va quedando paralizada y su dulce palabra se va apagando en sus labios. Cuando Loncopán recupera totalmente su salud pregunta por su esposa.

La encuentra sentada cerca del bosque.

Los ojos de su esposa se llenan de lágrimas al no poder hablar Loncopán comprueba que tampoco puede moverse.

La toma en sus brazos y la lleva a la ruca y hace llamar urgentemente a la machi para que conjure el mal de su esposa.

- Tu esposa no volverá a hablar ni a moverse - le dice la machi-.

Ese ha sido el precio de tu salvación. Ella le ofreció al aguilucho blanco su vida a cambio de la tuya y él aceptó el sacrificio.


La Machi


Loncopán cae de rodillas ante el lecho de su esposa y comprende cuánto lo ha amado.

Desde entonces la Nanculahuén es la hierba sagrada que cura úlceras y está a disposición, por voluntad del aguilucho blanco, de todo el que la necesita.

VOCABULARIO:

MACHI: Herboristera, Consejera, Curandera.

LONCOPAN: Cabeza de Puma o Jefe Puma

PILMAIOUEN: Golondrina.

NANCULAHÜEN: Remedio del aguilucho. Es una hierba empleada como remedio casero. Tiene hermosas flores de color amarillo.

Fuente: BolsonWeb.com

viernes, 23 de abril de 2010

SAN JORGE Y EL DRAGON


Tabla de San Jorge del artista mallorquín: Pere Niçard en el Museo Diocesano de Palma de Mallorca

San Jorge es Patrón de las Letras y de diversas órdenes militares y caballerescas.

Lo que cuenta una de las tantas leyendas escritas sobre él.

Siendo Jorge un joven oficial en tierras de Libia, estuvo en la ciudad de Silca o Silene, y he ahí
que un dragón, estuvo atacando Silca durante un periodo de tiempo. El dragón era muy feroz y se llevaba niños, jóvenes y mujeres que acababan muertos.

Un buen día, el dragón exigió que le entreguen a la bella hija del Rey de Silene. El monarca horrorizado ofreció al dragón todas las bellas pertenencias que tenía a cambio de la vida de su hija.

El pueblo se indignó de aquellas palabras y exigió al rey que entregara a su hija ya que ellos habían perdido a sus hijos y seres queridos durante los ataques del dragón a la población. Pero el rey no quería aquella muerte horrible para su hija. Para apaciguar los deseos del pueblo, el monarca aceptó entregarle a la princesa.

La bendijo y la dejó a fuera de las murallas de su ciudad para que el dragón la recogiera.

San Jorge que en ese momento llegó a la ciudad se encontró con la bella joven a la que le preguntó que ocurría puesto que lloraba desconsolada. La doncella le respondió a sus preguntas como pudo. San Jorge le ofreció su ayuda y su protección. En ese momento, justamente, llegó el dragón enfurecido que salía del lago donde vivía.

Rápidamente San Jorge montó sobre su caballo y sacó su espada y con mucho coraje se le enfrentó. Mientras luchaba se encomendó a Dios ofreciéndole aquella bestia del mal a cambio de la victoria.

En su armadura el símbolo de la cruz en blanco lucía sobre su pecho y mientras el enfrentamiento, Jorge seguía abogándose al todo poderoso.

Una vez que pudo controlar al animal, Jorge pidió a la princesa que atara al cuello del dragón su cinturón y así lo hizo la joven.

Los villanos (la gente del pueblo) que siguieron el combate desde las murallas salieron a ver muerto al dragón. Cargaron en carro a la bestia mitológica todavía viva, adormecida, a causa del impacto del caballero cristiano con su espada.

Una vez en la ciudad, ante toda la población y del rey, San Jorge les dijo:

“El monstruo está dormido, no despertará, pero Dios quiere que le honréis recibiendo el sacramento del bautismo. Dejad vuestras creencias y entregaros al dios de los cristianos y a cambio yo mataré al dragón con mi espada”.

Enseguida que el dragón parecía que iba despertando la gente se horrorizó y se dejaron bautizar por el santo.

En cuando el dragón despertó, Jorge montó en su caballo y con un su espada atravesó al dragón, cayendo éste desplomado al suelo. Su sangre se escampó por todo y de rodillas. Jorge entregó a Dios su victoria.

Dice incluso su leyenda que San Jorge quiso hablar con el rey y enseñarle cuatro nuevas aptitudes: Crear y honrar una iglesia al Dios cristiano, ayudar a sus sacerdotes, asistir regularmente a misa y proteger a los pobres y necesitados.

Al principio, cuenta la leyenda, San Jorge ocultó su religión hasta que un tiempo después decidió hacer pública su condición de cristiano. Cuando el emperador conoció este dato, no dudó muy enfadado, ordenar ejecutar al joven tribuno. San Jorge protestó y criticó la política persecutoria del emperador.

Días después de su tortura por parte del ejército romano, San Jorge fue decapitado, muriendo así el 23 de abril del 303.

Su tortura tuvo como escena las murallas de Nicomedia (Turquía), donde estaba destinado.

Los testigos de sus torturas y posterior muerte acudieron a la emperatriz Alejandra de Bizancio para contarle aquel momento. Los mismos convencieron a la monarca de que se convirtiera al cristianismo.

Su cuerpo fue sepultado en la población de su madre: Lydda, también conocida como “Hagio Georgiopolis”. Su tumba todavía es venerada por los cristianos, principalmente por los cristianos ortodoxos griegos.

En la inscripción de su tumba se lee: "San Jorge, portador del estandarte” en griego.

jueves, 22 de abril de 2010

CANTO A LA PACHAMAMA




Madre de la Tierra,
madre de la Vida,
de la brisa fresca y de la tormenta,
del agua serena y del torbellino
de flores y frutos
de aves: colores y trinos.
Madre de la Tierra,
madre de la Vida,
todo lo soportas con una sonrisa,
todos junto al fuego compartiendo historias y abrigo.

Madre de la siembra y de la cosecha.
Reina de las sierras y de las llanuras,
en tu sagrado cuerpo
encarnó Dios la semilla de la Vida
que se expande por el Aire, con el agua de la sangre,
por la Tierra, con el Fuego del Amor.

Colmaré de conocerte con recuerdos de los otros,
cantando sueños e historias,
saboreando el silencio,
compartiendo el abrazo,
disfrutando el descanso.

Cuando el Sol se empalidece hasta convertirse en Luna,
yo observo en tu cara bruna esas sombras que se alargan,
las penas que se hacen densas,
la nostalgia abisma el Alma
y una inmensa soledad recorre mi humanidad
estremeciendo mis huesos,
embota mi pensamiento hasta que el último aliento
me muestra otra realidad,
del único sentimiento.

Entonces, recién entonces
puedo contemplar el Cielo
y en ese jardín de estrellas
el latir y el titilar acompasan el sentir,
la calma vuelve a reinar
y Tú, en gasas de bruma,
paseas tu galanura flotando en la serranía.

Qué placer es tu amistad,
tu candorosa armonía, salvaje y angelical,
qué matrimonio feraz,
fértil y abundante,
arroyo danzante
rumores de amantes
cópula perfecta de Luz y calor,
ternura que abrasa la pasión de Dios.

Tú que calmaste el llanto del flagelo,
del despojo y abandono,
hoy me pides un lugar,
Tú que en silencio ayudaste
a todos los seres vivientes,
hoy, me pides una oración.

Luz de la Vida elemental,
quiero ser tu mensajera,
tensa las cuerdas de mi voz
para que te oigan todos anunciando el despertar,
de la Primavera del Cielo
que anida en los corazones.

Pertenecemos,
qué colores nos asisten,
qué sentir, decir, hacer
glorifica, dignifica.

Qué misión, que visión, qué sentimiento
manifiesta esta fiesta de vivir.
Hagamos sonar la campana del final del recreo,
a guardar los juguetes, las ilusiones, expectativas,
juicios y resentimientos
para ingresar al aula del SABER-SER.

Somos maestros y alumnos,
ángeles mensajeros,
dioses guerreros de la Luz.
Sagrado templo del cielo
nos eleva con su vuelo el pensamiento,
el horizonte se ensancha,
la Primavera que canta
en el polen que fecunda
y un “saber” que nos inunda de placer,
el aire que nos avisa
con ternura en la caricia que llegó la redención.

Tú que acunaste a los hombres y las bestias,
que amamantaste la vida elemental,
hoy pides cuenta a la oscuridad del hombre,
que no pudo, no supo, no quiere respetar.

Siento Madre que es justo tu disgusto,
a veces la equidad parece dura,
hasta notar que recibo lo que doy,
hasta ver que no es oro lo que brilla y da calor,
sino rayo de sol,
hasta sentir que la proporción y el resultado
están en el propósito pre-inscriptos,
son mis pactos con Dios.

Qué maravilloso encuentro
que me regala la Vida
cuando a la Vida me entrego,
qué confianza en mi interior ilumina mi sonrisa.
Tu amor me acaricia el Alma,
la Muerte pierde su prisa.

Celia Spollansky , Enero 2006

EL ORIGEN DE LA TIERRA


Cuentan que en el principio existía sólo Ñanderú, el dios creador, que se había hecho a sí mismo.
Lo primero que creó fue el lenguaje, las palabras y a otros dioses para que lo hablaran: cuatro parejas que iban a tener hijos también dioses.

Ñanderú tenía un bastón, y quiso que la punta engordara, de allí salió la Tierra.

Para que la tierra no se moviera demasiado creó cinco palmeras inmortales, que se ubicaron en el Centro, el Este, el Oeste, el Norte y en el Sur.

Al cielo lo apoyó en cuatro columnas de madera iguales a su bastón.

Luego creó animales y plantas, como el Colibrí, la Víbora y la Cigarra.

Primero cubrió a la tierra con una selva continua. Pero luego agregó campos, con árboles y a la Langosta, que en donde apoyaba su cola desaparecían los árboles y crecía pasto, creándose llanuras. Terminado esto llegó la Perdiz que ocupó dicho lugar.

Luego Ñanderú creó al Tatú que vivía debajo de la tierra.

Le siguió la Lechuza, dueña de la oscuridad.

Pronto aparecieron otros animales, los hombres y mujeres.

Hecho esto el Dios Creador volvió al Cielo y dejó a cargo de la Tierra a los otros dioses.

Como algunas personas eran buenas y otras malas, los dioses hicieron cambios, por esta razón mandaron un diluvio. La gente buena subió al cielo y los restantes se convirtieron en: ranas, peces, etc.

Luego Ñanderú pidió a uno de sus hijos, Jakaira, que hiciera de nuevo a la tierra, éste asignó esa tarea a su hijo Pa-pa Mirí.

Éste amasó a la Tierra, la llenó de árboles y nuevos animales y plantas.

Hizo ríos, arroyos y piedras.

Un día lo llamó su madre y dejó las cosas como estaban, formándose las montañas, restos de tierra y piedras.

miércoles, 21 de abril de 2010

CURUPÍ, EL DEFENSOR DE LA SELVA

El curupí, Editorial Estrada
Publicado por Mariana Ruiz Johnson
http://marianarj.blogspot.com/2007/10/el-curup-editorial-estrada.html



La selva es oscura, misteriosa, impenetrable.

Pero también tiene un delicado equilibrio: si se la destruye, la tierra se convierte en un desierto. Por eso tiene seres protectores que la defienden. Uno de ellos es el Curupí.

El Curupí es un enano feo, fortachón, torpe para moverse por que es duro, no tiene coyunturas.

Además, tiene los pies al revés, con los talones hacia adelante, lo que le impide caminar bien y –sobre todo- nadar, algo indispensable para cruzar los caudaloso arroyos de la selva.

Sin embargo, es capaz de disparar flechas que jamás yerran el tiro, y es ávido y glotón.

Le gusta la carne humana, y más la carne tierna de los orgullosos cazadores jóvenes, ésos que se pierden en las espesuras de los boscajes en busca de la presa que nadie obtuvo.

Su nombre- Curupí- significa ruido misterioso, rumor desconocido... porque ronda a los hombres que se interna en lo más profundo de la selva, allí donde todo cruje como si alguien lo siguiera a uno: el Curupí no quiere que se volteen árboles por gusto, ni que se maten animales sin necesidad.

Aunque también es generoso. Pero duro cuando la gente no cumple las leyes que él establece.

martes, 20 de abril de 2010

EL MANIFIESTO AMBIENTAL DE NOAH SEALTH



La carta del jefe indio Noah Sealth, 1854

"¿Como se puede comprar o vender el firmamento, ni aun el calor de la tierra? Dicha idea nos es desconocida.

Si no somos dueños de la frescura del aire ni del fulgor de las aguas, ¿Como podrán ustedes comprarlos?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada brillante mata de pino, cada grano de arena en las playas, cada gota de rocio en los bosques, cada altozano y hasta el sonido de cada insecto, es sagrada a la memoria y el pasado de mi pueblo. La savia que circula por las venas de los árboles lleva consigo las memorias de los pieles rojas.

Los muertos del hombre blanco olvidan su país de origen cuando emprenden sus paseos entre las estrellas, en cambio nuestros muertos nunca pueden olvidar esta bondadosa tierra puesto que es la madre de los pieles rojas. Somos parte de la tierra y asimismo ella es parte de nosotros. Las flores perfumadas son nuestras hermanas; el venado, el caballo, la gran águila; estos son nuestros hermanos. Las escarpadas peñas, los húmedos prados, el calor del cuerpo del caballo y el hombre, todos pertenecemos a la misma familia.

Por todo ello, cuando el Gran Jefe de Washington nos envía el mensaje de que quiere comprar nuestras tierras, nos esta pidiendo demasiado. También el Gran Jefe nos dice que nos reservara un lugar en el que podemos vivir confortablemente entre nosotros. El se convertirá en nuestro padre, y nosotros en sus hijos. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras. Ello no es fácil, ya que esta tierra es sagrada para nosotros.

El agua cristalina que corre por los ríos y arroyuelos no es solamente agua, sino que también representa la sangre de nuestros antepasados. Si les vendemos tierras, deben recordar que es sagrada, y a la vez deben enseñar a sus hijos que es sagrada y que cada reflejo fantasmagórico en las claras aguas de los lagos cuenta los sucesos y memorias de las vidas de nuestras gentes. El murmullo del agua es la voz del padre de mi padre.

Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed; son portadores de nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos son nuestros hermanos y también los suyos, y por lo tanto, deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida. El no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, ya que es un extraño que llega de noche y toma de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermana, sino su enemiga y una vez conquistada sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres sin importarle. Le secuestra la tierra de sus hijos. Tampoco le importa. Tanto la tumba de sus padres, como el patrimonio de sus hijos son olvidados. Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuentas de colores. Su apetito devorara la tierra dejando atrás solo un desierto. No se, pero nuestro modo de vida es diferente al de ustedes. La sola vista de sus ciudades apena la vista del piel roja. Pero quizás sea porque el piel roja es un salvaje y no comprende nada.

No existe un lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar como se abren las hojas de los arbolasen primavera o como aletean los insectos. Pero quizá también esto debe ser porque soy un salvaje que no comprende nada.

El ruido parece insultar nuestros oídos. Y, después de todo, ¿Para que sirve la vida, si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque? Soy un piel roja y nada entiendo. Nosotros preferimos el suave susurro del viento sobre la superficie de un estanque, así como el olor de ese mismo viento purificado por la lluvia del mediodía o perfumado con aromas de pinos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento - la bestia, el árbol, el hombre, todos respiramos el mismo aire. El hombre blanco no parece consciente del aire que respira; como un moribundo que agoniza durante muchos días es insensible al hedor.

Pero si les vendemos nuestras tierras deben recordar que el aire no es inestimable, que el aire comparte su espíritu con la vida que sostiene. El viento que dio a nuestros abuelos el primer soplo de vida, también recibe sus últimos suspiros.

Y si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben conservarlas como cosa aparte y sagrada, como un lugar donde hasta el hombre blanco pueda saborear el viento perfumado por las flores de las praderas. Por ello consideraremos su oferta de comprar nuestras tierras.

Si decidimos aceptarla, yo pondré una condición: El hombre blanco debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos.

Soy un salvaje y no comprendo otro modo de vida. He visto a miles de búfalos pudriéndose en las praderas, muertos a tiros por el hombre blanco desde un tren en marcha. Soy un salvaje y no comprendo como una máquina humeante puede importar más que el búfalo al que nosotros matamos solo para sobrevivir.

¿Que seria del hombre sin los animales? Si todos fueran exterminados, el hombre también moriría de una gran soledad espiritual; Porque lo que le sucede a los animales también le sucederá al hombre. Todo va enlazado.

Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra esta enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra les ocurriría a los hijos de la tierra. Si los hombres escupen en el suelo, se escupen a si mismos.
Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre; el hombre pertenece a la tierra. Esto sabemos. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo va enlazado.

Todo lo que le ocurra a la tierra, les ocurrirá a los hijos de la tierra.

El hombre no tejió la trama de la vida; el es solo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a si mismo. Ni siquiera el hombre blanco, cuyo Dios pasea y habla con el de amigo a amigo, queda exento del destino común.

Después de todo, quizás seamos hermanos. Ya veremos.

Sabemos una cosa que quizás el hombre blanco descubra un día: nuestro Dios es el mismo Dios. Ustedes pueden pensar ahora que El les pertenece lo mismo que desea que nuestras tierras les pertenezcan; pero no es así. El es el Dios de los hombres y su compasión se comparte por igual entre el piel roja y el hombre blanco. Esta tierra tiene un valor inestimable para El y si se daña se provocaría la ira del creador. También los blancos se extinguirán, quizás antes que las demás tribus. Contaminan sus lechos y una noche perecerán ahogados en sus propios residuos.

Pero ustedes caminaran hacia su destrucción, rodeados de gloria, inspirados por la fuerza de Dios que los trajo a esta tierra y que por algún designio especial les dio dominio sobre ella y sobre el piel roja. Ese destino es un misterio para nosotros, pues no entendemos por que se exterminan los búfalos, se doman los caballos salvajes, se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres y se atiborra el paisaje de las exuberantes colinas con cables parlantes.


"¿Donde esta el matorral? Destruido.

¿Donde esta el águila? Desapareció.

Termina la vida y empieza la supervivencia."

LOS CHANEQUES


Un relato sobre los vericuetos de la vida
Pablo Gómez Jiménez

Oxolotán, pueblo zoque bañado por las verdes y turbulentas aguas del río de la sierra, oculta entre los cerros la magia de acontecimientos legendarios de una raza cuyo origen conserva el deseo propio del hombre entre el saber y el enseñar, que le permite expresar en cada elemento de la naturaleza la variedad de significaciones que envuelve a los sentidos.

La magia de la selva invita a la búsqueda y al encuentro con lo desconocido. El espíritu de su pueblo aún conserva los vestigios de la tradición prehispánica en los testimonios silenciosos de los muros del convento Dominico y sus leyendas.

En Oxolotán aún se conserva la tradición ancestral del respeto al consejo patriarcal del clan, que guarda y revela a las nuevas generaciones la sabiduría de los tiempos y los secretos de la vida.
Las palabras del abuelo en los oídos de su nieto Eustaquio habrían de marcar la existencia del niño con los significados de las leyendas que en su infancia guardaría.

Las sombras de la tarde en languidez se alargaban de la choza de don Celestino hasta el río y hasta las faldas de los cerros que la rodeaban, por eso, el pequeño Eustaquio cerraba la puerta, acercaba el butaque al fogón, mientras el abuelo enrollaba el tabaco, y Lluvia, la madre del niño, preparaba la cena, calentaba la tortilla de frijol y al ritmo del molinillo hacia la bebida para su padre. Después vendría el relato sin tiempo que el abuelo guardaba para su nieto, en donde transmitiría la magia del monte con sus duendes como legado ancestral de su pueblo.

Sentado en el suelo, Eustaquio se acomodó con la cabeza sobre las piernas de don Celestino. Una a una las palabras fueron cayendo, abriendo el consejo para dar paso a la leyenda.

—"Hijo, ya estás crecidito y atiende lo que te digo: cuando tu mamá te dice que no juegues dentro del monte, hazle caso porque ése es un lugar donde existen los chaneques. Pronto tendrás que acompañar a tu papá por el monte a la siembra y a la caza y tienes que aprender los secretos de la selva para que siempre regreses y no te pierdan."

—"¿Y por qué me han de perder los chaneques abuelito?", preguntó aquella vez el niño con la inocencia de sus escasos cinco años de edad.

—"¡Ah! -Porque los chaneques son dueños del monte y les gusta perder a la gente cuando les macheteamos su acahual, o cuando pasamos por la ceiba donde juegan."

—"Abuelo, ¿cómo son los chaneques? ¿Los has visto?— El niño alejó su jícara y se pendió al relato del abuelo con el mismo encanto de los duendes.

Sus ojos dilatados y sus oídos alerta se avivaron ante el deseo de saber todo sobre aquellos personajes místicos.

El abuelo mordió el tabaco, lanzó un escupitajo y prosiguió.

—"Así es hijito, yo los he visto, una vez fui con mi padre a buscar a un curandero porque a mi hermano Encarnación -se llamaba igualito a tu papá—, a ése lo perdieron los duendes y lo encontramos a los tres días arañado y roto de la ropa de tanto caballito que le dieron, sólo recordaba que lo hacían brincar los acahuales y los zarzales, estaba como loco, pero el curandero lo rameó con un gajo de jícaro y lo bañaron en el río, le dieron de beber albahaca por nueve días y lo cuartearon hasta que regresó su espíritu, pero los chaneques lo venían a buscar.

Son como de tu tamaño, andan desnudos, se ríen con unos dientes como palillos, tienen los pies al revés como las pezuñas del burro, las chanequitas tienen la trenza larga hasta el suelo y te hacen cosquillas; parecen niños traviesos y te dicen que los sigas y te van llevando y llevando hasta que te pierden y ya no puedes regresar, estás vuelta y vuelta en el mismo lugar.

Son enamorados y se llevan a las muchachas, las atontan y luego hay que curarlas en la misma forma. Ellos hacen sus maldades de acuerdo con el lugar donde estén, si en el campo encuentran un caballo lo toman para jugar, le trenzan y enredan la crin y la cola y lo carrerean a reventar.

"— ¡Ah! Pero también los puedes desencantar y alejarlos de los caminos. Escucha: si te los encuentras, quítate la ropa, póntela al revés y camina en sentido contrario a sus huellas, sólo así reencuentras el camino. Luego vuelves y les pones bajo la ceiba juguetes, tabaco, perfumes, un carrete de hilo, peines, espejo, trago y les cuelgas una hamaca de bejucos y hoja de tanai y cuando el chaneque se canse de jugar, se emborrache y se duerma, lo amarras con jolosin, lo cuereas con otro mecate hasta que te canses y después lo sueltas. Así, el encanto estará roto y tu camino estará libre. Ese es el secreto, ni el cura con rezos y agua bendita lo puede correr porque se le desaparece y luego regresa."

El viejo así cumplía con su misión, sentía alcanzar la plenitud al otorgar en cada tarde los secretos de la vida a aquel niño para enfrentarse a la naturaleza, pues a su vez éste representaba la continuidad de su estirpe y él era el portavoz de los deseos más profundos de la familia.

Por su parte, Eustaquio supo que los personajes que dramatizan en la vida, que son dueños de atributos sobrenaturales, que distribuyen la vida y la luz en razón a la naturaleza, son a la medida del hombre y poseen sentimientos y pasiones que los hacen vulnerables. Vencerlos significa imponerse a la naturaleza en su omnipotencia y perfección, lo cual permite abrir los caminos a la conquista del saber.

En su inconsciente, el eco de aquellos momentos producto de lo real y lo simbólico representaría el hilo imaginario para adentrarse en los laberintos de la vida.

De esa manera, seguiría cumpliendo con aquella vocación inculcada por su familia y después de mil batallas libradas con escasez de recursos, pero con entereza de espíritu, culminaría una formación universitaria dentro del área educativa de las ciencias biológicas, lo cual lo ubicaba en el terreno de búsqueda de lo natural, hasta donde rompería con el compromiso contraído con Celestino, el abuelo, Lluvia, su noble madre, y Encarnación, su padre, aunque seguiría asumiendo el papel protagónico de ejemplo de sus siete hermanos menores.

Esta ruptura le permitiría a Eustaquio encontrar otro significado de la vida y hoy, sin perder la vocación de guía, se aboca a la interpretación de las ciencias humanas como una forma de acercamiento a su propia interpretación. Seguiría así, esa búsqueda incesante del hombre libre, del reencuentro constante entre los vericuetos que en cada instante nos plantea la vida. Las simbolizaciones de su niñez configurarían en él una idea clara sobre el sentido humano más profundo de la educación, pues la había entendido como condición de libertad y prisión, había conocido también su sentido condicionante de unión y separación y ahora la comprendía como sinónimo de búsqueda y ocultación. Para nuestro personaje, su punto de partida para la búsqueda de su completud es el aula de clases; y ese deseo incesante lo comparte con sus discípulos.



Breve glosario oxoloteco

Jolosin. Corteza fibrosa de la planta de jolosin que se usa para elaborar mecates para sujetar las carpas de leña.
Tanai. Planta silvestre que produce hoja parecida a la del plátano y flor amarilla vistosa.
Chaneque. Originaria de Chaneabal, dialecto de Chiapas, ramas del tronco lingüístico maya que quedan todavía, el menos conocido es el chane-abal o chanabal, compuesto del Zotzil Catsdal, Maya y Trokect.

Referencias bibliográficas

Becerra, Marcos. Obras Sueltas, Histórica Lingüística y Antropología. Editorial del Gobierno de Tabasco, México, 1980 p. 213.
Becerra, Marcos. Rectificaciones y adiciones al diccionario de la Real Academia Española. Consejo Editorial del Gob. de Tabasco, México, 1980. p. 232.


Correo del Maestro Núm. 17, octubre 1997

http://compartiendoculturas.blogspot.com/2009/06/chaneques.html

lunes, 19 de abril de 2010

NACE LA GUITARRA GAUCHA.



Hilario no conocía más que la soledad. Y al principio no le importaba. ¿Qué podía faltarle a un gaucho joven, si tenía un rancho donde cobijarse, un caballo incansable y unas cuantas ovejas que atender? Andar por esos campos interminables que su caballo tan bien conocía, hilvanando y deshilvanando un silbido que corte el silencio del campo que se aquieta...

Así fue como comenzaron Hilario a cansarse de su soledad y las cosas a suceder. El aborrecía el silencio. Por eso buscaba el rumor del arroyo, o se entretenía escuchando el canto de los pájaros. Azuzar las ovejas, el "vamos bonito" mientras picaba con el rebenque el anca sudada del caballo, eran los pocos diálogos de su vida solitaria.

Una tarde que anunciaba lluvia, Hilario se fue a dormir, lo hizo de a ratos sobresaltado por los rayos y relámpagos, hasta que al fin se durmió profundamente. Soñó con la lluvia de voz serena y melodiosa. Cuando despertó, Hilario ya sabía: necesitaba compañera.

La tarde siguiente lo encontró a Hilario con camisa limpia, domando su pelo tieso. Llegó al pueblo y no la vio al principio, entre la gente que se juntaba frente a la pulpería.

Fue cuando dio vuelta a las casas para buscar el pozo que la escuchó cantar un aire alegre inclinada sobre el fuentón. Era la muchacha con la que había soñado, con su voz, su cara y su cuerpo, y se llamaba Rosa. El la llevó al rancho y allí se acabó su soledad. El, ahora, apuraba el regreso de su trabajo. Rosa resumía toda su felicidad.

La desgracia vino un día en que Amuray, el cacique de una tribu indígena, también se enamoró de esa criolla tan graciosa, tan amante y tan fiel. El indio esperó la oportunidad, primero quiso seducir a Rosa, inútilmente, finalmente, una tarde, un rato antes de que Hilario regresara, asaltó el rancho y se la llevó.

Hilario se extraño de que su mujer no saliera a esperarlo. Al llegar al claro el viejo silencio volvió de pronto, pero esta vez era un grito. El gaucho comprendió, no tuvo más que ver el desorden del rancho, el agua volcada en el patio y las manchas de sangre sobre la tierra. Al galope y con el corazón apretado, siguió el rastro.

La persecución duró poco, pero la lucha fue feroz.

Al ver a Rosa herida, Hilario se avalanzó sobre Amuray y con un certero puntazo de cuchillo hizo que soltara a la cautiva. A duras penas pudo sostener a la desmayada Rosa, que, antes de llegar al rancho, ya estaba muerta.

Hilario, abrazado al cadáver, llamó a su amada con el sinfín de palabras que ella le había enseñado y lloró con toda la pena mientras caía la noche.

El gaucho se quedó dormido bajo las estrellas con la cabeza sobre el cuerpo querido, sólo con el sueño llegó el alivio.

No lo despertó el alboroto de los pájaros ni el resplandor del sol, sino una música desconocida y tan cercana que parecía brotar de su propio cuerpo. Cuando tomó conciencia, llegó la pena del recuerdo y la sorpresa de ver que sus brazos ya no rodeaban el cuerpo de su compañera sino una caja de madera con forma de mujer apenas perlada por el tenue rocío del amanecer.


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